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viernes, 19 de junio de 2026

> Hoy catamos con... Juanma Gonzalvo



Conocimos a Juanma Gonzalvo hace unos cuantos años -algo así como en 2017- en el transcurso de una feria enológica que se celebró en el Gran Hotel de Zaragoza y que tenía como finalidad la promoción de pequeñas bodegas. Juanma representaba a Bodega Alcovi (IGP Castellón) para la que trabajaba como director técnico en la elaboración de sus vinos en la Sierra de Espadán. Nos ofreció catar varias de sus elaboraciones protagonizadas por variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Monastrell y Syrah, vinos todos ellos robustos y con una importante capacidad de guarda. Aquella breve charla nos resultó muy interesante y sus explicaciones ayudaron a abrir nuestra mente a los vinos procedentes de zonas geográficas poco conocidas.

Panel de cata Vignerons de Huesca 2019

Nuestros caminos volvieron a cruzarse al año siguiente, más concretamente en el mes de febrero, cuando nos encontramos en Aínsa (Huesca) al haber sido ambos seleccionados como miembros del panel de cata de Vignerons de Huesca. Aquellos dos días encerrados -junto con unos cuantos enajenados más- en una bodega subterránea catando y evaluando más de cuarenta vinos, cimentaron una amistad firme entre nosotros, especialmente tras compartir el viaje de regreso hasta Zaragoza después de haber tenido que rascar el hielo de los cristales del coche. Subirse al vehículo de otro y transitar por heladas carreteras de montaña antes del amanecer demuestra siempre una sólida confianza mutua.


Natural de Zaragoza, donde cursó sus estudios de Ciencias Químicas, tiene fijada su residencia en la provincia de Castellón. En realidad debería estar empadronado en su furgoneta, porque en ella vive gran parte del año. Juanma Gonzalvo es un enólogo nómada que desarrolla múltiples actividades casi en cualquier lugar de España, aunque desde el punto de vista de la elaboración, las bodegas a las que asesora se ubican en un abanico que se extiende desde el Penedés hasta Daroca, pasando por Calatayud, Castellón y Terra Alta. Todos sus vinos tienen un indudable carácter mediterráneo y reflejan el paisaje, el entorno y la climatología de los viñedos de los que proceden, porque si por algo se caracteriza el buen hacer de Juanma es por ser respetuoso y honesto con aquello que la tierra le proporciona. Quizás de todos los proyectos a los que se ha enfrentado, quizás la reactivación de la cooperativa de Daroca haya sido su mayor reto hasta la fecha. A caballo entre la IGP Ribera del Jiloca y la DO Calatayud, desde luego a la zona no le falta potencial. Viñedos a gran altitud y muchos de ellos casi centenarios son sus aliados para la elaboración de vinos de calidad, aunque para ello haya tenido que desplegar todas sus artes, en un área geográfica tradicionalmente orientada a la producción cerealista y al de vino de gran volumen.


En el año 2024 se puso al frente de la dirección técnica de la parte enológica de Tío Nicasio, exitosa empresa zaragozana situada en Castejón de Valdejasa responsable de la elaboración de un producto gourmet como son sus escabechados. Los vinos rústicos y tradicionalmente algo rudos que se venían elaborando en Tío Nicasio, digamos que necesitaban una actualización y la mano experta de Juanma empieza -dos años después- a dejar su rúbrica, en forma de vinos más frutales, delgados y frescos, más acordes al gusto actual. Casi sin pretenderlo, la bodega ha ido sumando a sus viñas centenarias propias, la gestión de numerosas parcelas alquiladas e incluso cedidas, propiedad de vecinos que por envejecimiento o por falta de relevo generacional, se ven incapaces de trabajarlas. Ese es el origen de la línea de vinos Las Viñas Huérfanas, preciosa denominación para esas parcelas que -de no haber sido por esta iniciativa- no tendrían quién las cuidara.


Adicionalmente, a lo largo de ciertos periodos de tiempo y de manera intermitente ha realizado labores de asesor en Sabaté i Coca, bodega del Penedés que elabora espumosos Corpinnat de alta gama, escindidos de la DO Cava hace relativamente poco tiempo. Toda la tradición familiar, un magnífico trabajo en viña y en bodega dan como resultado unos espumosos de presencia imponente capaces de competir con cualquiera, aunque a unos precios elevados.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales de varios de sus vinos. Pasen, lean y si encuentran alguno de sus vinos, no duden en adquirirlo, porque suelen valer más de lo que cuestan. Seguro que no les defraudará...

LADERAS DEL JILOCA MACABEO 2023
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca 
100% Macabeo. 6 meses en inoxidable sobre lías. Viñedo de 40 años de edad. 1000 metros de altitud. Amarillo dorado bajo. Membrillo, pimienta blanca y plátano. Serio en nariz. Ataque adulzonado (ese glicerol...) Goloso, graso estructurado y con volumen. Muy gastronómico.


