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sábado, 6 de junio de 2026

> Visita a Bodegas Alto Moncayo



La DO Campo de Borja se creó en el año 1980 como un organismo destinado a dar apoyo técnico y proyección comercial a los productores y viticultores de la comarca homónima. De manera similar a muchas otras zonas vitivinícolas, la denominación de origen fue algo así como el relevo natural al movimiento cooperativista de los años cuarenta. Las cooperativas más grandes -aquellas que agrupaban a más viticultores y que gestionaban más hectáreas de viñedo- no tardaron en completar su reconversión en modernas bodegas, gracias a su musculatura económica y a una sólida implantación comercial. Los productores privados, más pequeños y humildes, se vieron obligados a realizar inversiones muy elevadas si querían continuar con su actividad y competir con las bodegas grandes. Muchos lo consiguieron, lamentablemente algunos no lo lograron. Para ellos fueron años duros y exigentes en los que debieron asumir riesgos financieros elevados, exponiendo incluso su patrimonio familiar, así que desde aquí queremos hacerles llegar nuestra admiración. En la actualidad, el panorama ha cambiado considerablemente. El consejo regulador de la DO Campo de Borja lleva realizando desde hace años un gran trabajo de divulgación, tanto a nivel nacional como internacional. Fruto de dicha labor de difusión, grupos bodegueros importantes y algunos inversores han puesto sus ojos en las viñas de la falda del Moncayo. 


En realidad este interés por las Garnachas del Campo de Borja no es nuevo, como bien lo demuestra la participación de Jorge Ordóñez -célebre importador español de vino en Estados Unidos- junto a varios inversores nacionales y extranjeros en la creación de Bodegas Alto Moncayo en el año 2002. Tras sucesivas ventas y adquisiciones durante las últimas dos décadas, a día de hoy la bodega es propiedad de cuatro socios. Desde sus inicios, el objetivo prioritario de Alto Moncayo siempre fue la preservación de los viñedos de más de 50 años, posiblemente los más antiguos de toda la DO Campo de Borja. Hablamos de Garnacha cultivada en vaso, sobre suelos de arcilla roja y pizarra, hasta un total de 160 hectáreas de viña en propiedad, repartidas en 80 parcelas ubicadas en diferentes términos municipales y con un rendimiento medio de 2400 kilos por hectárea. La bodega posee también algunas hectáreas de Tempranillo y Syrah plantadas en espaldera y en breve se realizarán nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc -interesante apuesta en una zona que tradicionalmente adolece de variedades blancas- aunque hasta dentro de 4-5 años no estarán en producción.



En realidad podríamos decir que las instalaciones de Alto Moncayo obedecen al concepto bodega boutique, tanto por sus contenidas dimensiones como por el trato cercano y personalizado con el que miman a sus visitantes. La ubicación de la bodega en un pequeño promontorio al norte del casco urbano de Borja -al pie de la carretera que conduce a la localidad de El Buste- resulta sencillamente encantadora. Desde allí se tiene una visión 360º completa del paisaje salpicado de viñedos, con sus sierras y barrancos en todas las direcciones. Es el reino del cierzo, el omnipresente viento del noroeste que azota cruelmente en invierno y se cuela por las costuras, pero que durante el verano alivia del calor sofocante y evita la humedad en las viñas, ejerciendo así un papel fundamental como fungicida natural.


Cuando el visitante franquea la puerta de Bodegas Alto Moncayo, accede a un gran espacio diáfano, sin paredes ni tabiques, dividido virtualmente por una gran escalera. A la izquierda, una serie de mesas altas, un par de sofás tipo Chester, una barra y una gran televisión de plasma, le confieren al espacio un aspecto elitista, como de salón social de club de golf o de tenis, a lo cual sin duda ayuda el artesonado de madera que decora el techo. En el lado opuesto, detrás de la lujosa escalera de madera y cristal, frente a un sillón clásico de cuero rojo que parece vigilar su contenido, se extiende de pared a pared, el botellero de la bodega custodiando sus joyas enológicas. La escalera conduce al piso superior donde se localiza la sala de catas, auténtico escaparate de paisaje, con sus grandes cristaleras enmarcando unas vistas de ensueño. 


Pero regresemos al proceso de elaboración de los vinos de Bodegas Alto Moncayo. Por supuesto la vendimia se realiza de forma manual en cajas de reducido tamaño y cada parcela se vinifica de manera individualizada. Una vez obtenido el vino primigenio de cada parcela, se introduce en alguna de la
s 700 barricas de roble francés y americano que integran el parque de la bodega, la mayoría nuevas o casi nuevas con tan sólo 1 ó 2 años. Las barricas proceden de diferentes tonelerías y el grado de tostado puede variar de unas a otras. Por tanto, las posibilidades de combinar parcela, tipo de roble, tonelería y grado de tostado son prácticamente infinitas. El resultado es un gigantesco rompecabezas que la mano experta de José Luis Chueca -enólogo principal de la bodega- debe resolver cada añada, para lo cual el equipo técnico de Alto Moncayo realiza semanalmente catas durante el proceso de elaboración y crianza de todos los vinos. 


