Mostrando entradas con la etiqueta Eventos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eventos. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de agosto de 2025

> Rubvinos 2025


La comarca de Gúdar-Javalambre se sitúa en el extremo más meridional de la provincia de Teruel y por tanto representa el último recodo de tierras aragonesas antes de traspasar la linde imaginaria que comunica con el norte de Castellón y de Valencia. Sus sierras y valles han sido históricamente territorio fronterizo -como bien lo atestigua el rico patrimonio medieval de sus pueblos, especialmente Mora de Rubielos, capital de la comarca- pero también zona de un intenso intercambio comercial entre el interior y la costa mediterránea, distante apenas unas decenas de kilómetros en línea recta.


Desde el punto de vista paisajístico, la zona podría recordar a la vecina comarca de Matarraña, aunque una detallada observación por parte del viajero rápidamente llevará a la conclusión de que en Gúdar-Javalambre hay menos cauces fluviales y más altitud. Aquí los inviernos son largos y fríos, los veranos cortos y calurosos, determinando todo ello que las condiciones climatológicas sean de una notable dureza. Por tanto, los cultivos típicos del arco mediterráneo -almendra, olivo y vid- no son tan habituales en esta comarca, siendo sustituidos por el cereal y por cultivos micológicos de gran valor añadido como es el caso de la trufa negra o Tuber melanosporum, producto del que Gúdar-Javalambre es el primer comercializador a nivel europeo. La localidad de Sarrión se considera la capital mundial de las trufas negras y teniendo en cuenta el precio que alcanzan cada año, no sorprende que se les conozca como "diamantes negros".


Por supuesto, en la comarca existen viñas -cada vez menos, muchas de ellas abandonadas y amenazadas con desaparecer por la despoblación y por la falta de relevo generacional en el sector agrario- aunque la mayoría de ellas están destinadas a elaborar vinos para autoconsumo, como se ha hecho toda la vida. En el año 2010 se cruzaron los caminos de Jesús Romero -viticultor natural de Rubielos de Mora, jubilado después de haber trabajado en el sector hostelero en Valencia- y Juan Vicente Alcañiz (Valencia, 1980) ingeniero agrónomo y licenciado en Enología. El primero se puede decir que fue el iniciador del sueño, el segundo quien logró que se hiciera realidad. Juanvi Alcañiz desempeña en la actualidad la dirección técnica de Bodegas San Alejandro en Miedes (DO Calatayud) después de haber trabajado en bodegas de España, Chile, Australia y Nueva Zelanda. De la unión entre ambos surgieron Bodegas Rubus en Rubielos de Mora, inicialmente con tan sólo 5 hectáreas de viñedo en espaldera plantado en 2007 a casi 1000 metros de altitud. Garnacha, Syrah y Tempranillo son las tres variedades de uva mayoritarias con las cuales se elaboran alrededor de 20000 botellas anuales. 


Con la finalidad de dar a conocer la comarca de Gúdar-Javalambre, el sur de la provincia de Teruel, sus atractivos turísticos y su gastronomía, desde Bodegas Rubus surgió en 2022 la idea de organizar una jornada enológica en Rubielos de Mora. Aquella primera edición de Rubvinos desbordó todas las previsiones en cuanto a asistencia, sin duda supuso un enorme éxito y animó a la organización a repetir el evento en años sucesivos. Tras varios intentos infructuosos, al fin pudimos sacarnos la espina de años anteriores y asistir el pasado mes de Julio a Rubvinos 2025. Para poner en contexto el evento, es necesario precisar que en realidad se trata de una jornada en torno al vino que se desdobla en dos actos. El primero de ellos, abierto al público en general, tuvo lugar en la lonja del Ayuntamiento de Rubielos. El segundo, exclusivamente orientado hacia el sector profesional, se celebró en la Ermita de los Mártires, situada en un precioso enclave elevado a escasos dos kilómetros de la localidad. Casi una veintena de bodegas presentaron y dieron a conocer sus vinos a profesionales del sector, con una amplia representación de sumilleres procedentes de Zaragoza y Valencia. Con acierto, se dispuso por parte de la organización de transporte colectivo desde ambas ciudades. Por motivos de agenda, realizamos el desplazamiento en nuestro propio vehículo y aparcamos a la sombra de unos pinos a los pies de la Ermita de los Mártires. 



