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martes, 27 de abril de 2021

> Daroca Bodega: raíces del Jiloca




En las últimas dos décadas la despoblación y el abandono del viñedo han ido de la mano en la Comarca del Jiloca. Verdaderamente se trata de una misma realidad aunque observada desde dos perspectivas diferentes. De manera paralela, el gradual envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional, han conducido al cese de actividad en muchos sectores y lamentablemente la viticultura no ha sido una excepción. Se calcula que sólo en las últimas dos décadas se han perdido más de 20 hectáreas de viñedo cada año, tanto por abandono como por arrancamiento. En el año 1980 había aproximadamente 3400 hectáreas de viñedo, superficie que se ha ido reduciendo gradualmente hasta las 150 hectáreas de viña en producción a día de hoy, según las estimaciones más optimistas. Y lo más grave de todo -dejando al margen la edad de dichas viñas, muchas de ellas centenarias- es que la velocidad de destrucción parece acelerarse, sin que las administraciones hagan nada al respecto. Este patrimonio agrícola y cultural del Aragón ancestral más desconocido, parece a día de hoy condenado a la desaparición. 


Rafael fue viticultor durante toda la vida, al menos hasta que la edad y los achaques se lo permitieron. Bueno, en realidad el viticultor nunca deja de serlo, si no en cuerpo -los años no perdonan- al menos sí en alma. Aquel viñedo lo plantó su abuelo -en una vaguada cerca de la carretera que sube hacia Orcajo- para celebrar el nacimiento de Rafael, de manera que sus vides tienen tantos años como él, más de ochenta y menos de  noventa -al menos eso nos dijeron- concretar más es imposible. La viña de Rafael tiene una orografía curiosa, pues desde su parte más elevada tiene forma de plato hondo. Es un viñedo mestizo, mayoritariamente Garnacha, aunque con plantas de Juan Ibáñez, Provechón y Macabeo. Sin embargo cada variedad ocupa una ubicación en concreto -nada dejó al azar el abuelo de Rafael- según la orientación, la exposición al viento y el drenaje del terreno. Por ejemplo, la Macabeo está ubicada en una pequeña meseta algo apartada, mientras que la Provechón se localiza en el fondo, en la parte más profunda y húmeda de la parcela. Tradicionalmente todas esas uvas se vendimiaban conjuntamente y se llevaban a la Sociedad Cooperativa Santo Tomás de Aquino -ahora rebautizada como Daroca Bodega- donde se introducían en alguno de los 200 depósitos de cemento construidos a final de la década de los años 50 para elaborar vino a granel. Así fue durante años, un negocio muy poco rentable para la cooperativa, pero menos aún para Rafael. Sin embargo, él estaba satisfecho, porque esa actividad tan escasamente lucrativa le permitía disfrutar de los magníficos atardeceres en la viña. Pero pasaron los años, por motivos de salud Rafael tuvo que dejar de trabajar el viñedo y nadie de su familia le cogió el relevo. Sin poda, saneamiento ni limpieza, algunas vides comenzaron a sufrir, casi a agonizar. Y sin fuerzas, ilusión ni ánimo, Rafael pensó que era el fin de aquella viña que plantó su abuelo.


Un interesante proyecto de recuperación de viñas semiabandonadas y a punto de desaparecer diseñado por la Asociación Paisajes del Jiloca nació a mediados de 2020 con la meta de volver a poner en producción viñedos en vías de desaparición. El primer paso fue la creación de un catálogo de viñas en situación de emergencia, la mayoría propiedad de viticultores de avanzada edad o de sus herederos. A través de diferentes mecanismos de cesión, apadrinamiento, crowfunding, micromecenazgo y realización de trabajos no remunerados, se persigue devolver la alegría a algunos de esos viticultores mayores. No será labor de un año ni tarea fácil de ejecutar, pero es más que probable que con la uva de esas parcelas ahora a medio recuperar, se elaboren vinos de calidad que además incorporarán la generosidad y la colaboración de personas anónimas. Serán vinos conseguidos gracias al esfuerzo de muchos, pero serán sin duda vinos de la Ribera del Jiloca.


A la espera de los vinos procedentes de viñedos recuperados -como el de Rafael- Daroca Bodega comenzó en 2019 una nueva andadura para elaborar vino embotellado, incrementando los estándares de calidad y el valor añadido. Su objetivo es la búsqueda del prestigio y los ingresos económicos necesarios para pagar más por cada kilogramo de uva a los viticultores que en la actualidad aportan su cosecha en cada vendimia, así como atraer nuevos socios y aumentar el grado de satisfacción de los actuales. Bajo su supervisión técnica hay viñas de cuatro variedades -Garnacha, Juan Ibáñez, Provechón y Macabeo- y disponen de cuatro vinos en el mercado agrupados en dos marcas comerciales, Daruqa y Marqués de Daroca. Elaboran también vinos por encargo, para distribuidores y tiendas especializadas, con etiquetados personalizados.


