miércoles, 8 de agosto de 2018

> Bal Minuta: la senda del tiempo




La despoblación es la más mortífera enfermedad para el medio rural. Esta epidemia se extiende por el campo aragonés y español de manera inexorable y afecta a los pueblos del llano igual que a los de las montañas. Si acaso en estos segundos la situación es aún más grave por las deficientes comunicaciones que necesitan de grandes inversiones en infraestructuras para atender las demandas de un censo poblacional relativamente pequeño, es decir, gastos elevados a cambio de pocos votos, un negocio nada rentable para ninguna administración local ni autonómica.


Indicador de altitud subiendo a Barbenuta

Al este de Biescas existe un valle elevado, con unas privilegiadas vistas de las caras sur del Valle de Tena. Su espina dorsal es el canalizado Barranco d´Os Lucas (lugares o localidades, en aragonés) que en su descenso desde Punta Erata desagua en el río Gállego después de realizar un salto de varios metros cerca de Orós Bajo, dando lugar a un idílico conjunto de cascada y badina, en una preciosa postal pirenaica. Las dos localidades a las que hace referencia el nombre del barranco son Espierre y Barbenuta, con diez siglos de historia a sus espaldas, como bien demuestran sus interesantes iglesias románicas, y ellas conforman este pequeño valle, este valle diminuto, la Bal Minuta, palabra aragonesa de la que toma el nombre la bodega que protagoniza el presente artículo. 

Cruce de caminos

Ambos pueblos están escasamente habitados en la actualidad, aunque durante los meses de verano, aprovechando una climatología más benigna, nos podemos encontrar con algún corrillo de venerables ancianos, estratégicamente sentados al sol a la sombra, según aconseje la temperatura ambiental. Se trata de moradores estivales que antaño fueron habitantes permanentes en aquellos pueblos y que ahora, una vez alcanzada la senectud, gustan de trasladarse al menos una temporada a aquellos lugares en los que jugaron siendo niños. Con los primeros fríos y las lluvias del otoño, no dudarán en echar el cerrojo a su casa de siempre y buscarán refugio, durante los meses más adversos, en núcleos urbanos con más comodidades y menos encanto. El paso del tiempo así lo determina...

Pilar y Ernest ante los cuadros que ilustran sus etiquetas

Para poder hablar de Bodegas Bal Minuta es imprescindible conocer a Pilar y Ernest, química e ingeniero agrónomo respectivamente, una simbiosis perfecta para dedicarse a la elaboración de vino. Esta historia en común comenzó durante sus estudios de enología, se asentó durante su estancia de trabajo en bodegas de la DOc. Priorat y terminó de fructificar -nunca mejor dicho- con la creación de su propia bodega en Barbenuta. De hecho, ellos y sus dos hijos son los únicos habitantes fijos de Barnebuta, sin olvidar a Fita -su perra- y a Rayito -su gato- espíritus de cuatro patas, libres y peludos.  La rehabilitación de una antigua construcción de piedra ha dado finalmente lugar a una preciosa casa, tradicional en su aspecto exterior pero con todas las comodidades de una vivienda moderna. En realidad la bodega propiamente dicha no está en Barbenuta sino a las afueras de Biescas y forma parte de un conglomerado de pequeñas empresas agroalimentarias en el que además de la bodega existe una quesería, un obrador de miel y un elaborador de licores. Pilar y Ernest compaginan en la actualidad la elaboración de vino con la actividad de su empresa de jardinería y mantenimiento, aunque donde verdaderamente se les ve disfrutar es en el viñedo.

Pilar entre sus viñas

Bodegas Bal Minuta cuenta con viñas en propiedad en Barbenuta aunque se están especializando en recuperar viñedos de altura en régimen de arrendamiento. En este sentido, gestionan viñas en el Valle de Arán en Lérida, además de otras parcelas en la provincia de Huesca, concretamente unas Garnachas de entre 70 y 100 años de edad, plantadas en vaso y probablemente prefiloxéricas en el Valle de Hecho, así como 1,5 hectáreas de un viñedo mestizo (Sauvignon Blanc, Chardonnay, Merlot y Tempranillo) en la localidad de Rapún cerca de Sabiñánigo. Los dos viñedos propios situados en Barbenuta se conocen como "La Viñuala" y "San Chus". 


"La Viñuala" y sus silenciosos vecinos

Viñedo experimental

"La Viñuala" se ubica justo al lado de la tapia del cementerio que comparten Espierre y Barbenuta, una curiosa localización que sin embargo no parece molestar ni a vivos ni a muertos. Este es el viñedo familiar de los abuelos de Pilar, reconvertido en espaldera, y en él crecen plantas de dos variedades tintas (Cabernet Franc y Pinot Noir) y dos blancas (Chardonnay y Riesling) conviviendo con otros cepajes centroeuropeos en cultivo experimental para determinar su idoneidad y adaptación a este terreno. Toda la superficie del viñedo está cubierta por mallas de protección, no tanto por los pájaros como por el sol, abrasador en especial para alguna variedad de hollejo fino como la delicada Pinot Noir. En la actualidad Bodegas Bal Minuta colaboran también con el CSIC en un proyecto de tres años de duración, destinado al análisis y la recuperación de vides de montaña, la mayoría de ellas desconocidas. Habrá que esperar para ver qué resultados arrojan dichos estudios genéticos.