LADERAS DEL JILOCA PROVECHON 2019
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Provechón (Bobal). Crianza durante 12 meses en barrica. Viñedo en Báguena (Teruel). Vino de parcela. Suelos con predominio de yesos. Variedad que tradicionalmente se cultivaba en las zonas más húmedas, donde otras sufrían por ese exceso de agua. Picota de capa media con ribete granate. Fruta roja y tostados, con recuerdos herbáceos y especiados. Tierra húmeda, , petricor, eucalipto y tiza. Tacto pulverulento e incluso terroso en boca. Curioso.

LADERAS DEL JILOCA GARNACHA 2023
100% Garnacha. Vinificación en hormigón y Flextank (50-50). Rojo picota de capa media con ribete malva. Flores azules, Mon Cheri, guirlache y soja, con recuerdos minerales en final de boca. Irreconocible Garnacha.


LADERAS DEL JILOCA JUAN IBAÑEZ 2024
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Juan Ibáñez (Moristel o Negralejo). Vinificación en inoxidable sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 900 metros de altitud. Vino de parcela. 1200 botellas. Cereza de capa media con ribete rubí. Moras, grosellas, arándanos salvajes, flores azules y una pizca de grafito. Regaliz y hierbas de monte. Alegre, fresco y divertido en boca. Predomina la acidez sobre el tanino. Directo, versátil y jugoso. Sincero y coherente. Muy equilibrado y agradable, un sorbo llama al siguiente. Hecho para disfrutar sin complicaciones. Un acierto total su etiquetado como "Juan Ibáñez", marcando esa diferenciación territorial con la Moristel de la provincia de Huesca.

VALDEJASA ROSADO 2025
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades blancas. En realidad más clarete que rosado. Inoxidable sin crianza. Rosa tenue asalmonado. Poco expresivo en nariz. Frutillos rojos, yogur de fresa y hojas de menta. Acidez media. Agradable, fresco y veraniego.

VALDEJASA TINTO 2020
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Crianza durante 36 meses en barrica. Heredero directo de los antiguos vinos de la bodega. Picota de capa alta con ribete teja. Muy evolucionado en nariz, totalmente invadido por aromas terciarios -casi pleistocénicos- sin rastro de la fruta. Muy irregular en boca. Alejado de nuestros gustos.

LAS VIÑAS HUERFANAS 2024
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Sin crianza. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Fruta roja, fruta de hueso y grafito. Quizás algo corto en boca. Honesto y sincero, traslada la viña a la copa. Vino muy correcto.

LAS VIÑAS HUERFANAS ÚNICO 2023
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras tintas. Crianza durante 8 meses en barrica. Uvas procedentes de dos viñedos de 100 años edad. Rojo cereza de capa media con ribete rosáceo. Licoroso, rústico, complejo, largo, fresco y diferente. Más delgado de lo que cabría esperar, prácticamente nada secante, con un perfecto equilibrio acidez-alcohol. Muy agradable en boca. Recuerda a vinos italianos. Una grata sorpresa.

ROSÉ BRUT RESERVA FAMILIAR 2019
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona) Corpinnat. 100% Garnacha. 50 meses en rima. Precioso color oro rosa, casi blanc de noirs. Bouquet de flores secas de tocador y brioche. Cremoso y muy elegante. Posiblemente uno de los mejores espumosos rosados que hayamos catado.

BRUT NATURE RESERVA FAMILIAR 2015
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona)  Corpinnat. 100% Xarel-lo. El vino base realiza una triple crianza en inoxidable, barrica de acacia y ánfora. 117 meses en rima. Frutas de pepita maduras e hinojo, sobre un fondo tostado y de bollería. Cremoso y muy exclusivo.

LO FRARE PANXUT 2023
Vins L´Estanquer (Canet lo Roig, Castellón). Sin DO  in IGP. Merlot y Cabernet Sauvignon (80-20). 12 meses de crianza en barrica. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas rojas muy maduras, mermelada de ciruelas, pastillas juanolas, monte bajo, flores azules y especias. Fondo mentolado y de regaliz de palo. Intenso y poderoso, cálido y sabroso. Acidez media. Taninos presentes, quizás demasiado. Largo postgusto de final goloso con recuerdos amargos de cacao y café.

ESPARTAL 2024
Celler Serra de Cavalls (El Pinell de Brai, Tarragona). DO Terra Alta.  Vendimia manual. Crianza durante 9 meses en ánfora de terracota. 100% Garnacha tinta, procedente de un viñedo de 40 años situado a 200 metros de altitud. Bonito color rojo cereza con ribete malva de capa media-baja y una excelente intensidad aromática. Frutas rojas -grosellas, guindas- pimienta blanca y un buen ramillete de hierbas aromáticas de monte Mediterráneo. Notable acidez, adecuada sin descompensar y gran frescura en boca. Algo más de peso y estructura le vendría bien. Lineal, directo, delgado y fácil. Perfecto para tomar por copas, sorprende por su franqueza y juventud.