MARQUÉS DE DAROCA BLANCO 2019
IGP. Ribera del Jiloca. 100% Macabeo. Viñedo en altura entre 650 y 950 metros sobre el nivel del mar. Suelos pizarrosos. Vendimia manual. Sin prensado. En la vinificación se ha incorporado algún racimo de uvas tintas proveniente de las mismas parcelas. 4 días de maceración prefermentativa y algo de contacto con pieles, parcial skin-contact que se traduce en un interesante color oro rosa. Flores blancas y frutas de pepita en fase olfativa, particularmente pera, también piña y plátano. Poco voluptuoso en nariz, más bien serio y sobrio. Vino del interior, con carácter aragonés, austero pero honesto. Marcada acidez y generoso contenido alcohólico. Queda por descubrir sus posibilidades de guarda. Algo vacío en su paso por boca y ligeramente corto en postgusto. Más gastronómico que por copas, maridaje perfecto con carnes blancas y verduras a la parrilla. Primera añada en el mercado, con buenas sensaciones para reevaluar en años venideros.


MARQUÉS DE DAROCA TINTO 2019
IGP. Ribera del Jiloca. 100% Garnacha. Vendimia seleccionada a mano y fermentación con virutas de roble sin tostar. Elaboración muy cuidadosa, con un solo remontado diario y descubado antes de terminar la fermentación. Precioso color rojo rubí de capa media con ribete violáceo. Azúcar quemado, guindas y moras. Mon Cheri, fruta roja en licor y chocolate con leche. Astringencia nula, taninos dulces bien domados. Notable acidez natural y moderado contenido alcohólico muy bien integrado. Equilibrado, redondo y versátil. Garnacha moderna, especiada y frutal. Muy comercial por copas o en una comida completa. Impecable elaboración, muy acertada esa pincelada de roble "alternativo" que ayuda a fijar el color y a modular la astringencia. Postgusto medio, con recuerdos a los caramelos de café con leche de nuestra infancia.


DARUQA GARNACHA 2019
IGP Ribera del Jiloca. 100% Garnacha. Picota de capa media con ribete rubí. Sincera fruta roja madura, chocolate con leche, especias dulces y laurel. Generosa acidez. Recuerdos metálicos algo incómodos. Fluido, ligero, directo, de "trago largo". Corto y sencillo en boca. Ligero amargor, quizás alguna uva no del todo madura, que interfiere en cata técnica pero que sostiene al vino en su armonización gastronómica. Un vino sincero que habla de tiempos pasados que deben ser recordados en el presente y con un esperanzador futuro.


DARUQA MACABEO 2019
IGP Ribera del Jiloca. 100% Macabeo. Viñedo en altura entre 650 y 950 metros sobre el nivel del mar sobre suelos de pizarra. Vendimia manual. Sin prensado. Bonito color oro rosa. Flores blancas algo marchitas, frutas de pepita y monte bajo en fase olfativa. Serio y no demasiado expresivo en nariz. Marcada acidez y generoso contenido alcohólico. Interesante evolución en botella. Algo más estructurado de lo esperado en boca. Le vendría bien un poco más de longitud en el postgusto. 


Muchas más sorpresas nos va a deparar esta bodega con sesenta años de experiencia a sus espaldas. Vinos de variedades tradicionales poco conocidas -como la Provechón o la Juan Ibáñez- vinos de parcelas recuperadas, con nombre, apellidos y una historia que contar, vinos actuales pero con la esencia de los vinos de antes, todos ellos frutales y frescos, gracias a la altitud de más de 900 metros y a los suelos de pizarra. La nueva dirección técnica, el ambicioso programa de recuperación de viñedos olvidados y las excelentes condiciones de la zona para el cultivo de la vid son garantías para un seguro éxito.

Y sentado a la sombra en uno de los laterales de la viña, recordando a su abuelo, más que satisfecho con ver brotar de nuevo sus vides, Rafael vuelve a sonreír...



jueves, 13 de junio de 2019

> Visita a Bodegas Esteban Castejón (DO. Calatayud)




Muy cerca del Embalse de La Tranquera, junto a la cuenca del río Mesa y a escasos kilómetros de la frontera imaginaria que separa las provincias de Zaragoza y Guadalajara, en lo alto de un promontorio se alza el núcleo urbano de Ibdes. Este pueblo rojizo de la Comarca de Calatayud, con sus construcciones a base de ladrillo, adobe y tapial contó en tiempos con numerosas bodegas subterráneas -hoy tristemente abandonadas y muchas de ellas derruidas- excavadas en un cabezo conocido como Paraje El Verdinal, reflejo inequívoco de la importancia vitivinícola de la localidad en el pasado.


Bodegas Esteban Castejón en Ibdes (DO. Calatayud)