Gúdar-Javalambre n
os recibió aquella mañana a mediados del  mes de Julio con un cielo azul, una suave brisa, el canto de las cigarras y el estimulante aroma de las hierbas del monte mediterráneo. Recorrimos la suave pendiente del camino empedrado que asciende hasta el porche de entrada y franqueamos la puerta de la ermita. Todavía era temprano y los autobuses rebosantes de sedientos sumilleres procedentes de Zaragoza y Valencia aún no habían hecho su aparición, de manera que nos apresuramos a catar los primeros vinos del día. Como es nuestra costumbre, dedicamos la primera mitad de la mañana a conocer vinos blancos y rosados, dejando los tintos para la parte final de la jornada.


La oferta expositiva en cuanto a bodegas y referencias no puede calificarse de escasa. Docena y media de productores dieron a conocer sus vinos en un ambiente cercano y distendido. Los asistentes tuvimos la oportunidad de catar casi un centenar de muestras y -lo que es más interesante- charlar con los bodegueros para comprender la identidad de sus proyectos, la mayoría de ellos familiares, de pequeño tamaño y con una firme voluntad en la defensa de sus orígenes y de las variedades autóctonas de su tierra. Entre los presentes, una amplia representación de bodegas levantinas (Tren de Vida, Can Leandro, Curii, Cooperativa de Viver) y aragonesas (Cuevas de Arom, Sers, A Maru de Gasconne, Rubus), así como algunas pinceladas de La Rioja (Ukan, Baigorri), La Mancha (Gratias), Navarra (La Calandria), Galicia (Granbazán), Gerona (La Vía Líquida) y tres productores de fuera de España.


Resultaría tedioso detallar las notas de cata de todos y cada uno de los vinos que tuvimos ocasión de degustar, de manera que nos limitaremos a reseñar aquellos productores cuyas elaboraciones nos resultaron más originales. Debido a nuestro desconocimiento acerca de su trabajo de recuperación de variedades casi desaparecidas -Tardana, Pintaíllo, Coloraíllo, Rojal- nos resultaron muy interesantes los vinos artesanales de Bodegas Gratias (Casas Ibáñez, Albacete) y por su apuesta por las variedades autóctonas mediterráneas -Merseguera, Tortosí, Bonicaire- los vinos finos y luminosos de Can´Leandro (Onteniente, Valencia).



Casa Marín (Aconcagua, Chile) presentó los magníficos resultados obtenidos con la Sauvignon Blanc y la Pinot Noir -impecable el trabajo de esta bodega chilena ubicada en el Valle de San Antonio muy cerca de la costa del Pacífico- vinos precisos, frescos, minerales y muy varietales. Lo mismo puede decirse de Domaine La Soufrandiere (Borgoña, Francia) y sus diferentes interpretaciones de los viñedos y la crianza de la Chardonnay en una zona moderadamente cálida como Mâcon -fruta madura, madera discreta y mucha elegancia- así como un agradable vecino de Beaujolais monovarietal de Gamay que se coló sin estar invitado, pero que a nadie defraudó. 



Mención aparte merece Azienda Agrícola Barbacán (Valtellina, Italia) quizás el productor que más nos cautivó. Trabajan exclusivamente con la variedad Chiavennasca, sinonimia de la Nebbiolo en Valtellina -valle alpino de Lombardía- elaborando numerosos vinos que clasifican en función del viñedo, la altitud y los suelos. Disponen de 6 hectáreas de viña cultivadas en terrazas, con un esforzado trabajo manual en el campo y artesanal en la bodega. En realidad todos los viñedos incorporan un pequeño porcentaje de otras variedades autóctonas minoritarias, un verdadero tesoro de la biodiversidad que la bodega se esfuerza en preservar. Las etiquetas de sus botellas pueden parecer algo infantiles, pero adquieren todo su significado cuando se comprende que están inspiradas en las pinturas rupestres descubiertas en la zona. Tuvimos la oportunidad de catar dos rosados -rosati- cinco tintos -rossi- de diferentes procedencias y con distintas crianzas, así como un maravilloso sforzato di Valtellina, tinto elaborado tras la fermentación de uvas pasificadas -passito- menos dulce de lo esperado, sensacional en nariz y sencillamente eterno en boca.



