jueves, 5 de marzo de 2015

> Comparativa Viña Real Crianza 2010-2011




En nuestra última visita a Bodegas Viña Real (Laguardia), adquirimos unas botellas de su vino más comercial y conocido, el Viña Real Crianza 2011 elaborado siguiendo un moderno ensamblaje riojano de Tempranillo, Graciano, Mazuelo y Garnacha Tinta, con 14 meses de barrica de roble. Ya tuvimos ocasión de probar hace unos meses el mismo vino de la añada anterior 2010, así que intentaremos en la presente entrada realizar una cata comparativa de ambos.


Viña Real Crianza 2010


El Viña Real Crianza 2010 se presenta en su habitual botella borgoñona, con cápsula y corcho natural de buena calidad. La etiqueta conserva el clasicismo típico de Cune, con el escudo de la bodega y su noble caligrafía. Visualmente es de un color picota de capa media, brillante y limpísimo. Ribete malva con asomo de teja. Lágrima muy abundante algo pigmentada de caída lenta y densa. Nariz de fruta negra y tostados suaves. Un poco cerrado al principio. En boca resulta muy redondo, equilibrado y perfecto. Aún mejor que en nariz. Postgusto especiado algo corto. Lástima que no persista más. Un vino estupendo.


Detalle de la etiqueta


Su sucesor, el Viña Real Crianza 2011 ha sufrido en su presentación exterior cierta modernización. El escudo de Cune ha desparecido de la etiqueta, cediendo el protagonismo a una litografía de la sala de fermentación de la bodega, con su característica forma de tina. La caligrafía sigue conservando aires clásicos, pero en ella se ha sustituido el tradicional color azul por el granate y el negro. También ha desaparecido la denominación "plata" en este vino, detalle que permitía diferenciar rápidamente una botella del crianza de una del Reserva, su hermano mayor, identificado con la denominación "oro". 

Una vez en la copa, se nos presenta de color rojo cereza de capa media-alta. Menisco granate y abundante lágrima algo pigmentada de caída lenta. Nariz con predominio de frutas rojas en licor y negras muy maduras, notas de crianza en roble y mentolados. En boca es integrado, con taninos maduros y amables, algo más astringente que el de 2010.


Viña Real Crianza 2011


Algo ha cambiado en este vino de un año al siguiente. Ha ganado potencia, intensidad y volumen en boca, a costa de perder un poco de equilibrio y un mucho de amplitud aromática. Son dos vinos completamente diferentes, de más fácil paso por boca el de 2010, más afrutado y ligero, con más cuerpo y postgusto más largo el de 2011. En realidad desconocemos si esta evolución tiene su origen en las diferencias climatológicas entre un año y otro, muy distintos entre sí, o si bien estos cambios obedecen a la voluntad del enólogo de "dar un giro" al mismo tiempo que se modificaba el etiquetado.

En cualquier caso, una magnífica oportunidad para disfrutar el doble de estos clásicos vinos riojanos.

Un valor seguro.




Detalle de la etiqueta








sábado, 14 de febrero de 2015

> DO. Rueda: luces y sombras en torno a la verdejo






Sin duda es el vino de moda. De unos años a esta parte no hay quien no haya pedido en un bar "un verdejo de Rueda" para acompañar el aperitivo.

La DO. Rueda nació en 1980, se extiende por la provincia de Valladolid al sur del Duero y tiene el honor de ser la primera denominación de origen que se constituyó en Castilla-León. Sus suelos a 700-800 metros de altitud, son mayoritariamente cascajosos, pedregosos, con gran capacidad de drenaje, ricos en calcio y en magnesio. El clima puede considerarse continental, con fríos inviernos para la hibernación de la vid y cálidos días de verano con noches más frescas, perfectas para maduraciones lentas que permiten bajos contenidos en azúcar.

La variedad más extendida es la Verdejo, uva autóctona con más de diez siglos de historia en la región. El consejo regulador admite además el cultivo de otras castas blancas (Sauvignon Blanc, Viura y Palomino) y permite la elaboración de vinos en coupage, con algunas limitaciones porcentuales que son avaladas mediante el empleo en las botellas de contraetiquetas con las leyendas "Rueda", "Rueda Verdejo", "Rueda Sauvignon", etc. 