Las Bodegas Esteban Castejón fueron fundadas por Cecilio Esteban Camacho en 1940. En los años 70 del pasado siglo asumió la gestión Carmelo Esteban Castejón, hijo de Cecilio, y no fue hasta el año 1993 cuando los hermanos Carmelo y José Miguel -tercera generación de bodegueros- decidieron actualizar las instalaciones y modernizar aún más los procesos de elaboración. En 1997 sacaron al mercado su primer vino embotellado, hasta entonces sólo comercializaban vino a granel y prácticamente todo lo que elaboraban era vino tinto sin crianza. A lo largo de aquellos cincuenta primeros años de historia, el mercado recomendaba el cultivo de variedades foráneas -denominadas "mejorantes", dejando entrever cierto desprecio hacia las variedades autóctonas- de manera que un gran número de viñedos viejos de la denostada garnacha fueron arrancados y sustituidos por otros cepajes a priori más interesantes. De manera paralela a lo sucedido un multitud de localidades aragonesas, las máquinas arrasaron numerosas hectáreas de viña vieja en Ibdes. Algunos propietarios, deseosos de sacar un rápido rendimiento, optaron por reconvertir sus tierras en campos de cereal. Otros en cambio, menos apresurados, buscaron asesoría externa para replantar sus viñas. En ese sentido, alguien aconsejó a Carmelo Esteban que debía plantar Tempranillo o Cabernet Sauvignon y obedientemente así lo hizo, pero decidió mantener sus viñedos de Garnacha. Al cabo de los años, el tiempo acabó dándole la razón, convirtiéndose esas viñas plantadas en vaso hace más de treinta años en uno de sus bienes más preciados. A diferencia de las nuevas plantaciones que cuentan con el apoyo del riego por goteo -más como medida de seguridad que como necesidad, porque la zona es algo así como una inmensa esponja de tierra roja- los viñedos más antiguos son de secano estricto, algo que no parece preocupar a las plantas, acostumbradas como están durante décadas a horadar el suelo en busca de nutrientes.


Viña vieja de Garnacha en vaso sobre suelo arcilloso

Joven viñedo de Malvasía en espaldera sobre cantos rodados

En la actualidad la bodega cuenta con 17 hectáreas de viñedo propio de las variedades tintas mencionadas a una altitud máxima de 900 metros sobre el nivel del mar, en un páramo situado al norte de Ibdes en dirección a la vecina localidad de Godojos por el que no es infrecuente ver corretear a las perdices. Sin embargo, de unos años a esta parte, considerando la dificultad y la competencia existente en el mercado de los vinos tintos, se ha apostado con decisión por la recuperación de variedades blancas casi perdidas. Garnacha Blanca y Malvasía han sido las elegidas, ésta última cultivada en un viñedo de 2 hectáreas, escasamente 4000 cepas plantadas en espaldera en 2012. Cuatro años antes -en 2008- se realizó la plantación de la Garnacha Blanca. Con estas dos variedades se elaboran tres vinos monovarietales diferentes y únicos, vinos que una vez que se catan nunca se olvidan, pues despliegan una firma aromática inconfundible y seductora. El artífice de esas escasas botellas es el enólogo Enrique Castels, con experiencia previa en Priorat y Terra Alta, zonas geográficas que casualmente guardan ciertas similitudes con la DO. Calatayud.

Sargas de Idues y 180 Noches, maravillas blancas de Esteban Castejón 

En total se elaboran nueve vinos -cuatro tintos, cuatro blancos y un rosado- así como un vermut que no tuvimos ocasión de probar. Algunos de los vinos se comercializan no sólo en botella sino también en una moderna presentación bag-in-box. La bodega no realiza exportación ni distribución fuera de la comarca, apenas algo a Zaragoza capital. Se encarga también del suministro comercial de vino a los cercanos balnearios de Jaraba y Alhama de Aragón, así como al Monasterio de Piedra, todos ellos destinos turísticos de primer nivel en la Comarca de Calatayud, obteniendo de ese modo una visibilidad importante. Son frecuentes las visitas en la bodega protagonizadas por los viajeros que en alguno de los balnearios han probado uno de los vinos de Esteban Castejón. Un amplio porcentaje de la producción se dispensa directamente en bodega, abierta al público todos los días de la semana excepto los domingos por la tarde. A decir verdad, ganas de trabajar no les faltan a los hermanos Castejón...




Los dos vinos elaborados con Malvasía -uno sin crianza y el otro con paso por roble- se conocen con el original nombre de 180 Noches, en relación a los 6 meses que dura el ciclo vital de la vid, desde que las plantas comienzan a llorar en el inicio de la primavera hasta el momento de la vendimia a principios del otoño. Manzana roja, frutas de hueso, frutas tropicales e incluso frambuesas despliega en nariz esa deliciosa Malvasía sin crianza. Su hermano mayor, tras permanecer en barrica de roble, se transforma en un vino mucho más complejo -miel de acacia, piña madura, cítricos escarchados, especias- más graso, estructurado y untuoso, aunque sin perder acidez ni frescura. Para completar la familia se proyecta elaborar en el futuro un vino dulce también con la Malvasía como protagonista. Estaremos muy atentos a esa rareza.

            

La gama básica de los vinos de Bodegas Esteban Castejón lleva por nombre Tranquera, en referencia al cercano embalse que se construyó al represar el río Mesa. Agrupa un tinto joven a base de Tempranillo, dos tintos con media crianza -Cabernet Sauvignon y Garnacha, respectivamente- un rosado del que ya dimos cumplido detalle en una entrada anterior y un blanco monovarietal de Macabeo. Representan con toda sinceridad la manera de trabajar en la bodega. Vinos honestos y directos que hablan de la tierra y de los viticultores, pensados para disfrutar por copas -como bien demuestra el moderno tapón de silicona con rebaje para favorecer el trabajo de los camareros- pero que en absoluto desmerecen como acompañamiento a una comida completa y que en el transcurso de una cata técnica se desenvuelven muy bien. 

