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miércoles, 27 de diciembre de 2023

> El confesionario: Francisco Orós




Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas?
Me llamo Francisco Orós, nacido en Zaragoza en 1971. Soy veterinario clínico de animales de compañía y no tengo nada que ver con el mundo del vino, de manera que no sé muy bien qué hago aquí…

¿Qué querías ser de mayor?
En realidad, nunca tuve ninguna predilección. Soy una excepción en mi profesión, donde existe un alto porcentaje de veterinarios vocacionales. De hecho, dudé entre estudiar medicina o veterinaria. Por fortuna elegí la segunda, gracias a lo cual tuve la oportunidad de conocer a Natalia, con quien ya llevo compartidos treinta años. Ella sí es veterinaria por vocación.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino?
Tengo varios, según la edad. De niño pasaba mucho tiempo en casa de mi abuela que vivía en el Coso Bajo y recuerdo que me enviaba a comprar vino a granel al colmado de la esquina. También recuerdo acompañar a mi padre con las garrafas -ahora se llaman damajuanas- a la cooperativa de Paniza y probar alguna mistela casi en ayunas. Por último, ya de adolescente me acuerdo de la botella de Paternina Banda Azul que salía a la mesa cuando la comida iba a ser importante.

¿Y el primer contacto “profesional”?
Un fin de semana visitando bodegas en La Rioja con unos amigos de Santander en el año 2013, comprendí que el vino trasciende más allá de la copa, que hay muchas cosas que giran en torno a él. Esos fueron los inicios del blog y tomé conciencia de que debía empezar a estudiar y a practicar. A la vuelta me matriculé en el primer curso de introducción a la cata de vinos que encontré.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino?
Se podría decir que los hubo, aunque no los viví en primera persona. Mi abuelo paterno -a quien no tuve ocasión de conocer- era viticultor en Paniza. Durante la posguerra la familia se trasladó a Zaragoza y las viñas fueron trabajadas por otros familiares que con el paso del tiempo terminaron por adquirirlas. Yo nunca tuve relación con el pueblo, así que mis antecedentes enológicos se perdieron en la noche de los tiempos.

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta?
Ambas cosas. Miente quien diga que se aprende a catar sólo asistiendo a cursos. Evidentemente se requiere una formación, pero lo más importante es adquirir un hábito y una técnica de cata adecuados. Es fundamental educar los sentidos, practicar la memoria olfativa y resulta de gran ayuda tener compañeros de cata generosos y desinteresados que se encuentren en tu mismo nivel, eso te permite crecer mientras se comparten sensaciones. Al margen de todo ello sí he recibido formación. Más por curiosidad que por necesidad estudié a finales de 2017 Level 2 de WSET -Wine & Spirit Education Trust- y se lo recomiendo a todo aquel que desee tener una visión más global y menos localista del mundo del vino.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno)
Lo he pensado muchas veces y creo que el elegido sería Jesucristo. En el Nuevo Testamento el vino tiene un papel protagonista en muchos pasajes, por ejemplo en las Bodas de Caná y desde luego en la Última Cena. Jesucristo me parece un personaje que trasciende más allá de la fe y las creencias, representando el eje cardinal de nuestra actual civilización occidental y de nuestros valores. Seguro que su conversación daría para más de un vino.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
No tengo ninguna duda. Siempre tengo un vino pendiente con Natalia, mi apoyo y mi refugio. Ella es quien más padece mi afición por el mundo del vino, gracias a ella he podido destinar tiempo a catas y visitas. Aún a pesar de que no lo reconoce, sabe catar francamente bien. También sé que elegiría un Chardonnay fermentado en barrica y puestos a elegir lo tomaríamos en una terraza en el Pirineo.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino?
Las mismas que para la vida diaria. Se debe ser objetivo, sincero, honesto y por encima de todo, respetuoso con el trabajo de los demás. Hay mucho esfuerzo detrás de cada botella y no soporto escuchar un comentario despectivo acerca de un vino. Nadie quiere poner en el mercado un vino de escasa calidad, seguro que todo el mundo intenta hacer las cosas bien, aunque en ocasiones no se consiga alcanzar el objetivo perseguido. A veces se producen errores, accidentes y en último extremo están los gustos particulares de cada uno, pero ante todo debe haber respeto.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
Por supuesto que no, las diferencias son notables. Para catar y evaluar se requiere una formación previa, sin embargo, disfrutar tomando una copa de vino está al alcance de cualquiera. A mí me gusta más la cata que yo califico de “romántica”, con sus aromas descriptores, los recuerdos olfativos, las sensaciones táctiles y las evocaciones individuales de cada uno. En los paneles de cata donde los vinos deben ser evaluados y puntuados no hay opción de hacer eso, su análisis es más sistemático y en ocasiones algo apresurado. Como cualquier ser vivo, el vino merece algo de tiempo para ser comprendido.

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado?
Cada vino tiene su momento, su entorno, sus sensaciones y sus factores intangibles. Cuántas veces un vino catado en el viñedo o en la bodega nos colma de satisfacción y más tarde en casa no alcanza ese nivel. Al margen de todo ello, nunca podré olvidar la primera vez que caté un vino de Jerez, porque son algo completamente diferente a todo lo demás.
 