En la antigüedad la vendimia se realizaba de forma tardía, cuando las uvas rebosaban de azúcar, para obtener un vinos densos, grasos, dorados, con aires campesinos pero nobles y robustos, muy apreciados y valorados. Hoy los tiempos y los gustos del consumidor han cambiado, de manera que adaptándose a las modas, la vendimia se adelanta, la mecanización permite su realización en relativamente poco tiempo, incluso durante la noche, las fermentaciones se acortan y el resultado es un vino más ligero y ácido, más acorde con los gustos actuales. 


Situación geográfica de la DO. Rueda


Sin embargo, se han escuchado a lo largo del pasado año 2014 ciertas voces discordantes dentro de la DO. Rueda. Algunos productores han acusado al consejo regulador de anteponer la cantidad a la calidad, así como de permitir implantar en el mercado vinos de Rueda de coste medio-bajo, lo cual ha dejado en una situación de indefensión a aquellos productores de vinos de gran calidad y mayor precio. La situación se ha ido enredando con despidos en el consejo regulador, destituciones en el comité de cata y como colofón, la presentación de una denuncia ante la Junta de Castilla-León, todo muy poco edificante. Se trata de posturas enfrentadas con un difícil arreglo, la eterna duda entre vender poco y caro, o mucho y barato, dos modelos comerciales diferentes entre los que el consumidor debe elegir. La polémica está servida.

Marqués de Riscal, bodega pionera en Rueda

De alguna manera obligadas por la gran demanda comercial de los vinos blancos de Rueda, algunas bodegas de otras denominaciones de origen, han iniciado la comercialización de verdejos de Rueda, casi siempre comprando vino vallisoletano y etiquetándolo con su nombre. Incluso en los años anteriores a la creación de la denominación de origen, la bodega riojana Marqués de Riscal se asentó en Rueda, años más tarde le siguió Marqués de Griñón y después... la inmensa totalidad. Muy pocas son las bodegas de Ribera del Duero o de Rioja que no tienen tierras en Rueda, con el fin de completar sus catálogos con el vino blanco de moda, reconocido incluso a nivel internacional. La última en animarse ha sido Beronia, como parte de la expansión nacional del grupo jerezano Gonzalez Byass. Otras exitosas bodegas de La Rioja no han sido una excepción, y algunas como Bodega Clássica, Marqués de Cáceres y Cune comercializan con su nombre en toda España verdejos elaborados en Rueda. Algunos expertos consideran que la DO. Rueda está padeciendo un desarrollo desmedido, una hipertrofia productiva que le convertirá en un gigante con los pies de barro. Sólo tiempo lo dictaminará.


Cune Verdejo 2013

De una de esas bodegas riojanas con implantación en Rueda, catamos hace unas semanas un blanco 100% verdejo. El Cune Verdejo 2013 se presenta en botella bordelesa transparente, con corcho natural y cápsula de calidad media. La etiqueta es de un color verde tapete con letras doradas y apenas sin información. Visualmente en la copa es de un amarillo pajizo con reflejos verdosos. Limpio y brillante. En nariz predominan las flores blancas, frutas de pepita (pera, manzana verde), algún suave recuerdo cítrico y las esperadas notas herbáceas propias de la variedad. En boca es ligero, ricamente ácido, muy fresco. Persistencia media, final levemente amargo y recuerdo anisado. Nada novedoso, notas de cata de un verdejo, sin sorpresas.


Detalle de la etiqueta

Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a una reflexión. La adquisición de una botella de verdejo de DO. Rueda es una valor seguro, ya sabemos de antemano lo que nos vamos a encontrar en la copa, no asumimos riesgo alguno, la verdejo (como el algodón) no engaña, tiene muchas virtudes y muy pocos defectos, y como el consejo regulador apenas permite leves divergencias tecnológicas en el proceso de elaboración, los resultados de unas y otras bodegas (disidencias al margen) son prácticamente similares. Por otra parte, en el otro lado de la balanza nos encontramos con que tenemos muy poco margen para la sorpresa, para la ilusión cuando nos dispongamos a catar un verdejo. 

