jueves, 14 de febrero de 2019

> ¿Una cata telepática...?




Tal y como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, el planteamiento de estas catas a ciegas en las que participamos siempre que nos es posible, carece por completo de prejuicios. Cada uno de los asistentes lleva el o los vinos que considera oportuno, convenientemente ocultos a las miradas escrudiñadoras de los demás. En las últimas ocasiones hemos decidido no coartar la creatividad, de manera que no hay restricciones en cuanto a geografía, variedad de uva, periodos de crianza ni formas de elaboración.

Con esas premisas descorchamos tres blancos y tres tintos, y a cada etiqueta que era destapada la sorpresa se tornaba mayor. Sin ponernos en absoluto de acuerdo, se cataron tres monovarietales de Sauvignon Blanc -dos neozelandeses y uno francés- un Pinot Noir de Borgoña y dos tintos de Utiel-Requena, vecinos entre sí aunque elaborados con uvas diferentes. Cuesta creer que de entre todos los vinos del mundo, el azar pusiera sobre la misma mesa de cata botellas en cierto modo emparentadas entre sí. Más bien nos inclinamos por pensar en que el poder de la mente humana no tiene límites. Tal vez los esfuerzos coordinados de varios cerebros pensando simultáneamente en una misma cosa sean capaces de entrar en sintonía, en resonancia unos con otros. Si se nos permite, consideraremos esta jornada de cata como la primera experiencia exitosa de "eno-telepatía".

A continuación detallaremos nuestras notas de cata de los seis vinos protagonistas.



DOMAINE PASCAL BALLAND SANCERRE 2017
Loira (Francia). 100% Sauvignon Blanc.
Amarillo dorado tenue. Fondo herbáceo acompañado de aromas de panadería. Yogur de limón y manzanas asadas. Recuerdos minerales de pedernal. Acidez marcada, extremadamente refrescante. Persistencia alta, no tanto por aromas en boca como por la acidez. Cuesta un poco ubicarlo en cata a ciegas, una Sauvignon Blanc algo tímida en nariz que lleva a pensar  en Chardonnay del norte de Borgoña o incluso en Chablis.

OPAWA 2016
Marlborough (Nueva Zelanda). 100% Sauvignon Blanc.
Amarillo verdoso pálido. Melocotón, pomelo y piña madura. Acidez media. Muy refrescante. Postgusto medio. De impecable elaboración.

TIKI 2016
Marlborough (Nueva Zelanda). 100% Sauvignon Blanc.
Algo inexpresivo de entrada. Limón, melón, cítricos y un punto vegetal. Acidez media. Conserva un resto de azúcar residual que resulta muy seductor. Un vino comercial, completo y bien diseñado.

ALBERT BICHOT HAUTES-CÔTES DE NUITS 2016
Borgoña (Francia). 100% Pinot Noir.
Cereza de capa media con ribete rubí. Ataque algo alcohólico. Guindas y bombones Mon Cheri. Especias dulces y una sutil vainilla. Caramelo de violetas. Algo sanguíneo, mineral e incluso metálico. Ligeramente delgado en boca. Acidez media-alta. Postgusto medio. Astringencia media. Un Borgoña fácil, muy frutal, con escaso aporte de madera, si acaso usada y probablemente en recipientes de gran capacidad.

PAGO DE LOS BALAGUESES 2015
Bodegas Vegalfaro. Utiel-Requena (Valencia). 
Garnacha Tintorera y Merlot (70-30).
Rojo picota de capa media con ribete granate. De entrada recuerdo a esmalte de uñas que se disipa al oxigenarse. Ciruelas y otras frutas negras, tostados y torrefactos. Caramelo de la Viuda de Solano. Balsámico. Marcada astringencia, falto de redondeo en botella. Acidez media. Postgusto medio-largo. Muy gastronómico.

FINCA TERRERAZO 2014
Bodegas Mustiguillo. Utiel-Requena (Valencia). 100% Bobal.
Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Muy elegante ya en nariz. Monte mediterráneo, canela en rama y orejones. Fruta roja y negra casi en compota. Cedro y caja de puros. Yogur de fresa y moras. Crema de leche. Complejo e intenso. Astringencia media muy equilibrada. Postgusto generosamente prolongado. Redondo y sin aristas. Con certeza el mejor monovarietal de Bobal que hemos probado jamás.

La elección aleatoria de los vinos no fue la única experiencia paranormal de la tarde, como puede comprobarse leyendo las notas de cata. Una vez servidos en las copas, las sensaciones olfativas, los recuerdos y las evocaciones de todos los presentes en torno a aquella mesa, coincidieron en gran medida, una comunión organoléptica difícil de explicar e imposible de comprender. Sin duda el idioma en el que se expresa el vino es un lenguaje universal, tan sólo las personas somos culpables de no conseguir entenderlo en ocasiones.

Cuánta razón tenían nuestros mayores cuando nos decían que para labrarnos un futuro debíamos aprender idiomas...


Preciosa imagen cortesía de Mariano Navascués

miércoles, 30 de enero de 2019

> Comparativa Finca La Estacada Roble vs Crianza (DO. Uclés)





El complejo enoturístico Finca La Estacada se ubica en las proximidades de la localidad conquense de Tarancón, a escasos 40 kilómetros de Madrid. Se trata de una antigua finca de labor con 278 hectáreas de viñedo que antaño perteneció a la realeza pero que desde 2001 es propiedad de la familia Cantarero Rodríguez. La construcción de ladrillo típicamente manchega evolucionó desde sus inicios exclusivamente como bodega de elaboración de vinos tintos hacia la diversificación del negocio con la apertura de un restaurante, la inauguración de un hotel con todos los servicios (spa, vinoterapia, piscina exterior, gimnasio, pistas de padel, etc) y la celebración de eventos, siendo en la actualidad un pequeño oasis de tranquilidad rodeado de viñedos y olivos perfecto para disfrutar de un reconfortante fin de semana.

