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viernes, 19 de junio de 2026

> Hoy catamos con... Juanma Gonzalvo



Conocimos a Juanma Gonzalvo hace unos cuantos años -algo así como en 2017- en el transcurso de una feria enológica que se celebró en el Gran Hotel de Zaragoza y que tenía como finalidad la promoción de pequeñas bodegas. Juanma representaba a Bodega Alcovi (IGP Castellón) para la que trabajaba como director técnico en la elaboración de sus vinos en la Sierra de Espadán. Nos ofreció catar varias de sus elaboraciones protagonizadas por variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Monastrell y Syrah, vinos todos ellos robustos y con una importante capacidad de guarda. Aquella breve charla nos resultó muy interesante y sus explicaciones ayudaron a abrir nuestra mente a los vinos procedentes de zonas geográficas poco conocidas.

Panel de cata Vignerons de Huesca 2019

Nuestros caminos volvieron a cruzarse al año siguiente, más concretamente en el mes de febrero, cuando nos encontramos en Aínsa (Huesca) al haber sido ambos seleccionados como miembros del panel de cata de Vignerons de Huesca. Aquellos dos días encerrados -junto con unos cuantos enajenados más- en una bodega subterránea catando y evaluando más de cuarenta vinos, cimentaron una amistad firme entre nosotros, especialmente tras compartir el viaje de regreso hasta Zaragoza después de haber tenido que rascar el hielo de los cristales del coche. Subirse al vehículo de otro y transitar por heladas carreteras de montaña antes del amanecer demuestra siempre una sólida confianza mutua.


Natural de Zaragoza, donde cursó sus estudios de Ciencias Químicas, tiene fijada su residencia en la provincia de Castellón. En realidad debería estar empadronado en su furgoneta, porque en ella vive gran parte del año. Juanma Gonzalvo es un enólogo nómada que desarrolla múltiples actividades casi en cualquier lugar de España, aunque desde el punto de vista de la elaboración, las bodegas a las que asesora se ubican en un abanico que se extiende desde el Penedés hasta Daroca, pasando por Calatayud, Castellón y Terra Alta. Todos sus vinos tienen un indudable carácter mediterráneo y reflejan el paisaje, el entorno y la climatología de los viñedos de los que proceden, porque si por algo se caracteriza el buen hacer de Juanma es por ser respetuoso y honesto con aquello que la tierra le proporciona. Quizás de todos los proyectos a los que se ha enfrentado, quizás la reactivación de la cooperativa de Daroca haya sido su mayor reto hasta la fecha. A caballo entre la IGP Ribera del Jiloca y la DO Calatayud, desde luego a la zona no le falta potencial. Viñedos a gran altitud y muchos de ellos casi centenarios son sus aliados para la elaboración de vinos de calidad, aunque para ello haya tenido que desplegar todas sus artes, en un área geográfica tradicionalmente orientada a la producción cerealista y al de vino de gran volumen.


En el año 2024 se puso al frente de la dirección técnica de la parte enológica de Tío Nicasio, exitosa empresa zaragozana situada en Castejón de Valdejasa responsable de la elaboración de un producto gourmet como son sus escabechados. Los vinos rústicos y tradicionalmente algo rudos que se venían elaborando en Tío Nicasio, digamos que necesitaban una actualización y la mano experta de Juanma empieza -dos años después- a dejar su rúbrica, en forma de vinos más frutales, delgados y frescos, más acordes al gusto actual. Casi sin pretenderlo, la bodega ha ido sumando a sus viñas centenarias propias, la gestión de numerosas parcelas alquiladas e incluso cedidas, propiedad de vecinos que por envejecimiento o por falta de relevo generacional, se ven incapaces de trabajarlas. Ese es el origen de la línea de vinos Las Viñas Huérfanas, preciosa denominación para esas parcelas que -de no haber sido por esta iniciativa- no tendrían quién las cuidara.


Adicionalmente, a lo largo de ciertos periodos de tiempo y de manera intermitente ha realizado labores de asesor en Sabaté i Coca, bodega del Penedés que elabora espumosos Corpinnat de alta gama, escindidos de la DO Cava hace relativamente poco tiempo. Toda la tradición familiar, un magnífico trabajo en viña y en bodega dan como resultado unos espumosos de presencia imponente capaces de competir con cualquiera, aunque a unos precios elevados.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales de varios de sus vinos. Pasen, lean y si encuentran alguno de sus vinos, no duden en adquirirlo, porque suelen valer más de lo que cuestan. Seguro que no les defraudará...