Todavía queda mucho que comentar acerca de otros proyectos enológicos de Juanma Gonzalvo, como su trabajo de recuperación de algunos viñedos de variedades casi extinguidas en la localidad de Alloza (Teruel) de donde procede parte de su familia. Sin embargo, preferimos poner aquí el punto y seguido, a la espera de conocer de primera mano más detalles acerca de los nuevos planes presentes y futuros de este incansable nómada del vino.


jueves, 6 de julio de 2023

> Sudáfrica desconocida

 


Es muy probable que sólo con el paso del tiempo, tomemos consciencia del privilegio que significa tener al alcance de nuestra mano los seminarios impartidos por Grape Bebop. Después de aquella experiencia única que supuso la jornada sobre vinos de Georgia, la asistencia a la reedición de la charla formativa sobre vinos sudafricanos nos pareció casi una obligación. Aunque en los últimos años el acceso a los vinos de Sudáfrica resulta algo más sencillo -particularmente a través de webs especializadas- en general el conocimiento que se tiene al respecto es bastante limitado, incluso para un consumidor medianamente interesado. 


Si el presente de cualquier país no puede comprenderse sin su historia, en el caso de Sudáfrica esta premisa se cumple aún con más firmeza. Al margen de los suelos, la orografía, el clima y la influencia del mar, no se puede entender el origen del vino sudafricano sin echar la vista atrás al menos cuatrocientos años. Fue a mediados del siglo XVII cuando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales decidió establecer un puesto de aprovisionamiento para sus naves cerca del Cabo de Buena Esperanza. Con el paso del tiempo, el posterior desarrollo de ese pequeño núcleo -casi exclusivamente formado por almacenes y tabernas- dio lugar a lo que más tarde sería la actual Ciudad del Cabo. La necesidad de asegurar el suministro a los barcos, animó a algunos colonos a establecerse y a construir sus propias granjas, en las que además de criar animales incorporaron diversos cultivos entre los que se incluyó la vid. Este es el motivo por el que la mayoría de bodegas en Sudáfrica se denominan farms. Como casi todos los vinos de aquella época, su calidad dejaba mucho que desear, pero el elevado consumo interno en una región sin apenas infraestructuras e indudablemente volcada al comercio marítimo hizo que crecieran las hectáreas de viñedo. 


Algo cambió a principios del siglo XIX cuando el Imperio Británico se hizo con Ciudad del Cabo. Las constantes guerras con Francia bloquearon el comercio europeo de los vinos de Burdeos y ese segmento del mercado lo intentaron ocupar -aunque con escaso éxito- los vinos procedentes de Sudáfrica, a pesar de los costes del transporte, las dificultades de conservación y la escasa calidad de los mismos. En realidad, sólo los vinos dulces elaborados en Constantia -residencia del antiguo gobernador holandés de la colonia- gozaban por entonces de cierto reconocimiento internacional. Aparentemente ciegos ante las demandas de su mercado exterior, los productores sudafricanos persistieron en los errores que arrastraban desde hace años y en una enloquecida huida hacia adelante, aumentaron las hectáreas de viñedo y el volumen de vino producido, con una calidad tan ínfima que no tardó en derivar en rechazo comercial, viéndose obligados a desviar todos esos excedentes hacia la destilación.


Sin embargo, la independencia de Sudáfrica del Imperio Británico todavía se retrasó varias décadas. 25 años de conflicto armado intermitente entre los colonos de origen holandés -conocidos como bóeres o afrikaners- y la metrópoli británica desembocaron en la creación de la Unión Sudafricana, estado-colonia que a la postre se convertiría con el paso de los años en la actual República de Sudáfrica. Durante ese periodo tan convulso en lo político, se fundó en 1923 la cooperativa KWV que agrupó a la mayoría de viticultores y sentó las bases para una producción adecuada y una comercialización favorable. Al inicio sus decisiones fueron aceptadas con agrado por los productores, pero con el paso de los años y su excesivo intervencionismo, la KWV se convirtió en un monopolio del que era prácticamente imposible escapar. Finalmente en 1994 la KWV colapsó, no sólo debido a sus dificultades económicas, sino también arrinconada por algunos elaboradores independientes que introdujeron novedades tecnológicas procedentes de otros países y que obtuvieron un notable éxito comercial.



No es posible hablar de la historia del vino en Sudáfrica sin mencionar a los esclavos. Fueron los colonos holandeses los que introdujeron esta mano de obra de bajo coste, práctica abolida parcialmente en 1834 por los británicos, aunque durante mucho tiempo pervivió en forma de escasos salarios en ocasiones pagados con botellas de alcohol, una cruel y autorizada costumbre que tenía la doble finalidad de ahorrar costes y convertir a los trabajadores de raza negra en alcohólicos absolutamente dependientes. Las consecuencias de este endemoniado mecanismo denominado "sistema tot" pueden verse incluso hoy en día al comprobar los elevados índices de alcoholismo entre la población de color, situación que apenas ha variado desde el fin del Apartheid a mediados de los 90. El abandono de las políticas de segregación racial por parte de los sucesivos gobiernos sudafricanos supuso un punto de inflexión también para la industria del vino. Asimismo los esfuerzos implementados por las bodegas en materias tales como la certificación de viticultura sostenible con la biodiversidad y el medio ambiente o la certificación de prácticas éticas respecto a las condiciones laborales, persiguen dignificar la imagen del país ante los mercados exteriores más sensibles. La apertura de nuevos destinos comerciales y el definitivo levantamiento de las estrictas normas de la KWV han permitido la entrada de nuevas ideas en las bodegas y han conseguido posicionar al vino sudafricano en el mercado internacional, aunque no resulta sencillo dejar atrás la etiqueta de vinos baratos y de gran volumen.


