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jueves, 6 de noviembre de 2025

> Sudoeste de Francia: tan cerca y tan lejos




El universo vitivinícola de Francia es simplemente inconmensurable. Burdeos, Borgoña, Champange, Ródano, Loira y Provenza puede que sean las zonas más famosas y célebres. Algo menos conocidas son Alsacia, Jura, Beaujolais, Languedoc y Córcega. Sin embargo, existe un rincón meridional a los pies de la cordillera pirenaica con muy poco predicamento, ni tan siquiera de puertas hacia dentro. 


En general, al francés medio le importa más bien poco lo que pueda suceder al sur de Toulouse, si acaso durante una semana al año coincidiendo con las etapas pirenaicas del Tour. En esos cinco días a mediados del mes de Julio sí, todas las miradas estarán en los puertos de Tourmalet, Aubisque, Marie Blanc y en los finales de etapa en estaciones de esquí tales como Luz Ardiden, Superbagnères, Hautacam o Cauterets. Sin embargo, durante el resto del año esa estrecha franja deja de interesar a los franceses, en general más atraídos por los Alpes para la práctica de los deportes de invierno. Quizás durante la primavera, algún despistado pueda dejarse caer por estas tierras, aunque suelen ser la gastronomía, los quesos y los productos del pato, las principales motivaciones para acercarse a conocer estos bellos valles pirenaicos. 


En realidad, la producción de vinos con renombre es más bien escasa en esta zona central del Pirineo Francés -Hautes Pyrénées- siendo el extremo más occidental -Pyrénées Atlantiques- el que concentra más zonas productoras de vinos de calidad, aún a pesar de tratarse del área vitivinícola más desconocida de Francia. En cualquier caso, son denominaciones -AOCs o IGPs- de tamaño pequeño que trabajan variedades de uva mayoritariamente autóctonas y que elaboran producciones escasas de distribución casi exclusivamente a nivel local. Precisamente por esos motivos, nuestra asistencia a la masterclass diseñada por Grape Bebop la consideramos como absolutamente imprescindible. Se dio la circunstancia que meses después de asistir a dicha formación, tuvimos la ocasión de acercarnos fugazmente a la zona, por ello en las notas de cata que detallaremos a continuación, aparecen vinos adquiridos personalmente por nosotros en Lourdes y Saint-Lary. 


Pasen y lean, queridos amigos, el sudoeste francés nos espera...


DOMAINE PLAGEOLES MAUZAC NATURE 2021
AOC Gaillac. 100% Mauzac. Elaboración siguiendo el denominado método ancestral -Méthode Gaillacoise- se cree que desde 1680, por tanto anterior a la invención del champagne, en una sola fermentación con levaduras autóctonas, sin adición de licor de tiraje ni de expedición, embotellado con sus lías y con su azúcar  residual. Se elaboran secos y dulces, blancos y rosados. Amarillo trigueño turbio. Recuerdos de piel de manzana y lagar de sidrería. Jengibre y pimienta blanca. Rústico y artesanal, algo picante en boca e incluso con cierta tanicidad. Carbónico completamente integrado. Alejado de nuestros gustos.

UBY Nº 3 2023
IGP Côtes de Gascogne. Colombard y Sauvignon Blanc en porcentajes desconocidos. Sin crianza. Amarillo verdoso claro. Muy Sauvignon Blanc en nariz. Cítricos y algún recuerdo tropical. Algo escaso en boca y de postgusto corto. Alta acidez y bajo contenido alcohólico. Equivaldría a un ensamblaje Airén-Verdejo de La Mancha, una variedad muy productiva acompañada por otra muy aromática. Muy comercial, sencillo, amable y refrescante. Otras variedades cultivadas son la Petit Manseng, la Sémillon y la Ugni Blanc (Trebbiano Toscano), habitualmente utilizadas para la elaboración de vinos blancos económicos y comerciales. La IGP Côtes de Gascogne complementa a las AOCs del departamento de Gers -Armagnac, Madiran y Saint-Mont- sin duda más prestigiosas y de las que proceden vinos de más calidad y precio más elevado, sin olvidar la denominación Pacherenc-du-Vic-Bilh elaboradora exclusivamente de vinos blancos.