El regreso a territorio nacional lo hicimos entrando por dos localidades de Rioja Alavesa -Laguardia y Samaniego- realizando la cata de los vinos de Ukan Winery y Bodegas Baigorri respectivamente. Tempranillo sola o en compañía de otras, en general con larga permanencia en roble, tintos riojanos modernos, pero nada simples, con más fruta y menos presencia de la madera. Incluso pudimos apurar las últimas gotas de un blanco de Viura y Malvasía fermentado en barrica de Baigorri, poesía en nariz y seda en boca. Granbazán es la aventura de la bodega de Samaniego en Rías Baixas -una joya arquitectónica a tenor de lo visto en fotografías, ubicada en un palacio que deja sin palabras- donde la Albariño adquiere todo el protagonismo. Catamos dos de sus vinos -Etiqueta Verde y Etiqueta Ambar- tenso, algo nervioso y cítrico el primero, más tropical y cariñoso el segundo.




Para ir concluyendo, haremos un breve repaso a las bodegas aragonesas presentes en esta edición de Rubvinos 2025. Bodegas Sers (Cofita, Huesca) son la apuesta por el territorio de la familia Canales, con sus 12 hectáreas de viña en propiedad para elaborar unas 25000 botellas -siempre bordelesas- cada año. Como la mayoría de las bodegas del Somontano, iniciaron su andadura con variedades internacionales y las siguen trabajando con acierto, aunque en los últimos años su voluntad de recuperación de cepajes autóctonos, como la Moristel o la Parraleta, es cada vez más decidida. Cuevas de Arom, es el nombre del proyecto más personal de Fernando Mora en Bodegas San Alejandro (Miedes). Una estricta selección de viñedos de Garnacha -cuanto más viejos mejor, sobre suelos de pizarra entre Calatayud y Jiloca, con viticultura artesanal y vinificaciones tradicionales- nos conduce a unos vinos finos, elegantes y muy aromáticos. A Maru de Gasconne (Cretas, Teruel) es con total seguridad la bodega más joven de todo Aragón. Inaugurada hace apenas unas semanas fruto del impulso empresarial de Gonzalo Iranzo -ingeniero agrónomo enamorado del Matarraña- han apostado por variedades como Syrah, Viognier y Garnacha Blanca para la elaboración de sus vinos, recién salidos al mercado, con una bonita imagen de marca y la intención de posicionarse en el segmento premium.


 

Hemos dejado para el final las notas de cata de los vinos que Juanvi Alcañiz elabora en Rubielos de Mora. Su vino de inicio de gama es Rubus, ensamblaje de Garnacha y Tempranillo, de un precioso rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Frutas rojas, caramelo, yogur de fresas y moras. Especias blancas sobre un fondo herbáceo, recuerdos mentolados y una viva acidez, gracias a la altitud del viñedo. Postgusto medio, con taninos dulces y aterciopelados. Rubus Quercus es su hermano mayor, coupage de Garnacha y Syrah en el que la crianza durante 5 meses en barricas usadas de 400 litros acompaña discretamente a la fruta, con un punto más especiado y de notas tostadas, todo muy suave, sin perder nada de frescura, más largo y elegante. En 2017 se incorporaron 4 hectáreas de viñedo de Garnacha y Miguel de Arco plantadas en 1955 en el municipio de Báguena y de ahí se obtiene el Viña de Báguena, vino top de la bodega que se elabora con uvas parcialmente despalilladas y con crianza durante 10 meses en barricas de 400 litros de segundo y tercer año. 