LADERAS DEL JILOCA MACABEO 2023
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca 
100% Macabeo. 6 meses en inoxidable sobre lías. Viñedo de 40 años de edad. 1000 metros de altitud. Amarillo dorado bajo. Membrillo, pimienta blanca y plátano. Serio en nariz. Ataque adulzonado (ese glicerol...) Goloso, graso estructurado y con volumen. Muy gastronómico.


LADERAS DEL JILOCA PROVECHON 2019
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Provechón (Bobal). Crianza durante 12 meses en barrica. Viñedo en Báguena (Teruel). Vino de parcela. Suelos con predominio de yesos. Variedad que tradicionalmente se cultivaba en las zonas más húmedas, donde otras sufrían por ese exceso de agua. Picota de capa media con ribete granate. Fruta roja y tostados, con recuerdos herbáceos y especiados. Tierra húmeda, , petricor, eucalipto y tiza. Tacto pulverulento e incluso terroso en boca. Curioso.

LADERAS DEL JILOCA GARNACHA 2023
100% Garnacha. Vinificación en hormigón y Flextank (50-50). Rojo picota de capa media con ribete malva. Flores azules, Mon Cheri, guirlache y soja, con recuerdos minerales en final de boca. Irreconocible Garnacha.


LADERAS DEL JILOCA JUAN IBAÑEZ 2024
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Juan Ibáñez (Moristel o Negralejo). Vinificación en inoxidable sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 900 metros de altitud. Vino de parcela. 1200 botellas. Cereza de capa media con ribete rubí. Moras, grosellas, arándanos salvajes, flores azules y una pizca de grafito. Regaliz y hierbas de monte. Alegre, fresco y divertido en boca. Predomina la acidez sobre el tanino. Directo, versátil y jugoso. Sincero y coherente. Muy equilibrado y agradable, un sorbo llama al siguiente. Hecho para disfrutar sin complicaciones. Un acierto total su etiquetado como "Juan Ibáñez", marcando esa diferenciación territorial con la Moristel de la provincia de Huesca.

VALDEJASA ROSADO 2025
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades blancas. En realidad más clarete que rosado. Inoxidable sin crianza. Rosa tenue asalmonado. Poco expresivo en nariz. Frutillos rojos, yogur de fresa y hojas de menta. Acidez media. Agradable, fresco y veraniego.

VALDEJASA TINTO 2020
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Crianza durante 36 meses en barrica. Heredero directo de los antiguos vinos de la bodega. Picota de capa alta con ribete teja. Muy evolucionado en nariz, totalmente invadido por aromas terciarios -casi pleistocénicos- sin rastro de la fruta. Muy irregular en boca. Alejado de nuestros gustos.

LAS VIÑAS HUERFANAS 2024
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Sin crianza. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Fruta roja, fruta de hueso y grafito. Quizás algo corto en boca. Honesto y sincero, traslada la viña a la copa. Vino muy correcto.

LAS VIÑAS HUERFANAS ÚNICO 2023
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras tintas. Crianza durante 8 meses en barrica. Uvas procedentes de dos viñedos de 100 años edad. Rojo cereza de capa media con ribete rosáceo. Licoroso, rústico, complejo, largo, fresco y diferente. Más delgado de lo que cabría esperar, prácticamente nada secante, con un perfecto equilibrio acidez-alcohol. Muy agradable en boca. Recuerda a vinos italianos. Una grata sorpresa.

ROSÉ BRUT RESERVA FAMILIAR 2019
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona) Corpinnat. 100% Garnacha. 50 meses en rima. Precioso color oro rosa, casi blanc de noirs. Bouquet de flores secas de tocador y brioche. Cremoso y muy elegante. Posiblemente uno de los mejores espumosos rosados que hayamos catado.

BRUT NATURE RESERVA FAMILIAR 2015
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona)  Corpinnat. 100% Xarel-lo. El vino base realiza una triple crianza en inoxidable, barrica de acacia y ánfora. 117 meses en rima. Frutas de pepita maduras e hinojo, sobre un fondo tostado y de bollería. Cremoso y muy exclusivo.

LO FRARE PANXUT 2023
Vins L´Estanquer (Canet lo Roig, Castellón). Sin DO  in IGP. Merlot y Cabernet Sauvignon (80-20). 12 meses de crianza en barrica. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas rojas muy maduras, mermelada de ciruelas, pastillas juanolas, monte bajo, flores azules y especias. Fondo mentolado y de regaliz de palo. Intenso y poderoso, cálido y sabroso. Acidez media. Taninos presentes, quizás demasiado. Largo postgusto de final goloso con recuerdos amargos de cacao y café.