¿Y el peor?
Dejando a un lado alguno claramente decepcionante, en realidad todos los vinos tienen más virtudes que defectos. Otro asunto diferente es si un determinado vino cumple las expectativas y si proporciona una satisfacción acorde a su precio. Y como he dicho, en último extremo están los gustos particulares de cada uno.

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino?
Digamos que ese sueño tiene dos partes y la primera de ellas en cierto modo ya se ha cumplido. Me gustaría viajar, conocer zonas vitivinícolas y escribir sobre ello vinculándolo con la historia, la geografía, la gastronomía, el paisaje y las personas. Incluso presentar un programa de televisión con todas esas experiencias de enoturismo, de manera que me permitiera obtener los suficientes ingresos como para vivir de ello. Esto último sería la segunda parte del sueño que todavía está por cumplirse…

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis?
A decir verdad, no conozco un grupo más heterogéneo de aficionados al estudio del vino. Cada uno tenemos nuestro trabajo -la mayoría ajenos al mundo enológico- pero en menos de dos años hemos conseguido llegar a ser un referente en nuestra ciudad para aquellos elaboradores o distribuidores que quieren salirse de la dictadura de los cauces comerciales instaurados. Tenemos la ventaja de poder expresar nuestras opiniones con absoluta sinceridad porque carecemos de interés comercial alguno. Honestidad en nuestros comentarios, máximo respeto por el elaborador y un nivel de cata cada vez más autoexigente. Esas son nuestras prioridades. Por supuesto, luego está el lado humano, porque siempre es reconfortante descubrir que hay más personas tan locas como uno mismo. Definitivamente, no es bueno que el winefriki esté sólo…



jueves, 7 de diciembre de 2023

> El confesionario: Luis Dias



Si lo deseas, empieza por  presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas?
Me llamo Luis Manuel Dias. Soy de Évora -capital del Alentejo- ese maravilloso mar de viñedos que hay al Sur de Portugal. Bueno, podría haber empezado por decir que era Portugués y hubiéramos terminado antes pero ése no sería yo, me gusta ser complicado y adornar las cosas... Actualmente me dedico al sector del Vino, más concretamente soy comercial en una distribuidora de vinos denominada Bodegas Lozano, una empresa pequeña, humilde, honesta y honrada, valores con los cuales me siento identificado y orgulloso de formar parte de esta familia.

¿Qué querías ser de mayor?
Buahhh, de mayor quería ser muchas cosas -siempre muy inquieto, ya se veía venir- pero las que ganaban más fuerza era ser director hotelero, inspector de Sanidad o estudiar relaciones internacionales, ser diplomático, arreglar los problemas del mundo, así de iluso era... Lo que sí era cierto es que el contacto con el público y con la gente era lo mío, socializar, conocer mundo, etc... Pero al final no pudo ser, las matemáticas me truncaron el camino, eran necesarias excelentes notas para tener acceso a ese mundo que tanto ambicionaba. Malditas matemáticas, aunque ahora les doy las gracias por permitirme construir otro camino... bastante más interesante!!

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino?
Mí primer contacto con el Vino fue tardano, ya casi terminada la adolescencia -parece mentira pero es la verdad- ni de pequeño tengo recuerdos de algún momento reseñable, pues no había ningún ejemplo vinícola en la familia.

¿Y el primer contacto "profesional"?
Soy formado en Hostelería, Restauración, Cocina y Pastelería. Una de las ramas era la de Maitre y Sumiller o Sommelier (la que guste más) y lógicamente el maravilloso mundo del Vino estaba implícito por supuesto, así que el contacto profesional fue más que estrecho, cuatro intensos años de curso dan para mucho. Hablamos de 1992, la semilla estaba lanzada para lo que vendría más tarde. En realidad es toda una vida profesional dedicada a este sector, en una primera instancia como camarero, sumiller, maitre, bartender, gerente o propietario de restaurantes e incluso catador profesional. El mundo del Vino siempre ha tenido un lugar más que especial en mi vida!! No sé si quedó suficientemente claro que me gusta un poco el tema...

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino?
Antecedentes en la familia relacionados con el Vino no había. Sí que existía alguno que otro que se pasaba del consumo moderado a otros niveles estratosféricos, pero no creo que ello cuente como antecedente ni que sirva de buena experiencia, ejemplo o agradable memoria. Todo un pioneiro estoy hecho!!

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta?
Debo esta Formación en parte a la Comisión Vitivinícola del Alentejo, de la cual me siento orgulloso de haber pertenecido. Me considero afortunado porque se ha cruzado en ese camino el Presidente en la época de dicha Comisión y aprendí muchísimo -aromas, sabores y todo el organoléptico posible- para poder hacer lo que se hacía que era puntuar y valorar los vinos de todo el Alentejo y decidir cuáles cumplían los requisitos para poder salir al mercado y eso te da un bagaje enorme, porque al final eran más de 200 bodegas analizadas (hoy son casi 300). Muy agradecido estoy y estaré siempre por la oportunidad brindada.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno)
Invitar a un Vino es fácil, a gente de mi entorno, a mi Padre, hermano, mi sobrino Zé, mis amigos Grácio, Tique o Fanan todos ellos grandes apreciadores de un buen Vino, eso hablando de familia y amigos que tengo en el Alentejo, zona de gran riqueza y tradición vinícola. En Aragón a todos mis amigos y Winelovers (no hace falta nombrarlos, son muchos y ellos saben quién son), el vino siempre se debe compartir y a mi me gusta hacerlo!!