Los análisis laboratoriales sin duda ayudan a ello, pero la última palabra, la decisión definitiva, recae en el panel de cata que periódicamente prueba todas y cada una de las barricas. Las características organolépticas del vino que contiene cada barrica determinan los porcentajes en los coupages y el futuro destino final, buscando los perfiles diferenciadores de cada vino que se desea comercializar. Ni que decir tiene que hemos visitado numerosas bodegas, pero a decir verdad, es la primera vez que nos encontramos con este sistema de elaboración tan intuitivo como laborioso. La mayoría de bodegas toman de antemano la decisión de destinar la uva de las -a priori- mejores parcelas para la elaboración de sus vinos top y no es infrecuente que para los vinos más económicos se vinifiquen parcelas mezcladas, con la esperanza de que la posterior crianza en barrica homogenice el conjunto. Y en muchas ocasiones se consigue, aunque el resultado final adolezca de cierta identidad. En Alto Moncayo el proceso es justo al contrario: de cada parcela se obtiene un vino que -convenientemente ensamblado- se convertirá en Veratón, Alto Moncayo o Aquilón.


En el año 2004, apenas dos años después de la inauguración de la bodega, dos de sus vinos fueron bendecidos con 100 puntos Parker. Ese hecho marcó un punto de inflexión en el devenir de Bodegas Alto Moncayo, abriendo de par en par las puertas del mercado internacional. A día de hoy se elaboran aproximadamente 240000 botellas cada año, de las cuales el 80% se destinan a exportación.


En 2013 iniciaron plantaciones de nuevas viñas con clones propios injertados para replicar las viñas más viejas que -por agotamiento natural- habían alcanzado el límite de su vida productiva. Esos nuevos viñedos jóvenes por el momento se han destinado a la elaboración de una nueva gama de vinos agrupados bajo la marca "Locos por el Vino", destinados a un segmento más joven del mercado aunque sin olvidar sus orígenes. Como más adelante comprobaremos, no se trata de vinos simples sino más bien de una interpretación diferente -con menos presencia de barrica- de la Garnacha, incorporando la Tempranillo y la Shiraz en alguno de sus coupages.   


El detalle técnico de calidad durante la visita fue la verificación de lotes de corchos mediante muestreo. Para ello se sumergen 50 corchos de cada lote en una disolución de agua y alcohol al 12% exactamente durante 24 horas. Pasado ese tiempo, una muestra de dicho líquido se envía a Estados Unidos para ser analizado en búsqueda del temido TCA-tricloroanisol, de manera que un resultado negativo en dicho análisis habilita el lote completo de corchos. Minimiza el riesgo, aunque el riesgo cero no existe. Sin duda los corchos son una de las principales preocupaciones para cualquier elaborador, pero en el caso de bodegas de prestigio como Alto Moncayo este factor adquiere una dimensión mayor. Un corcho contaminado con TCA desde luego estropea una botella, pero puede tener unas consecuencias desastrosas y potencialmente puede llegar a arruinar las ventas en un país entero. 


El mercado del vino es claramente piramidal, en la cúspide caben muy pocas marcas que compiten a diario para mantenerse en ese exiguo espacio que es la cumbre de la comercialización de los vinos top. En esa batalla comercial no se hacen prisioneros y el corcho es el flanco más débil, de modo que Bodegas Alto Moncayo minimizan el riesgo trabajando exclusivamente con dos proveedores de corchos y les exigen unas duras condiciones económicas y de garantía. La bodega selecciona cada plancha de corcho natural e inicialmente obliga al fabricante a costear los análisis necesarios para descartar la presencia de TCA-tricloroanisol. Una vez recibidos los corchos en la bodega se realizarán los muestreos de lotes y nuevos análisis, como ya hemos descrito más arriba. Máxima exigencia para lograr la excelencia.




Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de todos los vinos que tuvimos oportunidad de probar. Siete referencias, es decir, la totalidad del catálogo que Bodegas Alto Moncayo tiene comercializado en la actualidad.

BARAMBLANC 2024
100% Garnacha, vinificada como blanc de noirs. Una pequeña parte del vino pasa un tiempo en barrica. Color oro rosa. Fruta de hueso, lácticos, pera de agua y cáscara de cítricos. Acidez media. Graso y cremoso. Hasta el momento, único casi-blanco de la bodega para cubrir el histórico déficit de la zona en cuanto a uvas blancas, al menos hasta que entren en producción las nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc.

ZISMERO 2024
100% Garnacha. 2 meses en barrica. Frutas rojas, cerezas, guindas y granada. Sencillo y elegante. Redondo, fácil y fresco. Ligero amargor final que para nada estorba y aporta longitud. Perfil muy disfrutón. Procede de las nuevas plantaciones de Garnacha efectuadas en 2013.

BARAMBAN 2022
Garnacha y Tempranillo (50-50). 6 meses de crianza. Al contrario de lo tradicional, la Garnacha se introduce en roble americano y el Tempranillo en roble francés. Fruta roja y  negra. Especias, cacao en polvo y regaliz negro. Intenso, sabroso, cálido y largo. Muy preciso.

GRUÑON 2020
Garnacha y Shiraz (50-50). Sin crianza en barrica. Creación del famoso enólogo neozelandés Chris Ringland, considerado el mejor elaborador de Shiraz de todo el mundo. La Garnacha se vinifica de la manera habitual en inoxidable. Por el contrario, la Shiraz realiza maceración carbónica en inoxidable durante 4 semanas. Tras el coupage, el vino permanece de nuevo durante 12 meses en inoxidable. Caramelo de violetas, mermelada de fresas y paté de olivas negras. Goloso, sabroso y explosivo. Opulento y tan intenso que puede llegar a saturar. Perfil muy Nuevo Mundo.

