miércoles, 16 de mayo de 2018

> Visita a Bodega Venta d´Aubert: el Burdeos del Matarraña





Muy poca gente sabe que en la comarca turolense del Matarraña se elaboran vinos de gran calidad.

Y no debería sorprender tal desconocimiento, porque si Aragón representa un minúsculo porcentaje dentro del panorama enológico español, Teruel es sin duda la provincia más denostada de las tres. Carente de denominaciones de origen que la pongan en el mapa vitivinícola nacional, cuenta tan sólo con una Indicación Geográfica Protegida (IGP Bajo Aragón) que anteriormente era conocida como "vinos de la tierra", de unas dimensiones geográficas tan extensas que en nada favorecen la descripción de la tipicidad de los vinos, más bien al contrario, ya que existen diferencias capitales en suelos, climas y variedades de uva cultivadas. Así que cuando nos surgió la posibilidad de visitar Venta D´Aubert en Cretas (Teruel) no lo dudamos ni un instante, todo gracias a la generosa intermediación de Enrique Monreal de Bodega Mas de Torubio.




Tomando notas junto a las rehabilitadas edificaciones de la Venta d´Aubert

La historia de esta bodega es cuando menos curiosa. Hasta finales del siglo XIX, esta venta a mitad de camino entre Valderrobres y Arnes, camino natural desde el Bajo Aragón hacia el mar Mediterráneo, hizo las veces de las actuales áreas de servicio. Allí se detenían los carros y las diligencias para que descansaran las caballerías y dichas paradas eran aprovechadas por viajeros y transportistas para estirar las piernas, dar descanso a sus espaldas, tomar un bocado y beber una jarra de vino. Para surtir a sus clientes, la Venta d´Aubert contaba con una finca de 80 hectáreas donde se cultivaba todo lo necesario, amén de varios corrales y granjas aledañas donde se criaban los animales. La progresiva implantación de los vehículos a motor, así como la despoblación de esta zona campesina y rural en beneficio de las ciudades en pleno desarrollo industrial, condenó irremediablemente a este tipo de negocios que poco a poco dejaron de tener sentido. La venta fue abandonada, sus construcciones de piedra sufrieron las inclemencias del tiempo y sus fértiles terrenos de cultivo fueron invadidos por la maleza.



Parcela de Viognier junto al cauce de uno de los afluentes del río Algars

Así permaneció, perdida y olvidada, hasta la década de los 80. En el año 1986, un matrimonio suizo, probablemente de vacaciones por la zona, se animó a adquirir la propiedad. No debió de ser desdeñable la cantidad de dinero que tuvieron que aportar para sufragar los arreglos necesarios en construcciones y terrenos después de varias décadas de total abandono, pero sin duda mereció la pena. De los cultivos de la antigua venta, sólo consiguió sobrevivir una viña de garnacha blanca plantada en vaso que todavía se conserva, de hecho es el único viñedo  de las 19 hectáreas cultivadas que no está en espaldera en la actualidad. Para los nuevos propietarios, resucitar la antigua venta supuso la consecución de un sueño. La nueva bodega se construyó en 1995 y fue ampliada de nuevo en 2001 hasta su actual capacidad que se cuantifica en 120000 litros de vino. Sus instalaciones son prácticamente autosuficientes en energía eléctrica y en consumo de agua. Sostenibilidad centroeuropea en tierras turolenses.



Impecable el viñedo que rodea a la bodega

Desde el primer momento, la dirección de la empresa tuvo claro cuál iba a ser la vocación de los vinos de Venta d´Aubert. Tomando como referencia la zona francesa de Burdeos, optaron por la elaboración de vinos con largos periodos de crianza en barrica, hasta cinco añadas diferentes comparten las semienterradas instalaciones de la bodega, repartidas en depósitos de inoxidable, barricas de roble francés y botellero. También las variedades de uva tinta elegidas recuerdan a las orillas del estuario de La Gironde: Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc se complementan con Syrah, Garnacha Tinta y Monastrell, estas dos últimas genuinas representantes de la viticultura más mediterránea. Las variedades blancas elegidas fueron la venerable y autóctona Garnacha Blanca, así como dos cepajes franceses, uno de Borgoña (Chardonnay) y otro del Ródano (Viognier).


Joyas del siglo pasado

Con Toño (Venta d´Aubert) y Enrique (Mas de Torubio)

La ampliación de la bodega en el año 2001 supuso un punto de inflexión para Venta d ´Aubert y permitió posicionar sus vinos en lo más alto, avalados por las puntuaciones conseguidas y por su inclusión en las cartas de algunos de los restaurantes de mayor prestigio de Europa. En todo ello tuvo mucho que ver la dirección técnica del enólogo alemán Stefan Dorst, quien fue capaz de comprender a la perfección el viñedo y su entorno. Responsable de la elaboración de vinos en Sudáfrica, Francia y Alemania, viaja con frecuencia hasta el Matarraña para perfilar el trabajo que, con el transcurrir del tiempo, llevará a la excelencia a los vinos de Venta d´Aubert. Para conseguirlo, cuenta con la imprescindible colaboración de Toño Sorolla, responsable de campo y bodega, así como de Mª José Mayoral, responsable de administración. Ambos son el latido diario de la bodega, el pulso de la misma, sin ellos la bodega dejaría de respirar, aún a pesar de que el enólogo e incluso el propietario intentaran una reanimación de urgencia.