DOMAINE CAHUAPÉ GEYSER 2022
AOC Jurançon Sec. Gros Manseng, Petit Manseng, Camaralet, Lauzet y Courbu Blanc (30-30-30-5-5). Sin crianza. Amarillo dorado bajo. Poco expresivo en nariz, cáscara de cítricos, pimienta blanca y jengibre. Moderadamente ácido, aunque poderoso en boca, con alcohol muy presente. Corpulento, de nuevo picante y con un leve amargor final. Existe la duda de si la Courbu Blanc es la misma variedad que la Hondarribi Zuri o incluso la Hondarribi Zerratia. En los vinos Jurançon Sec -denominación creada en 1975- se exige un mínimo de 11,5% de contenido alcohólico. Se elaboran exclusivamente vinos blancos. Camaralet y Lauzet son variedades de uva prácticamente extinguidas que suelen incorporarse en pequeños porcentajes en los coupages y aportan cierto carácter especiado a los vinos.

SECRET DE FRONTON CONFIDENCE 2020
AOC Fronton, antes denominada Côtes du Frontonnais hasta la añada 2005. 100% Négrette. Crianza en barricas usadas durante 12-15 meses. Rojo picota de capa media con ribete granate. Chucherías, flores azules, toffee y caramelo de nata-fresa. Marcada acidez y alcohol algo descompensado. Algo rústico en boca. Correcto y curioso, sin llegar a enamorar. En general se exige un contenido de 50-70% de la variedad Négrette y están además autorizadas Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Braucol (Fer Servadou), Cinsault, Gamay y Mauzac Noir. No se elaboran blancos, sí rosados, pero predominan los tintos, conocidos popularmente como los "Beaujolais de Toulouse". Los viñedos se extienden en terrazas a lo largo de la orilla izquierda del río Tarn.

DOMAINE ROTIER RENAISSANCE ROUGE 2020
AOC Gaillac. Duras, Syrah, Braucol y  Prunelard (35-35-15-15). Crianza en barricas usadas durante 12-15 meses. Rojo picota de capa alta con ribete rubí. Ligeramente evolucionado. con una punta de acidez volátil. Fruta roja muy madura, casi en compota. Especiado y moderadamente astringente, aunque bastante bien integrado. Muy gastronómico. Se exige al menos 2 variedades principales, mínimo en un 70% del total y con más del 40% de las variedades Duras, Braucol (Fer Servadou) o Prunelard. Como curiosidad, añadiremos que la Braucol se cruzó con Hondarribi Beltza para dar lugar a la Gros Cabernet, que a su vez se cruzó con Cabernet Franc para dar lugar a la Carmenere. En Gaillac se elaboran blancos, espumosos, dulces, rosados, tintos e incluso  "Vin de Voile" bajo velo de flor. También están autorizados monovarietales de Gamay que se conocen como "Gaillac Premieurs".

DOMAINE PLAGEOLES PRUNELART 2015
IGP Côtes du Tarn. 100% Prunelard. Variedad de uva progenitora de la Malbec. Vinificación en depósito de cemento, sin crianza en roble. Rojo picota  de capa media con ribete ocre. Ciruelas y pimienta negra. Cuero, tierra húmeda, carne y trufa negra. Moderadamente astringente. Postgusto medio. Rústico y austero. Alejado de nuestros gustos. En realidad la IGP Côtes du Tarn se trata de una escisión autorizada de la AOC Gaillac para conseguir sortear la prohibición de elaborar monovarietales de este cepaje. Esta denominación autoriza una lista eterna de variedades y en ella se elaboran vinos blancos, tintos y rosados. Los viñedos ocupan suelos calcáreos entre las cuencas de los ríos Tarn y Agout.

