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martes, 13 de junio de 2023

> Lakuba Wines & Winefrikis: el comienzo de una hermosa amistad

 


De bien nacidos es ser agradecidos, así que vaya por delante nuestro más sincero agradecimiento a Lakuba Wines por haber contado con nosotros por primera vez para realizar la presentación de algunos de los vinos de su catálogo. Todos ellos verdaderamente originales y únicos, procedentes de diversos puntos de España pero con el común denominador de haber sido elaborados por pequeños productores enamorados de su tierra y muchos de ellos procedentes de viñedos recuperados o casi desaparecidos. Cádiz, La Rioja, Valladolid, Albacete y Valencia fueron los destinos elegidos, con algún entretenido e imprevisto desvío final hacia Navarra, Penedés, Jerez y Sanlúcar de Barrameda.

Abróchense los cinturones, porque comenzamos la ruta propuesta por Lakuba Wines. Pasen y disfruten, queridos lectores...



VIÑA MATALIAN 2021
Bodegas Primitivo Collantes (Chiclana de la Frontera, Cádiz)
IGP. Tierra de Cádiz. 100% Palomino Fino. Uva procedente de un solo viñedo con muy bajo rendimiento. Elaboración exclusivamente en inoxidable, sin crianza en roble ni encabezado. Sólo se emplea el mosto yema y se fermenta con levaduras autóctonas. Amarillo dorado medio. Fruta de hueso, panadería y níspero. Ataque dulzón, en realidad debido el glicerol. Salino y mineral. Magnífica acidez y final medio-largo. Muy original este monovarietal de Palomino elaborado como vino tranquilo.


NAHIKUN 2021
Bodegas Sierra de Toloño (Villabuena de Álava)
DOc. Rioja. Viura, Malvasía y otras variedades blancas. 1300 botellas. Vino de parcela elaborado con uvas procedentes de un viñedo recuperado de aproximadamente 80 años de edad con muy bajo rendimiento por cepa en el que conviven plantas de Viura y Malvasía con otras variedades blancas ancestrales, algunas de ellas absolutamente desconocidas para nosotros. Fermentación en barrica y crianza durante 8 meses en roble americano. Amarillo verdoso medio. Poco expresivo de inicio en nariz. Tímida fruta de pepita, hinojo y anís estrellado, con la madera muy bien integrada. Excelente en boca. Fresco, complejo, largo y elegante. Un blanco de Rioja algo diferente, sin madera que estorbe y con la peculiaridad de trasladar a la copa un coupage que viene diseñado por la naturaleza.


SEÑORA VALE 2018
Bodegas Esteban Celemín (Castronuño, Valladolid)
IGP. Castilla y León. 100% Albillo Real. 800 botellas. Viñedo recuperado en un meandro del Duero casi equidistante de Toro y Rueda, en el cual se ha experimentado con cuatro tipos diferentes de conducción para evaluar cuál de ellas resulta más favorable para esta variedad de uva castellana. Vendimia manual. Fermentación en barrica y crianza durante 12 meses en roble francés. Amarillo dorado de capa media plus. Imponente en nariz, con aromas a membrillo, compota de ciruela amarilla, ebanistería y crema pastelera. Magnífico y serio en boca. Elegante y muy gastronómico. Opulento, amplio, largo y sabroso. Demostración práctica de cómo obtener un gran vino con la hasta hace poco olvidada Albillo Real.


SIMBIOSIS 2021
Bodegas Bernardo Ortega (Villarobledo, Albacete)
VT. Castila. 100% Bobal. Uva procedente de un viñedo ubicado en Quintanar del Rey (Cuenca). 1200 botellas. Fermentación en tinajas tradicionales de barro y crianza durante 5 meses en tinajas y en barricas. Rojo cereza de capa media con ribete malva. Frutas rojas, cenizas y un recuerdo vegetal. Recuerda a vinos volcánicos, con esa pizca de mineral de azufre y polvo. Curioso aroma a caramelo de café con leche a copa parada. Astringencia y acidez medias. Arriesgada resolución para una variedad que tampoco nos enamora. Alejado de nuestros gustos, aunque se agradece encontrar elaboraciones únicas.