Tinos de roble francés. Al fondo, depósito de inoxidable

Roble francés

En la actualidad la bodega trabaja en ecológico y parcialmente en biodinámico. Sin empleo de fertilizantes de síntesis ni biocidas, se efectúan tratamientos con preparados naturales, en palabras de Toño "funcionan muy bien y no dan problemas". La vendimia se realiza manualmente en cajas, incluso varias vendimias en cada parcela para garantizar la sanidad y madurez de las bayas, con un rendimiento medio de 3500 kilogramos por hectárea. Fermentación con levaduras autóctonas, mayoritariamente en depósitos de acero inoxidable con temperatura controlada, aunque algunas uvas privilegiadas cuyo destino es convertirse en vinos top realizan la fermentación en tinos de roble francés de 7000 litros. Máxima limpieza y sulfitado mínimo son las líneas maestras durante la elaboración. El parque de barricas cuenta con unas 600 unidades bordelesas de roble francés y el mercado internacional absorbe el 80% de la producción. Alemania, Japón y Suiza son sus principales destinos. Encontrar una botella en España es bastante poco habitual, de manera que poder disfrutar de varias de ellas, algunas de cierta edad, durante una cata no puede más que calificarse de privilegio absoluto. Pues bien, el destino quiso ponerse de nuestra parte. El destino y sobre todo la amabilidad de Toño, que no dudó en agasajarnos con siete vinos diferentes, incluyendo un blanco que flirteaba con la veintena de años y un tinto que la superaba por poco. Una oportunidad que se presenta una vez en la vida...


El Serrats, Viognier y Venta d´Aubert Blanco, añada actual y 1999


VENTA D´AUBERT BLANCO
Elegante coupage de Garnacha Blanca, Viognier y Chardonnay con posterior crianza sobre sus lías en barrica nueva de roble francés durante un mínimo de 6 meses. La añada actual muestra aromas de fruta de pepita (manzana y pera), fresco y sabroso en boca, con suficiente volumen y estructura. Una botella de este mismo vino de la añada 1999, una maravilla, una rareza, una barbaridad... se descorchó para nosotros y se mostró de un precioso amarillo dorado de capa alta. Sugerente nariz con presencia de aromas terpénicos del tipo fósforos e hidrocarburos. Mieles y cera de abejas. Caramelo de café con leche. Sorprendente por su frescura en boca, menos pesado de lo que invitaría a pensar su fase olfativa. Recuerda a vinos de la Borgoña más meridional, de las zonas de Côte Chalonnais o Mâcconais, cuyas notas de cata pueden consultarse en un artículo anterior.


Lías finas, responsables de la cremosidad en blancos con crianza

EL SERRATS
100% Chardonnay. Su peculiar elaboración es la clara demostración de que los vinos son seres vivos. Tras una larga permanencia en barrica, la transformación maloláctica se retrasó varios meses hasta la primavera siguiente y se desencadenó  tras un batonnage. Dulce de membrillo y manzanas asadas en nariz. Cremoso, graso y voluminoso en boca. Muy curioso y probablemente, irrepetible...

VENTA D´AUBERT VIOGNIER
100% Viognier. Sin crianza en roble. Amarillo pajizo con reflejos verdosos. Bienvenida de aromas tropicales en nariz (piña madura). Elegante y ligero en boca. Sabroso y jugoso. Para todos los públicos...


Dionus 1997, Cabernet Sauvignon 2012 y Dionus añada actual

DIONUS
Ensamblaje múltiple, dominado por la Cabernet Sauvignon y completado con Garnacha, Merlot y Syrah. Crianza en roble francés nuevo durante una media de 30 meses antes del coupage final. La añada actualmente a la venta es todavía un bebé, con mucho futuro y un gran recorrido en botella. Muy buenos cimientos, pero podría decirse que descorchar una de esas botellas es precipitarse innecesariamente. Por el contrario, su antepasado del año 1997, bautizado cariñosamente por nosotros como "El Abuelo", venerable anciano pleno de sabiduría y madurez, se mostró en copa como la quintaesencia de los vinos de guarda. Granate de capa media con ribete teja. Humo de brasas, hojarasca, trufa negra recién desenterrada y materia orgánica de bosque húmedo. Apenas astringente en boca, conserva suficiente acidez. Higos y ciruelas pasas. Tabaco y clavo de olor. Largo y evocador postgusto. Un Burdeos del Matarraña. Para llorar de satisfacción...

CABERNET SAUVIGNON 2012
Algunos años, la bodega decide elaborar un tinto monovarietal. No hay reglas fijas, el criterio del enólogo y sus sensaciones al catar los vinos base le animan a su elaboración y posterior embotellado. En 2001 y 2006 fue un Syrah, en 2002 y 2007 un Merlot, en 2004 y 2012 un Cabernet Sauvignon. Este último es el que tuvimos ocasión de catar. La fase olfativa expresó esos aromas vegetativos a pimiento rojo asado tan varietales. Frutas negras, especias de cocina y balsámicos. Quizás algo falto de redondeo en botella, en boca se mostró todavía un poco agreste, con esos taninos tan marcados de la Cabernet Sauvignon pendientes de pulirse. Con mucho recorrido. El arte de la paciencia... 