¿O quizás dependa de la bodega?

Que cada uno forje su propia opinión.


jueves, 12 de febrero de 2015

> Primera cata organizada por Los Vinos Pausados


Material preparado para la cata



En nuestro permanente deseo de dar a conocer este maravilloso mundo del vino y el enoturismo a amigos, familiares y compañeros, hemos iniciado recientemente una nueva actividad, entre la diversión y la docencia: la organización de catas a domicilio.

Con la inestimable colaboración de un buen cliente (gracias, Antonio) fuimos invitados a casa de unos familiares suyos para impartir una charla que sirviera para sentar las bases de los conceptos más elementales en el campo de la enología. En una primera parte de la charla iniciamos a los asistentes en la elaboración, clasificación, modelos productivos y procedimientos de crianza de los diferentes tipos de vino. Durante la segunda parte proporcionamos nociones básicas de la técnica de cata, las fases de la misma, el descorche y el servicio del vino. La tercera parte, mucho más animada y práctica, sirvió para realizar la cata de seis vinos, todos ellos muy diferentes entre sí. Los asistentes tuvieron ocasión de catar un verdejo de Rueda, un chardonnay-macabeo de Cariñena, un tinto joven de Borja, un tinto roble de Ribera del Duero, un crianza y un reserva, ambos de Rioja.


Vinos catados

Al término de la cata, durante la merienda con la que nuestros amables anfitriones nos agasajaron, se efectuó algo así como una votación espontánea para designar al mejor vino de la tarde. A todas luces, y a tenor de los comentarios vertidos por los asistentes, la clasificación final quedó del siguiente modo:

1º- Ebeia Roble 2013 de Bodegas Portia (DO. Ribera del Duero) 
2º- Hacienda López de Haro Reserva 2008 de Bodega Clássica (DOc. Rioja)
3º- Jabalí Blanco 2013 de Bodegas Virgen del Águila (DO. Cariñena)
4º- Borsao Tinto Selección 2013 de Bodegas Borsao (DO. Borja)
5º- Tamaral Blanco 2013 de Bodegas Tamaral (DO. Rueda)
6º- Añares Crianza 2011 de Bodegas Olarra (DOc. Rioja)


Participantes

Antes de despedirnos, solicitamos a los asistentes que cumplimentaran una encuesta de calidad, y nos resultó muy grato constatar el elevado grado de satisfacción en general. Una de las cuestiones de la encuesta incidía en averiguar qué tipo de catas estarían interesados en realizar más adelante, y los resultados demostraron un gran interés en las catas por denominación de origen y en las catas por bodega, significativamente por encima de las catas por variedades de uva y las catas verticales. 

Tomamos nota para próximos encuentros igual de agradables, y esperemos que no muy lejanos en el tiempo.

Muchas gracias.



lunes, 9 de febrero de 2015

> Cata de Bodegas Pirineos en Tomevinos





Imagen promocional del evento



El pasado jueves tuvimos la oportunidad de asistir a la cata organizada por Tomevinos en Zaragoza y que fue protagonizada por los vinos de Bodegas Pirineos, pertenecientes a la DO Somontano.

Bodegas Pirineos puede decirse que son herederas de la antigua cooperativa de Barbastro, y representan por tanto a uno de los principales socios que constituyeron allá por 1987 la única denominación de origen de la provincia de Huesca. Cuentan con aproximadamente 1100 hectáreas de viñedo, repartidas en más de 900 parcelas, de ubicación muy heterogénea, y en ocasiones en íntima vecindad con otros cultivos, lo cual aporta a los vinos del Somontano una riqueza y variedad aromática difícil de igualar.

Las variedades de uva que se cultivan son numerosas, mayoritariamente foráneas (cabernet, merlot, chardonnay, shiraz, etc) pero año tras año se amplía el número de hectáreas destinadas al cultivo de variedades autóctonas, como la parraleta o la moristel. El rendimiento máximo no sobrepasa los 4000 kg por hectárea, para lo cual se acostumbra a realizar una "poda en verde" durante el envero, asegurando de ese modo la óptima calidad de la uva.