Entrada a Finca La Estacada. Fuente: web de la bodega

En el viñedo el cultivo mayoritario es la Tempranillo -también denominada Cencibel por esas tierras- a la que se unen variedades internacionales como Merlot, Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot, Malbec y Cabernet Sauvignon.  Se elaboran una veintena larga de vinos, monovarietales y ensamblajes, con y sin crianza, incluso algún vino dulce y varios espumosos, la mayoría con la etiqueta de la DO. Uclés aunque otros se acogen a la IGP Tierra de Castilla. La mayor altitud a la que se encuentran las parcelas de viñedo de Finca La Estacada dictaminan ciertas diferencias con otros vinos castellano-manchegos, particularmente un mayor grado de acidez y por tanto de frescura, también hollejos más gruesos y más estructura, ingredientes imprescindibles para garantizar longevidad durante la crianza en barrica de roble, americano para la Tempranillo y francés para el resto de variedades.


Viñedo Finca La Estacada. Fuente: web de la bodega

En cuanto a la presentación exterior, no son las etiquetas de Finca La Estacada especialmente llamativas, resultan más bien eclécticas e incluso algo neutras. Por el contrario, la elección de las botellas no deja indiferente a nadie. Dejando al margen las borgoñonas en que se comercializan los monovarietales, ninguna otra de las botellas pueden calificarse como habituales. Una breve visita a su página web da testimonio de ello: botellas estilizadas, redondeadas, tripudas y extrañas campan por sus respetos a lo largo y ancho de su catálogo, hasta el punto de que alguna de ellas puede dar ciertos quebraderos de cabeza a la hora de su conservación en vinoteca refrigerada. Suponen sin embargo toda una seña de identidad que consigue fijar en la memoria del consumidor un vínculo indisoluble entre botella y bodega. 

Dejando al margen una breve incursión en la línea más juvenil y desenfadada que motivó en parte la redacción de otro artículo durante el caluroso verano de 2016, la presente ha sido nuestra aproximación más seria a los vinos de Finca La Estacada. Si bien es verdad que, con la deliberada intención de minimizar riesgos, hemos decidido comenzar por la base -es decir, por la Tempranillo- no descartamos en el futuro ampliar nuestros horizontes dentro de la generosa oferta de vinos de la bodega, e incluso si se dan las circunstancia propicias, por qué no una breve estancia en su complejo enoturístico. Elegimos por tanto dos monovarietales de la uva española sin discusión, con dos periodos distintos de crianza en roble americano. Preferimos obviar el monovarietal joven y dejar para otra ocasión los diferentes ensamblajes de Tempranillo con otras variedades, buscando la comparación directa entre dos vinos que tienen mucho en común y que sin embargo manifiestan expresiones dispares merced a la edad de las barricas empleadas y al tiempo de permanencia en las mismas.


Finca La Estacada Roble y Crianza

FINCA LA ESTACADA 6 MESES BARRICA 2017
100% Cencibel. Crianza de 6 meses en barrica de roble americano. Rojo cereza de capa media con ribete entre rubí y violáceo. Ligero recuerdo a esmalte de uñas que se disipa rápidamente. Flores azules y frutas rojas escarchadas (moras, arándanos). Notablemente alcohólico. Especias dulces, canela en rama y azúcar quemado. Ligeros verdores de reminiscencia vegetal, quizás fermentado con parte de raspón. Astringencia media-alta, con taninos dulces pero presentes que le aportan una interesante estructura en boca. Acidez media-alta gracias a la cual resulta atractivo y fresco. Un ligero amargor final ensombrece el postgusto, de media duración y marcado carácter balsámico y mentolado. Más atractivo en nariz que en boca. Resultón y versátil.

FINCA LA ESTACADA 12 MESES BARRICA 2015
100% Cencibel. Crianza de 12 meses en barrica de roble americano. Rojo picota con ribete granate. Fase olfativa dominada por las ciruelas y las frutas negras. Tostados, torrefactos y hoja de tabaco, también hierbas aromáticas y laurel. Recuerdos de bosque umbrío. Algo alcohólico y de astringencia media, con taninos más domesticados que en su hermano pequeño, menos agrestes aunque detectables. Acidez media-alta, refrescante, nada pesado en su paso por boca, incluso algo carente de volumen. Sabroso e interesante. Excelente relación calidad-precio. Ligeramente desequilibrado en fase gustativa, tal vez un cambio de barricas le vendría bien.

Este duelo casi fratricida termina sin vencedores ni vencidos. Nos es imposible dictaminar si hay un vino ganador. Es cierto que el roble despliega una fruta insolente y unos referentes lácticos de los que adolece el crianza. Por el contrario, éste presenta unos taninos más afinados -recuerdo de esa astringencia presente en el roble- así como una complejidad en nariz con la que su hermano pequeño no puede competir. La decisión final queda a expensas de los gustos de cada uno.

Finca La Estacada, un moderno planteamiento de negocio muy acorde con los gustos actuales, porque indudablemente el vino puede y debe disfrutarse no sólo en la copa. El vino es cultura, gastronomía y paisaje, anima a realizar viajes y consigue, en muchas ocasiones, forjar duraderas amistades.

Disfrutemos de ello...



martes, 15 de enero de 2019

> Enochalados Free Style




Lo conseguimos muy pocas veces al cabo del año y es una lástima que nuestras agendas no nos permitan hacerlo con más asiduidad. Aunque todos vinculados de alguna forma al mundo del vino, cada uno tenemos nuestras obligaciones y no resulta sencillo organizar este tipo de reuniones. Una vez consensuada la fecha y a pesar de la inevitable ausencia de algunos compañeros a los que siempre se echa de menos, el procedimiento es sencillo. Lugar, hora y presupuesto máximo. Cada uno de los asistentes lleva las botellas que considera oportuno, a temperatura de servicio y convenientemente ocultas para realizar la cata a ciegas. En primer lugar se catan los vinos blancos y después los tintos ordenados por añada, dejando siempre para el final el tinto de más edad. En realidad no es una competición para ver quién cata mejor, ni siquiera para dilucidar quién es capaz de adivinar la variedad de uva y la región de donde procede, se trata más bien de hacer disfrutar a los demás aportando vinos, cuanto más rebuscados mejor, vinos poco accesibles y que nos posibiliten aprender juntos. 