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
Tengo pendiente un vino o varios con mi amigo Joan Rossell, magnífico cocinero (ya queda menos...). Con Carlos Acirón tantos vinos pendientes tengo, una enciclopedia infinita sobre gastronomía y Vinos, en mi humilde opinión el P--- AMO. Gracias a ellos tengo un conocimiento más profundo de lo que es Aragón y España, sea en su vertiente gastronómica y vinícola, pero también en su cultura, historia, literatura o música entre otras. Y aún con D. Joaquim Madeira, ilustre enólogo, Presidente de las DOs Portuguesas, Presidente de la Comisión Vitivinícola del Alentejo y autor de notables libros y enciclopedias de Vinos, quien a pesar de tantos títulos nada le restaron de la humildad y la sencillez que le caracterizaban, su forma de explicar y enseñar las cosas, a él debo buena parte de lo que sé y me abrió las puertas a un mundo que sólo estaba al alcance de pocos entonces. 

¿Cuál crees que es la cualidad esencial para catar un vino?
Para catar vinos son necesarias varias cosas. Mente abierta porque no sabes qué vas a encontrar, hay vinos de tu gusto personal y otros que no te gustarán tanto simplemente porque son diferentes, tienen otras elaboraciones, depósitos distintos donde permanecen, suelos, clima, altitud, la magia (o no) del enólogo, todo influye... No basta saber o conocer marcas, hay que catar, catar y volver a catar, de nada te vale un cursillo de "sumiller" de 6 meses o 1 año, ni aprender sobre vinos si luego no hay continuación en ese proceso, sin constancia no haces nada. Con esfuerzo se logra el premio, que es estar preparado para catar en cualquier momento y saber de qué hablas y hacerlo con propiedad. Cada vino es un mundo y el sector vinícola está en constante evolución y siempre cambiante, la formación debe ser continua.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
No es lo mismo pero la línea es muy delgada. Podemos catar, analizar y evaluar en la misma secuencia. Pero podemos sólo catar para analizar determinados vinos sin más, para conocimiento a nivel formativo o para confirmar la calidad del mismo a la hora de consumir o ejecutar un servicio de sala. Beber, al final está relacionado con todo, si catas y te gusta el vino pues lo bebes si te apetece y cuando lo evalúas pues lo mismo (al menos es así en mí caso). Pero siempre acabamos por asociar el acto de beber en su forma social, de forma distendida con tus amigos que es al final la más placentera y relajante, sin presión ni estrés.

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado?
Creo que el mejor Vino todavía está por llegar. Sin embargo tengo buenas memorias de excelentes Vinazos disfrutados con amigos o familia. La lista sería interminable e imposible de nombrar a todos, me quedo con los momentos inolvidables pasados alrededor de esas joyas!

¿Y el peor?
Desafortunadamente me tocó probar verdaderas porquerías, más de las que me gustaría haber probado pero a veces es lo que hay cuando te dedicas a esto. Como decía un amigo, saco fotos a los  vinos que no me gustan para no volver a pedirlos jamás. Yo fotos no tengo pero esos "vinos" no los olvidaré nunca. Como siempre digo, la vida es muy corta para beber malos vinos.

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino?
Viajar  y conocer un situ zonas icónicas del mapa vinícola mundial. También destinos exóticos donde se elabora vino por más sorprendente que pueda parecer. Y si me pagan por eso casi mejor... El otro sueño -otro objetivo, ambición o como quiera llamarse- está a punto de realizarse y es tener un... Club de Vinos, ese sí es un sueño realista.

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis?
Significa todo!!! Grupo homogéneo de gente de varios sectores que les une el amor por el vino. Llevaba años intentando encontrar un grupo que funcionara bien, en sintonía y con las mismas ideas. Algo más que juntarse para beber vinos, hablar de chorradas que no venían a cuento o quedar cuando fuera posible. No, lo que se buscaba era hacer del mundo del vino un modo de vida. Significa conocer nuestro territorio más a fondo donde se hace la magia, acudir a ferias, descubrir proyectos pequeños auténticos, vinos difíciles de conseguir o conocer nuestro patrimonio vinícola en forma de variedad de cepas en vías de extinción o muy raras. Significa hacer catas periódicas, continua formación, insaciables de conocimiento, cuánto más raro mejor, más difícil de obtener pues mejor que mejor, más lo valoramos. Significa hacer parte de un grupo de Amigos que habla de vinos por los codos, vive y respira vino por todos los poros. Winefrikis no es sólo un grupo... es EL GRUPO, una verdadera Famiglia.
Por cierto... Tá to pagaoooo!!!!



miércoles, 29 de noviembre de 2023

> Australia, patria querida


 

La historia del vino en Australia tiene poco más de dos siglos de recorrido. Su devenir desde la introducción de los primeros esquejes de vid en los territorios más meridionales del país podría decirse que discurre en paralelo con el de otra colonia británica como es el caso de Sudáfrica. Y las similitudes no terminan ahí. La climatología exigente, el escaso interés local por el vino, la ausencia de variedades autóctonas y la fama de vinos económicos -más rentables por su cantidad que por su calidad- han sido hasta hace poco los principales lastres, tanto para los vinos australianos como para sus primos sudafricanos.


Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX cuando la elaboración de vinos australianos comenzó a materializarse en producciones interesantes en cuanto a calidad se refiere. Tal es el caso de Penfolds, bodega que protagoniza este artículo y cuyo nacimiento se fija en 1844, año en el que el doctor Christopher Penfold y su esposa Mary realizaron la plantación de su primera viña cerca de Adelaida, para lo cual utilizaron vides procedentes de otros puntos del país, adquiridas a lo largo de uno de sus viajes. Ellos fueron los iniciadores de esta aventura empresarial, continuada con éxito por su hija Georgina tras el fallecimiento de sus padres, posicionando en 1920 a Penfolds como la bodega más grande de Australia -insistimos- más por cantidad que por calidad.


Pero la historia cambió en 1948 con la contratación de Max Schubert, un inquieto e inconformista enólogo australiano que apostó firmemente por la elaboración de vinos de guarda, aplicando los conocimientos que había adquirido durante su estancia en Burdeos. La novedad enológica fue la utilización de la variedad Syrah -en lugar de la Cabernet Sauvignon típica de los viñedos bordeleses- y el resultado no pudo ser más exitoso, aunque no de manera inmediata. Las primeros intentos de elaborar ese vino "capaz de aguantar de pie durante al menos veinte años" -según el propio Schubert- no fueron especialmente satisfactorios. De hecho la bodega le ordenó abandonar el proyecto que ya llevaba seis años consumiendo recursos de la empresa sin reportar resultados favorables. Sin embargo, Schubert perseveró durante tres años más a espaldas de sus jefes, vinificando y criando las añadas 1957, 1958 y 1959 hasta obtener un gran éxito comercial con la añada 1960. El vino elaborado con Syrah y sometido a una crianza en roble americano durante 20 meses recibió el nombre de Grange y desde entonces nunca ha faltado en el catálogo de Penfolds.



En la actualidad, Penfolds es una gigantesca factoría de elaboración de vino, posiblemente la mayor del país. Su catálogo incluye más de 200 referencias agrupadas por familias -Collection, One, Max´s, Koonunga Hill, Cellar Reserve & Limited Editions- aunque no corren buenos tiempos en el mercado enológico australiano. Se da la paradoja de un incremento en la demanda internacional de los escasos vinos top, simultáneamente a una severa disminución en la facturación de los vinos más comerciales y económicos. Es decir, hay excedentes de vinos baratos que se venden a duras penas por debajo de su precio y ello redunda en acumulación de vino y -lo que es peor- también de uva, gran parte de la cual comienza a destinarse para destilación. Regresan los fantasmas del pasado, esta vez a lomos de la globalización.


En Europa no es imposible -aunque tampoco sencillo- tener acceso a seis vinos Penfolds en una sola sesión de cata, pero a los Winefrikis este tipo de retos son los que más nos gustan. Dos blancos y cuatro tintos fueron los protagonistas de esta cata, venidos directamente desde las antípodas hasta nuestras copas. Pasen y lean nuestras notas de cata y opiniones. 


RAWSON RETREAT SEMILLON-CHARDONNAY 2019
Semillón y Chardonnay en proporciones desconocidas. Tampoco se confiesa si hay o no crianza. De hecho en la página web de la bodega habla de "creativos ensamblajes con las dos variedades", en nuestra opinión, un sospechoso eufemismo. Amarillo verdoso, limpio y brillante. Aromas tropicales, piña, cítricos y especias blancas. Cremoso y untuoso en boca. Excelente acidez. Final medio, levemente amargo. Muy bien elaborado. Comercial y fácil. Un vino hecho para gustar.


MAX´S CHARDONNAY 2018
100% Chardonnay. Crianza en barrica de roble usado y nuevo. Amarillo dorado medio. Ataque reductivo que cuesta un poco disipar. Recuerdo a hidrocarburos que inicialmente eclipsa al resto de aromas, pero que pasado un tiempo aporta complejidad. Fruta de hueso, cítricos y manzana verde. No parece Chardonnay. Podría confundirse con Chenin Blanc o incluso con Sauvignon Blanc. Final medio-largo, incluso sutilmente astringente, con un peculiar recuerdo salino. Elegante y complejo. Curioso y con personalidad.


RAWSON´S RETREAT SHIRAZ-CABERNET 2019
Syrah y Cabernet Sauvignon en proporciones desconocidas. Crianza en barrica de roble durante un tiempo indeterminado. Si se realiza algún tipo de crianza alternativa, está muy bien integrada en el resultado final. Rojo picota con ribete ocre. Fruta roja y negra. Compota de ciruela, pastillas juanolas y regaliz negro. Acidez media plus. Envidiable elaboración, con un perfecto equilibrio entre la madera y la fruta. Lineal, directo y muy comercial.



KOONUNGA HILL SHIRAZ-CABERNET 2019
Syrah y Cabernet Sauvignon en proporciones desconocidas, quizás al 50%. Crianza durante 12 meses en barrica de roble. Rojo picota con ribete ocre. Frutas rojas y grosellas negras. Marcada presencia de la barrica, con unos tostados y torrefactos un tanto apabullantes. Astringencia media plus. Extraño recuerdo a encurtidos con un fondo de nuevo salino. Posiblemente catado antes de tiempo, algo más de botella le vendrá bien.