VERATON 2022
100% Garnacha. 16 meses en barrica de roble francés y americano. Frutas rojas, lavanda y hierbas aromáticas. Recuerdos minerales a cenizas y mina de lápiz. Tan complejo como fresco y elegante. Muy agradable. El nacimiento de este vino se produjo como consecuencia de una añada muy complicada en lo climático que obligó a la bodega a rediseñar el destino de sus vinos durante la elaboración y crianza. Hacer de la necesidad virtud, se suele decir. Ni más ni menos. Su mayor logro es haberse convertido en el vino más vendido de todo el catálogo y representa el perfecto equilibrio entre fruta y crianza.

ALTO MONCAYO 2022
100% Garnacha. 20 meses en barrica. Fruta negra, violetas y hojarasca. Hebras de tabaco y fósforo, incluso goma de neumático. Necesita tiempo de oxigenación en copa. Extraño y con personalidad en nariz. Complejo, fino y delgado. Excelente en boca, donde todo encaja a la perfección y crece en cada sorbo. No es un vino para todos los gustos.

AQUILON 2018
Toma su nombre del dios romano de los vientos del norte, quizás en recuerdo del omnipresente cierzo tan habitual en la zona. El vino procede de una selección de barricas inicialmente destinadas a embotellarse como Alto Moncayo. 100% Garnacha. Su crianza se prolonga durante algún tiempo más hasta completar 24 meses en barrica de roble francés nuevo. Frutas rojas, negras muy maduras y mentolados. Licor de guindas y chocolate. Redondo, impecable y sedoso en boca. Posiblemente se encuentre entre los cinco o seis mejores tintos de Aragón.

Desde hace muchos años, Bodegas Alto Moncayo siempre había sido un destino anhelado y pendiente de alcanzar. Con esta visita agradable, provechosa y muy profesional saldamos una deuda histórica con nosotros mismos. Nuestro más sincero agradecimiento por su hospitalidad, por el tiempo que nos dedicaron y por su buen hacer con los viñedos más viejos de la DO Campo de Borja.


miércoles, 9 de abril de 2025

> I Salón Peñín de Vinos de Aragón


Desde luego fue un gran evento este Salón Peñín de los Vinos de Aragón, con un excelente resultado para  ser la primera vez que se realizaba en tierras aragonesas. Aunque experiencia no les falta, es indudable la capacidad organizativa del personal de Peñín en estos menesteres, lo cual sin duda estuvo favorecido por el decidido y firme respaldo que el Gobierno de Aragón -a través de la Dirección General de Innovación y Promoción Alimentaria del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación- prestó desde el primer momento promoviendo la celebración de esta jornada -sin coste alguno para las bodegas ni para los asistentes- y cediendo además el bonito marco de la Sala Goya del propio Departamento, que si bien por momentos pudo resultar algo angosta, dio sobrada respuesta a las expectativas de todos.


El proceso de inscripción a través de la página web de la Guía Peñín resultó bastante sencillo. El hecho de tratarse de un evento destinado en exclusiva a profesionales del sector agilizó mucho las cosas, si bien se produjeron ciertas situaciones incómodas al limitar la organización el número total de inscripciones, denegando algunas solicitudes incluso a personas acreditadas con anterioridad para otros eventos organizados por Peñín. No obstante, una vez vistas las dimensiones de la sala cedida por el Gobierno de Aragón, esa limitación en las inscripciones cobra todo su sentido. Del mismo modo, alguna bodega un tanto distraída en los trámites también se quedó sin representación. Es muy probable que haya más oportunidades en el futuro, sin ir más lejos el próximo mes de Octubre -en día y lugar aún por concretar- mes en el que está previsto repetir este evento en Madrid, perfecto escaparate para dar a conocer los vinos aragoneses a España y al mundo.


De modo que en el último lunes del mes de Marzo, abrió sus puertas el I Salón Peñín de los Vinos de Aragón. Medio centenar de bodegas con más de 200 referencias recibieron a sumilleres, profesionales del sector y prensa especializada. Conocedores como somos de muchos de los vinos aragoneses, centramos nuestra atención -a lo largo de las seis horas que duró la muestra- en aquellos vinos menos habituales o con ediciones más limitadas, así como en algunas bodegas por descubrir, sin olvidar las nuevas añadas de vinos ya catados con anterioridad, porque siempre es aconsejable seguir su trayectoria y evolución. Dividimos la jornada en mañana y tarde, destinando la primera parte a catar espumosos -siempre nos gusta comenzar con burbujas- blancos y rosados, dejando la segunda mitad exclusivamente para vinos tintos. Intentamos en la medida de lo posible, realizar la cata por variedades, lo cual nos obligó a numerosas idas y venidas desde un stand a otro, así como unas cuantas disculpas con los representantes de las bodegas al declinar sus invitaciones para catar otros de sus vinos.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de analizar, la mayoría de manera algo apresurada, pero el formato showroom del evento no permitía hacerlo de otra forma. Como hemos dicho, iniciamos nuestro recorrido entre burbujas -quizás el tipo de vinos aragoneses menos apreciados- en el stand de Finca Valonga catando su TERESA 2022, espumoso monovarietal de Chardonnay con 11 meses de crianza en botella, equilibrado, agradable y con el carbónico bien integrado. Interesante. Lo enfrentamos -cruelmente- con unos de los mejores espumosos aragoneses, el REYES DE ARAGON RESERVA BRUT NATURE de Bodegas Langa, Chardonnay y Macabeo con 20 meses en botella, cremoso, complejo y muy elegante.