Panorámica de la puerta principal de la Iglesia de San Miguel (Ibdes)

Sargas de Idues Garnacha Blanca

El rosetón de la fachada lateral de la iglesia gótica de San Miguel Arcángel sirve como ilustración a las etiquetas de los dos vinos de la línea Sargas de Idues. Bajo esta curiosa denominación se elaboran una Garnacha Blanca con breve paso por barrica de roble francés y un tinto de Garnacha Tinta con crianza en roble americano. El vocablo Idues se refiere al antiguo nombre de la localidad en lenguaje celtíbero y la sarga es el material con el que están construidas las puertas que cierran el retablo mayor de la iglesia, erigida sobre las ruinas de una antigua fortaleza. Dichas puertas que están ricamente decoradas con pinturas renacentistas realizadas por Pietro Morone -discípulo del gran Miguel Ángel, alegóricas al Juicio Final y que pueden recordar a algunos fragmentos de la Capilla Sixtina- sólo permanecen cerradas durante la Semana Santa, de manera que la posibilidad de contemplar esas pinturas se reduce a unos pocos días al año. 

Azud del río Mesa desde La Paradera

Pero como no sólo de vino vive el hombre, la jornada en este rincón de la Comarca de Calatayud bien merece alguna actividad adicional. Los aficionados a la bicicleta de montaña pueden disfrutar de la ruta que une Nuévalos con Calmarza, también los amantes del senderismo tienen destinos francamente interesantes -Desfiladero de la Hoz Seca, Santuario de Nuestra Señora de Jaraba, Hoces del río Mesa, Mirador de los Buitres, etc- donde además de visualizar flora y fauna pueden visitarse varios abrigos con pinturas rupestres. Los procesos karsticos presentes en toda la zona atraen todos los años a profesionales y aficionados a la geología, destacando por su belleza la Gruta de las Maravillas en Ibdes, junto a cuya entrada el ayuntamiento de la localidad ha acondicionado -sobre un azud en el propio río Mesa- una zona de picnic conocida como "La Paradera".

Y como la vida en ocasiones insiste en regalarnos pequeños placeres, allí nos detuvimos a escuchar el sonido del agua y su refrescante sinfonía, mientras disfrutábamos de una copa de vino, por supuesto de Bodegas Esteban Castejón.

No se puede pedir más...



viernes, 12 de abril de 2019

> Cata de Aragonum en Wine not?




Como suele decir un amigo, Zaragoza no es una plaza fácil para ciertos negocios, de manera que a Luis Dias se le debe reconocer un gran mérito por haber decidido emprender el camino con la apertura de su pequeña vinoteca. La peculiar denominación que Luis ha elegido para su tienda es Wine Not? así que para los más despistados, la lectura del juego de palabras que figura en el rótulo sobre la puerta de entrada de este pequeño oasis de los vinos de calidad, les puede parecer una academia de inglés. Nada más lejos de la realidad...


A este amable portugués de charla amena y cercana le trajo a Zaragoza el reclamo de la Exposición Internacional 2008. Abandonó en aquel entonces el restaurante que regentaba junto a su esposa en Évora -capital del Alentejo- y decidió iniciar una nueva andadura empresarial a orillas del Ebro, en el mismo sector de la hostelería que tan bien conocía tras casi veinte años de experiencia en su tierra natal. Los años siguientes fueron muy complicados en lo económico y todo el mundo se vio obligado a reinventarse. Luis Dias decidió cerrar el capítulo de su trabajo como jefe de sala y sumiller -en su juventud cursó estudios en la Escuela de Hostelería y Restauración de Portugal- y encaminó sus amplios conocimientos sobre el mundo del vino y los destilados hacia el ámbito comercial y de la distribución. Su amplio bagaje al otro lado de la barra rápidamente le permitió empatizar con los que habían sido sus colegas de profesión hasta entonces. A Luis nunca le consideraron un comercial al uso, conocedor de las dificultades y problemas de sus clientes por haberlos vivido en más de una ocasión y además en primera persona. Hace unos meses se animó a inaugurar su propia tienda de "vino y cosicas gourmet", tal y como reza en su cartel, actividad que compagina con la distribución a hostelería. El número de referencias que oferta se amplía a diario, con lógico protagonismo de los vinos portugueses, como no puede ser de otra manera, aunque los vinos españoles siguen siendo los mayoritarios debido a la demanda de sus clientes. Sidras, brandys, whiskys y otros licores completan su catálogo de bebidas, sin olvidar otras especialidades como quesos, aceites, mermeladas y el imprescindible bacalao.


Un instante durante la cata. Imagen cortesía de Wine Not?

Diferenciarse del resto pero sin perder el norte es en ocasiones algo complicado de conseguir, y en ese sentido Luis parece haber dado con la clave. Un paseo visual por las estanterías de su tienda rápidamente comunica al visitante que de allí no saldrá con las manos vacías. Hay vinos que se venden solos, vinos conocidos por el público medio y que nunca defraudan, a precios comedidos y con los que nadie queda insatisfecho. En el extremo opuesto están los vinos que verdaderamente le gustan a Luis, rarezas elaboradas por bodegas pequeñas, variedades de uva minoritarias, producciones pequeñas, etc. Obviamente estos segundos requieren una explicación y exigen al comprador cierta formación previa, por ello Luis no duda en invertir el tiempo que sea necesario en organizar catas y presentaciones de producto, siempre en grupos reducidos, con rigor pero sin tecnicismos, porque una de sus principales premisas es nunca hablar de vino sin una copa de vino. Sabia decisión... Siguiendo con los anglicismos y con el fin de dar a conocer su tienda, Luis ideó los Wine Wednesday Meetings, algo así como una reunión de amigos periódica -evidentemente en miércoles- en la que de manera relajada se aprovecha a hablar de vino y de otras cosas. No hay fichas de cata, se celebran de pie con la copa en la mano y sirven para establecer relaciones humanas, algo que a veces nos olvidamos de que existe.