Más abajo detallaremos las notas de cata de los vinos presentados, que como se puede comprobar fácilmente, son verdaderamente poco comunes, difíciles de conseguir, raros, peculiares e incluso arriesgados. Esta cata ha sido realizada por especialistas sin apenas apego por su integridad física o mental. No intenten hacer nada similar por su cuenta. Pasen y lean, si es que se atreven...

Somontano, Borgoña, Valle de La Orotava y Jura

ENATE SAUVIGNON BLANC 2015
Bodegas Enate (DO. Somontano). 100% Sauvignon Blanc. A la venta exclusivamente en las instalaciones de la bodega. Amarillo trigueño con reflejos verdosos. Algo inexpresivo de inicio en nariz. Hojas de té y regaliz de palo. De muy lenta apertura, aunque lo consigue, tarda en expresarse en forma de frutas tropicales y de hueso. Acidez media. Potente y algo alcohólico. Muy voluminoso y graso en boca. Novedoso blanco del Somontano.

BEAUNE DU CHATEAU PREMIER CRU 2015
Bouchard Pere & Fils (Borgoña). 100% Pinot Noir.
Capa media-baja con ribete granate. Frutas licorosas. Sutiles notas de crianza en roble. Muy equilibrado. Impecable. Añada excepcional, mantiene cierta tanicidad y estructura en boca. Borgoña, siempre Borgoña...

EL LANCE 2016
Bodegas Suertes del Marqués (DO. Valle de La Orotava). Coupage de 5 variedades tintas (Vijariego Negro, Baboso Negro, Tintilla, Listán Negro) y blancas (Malvasía Rosada). Vendimia manual, fermentación en depósitos abiertos de hormigón y plástico. Crianza durante 9 meses en barrica de roble francés. Capa media-baja no del todo transparente, con cierta opalescencia. Muy extraño en nariz. Aromas enormemente reductivos que no se consiguen disipar en copa. Recuerdos sulfurosos. Melocotón en almíbar y frutas rojas. Mineralidad notable. Astringencia media. Difícil vino.

ARBOIS BLANC NATURÉ 2016
Domaine Rolet (Jura). 100% Savagnin. Fermentación en depósitos. Realiza al menos parcialmente transformación maloláctica. Crianza parcial en roble. Amarillo trigueño. Fósforos, membrillo, yogur de limón. Acidez media-alta. Extrañamente salino. Manzanas asadas. Lineal y delgado. Poco voluminoso. Un representante poco habitual de los vinos del Jura de elaboración sin velo de flor.

Rioja, Tierra de Cádiz, Campo de Borja y Uruguay

VIÑA DEL OLIVO 2015
Viñedos del Contino (DOc. Rioja). Tempranillo y Graciano (90-10). Vendimia manual, fermentación en tinos de roble francés, maloláctica en barrica. 18 meses de crianza en roble mixto (francés, americano y húngaro). Rojo cereza con ribete malva. Caramelo, cerezas, guindas, lácticos. Vainilla y mentolados. Largo postgusto. Astringencia media. Acidez media. Espectacular evolución en copa. Un moderno crianza de Rioja que vale lo que cuesta.

TINTILLA PAGO BALBAÍNA 2014
Bodegas Luis Pérez (IGP Tierra de Cádiz). 100% Tintilla de Rota. Vendimia manual. Vinificación en inoxidable y en barricas abiertas, apenas sin realizar remontados. 15 meses de crianza en barrica y 6 meses de homogenización de lotes en depósito antes de embotellarse. Capa media-alta con menisco granate. Ligera oxidación o sobremadurez, imposible de diferenciar. Tostados muy marcados. Frutos secos, laurel y yogur de fresa. Chocolate y cacao, incluso pimentón y carne ahumada. Astringencia media, postgusto medio-largo, acidez media. Buen vino aunque ligeramente desconcertante.

PALMERI NAVALTA 2012
Bodegas Palmeri Sicilia (DO. Campo de Borja). 100% Garnacha. Vendimia manual, elaboración en tinos de roble francés, crianza en barrica de roble francés y americano. Capa media con ribete ocre. Bastante alcohólico y evolucionado. Siendo un vino no destinado a guarda, hace tiempo que dejó atrás su mejor momento. Predominio de aromas terciarios y -si se nos permite la broma- incluso cuaternarios. 

GIMÉNEZ MÉNDEZ EDICIÓN ESPECIAL 2015
Giménez Méndez (Uruguay). 100% Tannat. Capa media con ribete granate. Fruta roja y negra. Mermelada de moras y especias dulces. Mentolado. Muy atractivo en fase olfativa, defrauda un tanto en boca, resultando algo secante y estrecho. Largo postgusto. Muy equilibrado a pesar de todo y mucho menos astringente de lo que cabría esperar. Versátil.


jueves, 27 de diciembre de 2018

> Sabores de siempre en La Venencia



No es Zaragoza una buena plaza para los vinos del sur. Resulta muy extraño ver al parroquiano medio pedir un fino o un oloroso en las nutridas barras de los numerosísimos bares del casco antiguo de la capital del Ebro. En la práctica, la demanda de ese tipo de vinos no existe. De hecho las probabilidades de que al pedir una manzanilla nos sirvan una infusión son aproximadamente del 99%. En alguna taberna es posible encontrar una botella sucia, llena de polvo, invariablemente mal conservada, expuesta a la luz y con escasas posibilidades de estar en condiciones para ser dignamente degustada. No hay una oferta adecuada a nivel profesional, porque como hemos dicho tampoco existe la demanda por parte del consumidor. Es la pescadilla que se muerde la cola, las dos caras de una misma y triste moneda.