El sistema de clasificación Wine of Origin (WO) por el que se rigen la totalidad de los vinos sudafricanos fue diseñado en 1973. A diferencia de lo que sucede en las denominaciones de origen españolas, no existe regulación alguna en cuanto a variedades de uva, técnicas de vinificación, tiempos de crianza ni nada similar. Todo el esfuerzo se concentra en la identificación de las zonas geográficas en función de los suelos, la orientación y los mesoclimas. La clasificación comienza con las áreas más grandes denominadas "unidades geográficas", en número total de seis, aunque sin duda la más conocida es Western Cape. Le siguen las "regiones", que a su vez se dividen en "distritos", en cuyo interior se diferencian un número indeterminado de "wards" o zonas geográficas con condiciones geológicas y climáticas especiales que les proporcionan una identidad propia. Por último nos encontramos los "estates", viñedos no fragmentados propiedad de una sola bodega. Todo este complejo entramado obliga a los productores a cumplir con un estricto programa de documentación que garantice la trazabilidad, algo que tiene sentido para vinos de gran calidad pero que supone un severo inconveniente en el caso de los vinos más económicos. Por si fuera poco, el tránsito documental hacia las áreas más pequeñas no lleva aparejado una mayor calidad -es tan sólo un signo de identidad- de modo que no quiere decir que un vino etiquetado con el nombre de un ward vaya a tener más calidad que otro etiquetado como procedente de Western Cape, tan sólo para poner un ejemplo.
 

La inmensa mayoría de países productores de vino intentan abanderar el cultivo de al menos una variedad de uva y no tardan en calificarla como autóctona. Es una simple consecuencia de la mentalidad humana con el fin de diferenciarse del vecino. Son de sobras conocidos los casos de la Malbec en Argentina y de la Tannat en Uruguay. Sudáfrica eligió para desempeñar ese papel a la Pinotage, una variedad tinta resultante de la hibridación entre Pinot Noir y Cinsault -también denominada Hermitage- realizada en tierras sudafricanas en 1924 por Abraham Izak Perold, profesor de viticultura de la Universidad de Stellenbosch. Jugar a ser Dios tiene sus riesgos, de manera que de dos uvas de piel fina y escaso color, se obtuvo sorprendentemente una variedad de hollejo grueso de la que se obtienen vinos de capa profunda y marcada astringencia, aún a pesar de retirar los hollejos antes de que termine la fermentación y de microoxigenar la mezcla. Tan sólo los monovarietales elaborados con uvas procedentes de viñedos viejos en vaso alcanzan los niveles de elegancia que se les debería exigir y todo ello siempre que el trabajo en bodega sea impecable. En la práctica, es complicado encontrar pinotages de calidad, más aún fuera de Sudáfrica. Tal vez por eso se han popularizado en los últimos años los conocidos como Coffee Pinotageun estilo de vino muy comercial con aromas a toffee y capuccino, mucho más agradable para el consumidor medio aunque con un sospechoso maquillaje conseguido con la adición de duelas de roble tostadas durante la fermentación del mosto. La segunda vía por la que Sudáfrica ha decidido presentar su querida Pinotage al mundo son los vinos denominados Cape blend, ensamblajes con variedades francesas -Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Petit Verdot- en los que la casta sudafricana debe ser mayoritaria en el coupage y representar entre un 30% y un 70% del total.


Sin duda resultan mucho más atractivas las tradicionales French-style blends -mezclas bordelesas- o incluso los vinos GSM style -Garnacha, Syrah, Monastrell- tan populares y exitosos en el Ródano. Las variedades blancas más representativas, tanto en vinos monovarietales como en ensamblajes, son la Sauvignon Blanc, la Chenin Blanc, la Chardonnay y la Semillon. Como curiosidad añadiremos que existe en tierras sudafricanas una mutación autóctona de esta última -Semillon Gris- tan escasa como peculiar. Por último, hablaremos brevemente de los desconocidos vinos espumosos sudafricanos. Cap Classique es la asociación que agrupa a 82 productores de vinos espumosos de calidad, sin restricción alguna en cuanto a variedad de uva utilizada. Sí se exige vendimia manual, prensado de racimos enteros, mosto procedente sólo del primer prensado, segunda fermentación en botella y un periodo mínimo de crianza en botella de 12 meses.

Pues bien, si la lectura ha conseguido mantener el interés hasta este punto del artículo, el premio consiste en tener acceso a nuestras notas y opiniones acerca de los vinos que tuvimos el privilegio de catar en aquella interesantísima jornada. Como siempre nos gusta decir: pasen y disfruten, queridos lectores...