Continuamos con los más bien escasos monovarietales de Sauvignon Blanc, una variedad poco cultivada en tierras aragonesas, siendo en la DO Somontano donde más arraigo parece haber experimentado. De allí catamos dos vinos, el BRESQUE SB 2023 de Bodegas Valdovinos -sin crianza, muy varietal en nariz, herbáceo y tropical a partes iguales, atractivo en nariz aunquealgo más cálido de lo esperado en boca- y el SOMMOS COLECCIÓN SB 2023 de Bodega Sommos, igualmente sin crianza, mineral, cítrico, fresco y con mejores sensaciones en boca que en nariz. Misma variedad, misma zona, similar elaboración y dos vinos completamente diferentes. La altitud y el tipo de suelo parecen marcar las diferencias. Curioso.


Más sencillo nos resultó localizar unos cuantos monovarietales de Macabeo, variedad abundante en Aragón aunque no terminamos de creer en ella, pues seguimos pensando que no tiene la voluptuosidad en nariz de otras castas blancas y que en boca son vinos poco expresivos. Nada más lejos de la realidad. Y para muestra, el ALBADA 2024 de Virgen de la Sierra (DO Calatayud) -Macabeo sin crianza, frutas de pepita y de hueso, muy aromático y limpio. Agradable, completo y muy versátil- y también su vecino, el BALTASAR GRACIAN EL ORÁCULO 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud), Macabeo también sin crianza, muy varietal en nariz, graso y sabroso en boca. Excelente, posiblemente nuestro favorito de todos los monovarietales de Macabeo catados. El MICROCÓSMICO 2023 de Bodegas Frontonio (IGP Valdejalón), igualmente Macabeo sin crianza, nos resultó más frutal que floral, grácil, poco voluminoso y mejor en nariz que en boca, algo más de volumen le vendría bien. Muy diferente, por procedencia geográfica y por incorporar otra variedad blanca como la Alcañón, nos pareció el blanco LA MALPREGONA 2021 de Origen Viticultores (DO Somontano) Macabeo y Alcañón sin crianza, fresco y herbáceo, con marcada acidez y tensión. Agradable, ligero, muy correcto para copeo, de trago largo, sorprendentemente joven a pesar de tratarse de una añada algo atrasada, mérito de la acidez que aporta la Alcañón y que le confiere una guarda excepcional. Nada que ver con los anteriores, por intenso, poderoso incluso algo apabullante por sus notas de crianza,  el ANAYON MACABEO BLEND de Grandes Vinos y Viñedos (DO Cariñena) se trata de un ensamblaje de 4 añadas de Macabeo con crianza en diferentes tipos de roble -francés, americano y navarro- con tiempos de permanencia en barrica sin concretar. Un vino casi anecdótico, casi experimental. Muy gastronómico, sólo disponible en formato magnum y claramente destinado para hostelería. Para conocerlo.


Con la Garnacha Blanca nos sucedió todo lo contrario. Esta variedad que hasta hace unos años estaba casi desaparecida, en la actualidad sigue incrementando el número de hectáreas cultivadas y la oferta comercial de vinos elaborados con ella es amplia y variada. Predominan los monovarietales, como LAS MARGAS BLANCO 2023 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) -Garnacha Blanca, sin crianza, con notas de frutas de pepita, flores blancas y tomillo, cremoso y amable en boca- y también el LIBRE Y SALVAJE 2022 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) con sutiles notas de crianza, fruta de pepita, flores amarillas y pimienta blanca. Redondo, largo, elegante. Sin duda la mejor Garnacha Blanca de la muestra. En el mestizaje de Garnacha Blanca ensamblada con otras variedades catamos el XADO 2024 de Mas de Torubio (IGP Bajo Aragón) ensamblaje con Sauvignon Blanc -correcto, alegre y fresco- también su hermano mayor el LO POU BLANCO 2023 -monovarietal, cariñoso,amable y graso- así como el OXTE BLANCO 2024 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) Garnacha Blanca y Macabeo sin crianza, con notas de frutas de pepita y herbáceos, prácticamente recién embotellado, todavía algo nervioso y que con certeza mejorará en botella.

Siguiendo con nuestra búsqueda de otras Garnachas Blancas, dimos con el stand de Mas de Llucía (IGP Bajo Aragón), bodega boutique del Matarraña de la que no teníamos conocimiento y que forma parte de un complejo enoturístico en el que destaca un hotel de lujo llamado Torre del Marqués. Elaboran vinos blancos y tintos, aunque con las prisas habituales en este tipo de eventos, sólo pudimos catar sus dos blancos, LAS TRES HERMANAS 2023 monovarietal de Garnacha Blanca con 4 meses de crianza en roble francés -intenso, gastronómico, muy maduro, cálido e incluso algo tánico- y LO FOC 2023 Garnacha Blanca y Macabeo, con sutiles notas de madera y frutas de pepita, muy correcto aunque sin llegar a enamorar.

