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viernes, 19 de junio de 2026

> Hoy catamos con... Juanma Gonzalvo



Conocimos a Juanma Gonzalvo hace unos cuantos años -algo así como en 2017- en el transcurso de una feria enológica que se celebró en el Gran Hotel de Zaragoza y que tenía como finalidad la promoción de pequeñas bodegas. Juanma representaba a Bodega Alcovi (IGP Castellón) para la que trabajaba como director técnico en la elaboración de sus vinos en la Sierra de Espadán. Nos ofreció catar varias de sus elaboraciones protagonizadas por variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Monastrell y Syrah, vinos todos ellos robustos y con una importante capacidad de guarda. Aquella breve charla nos resultó muy interesante y sus explicaciones ayudaron a abrir nuestra mente a los vinos procedentes de zonas geográficas poco conocidas.

Panel de cata Vignerons de Huesca 2019

Nuestros caminos volvieron a cruzarse al año siguiente, más concretamente en el mes de febrero, cuando nos encontramos en Aínsa (Huesca) al haber sido ambos seleccionados como miembros del panel de cata de Vignerons de Huesca. Aquellos dos días encerrados -junto con unos cuantos enajenados más- en una bodega subterránea catando y evaluando más de cuarenta vinos, cimentaron una amistad firme entre nosotros, especialmente tras compartir el viaje de regreso hasta Zaragoza después de haber tenido que rascar el hielo de los cristales del coche. Subirse al vehículo de otro y transitar por heladas carreteras de montaña antes del amanecer demuestra siempre una sólida confianza mutua.


Natural de Zaragoza, donde cursó sus estudios de Ciencias Químicas, tiene fijada su residencia en la provincia de Castellón. En realidad debería estar empadronado en su furgoneta, porque en ella vive gran parte del año. Juanma Gonzalvo es un enólogo nómada que desarrolla múltiples actividades casi en cualquier lugar de España, aunque desde el punto de vista de la elaboración, las bodegas a las que asesora se ubican en un abanico que se extiende desde el Penedés hasta Daroca, pasando por Calatayud, Castellón y Terra Alta. Todos sus vinos tienen un indudable carácter mediterráneo y reflejan el paisaje, el entorno y la climatología de los viñedos de los que proceden, porque si por algo se caracteriza el buen hacer de Juanma es por ser respetuoso y honesto con aquello que la tierra le proporciona. Quizás de todos los proyectos a los que se ha enfrentado, quizás la reactivación de la cooperativa de Daroca haya sido su mayor reto hasta la fecha. A caballo entre la IGP Ribera del Jiloca y la DO Calatayud, desde luego a la zona no le falta potencial. Viñedos a gran altitud y muchos de ellos casi centenarios son sus aliados para la elaboración de vinos de calidad, aunque para ello haya tenido que desplegar todas sus artes, en un área geográfica tradicionalmente orientada a la producción cerealista y al de vino de gran volumen.


En el año 2024 se puso al frente de la dirección técnica de la parte enológica de Tío Nicasio, exitosa empresa zaragozana situada en Castejón de Valdejasa responsable de la elaboración de un producto gourmet como son sus escabechados. Los vinos rústicos y tradicionalmente algo rudos que se venían elaborando en Tío Nicasio, digamos que necesitaban una actualización y la mano experta de Juanma empieza -dos años después- a dejar su rúbrica, en forma de vinos más frutales, delgados y frescos, más acordes al gusto actual. Casi sin pretenderlo, la bodega ha ido sumando a sus viñas centenarias propias, la gestión de numerosas parcelas alquiladas e incluso cedidas, propiedad de vecinos que por envejecimiento o por falta de relevo generacional, se ven incapaces de trabajarlas. Ese es el origen de la línea de vinos Las Viñas Huérfanas, preciosa denominación para esas parcelas que -de no haber sido por esta iniciativa- no tendrían quién las cuidara.


Adicionalmente, a lo largo de ciertos periodos de tiempo y de manera intermitente ha realizado labores de asesor en Sabaté i Coca, bodega del Penedés que elabora espumosos Corpinnat de alta gama, escindidos de la DO Cava hace relativamente poco tiempo. Toda la tradición familiar, un magnífico trabajo en viña y en bodega dan como resultado unos espumosos de presencia imponente capaces de competir con cualquiera, aunque a unos precios elevados.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales de varios de sus vinos. Pasen, lean y si encuentran alguno de sus vinos, no duden en adquirirlo, porque suelen valer más de lo que cuestan. Seguro que no les defraudará...