Dionus 1997 y Venta d´Aubert Blanco 1999

Como sucede siempre que nos encontramos a gusto, se nos hizo de noche catando estos increíbles "Burdeos del Matarraña". Nos despedimos de nuestros anfitriones, agradeciendo sus atenciones durante todo el día, y emprendimos el camino de regreso con la absoluta certeza de que la visita a Venta d´Aubert tenía los mimbres suficientes para que viera la luz un buen artículo.

Y como por arte de magia, la luz se hizo...




NOTA: La mayoría de las imágenes fueron tomadas por un buen amigo y colaborador habitual. Desde luego se nota cuando se invierte dinero en una buena cámara...

miércoles, 9 de mayo de 2018

> Jornada-piloto de enoturismo para Vignerons de Huesca (y II)




A modo de prueba, se nos ocurrió organizar con varios amigos una de estas jornadas, quién sabe si la primera de muchas de un futuro Enoturismo Vigneron. Por motivos personales y por las facilidades que nos dieron, elegimos las Bodegas Edra (Ayerbe) como primer destino a visitar y el Aparthotel-Restaurante Alén D´Aragón (Santa Eulalia de Gállego) para celebrar la comida. La ubicación geográfica de ambos, distantes apenas un cuarto de hora en coche, nos permitió no tener que madrugar en exceso.


Exteriores de Alén D´Aragón

A diferencia del resto de amigos que acudieron directamente desde Zaragoza, nosotros decidimos pernoctar la noche anterior en uno de los preciosos apartamentos con que cuenta Alén D´Aragón y aprovechamos también para disfrutar de una tranquila cena en su comedor, cálido y acogedor especialmente de noche. Este aparthotel es en realidad como un pequeño pueblo al que se accede por un camino que discurre entre olivos, perfectamente indicado un poco antes de llegar a Santa Eulalia de Gállego. Ocho pequeñas casas, todas con nombre de mujer, de una deliciosa construcción respetuosa con el entorno (piedra, forja, madera), rodeadas de flores y árboles, dan cobijo a otros tantos apartamentos, generosos en dimensiones, todos ellos perfectamente equipados, algunos con bañera de hidromasaje y con unas impagables vistas de los Mallos de Riglos. 


Impecable servicio del vino

La construcción central alberga la recepción y el restaurante. En la primera lleva los mandos Jota, responsable de las reservas y de la organización del hotel, la cocina en cambio es el territorio de Josep, amables y cercanos ambos. Siempre que las exigencias de la cocina se lo permiten, comparten entre los dos el servicio de las mesas, porque si hay algo en donde se ve disfrutar a Josep es en la explicación de los platos y en la descripción de la procedencia de sus ingredientes. Sentados a la mesa de Alén D´Aragón el tiempo se detiene, el reloj deja de tener importancia, y más cuando se escucha hablar a Josep del ajo negro, de la chirivía, del tostado del café y de piezas de carne cuyo nombre no habías oído jamás. Más que correcto resultó el menú: dos aperitivos, dos entrantes, plato principal y postre (los dos últimos a elegir). Impecable la presentación de los mismos, así como el servicio y la temperatura de los vinos. Elegimos para acompañar la cena un monovarietal de Chardonnay, por supuesto incluido en la selección de Vignerons. Por cierto, nos gustó la idea de que figuraran en una carta independiente del resto los vinos Vignerons, es un detalle que confiere calidad, genera además interés por parte del comensal y da pie para explicar el proyecto con un poco más de detalle.


Explicaciones de Alex Ascaso en Bodegas Edra

Sala de barricas de Edra: el santuario

A la mañana del día siguiente, acudimos a las doce del mediodía a nuestra cita con Alex Ascaso, responsable de Bodegas Edra para realizar la visita y la posterior cata de tres de sus vinos. Quizás de haberlo pensado con algo más de antelación, se podría haber adelantado la hora de inicio para incorporar alguna explicación, siempre interesante, a pie de viñedo. Al final fue un acierto no hacerlo, pues el día salió inestable y lluvioso. No entraremos en comentar los detalles de la visita, preferimos dejar que los enoturistas los descubran por sí mismos en el futuro, aunque quien tenga curiosidad puede leer nuestra visita de hace un par de años aquí. Tan sólo nombraremos de pasada los vinos que tuvimos ocasión de catar. Los blancos monovarietales de Viognier Blancoluz y Ontina, así como el tinto XtraSyrah podría decirse que son los vinos top de Bodegas Edra. Alex tuvo la amabilidad de descorchar para nosotros una de las escasas botellas que quedan de los dos primeros. Todo un detalle de calidad y exclusividad. Nuestro agradecimiento más sincero.


Grullas de Paso

Catando y charlando se hizo la hora del almuerzo, de manera que nos trasladamos de nuevo hasta Santa Eulalia de Gállego. Para quien no la conozca, esta carretera que une Ayerbe con las Altas Cinco Villas es una auténtica delicia, siempre que se disfrute conduciendo por zonas viradas. Cierto retraso acumulado durante la mañana nos impidió catar el vino tinto más comercial de Edra, no obstante tal circunstancia se vio rápidamente resuelta cuando uno de los presentes sacó del maletero de su coche unas copas y una botella de Grullas de Paso. Hombre prevenido, vale por dos... Para algunos ese momento en plena naturaleza del prepirineo, degustando un vino elaborado allí mismo fue como una sensación mística. De repente, todo adquirió sentido y se reveló el auténtico origen del concepto Vigneron.