Viñedo de Gewürztraminer a 1300m

Viñas, pinos y Punta Erata al fondo

En "San Chus" la única variedad cultivada es la Gewürztraminer. Plantada en espaldera a unos espectaculares 1300 metros, es sin duda el viñedo cultivado a mayor altitud de toda la Península Ibérica. A esa altura, a pesar de la elevada pluviometría media y de la riqueza del suelo, el desarrollo de las vides es lento y la maduración de las bayas tardía. No es extraño que la vendimia se retrase hasta finales de Octubre o incluso algo más. El marco de plantación escogido, así como la acción de los animales (corzos, cabras, aves) han obligado este año a un esfuerzo adicional en vallados y mallas protectoras. Viticultura extrema y pionera en un lugar donde nunca antes hubo viña, con elevados riesgos aunque -por fortuna- prácticamente libre de plagas. En palabras de Pilar, "cada año tenemos el reto de seguir aprendiendo de nuestro viñedo". Aprendiendo y disfrutando, porque desde allí las vistas son absolutamente impresionantes. El lugar no puede ser más hermoso: colgado en una ladera, inaccesible salvo a pie o en vehículo todoterreno, con muros de pizarra y rodeado por vegetación de montaña como el boj o el erizón. En invierno el frío y la nieve, en verano el sol y el viento, son sus fieles acompañantes. Y el silencio... ese silencio que sólo se percibe en el medio natural, cuanto más al límite mejor. El hombre moderno debería esforzarse en volver a disfrutar de ese silencio.



Etiquetas

Por el momento, a la espera de quizás más hectáreas de viñedo, Bodegas Bal Minuta elaboran tres vinos tranquilos y un espumoso. Con el pegadizo nombre de El Vino de las Nieves comercializan un blanco y un tinto sin crianza. No pertenecen a ninguna DO ni IGP, de modo que la legislación no les permite incluir en sus etiquetas las variedades utilizadas, tampoco la añada ni la procedencia de las uvas. La lectura positiva es que gozan de las más absoluta libertad a la hora de elaborar. Ambos vinos representan el grueso de las ventas y su presentación externa en botella borgoñona de gran calidad así lo respalda. Las etiquetas son reproducciones de dos obras de un artista gráfico llamado Ricardo Montoro, guía de montaña y apasionado del Pirineo. Como no podría ser de otra forma, los cuadros originales ocupan un lugar privilegiado en el salón de Pilar y Ernest. En el cultivo de la vid se sigue el máximo respeto medioambiental, el cual incluye algunos tratamientos preventivos inspirados en las teorías biodiámicas. Por supuesto la vendimia es manual en cajas y las vinificaciones se realizan por variedades y por parcelas. 


Viña Balén 2017 durante su crianza en barrica

Botellas de Espumoso de las Nieves

El crianza Viña Balén es un monovarietal de Garnacha del valle de Hecho con permanencia en barrica de roble francés de 400 litros para preservar toda su carga frutal. Es una constante en todos los vinos de Bal Minuta la necesidad de una prolongada oxigenación en copa, incluso decantación en algunos casos, para poder ser disfrutados en plenitud. Son vinos para saborear sin prisas, a la velocidad a la que la vida fluye en este rincón del Pirineo oscense. Incluso el exclusivo Espumoso de las Nieves, monovarietal de Riesling -cuya elaboración es para Ernest algo así como un innegociable secreto de familia- debe ser considerado como un ser vivo y dos curiosidades lo confirman. En primer lugar, es muy sensible a periodos prolongados de refrigeración, apareciendo en esos casos algún precipitado de tartárico. Se aconseja por tanto mantenerlo a temperatura constante y refrigerarlo sólo inmediatamente antes de su consumo. En segundo lugar, en algunas botellas, particularmente aquellas que se descorchan en lugares por encima de los 800 metros de altitud, aparece un exceso de burbujas que indudablemente tiene que ver con la diferencia de presión entre el interior de la botella y la presión atmosférica. En nuestra opinión, debería comercializarse con manual de instrucciones o al menos con recomendaciones de consumo, describiéndose tales fenómenos no como defectos, sino como características propias de este original vino que a nadie deja indiferente.


Fita despidiéndonos desde el balcón

Bodegas Bal Minuta, un encantador proyecto vital y empresarial de los que enamoran desde el primer momento. Y no sólo -que también- por la calidad de sus vinos, sino por la dificultad añadida que tiene el reto al que se enfrentan Pilar y Ernest. La decisión de fijar su hogar en Barbenuta para estar cerca de sus viñas les convierte en unos modernos colonos, ojalá que los primeros de muchos otros, para que el medio rural abandone el camino de la despoblación y regrese a la senda del desarrollo, regrese a la senda del tiempo...

NOTA: Dice el refranero español que "de bien nacidos es ser agradecidos", así que es de justicia incluir en este artículo el enlace a la canción que nos ha inspirado durante la redacción del mismo y de la que hemos tomado prestado el título.





lunes, 16 de julio de 2018

> Visita a Bodegas Sers




Una vez superadas las estrecheces rocosas del embalse de El Grado, el Cinca recupera su morfología más natural y abierta. En sus orillas reaparecen los bosques de ribera, los canales y las acequias que van a dar de beber a los cultivos. Es el denominado Cinca Medio, donde el río deja atrás Barbastro y discurre en dirección a Monzón, regando por su margen izquierda las huertas de Cofita, pequeña población dependiente desde el punto de vista administrativo de la vecina y algo más grande localidad de Fonz.