Y para concluir nuestro viaje durante la mañana, una última Garnacha Blanca vinificada como si fuera tinta, manteniendo el mosto en contacto con los hollejos y realizando remontados -lo que viene a ser un orange wine tan de moda últimamente- concluyendo por si fuera poco con una crianza en barrica de roble francés durante  6 meses. Nos referimos al PALMERI EVA 2022 de Bodegas Palmeri Sicilia (DO Campo de Borja), una bomba nuclear de aromas concentrados que requiere de varias horas para descubrirlos -algo imposible en un evento como el que nos ocupa- opulento, grande, inmenso, licoroso, indescriptible e incluso puede que desmedido. Nos vimos claramente desbordados durante su cata y nos rendimos ante la fuerza de la naturaleza de Eva.


Durante la segunda mitad de la jornada, el protagonismo fue para los tintos, mayoritariamente garnachas -lo más habitual en el viñedo aragonés- aunque algún verso libre tuvimos oportunidad de catar. Primera escala en el stand de Bodegas Gil Pejenaute (DO Campo de Borja) para conocer sus tres vinos monovarietales de Garnacha procedente de 7 hectáreas de viñedo a 800 metros de altitud en la localidad de Tabuenca y elaborados con todo el mimo que un viticultor experimentado como Javier Gil puede desplegar. Su vino de inicio de gama es el TABUCA 2022 Garnacha sin crianza, frutal, floral y fresco, un vino muy atractivo. Su hermano mayor, el PILAR DEL CERRO 2023 se elabora con las uvas de una sola parcela y realiza crianza en un depósito ovoide de gres, prometedor aunque todavía falto de redondeo y complejidad. Finalmente, LAS PARADAS 2020 alcanza la cima dentro del catálogo de la bodega, igual que los anteriores se trata de un monovarietal de Garnacha con crianza en barrica de roble francés, muy perfumado -frutas rojas, granada y monte bajo- fino, elegante y complejo. Una maravilla.


Nuestra innata curiosidad nos hizo recalar en el stand de Bodegas La Cerrada (DO Calatayud) propiedad de los hermanos Javier y Jesús Temprado con más de dos décadas de experiencia en la elaboración de vino. En realidad la bodega inició su actividad comercial hace relativamente poco tiempo -desde el año 2019- apostando por la elaboración más tradicional de monovarietales de Garnacha procedente de las parcelas de viñas viejas en Morata de Jiloca con las que la familia Temprado lleva elaborando sus vinos desde hace más de un siglo. Catamos del tirón, uno tras otro, los cuatro tintos que acertadamente comercializan con el nombre de Vinos Atrevidos -1931 NATURAL 2019, 1931 NATURAL 2020, DORA PEÑIN NATURAL 2019 y MARIA LA BALTASARA 2020- cada uno de ellos procedente de un viñedo diferente, elaborados sin intervención y sin adición de producto alguno, de carácter un tanto rústico, frescos, frutales y herbáceos, nada dóciles aunque no violentos, moderadamente astringentes, vinos de los de toda la vida y -según nos dijeron los hermanos Temprado- "vinos como los que le gustaban a nuestro abuelo". Sus elaboraciones se salen de los gustos comerciales habituales, apostando por la tradición, la honestidad y la sinceridad. Una propuesta muy meritoria y diferente. Nuestra más sincera enhorabuena.


A media tarde optamos por hacer una breve pausa de descanso entre los tintos y dicho inciso nos llevó hasta el stand de Bodega Tío Nicasio, proyecto empresarial de la localidad de Castejón de Valdejasa con diversas facetas dentro del sector agroalimentario: cereal, almendra, aceite de oliva, escabechados y vinos. Hace unos cuantos años empezaron a comercializar -con poco éxito- dos tintos rudos, agrestes y difíciles, que a punto estuvieron de forzar el abandono de la elaboración vinícola. Por fortuna, un reciente cambio en la dirección técnica -a cargo ahora de Juanma Gonzalvo- ha servido para reconducir la situación hacia vinos más modernos y agradables. Tal es el caso del VALDEJASA ROSADO 2023 -color rosa tenue, actual y atractivo, con aromas a frutillos rojos, frutas de hueso, marcada acidez y final agradable- y el tinto LAS VIÑAS HUÉRFANAS TINTO, una Garnacha honesta, vino de viña mestiza, mayoritariamente Garnacha, pero que convive con otras variedades tintas e incluso alguna blanca, frutas rojas, chucherías y lácticos. Comercializan dos tintos más, ambos con permanencia en barrica, que todavía guardan cierto parecido con aquellos otros que se dejaron de elaborar. Sólo el tiempo dictaminará cuál de las dos líneas es la más acertada.

Sin cambiar de enólogo -aunque sí de bodega- catamos la gama básica Terrai Viñas Viejas OV (old vines) de Bodegas Covinca (DO Cariñena) que agrupa tres monovarietales -Cariñena, Garnacha y Tempranillo- identificables cada uno de ellos por la última letra de su nombre. TERRAI OVC  es un 100% Cariñena con crianza de 6 meses en roble francés, rico en flores azules y guindas, fresco, algo licoroso aunque no cálido, muy original. TERRAI OVG es un monovarietal de Garnacha con 3 meses de breve paso por barrica de roble americano y francés, todo frutas rojas, vainilla y caramelo, muy correcto aunque menos sorprendente que el anterior. Finalmente TERRAI OVT se elabora con Tempranillo y tiene idéntica crianza que Terrai OVG, destacando en nariz las ciruelas y las moras, resulta suavemente especiado y con tanino presente pero nada molesto. Grata sorpresa, particularmente el Terrai OVT, rara avis este resultón Tempranillo entre tanta Garnacha. Los tres muy correctos -con esa suave crianza en barrica de roble nada invasiva y tan respetuosa con la variedad- y con una excelente relación calidad-precio.