Desde el punto de vista empresarial, el accionista mayoritario de Bodegas Pirineos es la familia Barbadillo, propietaria de varias bodegas en España tras el desarrollo de su plan de expansión hace ya unos meses desde su origen jerezano. No obstante el 24% de Bodegas Pirineos sigue en manos de productores locales, y no es casualidad que dichas propiedades sean precisamente los viñedos más antiguos y de mayor valor, reafirmando el arraigo de la bodega a las tierras oscenses.


Alquézar Rosado 2013. Un caramelo...

Comenzamos la cata con un vino fácil y agradable, para abrir boca. El Alquézar Rosado 2013 se elabora con tempranillo y cabernet sauvignon, sometiendo a las uvas a una fermentación corta, cortísima de unas 12 horas. De esa manera se logran dos objetivos: el primero es conservar cierto grado de aguja natural sin adición de carbónico, frizzante diría de este vino un italiano. El segundo objetivo es dejar un resto de azúcar sin fermentar, lo cual consigue que este caramelo de frambuesa embotellado adquiera una golosidad increíble. En nariz predominan las fresas y grosellas, la acidez en boca es justo la necesaria y el final es dulce sin llegar a empalagar. Delicioso para tomar en el aperitivo, con ensaladas o pasta.

Años atrás el blanco de Bodegas Pirineos, con su antiguo nombre de Mesache Blanco, resultó galardonado en diversos certámenes. Su heredero en la actualidad es el Pirineos Blanco 2013, coupage de Gewurztraminer, Chardonnay y Sauvignon Blanc, vinificadas por separado y en proporción que no fue revelada por el representante de la bodega. De color amarillo verdoso, muy brillante, recuerda en fase nasal a flores blancas, cítricos y rosas, algo de fruta de pepita y muy escasamente a frutas de hueso. Muy perfumado. El postgusto es moderadamente largo y perfectamente podría acompañar a platos de pescado o incluso a carnes blancas.




Pirineos Tinto 2013.

Nuestro preferido de la cata fue el Pirineos Tinto 2013, mayoritariamente Merlot con un aporte Shiraz que redondea el conjunto. Pernocta 4 meses en barrica nueva y el resultado es excelente. Precioso color picota de capa media con ribete violeta, gran cantidad de lágrima no-pigmentada de rápida caída. Nariz de frutas negras (moras, cassis), canela, pomelo y hoja de tomate, guindas en licor y un recuerdo a hidrocarburo. En boca es pujante, enérgico, pero con un elegantísimo final. Fantástico vino y con una relación calidad-precio imbatible.

Las barricas seminuevas envinadas con el anterior vino, se destinan para la maduración durante 12 meses del Señorío de Lazán Crianza 2010, quizás el tinto más conocido de la bodega, ahora con una imagen exterior más moderna y actual, como bien demuestra la campaña publicitaria lanzada, pero sin perder un ápice de su identidad. Resulta del ensamblaje de tres uvas (tempranillo, merlot y cabernet) en una clara apuesta por el mestizaje y la variedad de aromas. Se presenta en la copa con un color cereza de capa media-baja y ribete granate. Lágrima pigmentada más abundante y de caída más lenta que el anterior. En nariz recuerda a cerezas, orejones, vainilla y otras especias blancas. Resulta algo más tánico y astringente, tal vez debido a la presencia de la cabernet, aunque sobradamente redondo e integrado.


Imagen publicitaria del Señorío de Lazán Crianza


Marboré 2006 es el "niño mimado" de la bodega. Coupage de 5 variedades (tempranillo, merlot, cabernet, moristel y parraleta), las dos últimas castas autóctonas en recuperación. Algunos expertos sugieren que la parraleta, por su tanicidad y poder pigmentante, recuerda a la mencía del Bierzo. Crianza durante 18 meses en barrica. Visualmente el Marboré 2006 es de capa media-alta con ribete ocre. Lágrima pigmentada, abundante y de lenta caída. En fase nasal despliega todo su contenido aromático, una paleta volátil favorecida por el ensamblaje multitudinario de variedades de uva. Ciruelas, moras, café, torrefactos, chocolate negro, especias, balsámicos. Hay de todo. Un vino muy complejo, para catar sin prisa, pues su capacidad de evolución en la copa nos aporta siempre algo nuevo en cada acercamiento.