Alén Esencia

El comedor de Alén D´Aragón resulta muy distinto durante el día. Con la luz del sol, sus grandes ventanales invitan a dejar vagar la mirada por el exterior, mientras que con la oscuridad de la noche se torna más íntimo y cercano. Son las dos versiones de una misma partitura. Josep nos esperaba con la mesa dispuesta y en deferencia hacia nosotros, confeccionó un menú con sutiles diferencias en cuanto al de la noche anterior, permitiéndonos así poder disfrutar de dos propuestas gastronómicas bien diferenciadas. Acompañamos el almuerzo con  Alén Esencia, un vino tinto con crianza elaborado por Edra, exclusivo para Alén D´Aragón y con un etiquetado personalizado. No revelaremos la variedad de uva protagonista ni su elaboración por petición expresa de Josep. Somos gente de palabra...


Foto de grupo. Comedor de Alén D´Aragón

Pusimos así punto y final a esta jornada entre amigos, algunos de los cuales ya comenzaron a planificar futuros encuentros incluso antes de levantarse de la mesa. Como tantas veces sucede, deberemos superar los niveles de satisfacción obtenidos, algo que con la calidad y amplitud de la oferta de Vignerons Independientes de Huesca, no resultará difícil de conseguir. 






domingo, 6 de mayo de 2018

> Jornada-piloto de enoturismo para Vignerons de Huesca ( I )





Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, una vez transcurridos casi dos meses desde la presentación oficial  en Aínsa de Vignerons Independientes de Huescapodría decirse que comienza la hora de la verdad para este interesante proyecto que agrupa a siete pequeñas bodegas de la provincia oscense.


Parte del panel de cata el día de la presentación

Las evaluaciones del panel de cata, las puntuaciones de los vinos, la formación del personal de hostelería, la confección de las cartas de vinos con el sello Vigneron... hasta el último detalle está preparado para recibir a los enoaficionados que con seguridad se dejarán caer por todos los rincones de la geografía oscense. Cuando un cliente tome asiento en la mesa de uno de los restaurantes adheridos al proyecto, recibirá información acerca del mismo y si decide probar alguno de los vinos, con certeza sus expectativas se verán satisfechas y no sólo desde el punto de vista del deleite gastronómico. Bodegas, restaurantes y consumidores son los tres vértices principales del marco Vigneron, sin embargo cabe la posibilidad de añadir un cuarto protagonista: el enoturismo.


Cata sensorial en  Bodegas Edra (Ayerbe)

Estaremos de acuerdo en que el proyecto se cimienta... (nos resistimos a seguir empleando el término "proyecto", porque el sello Vignerons de Huesca es ya una realidad), decíamos que el proyecto se cimienta sobre el valioso eje de la calidad a todos los niveles. Los vinos han superado un  triple examen: en la bodega, en el panel de cata y finalmente en la selección efectuada por cada restaurante. Además el personal de hostelería ha recibido formación en materias como viticultura, enología y cata sensorial. Nos hallamos por tanto ante un producto bien diseñado y altamente cualificado, destinado a consumidores exigentes e interesados en adquirir conocimientos. Atrás quedaron las ferias del vino a las que la gente acudía atraída por los grandes volúmenes y escasos precios. El nuevo enoturismo demanda otras cosas, busca conocer proyectos pequeños, llenos de pasión por el vino pero capaces de transmitir emociones, persigue escuchar el relato humano y personal de un elaborador que hable de planes de vida y de entornos geográficos antes que de despalillados o remontados, anhela pisar la tierra del viñedo para poder entender a quien la trabaja, en resumidas cuentas, desea "sentir" cada copa de vino.


Responsables de las bodegas

Ninguna de las siete bodegas que integran Vignerones Independientes de Huesca dispone de lo que podría denominarse departamento de enoturismo. En general, todas ellas están abiertas a recibir visitantes y quien suele acompañar a los enoturistas es el propietario de la bodega. Como quiera que el vigneron es una suerte de personaje polivalente (viticultor, enólogo, comercial, distribuidor, empresario y varias cosas más), habitualmente el asunto del enoturismo queda, y es algo perfectamente comprensible, en un irremediable olvido. A los restaurantes les sucede algo parecido. El personal de sala puede dedicar unos minutos a explicar el concepto vigneron a cada mesa que atiende, pero no puede entrar en detalle ni puede proporcionar toda la información que encierra cada botella de vino que sea servida, ya que debe prestar atención a un millón de cosas más.