CHÂTEAU DU CÉDRE LE CÉDRE 2020
AOC Cahors. 100% Malbec. Crianza durante 24 meses en barricas de 500 litros. Antes de cruzar el Atlántico rumbo a Argentina, con esta variedad de uva -denominada en ocasiones también como Cot, resultado del cruce entre Prunelard y Magdeleine Noir- se han venido elaborando interesantes monovarietales en  tierras francesas. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Flores azules, frutas rojas y especias dulces sobre un recuerdo leñoso y de raspón. Agradable en nariz, tal vez algo falto de volumen y estructura en centro de boca. Muy correcto y -con seguridad- más sincero que sus primos americanos. La denominación exige un mínimo del 70% de Malbec (Cot) y permite un máximo del 30% de Merlot o Tannat. El despalillado es obligatorio. La variedad Jurançon Noir anteriormente empleada, no está permitida desde el año 1996. Suelos de caliza, terrazas de arena y gravas bajando hacia el río Lot. En la actualidad parece haber una tendencia, todavía incipiente, a elaborar vinos sin crianza en roble.

CHÂTEAU BOUSCASSÉ VIEILLES VIGNES 2016
AOC Madiran. 100% Tannat. Viñedos de más de 50 años. Suelos de caliza y arcilla, con algunos guijarros en las laderas. Maceración durante 3-6 semanas con los hollejos. Crianza durante 16 meses en barricas de roble. Picota de capa muy alta con ribete granate. Frutas rojas y negras, regaliz y pimienta negra. Exageradamente astringente. Muy gastronómico. Complicado en cata técnica. Origen histórico de esta variedad adoptada por Uruguay como propia tras la emigración al otro lado del Atlántico. El despalillado es obligatorio, la microoxigenación recomendable -procedimiento descubierto por Patrick Ducournau en 1990- y se exige un mínimo del 50% de Tannat, aunque están autorizadas Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Braucol (Fer Servadou). Existen otras denominaciones próximas -Irouléguy, Béarn, Saint-Mont, Tursan y Brulhois- en las que también se cultiva ampliamente esta variedad, al parecer traída a la zona por los monjes, la cual debe ser mayoritaria en las mezclas con Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot, Fer y las prácticamente anecdóticas variedades autóctonas Manseng Noir, Courbu Noir, Aboriou y Néant.



DOMAINE PECH DE BIRAN 2021
AOC Pécharmant. Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Crianza de duración no detallada en barricas usadas. Rojo picota de capa media con ribete granate. Frutas rojas y negras, piracinas y especiados. Muy correcto en boca. Agradable. Primo lejano de los tintos de Burdeos, pero con una excelente relación calidad-precio. Una de las numerosas denominaciones de la región del Périgord -Bergerac, Côtes de Bergerac, Rosette, Mombazillac, Pécharmant, Côtes de Duras, Montravel, Côtes de Marmandais y Saussignac. A grandes rasgos, predominan las variedades bordelesas, con algunas excepciones en cuanto a la aceptación de variedades autóctonas locales.

CLOS UROULAT 2019
AOC Jurançon. 100% Petit Manseng, sin duda la más exquisita variedad autorizada para la elaboración de vinos dulces en esta denominación. Se exige un mínimo de 14% alcohol y al menos 40 gr/litro de azúcar residual, así como una crianza mínima de 12-18 meses. La categoría Jurançon VT obliga a un mínimo de 17% alcohol, 50 gr/litro de azúcar residual y fecha de vendimia posterior al 2 de Noviembre. Dorado de capa media-alta. Almendras crudas, dulce de membrillo, azúcar quemado, maracuyá y otras frutas tropicales muy maduras. Excelente equilibrio entre acidez y dulzor. Una verdadera maravilla. En zonas limítrofes, también se elaboran vinos blancos dulces que intentan emular a Jurançon. Hablamos de los "otros Jurançon" de Béarn, Irouléguy, Saint-Mont y Pacherenc du Vic-Bilh, ésta última geográficamente dentro de la AOC Madiran.

CHÂTEAU MA PASSION 2021
AOC Mombazillac. Sémillon y Sauvignon Blanc. Elaborado con uvas botrytizadas. Sin crianza. Dorado de capa alta. Cáscara de cítricos escarchados y mieles. Incómodo recuerdo de fósforo y goma. Agradablemente dulce. Excelente equilibrio entre acidez y dulzor. Curiosamente menos complejo que el anterior. Mombazillac es una pequeña denominación ubicada dentro de la gran zona de Bergerac, especializada en la elaboración de vinos blancos dulces que podrían recordar a los Sauternes, pero ni el precio ni el resultado final son comparables. Las variedades autorizadas son Sémillon, Sauvignon Blanc y Muscadelle. Otras zonas productoras de blancos dulces de botrytis -también passerillage- son Saussignac, Côtes de Montravel y Haut Montravel.