LLUVIA 2020
Bodegas Sentencia (Los Pedrones-Requena, Valencia)
100% Garnacha con un porcentaje minoritario de Bobal (90-10) variable según añadas. 3000 botellas. Encubado y pisado suave en lagares de piedra. Breve trabajo manual con el sombrero y discreta crianza durante 6 meses en fudre de gran tamaño de roble francés, muy respetuoso con la fruta. Rojo cereza de capa baja con ribete rosáceo. Frutillos rojos, guindas, chucherías y flores azules. Fresco y crujiente. Delgado, fragante, moderno y actual. Toda una sorpresa procedente del interior de la provincia de Valencia. Por fin alguien comprende que no sólo de Bobal vive el hombre.


CAMINO DE LA SANTA CRUZ 2019
Bodegas Sierra de Toloño (Villabuena de Álava)
DOc. Rioja. 100% Tempranillo procedente de un único viñedo situado en Rivas de Tereso con viticultura mínimamente intervencionista. Fermentación en ánfora y posterior crianza durante 12 meses en barrica de roble americano. 1200 botellas. Rojo picota de capa alta con ribete malva. Frutas rojas y negras, hierbas aromáticas y flores azules. Acidez media y notable astringencia. Moderno tinto de Rioja, con una notable carga frutal y escasa notas de crianza. Una larga temporada en botella hará de él un vino delicioso y complejo. Pendiente de redondearse, tiene mimbres de notable calidad. Seremos pacientes...


GRAN CAUS ROSAT 2021
Bodega Can Rafols del Caus (Avinyonet del Penedés)
DO. Penedés. 100% Merlot. Diferente elaboración de esta variedad en búsqueda de un rosado que más bien parece un tinto. Rojo cereza de capa media con ribete rosado. Frutillos rojos, caramelos de fresa, petit suisse y tarta de queso. Serio y con cuerpo. Un rosado original, más gastronómico que para disfrutar por copas.


BIKOTE 2020
LMT Wines-Luis Moya (Navarra)
Garnacha y Graciano (50-50). Cultivo en ecológico, vendimia manual en cajas, prensado con los pies, parte de racimos con raspón. Crianza en roble usado y embotellado sin filtrar. Ahora empezamos a entender el etiquetado de "vino bizarro". Rojo picota  de capa alta con ribete violáceo. Frutas rojas maduras y negras todavía algo ácidas. Peculiar ensamblaje de castas tintas, organolépticamente dominado por la Graciano que -más que acompañar- devora a la Garnacha. Tal vez un ajuste en los porcentajes vendría bien. Y sin embargo, incluso con ese carácter un tanto rústico, resulta agradable, fresco y jugoso.


PALO CORTADO DE LA CRUZ DE 1767
Bodegas Arfe (Jerez de la Frontera)
DO. Jerez. 100% Palomino Fino. Luis Arroyo Felices es un peculiar bodeguero exclusivamente dedicado a la crianza. No cultiva, no vinifica ni tampoco encabeza vinos. Adquiere vinos finos de sobretablas y con ellos comienza el rompecabezas de rellenar, mezclar y rociar sus 216 botas de roble americano, para obtener un único vino con una media de 20 años de crianza oxidativa. Es la única bodega de Jerez dedicada a la elaboración de un solo vino. Precioso color ambarino, denso y amable a simple vista. Explosiva nariz de barniz, nueces, orejones y caramelo. Complejo, laberíntico, con mil matices a cada instante. Maravilloso paso por boca, con esa acidez sostenida que seduce de principio a fin. Eterno e infinito en el postgusto. Para soñar despierto.


CONDE DE ALDAMA PALO CORTADO
Bodegas Yuste (Sanlúcar de Barrameda)
DO. Jerez. 100% Palomino Fino. Elaborado tomando como base el amontillado viejo de alguna de las 8 únicas botas de la solera de la bodega, posiblemente con más de un siglo de crianza media. Color oro viejo ligeramente oscurecido. Esmalte, cáscara de naranja desecada, clavo de olor, botica y tienda de anticuario. Un vino entre dos mundos, por momentos oloroso, a ratos amontillado. Flirtea incluso con los licores y juega a ser un brandy, su destino irrevocable. Concentrado, contundente y largo, menos fresco que el anterior, evidentemente influenciado por su edad. Imponente en cualquier caso.