GRAHAM BECK VINTAGE COLLECTION BLANC DE BLANCS BRUT 2017
Cap Classique. 100% Chardonnay. Espumoso elaborado siguiendo el método tradicional de segunda fermentación en botella. Vendimia manual temprana en búsqueda de frescura. Uva procedente de viñedos sobre suelos calizos, una rareza dentro del distrito de Robertson, un ancho valle con orientación hacia el Océano Índico. Parte del vino no realiza maloláctica y al menos la mitad realiza 5 meses de crianza en barrica. 48 meses de crianza en total. Brioche, cítricos, mantequilla. Muy cremoso en boca, con algo más de cuerpo que champagnes y cavas con los que comparte método de elaboración. Cifras de producción y exportación en claro incremento. Los espumosos Cap Classique son quizás los vinos sudafricanos comercialmente con más potencial en la actualidad.


KLEIN CONSTANTIA VIN DE CONSTANCE 2018
WO. Constantia. 100% Muscat de Frontignan. Actual recreación del histórico vino dulce que -según se cree- Napoleón hizo que le llevaran durante su destierro en la isla de Santa Elena. Uva vendimiada entre principios de febrero y mediados de abril, a lo largo de 21 fechas diferentes de recogida, buscando el equilibrio entre la acidez, la maduración y el contenido en azúcares. Realización de múltiples elaboraciones -inoxidable, barricas de diferentes tamaños, tipos de roble y grados de tostado- hasta llegar al secreto coupage final. Por si fuera poco, se le somete a tres años de crianza posterior. El resultado es un vino naturalmente dulce, visualmente de un precioso color dorado, opulento y apabullante en nariz, denso y meloso en boca, aunque con una excelente acidez y una complejidad sin igual. Una auténtica delicia. De su precio nada comentaremos -no resulta elegante hablar de dinero- porque como alguien dijo alguna vez, si se necesita preguntar cuánto cuesta, tal vez no nos lo podamos permitir...


DIEMERSDAL SAUVIGNON BLANC 2020
WO. Cape Town. 100% Sauvignon Blanc. Sin crianza en roble. Viñedos situados en las colinas de Durbanville sobre suelos de arenisca al norte de Ciudad del Cabo, zona más fresca por la influencia de los vientos y brisas procedentes del Atlántico, a no más de 10 kilómetros de distancia. Herbáceos, cítricos y una marcada acidez, un estilo de Sauvignon Blanc muy particular de Cape Town, más refrescante y menos tropical que los elaborados en Nueva Zelanda. Correcto y asequible.


THORNE & DAUGHTERS SNAKES & LADDERS 2020
WO. Citrusdal Mountain. 100% Sauvignon Blanc. Fermentación de racimos enteros y crianza sobre lías en barrica de roble durante 9-10 meses. Amarillo dorado medio. Tarta de manzana y tostados, sobre un ligero fondo de reducción. Notable presencia de la crianza. Un irreconocible Sauvignon Blanc con una excelente evolución al oxigenarse en la copa. Muy agradable y elegante.


RALL WINES WHITE 2019
WO. Coastal. Ensamblaje de tres variedades de uva: Chenin Blanc, Verdelho y Viognier (68-28-4) procedentes de Swartland y Stellenbosch. Discreta crianza en barrica de roble francés de varios usos. Cítricos y manzanas. Marcada acidez y posibilidad de guarda. Alejado de nuestros gustos.


CAP MARITIME CHARDONNAY 2018
WO. Hermel-en-Aarde Ridge. Área de producción emergente, escindida de Walker Bay y subdividida a su vez en tres surregiones o wards, con diferencias en altitud y en composición de los suelos. 100% Chardonnay. 14 meses de crianza en barricas de roble nuevo y huevos de cemento. Yogur de limón y frutas de pepita. Imposible diferenciarlo de otros Chardonnays de Nuevo Mundo. Fresco en nariz y elegante en boca, un estilo más borgoñón, aunque con menos acidez que los citados vinos franceses. Elegir entre el original o la copia depende de lo que estemos dispuestos a pagar.


KEERMONT VINEYARDS RIVERSIDE CHENIN BLANC 2018
WO. Stellenbosch. 100% Chenin Blanc. 11 meses de crianza en barricas usadas de roble francés. Elaborado siguiendo principios de enología de mínima intervención. Acidez media. Mieles y frutas de pepita. Ligerísimo resto de azúcar. Cremoso y amable en boca. Un magnífico representante de los exitosos monovarietales de Chenin Blanc elaborados en Sudáfrica. 


RICHARD KERSHAW CLONAL SELECTION PINOT NOIR 2018
WO. Elgin. 100% Pinot Noir. Vendimia manual y fermentación espontánea en depósitos abiertos. Vinificación por separado de diferentes clones de Pinot Noir. 11 meses de crianza en barricas de diferentes capacidades y en huevos. Rojo cereza de capa baja, limpio aunque con un aspecto algo más evolucionado de lo deseable. Recuerdos a carne ahumada, pétalos de rosa marchitos y tierra húmeda. Algo licoroso. De nuevo un estilo borgoñón bastante acertado -la fresca climatología de Elgin así lo determina- pero que sin embargo no alcanza al original. Buen intento.