Hasta aquí las reseñas de los vinos catados en el transcurso de la masterclass impartida por Grape Bebop. En adelante detallaremos las notas de cata de los vinos adquiridos por nuestra cuenta -arriesgando nuestra integridad física y con más sombras que luces, todo hay que decirlo- durante las breves incursiones estivales en territorio galo.



ALTITUDE 300 ROSÉ 2024
AOC Béarn. Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Tannat.  Sin crianza. Rosa piel de cebolla con reflejos cobrizos. Frutillas rojas, heno seco y mentolados. Acidez media plus. Intenso y poderoso en boca, más serio de lo esperado. Algo cálido, con bastante cuerpo e incluso cierta tanicidad. Muy gastronómico. Rosado rabiosamente seco con alma de tinto que pide embutido, queso y plato de cuchara.

DOMAINE DE PELLEHAUT L´ETE GASCON BLANC 2024
IGP Côtes de Gascogne. Gros Manseng, Chardonnay y otras variedades blancas locales. Sin crianza. Dorado de capa media-baja. Fruta de hueso, albaricoque y piel de melocotón rojo. Divertidos aromas tropicales a maracuyá, mango y piña muy madura, con recuerdo a las gominolas de melocotón de nuestra infancia. Entrada dulce muy atractiva, con agradable acidez que lo hace ligero y fresco a pesar de su contenido en azúcar. Nada pesado, todo alegría, aunque puede llegar a cansar si la temperatura en la copa de eleva más de la cuenta. Uno de los "otros Jurançon", blancos semidulces tan típicos de la zona, elaborados con variedades más vulgares que la Petit Manseng, menos complejos que los Jurançon auténticos, pero plenamente disfrutables y con una excelente relación calidad-precio.

ALTITUDE 300 JURANÇON 2023
AOP Jurançon. 100% Gros Manseng. Crianza desconocida. Amarillo dorado medio. Cáscara de naranja amarga, miel y azahar. Melocotón amarillo, piña madura y mermelada de albaricoque. Acidez media plus y sugerentemente dulce en boca. Sutil amargor final con recuerdo a almendras crudas. Fluido, ligero, delgado y corto. Esperábamos algo más de este Jurançon de volumen elaborado con la hermana pobre de la Petit Manseng.

UBY Nº6 ROSÉ 2024
IGP Côtes de Gascogne. Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc en porcentajes desconocidos. Sin crianza. Rosa asalmonado limpio y brillante. Seductora nariz de piel de melocotón y yogur de macedonia, con más fruta de hueso que frutillos rojos, si acaso fresas ácidas. Ligero azúcar residual que lo vuelve aún más atractivo, acidez media y bajo alcohol. Para todos los públicos. Si a alguien no le gusta es porque no tiene suficiente sed. Muy comercial, sencillo, amable y refrescante.

DOMAINE DE PELLEHAUT L´ETE GASCON ROSÉ 2024
IGP Côtes de Gascogne. Tannat y Merlot (70-30). Sin crianza. 
Rosa piel de cebolla. Ligeramente cerrado de inicio, grosellas rojas y yogur de fresa, también algo de fruta de hueso y mermelada de naranja. Ataque muy agradable en boca aunque tal  vez algo pesado -más que moelleux parece doux- alegrado por una vibrante acidez y un reducido contenido en alcohol. En cata técnica resulta algo corto y quizás un tanto cansado por su marcado dulzor. Con los patés y foies de la  zona, la cosa cambia y una botella para dos puede no ser suficiente. 

UBY Nº7 2024
IGP Côtes de Gascogne. Merlot y Tannat. Sin crianza. Rojo cereza de capa media-baja con ribete malva. Moras rojas, yogur de fresa, flores azules y un recuerdo lejano de pimienta blanca. Fluido y ligero. Marcada acidez que domina el conjunto. Ni tánico ni cálido, lo cual se agradece. Frutal, sencillo, corto, un tanto simple y carente de complejidad. Nada agresivo en boca, sin defectos ni complicaciones. No llega a enamorar. Cosas así e incluso menos acertadas, también se hacen -y se venden- en el Somontano.