Antiguamente, existían los "despachos de vinos", unos negocios peculiares a los que éramos enviados los chiquillos por nuestros padres -en parte para deshacerse un rato de nosotros y de nuestras impertinencias infantiles- con la finalidad de que trajéramos a casa una frasca de vino. El descaro natural de los críos siempre llevaba a granjearse la amistad del bodeguero, y la repetición en las visitas a su establecimiento -húmedo, lúgubre, añejo y lleno de aromas- conseguía tarde o temprano que nos dejara probar a hurtadillas alguno de sus tesoros. Así nos dejamos seducir varias generaciones de españoles, sin maldad pero con picardía, y se nos abrió la ventana al maravilloso mundo de los vinos, en primer lugar dulces -el moscatel, la mistela, el málaga dulce- para dar el salto más adelante a los secos -el fino, la pajarilla, la manzanilla y el amontillado. Las regulaciones legales y el paso de los años dieron la puntilla a este tipo de establecimientos. A día de hoy resulta impensable que un menor de edad pudiera tan solo traspasar el umbral de un despacho de vinos, ni mucho menos adquirir ningún producto alcohólico comercializado a granel. Es obvio que al progreso y a la tradición les cuesta mucho entenderse, y no seremos nosotros los que tomemos partido por uno o por la otra. Aunque en estos tiempos de lo políticamente correcto, a lo mejor sí lo hacemos...

Antiguo despacho de vinos

Aquellos entrañables despachos de vinos se vieron abocados a transformarse como única alternativa a su desaparición, de manera que la mayoría redirigieron su actividad hacia la hostelería, intentando en muchas ocasiones conservar la clientela con la mínima reforma e inversión económica. Completaron su oferta con otros tipos de bebidas e introdujeron productos para el tapeo o el aperitivo, y muchos de ellos aún siguen abiertos con éxito, a pesar de los traspasos y de los cambios de propietario, particularmente en el casco antiguo, donde la estrechez de las calles y el ambiente distendido invitan a buscar en cada barra el pincho más adecuado para cada copa de vino. En los últimos años la oferta de vino se ha multiplicado exponencialmente, animados los hosteleros por una creciente demanda del consumidor, cada vez más formado e inconformista en cuanto a variedades de uva, técnicas de elaboración y zonas geográficas. Los vinos tranquilos de procedencia aragonesa siguen siendo mayoritarios, así como los clásicos crianzas de Rioja y los omnipresentes verdejos de Rueda, aunque sin dejar apenas espacio para alguna cosa diferente y novedosa.


Barra y pizarra de la Venencia

En medio de ese entorno tan hostil, un pequeño establecimiento se empecina desde hace tiempo en hacerse un hueco en la hostelería del Tubo zaragozano. Su nombre supone toda una declaración de intenciones y no parece sencillo el camino elegido por el propietario de La Venencia, obstinado en ofertar exclusivamente vinos de Jerez y Montilla-Moriles, acompañados por una carta también de raciones típicamente andaluzas. El local tiene la decoración de los bares de antes: madera, techos altos y un museo de viejas glorias embotelladas recubriendo las paredes. Algunos taburetes y ni rastro de mesas, porque el lugar es de paso y peregrinación, no tanto de estancia, ideal para tomar un fino y compartir una ración de gambas o de mojama, todo traído directamente desde su lugar de procedencia. Los vinos son adquiridos directamente a sus elaboradores, en formatos grandes y sin intermediario alguno, de modo que en la barra se sirven en botellas sin etiquetar, por supuesto en catavinos y a una temperatura inmejorable. 


Oloroso en catavinos

No es aconsejable adentrarse en La Venencia con ideas preconcebidas ni adelantarse con juicios de valor. Lo mejor es dejarse aconsejar en cuanto al vino y a su acompañamiento. Unas mínimas indicaciones previas si preferimos un vino seco o dulce son más que suficientes para obtener lo que buscamos. En nuestro caso, espoleados por el afán de conocer cosas novedosas, empezamos probando la manzanilla de Sanlúcar, fresca y deliciosa, con esos aromas a almendras, levadura y camomila, menos alcohólica que el fino de Jerez aunque igualmente atractiva en nariz. El elegante amontillado (nueces, mueble antiguo, cáscara de naranja) dio paso a un agradable y denso oloroso (higos, ciruelas pasas, miel de palma) que resultó más dulce de lo esperado, tal vez con demasiada presencia de la Pedro Ximénez. Nos defraudó un poco el palo cortado -porque no era tal- sino una especie de cream autodidacta, de nuevo demasiado dulce en un guiño hacia el público neófito, tal vez poco dispuesto a enfrentarse a un vino seco y serio como debe ser un palo cortado al uso. En cuanto al maridaje, un plato de lomo ibérico untuoso como ninguno, huevas en salazón y un escabeche de boquerones rebozados fueron los acompañantes ideales para disfrutar aún más de estos vinos traídos desde el sur.