Huerta de Cofita. Al fondo, la ribera del Cinca

Cofita posee un interesante pasado ligado a la Orden del Temple, como bien atestigua la iglesia-ermita dedicada a María Magdalena, ubicada en la misma Plaza Mayor y semioculta por las construcciones aledañas. Incluso antiguamente en sus inmediaciones se ubicó un trujal donde se pisaban las uvas para que el mosto discurriera por una conducción subterránea por debajo el templo, de manera que cada vendimia se obraba el milagro de la transformación del fruto en vino en ese tránsito bajo suelo sagrado.


Entrada a Bodegas Sers e Iglesia Templaria de la Magdalena

Esta tradición ancestral de la transmutación de las uvas en vino, ha vuelto a ser realidad en las inmediaciones de la Iglesia de la Magdalena de Cofita de unos años a esta parte, no por influjo divino sino más bien por decisión humana. En el año 2006 comenzó la andadura de Bodegas Sers, posiblemente la bodega más pequeña de la DO. Somontano y el sueño hecho realidad de la familia Canales. Tanto por sus dimensiones como por su forma de trabajar, podría decirse que Sers es una "bodega boutique", a lo cual sin duda también contribuye Casa Canales, antigua casa de labranza completamente remodelada y transformada en la actualidad en una coqueta casa de turismo rural. El nombre de la bodega proviene del vocablo utilizado en fabla aragonesa para referirse al viento del noroeste predominante y que algo más al sur, en el valle del Ebro, se conoce como "cierzo", uno de los mejores fungicidas naturales que existen, y al mismo tiempo sirve de inspiración para sus minimalistas etiquetas recreando parcial o totalmente la Rosa de los Vientos. Resulta difícil transmitir más con menos. 


Vinos Sers, sus galardones y la Rosa de los Vientos

Las 12 hectáreas de viñedo propio se condensan en unas 25000 botellas anuales, todas ellas bordelesas de color caramelo oscuro. La vendimia se realiza manualmente por parcelas y por variedades, garantizando que las uvas lleguen en condiciones óptimas de salud y maduración a cada uno de los 8 depósitos de acero inoxidable. Se trabaja con cepajes internacionales sólidamente implantados en el Somontano oscense (Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Chardonnay) a las que se suma una variedad autóctona recuperada (Parraleta) y otra más (Moristel) en vías de recuperación. El único guiño a la modernidad es el empleo de levaduras seleccionadas. En realidad es una medida de control, un certificado de seguridad de que la vinificación no tendrá sobresaltos y de que el resultado final será el esperado. Cuando hay que trabajar con microorganismos, mejor que éstos sean conocidos y -siempre que sea posible- aliados nuestros. El vino sin clarificar se mantiene en inoxidable hasta el mes de enero como mínimo para realizar una decantación natural por gravedad, no sólo los tintos, también el vino blanco, y se inicia su comercialización un poco más tarde que otras bodegas. 

Sers es una de las bodegas pertenecientes a Vignerons de Huesca

La crianza se realiza exclusivamente en barricas de roble americano de tostado medio, en total unas 70-80 unidades con una vida media de 4-5 usos como máximo. El contenido de algunas barricas descartadas durante la crianza por el enólogo Ernesto Franco, se vende como vino a granel. Esta circunstancia puede antojarse como algo contradictorio para una bodega que apuesta por la elaboración de vinos de calidad, pero sin embargo tiene su lógica, si se interpreta como una "selección dentro de la selección" que permite garantizar la homogeneidad de las botellas que se ponen a la venta. El embotellado de cada vino se realiza en un solo día, de manera que no se guarda vino en depósito. Los cierres son de corcho siempre natural, de diferentes calidades en función del vino, originario de Extremadura, pero adquirido a través de comercializadoras internacionales.


Contraetiqueta

Llama la atención en la contraetiqueta de cada botella la palabra "fuerza" seguida de un número. Alguien podría pensar que se trata de algún tipo de calificación del vino según su potencia o intensidad. Nada más lejos de la realidad. Esa numeración corresponde a la velocidad media del viento en el mes de Septiembre del año de vendimia expresada en kilómetros por hora. Nada parece aportar este dato a las sensaciones organolépticas durante la cata de cada vino, pero si no fuera por dicha anotación, no estaríamos hablando de ello en este preciso momento. Meramente una curiosidad...


Mural en la sala de catas de Sers.


La sala de catas de Bodegas Sers invita a la meditación. Mobiliario y paredes de un inmaculado color blanco dan la bienvenida al visitante. Sus pequeñas dimensiones justifican la limitación en el aforo de los grupos, más de 10 personas no es aconsejable, pero sobre todo se comprende desde el punto de vista espiritual. Un suave hilo musical y una iluminación impecable son el aderezo perfecto para degustar los vinos de la bodega. Presidiendo la cabecera de la mesa de catas, un mural con un texto que sólo puede interpretarse como la declaración fundacional de intenciones de Bodegas Sers: viñedo, suelo, clima y respeto a la naturaleza. Poco que añadir...