KOONUNGA HILL 76 SHIRAZ-CABERNET 2018
Syrah y Cabernet Sauvignon (70-30). Crianza durante 10 meses en barrica de roble americano nuevo y usado. Rojo picota con ribete ocre. Grosellas, vainilla y caja de tabaco. Eucalipto, balsámicos y mentolados. Muy presente la Syrah, con esos especiados tan característicos. Redondo y equilibrado. Excelente.


MAX´S SHIRAZ CABERNET 2016
Syrah y Cabernet Sauvignon en proporciones desconocidas. Crianza durante 18 meses en barrica de roble francés y americano nuevo y usado. Llamativa presentación externa, con esa botella color rojo eléctrico que a nadie dejará indiferente. Rojo cereza con ribete teja, algo evolucionado. Licor de endrinas, clavo de olor, linimento y farmacia antigua. Muy entretenido en nariz, aunque complicado en boca. Delgado, poco voluminoso, demasiado fluido. Parece más adecuado como copa de sobremesa que para maridaje.



Sin ninguna duda, las dificultades que acechan al mercado enológico australiano son las mismas que al resto del mundo. Se sigue primando la cantidad por encima de la calidad, y este diseño erróneo del modelo productivo se padece por igual en Burdeos, en Cariñena y en Sudáfrica. Tales desequilibrios entre la producción y el mercado son altamente nocivos para el prestigio de muchas zonas vitivinícolas. El futuro es incierto y cada uno hace la guerra por su cuenta. Las bodegas pequeñas tienden a producir menos vino, de mayor calidad y a un precio significativamente más alto, asumiendo ellas mismas la distribución al cliente final o incluso abriendo en sus instalaciones una tienda con servicio de degustación, recalcando el valor de los productos de la zona. Menos es más, podría decirse. Por el contrario, las bodegas grandes resultan menos ágiles para tomar este tipo de decisiones, sujetas como están muchas de ellas a consejos de administración y fuertemente ligadas mediante acuerdos comerciales. Encontrar el equilibrio entre ambas situaciones, será la clave entre lograr el éxito o caer en el fracaso.



viernes, 17 de noviembre de 2023

> El confesionario: Alejandra Sarmiento



Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas?
Mi nombre es Alejandra Sarmiento Idrovo. Y sí, prometo que lo de mi apellido fue tan solo una casualidad… ¿o tal vez era el destino?Nací en Bogotá, Colombia, pero desde el 2014 vivo en España, y desde el 2016 Zaragoza se convirtió en mi hogar. Soy colombiana de nacimiento, pero maña de corazón. Por mis venas corre el espíritu latino alegre, soñador y emprendedor, pero en mi día a día disfruto la maravillosa calidad de vida española, su fascinante gastronomía, sus rincones llenos de historia y sus infinitos tesoros vinícolas. Actualmente, y desde hace 7 años, soy la responsable de exportación en Bodegas Tempore. 

¿Qué querías ser de mayor?
De niña soñaba con ser bailarina. Mi papá es mago profesional, así que crecí rodeada de arte, luces, teatro e ilusiones. Siento que gracias a esa capacidad de soñar y de mantener viva a mi niña interior, soy lo que soy. También soñé con ser diplomática, pero únicamente por la oportunidad de viajar por todo el mundo y descubrir lugares fascinantes. 

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino?
Recuerdo que de pequeña, en Bogotá, mi papá me dejaba probar un poquito de vino en las celebraciones más importantes: Navidad, Año Nuevo, algún cumpleaños. Me dejaba mojar mi dedo en su copa como una travesura de la cual solo él y yo sabíamos. Yo me moría de risa, y por supuesto, el vino no me gustaba nada.

¿Y el primer contacto "profesional"?
Mi primer contacto profesional con el vino fue hace 7 años, durante mi entrevista en Bodegas Tempore. Acababa de terminar mi máster en comercio exterior y por eso un departamento de exportación llamó tanto mi atención, pero tenía que ser honesta... mis conocimientos técnicos sobre vino eran prácticamente inexistentes. Lo único que no me faltaba eran ganas de aprender! Así que Paula Yago abrió las puertas de su casa, de su proyecto, y junto con su familia me dieron la oportunidad de iniciar un camino que, a día de hoy, se ha convertido en mi satisfacción profesional y en mi deleite personal.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el  vino?
Mis tíos Carlos y Pilín siempre fueron unos apasionados del vino, y gracias a ellos, desde pequeña me familiaricé con algunas variedades y zonas productoras, principalmente chilenas, argentinas y españolas.