Recientemente se ha iniciado la comercialización de su primer vino blanco, el Rubus Leuko, monovarietal de Macabeo elaborado con uvas procedentes de dos viñedos cultivados en vaso que ya fueron vinificadas en los años 2022 y 2023 pero que en esta añada 2024 han dado todo lo que se esperaba de ellas: frutas de pepita, hinojo, hierbas de monte y tiza, poderoso en boca, generosa acidez y ligeramente cálido, quizás algo falto de redondeo en botella y con mucha guarda por delante.


En resumen, una jornada deliciosa, en un lugar precioso en mitad del campo turolense, catando vinos diferentes -algunos casi en exclusiva- intercambiando opiniones con los elaboradores y rodeados de buena gente. Poco más se puede pedir. Tan sólo nos queda agradecer la invitación a Juanvi Alcañiz y anhelar que en la próxima edición de Rubvinos se nos vuelva a abrir la puerta de la Ermita de los Mártires -ese enclave místico donde una vez al año y tan sólo durante unas horas- algunos cuantos elegidos se reúnen bajo su techo para compartir opiniones en torno a una copa de vino. 



miércoles, 9 de abril de 2025

> I Salón Peñín de Vinos de Aragón


Desde luego fue un gran evento este Salón Peñín de los Vinos de Aragón, con un excelente resultado para  ser la primera vez que se realizaba en tierras aragonesas. Aunque experiencia no les falta, es indudable la capacidad organizativa del personal de Peñín en estos menesteres, lo cual sin duda estuvo favorecido por el decidido y firme respaldo que el Gobierno de Aragón -a través de la Dirección General de Innovación y Promoción Alimentaria del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación- prestó desde el primer momento promoviendo la celebración de esta jornada -sin coste alguno para las bodegas ni para los asistentes- y cediendo además el bonito marco de la Sala Goya del propio Departamento, que si bien por momentos pudo resultar algo angosta, dio sobrada respuesta a las expectativas de todos.


El proceso de inscripción a través de la página web de la Guía Peñín resultó bastante sencillo. El hecho de tratarse de un evento destinado en exclusiva a profesionales del sector agilizó mucho las cosas, si bien se produjeron ciertas situaciones incómodas al limitar la organización el número total de inscripciones, denegando algunas solicitudes incluso a personas acreditadas con anterioridad para otros eventos organizados por Peñín. No obstante, una vez vistas las dimensiones de la sala cedida por el Gobierno de Aragón, esa limitación en las inscripciones cobra todo su sentido. Del mismo modo, alguna bodega un tanto distraída en los trámites también se quedó sin representación. Es muy probable que haya más oportunidades en el futuro, sin ir más lejos el próximo mes de Octubre -en día y lugar aún por concretar- mes en el que está previsto repetir este evento en Madrid, perfecto escaparate para dar a conocer los vinos aragoneses a España y al mundo.


De modo que en el último lunes del mes de Marzo, abrió sus puertas el I Salón Peñín de los Vinos de Aragón. Medio centenar de bodegas con más de 200 referencias recibieron a sumilleres, profesionales del sector y prensa especializada. Conocedores como somos de muchos de los vinos aragoneses, centramos nuestra atención -a lo largo de las seis horas que duró la muestra- en aquellos vinos menos habituales o con ediciones más limitadas, así como en algunas bodegas por descubrir, sin olvidar las nuevas añadas de vinos ya catados con anterioridad, porque siempre es aconsejable seguir su trayectoria y evolución. Dividimos la jornada en mañana y tarde, destinando la primera parte a catar espumosos -siempre nos gusta comenzar con burbujas- blancos y rosados, dejando la segunda mitad exclusivamente para vinos tintos. Intentamos en la medida de lo posible, realizar la cata por variedades, lo cual nos obligó a numerosas idas y venidas desde un stand a otro, así como unas cuantas disculpas con los representantes de las bodegas al declinar sus invitaciones para catar otros de sus vinos.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de analizar, la mayoría de manera algo apresurada, pero el formato showroom del evento no permitía hacerlo de otra forma. Como hemos dicho, iniciamos nuestro recorrido entre burbujas -quizás el tipo de vinos aragoneses menos apreciados- en el stand de Finca Valonga catando su TERESA 2022, espumoso monovarietal de Chardonnay con 11 meses de crianza en botella, equilibrado, agradable y con el carbónico bien integrado. Interesante. Lo enfrentamos -cruelmente- con unos de los mejores espumosos aragoneses, el REYES DE ARAGON RESERVA BRUT NATURE de Bodegas Langa, Chardonnay y Macabeo con 20 meses en botella, cremoso, complejo y muy elegante.