Detallaremos a continuación las notas de cata no sólo de los vinos que tuvimos ocasión de degustar durante la visita, sino que añadiremos nuestras propias notas del resto de vinos de la bodega catados en ocasiones previas, así como las conclusiones extraídas después de catar los vinos que adquirimos ese mismo día.

Sers Blanqué con el sello Vigneron

BLANQUÉ 2017
El único blanco de Bodegas Sers es este monovarietal de Chardonnay parcialmente fermentado en barrica, aproximadamente un 20% del volumen total. Se ha intentado algún experimento privado de elaborar un 100% barrica, pero no ha terminado de ver la luz, al menos por ahora. Amarillo dorado de capa media. Nariz de manzanas amarillas y piña madura. Mantequilla. Ebanistería. Refrescante acidez. Untuoso y graso. Cremoso en su paso por boca. Nada pesado. Muy gastronómico. Salvando las distancias, recuerda más a Borgoña que a Somontano.


Pablo Canales durante la cata del Sers Singular

SINGULAR 2017
100% Parraleta. Crianza durante 4-5 meses en barrica nueva o usada anteriormente sólo para esta variedad de uva. Rojo cereza de capa media con ribete azulado. Flores azules y guindas dulces. Acidez media. Caramelo de café con leche. Algo justo de volumen y estructura en boca. Postgusto un poco corto. Vino juvenil ideal para tomar por copas. Frutal, fresco y con el aporte justo de madera. Una variedad de uva complicada que sin embargo Bodegas Sers defienden muy bien, obteniendo probablemente el mejor monovarietal de Parraleta del mercado.

Sers Primer

PRIMER 2017
100% Syrah. Uno de los escasos tintos jóvenes elaborados con esta variedad de uva en el Somontano. Cereza de capa media con ribete rubí. Ataque algo alcohólico que se disipa al oxigenar. Frutas rojas, lácticos (yogur), caramelo de violetas, regaliz y moras. Marcadamente ácido. Astringencia media. Sabroso recuerdo umami (salsa de soja). Vivaz y pujante, aunque ligero en boca. Postgusto medio-corto sutilmente amargo con recuerdo a torrefactos. Muy peculiar.


Sers Temple

TEMPLE 2014
Cabernet Sauvignon y Merlot (60-40). Ensamblaje clásico de los tintos con crianza del Somontano. 8 meses de permanencia media en barrica de roble americano. Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Frutas rojas y negras, tabaco rubio y hoja de tomate. Chocolate, mentolados y café. Muy equilibrado y redondo. Tiene de todo (fruta, frescura, estructura, notas de crianza) y en su justa medida. Un excelente vino. Tal vez algo evolucionado para lo que nosotros esperamos de un crianza, nos genera la duda de cuál puede ser su longevidad en botella.

Sers Reserva en la copa

RESERVA 2012
Cabernet Sauvignon, Merlot, SyrahSimilar coupage del vino anterior pero enriquecido con la Syrah en porcentaje desconocido. 12 meses en barrica y 2 años en botella. Frutas negras en compota, mermelada de ciruelas y cassis. Muy especiado (pimienta, clavo, nuez moscada?). Vainilla y caja de puros. Astringencia media, llamativa pero no molesta. Acidez media. Postgusto largo y sabroso. Para degustar sin prisa. Todavía con recorrido en botella.

GRAN RESERVA 2010
Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. 30 meses en barrica y cuatro largos años de redondeo en botella. Vino top de Bodegas Sers del que se elaboran unas 1000 unidades y no todos los años. Vendido casi íntegramente en Reino Unido. Rojo granate de capa media-baja con menisco teja. Fruta negra pasificada. Cueros, tabaco y torrefactos. Muy cambiante en copa, se transforma olfativamente a cada minuto. Taninos muy domados, aterciopelados y sugerentes. Elegantísimo.


Vinos Sers en un evento anterior

Si hay algo que tienen en común todos los vinos de Bodegas Sers es su cuidada elaboración. La continuidad es también unos de sus principales valores, añada tras añada ninguno baja del notable alto, de manera que podría decirse que son garantía de éxito. Sin embargo, su catálogo no está exento de ciertos riesgos. Evidentemente no nos referimos al Blanqué (Chardonnay parcialmente fermentado en barrica) ni al Temple (ensamblaje clásico de Cabernet Sauvignon y Merlot con crianza), ambos son vinos muy comerciales que al consumidor medio no le cuesta identificar con la DO. Somontano. Hablamos del Primer y del Singular, tintos monovarietales (Syrah y Parraleta, respectivamente) modernos y diferentes, el primero sin crianza y el segundo con breve paso por barrica, muy alejados de lo habitual, lo cual quizás sea precisamente el motivo de su éxito. Por todo lo contrario, el Reserva y del Gran Reserva representan en cierto modo "nadar a contracorriente" de la actual tendencia a repudiar los vinos con largas crianzas, el reducido número de botellas disponibles cada año y su indudable calidad respaldan la decisión de la bodega de continuar elaborándolos.

Estaremos atentos a las futuras incorporaciones al catálogo. Posiblemente el año próximo se disponga de un tinto monovarietal elaborado con Moristel, otra variedad autóctona recuperada, y quién sabe si por fin verá la luz un blanco totalmente fermentado en barrica.

Sólo Sers lo sabe...

Sólo?


Grupo de cata, con alguna ausencia estival



miércoles, 4 de julio de 2018

> Le négociant...