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta?
Toda mi formación enológica la he recibido de Bodegas Tempore. Han sido 7 años de constante aprendizaje, experiencia y descubrimiento de un mundo fascinante y maravilloso. ¿Qué es lo que más me gusta? Que cada día aprendemos algo nuevo! Mantenerse atentos a las tendencias del mercado internacional nos permite descubrir novedades constantemente, y esa formación incesante es la que nos llena aún de más curiosidad por ahondar en el mundo del vino. Gracias a esa semilla sembrada en 2016, mi interés fue en aumento, así que empecé a asistir a catas en Zaragoza para conocer sobre distintas bodegas, regiones, variedades, elaboraciones, etc. Fue así como llegué a la tienda Wine Not? de mi queridísimo amigo portugués, Luis Dias, y fue allí donde inició otro capítulo de mi incursión en la aventura del vino. Poco a poco se fue gestando un pequeño grupo de cata, pues cada vez eran más frecuentes nuestros encuentros en Wine Not? Ni siquiera la pandemia nos paró! Luis organizó catas online y a través de las pantallas seguimos descubriendo vinos y aprendiendo. De esta manera, con muchas ganas, curiosidad y pasión, nacieron los Winefrikis. El maravilloso grupo de mis 7 amigos catadores con los que cada cata a ciegas, cada visita a bodega, cada descubrimiento de un proyecto diferente, y cada Cena de Trofeos es una constante formación.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno)
Uf, que difícil escoger. Se me ocurren tantos! Invitaría a un vino a Diana Uribe, historiadora colombiana a quien desde hace años admiro profundamente. También a Ken Follett, Julia Navarro, Tom Hanks, Freddie Mercury, Juan Tamariz, Marian Rojas… Creo que esta lista puede reflejar un poco mis hobbies, mis pasiones. Y por eso me fascina la variedad de conversaciones que podrían surgir con estas personas en torno a un vino.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
Tengo un vino pendiente con mi suegro adorado, con quien compartí las mejores sobremesas, siempre con una buena copa de vino, por supuesto. Pasamos tardes, y algunas noches también, siendo confidentes, charlando sobre sus experiencias de vida, riendo sin parar sobre sus anécdotas y emocionándonos sobre todos los sueños e ilusiones que él tenía, y que siempre me compartió con una sonrisa enorme, cantando tangos, lleno de ganas de vivir. Suegrito lindo, seguro que cuando nos encontremos en el cielo volveremos a brindar! Ah y no puedo olvidar que también tengo pendiente una botella de Derechero con mi marido que llevo varios meses prometiendo, pero que aún me cuesta abrir… Es un tesoro que guardo bajo llave!

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino?
La cualidad esencial para catar un vino es tener mente abierta. Cada vino tiene una historia, cada vino es una experiencia sensorial, cada vino tiene su propio ADN, por eso a la hora de catar, borremos límites por un momento y permitamos que sean nuestros sentidos los que hagan ese primer contacto.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
No, no es lo mismo. Cada cosa tiene su momento, y es fundamental poder diferenciarlo. En un ámbito más técnico y de formación, cataremos y evaluaremos un vino siguiendo ciertos parámetros y criterios que hemos ido trabajando, pero a la hora de beber un vino, que no se nos olvide la capacidad de disfrutar. Beber un vino implica variables que también son determinantes: nuestro estado de ánimo, la compañía, el momento, el lugar, el maridaje. Variables tan subjetivas que hacen que un mismo vino casi nunca sepa igual. Y esta es una de las cosas que más me maravilla de este mundo: la infinidad de oportunidades.

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado?
En mi opinión, el mejor vino siempre está relacionado con buena compañía y con un ambiente agradable. No hay nada que disfrute más que compartir un vino con amigos, familia, y que entorno a él se generen conversaciones profundas o risas interminables. Esa, para mí, es una condición indispensable para sentir que estoy bebiendo el mejor vino. De todas formas, si tuviera que escoger uno me quedaría con el Pirene 2020, variedad recuperada Nº 32, de Familia Torres que tuve el privilegio de catar gracias a mi amigo Winefriki, Eduardo Cabello.

¿Y el peor?
Por supuesto que lo recuerdo. Fue un vino que traje de Kenia y que intentamos beber los Winefrikis el día de mi despedida de soltera… Imposible!! Los aromas ahumados eran excesivos y no pude con él. Esto no quiere decir que no vuelva a darle la oportunidad a un vino similar, simplemente ese no era el día indicado.

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino?
Seguir viajando por el mundo gracias a mi relación, laboral y personal, con el vino. Seguir apostando por mi formación constantemente, pero sobre todo… mi sueño es: seguir disfrutando junto a mis amigos y mi familia la alegría y la emoción de compartir una buena copa de vino!

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis?
Pertenecer a los Winefrikis significa: comunidad, aprendizaje, descubrimiento, complicidad y amistad. Me enorgullece formar parte de este gran equipo de amigos catadores, a la vez que agradezco enormemente la oportunidad de haber descubierto 7 personas maravillosas que aportan a mi vida en distintos aspectos, y con las que cada día hay un motivo diferente para celebrar y para brindar. Salud, queridos amigos!


lunes, 23 de octubre de 2023

> El confesionario: Miguel Gregorio

 


Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas? 
Me llamo José Miguel Gregorio Blasco, soy de Zaragoza y me dedico al sector de la mecánica y electricidad de camiones.

¿Qué querías ser de mayor?
Mi ilusión siempre había sido ser mecánico de aviones, pero en su día no pude cursar esos estudios en Zaragoza, así que me dediqué a estudiar mecánica de vehículos industriales. 

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino? 
Desde pequeño siempre me divertía con mi padre tomando un poco de vino del porrón y también me gustaba comer tostadas de vino y azúcar para merendar. Son recuerdos de la infancia que nunca se olvidan.

¿Y el primer contacto “profesional”? 
Mi primer contacto profesional, aunque sin dejar de ser un aficionado, fue con Michael Cooper en una vinoteca en Zaragoza. Las catas de los jueves en aquella tienda fueron el punto de partida en el mundo del vino para mucha gente, entre los que me incluyo.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino? 
 No, nadie. Alguno tenía que ser el primero...