AA. BADENHORST RED 2019
WO. Swartland. Syrah, Cinsault, Tinta Barroca, Garnacha Tinta y Touriga Nacional (35-31-17-13-4). Vendimia efectuada el mismo día para todas las variedades por igual, lo cual ya indica que el elaborador sabe bien lo que hace aunque asume sus riesgos. Semimaceración carbónica de parte de la uva, dejando entre 3 y 6 meses el mosto en contacto con pieles. Posterior crianza durante 16 meses en barricas usadas. El resultado es algo similar a un "field blend", aunque en realidad las uvas proceden de parcelas diferentes. Capa media con ribete granate. Cerezas, lácticos, chocolate con leche. Ligeramente astringente en boca que hace sospechar algo de verdor, exceso de raspón o más posiblemente ambas cosas. Corte moderno e internacional. Muy curioso.


CHAMONIX WREYWACKE PINOTAGE 2017
WO. Franschhoek. 100% Pinotage. 18 meses de crianza en una combinación de barricas nuevas y usadas. Monovarietal de esta casta tinta resultado de la hibridación entre Pinot Noir y Cinsault -también denominada Hermitage- realizada en tierras sudafricanas a principios del siglo XX, de manera que de dos uvas de piel fina y escaso color, se obtuvo sorprendentemente una variedad de hollejo grueso de la que se obtienen vinos de capa profunda y marcada astringencia, aún a pesar de retirar los hollejos antes de que termine la fermentación y de microoxigenar la mezcla. Por si todo ello no fuera suficiente, en el vino que nos ocupa se efectúa una semimaceración carbónica y además parte de las uvas se deshidratan antes de ser añadidas al vino sin terminar. El resultado no puede ser más incómodo: frutas rojas, negras y frutos secos tostados en nariz, pero en boca presenta un desagradable y prolongado amargor final. Imposible para nosotros.


KANONKOP KADETTE CAPE BLEND 2019
WO. Stellenbosch. Pinotage, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc (44-29-25-2). Vinificación en depósitos de cemento. Crianza durante 12 meses en barricas usadas. Un vino correcto pero sin atractivo alguno, con ese amargor identitario de la Pinotage todavía muy presente, aunque algo más domesticado. En nuestra opinión el estilo cape blend parece más un intento de aprovechamiento de la difícil Pinotage que una búsqueda de la excelencia. En estos coupages la casta sudafricana debe ser mayoritaria y habitualmente se acompaña de variedades francesas, en una nada exitosa reinterpretación de los tintos del Ródano.


DE TRAFFORD ELEVATION 393 2012
WO. Stellenbosch. Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc (32-31-19-18). Crianza durante 23 meses en barrica nueva. Nariz rica en balsámicos y mentolados, con una marcada presencia de piracinas. Como es lógico con ese ensamblaje tan multitudinario, carece por completo de tipicidad varietal. Tampoco goza de identidad geográfica, un estilo muy bordelés que no permite reconocerlo como un vino de Nuevo Mundo, lo cual casi nos parece más un halago que una crítica. Bien elaborado.


Damos por terminado este viaje tan interesante como intenso por tierras sudafricanas. Agradecemos una vez más a Grape Bebop la posibilidad de darnos a conocer vinos procedentes del otro lado del mundo con la comodidad añadida de poder realizarlo sin tener que desplazarnos fuera de nuestra ciudad.

Próximo destino: Hungría


NOTA: Para la redacción del presente artículo nos hemos ayudado de la información proporcionada por Grape Bebop durante nuestra asistencia al seminario, así como de algunas imágenes compartidas en redes sociales, en particular imágenes de ciertas etiquetas, imprescindibles en nuestra opinión para documentar adecuadamente los vinos catados. Nuestro más sincero agradecimiento.

jueves, 12 de diciembre de 2019

> El hombre que susurraba a las Garnachas...



Existen múltiples teorías relativas al origen de la Garnacha. El este de España, el sur de Francia e incluso Cerdeña se han postulado como los lugares de nacimiento de la variedad de uva más representativa de la cuenca mediterránea, porque su distribución geográfica actual no puede separarse de sus raíces históricas, hondamente ancladas a los territorios que hace cinco siglos conformaron los dominios de la Corona de Aragón. Por si ello no fuera suficiente atractivo, las numerosas subvariedades que engloba -blanca, tinta, gris, peluda, tintorera- han conseguido que más de un enólogo se enamore perdidamente de ella.



Este es el caso de Carlos Rubén Magallanes, natural de Ponferrada (León), tierra de soberbios cepajes -Mencías y Godellos- que sin embargo no fueron suficientemente acreedores de su amor. Tras una dilatada carrera como director técnico en varias bodegas en tierras aragonesas, tiempo durante el cual creció su pasión por la variedad de uva que hoy nos ocupa, decidió hace no mucho embarcarse en un proyecto global capaz de integrar las mejores Garnachas de ambos lados de los Pirineos. Para ello se alió con un empresario belga llamado Mark Schiettekat, responsable de la compañía Master Winemakers elaboradora de vinos en Europa, América y Sudáfrica. Fue un flechazo instantáneo, un triángulo amoroso perfecto entre Rubén, Mark y su adorada Garnacha. En realidad se trata de un proyecto personal de Carlos Rubén -su nombre y su firma figuran en etiquetas y corchos- aunque la idea original fuera de Mark. Incluso el sobrenombre La Voz de la Garnacha está tan bien traído que nos hace dudar si dicha voz es la de Carlos Rubén o la de la propia uva. En su página web se detallan los inicios del proyecto, las fichas técnicas de cada vino que elabora e incluye algunos breves vídeos protagonizados por el propio enólogo, casi siempre relacionados con el tortuoso viaje que le lleva de un lado para otro en busca de las garnachas perfectas. La grave voz de Carlos Rubén es el hilo conductor de todos ellos: sus reflexiones y pensamientos, sus preocupaciones y luchas internas no hacen sino traducir a palabras lo que las uvas le dicen a diario, él pone voz a los viñedos y al paisaje, se comunica con ellos, es el hombre que susurra a las Garnachas...