CUVÉE CHEVAL D´HENRI IV
AOC Jurançon Sec. 100% Gros Manseng. Sin crianza. Etiquetado sin añada ni posibilidad de deducirla por el número de lote, por lo que sospechamos que se trate de un ensamblaje o blend de varias añadas, algo similar a los CVC -conjunto de varias cosechas- que en ocasiones se encuentran en los blancos semidulces de La Rioja. Amarillo dorado medio. Piña madura, mandarina, gominola de melocotón y corteza de cítricos escarchados. Acidez media-plus. Menos "sec" de lo esperado, con un resto de azúcar residual muy presente. Corto aunque muy agradable, con ese regusto a almendras crudas tan Jurançon. Fresco, alegre y divertido. Otro vino veraniego para todos los públicos. 

UBY Nº4 2023
IGP Côtes de Gascogne. Gros Manseng Y Petit Manseng. Sin crianza. Dorado de capa media-baja. Fruta de hueso, albaricoque y piel de melocotón. Divertidos aromas tropicales a maracuyá, mango y piña muy madura. Entrada claramente dulce, agilizada por una acidez media-alta que lo alegra e invita a tomar otra copa. Tal  vez algo pesado -muy doux- aunque fresco por su reducido contenido en alcohol. En cata técnica resulta algo corto y quizás un tanto cansado por su marcado dulzor. Tan agradable como peligroso, especialmente en verano.



Todavía nos quedan vinos por descorchar, de modo que en sucesivas actualizaciones iremos incorporando nuevas notas de cata y opiniones sobre ellos. Entre tanto, dejamos por aquí algunas imágenes del departamento de Hautes-Pyrénées, tan cercano en lo geográfico para los españoles como lejano en lo sentimental para los propios franceses.




jueves, 22 de mayo de 2025

> Visita a la bodega histórica Remigio Salas en Dueñas (Palencia)

 

La comarca del Cerrato se extiende al sureste de la ciudad de Palencia, ocupando territorios de las vecinas provincias de Burgos y Valladolid. Sin embargo, la mayor extensión de tierras cerrateñas corresponde a la provincia de Palencia. Venta de Baños, Torquemada, Astudillo y Dueñas son las localidades con más renombre, si bien desde el punto de vista enoturístico es ésta última la que ofrece más oportunidades.


El Barrio de las Bodegas de Dueñas se extiende al norte del casco urbano y ocupa un cerro que en realidad es un gigantesco queso Gruyere, horadado en múltiples direcciones desde tiempos inmemoriales. La inmensa mayoría de las bodegas son de uso privado y por tanto no son visitables. No obstante, hay una excepción a dicha regla no escrita, tan sólo una honrosa excepción y afortunadamente dimos con ella. Hablamos de la Bodega Remigio Salas todo un referente entre las bodegas de Dueñas, por sus dimensiones, su historia y la calidad de sus vinos.


Al franquear la pequeña puerta de entrada de la bodega, el visitante casi se ve obligado a agacharse ligeramente, en un gesto que parece indicar en cierto modo una reverencia, porque en realidad está pidiendo permiso para adentrarse por unos túneles excavados a pico y pala hace más de dos siglos. Los primeros registros de construcción de la bodega datan del año 1778, aunque la realización de sucesivas ampliaciones y continuas mejoras han conseguido que esta maravilla arquitectónica subterránea haya llegado hasta nuestros días en perfecto estado y -lo que es más importante- en condiciones plenas para la elaboración y crianza de los vinos. 