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta? 
Soy completamente autodidacta. En varias ocasiones me han ofrecido realizar cursos, pero no he podido hacerlos, casi siempre por motivos de agenda. De todas formas, igual me animo algún día, sería una buena manera de medir los conocimientos adquiridos de manera individual.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno) 
Me gustaría invitar a mi hija para que así se introdujera en el mundo del vino, aunque por el momento, sus intereses van por otro camino.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
Las prisas del día a día hacen que tengamos un vino pendiente con mucha gente, pero prefiero tomarlo con cualquiera de mis compañeros Winefrikis.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino?
Bajo mi punto de vista es esencial tener buenas capacidades gustativas y olfativas, pero pienso que el sentido del olfato es absolutamente primordial.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
No, por supuesto que no. Catar es más complicado de lo que parece, ya que mucha gente puede beber vino, pero pocos saben apreciarlo. Hay que saber distinguir matices, aromas, recuerdos y todo eso integrarlo con la variedad de uva, la elaboración, la crianza...

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado? 
Hay múltiples vinos que me han apasionado, pero si tuviera que destacar uno sería Baigorri B70. 

¿Y el peor?
El peor vino que he probado es... muchos. Mi aprendizaje ha sido a fuerza de probar, a veces con acierto, otras no tanto.

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino? 
Mi sueño sería montar una enoteca en Zaragoza donde se pudieran realizar catas y donde tuviéramos un sitio de reunión para los Winefrikis. 

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis? 
Para mí es un orgullo pertenecer a este grupo que comparte una de mis mayores pasiones y la disfruta tanto como yo. Lástima que por causas diversas no pueda asistir a más catas y visitas.




lunes, 16 de octubre de 2023

> El confesionario: Ángel Real

 


Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas? 
Soy Ángel Real y nací en el año 1981 en Santander. Aunque estudié Derecho en la Universidad de Cantabria, llevo ya unos cuantos años dedicado al sector bancario, aquí en Zaragoza, a donde vine precisamente por motivos laborales en el lejano 2012.

¿Qué querías ser de mayor?
De muy joven futbolista, pero las limitaciones y poca habilidad -nunca se me dio bien lo del fútbol- me hicieron pronto desistir, a pesar de mi gran afición al balón. Posteriormente siempre me llamó la atención ser escritor o estudiar historia, pero por aquello de estudiar algo con salidas, dicho recurrente en la época, no me decidí por ello y acabé estudiando otra cosa.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino? 
Las barbacoas familiares de verano con mi familia, en Oruña de Piélagos, el pueblo de mis abuelos, en Cantabria. Ya de pequeño me dejaban probar un poco de sangría, al año siguiente un poco de vino y así fui iniciándome en este maravilloso mundo. Como bien decía mi abuelo: "el vino mejor que lo prueben los chiquillos en casa poco a poco, que no un día por ahí, todo de golpe..."

¿Y el primer contacto “profesional”? 
Al llegar a Zaragoza empecé a interesarme por el vino de la zona, y poco a poco empecé a asistir a catas. A diferencia de Cantabria, donde casi no se produce vino, Aragón sí es una comunidad que produce mucho y muy buen vino. Posteriormente conocí a Luis Días, un encantador portugués profesional del sector, y a partir de ahí empezamos con el grupo de Winefrikis a acudir a eventos y actos más profesionales.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino? 
Cómo aficionados, sí. Mi abuelo, mi tío y mi padre siempre abrían vino los fines de semana. Se tomaban los vendidos en aquellos años 80 y 90, marcas y vinos que todos conocemos y hemos bebido. Luego en fiestas, navidades y fechas señaladas, se optaba por algún vino más escogido. Pero sí, siempre se bebía vino, y aún sin conocimientos o estudios vinícolas, había criterio para escoger una determinada botella, añada o zona.

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta? 
He hecho algún curso online y asistido a algún taller formativo, pero en la mayor parte de mi aprendizaje ha sido autodidacta. Tengo costumbre de ver catas online, escuchar podcast, leer libros y revistas de esta temática. En mente tengo hacer más formación, si saco algo de tiempo, en breve, me pondré con ello.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno) 
Me gustaría tomarme un buen vino de Falerno con Julio César, Mario y Sila. Soy un gran aficionado a la historia de Roma y hablar pausadamente con ellos sería una experiencia más que satisfactoria. Me gustaría que me contasen un poco de aquella época suya, de transición de la famosa República Romana, al no menos famoso Imperio Romano.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
Seguramente con mi tío, falleció siendo yo joven y tenía gran afición por el vino. Me gustaría intercambiar opiniones sobre un determinado vino que compartiésemos o un champagne o cava, ya que era un gran aficionado a los espumosos.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino?
Memoria, paladar y olfato. Memoria por un lado olfativa y por otro, memoria para recordar los vinos o uvas catados con anterioridad y poder cruzar las sensaciones, con el actual que estés catando.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
Rotundamente no. En mi opinión beber es el acto de ingerir sin más, disfrutando más o menos en función de lo que se está probando. Catar es opinar y sacar conclusiones del vino que se está degustando. Por último, evaluar sería valorar y puntuar el vino en cuestión, con alguno de los procedimientos establecidos.

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado? 
Seguramente alguno del Barrio de la Estación de Haro, es una de mis zonas favoritas. Alguna añada de los 80, tengo grandes recuerdos de ellos.