En el mercado francés la figura del négociant cuenta con varios siglos de historia a sus espaldas. 

Tradicionalmente se ha denominado así a aquellos comerciantes que adquirían directamente a los viticultores las uvas, los mostos e incluso los vinos, para luego comercializarlos bajo su propia marca. Aunque alguien pueda interpretar que estamos ante unos mercaderes sin escrúpulos, dispuestos a todo con tal de ganarse un puñado de billetes, en realidad los négociants fueron (y todavía lo son) los artífices del éxito comercial de muchos de los vinos de Borgoña. Los vitivinicultores de reducido tamaño, incapaces de extender su superficie de cultivo dado el desorbitado precio del viñedo borgoñón y la fragmentación del mismo, no pueden estarles más agradecidos, ya que sin la intermediación de los négociants no hubieran podido ganarse la vida elaborando cada año unas pocas botellas de excelente vino pero sin posibilidad alguna de distribuirlo ni de ponerlo en el mercado.

Négociants. Fuente: www.commons.wikimedia.org

Algunos négociants prefieren adquirir las uvas o el mosto para elaborar ellos sus propios vinos desde el principio. Otros en cambio prefieren adquirir directamente los vinos, los cuales son sometidos a crianza según su criterio antes de ser comercializados, siempre con el nombre del négociant. También los hay que son propietarios de viñedos, de manera que la uva propia se mezcla con la comprada. Las posibilidades son infinitas y en la actualidad algunos négociants franceses han adquirido tanto o más prestigio que algunas bodegas, convirtiendo sus estilos de vinificación y crianza en toda una seña de identidad.

En España, por el contrario, el equivalente al négociant francés nunca ha gozado de muy buena prensa. Desde siempre el prestigio ha sido reservado para las bodegas con viñedo propio, aunque por la puerta de atrás se adquiriera uva a otros productores, todo ello a pesar de los intentos de control diseñados por los consejos reguladores de las diferentes denominaciones de origen. Nada luce más en una etiqueta que la frase "elaborado en la propiedad con uva procedente de viñedos propios". En la práctica muchas bodegas de gran tamaño compran y venden tanto uva como vino, así que nada debería tener de malo que un négociant haga lo mismo sin rubor alguno, aunque lógicamente a menor escala. 


En cualquier caso, muy pocos son los négociants que como tales actúan en España. Aún sin tratarse exactamente del mismo concepto, las empresas destinadas a la comercialización online de vinos vendrían a ser los nuevos négociants. No obstante todavía quedan algunos románticos que insisten en adquirir barricas completas para comercializar dichos vinos con su propia marca, o todavía con más audacia, adquieren las uvas para elaborar ellos mismos sus propios vinos. ¿Se trata de unos enajenados que les gusta complicarse la vida? Pues no, en realidad tan sólo son unos maravillosos soñadores...

Barrica Vinos del Viento. Fuente: www.coopervinos.com

El californiano Michael Cooper representa mejor que nadie el rol de los antiguos négociants. Es propietario de dos tiendas especializadas en Zaragoza y acaba de poner en funcionamiento su plataforma de venta online. Hasta aquí estaríamos hablando de un distribuidor minorista, pero tiene una versión, una cara B, menos conocida por el público. No cuenta con viñedo propio, pero hace ya unos años que comenzó a elaborar varios vinos siguiendo su intuición y su criterio. En sus inicios sus vinos fueron bautizados con nombres de vientos (Bora, Poniente, Cierzo...) pero las complicaciones derivadas del registro de marcas y algún otro factor le animaron a elegir un nombre para toda la gama. Nacieron así los Vinos del Viento, una familia cada vez más numerosa que comenzó con dos tintos, pero que en la actualidad ya va por las cinco referencias y alguna más que vendrá. 

Cosos: Garnacha de Michael Cooper en Campo de Borja

Con predilección por las variedades autóctonas, Garnacha y Mazuela particularmente, ha elaborado vino con uvas de Campo de Borja, Somontano y Cariñena, aunque en las últimas añadas la procedencia de las bayas sea en algunos casos de fuera de Aragón. El hecho de no estar adscrito a ninguna denominación de origen, y por tanto no sujeto a las rigideces de los consejos reguladores, le confiere la más absoluta libertad a la hora de elaborar sus vinos. Cada añada es diferente, el coupage puede cambiar, así como los tiempos de crianza. Vinos del Viento con dirección variable. Pura diversión. 

A continuación nuestras notas de cata y opiniones.

Pink Pank Punk 

PINK PANK PUNK
DO. Cariñena. 100% Mazuela. Una tercera parte del volumen total fermenta durante 6 meses en barrica de roble francés. Viñedo en vaso a 650 metros de altitud sobre suelos pizarrosos. Vendimia manual. Algo menos de 1000 botellas aproximadamente. Primer rosado aragonés elaborado con esta variedad de uva tinta. Color rojo fresa con algún asomo anaranjado. Ribete acerado. Fresas y frambuesas en nariz. Sobradamente ácido. Mentolado y con recuerdos herbáceos, tomillo e hinojo, muy típico de la zona de cultivo.