Continuamos con los más bien escasos monovarietales de Sauvignon Blanc, una variedad poco cultivada en tierras aragonesas, siendo en la DO Somontano donde más arraigo parece haber experimentado. De allí catamos dos vinos, el BRESQUE SB 2023 de Bodegas Valdovinos -sin crianza, muy varietal en nariz, herbáceo y tropical a partes iguales, atractivo en nariz aunquealgo más cálido de lo esperado en boca- y el SOMMOS COLECCIÓN SB 2023 de Bodega Sommos, igualmente sin crianza, mineral, cítrico, fresco y con mejores sensaciones en boca que en nariz. Misma variedad, misma zona, similar elaboración y dos vinos completamente diferentes. La altitud y el tipo de suelo parecen marcar las diferencias. Curioso.


Más sencillo nos resultó localizar unos cuantos monovarietales de Macabeo, variedad abundante en Aragón aunque no terminamos de creer en ella, pues seguimos pensando que no tiene la voluptuosidad en nariz de otras castas blancas y que en boca son vinos poco expresivos. Nada más lejos de la realidad. Y para muestra, el ALBADA 2024 de Virgen de la Sierra (DO Calatayud) -Macabeo sin crianza, frutas de pepita y de hueso, muy aromático y limpio. Agradable, completo y muy versátil- y también su vecino, el BALTASAR GRACIAN EL ORÁCULO 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud), Macabeo también sin crianza, muy varietal en nariz, graso y sabroso en boca. Excelente, posiblemente nuestro favorito de todos los monovarietales de Macabeo catados. El MICROCÓSMICO 2023 de Bodegas Frontonio (IGP Valdejalón), igualmente Macabeo sin crianza, nos resultó más frutal que floral, grácil, poco voluminoso y mejor en nariz que en boca, algo más de volumen le vendría bien. Muy diferente, por procedencia geográfica y por incorporar otra variedad blanca como la Alcañón, nos pareció el blanco LA MALPREGONA 2021 de Origen Viticultores (DO Somontano) Macabeo y Alcañón sin crianza, fresco y herbáceo, con marcada acidez y tensión. Agradable, ligero, muy correcto para copeo, de trago largo, sorprendentemente joven a pesar de tratarse de una añada algo atrasada, mérito de la acidez que aporta la Alcañón y que le confiere una guarda excepcional. Nada que ver con los anteriores, por intenso, poderoso incluso algo apabullante por sus notas de crianza,  el ANAYON MACABEO BLEND de Grandes Vinos y Viñedos (DO Cariñena) se trata de un ensamblaje de 4 añadas de Macabeo con crianza en diferentes tipos de roble -francés, americano y navarro- con tiempos de permanencia en barrica sin concretar. Un vino casi anecdótico, casi experimental. Muy gastronómico, sólo disponible en formato magnum y claramente destinado para hostelería. Para conocerlo.


Con la Garnacha Blanca nos sucedió todo lo contrario. Esta variedad que hasta hace unos años estaba casi desaparecida, en la actualidad sigue incrementando el número de hectáreas cultivadas y la oferta comercial de vinos elaborados con ella es amplia y variada. Predominan los monovarietales, como LAS MARGAS BLANCO 2023 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) -Garnacha Blanca, sin crianza, con notas de frutas de pepita, flores blancas y tomillo, cremoso y amable en boca- y también el LIBRE Y SALVAJE 2022 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) con sutiles notas de crianza, fruta de pepita, flores amarillas y pimienta blanca. Redondo, largo, elegante. Sin duda la mejor Garnacha Blanca de la muestra. En el mestizaje de Garnacha Blanca ensamblada con otras variedades catamos el XADO 2024 de Mas de Torubio (IGP Bajo Aragón) ensamblaje con Sauvignon Blanc -correcto, alegre y fresco- también su hermano mayor el LO POU BLANCO 2023 -monovarietal, cariñoso,amable y graso- así como el OXTE BLANCO 2024 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) Garnacha Blanca y Macabeo sin crianza, con notas de frutas de pepita y herbáceos, prácticamente recién embotellado, todavía algo nervioso y que con certeza mejorará en botella.