Publicidad de Serra & Lample

Tuvimos la ocasión de asistir en Wine Not? a la presentación de los vinos de Serra & Lample, un pequeño proyecto empresarial francoespañol que desde 2014 aboga por la elaboración de vinos con variedades bien adaptadas a su entorno geográfico. Las bodegas de los socios productores son las encargadas de elaborar los vinos siguiendo los principios de viticultura, vinificación y elaboración de los dos enólogos responsables, por un lado el francés Claude Serra -profesor de enología en la Universidad de Montpellier y enólogo asesor en bodegas de diversos países- y por el otro la española Ana Lample -licenciada en ciencias químicas por la Universidad de Zaragoza y enóloga por la Universidad de Toulouse. Firmes defensores de una elaboración mínimamente intervencionista, controlan los rendimientos, fermentan exclusivamente con levaduras autóctonas y exigen realizar vendimia manual. Sus planes futuros pasan por la selección de parcelas singulares, la realización de fermentaciones integrales en barrica, tal vez con racimos enteros o al menos con parte de la uva sin despalillar. El resultado podría ser un vino más que especial, un vino de alta gama y elevado coste, aunque por el momento deberá esperar. 

Hasta la fecha comercializan tres gamas de vinos -Clásico, Selección y Colección- y se han decantado por la variedad de uva mediterránea por antonomasia: la Garnacha. Trabajan en dos ubicaciones geográficas diferentes, a orillas del Ródano elaboran tintos acogidos a la AOP. Châteauneuf du Pape -Francia siempre estará en el corazón de un enólogo y más si se trata de un francés- y en el valle del Ebro elaboran blancos y tintos con la precinta de la DO. Calatayud bajo la denominación comercial Aragonum. Las condiciones geográficas de las sierras y cañones de la comarca bilbilitana -el Priorat aragonés, como a menudo nos gusta denominarla- fueron particularmente importantes a la hora de su elección. La altitud media del viñedo, entre 650 y 900 metros sobre el nivel del mar, las pequeñas producciones, el cultivo sin fitosanitarios y la gran amplitud térmica entre el día y la noche, consiguen que la uvas tengan una lenta maduración, traduciéndose todo ello en vinos con más color, más estructura y una prodigiosa longevidad.

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata e impresiones de los vinos protagonistas.

Vinos Aragonum. Imagen cortesía de Wine Not?

ARAGONUM BLANCO SELECCIÓN 2016
100% Garnacha Blanca. Fermentación y crianza aproximada de 8 meses en barricas de roble francés de 600 litros de capacidad, con batonnage diario de las lías. Visualmente precioso, de un amarillo dorado de capa alta. Ataque alcohólico en nariz, con un leve recuerdo de esmalte de uñas que se disipa al oxigenar. Flores secas, mantequilla, frutos secos y mazapán. Piña madura y manzanas asadas. Taller de ebanistería. Marcada acidez muy refrescante. Untuoso y graso en boca. Largo postgusto especiado (¿curry tal vez?). Sobrio y elegante.

ARAGONUM TINTO CLÁSICO 2015
Garnacha y Tempranillo (85-15). La Garnacha es siempre la variedad de uva mayoritaria, el coupage se completa con otra variedad tinta que se decide cada año siguiendo criterios de calidad, por ejemplo en la añada 2016 fue Syrah la casta elegida. Algo menos de la mitad del volumen total de vino realiza crianza en barrica de roble francés de 600 litros de capacidad, logrando el máximo respeto por la fruta. Bonito color rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Perfumado y atractivo. Café, laurel y regaliz de palo. Frutas rojas. Grafito y mineralidad. Astringencia media, moderada acidez. Ligero amargor final. Resultón.


Calatayud y Chateauneuf du Pape. Imagen cortesía de Wine Not?

ARAGONUM TINTO SELECCIÓN 2015
Garnacha y Syrah (90-10). Crianza durante 18 meses en barrica de roble francés de 600 litros para la Garnacha y de 225 litros para la Syrah, persiguiendo el máximo equilibrio entre fruta y notas de crianza. Color rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Algo cerrado de inicio. Frutas negras en mermelada. Caramelo de café con leche. Marcada acidez. Astringencia muy domada. Sedoso y redondo en boca. Excelente.

RARA AVIS COLLECTION 2014
Garnacha y Monastrell (70-30). Maceración durante 6 semanas en depósitos de hormigón. Crianza durante 14 meses en barrica de roble francés de 500 litros de capacidad. Color rojo picota de capa media con ribete algo más evolucionado de lo esperado. Chocolate y frutas negras muy maduras. Encantador aroma a bosque umbrío y hojarasca en un día de lluvia. Bombones Mon Cheri. Astringencia algo molesta. Final moderadamente amargo. Un poco desmedido en todo. Algo alejado de nuestros gustos.

España, Francia y Portugal, tres países que en Wine Not? se entienden en un solo idioma común, porque hablan el idioma universal del vino.