En nuestra opinión, parece evidente la decidida apuesta por la renovación iniciada por los nuevos propietarios de Bodegas Pirineos. La imagen externa y los etiquetados así lo atestiguan, pero el verdadero cambio está en el interior de las botellas: son vinos modernos y atractivos, para llegar a todo el público, incluso al más joven. El de la renovación, es un camino ya iniciado por otras bodegas de la DO. Somontano, y es que los tiempos avanzan deprisa y renovarse es vital para esta pequeña denominación de origen con menos de treinta años de vida.



sábado, 31 de enero de 2015

> Viña Real: entre el cielo y la tierra




La Compañía Vitivinícola del Norte de España, más conocida por sus siglas (con errata incluida) como CVNE, fue fundada en 1879 por los hermanos Real de Asúa. La primera de las bodegas se construyó en el conocido Barrio de La Estación en Haro (La Rioja), y es a día de hoy la de mayor capacidad elaboradora del grupo con una producción media de 5 millones de botellas al año. En el otro extremo conceptual está la más pequeña de las bodegas pertenecientes a CVNE, Viñedos del Contino en Laserna (Álava) concebida con el diseño propio de un chateau bordelés, casa solariega rodeada de 62 hectáreas de viñedo del que se autoabastece para la elaboración de vinos exclusivos de altísima calidad. La bodega que completa el triplete de CVNE es Viña Real ubicada en la localidad de Laguardia (Álava), con una capacidad de elaboración de 2,5 millones de botellas al año.

Acceso a Viña Real


Vista exterior de la bodega




Viña Real unifica sus 125 años de experiencia con los más recientes avances en innovación tecnológica. Esta bodega existe desde el año 1920, y toma su nombre del antiguo Camino Real que unía Navarra con Castilla. Construida en lo alto del Cerro de la Mesa, es obra del arquitecto francés Philippe Mazieres, hijo de bodegueros bordeleses. Las obras para la construcción se prolongaron durante 7 años (1997-2004). Desde la distancia, la bodega tiene el aspecto de una gigantesca tina vertical semienterrada en la montaña.


Sala de elaboración



El cuerpo principal de la bodega es su famosa construcción cilíndrica de 56 metros de diámetro, dividida en dos pisos: en el primero se ubica la sala de elaboración, presidida por una enorme grúa circular, responsable de la alimentación de los 71 depósitos de acero inoxidable de entre 24000 y 35000 litros de capacidad, que se distribuyen a su alrededor. El ergonómico diseño de las instalaciones posibilita el manejo de la uva siempre a favor de la gravedad, minimizando el empleo de bombas y logrando así reducir los daños en el fruto, lo cual redunda en una disminución de los sabores herbáceos en el producto final. El otro elemento protagonista son los denominados OVIs (objetos volantes identificados) depósitos de acero con capacidad para 6000 kg de uva y curiosa forma, con la ayuda de los cuales se hace el transporte del fruto.


En primer plano uno de los OVIs. 


La uva con la que se elaboran los vinos de Viña Real procede de pagos cercanos, no todos propiedad de la bodega. La vendimia se realiza manualmente en la mayoría de los casos. En Viña Real todo el proceso de fermentación alcohólica se realiza exclusivamente en depósitos de acero inoxidable, a diferencia de la bodega de Haro, más tradicional, donde se siguen empleando tinos de roble. Tras la formación del llamado "sombrero", aproximadamente en 30 días, se inician los "remontados" (delestages) mediante el uso de los OVIs a razón de 2-3 veces al día durante unos 10 días. La segunda fermentación (maloláctica) se efectúa en depósitos de hormigón en el caso de los crianzas, y en barrica en el caso de los reservas y grandes reservas.


Sala de crianza de reservas y grandes reservas, desde la sala de elaboración

Sala de crianza de reservas y grandes reservas. Obsérvese la "inclinación" del techo.