Desde finales del siglo XIX, las instalaciones son propiedad de la familia Salas, al principio como una pequeña bodega elaboradora que rápidamente debió ampliarse con la construcción de un imponente lagar de sillería en 1887 para satisfacer los encargos de vino de bodegueros franceses, en aquel entonces amargamente acuciados por la plaga de filoxera. Como es bien sabido, la enfermedad no tardó en cruzar los Pirineos, de manera que el viñedo español también se vio prácticamente diezmado. Aquellos fueron años difíciles, sin embargo, a principios del siglo XX la familia Salas -haciendo gala de ese carácter castellano, tenaz y perseverante- comenzó a replantar sus viñas con las variedades autóctonas de siempre. En la actualidad, la bodega está dirigida por la cuarta generación de la familia Salas y gestiona 90 hectáreas de viñedo propio, sobre suelos calizos y pedregosos. Aunque los tiempos han cambiado y las técnicas modernas de vinificación y crianza van poco a poco permeando la roca de las paredes, la bodega apuesta por preservar esos ecos de tradición y se muestra orgullosa de mostrarlos a los visitantes.



Traspasar la puerta de esta bodega es iniciar un pequeño viaje virtual en el tiempo. No resulta difícil imaginar los carros cargados de uva y detenidos en el exterior, los hombres llenando el lagar con los racimos, la enorme viga accionada por medio del giro del tornillo de madera, el esfuerzo de los peones, los maderos prensando las uvas, el mosto manando y el olor a vino por todos los rincones. Imágenes, sonidos y aromas de hace no tanto tiempo, aunque nos parezca que haya transcurrido una eternidad.


Tras descender un estrecho tramo de escaleras de madera, se accede al reino del silencio y la calma. Barricas, tinas y grandes bocoyes ocupan cada espacio de los pasadizos subterráneos. Algunos de estos contenedores de madera llevan allí varias décadas, fueron ensamblados en ese lugar y ahí permanecerán eternamente, sostenida su vida por los litros de vino que contienen. El vino es su líquido vital -algo así como su sangre- porque sin el vino se secan, resquebrajan y mueren. Probablemente poco aporta esa vieja madera al vino, pero se trata de una vieja amistad, porque ambos se necesitan, sin precisar cuál de los dos se entrega más en esta relación de hace décadas. 


Sin embargo, de unos años a esta parte ha entrado en escena un nuevo personaje. La construcción de depósitos de hormigón -en cierto modo, una pequeña infidelidad- posibilitó mejorar los procedimientos de vinificación y guarda, así como incrementar sensiblemente la capacidad de la bodega, la cual se estima que puede llegar a procesar hasta 250.000 kilogramos de uva en cada vendimia. A diferencia de la madera, el hormigón no tiene capacidad para intercambiar oxígeno y es un perfecto complemento a las barricas para la realización de la crianza. En realidad la hilera de depósitos de cemento -magistralmente construida adaptándose al desnivel de la galería subterránea que ocupan- ha venido a sustituir a los antiguos trujales, aunque mucho más fáciles de limpiar y mantener.


Evidentemente la bodega cuenta con una parte más moderna -destinada al almacenaje, embotellado y llenado de los bag in box- si bien todavía conserva vestigios históricos, como los carriles, poleas y ganchos que servían para mover las barricas en el pasado, utensilios fuera de uso en la actualidad, pero que en Remigio Salas se muestran con orgullo al visitante como parte de la memoria vitivinícola de la familia. La dirección técnica actual mira hacia el futuro y sabe cuál es el rumbo a seguir, pero sin olvidar sus orígenes ni los esfuerzos de las generaciones anteriores. Porque sencillamente, una tierra que reniega de sus antecesores, no merece un porvenir.


Desde luego, hace ya muchos años que se dejó de vender vino a granel. Aquella entrañable imagen del señor mayor que cada semana se pasaba por la bodega con su pequeña garrafa -más para entablar conversación que por otro motivo- ha quedado definitivamente atrás. No obstante, en Remigio Salas se sigue comercializando vino en formatos de gran volumen -cinco y quince litros, si no estamos equivocados- y no son pocos los viajeros que a su paso por Dueñas detienen su vehículo en la puerta de la bodega para reponer existencias de su vino de cabecera. Sin duda, los formatos bag in box de diferentes capacidades son los sustitutos de la antigua venta a granel. Los dos vinos más demandados en formato grande son sin duda el rosado y el "ojo gallo" -que en realidad son el mismo vino de elaboración tradicional, con la única diferencia del grado de prensado- más delicado el primero y con mayor extracción -también más cuerpo y estructura- en el caso del segundo, de modo que el "ojo gallo" estaría más cerca de ser un tinto que un rosado.