Ponemos aquí el punto y seguido -porque ya hemos detallado  que se trata del primer encuentro- a este delicioso periplo por el panorama enológico español más desconocido. Reiteramos nuestro agradecimiento a Lakuba Wines por su invitación y nos emplazamos a la siguiente cata que tendrá el difícil reto de superar a esta primera.

Porque no creemos equivocarnos al afirmar -como en la inolvidable escena final de la película Casablanca- que este es el comienzo de una hermosa amistad.


domingo, 18 de diciembre de 2022

> Visita a Vins del Tros: actualidad y tradición en Terra Alta

La comarca tarraconense de Terra Alta es geográficamente una pequeña meseta situada en el margen derecho del río Ebro, que limita al oeste con Aragón y al sur con la sierra prelitoral de Els Ports. Zona históricamente alejada de las rutas comerciales y sin apenas actividad industrial, tradicionalmente ha basado su economía en la explotación de cultivos clásicos de secano como el olivo, el almendro y la vid, obligada por su climatología continental con marcada vocación mediterránea. Todas las localidades de la comarca tienen numerosas bodegas y almazaras, algunas familiares, otras agrupadas en cooperativas, como señal inequívoca de la importancia que estos productos han tenido en el devenir histórico de la zona. La DO. Terra Alta es una denominación de origen joven que agrupa a numerosas bodegas situadas en doce municipios. Predomina el cultivo de variedades tradicionales, destacando por encima de todas la Garnacha Blanca -no en vano se calcula que en Terra Alta se encuentra el 75% del viñedo nacional y el 30% del viñedo mundial de dicha variedad- que si bien resulta algo neutra en nariz, es capaz de transformarse en vinos cremosos y untuosos, magníficos acompañantes de no pocas elaboraciones gastronómicas. Otras variedades blancas cultivadas son la Macabeo y la Parellada. Entre las castas tintas cabe destacar la Garnacha Tinta, la Garnacha Peluda, la Cariñena y una variedad autóctona de la zona conocida como Morenillo de la que apenas se conservan 20 hectáreas en la actualidad -se calcula que había más de 200 a mediados del siglo pasado- con la que se elaboran vinos frutales, especiados y ligeros con crianza corta en barrica, no demasiado poderosos, muy adecuados para acompañar la gastronomía local. 



A partir de 1950 el desarrollo de nuevas infraestructuras de transporte, en especial la construcción de vías de ferrocarril, permitió una mejora en la distribución de vinos y aceites. De manera paralela, la adquisición de los primeros utilitarios en el seno de las familias de clase media de las ciudades, fue un nuevo impulso para el atractivo turístico de esta región. Finalmente con el inicio del siglo XXI se acometieron numerosas reformas en la  mayoría de las bodegas de Terra Alta. Aquellas instalaciones hasta entonces casi artesanales, dieron paso a las modernas tecnologías y aparejaron inversiones económicas grandes así como numerosos créditos por pagar. Se abandonó la elaboración en volumen destinada a la venta a granel y se orientó el nuevo modelo productivo hacia los vinos de calidad, en sintonía con las modas, gustos y corrientes del momento. Aquella renuncia a sus orígenes como elaboradores de vinos de pueblo -dicho esto con todo el respeto y el máximo reconocimiento- supuso un nuevo revés para las bodegas de Terra Alta, incapaces de poder competir en precio y distribución con los grandes elaboradores de vinos comerciales a escala casi industrial. Lamentablemente fue la puntilla para algunas pequeñas bodegas. Sin embargo, algunos arriesgados visionarios decidieron volver a mirar al pasado y mantenerse fieles a sus raíces. Sin llegar a abandonarlas del todo, arrinconaron las elaboraciones más comerciales y regresaron a las vinificaciones tradicionales con levaduras indígenas, las fermentaciones espontáneas, el contacto con pieles en los blancos, los vinos sin filtrar y las crianzas en barro o en recipientes de maderas distintas del costoso roble francés. Una clara voluntad de marcar diferencias para no ser un elaborador más en un mercado hipertrófico y gigante. Y lo mejor de todo es que lo consiguieron.