Los vinos protagonistas en orden de cata

El catálogo del proyecto es de por sí extenso -nada menos que 14 vinos- y en él hay de todo: tres vinos blancos, un rosado, un espumoso y nueve vinos tintos. La procedencia de las uvas es diversa -Aragón, Cataluña y Francia son los territorios con mayor representación- aunque los vinos parcialmente elaborados con uvas de Madrid y Manchuela fueron de los tintos mejor valorados por nosotros durante la cata. También los ensamblajes con uvas francesas -tintas y blancas- resultaron muy satisfactorios. En futuras añadas el número de botellas de cada referencia puede variar así como la procedencia de las uvas, en una decidida apuesta por los vinos denominados multiterroir, una nueva y moderna corriente que va a dar mucho que hablar y que escribir en los próximos años.

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones sobre los vinos protagonistas. Incluiremos también una calificación basada estrictamente en nuestras valoraciones personales, atendiendo exclusivamente a nuestros gustos y preferencias.

BASSIN BRUT
Espumoso resultado de la mezcla de Garnacha Blanca de Terra Alta (Tarragona, España) y de Béziers (Languedoc-Roussillon, Francia) elaborado siguiendo el método Charmat con segunda fermentación en depósito. 25000 botellas con una preciosa imagen. Amarillo pálido. Fresco, cremoso y amable en boca, con un carbónico bien integrado y nada agresivo. Excelente competidor de algunos espumosos italianos, con la novedad añadida de la variedad de uva empleada. Calificación 9/10


VIDA LIBRE BLANCO 2018
100% Garnacha Blanca de Terra Alta (Tarragona, España). Tapón de rosca y etiqueta vintage muy atractiva. 14000 botellas. Amarillo verdoso. Frutas de pepita. Algo corto en nariz, poco voluminoso en boca, mucho mejor en el postgusto. Comercialmente defendible, aunque algo fuera de rango por precio. Calificación 5/10


GARNA CHA-CHA-CHA 2018
100% Garnacha Gris del Alto Ampurdán (Gerona, España). Etiqueta desenfadada, atractiva y muy actual. 6000 botellas que no tardarán en desaparecer. Amarillo oro rosa. Manzanas asadas, flores marchitas y regaliz de palo. Complejo e interesante. Boca plena y sabrosa. Parece llevar trabajo sobre lías o permanencia en roble, pero no es así. Voluminoso y largo. Un resultado magnífico, con la exclusividad que aporta la escasas hectáreas disponibles de la variedad de uva utilizada. Éxito asegurado. Calificación 9/10

LA CUNA BLANCO 2017
100% Garnacha Blanca de Terra Alta (Tarragona, España) con permanencia de 30 días sobre sus lías. 15000 botellas. Amarillo trigueño. Frutas de pepita y pétalos de flores (rosa y jazmín). Brioche y panadería. Muy completo en boca, cremoso y muy gastronómico. Fiel reflejo de la variedad. Será interesante observar su evolución en botella. Competitivo. Calificación 7/10


PUNTO G ROSÉ 2018
Garnacha de Cigales (Castilla y León, España) con un pequeño aporte de Garnacha de Cariñena (Zaragoza, España). Elaborado mediante sangrado directo sin maceración. 13000 botellas. Juguetona etiqueta laberíntica que hace referencia al nombre del vino, un acierto comercial que dará para mucha conversación. Bonito color rosa pálido, afrancesado y actual. Frutillos rojos, golosinas, flores azules y mentolados. Tal vez demasiado fluido en su paso por boca. Ligero amargor final. Sofisticado, sugerente y muy vendible. Una botella más voluptuosa le vendría bien. Calificación 7/10


VIDA LIBRE TINTO 2018
100% Garnacha de Calatayud (Zaragoza, España). Tapón de rosca y etiqueta vintage muy atractiva. 70000 botellas. Rojo cereza de capa media con ribete rosado. Frutas rojas, yogur de frambuesas, especiados y recuerdos vegetales. Algo carente de estructura y un poco corto en postgusto. Un  ligero amargor final nubla el conjunto. Sorprende su ligereza, no parece de Calatayud, recuerda más bien a Gredos, a Somontano y a otras garnachas más frescas y septentrionales. Alejado de nuestros gustos. Muy en la línea de su hermano blanco, comercialmente es muy defendible. Calificación 6/10