LADERAS DEL JILOCA MACABEO 2023
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca 
100% Macabeo. 6 meses en inoxidable sobre lías. Viñedo de 40 años de edad. 1000 metros de altitud. Amarillo dorado bajo. Membrillo, pimienta blanca y plátano. Serio en nariz. Ataque adulzonado (ese glicerol...) Goloso, graso estructurado y con volumen. Muy gastronómico.


LADERAS DEL JILOCA PROVECHON 2019
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Provechón (Bobal). Crianza durante 12 meses en barrica. Viñedo en Báguena (Teruel). Vino de parcela. Suelos con predominio de yesos. Variedad que tradicionalmente se cultivaba en las zonas más húmedas, donde otras sufrían por ese exceso de agua. Picota de capa media con ribete granate. Fruta roja y tostados, con recuerdos herbáceos y especiados. Tierra húmeda, , petricor, eucalipto y tiza. Tacto pulverulento e incluso terroso en boca. Curioso.

LADERAS DEL JILOCA GARNACHA 2023
100% Garnacha. Vinificación en hormigón y Flextank (50-50). Rojo picota de capa media con ribete malva. Flores azules, Mon Cheri, guirlache y soja, con recuerdos minerales en final de boca. Irreconocible Garnacha.


LADERAS DEL JILOCA JUAN IBAÑEZ 2024
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Juan Ibáñez (Moristel o Negralejo). Vinificación en inoxidable sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 900 metros de altitud. Vino de parcela. 1200 botellas. Cereza de capa media con ribete rubí. Moras, grosellas, arándanos salvajes, flores azules y una pizca de grafito. Regaliz y hierbas de monte. Alegre, fresco y divertido en boca. Predomina la acidez sobre el tanino. Directo, versátil y jugoso. Sincero y coherente. Muy equilibrado y agradable, un sorbo llama al siguiente. Hecho para disfrutar sin complicaciones. Un acierto total su etiquetado como "Juan Ibáñez", marcando esa diferenciación territorial con la Moristel de la provincia de Huesca.

VALDEJASA ROSADO 2025
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades blancas. En realidad más clarete que rosado. Inoxidable sin crianza. Rosa tenue asalmonado. Poco expresivo en nariz. Frutillos rojos, yogur de fresa y hojas de menta. Acidez media. Agradable, fresco y veraniego.

VALDEJASA TINTO 2020
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Crianza durante 36 meses en barrica. Heredero directo de los antiguos vinos de la bodega. Picota de capa alta con ribete teja. Muy evolucionado en nariz, totalmente invadido por aromas terciarios -casi pleistocénicos- sin rastro de la fruta. Muy irregular en boca. Alejado de nuestros gustos.

LAS VIÑAS HUERFANAS 2024
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Sin crianza. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Fruta roja, fruta de hueso y grafito. Quizás algo corto en boca. Honesto y sincero, traslada la viña a la copa. Vino muy correcto.

LAS VIÑAS HUERFANAS ÚNICO 2023
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras tintas. Crianza durante 8 meses en barrica. Uvas procedentes de dos viñedos de 100 años edad. Rojo cereza de capa media con ribete rosáceo. Licoroso, rústico, complejo, largo, fresco y diferente. Más delgado de lo que cabría esperar, prácticamente nada secante, con un perfecto equilibrio acidez-alcohol. Muy agradable en boca. Recuerda a vinos italianos. Una grata sorpresa.

ROSÉ BRUT RESERVA FAMILIAR 2019
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona) Corpinnat. 100% Garnacha. 50 meses en rima. Precioso color oro rosa, casi blanc de noirs. Bouquet de flores secas de tocador y brioche. Cremoso y muy elegante. Posiblemente uno de los mejores espumosos rosados que hayamos catado.

BRUT NATURE RESERVA FAMILIAR 2015
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona)  Corpinnat. 100% Xarel-lo. El vino base realiza una triple crianza en inoxidable, barrica de acacia y ánfora. 117 meses en rima. Frutas de pepita maduras e hinojo, sobre un fondo tostado y de bollería. Cremoso y muy exclusivo.

LO FRARE PANXUT 2023
Vins L´Estanquer (Canet lo Roig, Castellón). Sin DO  in IGP. Merlot y Cabernet Sauvignon (80-20). 12 meses de crianza en barrica. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas rojas muy maduras, mermelada de ciruelas, pastillas juanolas, monte bajo, flores azules y especias. Fondo mentolado y de regaliz de palo. Intenso y poderoso, cálido y sabroso. Acidez media. Taninos presentes, quizás demasiado. Largo postgusto de final goloso con recuerdos amargos de cacao y café.