Volveremos...





lunes, 17 de diciembre de 2018

> Garnachas axiales




Quién le iba a decir a aquel jóven geólogo holandés llamado Louis Geirnaerdt y menos aún a su esposa Eugenie Van Ekeris, que un viaje realizado hace cuatro décadas iba a cambiarles la vida

Aquella primera visita a tierras españolas inspeccionando minas de carbón en la provincia de Teruel fue en realidad un tránsito hacia el descubrimiento del ingente potencial enológico de España. Nada resultó igual después de esas calurosas jornadas y nunca volvieron a mirar con los mismos ojos los campos, los montes, los barrancos y los valles por los que transitaron. Durante aquel viaje se gestó ese idilio indisoluble con el vino español que les ha llevado al éxito empresarial a día de hoy. Gradualmente se produjo la introducción de su actividad en diferentes bodegas de varias zonas geográficas españolas, al principio como agentes comerciales, luego como gestores y finalmente como propietarios. En la actualidad las inquietas mentes que dirigen Axial Vinos recorren numerosas denominaciones de origen siempre persiguiendo la realización de vinificaciones tranquilas, sin llevar la uva al límite, así como la elaboración de vinos sinceros que reflejen su procedencia, esas son sus líneas maestras independientemente de si hablamos de Rueda, Rioja, Calatayud o Ribera del Duero.


Las margas 2017

Hasta ahora sus alianzas con bodegas en funcionamiento -bien comercializando sus vinos, bien asumiendo la responsabilidad de la elaboración de los mismos- sólo pueden ser calificadas como absolutamente satisfactorias. Sin embargo, en la búsqueda incansable de nuevos retos, su proyecto definitivo siempre ha sido levantar una bodega de la nada. Así surgió la idea de Bodega Bodem, palabra que no por casualidad significa "suelo" en holandés. El lugar elegido fue Almonacid de la Sierra, al pie de la Sierra de Algairén, en la comarca de Cariñena, tal vez uno de los territorios que más les sedujeron durante su viaje iniciático al principio de los años ochenta, tanto por su orografía como por su honda tradición vitivinícola. Las instalaciones estarán plenamente operativas (y esperemos que también visitables) a principios del año próximo. Disponen de 5 hectáreas de viñedo propio actualmente en ampliación, las cuales se complementan con la adquisición de uva a viticultores de la zona. Su andadura ha comenzado con la elaboración de un primer vino monovarietal de Garnacha llamado Las Margas 2017 con una imponente presentación externa en botella troncocónica de magnífica calidad y una llamativa etiqueta que por un lado reclama el protagonismo de la mujer rural, encarnada en la aguadora, y por otro lado la importancia de la Madre Tierra, idealizada en su vestido con capas de llamativos colores que representan a las rocas sedimentarias que dan nombre al vino.  


Servicio del vino durante la cata. Fuente: Facebook de Axial

Este recién llegado al mercado fue el primer vino que tuvimos la oportunidad de catar. Las Margas 2017 se elabora mediante una doble vinificación. Una parte del vino fermenta exclusivamente en inoxidable, sin estrujado ni despalillado, realizando algo así como una maceración carbónica moderna. Otra parte también lo hace en inoxidable, esta vez sin raspón, y con duelas de roble de gran calidad. De esta segunda, aproximadamente la mitad se somete a una breve crianza en huevos de polietileno permeable que permiten una microxigenación natural. Precioso color rojo cereza de una sorprendente capa media-baja con ribete malva. Ligero ataque alcohólico y mentolado. Fruta roja muy fresca. Recuerdos lácticos. Yogur de fresa. Acidez media-alta. Muy agradable astringencia media. Final sutilmente amargo de duración media. Femenino, sutil y perfumado. Un vino tecnológico francamente bien diseñado. Una garnacha moderna destinada a todos los públicos, con gran versatilidad y una excelente relación calidad-precio.


Dos de los vinos protagonistas. Al fondo, Louis Geirnaerdt

Bodega La Casa de Lúculo en Mendigorría (DO. Navarra) es la apuesta más septentrional de Axial Vinos para la elaboración de monovarietales de Garnacha. Los 800 metros de altitud media y su marcada influencia atlántica con un generosa precipitación anual confieren a estos vinos un carácter diferente. El viñedo tiene el certificado de ecológico, las fermentaciones se realizan en depósitos de cemento y la transformación maloláctica en barrica.  Uno de sus vinos punteros es el Lúculo Viñas Viejas 2015, de color rojo cereza de capa media con ribete granate, visualmente algo apagado con menos brillo de lo deseado. De inicio en nariz mostró un recuerdo a esmalte de uñas, incluso a pesar de haber sido decantado con más de una hora de antelación. Una vez oxigenado en copa, aparecieron los bombones Mon Cheri, el cacao y las guindas al marrasquino. Licoroso y tal vez demasiado alcohólico. Acidez media. Astringencia media. Postgusto largo.


Prados Colección, Lúculo Viñas Viejas y Las Margas

Por último tuvimos ocasión de catar el Prados Colección Garnacha 2016 elaborado por Bodega Pagos del Moncayo en Vera de Moncayo (DO. Campo de Borja). Viñedos situados entre 350 y 700 metros de altitud. Elaboración artesanal, pisado de la uva con los pies, fermentación en lagares abiertos de polietileno, sin prensado de pieles, utilizando sólo mosto flor. Crianza 10 meses de barrica de roble americano. En palabras de sus responsables, la bodega representa al movimiento "slow winemaking". Picota de capa alta con ribete rubí. Frutas negras, café y aceitunas negras. Especias dulces. Acidez contenida. Astringencia media. Más opulento que sus predecesores. Postgusto medio-largo. Una garnacha más habitual y reconocible en tierras aragonesas.

Como nosotros, la vid es un ser vivo y como tal está sujeto a las normas elementales de la naturaleza y de la física. Acción y reacción. Causa y efecto. Estos tres vinos representan tres expresiones bien diferenciadas de una misma variedad de uva. Al margen de sus distintas técnicas de elaboración, muestran la esencia de sus diversos lugares de origen. Altitud, pluviometría y características del suelo son los ejes vitales de estas Garnachas. 