Salud!  Santé!  Saúde!



jueves, 4 de abril de 2019

> Novedades en Vignerons de Huesca 2019



No existe a nivel regional -e incluso nos atreveríamos a decir que tampoco en el ámbito nacional- un proyecto más atractivo y seductor que el propuesto por Vignerons de Huesca. Aquella idea romántica que comenzó su andadura el año pasado, agrupando a varios pequeños productores oscenses en torno a un mismo proyecto y bajo el común denominador del sello Vigneron, asciende este año un escalón en cuanto a exigencia y calidad. Serán numerosas las novedades para 2019, aunque la esencia sigan siendo los viticultores, artesanos y artistas que elaboran sus vinos al ritmo que la naturaleza les dicta, porque si algo tienen en común todos ellos es el respeto máximo a la tierra, unas veces hostil, otras cariñosa, pero siempre capaz de transmitir sentimientos y pasiones. Y si alguien lo pone en duda, no debe perderse este Video.


Foto de grupo de los integrantes del Panel de Cata 2019

A finales del mes de Febrero se convocó en Aínsa el panel de cata encargado de evaluar los vinos que aspiran a obtener el sello Vigneron, pasando de las 30 referencias del año anterior hasta las 41 en la presente edición. La primera novedad se sustanció en la atrevida propuesta de varias bodegas con la presentación de vinos exclusivos que no tendrán distribución fuera del proyecto Vigneron, vinos únicos y peculiares, coupages originales, elaboraciones arriesgadas y microvinifaciones de las que apenas se han obtenido unas pocas botellas que sin duda contribuirán a elevar la calidad de la selección final. La ampliación del número de miembros del panel de cata ha supuesto un incremento significativo en cuanto al nivel de exigencia y obligó a buscar una sede más amplia para la celebración de las catas. El traslado al Hotel Sánchez, tan funcional como acogedor, supuso un gran acierto por parte de la organización, así como la separación en dos mesas paralelas con intercambio aleatorio de los catadores, todo ello con la finalidad de ponderar y equilibrar las evaluaciones finales. La procedencia diversa y heterogénea de los miembros del panel de cata -integrado por enólogos, sumilleres, distribuidores y comunicadores- posibilitó la realización de los análisis de cada vino desde puntos de vista muy diferentes, incluso se contó con varios catadores aficionados en representación del consumidor final, que dejaron constancia de sus preferencias y gustos. 


Coordinadores de ambas mesas de cata

Una de las mesas del panel de cata Vignerons 2019

 Frontonio: bodega invitada. Imágen cortesía de La Corona de Aínsa

La novedad más visible y mediática de este año ha sido la incorporación de una bodega invitada de fuera de la provincia de Huesca. En realidad estamos ante el primer paso para que el proyecto Vignerons se extienda y eche raíces en las otras dos provincias aragonesas, a lo cual contribuirá notablemente la elección este año de Bodegas Frontonio como primera bodega invitada. La convivencia de los miembros del panel de cata con el Master of Wine Fernando Mora durante aquellas dos jornadas supuso un honor y un privilegio al alcance de muy pocos. Dos vinos de Bodegas Frontonio fueron también evaluados y de ellos solamente uno ostentará el sello Vigneron este año 2019, siempre que obtenga una calificación favorable, algo que nadie que conozca mínimamente la trayectoria de Fernando Mora puede poner ni tan siquiera en duda. 


Cata de reevaluación. Imágen cortesía de Juan Manuel Gonzalvo
Formación para hostelería. Imagen cortesía de Patxi Opere

A mitad de la primavera deberán estar revisadas las evaluaciones efectuadas por el panel de cata. Tal vez algún vino requiera un análisis posterior para afinar un detalle o perfilar una puntuación, lo cual siempre se realizará en estrecha colaboración con el propio elaborador. Comenzarán entonces las jornadas formativas para el personal de restaurantes y hoteles adscritos al proyecto, así como el diseño definitivo de las cartas de vinos. El indudable éxito cosechado durante el año pasado ha animado a la organización a ampliar el número de puntos de venta seleccionados, extendiéndose a la práctica totalidad de la provincia de Huesca y con las miras puestas a dar el salto -tal vez el año próximo- hacia otros territorios, una aspiración lógica que no obstante tiene la intrínseca limitación del número de botellas disponibles de algunos de los vinos.


Notas y puntuaciones de cata

No desvelaremos aquí más novedades, preferimos que vayan siendo descubiertas poco a poco por los visitantes en las bodegas, los comensales en las mesas y los viajeros en los comercios. Tan solo adelantaremos que esta temporada los maridajes serán aún más divertidos, gracias al buen hacer de algunos elaboradores que han apostado por las variedades autóctonas -Alcañón, Moristel, y Parraleta- diseñando procesos de vinificación exclusivos que a buen seguro encontrarán el complemento ideal en los restaurantes adscritos al proyecto, permitiendo así un abanico de armonizaciones aún más amplio que el año pasado. En la selección final se podrán encontrar vinos de todo tipo: monovarietales y coupages, vinos con y sin permanencia en barrica, bastantes tintos, varios blancos, algunos rosados, una crianza oxidativa, una maceración carbónica e incluso un espumoso. En realidad se persigue ofertar un catálogo lo suficientemente amplio como para conseguir la máxima satisfacción incluso del comensal más exigente, sorprendiéndole con algo novedoso y desconocido, pero al mismo tiempo transmitiendo el espíritu del elaborador, de la tierra y del paisaje. 