ESPARTAL 2024
Celler Serra de Cavalls (El Pinell de Brai, Tarragona). DO Terra Alta.  Vendimia manual. Crianza durante 9 meses en ánfora de terracota. 100% Garnacha tinta, procedente de un viñedo de 40 años situado a 200 metros de altitud. Bonito color rojo cereza con ribete malva de capa media-baja y una excelente intensidad aromática. Frutas rojas -grosellas, guindas- pimienta blanca y un buen ramillete de hierbas aromáticas de monte Mediterráneo. Notable acidez, adecuada sin descompensar y gran frescura en boca. Algo más de peso y estructura le vendría bien. Lineal, directo, delgado y fácil. Perfecto para tomar por copas, sorprende por su franqueza y juventud.

Todavía queda mucho que comentar acerca de otros proyectos enológicos de Juanma Gonzalvo, como su trabajo de recuperación de algunos viñedos de variedades casi extinguidas en la localidad de Alloza (Teruel) de donde procede parte de su familia. Sin embargo, preferimos poner aquí el punto y seguido, a la espera de conocer de primera mano más detalles acerca de los nuevos planes presentes y futuros de este incansable nómada del vino.


domingo, 18 de diciembre de 2022

> Visita a Vins del Tros: actualidad y tradición en Terra Alta

La comarca tarraconense de Terra Alta es geográficamente una pequeña meseta situada en el margen derecho del río Ebro, que limita al oeste con Aragón y al sur con la sierra prelitoral de Els Ports. Zona históricamente alejada de las rutas comerciales y sin apenas actividad industrial, tradicionalmente ha basado su economía en la explotación de cultivos clásicos de secano como el olivo, el almendro y la vid, obligada por su climatología continental con marcada vocación mediterránea. Todas las localidades de la comarca tienen numerosas bodegas y almazaras, algunas familiares, otras agrupadas en cooperativas, como señal inequívoca de la importancia que estos productos han tenido en el devenir histórico de la zona. La DO. Terra Alta es una denominación de origen joven que agrupa a numerosas bodegas situadas en doce municipios. Predomina el cultivo de variedades tradicionales, destacando por encima de todas la Garnacha Blanca -no en vano se calcula que en Terra Alta se encuentra el 75% del viñedo nacional y el 30% del viñedo mundial de dicha variedad- que si bien resulta algo neutra en nariz, es capaz de transformarse en vinos cremosos y untuosos, magníficos acompañantes de no pocas elaboraciones gastronómicas. Otras variedades blancas cultivadas son la Macabeo y la Parellada. Entre las castas tintas cabe destacar la Garnacha Tinta, la Garnacha Peluda, la Cariñena y una variedad autóctona de la zona conocida como Morenillo de la que apenas se conservan 20 hectáreas en la actualidad -se calcula que había más de 200 a mediados del siglo pasado- con la que se elaboran vinos frutales, especiados y ligeros con crianza corta en barrica, no demasiado poderosos, muy adecuados para acompañar la gastronomía local. 



A partir de 1950 el desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte, en especial la construcción de vías de ferrocarril, permitió una mejora en la distribución de vinos y aceites. De manera paralela, la adquisición de los primeros utilitarios en el seno de las familias de clase media de las ciudades, fue un nuevo impulso para el atractivo turístico de esta región. Finalmente con el inicio del siglo XXI se acometieron numerosas reformas en la  mayoría de las bodegas de Terra Alta. Aquellas instalaciones hasta entonces casi artesanales, dieron paso a las modernas tecnologías y aparejaron inversiones económicas grandes así como numerosos créditos por pagar. Se abandonó la elaboración en volumen destinada a la venta a granel y se orientó el nuevo modelo productivo hacia los vinos de calidad, en sintonía con las modas, gustos y corrientes del momento. Aquella renuncia a sus orígenes como elaboradores de vinos de pueblo -dicho esto con todo el respeto y el máximo reconocimiento- supuso un nuevo revés para las bodegas de Terra Alta, incapaces de poder competir en precio y distribución con los grandes elaboradores de vinos comerciales a escala casi industrial. Lamentablemente fue la puntilla para algunas pequeñas bodegas. Sin embargo, algunos arriesgados visionarios decidieron volver a mirar al pasado y mantenerse fieles a sus raíces. Sin llegar a abandonarlas del todo, arrinconaron las elaboraciones más comerciales y regresaron a las vinificaciones tradicionales con levaduras indígenas, las fermentaciones espontáneas, el contacto con pieles en los blancos, los vinos sin filtrar y las crianzas en barro o en recipientes de maderas distintas del costoso roble francés. Una clara voluntad de marcar diferencias para no ser un elaborador más en un mercado hipertrófico y gigante. Y lo mejor de todo es que lo consiguieron.