El reencuentro con José Antonio Ibarra -meses después de aquella inolvidable jornada en Daroca- resultó tan agradable como inesperado. Locuaz y cercano como siempre, nos animó a catar los vinos elaborados por su hija Patricia, galardonada con el premio al mejor expediente en Enología en el año 2021 por la Universidad de La Rioja. Dos tintos monovarietales (DO Calatayud) de producción muy limitada han sido los primeros en ver la luz con la firma de Patricia Ibarra. El SEGEDA GARNACHA nos regaló una macedonia de frutas rojas y hojas de menta en nariz, fino, redondo, sutil y fresco en boca, un vino muy disfrutón. Por el contrario, el perfil del SEGEDA SYRAH  nos llevó más a frutas negras -moras, cassis- potente, intenso y mineral en boca, un vino que apunta muy alto y ganará aún más en botella. Para no perder de vista, una pena que haya tan pocas botellas.


Llegado este punto, decidimos tomarnos un respiro y acercarnos a catar tres tintos de la IGP Bajo Aragón que ya son viejos conocidos nuestros. LO POU TINTO 2023 de Bodega Mas de Torubio (Cretas) -monovarietal de Garnacha Peluda con delicada crianza en barricas de roble y tinajas de arcilla- se manifestó muy aromático y fragante, aunque algo nervioso, marcada acidez y ligeramente descompensado en boca, tal vez algo falto de redondeo en botella. Sin embargo, el tinto top de la misma bodega -LA CLOTA 2022-  ensamblaje de Garnacha Peluda, Merlot y Cabernet Sauvignon con crianza durante 10 meses en roble francés y americano, nos pareció redondo, equilibrado y sabroso, un vino magnífico año tras año y con una excelente relación calidad-precio. Por último, el TEMPORE DERECHERO de Bodegas Tempore (Lécera) monovarietal de esta casta tinta casi extinguida con una crianza de 6 meses en barricas de roble francés, se mostró floral, fresco, ligero, aéreo, moderno, un vino muy especial, casi a medio camino entre una Garnacha de clima frío y una Pinot Noir de clima templado. Bien es verdad que fue más de nuestro agrado la añada anterior -con aquel ataque ligeramente abocado en el primer sorbo- pero al parecer la climatología afecta notablemente a la Derechero. Ventajas e inconvenientes de tener el único vino en el mercado elaborado con esta variedad.


Para continuar, catamos tres tintos más que no conocíamos. ALBADA PARAJE LA CAÑADILLA 2022 de Bodegas Virgen de la Sierra (DO Calatayud) es una Garnacha fina de altura con una pizca de Monastrell y Provechón, fresca, mineral y moderna, todo frutas rojas y hierbas aromáticas, de edición muy limitada. QUERENCIA DESEYA 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud) se elabora íntegramente con Garnacha y entrega en nariz frutas rojas -cerezas, arándanos, guindas- sobre un recuerdo de monte bajo, muy agradable y bien diseñado. Por último, TINAJAS ANTIGUAS 2019 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) es un ensamblaje de Garnacha y Cariñena con crianza en tinajas de barro durante 24 meses. Frutas rojas, laurel y mina de lapicero, en nuestra opinión algo incómodo y extraño, muy original, pero debemos confesar que dicho material de crianza siempre se nos hace un tanto cuesta arriba. A reevaluar.


Y como broche final, nos dimos la satisfacción de catar los tres tintos monovarietales de más alta gama de Bodegas Enate (DO Somontano), una experiencia que nunca antes habíamos tenido la oportunidad de hacer. Misma añada 2021 para tres magníficos ejemplares de las tres variedades tintas internacionales más reconocidas, con generosas permanencias en barrica. Grosellas negras, eucalipto y minerales en el ENATE SYRAH-SYRAZ, intenso y con taninos aún presentes que se pulirán en botella. Algo parecido le sucede al ENATE CABERNET-CABERNET -frutas negras, mentolados y cacao- con mucha vida en botella por delante. Para terminar, con el ENATE MERLOT-MERLOT se alcanza la plena elegancia, un vino soberbio que recuerda a mermelada de moras y especias.


En resumen, una jornada excelente con una organización magnífica. Esperamos que siente precedente y que esta primera edición haya resultado del agrado de todo el mundo. Por el momento, parece firme la decisión de repetir el evento en Madrid el próximo mes de Octubre. Que se convierta en un referente en el panorama vitivinícola nacional parece sólo cuestión de tiempo.

Vayan desde aquí nuestros mejores deseos para que así sea. 



lunes, 14 de septiembre de 2020

> Notas de cata: Cabriola 2016




El lanzamiento de un nuevo vino al mercado activa en nuestro interior una serie de resortes que habitualmente permanecen aletargados, así que movimos los hilos adecuados para conseguir una botella del Cabriola 2016 elaborado por Bodegas Borsao (DO. Campo de Borja). 