Garnachas axiales...




martes, 11 de diciembre de 2018

> Visita a Bodegas Franco-Españolas: historia viva de Rioja




Desde hace tiempo nos rondaba por la cabeza la idea de visitar la bodega más céntrica de Logroño. Indudablemente su ubicación no ha variado desde sus orígenes, más bien ha sido el desarrollo urbanístico de la capital de La Rioja el que ha conseguido situarla a poco más de diez minutos a pie desde la puerta de la Concatedral de Santa María de la Redonda o desde la célebre calle Laurel. Es posible ir en coche pero el trayecto adolece del encanto de pasear por el Puente de Hierro que cruza el Ebro sobrevolando sus riberas, transformadas a día de hoy en unos magníficos y cuidados parques.


La bodega al final del Puente de Hierro, al fondo la Sierra de Cantabria

Preciosas vistas del río Ebro y sus riberas

En 1890, tan sólo unos pocos años después de la inauguración de dicho puente, con la imperativa necesidad de buscar territorios aptos para la elaboración de vinos lo suficientemente alejados de la plaga de filoxera que asolaba el viñedo francés a finales del XIX, el bordelés Frederick D´Anglade con dos socios franceses y seis riojanos funda Bodegas Franco-Españolas. La añoranza a su Burdeos natal influyó en el diseño inicial de las instalaciones: edificaciones de piedra de sillería tipo chateau a orillas de un cauce fluvial importante y con el viñedo a salvo de los temporales atlánticos protegido por la imponente silueta del "león dormido" -sobrenombre por el que se conoce a la Sierra de Cantabria- complementando la construcción con la sucesiva excavación de unos interminables calados subterráneos abovedados hasta llegar a los 60000 metros cuadrados de superficie en la actualidad. Como cabría esperar, D´Anglade y sus socios no pudieron traerse las variedades de uva bordelesas, pero sí sus técnicas de vinificación y sobre todo sus procedimientos de crianza. De no haber sido por ellos y por muchos otros que se decidieron a cruzar los Pirineos, la elaboración de vinos en España nunca hubiera dado el salto cualitativo que supuso el empleo de las barricas de roble.


Vidriera gótica en la sala de elaboración

En tierras francesas sufriendo las acometidas de la filoxera quedaron la Cabernet Sauvignon y la Merlot, de manera que aquellos empresarios aventureros tuvieron que comenzar a elaborar vino con las variedades autóctonas riojanas -Tempranillo y Viura- y a la vista de los años que han pasado desde entonces y del éxito obtenido no parece que se les diera nada mal. En la moderna sala de elaboración de Bodegas Franco-Españolas, en el extremo de una doble hilera de depósitos de acero inoxidable de 66000 kilogramos de capacidad cada uno, llama la atención del visitante una preciosa vidriera que bien podría hallarse en una catedral gótica. En ella se representan los escudos nobiliarios de Burdeos y de Logroño, unas casitas tipo chateau, la Sierra de Cantabria, la reproducción de la cara del dios Baco, así como los rostros de dos mujeres, una de tez blanca representando a la Viura y otra de tez morena representando a la Tempranillo, en un sincero homenaje al pasado, a la tradición y a la tierra.  

Imagen y colores modernizados

A lo largo del siglo XX la bodega cambió de propietarios en varias ocasiones -formó parte junto con otras bodegas de la red de empresas de Rumasa- hasta que en 1984 fue adquirida por Marcos Eguizábal, exitoso empresario riojano que incluso llegó a ser presidente del Club Deportivo Logroñés. Tras su fallecimiento en 2009 y después de un periodo de transición, su nieto Borja le sustituyó definitivamente en 2016 al frente del grupo bodeguero que lleva con orgullo su apellido y en la actualidad elabora cada año 5 millones de litros de vino en Rioja y 400.000 en Ribera del Duero. Esta savia nueva que circula entre las barricas de Franco-Españolas es la responsable de la modernización en la imagen de sus vinos. Se mantienen sus dos marcas míticas, Diamante y Bordón, si bien pueden apreciarse cambios graduales en sus etiquetas. También la elaboración de nuevos vinos, como el blanco semidulce Talla de Diamante o el crianza RB, orientan en las futuras tendencias hacia vinos más frutales y ligeros, sin renunciar a la elaboración tradicional de reservas y grandes reservas, vinos que antaño fueron conocidos como "finos de Rioja".


Antigua sala de elaboración

La visita enoturística propiamente dicha se inicia en una espectacular sala subterránea ocupada por tinos de roble de 33000 kilogramos de uva de capacidad, actualmente en desuso, con finalidad exclusivamente decorativa, ubicados bajo una gran sala dedicada a eventos -bodas, comuniones, semana de la moda- porque también en ese aspecto Bodegas Franco-Españolas están revolucionando sus actividades comerciales. Y no es de extrañar que así lo hayan decidido, porque si alguien dispone de una bonita bodega lo más inteligente es mostrarla al público y ponerla a disposición de quien desee disfrutarla.


Una de las salas subterráneas de crianza

Sala de la Virgen de Valbanera

No existe una única sala de crianza en Bodegas Franco-Españolas que albergue las aproximadamente 11000 bordelesas de 225 litros que integran el parque de barricas. Los kilométricos calados subterráneos esconden barricas en todos los rincones y sólo el personal de la bodega sabe qué vino reposa en una sala, y lo más importante, por qué en esa y no en otra. A pesar de que para el visitante la temperatura y el grado de humedad parezcan constantes, la realidad es bien diferente: la profundidad del calado, la cercanía al vecino lecho fluvial del río Ebro, la antigüedad de las piedras... todo parece tener influencia. Tal vez por lo que representa, una de las más queridas es una pequeña sala de crianza presidida por la imagen de la Virgen de Valbanera, patrona de La Rioja, a quien se tiene por costumbre ofrecer el primer mosto del año, y con certeza que así lo hará hasta el bodeguero menos creyente, por lo que pueda pasar...