Visitando los viñedos de El Vino del Desierto. Verano 2017

Así pues, la cuadratura del círculo del Proyecto Vigneron pasa por la organización de eventos enoturísticos de calidad. Por supuesto no estamos pensando en grandes grupos a modo de viajes organizados, hablamos de grupos de 10-12 personas, con relación entre ellas o no, que bien podrían compaginar la visita a una bodega con posterior comida en uno de los restaurantes colaboradores, incluso si se diera el caso, pernoctando la noche previa en algún hotel adscrito al proyecto. Como es lógico, cada grupo debería ir permanentemente acompañado por un guía bien formado, con amplio conocimiento del proyecto y de las bodegas, así como con suficiente capacidad para transmitirlo a los asistentes. Dicho guía sería el encargado de presentar el proyecto, de darlo a conocer, así como de introducir a los asistentes en el mundo de la cata si fuera necesario. Una vez en la bodega, asumiría el papel de ayudante del vigneron, complementando sus explicaciones, resolviendo las dudas que se plantearan y apoyando al productor en todo momento, particularmente en aquellos temas en los que su aportación se considerase valiosa. Igualmente durante la comida en el restaurante, su rol debería limitarse a complementar la información enológica y vitivinícola aportada por el personal de sala, siempre con el máximo respeto y sin realizar valoraciones acerca de la gastronomía ni del servicio, territorio exclusivo de los profesionales de restauración. 




A diferencia de la mayoría de los restaurantes colaboradores, principalmente situados en la comarca del Sobrarbe, salvo alguna excepción, las bodegas se ubican algo más al sur y sureste de la provincia de Huesca, casi todas en la comarca del Somontano. Se puede consultar el listado completo de bodegas, hoteles, comercios y restaurantes en este enlace a la página web de La Corona de Aínsa. Qué duda cabe que la distribución geográfica de las bodegas condiciona la organización de dichos eventos, lo cual obligaría a un ajustado cálculo de los tiempos de traslado hasta el restaurante elegido. Nada es imposible de realizar con una adecuada planificación previa, aunque la colaboración de todas las partes resulta indispensable. Sería de gran ayuda la confección de un "menú vigneron", labor que debería ser llevada a cabo por aquellos restaurantes que decidieran sumarse, y por supuesto, debería incluir uno o dos vinos, a poder ser pertenecientes a la bodega visitada en ese día.

En la próxima entrada, los detalles de la jornada-piloto, quién sabe si pionera de un futuro Enoturismo Vigneron...



jueves, 19 de abril de 2018

> Cata de Priorats en CooperVinos






Como complemento perfecto a un artículo anterior, acudimos a la interesante cata organizada por CooperVinos y que tuvo como protagonistas a seis tintos de la DOc. Priorat.

Detallaremos a continuación las notas de cata de cada uno de ellos.

BILLO 2016
Bodegas Blai Ferré Just (Gratallops)
Garnacha, Syrah y Cariñena (40-40-20)
Crianza indeterminada en roble. 
Rojo cereza de capa media-alta con ribete entre violáceo y rubí. Ataque alcohólico en nariz. Esmalte de uñas. Fruta roja (guindas) y recuerdos lácticos. Algo corto en nariz. Marcada acidez y astringencia alta. Intenso y sabroso. Postgusto medio. Final moderadamente amargo. Priorat del futuro, más frutal y ligero, con menos presencia de la barrica.

L´INTERROGANT 2015
Bodegas Clos 93 (El Lloar)
Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon (42-42-16)
9 meses de crianza en barrica usada de roble francés. Sin filtrar. Rojo picota de capa media-alta con menisco granate, algo apagado. Licoroso. Fruta roja y negra, mermelada de arándanos y especias (pimienta negra). Marcado recuerdo de café y torrefactos. Astringencia media. Acidez media. Postgusto medio. Estilo afrancesado, recuerda a Burdeos.

PISSARRES 2015
Bodega Costers del Priorat (Bellmunt)
Garnacha y Cariñena (60-40)
12 meses de crianza en barrica de roble francés de 225 y 500 litros.
Rojo picota de capa media-alta con ribete rubí, casi granate. Frutas rojas. Caramelo de café con leche. Muy balsámico. Mentolados. After Eight. Mermelada de moras. Humo de brasas y carbón. Astringencia media-alta. Acidez alta. Muy gastronómico. El más identitario del Priorat de entre todos los vinos catados.

CLOS CORRIOL 2015
Bodega Ametller (Morera de Montsant)
Garnacha, Merlot, Cariñena, Syrah, Cabernet Sauvignon.
18 meses de crianza mixta en inoxidable y en roble.
Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Mentolados. Fruta roja y negra. Ciruela y tabaco. Muy gastronómico también. Astringencia media. Acidez media. Interesante, pero puede recordar a otros excelentes vinos de amplio coupage casi de cualquier parte del mundo.

VIATGE AL PRIORAT 2015
Bodega Joan Simó (Porrera)
Cabernet Sauvignon, Merlot, Garnacha, Syrah y Cariñena.
8 meses de crianza en barrica de roble francés.
Picota de capa alta con ribete rubí. Incómodo ataque en fase olfativa. Aceitunas verdes crudas y cebollino. Aromas herbáceos y de fósforo. Astringencia marcada y acidez alta. El más decepcionante de todos.

MAS DE LES VALLS 2014
Bodega Devinssi (Gratallops)
Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon.
12 meses de crianza en barrica de roble francés y americano.
Rojo cereza de capa sorprendentemente media-baja con menisco granate. Ataque alcohólico en nariz. Algo reducido de inicio. Aromas a vegetales, como de hoja de tomate, que se disipan con la oxigenación en copa. Licoroso. Muy complejo. Chocolate y frutas negras muy maduras. Acidez media-alta que equilibra bien el contenido alcohólico. Astringencia media. Postgusto largo y sabroso. Nuestro preferido de los seis.





miércoles, 4 de abril de 2018

> Solidaridad por copas




Habitualmente en la redacción de nuestros artículos, comenzamos hablando de algún tema, en ocasiones remotamente alejado del mundo del vino, para finalmente utilizarlo como excusa para dar nuestra opinión acerca de lo que verdaderamente nos interesa. Sin embargo, en la presente entrada se da la circunstancia inversa. Son dos vinos los que de inicio nos invitan a escribir, y así lo haremos, pero lo verdaderamente importante está tras ellos. 