ESPARTAL 2024
Celler Serra de Cavalls (El Pinell de Brai, Tarragona). DO Terra Alta.  Vendimia manual. Crianza durante 9 meses en ánfora de terracota. 100% Garnacha tinta, procedente de un viñedo de 40 años situado a 200 metros de altitud. Bonito color rojo cereza con ribete malva de capa media-baja y una excelente intensidad aromática. Frutas rojas -grosellas, guindas- pimienta blanca y un buen ramillete de hierbas aromáticas de monte Mediterráneo. Notable acidez, adecuada sin descompensar y gran frescura en boca. Algo más de peso y estructura le vendría bien. Lineal, directo, delgado y fácil. Perfecto para tomar por copas, sorprende por su franqueza y juventud.

Todavía queda mucho que comentar acerca de otros proyectos enológicos de Juanma Gonzalvo, como su trabajo de recuperación de algunos viñedos de variedades casi extinguidas en la localidad de Alloza (Teruel) de donde procede parte de su familia. Sin embargo, preferimos poner aquí el punto y seguido, a la espera de conocer de primera mano más detalles acerca de los nuevos planes presentes y futuros de este incansable nómada del vino.


lunes, 25 de abril de 2022

> Cata en primicia: nuevos monovarietales de Daroca Bodega




En las últimas dos décadas la despoblación y el abandono del viñedo han ido de la mano en la Comarca del Jiloca. Verdaderamente se trata de una misma realidad aunque observada desde dos perspectivas diferentes. De manera paralela, el gradual envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional, han conducido al cese de actividad en muchos sectores y lamentablemente la viticultura no ha sido una excepción. Se calcula que sólo en las últimas dos décadas se han perdido más de 20 hectáreas de viñedo cada año, tanto por abandono como por arrancamiento. En el año 1980 había aproximadamente 3400 hectáreas de viñedo, superficie que se ha ido reduciendo gradualmente hasta las 150 hectáreas de viña en producción a día de hoy, según las estimaciones más optimistas. Y lo más grave de todo -dejando al margen la edad de dichas viñas, muchas de ellas centenarias- es que la velocidad de destrucción parece acelerarse, sin que las administraciones hagan nada al respecto. Este patrimonio agrícola y cultural del Aragón ancestral más desconocido, parece a día de hoy condenado a la desaparición. 


En general se trata de viñedos mestizos, mayoritariamente Garnacha, aunque con plantas de Juan Ibáñez, Provechón y Macabeo. Sin embargo cada variedad suele ocupar una ubicación en concreto según la orientación, la exposición al viento y el drenaje del terreno. Tradicionalmente todas esas uvas se vendimiaban conjuntamente y se llevaban a la Sociedad Cooperativa Santo Tomás de Aquino -ahora rebautizada como Daroca Bodega- donde se introducían en alguno de los 200 depósitos de cemento construidos a final de la década de los años 50 para elaborar vino a granel. Así fue durante años, un negocio muy poco rentable para la cooperativa y todavía menos para los viticultores, una actividad escasamente lucrativa que sin embargo les permitía disfrutar de los magníficos atardeceres en la viña. Pero pasaron los años, muchos viticultores tuvieron que dejar de trabajar el viñedo y nadie de su familia les cogió el relevo. Sin poda, saneamiento ni limpieza, algunas vides comenzaron a sufrir, casi a agonizar. 


Un interesante proyecto de recuperación de viñas semiabandonadas y a punto de desaparecer diseñado por la Asociación Paisajes del Jiloca nació a mediados de 2020 con la meta de volver a poner en producción viñedos en vías de desaparición. El primer paso fue la creación de un catálogo de viñas en situación de emergencia, la mayoría propiedad de viticultores de avanzada edad o de sus herederos. A través de diferentes mecanismos de cesión, apadrinamiento, crowfunding, micromecenazgo y realización de trabajos no remunerados, se persigue devolver la alegría a algunos de esos viticultores mayores. No será labor de un año ni tarea fácil de ejecutar, pero es más que probable que con la uva de esas parcelas ahora a medio recuperar, se elaboren vinos de calidad que además incorporarán la generosidad y la colaboración de personas anónimas. Serán vinos conseguidos gracias al esfuerzo de muchos, pero serán sin duda vinos de la Ribera del Jiloca.


A la espera de los vinos procedentes de viñedos recuperados Daroca Bodega comenzó en 2019 una nueva andadura para elaborar vino embotellado, incrementando los estándares de calidad y el valor añadido. Su objetivo es la búsqueda del prestigio y los ingresos económicos necesarios para pagar más por cada kilogramo de uva a los viticultores que en la actualidad aportan su cosecha en cada vendimia, así como atraer nuevos socios y aumentar el grado de satisfacción de los actuales. Bajo su supervisión técnica hay viñas de cuatro variedades -Garnacha, Juan Ibáñez, Provechón y Macabeo- y disponen de cuatro vinos en el mercado agrupados en dos marcas comerciales, Daruqa y Marqués de Daroca. Recientemente se ha iniciado la presentación comercial de una tercera línea de vinos denominada Laderas del Jiloca, interesantes monovarietales que protagonizan el presente artículo y que a nadie dejarán indiferente.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata técnica, evaluación y comentarios en primicia de los nuevos monovarietales de Daroca Bodega.