El año 2009, en realidad algo más tarde que otras bodegas, fue el momento en que el viticultor Josep Arrufat tomó la decisión de asociarse con su amigo de la infancia Joan Bada y el resurgir de esta relación después de tantos años supuso el nacimiento de Vins del Tros. Naturalmente ninguno de los dos era un novato -Josep tenía ya muchas vendimias a sus espaldas vendiendo sus uvas a las cooperativas de la zona y Joan por su parte llevaba varios años trabajando como enólogo independiente para numerosas bodegas- pero la idea de crear de la nada una bodega en su localidad les inyectó toda la ilusión necesaria para sacar adelante el proyecto. Como es lógico, apostaron desde el inicio por las variedades locales -Garnacha Blanca, Garnacha Tinta, Cariñena y Morenillo- y por las técnicas de viticultura y vinificación más tradicionales, buscando sustituir siempre que fuera posible, el empleo de tratamientos por el trabajo manual. Muestra de la dificultad que todo ello supuso es el hecho de que hasta el año 2014 no se inició la comercialización de las primeras botellas de Vins del Tros, un enorme esfuerzo personal y económico que a cualquiera hubiera hecho desistir.


Afortunadamente la perseverancia dio sus frutos y Vins del Tros obtuvo su máximo reconocimiento en 2021 cuando la guía de vinos de Cataluña le otorgó el galardón del mejor vino tinto de Cataluña al Señora Carmen 2018, monovarietal de Garnacha con algo más de un año de crianza en roble francés, vino top de la bodega que seduce desde el primer momento, aunque nosotros tuvimos la fortuna de poder catar su original antecesor de 2017 con crianza especial en damajuanas, una producción limitada y exclusiva en formato magnum.


No obstante, el primer acercamiento del consumidor medio a los vinos de Terra Alta suele ser a través de sus garnachas blancas y en el caso de Vins del Tros también se cumple esta premisa. El Cent x Cent Blanco 2021 es el resultado de la vinificación por separado de dos vendimias realizadas en la misma parcela con unos días de separación, la más temprana persiguiendo acidez y frescura, la más tardía en búsqueda de aromas más complejos y maduros. El ensamblaje de ambas elaboraciones consigue ese equilibrio de ciruela amarilla, pera madura y plátano sobre un fondo de hierbas de monte mediterráneo, con generosa acidez, persistencia media en boca y un final ligeramente leñoso.



Al margen del premio, el año 2021 marcó un punto de inflexión para Vins del Tros al tener que hacer frente a un cambio en la dirección técnica con la marcha de Joan Bada y su sustitución por un nuevo equipo de enólogos. Desde entonces la responsabilidad técnica recae en la joven enóloga Ivette Alonso, quien cuenta con la asesoría del enólogo alicantino Pepe Mendoza. Savia nueva que se traduce en una enología que acompaña en lugar de intervenir y en interpretaciones de corte más actual -vinos más frescos, delgados y frutales, más accesibles incluso para el público joven- aire fresco para la bodega que sin embargo no renuncia a su pasado, encarnado en sus tintos con crianza en roble y en sus blancos fermentados con pieles -elaboración tradicional para los vinos brisados- estos últimos cada vez más valorados por el consumidor y que curiosamente no han tenido una regulación adecuada por parte del Consejo Regulador de la DO. Terra Alta hasta el año 2020.


En la actualidad el catálogo de la bodega está sufriendo una completa transformación. Desaparecerán algunas referencias, otras se fusionarán, muchas se mantendrán e incluso nacerá alguna nueva. Con la finalidad de agrupar aquellos vinos menos convencionales, se ha creado la marca Terra 0.0 -vinos orgánicos y humanos, cero intervención, cero exógenos- bajo cuyo nombre se comercializan los diferentes vinos brisados, un clarete y algún otro vino elaborado con variedades de uva no reconocidas por la DO. Terra Alta, tal es el caso de un viñedo de una despistada Chenin Blanc.