Contraetiqueta del Solidarity Rosé 

Bodegas Care (DOp. Cariñena) elaboran anualmente un peculiar rosado llamado CARE SOLIDARITY ROSÉ 2017, fruto de la colaboración de Bodegas Care con la Asociación de Mujeres Aragonesas con Cáncer Genital y de Mama (AMAC-GEMA), entidad a la que se destina parte de los ingresos obtenidos de la comercialización de este agradable vino. La presentación pública suele hacerse a primeros del mes de Febrero, coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer y próximo a la festividad de Santa Águeda. La añada 2017 se trata de un ensamblaje de Cabernet Sauvignon y Tempranillo, sin crianza, de atractivo color rosa tenue, limpio y brillante, con ribete plateado. Fresas y frambuesas en nariz. Yogur de fresa. Rosas y geranios. Gominola de melocotón. Jugo de naranja madura con azúcar. Un resto de carbónico residual lo hace fresco y ligero en boca. Acidez media-alta. Final herbáceo y balsámico (de nuevo aparece el geranio?). Postgusto medio-largo. Alegre, divertido y cargado de optimismo. Invita a sonreír...


Contraetiqueta del Vino de la Amistad de Enate

Con un planteamiento muy parecido, Bodegas Enate (DO. Somontano) elaboran también con carácter anual el VINO DE LA AMISTAD  en beneficio de ATADESHasta la fecha han sido ya seis exitosas temporadas, a lo largo de las cuales se han desarrollado actividades paralelas como la jornada de vendimia con los alumnos de los centros de Atades. La etiqueta representa cada año una obra de arte original y exclusiva que el autor dona para dicho fin durante la presentación en un acto público hacia el mes de Octubre. El vino que está comercializado en la actualidad es un monovarietal 100% Tempranillo de la añada 2015, con crianza en barrica de duración desconocida. Rojo cereza algo apagado con menisco granate. Fruta roja muy madura. Flores azules. Vainilla y regaliz. Caramelo de café con leche. Mermelada de ciruelas e higos. Melocotón desecado y canela. Acidez media. Volumen medio. Postgusto corto. Versátil y agradable.

Recordad que esas botellas no sólo contienen vino, contienen grandes dosis de solidaridad.

No dudéis en adquirirlos. 


viernes, 23 de marzo de 2018

> Cata Bodega Mas de Torubio en El Sitio de Eugenia





La bodega Mas de Torubio se ubica en Cretas (Teruel), concretamente en la comarca oriental del Matarraña, un pequeño edén paisajístico, encrucijada de caminos entre Aragón, Tarragona y Castellón. La orografía de la zona es eminentemente montañosa, con sierras y cañones correspondientes a las últimas estribaciones del Sistema Ibérico en su confluencia con las cordilleras costeras catalanas de camino hacia el mar Mediterráneo. Linda al noreste con otras denominaciones de origen tan interesantes como Terra Alta, Priorat o Montsant. Bosques de pinos, olivares, almendreras y una gran diversidad en plantas aromáticas le otorgan a esta comarca una riqueza visual y aromática tan sólo comparable a la oscense DO. Somontano y más concretamente a la Sierra de Guara.


Paisaje del Matarraña. Fuente: unizar.es

La finca Mas de Torubio tiene una extensión total de 25 hectáreas, mitad olivar, mitad viñedo, con suelos arcillosos, en principio no demasiado favorables para este tipo de cultivos, pero que insisten año tras año en llevar la contraria a la razón. Con una altitud aproximada de 580 metros sobre el nivel del mar, en ella se cultivan variedades blancas (Garnacha Blanca, Sauvignon Blanc) y tintas (Garnacha Peluda, Garnacha Tinta, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo). Para la elaboración de los vinos de Mas de Torubio se utiliza aproximadamente el 20% de la uva producida, indudablemente la de mejor calidad, y el resto se vende a cooperativas de la zona para la elaboración de vinos de gran volumen.


Vinos Mas de Torubio

Comenzaron su andadura en el año 2003, siendo en la añada 2011 la primera que se comercializó en botella. En la actualidad se elaboran entre 15000 y 20000 botellas anuales, todas ellas borgoñonas y siempre con corcho natural.  Las instalaciones de la bodega ocupan unos 150 metros cuadrados en los bajos de la antigua casa familiar en el casco urbano de Cretas. Podría decirse que todo tiene carácter artesanal en Mas de Torubio, desde la vendimia manual en cajas hasta el diseño de las etiquetas, trabajo realizado por Marta Monreal, hermana de Enrique Monreal, quien desempeña el papel de enólogo de la bodega. El tercero de los hermanos es el encargado de efectuar las labores en la viña. Una particularidad es la realización de varios embotellados a lo largo del año para garantizar las óptimas condiciones de los vinos hasta la entrega al consumidor final.