LADERAS DEL JILOCA MACABEO 2020
100% Macabeo. Sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 700-1000 metros de altitud. Producción 5000 botellas.
Amarillo verdoso con ribete dorado de capa media. Poco expresivo en nariz, frutas de pepita (pera, manzana) hinojo y anisados, aunque cuesta encontrarlos. Acidez media plus. Algo cálido en boca, estructurado incluso con un punto de tanicidad. Ligero amargor final un tanto secante que le aporta longitud y lo sostiene en el postgusto. Mejor en boca que en nariz, con amplias posibilidades de maridaje y un pellizco casi picante que recuerda al jengibre. Vino serio, austero, de lenta apertura, aunque sincero y con carácter, muy aragonés.
Puntuación: 72


LADERAS DEL JILOCA JUAN IBÁÑEZ 2020
100% Juan Ibáñez. Sin crianza. Vino de parcela. Viñedo de 40 años de edad. 900 metros de altitud.
Rojo cereza de capa media con ribete azulado. Intensa nariz de frutas rojas y regaliz rojo sobre un fondo herbáceo. Marcada acidez muy refrescante. Lineal, directo, fresco y muy agradable. Versátil y jugoso. Perfecto para disfrutar por copas o para acompañar comidas ligeras. Perfil muy "todos públicos". Un acierto total su denominación como "Juan Ibáñez", marcando esa diferenciación territorial con la Moristel de la provincia de Huesca.
Puntuación: 82


LADERAS DEL JILOCA GARNACHA 2020
100% Garnacha. Sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 750-1000 metros de altitud. Producción 15000 botellas.
Rojo cereza de capa media plus con ribete violáceo que se insinúa granate. Frutas rojas y lácticos en nariz, yogur de  moras, tarta de queso con arándanos y un peculiar aporte de hojas de menta. Agradable, fresco, cariñoso y muy redondo. Tal vez algo falto de centro de boca, un poco más de volumen y estructura le vendrían bien. En cualquier caso una garnacha sabrosa, impecable y bien elaborada a la que nada le falta, con equilibrio perfecto entre acidez y contenido alcohólico. Paisaje embotellado.
Puntuación: 85


LADERAS DEL JILOCA PROVECHÓN 2019
100% Provechón. 12 meses de barrica usada. Viñedo de 70 años. Uvas procedentes de una sola parcela. Vendimia manual.
Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas rojas y negras acompotadas con recuerdos vegetales ligeramente pulverulentos, casi terrosos. Secante y rugoso en boca, algo cálido y astringente, con un amargor final que ensombrece el conjunto. Tal vez la variedad o tal vez la edad de la barrica empleada, le transmiten dificultad al vino. Vino rústico y rural que transporta a tiempos pasados. Complicado en cata técnica, quizás con el maridaje adecuado se consiga otro resultado.
Puntuación: 70


LADERAS DEL JILOCA ORANGE WINE 2020
100% Blanca de Daroca (antigua denominación de la Macabeo en esa zona). 30 días skin-contact con bazuqueos diarios. 12 meses de crianza en barrica usada de 300 litros. Viñedo 40-70 años de edad.
Dorado de capa media-alta. Corteza de cítricos escarchados, caramelo, piña madura, orejones y un recuerdo ajerezado. Complejo, maduro, largo, pleno en su paso por boca, con volumen y estructura. Excelente trabajo, especialmente por el aporte justo de barrica. No recuerda a otros orange-wines extremos, resultando más comercial e incluso gastronómico. Muy original y diferente.
Puntuación: 89


Muchas más sorpresas nos va a deparar esta bodega con sesenta años de experiencia a sus espaldas. Vinos de variedades tradicionales poco conocidas -como la Provechón o la Juan Ibáñez- vinos de parcelas recuperadas, con nombre, apellidos y una historia que contar, vinos actuales pero con la esencia de los vinos de antes, todos ellos frutales y frescos, gracias a la altitud de más de 900 metros y a los suelos de pizarra. La nueva dirección técnica, el ambicioso programa de recuperación de viñedos olvidados, las excelentes condiciones de la zona para el cultivo de la vid y la reciente ampliación de la DOP Calatayud -incluyendo municipios como Daroca, Murero, Manchones, Orcajo y Villafeliche- son garantías para un seguro éxito.