Candelabro vintage



El segundo piso de la construcción, justo debajo de la sala de elaboración, es la sala de crianza de reservas y grandes reservas. Cuenta con un parque de unas 2000 barricas y tiene una curiosa peculiaridad arquitectónica: las columnas están ligeramente inclinadas, de manera que dan al techo el aspecto de tener forma de "carpa de circo", lo cual no es sino una ilusión óptica, porque el techo es absolutamente horizontal.


Sala de embalaje. A la izquierda se dibuja la entrada a uno de los calados.

Interior de los calados. Sala de barricas de los crianzas.


Dos túneles colosales perforados en la roca, acogen 20000 barricas para el envejecimiento de los crianzas y ejercen las veces de botellero. Son en realidad dos gigantescos calados de 120 metros de largo y 15 metros de alto, para cuya construcción no fueron utilizadas más que retroexcavadoras, es falsa la leyenda urbana del uso de tuneladoras. 

Las trasiegas se realizan con periodicidad semestral, manualmente en el caso de los reservas y grandes reservas, o mecánicamente debido al volumen de litros a mover en el caso de los crianzas. El proceso de clarificación final de los vinos se efectúa con levaduras, sólo en Viñedos del Contino se sigue utilizando el método tradicional mediante el empleo de clara de huevo.

Vista de la tienda

Viña Real Crianza 2011



En Viña Real se elaboran vinos de gran calidad, se podría decir que son la "clase media-alta" de La Rioja. Por número de botellas, el más importante y conocido es el Viña Real Crianza (90% tempranillo, 3% graciano, 3% mazuelo, 3% garnacha), con 14 meses de barrica, un éxito de ventas año tras año. El Viña Real Reserva se elabora en base al mismo ensamblaje de uva y tras su crianza de 22 meses en barrica, se convierte en el que a nuestro entender es el mejor vino de la bodega por su relación calidad-precio. Acaba de salir al mercado el Viña Real Rosado, original coupage de viura y tempranillo, mezcla de uva blanca y tinta de las dos variedades típicas riojanas.

Se elabora también un Viña Real Blanco 100% viura, un minoritario Viña Real Gran Reserva (95% tempranillo y 5% graciano) y, por supuesto, un vino icono de la bodega: el Pagos de Viña Real, monovarietal de tempranillo procedente de los mejores viñedos, vendimia manual, transporte en cajas, fermentado en depósitos pequeños, maloláctica en barrica nueva de roble francés, crianza de 15 meses de barrica, trasiegas manuales... El "niño mimado" de Viña Real, por algo tiene ese precio.


Recepción y sala de catas

La visita concluyó con la cata de dos vinos maridados con un poco de embutido. El primero fue el ya conocido Cune Monopole 2013, un blanco 100% viura muy fresco, ácido y floral, que no dudamos que tenga sus admiradores, entre los que no nos encontramos, pues preferimos blancos más golosos y cálidos. El segundo vino fue el Viña Real Reserva 2008, clásico riojano donde los haya, con su fruta negra, su tabaco, su madera y sus especias finales. Delicioso. Como anécdota, comentaremos que unos compañeros de visita nos ofrecieron probar el Contino Graciano 2007, monovarietal de dicha casta de uva, el cual nos pareció muy interesante, más en nariz que en boca, pero un poco sobrevalorado en precio.

Nos despedimos de las simpáticas y eficientes guías de la bodega. Antes de marcharnos, adquirimos para catar más tranquilamente una botella de Viña Real Crianza 2011 y nos llevamos la agradable sorpresa de que las copas con las que habíamos realizado la cata eran un obsequio para nosotros. Buen detalle de calidad por parte de la bodega.

Nos queda en el tintero Viñedos del Contino. 

Volveremos.




martes, 27 de enero de 2015

> Bene Placitum Reserva 2009


Imagen promocional del Bene Placitum Reserva 2009


Presentamos un nuevo "vino de club", que aunque en anteriores añadas se nos ha resistido, al final hemos podido conseguir en su versión 2009. 

Elaborado por Bodegas Olarra (Logroño), sin lugar a dudas una de nuestras favoritas a la hora de elegir tintos con crianza de la DOc. La Rioja, se presenta exteriormente con sobriedad. Botella bordelesa de color verde, cápsula dorada y corcho natural de calidad correcta. Etiqueta absolutamente inexpresiva, sin apenas información. Tampoco la contraetiqueta aporta nada más de valor. Tales detalles externos carecen de importancia, tanto daría que viniera sin etiquetar. Vayamos al contenido. 