LA CUNA TINTO 2016 "ENTRE VECINOS"
100% Garnacha procedente a partes iguales de las tres denominaciones de origen zaragozanas (Calatayud, Cariñena y Campo de Borja). Sin crianza. En realidad fue el primer vino que se diseñó para este proyecto, de ahí procede su nombre. 30000 botellas. Etiqueta ovalada muy similar a la de su mellizo blanco, con el que puede funcionar muy bien como pareja en las cartas de vino de los restaurantes. Rojo cereza de capa media con ribete malva. Frutas rojas maduras, algunas especias dulces y hoja de tomate. Equilibrado y muy comercial. De un estilo más previsible que el vino anterior, menos transgresor, probablemente más destinado al mercado nacional que a la exportación. Vino icono del proyecto. Calificación 8/10


DOBLE CUERPO 2018
Garnacha Tintorera de Manchuela (Castilla-La Mancha, España) y Garnacha de Calatayud con crianza. 7000 botellas. Etiqueta cinematográfica que recuerda a los antiguos anuncios de Cinemascope. Rojo cereza de capa media con menisco malva. Explosión de frutas rojas maduras, casi en mermelada, guindas al marrasquino y un punto de chocolate. Astringencia moderada, con buen equilibrio acidez-alcohol. Impecable elaboración. Junto con el espumoso, se trata del vino más tecnológico de todo el catálogo. Una apuesta segura, para todos los públicos. Calificación 9/10


EL CLÁSICO 2017
Ensamblaje de Garnacha de Madrid y del Penedés (Barcelona, España). 6000 botellas. Con crianza en barrica. Etiqueta un tanto anodina que contrasta con el nombre tan peculiar y futbolero de los partidos entre Real Madrid y FC. Barcelona. Rojo picota de capa media con ribete granate. Cerezas, tabaco, hebras de azafrán y bombones After Eight. Potente y equilibrado. Muy gastronómico. Excelente en este momento, ya con cierta evolución. Dudamos de sus posibilidades de guarda. Calificación 9/10


SUSPLAU 2017
Combinación de Garnacha de Montsant (Tarragona, España) y de Estagel (Languedoc-Roussillon, Francia). 15000 botellas. Muy bonita presentación con la etiqueta y la cápsula inspiradas en la obra de Gaudí. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Ciruelas y cerezas. Recuerdos sanguíneos, férricos y minerales. Crujiente y fresco. Interesante. Calificación 8/10


SIN DUDA 2017
100% Garnacha de Calatayud. 25000 botellas. Única presentación en borgoñona de todo el catálogo con etiqueta que parece pintada a carboncillo representando el tronco retorcido de una cepa. Rojo picota de capa media-alta con ribete malva. Frutas rojas y negras, con un fondo de azúcar quemado y pimienta. Algo sobremadurado. Tiene de todo y en generosas cantidades, si acaso algo alcohólico. Un buen ejemplar del territorio bilbilitano, un poco agreste en cata técnica, pide acompañamiento gastronómico en abundancia. Calificación 7/10


ANTONIO ANTONIA 2017
Ensamblaje de Garnacha del Priorat (Tarragona, España) y de Maury (Languedoc-Roussillon, Francia) con crianza durante 6 meses en barrica nueva de roble francés. 6000 botellas. El diseño de la etiqueta tiene defensores y detractores a partes iguales, pero nadie está en condiciones de juzgar los gustos de los demás. Rojo picota de capa media-alta. Frutas rojas y negras. Especias dulces. Acidez media y astringencia media-alta. Es el vino más personal de todos -Antonio y Antonia eran los nombres de los padres de Rubén- y por ello no puede faltar en el catálogo. Preciosa historia humana que condensa toda una vida en unas cuantas botellas de vino. Imprescindible. Calificación 7/10


Parcela Ünica 2018, todavía sin etiqueta


PARCELA ÚNICA ECOLÓGICO 2018
100% Garnacha de Ainzón (Zaragoza, España) sin crianza, elaborado con uvas procedentes de un solo viñedo. 2400 botellas numeradas en la cápsula. Etiqueta todavía sin diseñar. Primer representante de un futuro nuevo catálogo de más vinos bajo el concepto parcela única. Rojo picota de capa alta con menisco violáceo. Ataque de esmalte de uñas y resina que se disipa al oxigenar. Frutas negras muy concentradas. Astringencia alta, falto de redondeo en botella. Quizás es pronto para su comercialización. Prometedor. Para guardar y reevaluar. Sin calificar.



A los organizadores de esta gigantesca cata técnica debió parecerles excesivo incluir un decimocuarto vino -probablemente 13 fue un número suficiente- de modo que se quedó en el tintero el último y más raro de todos, concretamente un tinto semidulce llamado Mil Gotas, elaborado con garnacha de vendimia tardía del Priorat (Tarragona, España). Nos quedamos con las ganas de catarlo, así que haremos todo lo posible para asistir a  la presentación pública del proyecto dentro de nada.

Hasta entonces continuaremos recordando el buen hacer de Carlos Rubén cada vez que probemos uno de sus vinos, y no debería sorprender a nadie que -prestando la suficiente atención- en nuestra mente percibamos el sonido de su voz, siempre susurrando a las Garnachas.