Suele decirse que hay un vino para cada persona, del mismo modo que cada uno tiene siempre un vino preferido. Déjense seducir por la exigente selección de Vignerons Independientes de Huesca para este año 2019, porque es más que probable que encuentren allí su vino favorito...



miércoles, 8 de agosto de 2018

> Bal Minuta: la senda del tiempo




La despoblación es la más mortífera enfermedad para el medio rural. Esta epidemia se extiende por el campo aragonés y español de manera inexorable y afecta a los pueblos del llano igual que a los de las montañas. Si acaso en estos segundos la situación es aún más grave por las deficientes comunicaciones que necesitan de grandes inversiones en infraestructuras para atender las demandas de un censo poblacional relativamente pequeño, es decir, gastos elevados a cambio de pocos votos, un negocio nada rentable para ninguna administración local ni autonómica.


Indicador de altitud subiendo a Barbenuta

Al este de Biescas existe un valle elevado, con unas privilegiadas vistas de las caras sur del Valle de Tena. Su espina dorsal es el canalizado Barranco d´Os Lucas (lugares o localidades, en aragonés) que en su descenso desde Punta Erata desagua en el río Gállego después de realizar un salto de varios metros cerca de Orós Bajo, dando lugar a un idílico conjunto de cascada y badina, en una preciosa postal pirenaica. Las dos localidades a las que hace referencia el nombre del barranco son Espierre y Barbenuta, con diez siglos de historia a sus espaldas, como bien demuestran sus interesantes iglesias románicas, y ellas conforman este pequeño valle, este valle diminuto, la Bal Minuta, palabra aragonesa de la que toma el nombre la bodega que protagoniza el presente artículo. 

Cruce de caminos

Ambos pueblos están escasamente habitados en la actualidad, aunque durante los meses de verano, aprovechando una climatología más benigna, nos podemos encontrar con algún corrillo de venerables ancianos, estratégicamente sentados al sol a la sombra, según aconseje la temperatura ambiental. Se trata de moradores estivales que antaño fueron habitantes permanentes en aquellos pueblos y que ahora, una vez alcanzada la senectud, gustan de trasladarse al menos una temporada a aquellos lugares en los que jugaron siendo niños. Con los primeros fríos y las lluvias del otoño, no dudarán en echar el cerrojo a su casa de siempre y buscarán refugio, durante los meses más adversos, en núcleos urbanos con más comodidades y menos encanto. El paso del tiempo así lo determina...

Pilar y Ernest ante los cuadros que ilustran sus etiquetas

Para poder hablar de Bodegas Bal Minuta es imprescindible conocer a Pilar y Ernest, química e ingeniero agrónomo respectivamente, una simbiosis perfecta para dedicarse a la elaboración de vino. Esta historia en común comenzó durante sus estudios de enología, se asentó durante su estancia de trabajo en bodegas de la DOc. Priorat y terminó de fructificar -nunca mejor dicho- con la creación de su propia bodega en Barbenuta. De hecho, ellos y sus dos hijos son los únicos habitantes fijos de Barnebuta, sin olvidar a Fita -su perra- y a Rayito -su gato- espíritus de cuatro patas, libres y peludos.  La rehabilitación de una antigua construcción de piedra ha dado finalmente lugar a una preciosa casa, tradicional en su aspecto exterior pero con todas las comodidades de una vivienda moderna. En realidad la bodega propiamente dicha no está en Barbenuta sino a las afueras de Biescas y forma parte de un conglomerado de pequeñas empresas agroalimentarias en el que además de la bodega existe una quesería, un obrador de miel y un elaborador de licores. Pilar y Ernest compaginan en la actualidad la elaboración de vino con la actividad de su empresa de jardinería y mantenimiento, aunque donde verdaderamente se les ve disfrutar es en el viñedo.

Pilar entre sus viñas

Bodegas Bal Minuta cuenta con viñas en propiedad en Barbenuta aunque se están especializando en recuperar viñedos de altura en régimen de arrendamiento. En este sentido, gestionan viñas en el Valle de Arán en Lérida, además de otras parcelas en la provincia de Huesca, concretamente unas Garnachas de entre 70 y 100 años de edad, plantadas en vaso y probablemente prefiloxéricas en el Valle de Hecho, así como 1,5 hectáreas de un viñedo mestizo (Sauvignon Blanc, Chardonnay, Merlot y Tempranillo) en la localidad de Rapún cerca de Sabiñánigo. Los dos viñedos propios situados en Barbenuta se conocen como "La Viñuala" y "San Chus". 


"La Viñuala" y sus silenciosos vecinos

Viñedo experimental

"La Viñuala" se ubica justo al lado de la tapia del cementerio que comparten Espierre y Barbenuta, una curiosa localización que sin embargo no parece molestar ni a vivos ni a muertos. Este es el viñedo familiar de los abuelos de Pilar, reconvertido en espaldera, y en él crecen plantas de dos variedades tintas (Cabernet Franc y Pinot Noir) y dos blancas (Chardonnay y Riesling) conviviendo con otros cepajes centroeuropeos en cultivo experimental para determinar su idoneidad y adaptación a este terreno. Toda la superficie del viñedo está cubierta por mallas de protección, no tanto por los pájaros como por el sol, abrasador en especial para alguna variedad de hollejo fino como la delicada Pinot Noir. En la actualidad Bodegas Bal Minuta colaboran también con el CSIC en un proyecto de tres años de duración, destinado al análisis y la recuperación de vides de montaña, la mayoría de ellas desconocidas. Habrá que esperar para ver qué resultados arrojan dichos estudios genéticos.