Moderno ensamblaje riojano (80% tempranillo, 15% graciano, 5% garnacha tinta) cada vez más habitual, sustituyendo el tradicional pequeño porcentaje de mazuelo por garnacha.


Bene Placitum Reserva 2009


Una vez en la copa, es de un  bonito color rojo picota de capa media con ribete granate más bien tenue. Abundante lágrima no pigmentada de lenta caída. En nariz predominan las frutas rojas y negras, con un fondo de vainillas y tostados. Escasamente alcohólico, resulta en boca bien redondo, muy ligero, de trago largo y fácil. Nada pesado, nada astringente, sin aristas. Más que amable, cariñoso. Sorprendente recuerdo a regaliz negro a copa parada a mitad de la cata. Final largo e interesante, evocador de especias dulces y mermelada de frutas negras (ciruela, cassis). 

Parece más crianza que reserva, o al menos lo que nosotros interpretamos como tal, aunque las modas parecen estar cambiando. Cada vez es más habitual, sobre todo en el canal menos comercial, encontrar crianzas poderosos y potentes, vigorosos y jóvenes, pendientes de domesticar, interesantes en nariz pero complicados en boca. Por el contrario, el antiguo concepto de reservas difíciles de beber sin el acompañamiento de un buen asado, está también en desuso. Hoy en día, los productores tienden a elaborar reservas elegantes, sutiles y complejos, de gran amplitud en aromas, rápido paso por boca e interminable postgusto. Estos últimos son vinos para disfrutar de principio a fin, como sugería un amigo hace unos días, sin maridaje alguno, para extraer de cada copa la esencia, porque en su opinión el sabor del alimento modifica el del vino y no siempre lo mejora. 

Y en casos como con este Bene Placitum Reserva 2009, debo añadir que tiene toda la razón.


Detalle de la etiqueta


miércoles, 14 de enero de 2015

> Visita a Bodegas Amézola de la Mora




Bodegas Amézola de la Mora



El sueño, la pasión y la firme voluntad de los hermanos Amézola fueron determinantes a la hora de volver a empezar en el intrincado mundo del vino. Hacia la mitad de los años 80, Íñigo y Javier Amézola decidieron apostar por el futuro y retomaron la actividad enológica iniciada por su bisabuelo a principios del siglo XIX en su bodega de Torremontalbo (Rioja Alta), al abrigo de la Sierra de Cantabria, justo en la confluencia de los ríos Ebro y Najerilla. No fue una empresa fácil, sobre todo teniendo en cuenta que los últimos cien años la actividad había sido abandonada, como consecuencia de la plaga de filoxera, con lo que eso conlleva a nivel de cuidado del viñedo y mantenimiento de las instalaciones. Hubo que replantar las vides arrancadas en 1900 y reconstruir los edificios deteriorados por el abandono de más de un siglo, en especial los calados, para lo cual fue necesario el trabajo de 30 canteros gallegos durante más de dos años. En la actualidad al frente de este proyecto a todas luces ya consolidado, están María y Cristina Amézola, las bodegueras más jóvenes de la D. O. Rioja, quienes con el asesoramiento del enólogo francés George Pauli han logrado situar sus vinos entre los mejor valorados por el mercado.


Entrada a la bodega, flanqueada por el viñedo



El trabajo bien hecho y sobre todo la ilusión y el esfuerzo invertidos han dado sus frutos, de manera que a día de hoy las Bodegas Amézola de la Mora son unas de las más coquetas de la región. Sus 70 hectáreas de viñedo propio, de suelos arcilloso-calcáreos, pedregosos y calizos, rodean la bodega tipo chateau bordelés, y bajo la tierra se extienden calados y cuevas donde los vinos se someten a envejecimiento en botella. 