El verdadero salto de calidad se dio con el inicio de la comercialización de vino embotellado. El nacimiento de la gama comercial Las Luceras marcó un antes y  un después en la historia de la Bodega Remigio Salas. La elección del nombre de esta familia de vinos tampoco fue fruto de la casualidad: se llaman luceras a los pozos de ventilación de las bodegas -aunque en realidad es escasa la cantidad de luz que dejan pasar- elementos imprescindibles para la correcta aireación de los túneles subterráneos, sin las cuales la humedad se acumularía y las bodegas terminarían hundiéndose. Exteriormente pueden visualizarse en cualquier punto del Barrio de las Bodegas de Dueñas, aunque en su remate final exista cierta diferencia de criterios estéticos según quién sea su constructor.


Elaboran cinco vinos, todos ellos con la cintilla de la DO. Cigales, tierra históricamente reconocida por sus rosados y claretes. Como no podía ser de otro modo, Las Luceras Rosado representa el nexo de unión entre tradición y modernidad. Este ensamblaje de variedades tintas -Tempranillo y Garnacha- con un 20% de uva blanca -Albillo y Verdejo- es la definición perfecta de un rosado cerrateño. Frutillos rojos, chucherías y un recuerdo a hoja de hierbabuena en nariz presagian un vino fresco y divertido en boca, y aunque ciertamente así lo es, resulta más cálido, voluminoso y serio de lo esperado. Pocas bromas con este tipo de rosados.


De unos años a esta parte, la variedad blanca española más popular es sin duda la Verdejo. La aceptación de dicho cepaje por parte del Consejo Regulador de la DO. Cigales concedió a las bodegas la posibilidad de incrementar notablemente sus ventas, así como ofertar monovarietales de Verdejo a precios muy competitivos, dando además a conocer una denominación menos famosa que su vecina DO Rueda y aportando esa pizca de novedad que busca el consumidor mínimamente curioso. Las Luceras Blanco es uno de esos nuevos verdejos, menos voluptuosos y folclóricos en nariz, pero considerablemente más sinceros y completos en boca. Representan la honestidad castellana, son vinos honrados que trasladan hasta la copa lo que la variedad otorga, sin artificios ni maquillajes. Nariz de flores blancas, frutas de pepita, heno y anisados. Fresco y agradable en boca, con un ligerísimo amargor final que le da longitud al conjunto.


Finalmente, tres son los tintos elaborados por Bodega Remigio Salas. Las Luceras Roble es su tinto de inicio de gama, coupage de Tempranillo y Garnacha (80-20) con 6 meses crianza en barrica de roble americano -frutas rojas, flores azules, caramelo de nata y fresa- atractivo en nariz y muy agradable en boca, con taninos presentes pero amables. En sus dos hermanos mayores -Las Luceras Crianza y Las Luceras Reserva- desaparece la Garnacha del coupage, tratándose en realidad de dos monovarietales de Tempranillo con 14 meses de permanencia en barrica de roble francés y americano en el crianza y con 24 meses en barrica exclusivamente de roble francés  en el reserva. Frutas rojas y negras, tabaco, cedro y especias en nariz. Finos, elegantes y sabrosos en boca. Ambos son dos vinos excelentes y complejos, aunque a decir verdad, sorprenden menos que los vinos jóvenes, quizás por tratarse de un perfil más conocido y similar a otros vinos más habitualmente catados, en particular a ciertos Riberas del Duero, con quienes comparten variedad de uva, elaboración e incluso cercanía geográfica.


Poco más que añadir a esta breve incursión en tierras palentinas, como ya dijimos en una entrada anterior, tan cercanas como desconocidas. Sin duda la visita a las instalaciones de Remigio Salas ha sido el perfecto resumen de lo que Palencia significa en cuanto a la fusión entre tradición y modernidad. Trabajo bien hecho con la mirada hacia el futuro, pero sin dejar de observar -aunque sea de soslayo- ese esforzado pasado no tan lejano que ha permitido llegar hasta hoy sin perder autenticidad.