domingo, 11 de septiembre de 2016

> Enoturismo de calidad en La Rioja (I): Briones


Viñedos en Briones. Detrás San Vicente y al fondo la Sierra de Cantabria


Coincidiendo con el tercer aniversario del nacimiento del blog, decidimos regresar a La Rioja, lugar donde se inició casi sin pretenderlo esta andadura enológico-literaria que se llama Los Vinos Pausados y que ya muchos conocéis y seguís desde hace tiempo.

Podría decirse que fue un viaje a los orígenes, una inmersión en los paisajes de viñedos interminables, unos días para disfrutar de la gastronomía y para conocer algo más que bodegas, disfrutando de los vinos y de las gentes, dejando a un lado la rectitud habitual de las catas e incluso el cuaderno de notas. Elegimos como destino las localidades de Briones y San Vicente de la Sonsierra, siendo ésta segunda el único territorio riojano situado en la margen izquierda del Ebro, honor geográfico que comparte sólo con la localidad de Briñas más al noroeste y cercana a Haro.


Publicidad del evento. Fuente: larioja.org


Quiso el destino que ese fin de semana se celebrara en ambos pueblos Las Noches de San Lorenzo, algo así como una jornada de puertas abiertas a la que se sumaron la mayoría de las bodegas, salpicada por catas populares, animación callejera, espectáculos y otras actividades. Habitualmente no somos partidarios de eventos tumultuosos de esta índole, sin embargo esta celebración nos permitió tener acceso a bodegas que normalmente no admiten visitas. Toda la información al respecto fue obtenida en internet, en nuestra opinión algo difícil y complicada de localizar, lo cual no fue impedimento para que Natalia, nuestra eficiente organizadora de viajes, se encargara de efectuar las reservas pertinentes en aquellas bodegas que así lo requirieron. Como es habitual fue también ella la encargada de seleccionar el alojamiento y los restaurantes, un trabajo impecable de principio a fin. Como siempre, enhorabuena...




Visita y cata en Bodega Daniel Puras


Comenzamos nuestro periplo en el casco antiguo de Briones, más concretamente al lado de la Ermita de San Juan o del Santo Cristo, visitando Bodegas Daniel Puras, pequeña bodega familiar con 11 hectáreas de viñedo propio que elabora exclusivamente tintos monovarietales 100% Tempranillo. Comercializan un tinto joven, un crianza y un reserva bajo el nombre comercial Cantiga, vinos equilibrados, redondos y sin adornos, resultando verdaderamente sencillo encontrar en cada uno de ellos exactamente lo que se espera, bien balanceados en fruta y acidez, con tanicidad adecuada y notas de crianza que acompañan sin estorbar, incluso en el joven, porque también reposa unos meses en barrica de tercer y cuarto año. Vinos de Rioja sin trampa ni cartón...




Bodegas Betolaza


A escasos metros calle abajo, encontramos la entrada a las instalaciones de Bodegas Betolaza donde elaboran sus dos tintos: joven y crianza. Viticultores de toda la vida, comenzaron su andadura empresarial como bodega en el año 2000 elaborando exclusivamente vino de año y fue más tarde en 2006 cuando dieron el salto hacia la crianza en barrica. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de una copa de su crianza 100% Tempranillo con 17 meses en roble americano en el frescor de su sala de barricas, pequeño oasis térmico en aquel caluroso mediodía de Agosto. 


Entrada al Museo Vivanco


Exteriores

Tienda del Museo Vivanco

Si la mañana la habíamos dedicado a conocer dos pequeñas bodegas familiares, la tarde supuso una considerable diferencia al acudir a visitar el Museo Vivanco. Situado anexo a la bodega Dinastía Vivanco en las afueras de Briones, constituye tal vez la superficie expositiva mayor del mundo dedicada al vino y su cultura. Se divide en cinco amplias salas, repletas de miles de objetos relacionados con la viticultura y la enología, desde el sacacorchos más pequeño hasta la prensa más gigantesca. La ingente colección está documentada al detalle y se completa con dioramas, proyecciones y paneles informativos. Acudimos un poco antes de la hora indicada para poder pasear por sus cuidados jardines donde se puede contemplar una colección ampelográfica sin parangón. Decenas de variedades de vid hacen las delicias de cualquier aficionado y debería ser visita obligada para todo estudiante de viticultura. 


Interior del Museo Vivanco

Sala de barricas desde el mirador

La entrada al museo debe reservarse previamente para evitar excesivas aglomeraciones de gente, que la estancia del enoturista sea agradable es el principal deseo de la bodega. Se recomienda invertir en torno a dos horas para ver la totalidad del museo, pero bien se podría estar dos días. La cantidad de información disponible es absolutamente inabarcable y se incrementa cada día con nuevas adquisiciones. Fue una lástima que no fuera posible compaginar la visita de la bodega y la del museo, tan sólo tuvimos la oportunidad de ver la sala de barricas desde un mirador, agradable pero insuficiente. También nos causó cierta extrañeza que una de las salas del museo, al parecer la que alberga las obras de arte, estuviera cerrada para los participantes en la visita de puertas abiertas, mientras que los visitantes "de pago" sí que tenían acceso a ella. En nuestra opinión, una decisión poco acertada.



En el viñedo, cada vez más sombras que luces




Envero

Antes de abandonar las instalaciones de Vivanco pudimos disfrutar de uno de los momentos de calidad del fin de semana. Durante aproximadamente media hora, recorrimos a pie alguno de sus viñedos en pleno envero, quizás la época del año en que más bonitos están, repletos de uvas en distintas fases de maduración. El sol poniéndose por el horizonte, silueteando el perfil de Briones mientras iluminaba aún las crestas de la Sierra de Cantabria, constituye un recuerdo gráfico inolvidable.


Briones al atardecer

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