Botellero en los calados

La vendimia suele ser tardía, y se realiza de forma manual por parcelas, esperando al techo de maduración, lo cual supone cada año un riesgo que forma parte del encanto de esta bodega que se autoabastece de uva íntegramente procedente de sus viñedos. En 2001 salió al mercado la primera añada y en 2012 se celebró el 25 aniversario de esta nueva etapa de la familia Amézola. Se producen aproximadamente 300.000 botellas al año, el 70% de las cuales se destinan al mercado nacional, mientras que el 30% restante se exporta.



En invierno, el viñedo descansa


Elaboran una completísima gama de vinos, siempre bajo los criterios de tradición y elaboración artesanal. Como se suele decir son vinos de corte clásico que siempre gustan, son vinos con "sabor a familia", según reza en su página web. Un crianza (15 meses en barrica), un reserva (22 meses en barrica) y un gran reserva (30 meses en barrica) son la gama, por decir así,  más "tradicional", a los cuales se añaden, siguiendo la moda de los últimos años, dos "vinos de pago": un blanco 100% viura con 5 meses de barrica y un tinto 100% tempranillo con 8 meses de barrica. El coupage utilizado para la elaboración del crianza, reserva y gran reserva es el más habitual en La Rioja: 85% tempranillo, 10% mazuelo y 5% graciano. Se realizan trasiegas semestrales, dirigidas personalmente por el equipo de enólogos, un auténtico rompecabezas en su parque de 2000 barricas de roble.





Edificio de administración, tienda y visitas

El acceso se hace desde la misma N-232, unos kilómetros antes de llegar a Cenicero dirección Logroño. Un blasón heráldico de la familia nos da la bienvenida y un camino asfaltado de unos cientos de metros flanqueado por viñedos nos conduce hasta las instalaciones de la bodega. Típica construcción riojana en piedra y ladrillo, rodeada de cuidados jardines y zona de aparcamiento, no señalizada y algo angosta, para visitantes. A la hora acordada nos encontramos con un miembro del personal de la bodega, quien sería nuestro guía durante la visita. Al poco rato se incorporó al grupo una pareja de Burgos, que según nos dijeron, realizaban su primera visita a una bodega, detalle cuando menos curioso, proviniendo de tierras tan ricas en lo enológico como las burgalesas. Tal vez fueran espías de la DO. Ribera del Duero.

Jardines y viñedos. Al fondo, la Sierra de Cantabria


Comenzamos la visita dando un breve paseo por el viñedo, en absoluta hibernación en esa fecha. Pudimos constatar la proximidad de las vides a la bodega, apenas unos metros, lo cual pone en valor la brevedad del tiempo de traslado del fruto, consiguiendo minimizar los daños por aplastamiento en el mismo. Pasamos a continuación a la sala de elaboración, donde nuestro guía nos proporcionó todo tipo de información técnica acerca de fermentaciones, delestages, descubados, prensado de hollejos, etc. Fue una charla distendida y cercana, una conversación sincera, directa, sin poesía ni romanticismo, a ratos incluso vehemente, "sin paños calientes". En esta bodega se hace vino, muy buen vino, no se vende humo, así que la explicación durante la visita fue eminentemente técnica, en defensa del terroir, concepto francés que engloba viñedo, laboreo y proceso de vinificación. Y se habló de vino y de su elaboración, no de arquitectura, diseños innovadores, sostenibilidad bioclimática y demás ensoñaciones. 



Puerta de entrada al cementerio, lugar de descanso de grandes añadas


Un agradable paseo por los calados subterráneos, a nuestro entender algo infrautilizados, nos condujo finalmente a una pequeña sala de catas. Concluimos nuestra visita degustando un Viña Amézola Crianza 2010, generosamente servido por nuestro guía, quien haciendo hincapié en que "el vino está para disfrutarlo", abandonó rápidamente los académicos protocolos de cata y nos animó a terminar la botella. De manera que en esta ocasión, no estamos en disposición de proporcionar notas de cata. Adquirimos, por supuesto, unas botellas de ese mismo vino, el cual esperamos catar más tranquilamente, para confirmar que en Amézola de la Mora se siguen haciendo muy bien las cosas, y sobre todo, muy buen vino.

Enhorabuena.



En el número de Nov-14 Amézola en sobremesa
Artículo publicado en la revista Sobremesa. Noviembre 2014