El año 2009, en realidad algo más tarde que otras bodegas, fue el momento en que el viticultor Josep Arrufat tomó la decisión de asociarse con su amigo de la infancia Joan Bada y el resurgir de esta relación después de tantos años supuso el nacimiento de Vins del Tros. Naturalmente ninguno de los dos era un novato -Josep tenía ya muchas vendimias a sus espaldas vendiendo sus uvas a las cooperativas de la zona y Joan por su parte llevaba varios años trabajando como enólogo independiente para numerosas bodegas- pero la idea de crear de la nada una bodega en su localidad les inyectó toda la ilusión necesaria para sacar adelante el proyecto. Como es lógico, apostaron desde el inicio por las variedades locales -Garnacha Blanca, Garnacha Tinta, Cariñena y Morenillo- y por las técnicas de viticultura y vinificación más tradicionales, buscando sustituir siempre que fuera posible, el empleo de tratamientos por el trabajo manual. Muestra de la dificultad que todo ello supuso es el hecho de que hasta el año 2014 no se inició la comercialización de las primeras botellas de Vins del Tros, un enorme esfuerzo personal y económico que a cualquiera hubiera hecho desistir.


Afortunadamente la perseverancia dio sus frutos y Vins del Tros obtuvo su máximo reconocimiento en 2021 cuando la guía de vinos de Cataluña le otorgó el galardón del mejor vino tinto de Cataluña al Señora Carmen 2018, monovarietal de Garnacha con algo más de un año de crianza en roble francés, vino top de la bodega que seduce desde el primer momento, aunque nosotros tuvimos la fortuna de poder catar su original antecesor de 2017 con crianza especial en damajuanas, una producción limitada y exclusiva en formato magnum.


No obstante, el primer acercamiento del consumidor medio a los vinos de Terra Alta suele ser a través de sus garnachas blancas y en el caso de Vins del Tros también se cumple esta premisa. El Cent x Cent Blanco 2021 es el resultado de la vinificación por separado de dos vendimias realizadas en la misma parcela con unos días de separación, la más temprana persiguiendo acidez y frescura, la más tardía en búsqueda de aromas más complejos y maduros. El ensamblaje de ambas elaboraciones consigue ese equilibrio de ciruela amarilla, pera madura y plátano sobre un fondo de hierbas de monte mediterráneo, con generosa acidez, persistencia media en boca y un final ligeramente leñoso.



Al margen del premio, el año 2021 marcó un punto de inflexión para Vins del Tros al tener que hacer frente a un cambio en la dirección técnica con la marcha de Joan Bada y su sustitución por un nuevo equipo de enólogos. Desde entonces la responsabilidad técnica recae en la joven enóloga Ivette Alonso, quien cuenta con la asesoría del enólogo alicantino Pepe Mendoza. Savia nueva que se traduce en una enología que acompaña en lugar de intervenir y en interpretaciones de corte más actual -vinos más frescos, delgados y frutales, más accesibles incluso para el público joven- aire fresco para la bodega que sin embargo no renuncia a su pasado, encarnado en sus tintos con crianza en roble y en sus blancos fermentados con pieles -elaboración tradicional para los vinos brisados- estos últimos cada vez más valorados por el consumidor y que curiosamente no han tenido una regulación adecuada por parte del Consejo Regulador de la DO. Terra Alta hasta el año 2020.


En la actualidad el catálogo de la bodega está sufriendo una completa transformación. Desaparecerán algunas referencias, otras se fusionarán, muchas se mantendrán e incluso nacerá alguna nueva. Con la finalidad de agrupar aquellos vinos menos convencionales, se ha creado la marca Terra 0.0 -vinos orgánicos y humanos, cero intervención, cero exógenos- bajo cuyo nombre se comercializan los diferentes vinos brisados, un clarete y algún otro vino elaborado con variedades de uva no reconocidas por la DO. Terra Alta, tal es el caso de un viñedo de una despistada Chenin Blanc.


A todas estas novedades comerciales -consecuencia directa a su vez de la nueva dirección técnica- se añade una decidida apuesta por el enoturismo. Aquellas bodegas de hace años, encerradas sobre sí mismas, herméticas e impermeables al público y a los profesionales del mundo del vino, sencillamente no tienen cabida en los tiempos que corren. Nada mejor que abrir las puertas de par en par y que quien lo desee entre, pregunte, se interese y compre una botella o una caja. Por ese motivo queremos hacer llegar nuestro más sincero agradecimiento a los propietarios y al personal de Vins del Tros, por su disposición, amabilidad y cercanía durante nuestra visita.