¿Y el peor?
Esos los suelo utilizar para cocinar. Sí que recuerdo alguno, pero por respeto hacia el elaborador -soy de la idea que nadie quiere hacer un mal vino- lo mantendremos como nuestro pequeño  secreto.

 

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino? 
Conocer más acerca de los Barolos y hacer un viaje a Napa Valley. Habrá que ahorrar o esperar a ver alguna notificación de primitiva premiada en el teléfono móvil.

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis? 
Un verdadero honor y privilegio. Es una verdadera gozada el grupo que tenemos, buena gente y muchos conocimientos.




jueves, 5 de octubre de 2023

> El confesionario: Julio Viela


Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas? 
Me llamo Julio, Julio Viela Hernández y vine al mundo el 7 de Enero de 1963 en Zaragoza. Me dedico al asesoramiento jurídico, fiscal y mercantil de pymes y particulares. Nada apasionante, pero me permite vivir bien. A decir verdad, hubiese preferido ser John Wayne en “Centauros del desierto”, pero qué se le va a hacer.

¿Qué querías ser de mayor? 
De joven quería ser mayor para poder descubrir todo lo antes posible. Ahora en cambio me sucede al revés: quisiera ser más joven porque ya soy bastante mayor. Paradojas de la vida. Hubo una época en la que me interesé por algo parecido a “Agente de la Naturaleza”, pero se me pasó enseguida en cuanto mi madre me trajo la cena y me di cuenta que la calefacción de casa estaba encendida en una noche fría de invierno.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino? 
El primer recuerdo relacionado con el vino -al margen de la típica intoxicación etílica de adolescente- es ver la torre que corona las Bodegas López de Heredia en Haro. Esa madera roja que la envuelve siempre la he considerado un toque de clase y distinción, sinónimo de que allí había cosas serias que jamás pensé que pudieran atraerme tanto años después. Y todas las construcciones de bodegas con piedra de sillería con ese color arenisco de las localidades de La Rioja.

¿Y el primer contacto “profesional”? 
No he tenido contactos profesionales con el vino salvo el de la mera curiosidad y la imagen que daban los distintos Riojas que había a mi alcance por razones familiares. López de Heredia, Muga, Carlos Serres y otras pequeñas bodegas.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino? 
La familia de mi padre se dedicaba a realizar en su imprenta familiar todas las contra etiquetas de las distintas bodegas riojanas, hasta que la D.O. Rioja estableció las contra etiquetas con marcas de agua entregadas por dicho consejo. No hacíamos vino, pero vivíamos gracias al vino y por supuesto también nos lo bebíamos. Además, mi tío Luis Viela -un bon vivant de la comida y del vino, que fue alcalde de Haro- me permitió acceder a cosas que eran un privilegio para un tipo como yo venido de la ciudad. A través de él y sus amigos, tuve una época “gloriosa” con su generación, probé vinos y viví momentos que ahora me serían totalmente inalcanzables. Eso que me llevo y a lo que estaré eternamente agradecido.

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta? 
La escasa formación enológica que poseo, si es que poseo algo, me la proporcionó un tal Francisco Orós en casa de un común amigo. A partir de ahí probar, memorizar sabores, olores y catar siempre que sea posible. No tengo una buena nariz, pero sí una buena boca Entre ambas me defiendo y voy diferenciando lo que me gusta y lo que no. Aunque hay que aprender a conocer y valorar todos los vinos y no quedarte sólo con lo que te gusta. Hay que abandonar la zona de confort enológico y estar dispuesto a probarlo todo. En consecuencia de todo ello, puede decirse que soy autodidacta.


¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno) 
A Cicerón, Sócrates, Aristóteles, Séneca y a tantos más a los que escucharía “con un vino en la mano”. También a esos pequeños bodegueros a los cuales escucho embelesado cuando hablan de sus vinos y sus ideas acerca de cómo se deben hacer los vinos. Estaría horas escuchándolos.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente? 
Vino pendiente sería con todos aquellos que forman y han formado mi imaginario afectivo y que ya no están. Y también un Viognier con Scarlett Johansson contemplando juntos el skyline de Tokio desde la planta 90 del Sheraton.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino? 
Estar abierto de mente para apreciar olores, sabores, saber identificar lo que puedas, ejercer tu memoria olfativa y visual y emitir un pequeño juicio de lo que has catado. Sobre todo, actitud abierta. Y sobre todo practicar, catar y rodearte de personas que saben más que tú para aprender de ellas.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo? 
Catar es analizar según tus aptitudes. Evaluar conlleva más complejidad porque debes tener “visión global” de lo que has catado para poder evaluarlo. Como se puede ver, no es lo mismo.


¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado? 
Sí, un Tondonia del 82. También un 904 y un 890 de Rioja Alta igualmente del 82. Tiempos inolvidables. Y un último Enate Uno Blanco probado recientemente. Cosas bien hechas…

¿Y el peor? 
El peor un Cabernet Franc o similar que fue arrojado inmediatamente por el desagüe. Habrá tantos…

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino? 
No es un sueño. La realidad es seguir conociendo vinos con los WINEFRIKIS, los cuales están absolutamente “chalados por el vino” y te proporcionan experiencias magníficas y amistad personal.

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis? 
Una oportunidad de juntarme con apasionados del vino -todos ellos con un gran criterio y conocimientos- y que se convierten en amistades personales.