Todo preparado para la cata

Aunque ya conocíamos alguno de los vinos de Mas de Torubio -los descubrimos hace varios años en el transcurso de una feria- es cierto que nunca habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de una cata lineal de todo el catálogo de la bodega. La ocasión nos la brindó El Sitio de Eugenia, coqueta tienda gourmet en la que todos y cada uno de los artículos tienen nombre y apellidos. Allí no sólo se venden productos de calidad sino que se explica al comprador hasta el último detalle: procedencia, elaboración, características, maridaje, etc. Eugenia intenta conocer personalmente a sus proveedores y, siempre que es posible, viaja hasta el lugar de origen del alimento para asimilar y comprender la labor de cada pequeño productor, sus valores y dificultades, en resumidas cuentas el espíritu y la esencia de cada elaboración. Cada embutido, cada conserva, cada botella de vino, tienen una historia detrás, y nadie como Eugenia es capaz de transmitirla. Es el valor añadido, el detalle de calidad que acompaña la compra en los comercios de proximidad, un sector que lamentablemente no se ha puesto en valor adecuado y que intenta con cariño y buen hacer dejar atrás años de inmerecido olvido.

A continuación las notas de cata de cada uno de los vinos y una breve descripción del maridaje con que fueron armonizados.


Xado Blanco

XADO BLANCO 2017
Garnacha Blanca y Sauvignon Blanc (90-10). 4 meses sobre sus lías finas en depósito de acero inoxidable con batonnage periódico. Clarificado con bentonita y filtrado poco exhaustivo con filtros de papel. Amarillo pajizo con ribete acerado. Piña madura y aromas tropicales (mango, melón amarillo) en nariz, provenientes sin duda de ese pequeño porcentaje de Sauvignon Blanc de excelente calidad y baja producción, menos de 500 gramos por cepa. Herbáceo pero no vegetal, hierbas aromáticas (tomillo, espliego). Acidez media-alta en boca. Longitud media-alta. Muy elegante. Graso y untuoso. Sorprende cierto recuerdo salino en los labios que puede ser por la acidez, pero preferimos creer que se debe a cierta influencia del cercano mar Mediterráneo, a menos de 50 kilómetros del viñedo en línea recta. Nos encanta esa idea... Perfecto el maridaje propuesto por El Sitio de Eugenia con tostadita de trucha ahumada del Pirineo y sus huevas.


Cloteta

CLOTETA 2017
100% Garnacha Peluda. 4 meses en barrica de roble francés y americano, de primer uso al menos la mitad. Atractivo color rojo cereza de capa baja y ribete violáceo. Casi parece un rosado de tonalidad intensa. Flores azules (lilas, violetas), guindas y vainillas suaves. Yogur de fresa. Acidez media y nula astringencia. Quizás algo más de longitud le vendría bien. Todo sutileza. Arriesgado pero exitoso maridaje con unas habitas de Navarra salteadas con jamón de Teruel.


Xado Tinto

XADO TINTO 2015
Cabernet Sauvignon y Garnacha (60-40). 10 meses en barrica de roble francés y americano. Picota de capa media-alta con menisco rubí. Fruta roja y negra. Pimiento rojo asado, pimienta negra. Caramelo de café con leche. Chocolate también con leche. Sutilmente licoroso, perfumado aunque no alcohólico. Acidez contenida. Astringencia media, mucho menos de lo que cabría esperar en un ensamblaje dominado por la Cabernet Sauvignon. Postgusto largo. Excelente vino, menos sorprendente que el anterior, tanto por el cepaje mayoritario como por su forma de elaboración. La Cabernet Sauvignon está ampliamente difundida y los posibilidades de encontrarla en los vinos de la carta de cualquier restaurante del mundo son elevadísimas, no pasa lo mismo con la humilde y desconocida Garnacha Peluda. Inmejorable  y clásico maridaje con queso "ojos azules" de Mas del Tano (Fraga) sobre confitura artesana de tomate rosa.


Clota

CLOTA 2015
Elaboración exclusiva. 1500 botellas. Sólo en añadas excelentes. 
Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo (50-20-20-10). 15 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. Precioso guiño al pasado con su cierre de lacre, botella por botella, labor artesanal que sin embargo apenas tiene repercusión sobre el precio final de cada botella. Imponente color rojo picota de capa media y ribete granate. Frutas negras (moras, ciruelas, higos) casi en compota. Aromas fermentativos, mantequillosos. Especiados y mentolados. Mon Cheri. Postgusto eterno. Soberbio y opulento. Sin duda, un señor vino. El maridaje con pato confitado sobre mermelada amarga de kumquat resultó un entretenido y satisfactorio contraste agridulce.

Disfrutando del Clota, vino top de Mas de Torubio, pusimos punto final a este agradable encuentro entre consumidores, elaborador y distribuidor. Y lo mejor de todo es que cuando salimos de allí tuvimos la sensación de haber estado merendando en casa de unos amigos, porque también ese mérito tiene el vino, es capaz de forjar amistades tan sólo compartiendo unas copas.

jueves, 8 de marzo de 2018

> Lo Món 2012 (DOc. Priorat): escalera hacia el cielo...





La DOc. Priorat tiene un origen místico...