Viñedo de Gewürztraminer a 1300m

Viñas, pinos y Punta Erata al fondo

En "San Chus" la única variedad cultivada es la Gewürztraminer. Plantada en espaldera a unos espectaculares 1300 metros, es sin duda el viñedo cultivado a mayor altitud de toda la Península Ibérica. A esa altura, a pesar de la elevada pluviometría media y de la riqueza del suelo, el desarrollo de las vides es lento y la maduración de las bayas tardía. No es extraño que la vendimia se retrase hasta finales de Octubre o incluso algo más. El marco de plantación escogido, así como la acción de los animales (corzos, cabras, aves) han obligado este año a un esfuerzo adicional en vallados y mallas protectoras. Viticultura extrema y pionera en un lugar donde nunca antes hubo viña, con elevados riesgos aunque -por fortuna- prácticamente libre de plagas. En palabras de Pilar, "cada año tenemos el reto de seguir aprendiendo de nuestro viñedo". Aprendiendo y disfrutando, porque desde allí las vistas son absolutamente impresionantes. El lugar no puede ser más hermoso: colgado en una ladera, inaccesible salvo a pie o en vehículo todoterreno, con muros de pizarra y rodeado por vegetación de montaña como el boj o el erizón. En invierno el frío y la nieve, en verano el sol y el viento, son sus fieles acompañantes. Y el silencio... ese silencio que sólo se percibe en el medio natural, cuanto más al límite mejor. El hombre moderno debería esforzarse en volver a disfrutar de ese silencio.



Etiquetas

Por el momento, a la espera de quizás más hectáreas de viñedo, Bodegas Bal Minuta elaboran tres vinos tranquilos y un espumoso. Con el pegadizo nombre de El Vino de las Nieves comercializan un blanco y un tinto sin crianza. No pertenecen a ninguna DO ni IGP, de modo que la legislación no les permite incluir en sus etiquetas las variedades utilizadas, tampoco la añada ni la procedencia de las uvas. La lectura positiva es que gozan de las más absoluta libertad a la hora de elaborar. Ambos vinos representan el grueso de las ventas y su presentación externa en botella borgoñona de gran calidad así lo respalda. Las etiquetas son reproducciones de dos obras de un artista gráfico llamado Ricardo Montoro, guía de montaña y apasionado del Pirineo. Como no podría ser de otra forma, los cuadros originales ocupan un lugar privilegiado en el salón de Pilar y Ernest. En el cultivo de la vid se sigue el máximo respeto medioambiental, el cual incluye algunos tratamientos preventivos inspirados en las teorías biodiámicas. Por supuesto la vendimia es manual en cajas y las vinificaciones se realizan por variedades y por parcelas. 


Viña Balén 2017 durante su crianza en barrica

Botellas de Espumoso de las Nieves

El crianza Viña Balén es un monovarietal de Garnacha del valle de Hecho con permanencia en barrica de roble francés de 400 litros para preservar toda su carga frutal. Es una constante en todos los vinos de Bal Minuta la necesidad de una prolongada oxigenación en copa, incluso decantación en algunos casos, para poder ser disfrutados en plenitud. Son vinos para saborear sin prisas, a la velocidad a la que la vida fluye en este rincón del Pirineo oscense. Incluso el exclusivo Espumoso de las Nieves, monovarietal de Riesling -cuya elaboración es para Ernest algo así como un innegociable secreto de familia- debe ser considerado como un ser vivo y dos curiosidades lo confirman. En primer lugar, es muy sensible a periodos prolongados de refrigeración, apareciendo en esos casos algún precipitado de tartárico. Se aconseja por tanto mantenerlo a temperatura constante y refrigerarlo sólo inmediatamente antes de su consumo. En segundo lugar, en algunas botellas, particularmente aquellas que se descorchan en lugares por encima de los 800 metros de altitud, aparece un exceso de burbujas que indudablemente tiene que ver con la diferencia de presión entre el interior de la botella y la presión atmosférica. En nuestra opinión, debería comercializarse con manual de instrucciones o al menos con recomendaciones de consumo, describiéndose tales fenómenos no como defectos, sino como características propias de este original vino que a nadie deja indiferente.


Fita despidiéndonos desde el balcón

Bodegas Bal Minuta, un encantador proyecto vital y empresarial de los que enamoran desde el primer momento. Y no sólo -que también- por la calidad de sus vinos, sino por la dificultad añadida que tiene el reto al que se enfrentan Pilar y Ernest. La decisión de fijar su hogar en Barbenuta para estar cerca de sus viñas les convierte en unos modernos colonos, ojalá que los primeros de muchos otros, para que el medio rural abandone el camino de la despoblación y regrese a la senda del desarrollo, regrese a la senda del tiempo...

NOTA: Dice el refranero español que "de bien nacidos es ser agradecidos", así que es de justicia incluir en este artículo el enlace a la canción que nos ha inspirado durante la redacción del mismo y de la que hemos tomado prestado el título.