Vinos del Viento Blanco

VINOS DEL VIENTO BLANCO 2017
Garnacha Blanca y Chardonnay (85-15). Viñedo en Batea (Tarragona) a 500 metros de altitud sobre suelo calcáreo. Se elaboran unas 4000 botellas. Parcialmente fermentado en barrica durante 4 meses. Amarillo dorado muy tenue, casi pajizo. Piña madura y frutas de hueso (melocotón rojo) en fase olfativa. Acidez media, bastante contenida. Estructurado y sabroso. Cremoso y graso. Largo e intenso. Algo cálido y salino en boca.

VINOS DEL VIENTO BLANCO 2015
Garnacha Blanca, Chardonnay y Viognier (60-20-20). Uvas procedentes de Almonacid de la Sierra y de Aguarón. Amarillo dorado de capa media. Algo cerrado de inicio, con recuerdo a fósforos. Yogur de limón. Cremoso. Quizás un poco justo de estructura, aunque conserva acidez. Elegantísimo. Recuerda a otras garnachas blancas con evolución en botella catadas con anterioridad.



VINOS DEL VIENTO GARNACHA 2017
100% Garnacha Tinta. Sin crianza. Viñedo en Batea (Tarragona). Picota de capa media con ribete violáceo. Flores azules y guindas. Caramelo de violetas. Agradable y correcto. Ideal para quien no desee vinos complicados. Postgusto un poco corto.

VINOS DEL VIENTO GARNACHA 2015
Garnacha Tinta y Garnacha Peluda. Sin crianza. Menos brillante que el anterior. Cereza de capa media-baja con ribete apagado. Más herbáceo, plantas aromáticas y hoja de tomate. No destinado a guarda. Un poco fuera de fecha.

Vinos del Viento Blanco, Garnacha y Viña Santa Bárbara

VINOS DEL VIENTO CARIÑENA 2015
DO. Cariñena. Mazuela y Syrah (85-15). Crianza durante 10-12 meses en barrica nueva de roble francés. Picota de capa media con ribete violeta, de aspecto más juvenil de lo esperado Ataque en nariz de esmalte de uñas, barniz y acetona que se disipa al oxigenarse. Sanguíneo y férrico, muy identitario de la variedad. Vainillas y canelas. Salvajemente ácido. Cassis y arándanos. Muy peculiar. Astringencia notable. Carnoso y muy gastronómico. No apto para cualquier público.

VINOS DEL VIENTO CARIÑENA 2014
DO. Cariñena. 100% Mazuela. Crianza durante 12 meses en barrica de roble francés. Cereza de capa media-alta con ribete granate que insinúa teja. Licoroso y con recuerdos de chocolate (Mon Cheri). Demasiado evolucionado tras un año en botella. Quizás con algo de oxidación durante la elaboración.

VIÑA SANTA BÁRBARA 2015
DO. Campo de Borja. 100% Garnacha. Crianza durante 15 meses en barrica de roble francés. Viñedo en vaso con escasa producción, menos de 1kg por cepa, en la localidad de Tabuenca, sobre suelos de pizarra roja en secano estricto. No fue posible catarlo en este ocasión. Catado hace 9 meses, recién embotellado en aquel entonces, nos pareció algo carente de redondeo en botella. Seguro que en la actualidad se encuentra en plena forma. Primer representante de los futuros Vinos del Viento procedentes de viñedos en altura.



lunes, 11 de junio de 2018

> Cata de Bodegas Altanza en CooperVinos





Casi tres años después de aquel evento en la que tuvimos ocasión de disfrutar del buen hacer de Bodegas Altanza (Fuenmayor), sus vinos regresaron para protagonizar una nueva cata en CooperVinos.

El catálogo de la bodega se ha ampliado considerablemente en estos últimos años. Aquel portafolio dominado por los monovarietales de Tempranillo con crianza en roble francés, se ha abierto a incorporaciones muy interesantes, con la inclusión en el mismo de un crianza de parcela, un blanco semidulce, dos vermuts, cuatro vinos de Jerez, un brandy e incluso aceite de oliva virgen extra... 

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos protagonistas.




LA NIÑA DE MIS OJOS 2017
Sauvignon Blanc y Verdejo. Elaborado con uva no procedente de viñedos propios. Sin crianza. Se comercializa sin la calificación de DO. Presentación en botella borgoñona de excelente calidad y tapón sintético. Visualmente de un color amarillo muy tenue, casi sin ribete. Melocotón amarillo, piña madura y melón muy maduro en nariz. Semiseco en boca, merced a la adición de mosto después de la fermentación. Acidez media-alta, muy refrescante. Postgusto largo. Un vino fácil diseñado para tomar por copas, destinado a captar al público joven, particularmente al femenino.

Hacienda Valvarés. Fuente: www.bodegasaltanza.com

HACIENDA VALVARÉS CRIANZA 2014
100% Tempranillo. 12 meses de crianza en barrica de roble francés con 2 meses de posterior redondeo en tino de roble francés, una constante en la elaboración de tintos en Bodegas Altanza. Visualmente de color rojo cereza de capa media. Fruta roja (cereza, ciruela) y regaliz en fase olfativa. Especias dulces (vainilla) y cenizas. Astringencia media. Acidez media. Postgusto medio-largo. Un muy buen crianza, diferente al siempre exitoso Edulis, sin duda el vino más popular de la bodega. Primer paso de Bodegas Altanza hacia la elaboración de un vino de viñedo singular, nueva categoría autorizada por la DOc. Rioja.