Siguiendo con nuestra búsqueda de otras Garnachas Blancas, dimos con el stand de Mas de Llucía (IGP Bajo Aragón), bodega boutique del Matarraña de la que no teníamos conocimiento y que forma parte de un complejo enoturístico en el que destaca un hotel de lujo llamado Torre del Marqués. Elaboran vinos blancos y tintos, aunque con las prisas habituales en este tipo de eventos, sólo pudimos catar sus dos blancos, LAS TRES HERMANAS 2023 monovarietal de Garnacha Blanca con 4 meses de crianza en roble francés -intenso, gastronómico, muy maduro, cálido e incluso algo tánico- y LO FOC 2023 Garnacha Blanca y Macabeo, con sutiles notas de madera y frutas de pepita, muy correcto aunque sin llegar a enamorar.

Y para concluir nuestro viaje durante la mañana, una última Garnacha Blanca vinificada como si fuera tinta, manteniendo el mosto en contacto con los hollejos y realizando remontados -lo que viene a ser un orange wine tan de moda últimamente- concluyendo por si fuera poco con una crianza en barrica de roble francés durante  6 meses. Nos referimos al PALMERI EVA 2022 de Bodegas Palmeri Sicilia (DO Campo de Borja), una bomba nuclear de aromas concentrados que requiere de varias horas para descubrirlos -algo imposible en un evento como el que nos ocupa- opulento, grande, inmenso, licoroso, indescriptible e incluso puede que desmedido. Nos vimos claramente desbordados durante su cata y nos rendimos ante la fuerza de la naturaleza de Eva.


Durante la segunda mitad de la jornada, el protagonismo fue para los tintos, mayoritariamente garnachas -lo más habitual en el viñedo aragonés- aunque algún verso libre tuvimos oportunidad de catar. Primera escala en el stand de Bodegas Gil Pejenaute (DO Campo de Borja) para conocer sus tres vinos monovarietales de Garnacha procedente de 7 hectáreas de viñedo a 800 metros de altitud en la localidad de Tabuenca y elaborados con todo el mimo que un viticultor experimentado como Javier Gil puede desplegar. Su vino de inicio de gama es el TABUCA 2022 Garnacha sin crianza, frutal, floral y fresco, un vino muy atractivo. Su hermano mayor, el PILAR DEL CERRO 2023 se elabora con las uvas de una sola parcela y realiza crianza en un depósito ovoide de gres, prometedor aunque todavía falto de redondeo y complejidad. Finalmente, LAS PARADAS 2020 alcanza la cima dentro del catálogo de la bodega, igual que los anteriores se trata de un monovarietal de Garnacha con crianza en barrica de roble francés, muy perfumado -frutas rojas, granada y monte bajo- fino, elegante y complejo. Una maravilla.


Nuestra innata curiosidad nos hizo recalar en el stand de Bodegas La Cerrada (DO Calatayud) propiedad de los hermanos Javier y Jesús Temprado con más de dos décadas de experiencia en la elaboración de vino. En realidad la bodega inició su actividad comercial hace relativamente poco tiempo -desde el año 2019- apostando por la elaboración más tradicional de monovarietales de Garnacha procedente de las parcelas de viñas viejas en Morata de Jiloca con las que la familia Temprado lleva elaborando sus vinos desde hace más de un siglo. Catamos del tirón, uno tras otro, los cuatro tintos que acertadamente comercializan con el nombre de Vinos Atrevidos -1931 NATURAL 2019, 1931 NATURAL 2020, DORA PEÑIN NATURAL 2019 y MARIA LA BALTASARA 2020- cada uno de ellos procedente de un viñedo diferente, elaborados sin intervención y sin adición de producto alguno, de carácter un tanto rústico, frescos, frutales y herbáceos, nada dóciles aunque no violentos, moderadamente astringentes, vinos de los de toda la vida y -según nos dijeron los hermanos Temprado- "vinos como los que le gustaban a nuestro abuelo". Sus elaboraciones se salen de los gustos comerciales habituales, apostando por la tradición, la honestidad y la sinceridad. Una propuesta muy meritoria y diferente. Nuestra más sincera enhorabuena.


