jueves, 24 de octubre de 2019

> Notas de cata: Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016




Todos hemos leído o escuchado en alguna ocasión noticias acerca de unas ánforas de vino halladas entre los restos sumergidos de barcos hundidos, ánforas intactas que han resistido el paso del tiempo y que llevan siglos esperando que algún submarinista las encuentre. El destino del contenido de dichos recipientes nunca trasciende y mucho menos los resultados de sus análisis, si es que se realizan, pero la historia se repite cada ciertos meses -independientemente de si el barco naufragado fue una galera romana o un galeón español del siglo XVI- y por supuesto nunca falta la información acerca del excelente estado de conservación de ese ancestral vino.


Vinos Crusoe Treasure. Fuente: underwaterwine.com

Con la intención de emular esta conservación en las oscuras profundidades del océano, algunos románticos -por no decir enajenados- han emprendido el camino de la crianza submarina, unos con mayor éxito que otros, pero todos ellos con idéntica pasión y desbordante voluntad. No hay un criterio homogéneo en cuanto a cuáles son los factores con más incidencia en dicha crianza -la temperatura, la salinidad, las corrientes, la presión- lo que parece estar claro es que influye considerablemente y acelera la evolución del vino. En España la empresa más aventajada en esta materia es Crusoe Treasure radicada en la vizcaína Bahía de Plentzia con diez años de experiencia a sus espaldas, tal y como adelantamos hace un tiempo en un artículo anterior. En la actualidad comercializa tres vinos y ofrece curiosas experiencias de enoturismo así como catas comparadas de sus vinos submarinos con vinos hermanos criados en bodega en tierra firme. Existen iniciativas similares en Croacia, Italia, Chile y California, todas ellas realizando crianza submarina de botellas de vino.



La primera información de la existencia de un vino con crianza subacuática -no submarina- en agua dulce nos la proporcionó Luis Dias en el transcurso de uno de esos encuentros distendidos en Wine Not?, de manera que cuando nos invitó a catar posiblemente la única botella disponible en Zaragoza del tinto Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016 no dudamos ni un instante en aceptar. Elaborado con el tradicional estilo alentejano de ensamblar numerosas variedades de uva -en este caso Touriga Nacional, Aragonez, Alicante Bouschet y Cabernet Sauvignon- realiza posterior crianza durante 8 meses en barricas de roble francés y maduración subacuática a treinta metros de profundidad sumergido en las aguas del Lago de Alqueva. Dicho lago artificial -el más grande de Europa- fue construido en el año 2002 tras el represamiento del río Guadiana, en principio con la finalidad de mejorar los regadíos de la zona, aunque con el paso de los años se ha convertido en un punto de interés turístico y para los aficionados a la práctica de los deportes acuáticos en la región del Alentejo.



El Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016 se comercializa con una elegante presentación en estuche cilíndrico que contiene una botella bordelesa de buena calidad. Etiqueta y contraetiqueta de papel seda de generosas dimensiones y con abundante información. Cierre de lacre y excelente corcho natural. Visualmente se mostró de un rojo picota de capa media-alta con ribete granate, limpio y brillante. Ligeramente cerrado de inicio, le costó desperezarse en fase olfativa. Tras un prolongado periodo de oxigenación en copa al fin desplegó todo su poderío en nariz, con notable presencia de las hierbas aromáticas (tomillo, romero) y mentolados, sobre unas frutas rojas en compota que por momentos se tornaron en negras (arándano, cassis) con un elegante acompañamiento de la barrica de tostado medio que nos transmitió recuerdos de chocolate con leche y cacao en polvo. En boca  resultó de una redondez impecable. Un saludo ligeramente dulce en la punta de la lengua dio lugar a un paso intermedio franco y con buen equilibrio entre acidez y alcohol, para terminar con un postgusto también de media duración sin amargores ni defectos, con regreso a las mermeladas de frutos rojos acompañadas de especias dulces.

Una excelente oportunidad para catar un vino exclusivo que sorprende especialmente por su equilibrio en boca y aún más si tenemos en cuenta que al menos dos de las variedades de uva que incorpora -Alicante Bouschet y Cabernet Sauvignon- son castas poderosas y de hollejo grueso, con astringencia no precisamente fácil de domar a menos que se les someta a largas crianzas en barrica. Podría decirse que en esta ocasión la crianza subacuática ha conseguido transformar a los fieros leones en mimosos y ronroneantes gatitos.

Para que luego digan que a los felinos no les gusta el agua...



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