Bitartratos

El uso medio de cada barrica es de 7 años y emplean roble americano, roble francés y mixtas -tapas de francés y duelas de americano- destinándose estas últimas a la crianza de los tintos más modernos. Las barricas una vez superada su vida útil se venden a bodegas jerezanas y a destilerías para el añejamiento de whisky. También los bitartratos -sedimentos que quedan en las barricas después de realizar los trasiegos- se aprovechan dándoles como destino la elaboración de sal de vino y de productos cosméticos. Asimismo, los corchos se donan a una asociación benéfica que fabrica con ellos motivos decorativos. 

Bordón, marca icónica de la bodega

La gama Bordón tan sólo realiza crianza en roble americano. Podríamos decir que dichos vinos siguen la elaboración más tradicional riojana. Por cierto, una curiosidad. Después de pasarnos media vida preguntándonos de dónde provenía dicha marca y si tenía alguna significación, nuestra amable guía durante la visita -Isela, profesional y cercana a partes iguales- por fin resolvió nuestras dudas. Un "bordón" es un báculo, un bastón de peregrino, en recuerdo de los muchos que han transitado y transitarán por las proximidades de Logroño en su viaje hacia Santiago de Compostela. También fonéticamente "bordón" guarda cierta similitud con Bourdeaux, lugar de procedencia de Frederick D´Anglade, fundador de la bodega.


Botellero Meninas

El trono de la vid y Bordón Crianza

El vino terminado y embotellado se conserva también bajo tierra, bien en jaulones metálicos, bien siguiendo el sistema de apilamiento tradicional riojano a lo largo de una pared. Este segundo método es el que se emplea en el Botellero Meninas, una curiosa sala que armoniza modernidad y tradición. Una representación del famoso cuadro de Velázquez, tuberías pintadas con colores que recuerdan a las gamas cromáticas de los vinos según su crianza y en un lugar preeminente una peculiar obra de arte actual que representa a una vid en su trono y que desde luego a nadie deja indiferente.


Retrato de Ernest Hemingway durante su visita a la bodega

Tal y como reza alguna imagen promocional de la bodega, sin duda Franco-Españolas son historia viva de Rioja y de España. El rey Alfonso XIII las visitó en dos ocasiones, a sus puertas hay tomadas fotografías durante la Guerra Civil y por sus calados paseó el célebre periodista y escritor estadounidense Ernest Hemingway en el año 1956,  quien incluso llegó a nombrar los vinos de Franco-Españolas en alguna de sus obras. 

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de probar durante la visita.


Talla de Diamante

TALLA DE DIAMANTE
Viura y Chardonnay (80-20). Blanco semidulce sin crianza que no pretende desplazar al Diamante original sino más bien completar la gama. Escasa producción de venta exclusiva en bodega. Vino muy novedoso y original, ya que la Chardonnay fue autorizada por el Consejo regulador de la DOc. Rioja hace poco más de 10 años, de manera que existen pocos viñedos productivos de esta casta francesa. Amarillo tenue con ribete ligeramente verdoso. Frutas de pepita y flores blancas con un fondo de bollería. Entrada dulce en boca, meloso y sensual, dejando paso una acidez media que le aporta frescura y agilidad. Nada pesado, más bien al contrario. Postgusto medio largo.


RB, un crianza moderno

RB
Crianza moderno, con más protagonismo de la fruta y barrica menos presente. Monovarietal de Tempranillo con permanencia de 12 meses en barrica mixta de roble americano y francés. 70000 botellas anuales. Vino de autor. Capa media con ribete rubí. Cerezas y vainillas. Yogur de fresa y suaves tostados. Créme Brûlée (azúcar quemado). Acidez media. Estructura perfecta. Astringencia media-alta. Ligero amargor final que recuerda al café. Postgusto medio-largo, muy balsámico.


Bordón Gran Reserva, sobriedad y elegancia

BORDÓN GRAN RESERVA
Vino clásico de la bodega y de Rioja en general. Ensamblaje típico riojano con predominio de la Tempranillo acompañada de Graciano y Mazuelo (70-20-10). Larga permanencia en barrica de roble americano y francés, nada menos que 30 meses de crianza, con posterior redondeo en botella durante 36 meses más. Visualmente de color granate de capa media con ribete teja. Una sinfonía de aromas en nariz, enormemente complejo, predominando como es lógico las notas de crianza (tabaco, cuero, hojarasca) sin olvidar esos recuerdos de fruta negra desecada y en licor.

Por lo que suponen de historia y tradición, por la calidad de sus vinos añada tras añada y por su privilegiada ubicación, Bodegas Franco-Españolas representan sin duda el complemento ideal para una breve visita a la capital de La Rioja. 



martes, 30 de octubre de 2018

> Visita a Bodega Picos de Cabariezo




Siempre resulta placentero dar una vuelta por el Valle de Liébana (Cantabria) y poco o nada importa si la climatología no termina de acompañar. El paisaje es bonito en cualquier época del año e incluso en un día gris y lluvioso tiene su encanto, por ejemplo para dar un paseo por Potes, disfrutando de su arquitectura medieval y de las riberas del Deva. Remontando su cauce unos kilómetros se llega hasta Fuente Dé, donde la carretera muere exactamente en el aparcamiento del teleférico. Subir hasta la cota de los 1850 metros en poco más de tres minutos es una experiencia sobrecogedora, casi tan espiritual como venerar el Lignum Crucis durante la visita del Monasterio de Santo Toribio. A cambio, el precio que debe pagar el visitante es un prolongado trayecto en coche por una virada carretera encajonada entre murallas de roca en el Desfiladero de La Hermida. Y sin duda el peregrinaje vale la pena...