A todas estas novedades comerciales -consecuencia directa a su vez de la nueva dirección técnica- se añade una decidida apuesta por el enoturismo. Aquellas bodegas de hace años, encerradas sobre sí mismas, herméticas e impermeables al público y a los profesionales del mundo del vino, sencillamente no tienen cabida en los tiempos que corren. Nada mejor que abrir las puertas de par en par y que quien lo desee entre, pregunte, se interese y compre una botella o una caja. Por ese motivo queremos hacer llegar nuestro más sincero agradecimiento a los propietarios y al personal de Vins del Tros, por su disposición, amabilidad y cercanía durante nuestra visita.



viernes, 12 de junio de 2020

> El nómada del vino




Conocimos a Juanma Gonzalvo hace unos cuantos años -algo así como en 2017- en el transcurso de una feria enológica que se celebró en el Gran Hotel de Zaragoza y que tenía como finalidad la promoción de pequeñas bodegas. Juanma representaba a Bodega Alcovi (IGP. Castellón) para la que trabajaba como director técnico en la elaboración de sus vinos en la Sierra de Espadán. Nos ofreció catar varias de sus elaboraciones protagonizadas por variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Monastrell y Syrah, vinos todos ellos robustos y con una importante capacidad de guarda. Aquella breve charla nos resultó muy interesante y sus explicaciones ayudaron a abrir nuestra mente a los vinos procedentes de zonas geográficas poco conocidas.


Panel de cata Vignerons de Huesca 2019

Nuestros caminos volvieron a cruzarse al año siguiente, más concretamente en el mes de febrero, cuando nos encontramos en Aínsa (Huesca) al haber sido ambos seleccionados como miembros del panel de cata de Vignerons de Huesca. Aquellos dos días encerrados -junto con unos cuantos enajenados más- en una bodega subterránea catando y evaluando más de cuarenta vinos, cimentaron una amistad firme entre nosotros, especialmente tras compartir el viaje de regreso hasta Zaragoza después de haber tenido que rascar el hielo de los cristales del coche. Subirse al vehículo de otro y transitar por heladas carreteras de montaña antes del amanecer demuestra siempre una sólida confianza mutua.


Vinos de Bodega Serra de Cavall (DO. Terra Alta)

Natural de Zaragoza, donde cursó sus estudios de Ciencias Químicas, tiene fijada su residencia en la provincia de Castellón. En realidad debería estar empadronado en su furgoneta, porque en ella vive gran parte del año. Juanma Gonzalvo es un enólogo nómada que desarrolla múltiples actividades casi en cualquier lugar de España, aunque desde el punto de vista de la elaboración, las bodegas a las que asesora se ubican en un abanico que se extiende desde el Penedés hasta Daroca, pasando por Calatayud, Castellón y Terra Alta. Todos sus vinos tienen un indudable carácter mediterráneo y reflejan el paisaje, el entorno y la climatología de los viñedos de los que proceden, porque si por algo se caracteriza el buen hacer de Juanma es por ser respetuoso y honesto con aquello que la tierra le proporciona. Quizás de todos los proyectos que en la actualidad tiene en marcha, la reactivación de la cooperativa de Daroca sea su mayor reto hasta la fecha. A caballo entre la IGP. Ribera del Jiloca y la DO. Calatayud, desde luego a la zona no le falta potencial. Viñedos a gran altitud y muchos de ellos casi centenarios son sus aliados para la elaboración de vinos de calidad, aunque para ello deberá desplegar todas sus artes, en un área geográfica tradicionalmente orientada a la producción de vino de gran volumen.


Viñedo en Daroca

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales de varios de sus vinos, muestras que nos fueron amablemente enviadas por el propio Juanma durante aquellas semanas de obligada reclusión en el curso de la emergencia sanitaria de sobra conocida por todos. Pasen, lean y si encuentran alguno de sus vinos, no duden en adquirirlo. Seguro que no les defraudará...


L´ESTANQUER 2018
Canet Lo Roig (Castellón). Finca rodeada de olivos centenarios. 5 hectáreas de viñedo situadas a 350 metros de altitud y a 25 kilómetros en línea recta del mar Mediterráneo. Climatología suave, más bien cálida aunque con bastante amplitud térmica entre el día y la noche. 100% Garnacha. Elaboración en inoxidable con un porcentaje del vino con crianza en barrica. 1400 botellas. Rojo cereza de capa media-baja con menisco rubí. Fruta roja dulce bien madura y bombones Mon Cheri. Hierbas aromáticas, aceitunas negras y un peculiar recuerdo a coníferas. Aromas mediterráneos embotellados. Crujiente y fresco en la entrada. Parece ligero pero crece en boca, resultando al final algo cálido y adulzonado. Un buen equilibrio entre viña joven y vieja, así como una sabia combinación de la elaboración en inoxidable enriquecida con parte del vino con crianza en barrica muy respetuosa con la fruta.