Lealtanza Selección Reserva Familiar. Fuente: www.nosolovino.com

LEALTAZA SELECCIÓN RESERVA FAMILIAR 2011
100% Tempranillo. 12 meses de crianza en barrica nueva de roble francés con 3 meses de posterior redondeo en tino de roble francés.
Color rojo picota de capa media con ribete granate. Excelente en fase olfativa. Lácticos y flores azules. Fruta roja y negra. Balsámicos. Especias de cocina (pimienta). Acidez media-alta. Astringencia media. Tal vez decepciona como "reserva". Entre dos aguas en cata comparada.


Club Lealtanza Reserva

CLUB LEALTANZA RESERVA 2010
100% Tempranillo. Maloláctica en barrica. 18 meses de crianza en barrica nueva de roble francés con 3 meses de posterior redondeo en tino de roble francés. Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Frutas negras (grosellas, moras). Carbón y cenizas. Cáscara de naranja. Redondo y elegante. Magnífico en nariz. Graso y untuoso en boca. Algo glicérico. Excelente vino.


Lealtanza Gran Reserva. Fuente: www.vivino.com

LEALTANZA GRAN RESERVA 2008
100% Tempranillo. 24 meses de crianza en barricas de roble americano y francés con 3 meses de posterior redondeo en tino de roble francés. Rojo cereza de capa media con menisco teja. Algo cerrado de inicio. Fruta negra pasificada. Clavo de olor y otras especias. Acidez media. Astringencia media. Clásico riojano de guarda prolongada. Único vino del catálogo que realiza su crianza en roble americano. Un guiño al pasado aunque con mucho futuro por delante.




VERMUT AMILLO RESERVA
Palomino y Pedro Ximenez. Crianza durante 6 meses en barrica de roble francés con adición de 32 botánicos diferentes. Recuerdos de canela, naranja y regaliz. Delicioso.

VERMUT AMILLO RESERVA ESPECIAL
Preciosa botella. Palomino y Pedro Ximenez. Crianza durante 12 meses en barrica de roble francés y americano con adición de 32 botánicos diferentes. Más dulce y untuoso que el anterior. Quizás con mejor encaje como vino para postre que para aperitivo. Cuestión de gustos.

Bodegas Altanza, algo más que Rioja...





miércoles, 23 de mayo de 2018

> Un paseo por Cretas con Enrique Monreal, el mago de Mas de Torubio




En esta titubeante y fresca primavera que no termina de asentarse en lo climatológico, a contracorriente de ese calentamiento global apocalíptico con el que tanto nos amenazan a diario los medios de comunicación, una mañana de sábado nos regaló un ramillete de pequeños placeres, tampoco especialmente costosos, porque su valor  no es monetario sino emocional.

Viña y olivos, cultivos mediterráneos

Desde que se supera Alcañiz, el paisaje del Bajo Aragón deja de ser llano. Las colinas y barrancos se suceden, la vegetación gana en riqueza y diversidad, alternándose los bosques de ribera y los pinares con los cultivos más mediterráneos. Plantaciones de almendros y olivos, casi todos de la variedad Empeltre, el oro líquido del Bajo Aragón según el criterio de algunos reputados críticos gastronómicos, son los cultivos dominantes. La carretera que une Calaceite con Cretas es agradablemente sinuosa, muy cómoda de transitar en un delicado sube y baja, especialmente en días con escaso tráfico, lo cual es bastante habitual en este rincón de la provincia de Teruel. El viñedo apenas es visible en sus primeros kilómetros, pero de repente, como si una línea invisible se hubiera cruzado, empiezan a observarse las primeras viñas. 


Viñedo. Al fondo, la masía familiar de Mas de Torubio

La finca de la que proceden las uvas con las que se elaboran los vinos de Mas de Torubio se extiende por una vaguada de aproximadamente 25 hectáreas a casi 600 metros de altitud sobre el nivel del mar. En una entrada anterior ya dimos cumplida información acerca de esta pequeña bodega que se esfuerza en elaborar, cada día con mejores resultados, cinco maravillas enológicas en la comarca del Matarraña.


Con Enrique Monreal, inmejorable anfitrión

El pozo de Mas de Torubio en el centro del viñedo. Al fondo, Els Ports

Aparcamos el vehículo en un camino lateral y nos encontramos con quien iba a ser nuestro anfitrión para el resto de la jornada. Enrique Monreal, director técnico de Mas de Torubio, nos recibió a pie de viñedo. Amable y sonriente como siempre, nos invitó a dar un breve paseo hasta la vieja masía familiar que algún día servirá de nave de crianza. Actualmente en vías de rehabilitación, su ubicación domina las plantaciones de viñedo y olivos. Desde allí se tienen las mejores vistas del viñedo, presidido por un pozo central rodeado de lirios, margaritas y amapolas, verdadero icono de la bodega. En los laterales del camino de acceso a la masía, todas las plantas aromáticas imaginables aportan sus compuestos químicos al aire, al ambiente, a la pruina de las uvas y a cada botella de vino. A lo lejos, visible en dirección sureste, la sierra de Els Ports, única barrera orográfica que separa el Matarraña del cercano mar Mediterráneo, a menos de 50 kilómetros en línea recta. 