De entrada nos llamó la atención su imponente presentación en botella borgoñona de alta calidad con corcho natural de gran tamaño. Sin duda un prometedor inicio. Una rápida visita a la web de la bodega nos proporcionó la información necesaria en cuanto a variedades de uva, tiempo de crianza y demás detalles técnicos. Garnacha, Syrah y Mazuela -siendo las dos primeras mayoritarias, probablemente casi a partes iguales- procedentes de viñedos de 20-60 años de edad con diversidad de suelos y situados a una altitud entre 350 y 700 metros sobre el nivel del mar. Vinificación de cada variedad por separado y crianza en barricas bordelesas de roble francés y americano (90-10)

Conociendo la habitual línea de trabajo de la bodega, los mercados internacionales a los que exporta sus vinos y habiendo catado en numerosas oportunidades sus vinos más punteros -Tres Picos,  Berola, Zarihs- esperábamos encontrar en la copa una de esas garnachas potentes, opulentas, poderosas, casi apabullantes, con gran extracción y largas permanencias en roble de tostado medio-alto. Sin embargo, el Cabriola 2016 nos recibió visualmente con un color rojo cereza de capa media y ribete rubí insinuando algún tímido granate. Flores azules, guindas y chocolate con leche en nariz. También especias dulces, mentolados, arándanos y grosellas negras. Acidez media-alta muy refrescante que invita a seguir bebiendo e impide que el vino resulte pesado o cansado. Ligero y fluido en su paso por boca -tal vez demasiado- rompiendo con la línea de los últimos años de elaborar vinos más al gusto de los mercados extranjeros. Un ligero amargor nos hizo sospechar algo de vino joven de refresco o quizás proveniente de ese pequeño porcentaje de Mazuela, que lo hace más crujiente y aporta frescor al conjunto. 


Nuestra segunda duda surgió en cuanto a la añada, teniendo en cuenta que en copa se comporta como un vino jovial, alegre y casi juvenil. De nuevo tiramos de contactos para que nos aclararan las cosas -no hay como tener amigos- y descubrimos dónde radica el secreto de este exitoso vino. Las bodegas de tamaño pequeño, una vez que terminan de vinificar en los depósitos de inoxidable, suelen pasar el vino a barrica para hacer la crianza, unos meses después se embotella y de nuevo se deja pasar algunos meses más antes de su comercialización. No puede decirse que Bodegas Borsao sean precisamente pequeñas -más bien todo lo contrario- de manera que pueden permitirse ciertos lujos en los procesos de elaboración. En el caso que nos ocupa, el más importante de estos lujos es la posibilidad -no sólo por espacio sino principalmente por motivos económicos- de mantener los vinos terminados en inoxidable durante más de dos años, posibilitando así una decantación natural, una estabilización y un redondeo de manera natural, siendo el tiempo su principal y más valioso  aliado. Es entonces cuando se realiza el coupage final, se deciden los porcentajes de cada variedad y se introduce el vino en las barricas bordelesas de roble francés y americano, donde duerme durante 12 meses hasta completar su crianza. Esta novedosa y moderna elaboración, combinando el inoxidable con la barrica, sorprende porque es algo diferente de lo que tradicionalmente se venía haciendo. A cambio, se pierde por el camino un poco de longitud y de persistencia en el postgusto, pero no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Estos son los vinos del futuro, los vinos que vienen, vinos modernos más afines al gusto europeo, con predominio de la fruta sobre la crianza. Vinos frescos, crujientes y jugosos, versátiles en sus maridajes, fáciles de beber y que atraen a un amplio número de consumidores. Si además se añade una presentación exterior atractiva y una relación calidad-precio interesante, como es el caso de este Cabriola 2016, el éxito está de sobras garantizadogarantizado. 

Nuevos tiempos para los vinos de la DO. Campo de Borja.


martes, 18 de febrero de 2020

> Luis Oliván, sueños cumplidos





La prudencia es uno de los valores humanos que atesora el oscense Luis Oliván. A la vista del tiempo que ha tardado en presentar su nuevo proyecto enológico ante el público zaragozano -numerosos han sido los eventos que ha protagonizado lejos de territorio aragonés- parece que tuviera cierta timidez en exponer su pasión por el vino ante aquellos que tenemos el placer de conocerle.

A este inquieto trotamundos del vino -ha desempeñado cargos de director comercial durante más de dos décadas en bodegas de Somontano, Bierzo y Sierra de Madrid- le conocimos hace ya unos años en el transcurso de las catas de preparación de las titulaciones WSET. Con posterioridad hemos coincidido en eventos y cursos de formación, porque si algo caracteriza a Luis es su obsesivo interés por aprender siempre más acerca del vino. De pensamiento reflexivo y poco dado al parloteo insustancial, acostumbra a decir más por lo que calla que por lo que habla -en ello se parece mucho a sus vinos- no obstante, cuando toma la palabra, sus aseveraciones adquieren la categoría de dogmas. En torno a una mesa de cata -hábitat en el que hemos coincidido con Luis en varias ocasiones- es frecuente observarle en silencio durante varios minutos mientras los demás no paramos de hablar. Acerca la copa a su nariz, la agita y la vuelve a acercar, con la mirada perdida, el rebelde mechón de pelo sobre su frente y sus omnipresentes patillas. En un momento dado, como ungido por una sabiduría sobrenatural, toma la palabra y vierte su opinión acerca del vino objeto de la cata, dejándonos a los demás instantáneamente convencidos y sin argumento alguno para poder rebatirle, como si hubiera hablado un oráculo. 