En el siglo XII, Alfonso II "El Casto" Rey de Aragón, Conde de Barcelona y Marqués de la Provenza, ordenó a dos de sus caballeros la búsqueda de un lugar apropiado dentro de su reino para que se instalara una congregación de monjes cartujos provenientes del otro lado de los Pirineos. Dichos caballeros localizaron un territorio al sur de la Sierra de Montsant y en su periplo preguntaron a un pastor de la zona, el cual no dudó en narrarles un milagro que repetidamente sucedía en las proximidades. Al parecer uno de los pinos de determinada ladera, siempre el más elevado, se transformaba en ocasiones en una escalera por la que los ángeles ascendían y descendían desde el cielo. Sin duda no podía haber mejor ubicación para la construcción del Monasterio Cartujano de Santa María de Scala Dei, cuyos monjes trajeron consigo el cultivo de la vid a estas tierras y lo mantuvieron durante seis siglos. La leyenda se extiende hasta nuestros días y quien lo ponga en duda no tiene más que echar un vistazo al logo de la DOc. Priorat.


Ruinas del Monasterio de Sta. María de Scala Dei

Tras la plaga de filoxera de finales del siglo XIX se abandonó el cultivo de la vid, en parte también por la emigración a las ciudades, ávidas de mano de obra barata para la emergente industria textil catalana de principios del siglo XX. No fue hasta la década de los 80 cuando algunos viticultores, a medio camino entre el romanticismo y la enajenación mental, decidieron retomar la elaboración de vinos en este rincón de la provincia de Tarragona, a punto de desaparecer agrícola y demográficamente. Su apuesta fue en favor del cultivo ecológico y de los bajos rendimientos, anteponiendo calidad a cantidad, pero sobre todo preservando una identidad propia. En la actualidad la DOc. Priorat está integrada por 12 villas y ostenta, junto con la DOc. Rioja, el máximo reconocimiento en cuanto a calidad en el extenso conjunto de las zonas vitivinícolas españolas. 

De las cuatro bodegas existentes en 1989, se ha pasado al centenar largo a día de hoy. Los hijos de aquellos irreverentes emprendedores de hace 30 años son los que en la actualidad tiran del carro de los vinos del Priorat y, en líneas generales, mantienen la filosofía de sus antecesores: respeto a la viña, cultivo ecológico y producción controlada, todo ello con el objetivo de mantener las cotas de éxito alcanzadas a finales de los 90 y primeros de los 2000, cuando Robert Parker ascendió a los altares de los 100 puntos a algunos vinos del Priorat.



Vista exterior de la bodega. Fuente: www.turismepriorat.org

La bodega Trossos del Priorat (Gratallops) inició su andadura en el año 2004. Los actuales propietarios son los hermanos Vives y sus modernas instalaciones, tanto de bodega como de hotel, están miméticamente enterradas en una ladera de viñas, con el fin de optimizar el aislamiento térmico y favorecer los procesos de vinificación. Elaboran 5 vinos tintos y 2 blancos, con especial protagonismo para las Garnachas (tinta y blanca), sin olvidar otras variedades locales (Cariñena, Macabeo) e internacionales (Syrah, Cabernet Sauvignon, Viognier).


Cepa centenaria en una ladera de pizarras (licorellas). Fuente: Luis Gutierrez 


El vino que hoy nos ocupa recibe el curioso (e incluso pretencioso) nombre de Lo Món 2012. Elaborado siguiendo un multitudinario ensamblaje de Garnacha, Cariñena (Samsó), Cabernet Sauvignon y Syrah (50-25-15-10) se le somete a 12 meses de crianza en barrica de roble francés. Las uvas con las que se elabora proceden de agricultura ecológica, respetuosa con el ambiente, con la orografía y con el paisaje. Viñedos en terrazas, suelos pobres de pizarras de diferentes colores conocidas como licorellas que obligan a las vides a profundizar con sus raíces en busca de los nutrientes esenciales y que dotan, con todos los matices que los expertos quieran, de esa mineralidad tan peculiar a los vinos del Priorat.

          

Visualmente de color rojo cereza de capa media-alta con ribete rubí, el Lo Món 2012 se mostró en nariz rico en frutas rojas muy maduras (guindas) casi negras (grosellas, moras), lácticos y mentolados. Mineral y especiado. Colonia infantil. Caramelo de café y chocolate con leche. Tostados. Carne ahumada. En fase gustativa exhibió de entrada una astringencia media, algo terroso. Cremoso, mantequilloso, graso. Opulento y poderoso en boca. Postgusto largo. No apto para todos los públicos. Catado a las 24h, manifiestó más fruta negra desecada (higos, ciruelas-pasa), taninos pulidos y resultó algo más licoroso. Gana enteros con la oxigenación, recomendamos decantarlo, no sólo para liberar esos compuestos volátiles encerrados en la botella sino también para minimizar durante el servicio en copa cierta presencia de sedimentos, lógica consecuencia en un vino con tan elevada carga cromática y de elaboración mínimamente intervencionista.

Un soberbio Priorat del que deseas que la botella no se termine, porque mientras se disfruta no es difícil imaginar, en mitad de un pinar, a los ángeles bajando del cielo por una escalera, aunque muy a nuestro pesar, esa visión se disipa al apurar la última copa de Lo Món 2012.