A media tarde optamos por hacer una breve pausa de descanso entre los tintos y dicho inciso nos llevó hasta el stand de Bodega Tío Nicasio, proyecto empresarial de la localidad de Castejón de Valdejasa con diversas facetas dentro del sector agroalimentario: cereal, almendra, aceite de oliva, escabechados y vinos. Hace unos cuantos años empezaron a comercializar -con poco éxito- dos tintos rudos, agrestes y difíciles, que a punto estuvieron de forzar el abandono de la elaboración vinícola. Por fortuna, un reciente cambio en la dirección técnica -a cargo ahora de Juanma Gonzalvo- ha servido para reconducir la situación hacia vinos más modernos y agradables. Tal es el caso del VALDEJASA ROSADO 2023 -color rosa tenue, actual y atractivo, con aromas a frutillos rojos, frutas de hueso, marcada acidez y final agradable- y el tinto LAS VIÑAS HUÉRFANAS TINTO, una Garnacha honesta, vino de viña mestiza, mayoritariamente Garnacha, pero que convive con otras variedades tintas e incluso alguna blanca, frutas rojas, chucherías y lácticos. Comercializan dos tintos más, ambos con permanencia en barrica, que todavía guardan cierto parecido con aquellos otros que se dejaron de elaborar. Sólo el tiempo dictaminará cuál de las dos líneas es la más acertada.

Sin cambiar de enólogo -aunque sí de bodega- catamos la gama básica Terrai Viñas Viejas OV (old vines) de Bodegas Covinca (DO Cariñena) que agrupa tres monovarietales -Cariñena, Garnacha y Tempranillo- identificables cada uno de ellos por la última letra de su nombre. TERRAI OVC  es un 100% Cariñena con crianza de 6 meses en roble francés, rico en flores azules y guindas, fresco, algo licoroso aunque no cálido, muy original. TERRAI OVG es un monovarietal de Garnacha con 3 meses de breve paso por barrica de roble americano y francés, todo frutas rojas, vainilla y caramelo, muy correcto aunque menos sorprendente que el anterior. Finalmente TERRAI OVT se elabora con Tempranillo y tiene idéntica crianza que Terrai OVG, destacando en nariz las ciruelas y las moras, resulta suavemente especiado y con tanino presente pero nada molesto. Grata sorpresa, particularmente el Terrai OVT, rara avis este resultón Tempranillo entre tanta Garnacha. Los tres muy correctos -con esa suave crianza en barrica de roble nada invasiva y tan respetuosa con la variedad- y con una excelente relación calidad-precio.

El reencuentro con José Antonio Ibarra -meses después de aquella inolvidable jornada en Daroca- resultó tan agradable como inesperado. Locuaz y cercano como siempre, nos animó a catar los vinos elaborados por su hija Patricia, galardonada con el premio al mejor expediente en Enología en el año 2021 por la Universidad de La Rioja. Dos tintos monovarietales (DO Calatayud) de producción muy limitada han sido los primeros en ver la luz con la firma de Patricia Ibarra. El SEGEDA GARNACHA nos regaló una macedonia de frutas rojas y hojas de menta en nariz, fino, redondo, sutil y fresco en boca, un vino muy disfrutón. Por el contrario, el perfil del SEGEDA SYRAH  nos llevó más a frutas negras -moras, cassis- potente, intenso y mineral en boca, un vino que apunta muy alto y ganará aún más en botella. Para no perder de vista, una pena que haya tan pocas botellas.