Vista del Deva a su paso por Potes

La comarca de Liébana goza de una climatología privilegiada y un microclima más que benigno, gracias a su peculiar orografía, rodeada de elevadas sierras y cumbres que la mantienen a salvo de los temporales atlánticos. Los Picos de Europa al norte, la Peña Sagra al este y los altiplanos palentinos de Aguilar de Campoo que comunican con la meseta castellana más al sur, delimitan un marco ideal para determinados cultivos como las cerezas, las ciruelas y las manzanas, porque aunque parezca mentira, su altitud media supera por muy poco los 300 metros sobre el nivel del mar. 



Peña Sagra nevada


Entrada a la bodega y destilería Picos de Cabariezo

Liébana fue siempre una antigua región elaboradora de vinos, particularmente de la variedad Mencía, esa uva peregrina es el común denominador con la comarca leonesa del Bierzo y también con otras zonas geográficas del norte de España. Sus vinos se comercializaban a granel o bien se destinaban al autoconsumo y en realidad se consideraban algo así como un subproducto, un mal necesario para obtener el raspón con el que elaborar el orujo, último y verdadero fin del cultivo de la vid en esas tierras. En el año 2000, tres amigos decidieron plantar nuevos viñedos en las laderas que circundan la localidad de Cabezón de Liébana, así como recuperar viñas viejas abandonadas y unos años más tarde en 2007 crearon la Compañía Lebaniega de vinos y licores, levantando una pequeña bodega y una destilería. Su audacia -tal vez también su irresponsabilidad- les llevó a convertirse en la primera bodega elaboradora de tintos en Cantabria y sacaron al mercado un tinto joven y otro con crianza bajo la marca Picos de Cabariezo, acerca de los cuales fuimos pioneros en escribir una entrada anterior allá en el lejano año 2014, vinos todavía un poco imberbes en aquel entonces. 

Entorno de la bodega

Alquitaras de cobre


En la actualidad la bodega cuenta con 70 hectáreas de viñedo, han incorporado nuevas variedades de uva y han ampliado su catálogo a vinos blancos y a vinos de autor. Poco a poco van consiguiendo su cuota de mercado, con una sólida implantación comercial en Liébana -particularmente en la preciosa y turística localidad de Potes- escasa presencia en el resto de Cantabria y absolutamente nula penetración en el resto del mercado nacional. Sin prisa pero sin pausa, su recorrido empresarial no puede resultar más exitoso y no sólo por la bodega. La destilería sorprende cada año lanzando nuevos productos, siempre elaborados siguiendo el método tradicional de la destilación en alquitara de cobre. Un whisky y una ginebra rosa han sido sus últimas novedades a añadir a los conocidos orujos y aguardientes. 

Cata durante la visita. Detrás, un mundo de destilados

También el capítulo del enoturismo ha sido explorado por la empresa, siendo en realidad la forma más cercana de dar a conocer su manera de trabajar. Las visitas a la bodega-destilería deben ser reservadas con antelación y aunque los grupos no suelen ser pequeños, se compensan esas posibles incomodidades con la amabilidad del personal de la bodega. No es extraño que quien realice las labores de guía durante la visita sea uno de los tres socios de la empresa, lo cual aporta un valor sentimental añadido. El recorrido por las instalaciones lleva algo menos de una hora y concluye con una generosa cata, no sólo de vinos sino también de destilados, quesos, mermeladas y algún que otro producto de la "tierruca", como dicen por allí...

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales acerca de los vinos que se elaboran en Picos de Cabariezo.


Etiqueta del Alba de Picos


ALBA DE PICOS 
Gewürztraminer y Sauvignon Blanc en porcentajes desconocidos. 13000 botellas anuales. Sin paso por barrica. Amarillo verdoso limpio y brillante. Muy aromático. Flores blancas, algunas de ellas un poco marchitas. Frutas de pepita muy maduras. Recuerdo a melón francés y melocotón amarillo. Membrillo y corteza de limón. Ataque alcohólico. Acidez media-alta. Volumen medio en boca. Algo cálido, ligeramente descompensado. Postgusto medio-largo. Salino (?). Sutil amargor final, apareciendo de nuevo la corteza de limón.


Hielu de Picos (centro)

HIELU DE PICOS 
Monovarietal de Gewüztraminer sobremadurada, elaborado siguiendo la inspiración de los eiswein alemanes, icewine canadienses y en los vins de glace franceses. 2000 botellas anuales. Amarillo dorado de capa media. Mieles, dulce de membrillo e incluso unos tímidos hidrocarburos. Dulce aunque nada pesado gracias a la rica acidez que mantiene. Muy versátil en cuanto al maridaje: pescados, foie o simplemente en buena compañía. Tan sólo tiene un defecto, el tamaño de la botella de medio litro siempre resulta insuficiente.


Picos Selección y sus hermanos junto a una cepa decorativa

PICOS SELECCIÓN
100% Mencía sin crianza. Flores azules, frutas rojas y lácticos. Notable acidez y astringencia demasiado evidente. Fresco pero algo agreste en boca.


Finca Morillas y cocido lebaniego. Pareja ideal...

FINCA MORILLAS
Mencía y Syrah (90-10) con 12 meses de crianza en barrica de roble francés. Probablemente el vino más comercial de la bodega. Excelente relación calidad-precio, no sólo en bodega sino también en la hostelería de la comarca. Rojo picota de capa media-alta con ribete rubí. Guindas y vainillas. Ataque alcohólico. Mermelada de ciruelas. Acidez media-alta y astringencia media. Muy frutal. Postgusto medio. Carácter gastronómico, ideal para acompañar los contundentes platos de cuchara de la zona.



EL MISTERIO
Vino top de la bodega, elaborado principalmente con Mencía procedente de viñedos prefiloxéricos situados a 700 metros de altitud y con escasa productividad, bastante alejada de los 3-4 kilogramos por cepa tan habituales en el resto de parcelas. Vinificado íntegramente en roble, sin contacto con inoxidable, fermentación en tinos y crianza posterior en barricas de roble francés. Coupage secreto y cambiante en cada añada. 

Lo dicho, un misterio...