Toda la vida de Luis ha girado en torno al vino y tras mucho tiempo dedicado en exclusiva a la vertiente comercial, decidió hace unos años empezar a cumplir su sueño de elaborar sus propios vinos. Orgulloso de su pasado e ilusionado con su futuro, vive su exigente día a día pendiente de sus vinos. Desde el viñedo hasta la mesa del restaurante, todo ese largo camino es supervisado por Luis. Su completa web proporciona toda la información necesaria y un paseo minucioso por ella permite al consumidor comprender fácilmente que cada botella contiene una pizca de sus ilusiones.



Recién llegado a la elaboración -aunque buen conocedor del proceso por el que transita cada botella de vino- no cuenta con viñedos ni bodega en propiedad. Sin embargo, su talante negociador y sus contactos madurados a lo largo de tantos años le han permitido tener acceso a ambas cosas, y lo que es más complicado, en tres zonas geográficas bien alejadas -Somontano, Campo de Borja y Sierra de Madrid- con la firme convicción de elaborar vinos de parcela basándose en una viticultura mínimamente intervencionista. Convencido defensor de las castas autóctonas, ha optado por la Garnacha como variedad tinta y por la desconocida Malvar como cepaje blanco. La primera es de sobra conocida, pero el reto al que se enfrenta Luis es demostrar las diferentes facetas que una misma uva es capaz de mostrar en función de la zona geográfica, la altitud y la técnica de elaboración empleada. Por el contrario, la Malvar es una uva blanca prácticamente inexistente fuera de Madrid y Castilla-La Mancha, donde gradualmente ha ido siendo sustituida por la Airén, hasta el punto que en algunos lugares se habla indistintamente de una u otra, siendo habitual su vinificación con hollejos -"sobre madre" como se llamaba hace años- para extraerle todo su potencial. En el futuro más inmediato, Luis planea elaborar un "clarete de los de antes", vinificando conjuntamente uvas blancas y tintas procedentes de un mismo viñedo mestizo de Alcañón y Moristel, dos cepajes autóctonos de Huesca en vías de recuperación, de nuevo una apuesta decidida por la tradición y las costumbres más arraigadas a las tierras que de niño le tocó picar en más de una ocasión.

A continuación detallaremos las características técnicas de cada uno de los vinos que elabora Luis Oliván, así como nuestras notas de cata personales.


  


MALVAR DE SAN MARTIN DE VALDEIGLESIAS  2018
100% Malvar de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) procedente del paraje "La Mata". Viñedo de 35 años de edad plantado en espaldera sobre suelos graníticos a 680 metros de altitud. Vinificación en inoxidable manteniendo el mosto en contacto con las pieles durante 15 días. Posterior crianza durante 6 meses en barricas usadas de roble de 600 litros. Producción 700 botellas. Original color oro rosa, a medio camino entre un blanco y un rosado de la Provenza. Recuerdos a pavía, grosellas y fresas ácidas. Untuoso paso por boca. Acidez media-alta. Longitud media y un ligero amargor final que lo sostiene en el postgusto. No se le puede pedir más a una variedad tan neutra como la Malvar.



GARNACHA DE BESPÉN "LAS PILAS" 2018
100% Garnacha de Bespén (Huesca) de donde cuentan los historiadores que salió el vino que se sirvió en las celebraciones posteriores al matrimonio de doña Petronila, reina de Aragón, con Ramón Berenguer en 1137. Las uvas proceden de la parcela de la que toma el nombre, un viñedo  joven de menos de 20 años plantado en espaldera con suelo calcáreo, situado a 490 metros de altitud. Vinificación en inoxidable con sutil crianza -más bien redondeo- en barricas usadas de gran tamaño durante 7 meses. Producción 2000 botellas. Precioso color rojo cereza de capa media-baja con ribete malva. Nariz fragante, con recuerdos a flores azules, caramelos de violeta, lácticos y guindas. Mentolados y hierbas aromáticas. Acidez marcada muy refrescante. Puede recordar a Pinot Noir e incluso a Gamay del sur de Borgoña, más bien de la zona de Beaujolais. Postgusto medio, con un sutil amargor final tal vez debido a cierto verdor, pero que en nada ensombrece el resultado en conjunto.

GARNACHA DE AINZÓN 2018
100% Garnacha de Ainzón (Zaragoza) procedente de tres viñedos diferentes con una edad media de 30 años y marco de plantación tradicional en vaso. Suelos conglomerados y areniscas silíceas. Altitud 550 metros. Vinificación en depósitos de cemento con posterior crianza de 7 meses en barricas usadas de roble. Producción 4000 botellas. Rojo picota de capa media, bastante alejado de lo habitual en esta denominación de origen. Frutas rojas y mentolados. Acidez media y longitud adecuada. Astringencia muy modulada. Sabroso y muy reconocible.



Sin lugar a dudas, algo está cambiando en el mercado del vino. El consumidor exigente busca productos que se alejen de los estándares comerciales y no duda en adquirir vinos que incorporen en cada botella historia, suelo, paisaje y climatología. Y en ese segmento es donde los vinos de Luis Oliván están destinados a triunfar.

Porque en ocasiones, los sueños se cumplen...