Julio, gran fotógrafo, junto a Enrique Monreal

 Garnacha Peluda (izquierda) y Garnacha Tinta (derecha)

Defensores convencidos de las variedades autóctonas, la parcela más grande es un crisol de Garnacha Tinta y Garnacha Peluda. Esta segunda se trata de un clon diferente que desde el punto de vista ampelográfico puede diferenciarse por presentar unos pequeños pelos en el envés de sus hojas. Como es lógico, también los vinos elaborados con ella son diferentes, más sutiles y florales, menos estructurados pero más fragantes y perfumados. Las reglamentaciones de la IGP Bajo Aragón no la reconocen como una variedad autorizada, así que en las etiquetas de Mas de Torubio figura como "garnacha indígena". En cuanto a otras castas tintas, el viñedo se completa con Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo, uvas que casi siempre acompañadas de Garnacha se utilizan para elaborar vinos con crianza. Los cepajes blancos cultivados son la autóctona Garnacha Blanca, en ocasiones un poco austera desde el punto de vista aromático, y la foránea Sauvignon Blanc, idónea para ensamblar con la anterior por su expresividad en nariz. 


Viñedo en espaldera

Todo el viñedo está plantado en espaldera para optimizar las labores de poda, aclareo y vendimia. Los suelos son arcillosos y la altitud media es de 580 metros. Un ingenioso sistema de alambres móviles permite mantener erguidos los pámpanos según van desarrollándose, evitando así un trabajo añadido como es el despuntado. De esta manera, la densidad foliar no interfiere en la correcta maduración de las bayas, y si es necesario para protegerlas, siempre se pueden bajar los alambres a modo de sombrilla o paraguas natural. Curioso mecanismo, totalmente novedoso para nosotros. 


Inscripción en la Iglesia de la Asunción (Cretas)

El centro histórico de Cretas es un dédalo de calles empedradas en el interior de un recinto amurallado, en excelente estado de conservación en algunos de sus tramos. Varios arcos atraviesan la muralla, aunque uno de ellos se abolió para permitir la construcción de la Iglesia de la Asunción o de San Juan Bautista, en cuya portada es posible leer una curiosa inscripción que da información al visitante acerca de quien se cree fue el arquitecto de la misma, Sebastián Deixado, así como el año en que se terminaron las obras. El nombre abreviado del maestro constructor, inspira las etiquetas de dos de los vinos elaborados por Mas de Torubio. Un guiño a la tradición y al pasado.



Interior de la bodega Mas de Torubio

En una estrecha calle que desemboca en la Calle Mayor, muy cerca de la Plaza de España, se ubican las instalaciones donde Enrique Monreal elabora sus vinos. La planta baja de la antigua casa familiar digamos que es la sala de elaboración. En realidad esos 150 metros cuadrados son también la sala de crianza, la recepción y prácticamente todo lo imaginable. Tres trujales subterráneos son el pulmón semioculto de la bodega. Parece increíble que en ese exiguo espacio se puedan elaborar cinco vinos diferentes, con las dificultades que comporta vinificar por separado cada variedad, realizar los trasiegos, los prensados, los desfangados... y todo ello con el máximo cuidado para obtener un producto de excelente calidad. 





En un artículo anterior detallamos las notas de cata del Xado Tinto, Cloteta, ClotaXado Blanco - por cierto, único vino blanco aragonés galardonado con medalla de oro en la edición de este año del Concurso Garnachas del Mundo - así que no las repetiremos en esta ocasión. Únicamente haremos mención a otro vino blanco que también elabora Enrique Monreal en una bodega perteneciente a la vecina DO. Terra Alta y que recibe el nombre de Prohom. Guarda ciertas similitudes con el Xado Blanco: ambos mayoritariamente elaborados con Garnacha blanca, completan su coupage con variedades aromáticas francesas, Viognier en el caso del Prohom y Sauvignon Blanc en el caso del Xado. El resultado es excelente: la Garnacha aporta estructura a ambos vinos y las uvas francesas les dotan de un gran atractivo en fase nasal, más frescor y tendencia a lo herbáceo la Sauvignon Blanc, más cálido y frutal la Viognier. Cremosos, grasos y untuosos ambos. Un mismo autor, un mismo estilo, dos vinos diferentes.







El único vino del catálogo de la bodega que nos quedaba por catar era el Torubio 2017, ensamblaje de Garnacha y Merlot, es por su nombre el que mejor representa el carácter familiar de la bodega. El sencillo diseño de su etiqueta, casi infantil, recorta la silueta de un viñador entre las cepas. Clara, nítida y directa. El hombre, la tierra y sus frutos. En la copa es visualmente de un color rojo cereza de capa media con menisco violáceo. Fase olfativa rica en frutas rojas con el atisbo de arándanos y alguna grosella negra. Gratamente balsámico, resulta muy sabroso en boca, con la viveza propia de un vino sin crianza. Taninos dulces y maduros, muy buena estructura y volumen. Aunque algo corto en el postgusto, resulta ser uno de los más claros ejemplos de lo que es un magnífico vino joven, versátil y fácil de tomar. Un vino honesto, sin trampa ni cartón. Que nadie se atreva a poner en duda que es posible embotellar el paisaje del Matarraña.

Como hace siglos lo intentaron los alquimistas, a  mitad de camino entre la magia y la ciencia, esa ilusión de condensar la esencia de una tierra y de sus gentes, la consigue todos los años Enrique Monreal en los vinos de Mas de Torubio.