CARTOIXA 2018
Celler Mas Bella (Masmolets, Tarragona). DO. Tarragona. Finca con 15 hectáreas totales de viñedo. Suelo pedregoso y fértil que obliga a controlar la productividad del viñedo en espaldera. Vendimia manual. 2500 botellas. 100% Xarel-lo, variedad tradicionalmente empleada en los coupages clásicos para elaborar cava. Vinificación en inoxidable, aunque una parte del vino pasa por barrica. Amarillo dorado de capa media. Regaliz de palo, anís estrellado e hinojo. Pomelo maduro y dulce de membrillo. Picante y especiado. Graso, estructurado y con volumen. Largo, complejo y sabroso. Intenso y muy peculiar.


SERRA DE CAVALLS BLANCO 2019
Bodega Serra de Cavalls (Pinell de Brai, Tarragona). DO. Terra Alta. 8 hectáreas de viñedo. 100% Garnacha Blanca. 1800 botellas. Uva procedente de dos fincas ubicadas a diferente altitud -respectivamente 150 y 600 metros sobre el nivel del mar- realizándose fermentaciones por separado. Vinificación en inoxidable con permanencia 4 meses sobre lías. Flores blancas, frutas de pepita y heno. Afilado, punzante. Fresco y mineral. Persistencia media. Serio y sobrio.




SERRA DE CAVALLS BLANCO BARRICA 2019. 
Bodega Serra de Cavalls (Pinell de Brai, Tarragona). DO. Terra Alta. 100% Garnacha Blanca. 550 botellas. Manzana asada, pomelo maduro y flores secas. Recuerdos de ebanistería, mieles y cera de abeja. Dulce de membrillo y crema catalana. Vainilla y toffee. Nada pesado -al contrario- resulta fresco y goloso. Complejo, graso y untuoso. Largo y elegante. Magnífico vino.



SERRA DE CAVALLS ROSAT 2019
100% Garnacha. Bodega Serra de Cavalls (Pinell de Brai, Tarragona). DO. Terra Alta.  330 botellas. Elaborado por prensado directo. Entre rosa pálido y piel de cebolla. Afrancesado y moderno. Fresas ácidas, pimienta blanca y hierbas aromáticas. Ligeramente licoroso, resulta serio y sobrio, más gastronómico que de copeo. Poco voluminoso y algo corto en postgusto. Alejado de nuestras preferencias.



MISTICOS 2016
Garnacha y Tempranillo (77-23). Bodega San Gregorio (Cervera de la Cañada, Zaragoza). DO. Calatayud. 5000 botellas. Distribuido en Zaragoza por Bodegas Salas. La garnacha procede de viñas viejas situadas a 650 metros de altitud sobre suelos pedrego-pizarrosos y se vinifica en depósito de hormigón -al estilo tradicional de las cooperativas aragonesas- donde realiza una crianza suave durante 12 meses. La tempranillo por el contrario, se cultiva en el fondo del valle del río Ribota sobre suelos más fértiles y productivos, realizando una crianza media en barricas usadas de roble francés durante 4 meses. Pasado ese tiempo se efectúa el coupage final antes del embotellado. Puede considerarse un vino de autor, de manera que las proporciones de cada variedad y los procedimientos de elaboración pueden cambiar en cada añada. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas negras -ciruelas, moras, cassis- y pimienta negra. Mon Cheri, guindas en licor. Algo cálido. Astringencia media. Recuerdo especiado a pimentón. Postgusto medio. Excelente evolución en botella aunque apurando su momento de consumo óptimo. 

Todavía queda mucho que comentar acerca de otros proyectos enológicos de Juanma Gonzalvo. Su trabajo como asesor en una bodega del Penedés que elabora espumosos Corpinnat de alta gama -escindidos de la DO. Cava hace relativamente poco tiempo- así como la recuperación de algunos viñedos de variedades casi extinguidas en la localidad de Alloza (Teruel) de donde procede parte de su familia. Sin embargo, preferimos poner aquí el punto y seguido, a la espera de conocer de primera mano más detalles acerca de los nuevos proyectos de El Nómada del Vino...