Llegado este punto, decidimos tomarnos un respiro y acercarnos a catar tres tintos de la IGP Bajo Aragón que ya son viejos conocidos nuestros. LO POU TINTO 2023 de Bodega Mas de Torubio (Cretas) -monovarietal de Garnacha Peluda con delicada crianza en barricas de roble y tinajas de arcilla- se manifestó muy aromático y fragante, aunque algo nervioso, marcada acidez y ligeramente descompensado en boca, tal vez algo falto de redondeo en botella. Sin embargo, el tinto top de la misma bodega -LA CLOTA 2022-  ensamblaje de Garnacha Peluda, Merlot y Cabernet Sauvignon con crianza durante 10 meses en roble francés y americano, nos pareció redondo, equilibrado y sabroso, un vino magnífico año tras año y con una excelente relación calidad-precio. Por último, el TEMPORE DERECHERO de Bodegas Tempore (Lécera) monovarietal de esta casta tinta casi extinguida con una crianza de 6 meses en barricas de roble francés, se mostró floral, fresco, ligero, aéreo, moderno, un vino muy especial, casi a medio camino entre una Garnacha de clima frío y una Pinot Noir de clima templado. Bien es verdad que fue más de nuestro agrado la añada anterior -con aquel ataque ligeramente abocado en el primer sorbo- pero al parecer la climatología afecta notablemente a la Derechero. Ventajas e inconvenientes de tener el único vino en el mercado elaborado con esta variedad.


Para continuar, catamos tres tintos más que no conocíamos. ALBADA PARAJE LA CAÑADILLA 2022 de Bodegas Virgen de la Sierra (DO Calatayud) es una Garnacha fina de altura con una pizca de Monastrell y Provechón, fresca, mineral y moderna, todo frutas rojas y hierbas aromáticas, de edición muy limitada. QUERENCIA DESEYA 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud) se elabora íntegramente con Garnacha y entrega en nariz frutas rojas -cerezas, arándanos, guindas- sobre un recuerdo de monte bajo, muy agradable y bien diseñado. Por último, TINAJAS ANTIGUAS 2019 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) es un ensamblaje de Garnacha y Cariñena con crianza en tinajas de barro durante 24 meses. Frutas rojas, laurel y mina de lapicero, en nuestra opinión algo incómodo y extraño, muy original, pero debemos confesar que dicho material de crianza siempre se nos hace un tanto cuesta arriba. A reevaluar.


Y como broche final, nos dimos la satisfacción de catar los tres tintos monovarietales de más alta gama de Bodegas Enate (DO Somontano), una experiencia que nunca antes habíamos tenido la oportunidad de hacer. Misma añada 2021 para tres magníficos ejemplares de las tres variedades tintas internacionales más reconocidas, con generosas permanencias en barrica. Grosellas negras, eucalipto y minerales en el ENATE SYRAH-SYRAZ, intenso y con taninos aún presentes que se pulirán en botella. Algo parecido le sucede al ENATE CABERNET-CABERNET -frutas negras, mentolados y cacao- con mucha vida en botella por delante. Para terminar, con el ENATE MERLOT-MERLOT se alcanza la plena elegancia, un vino soberbio que recuerda a mermelada de moras y especias.


En resumen, una jornada excelente con una organización magnífica. Esperamos que siente precedente y que esta primera edición haya resultado del agrado de todo el mundo. Por el momento, parece firme la decisión de repetir el evento en Madrid el próximo mes de Octubre. Que se convierta en un referente en el panorama vitivinícola nacional parece sólo cuestión de tiempo.

Vayan desde aquí nuestros mejores deseos para que así sea. 



lunes, 15 de julio de 2024

> II Jornada de Vinos del Jiloca



En las últimas dos décadas la despoblación y el abandono del viñedo han ido de la mano en la Comarca del Jiloca. Verdaderamente se trata de una misma realidad aunque observada desde dos perspectivas diferentes. De manera paralela, el gradual envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional, han conducido al cese de actividad en muchos sectores y lamentablemente la viticultura no ha sido una excepción. Se calcula que sólo en las últimas dos décadas se han perdido más de 20 hectáreas de viñedo cada año, tanto por abandono como por arrancamiento. En el año 1980 había aproximadamente 3400 hectáreas de viñedo, superficie que se ha ido reduciendo gradualmente hasta las 150 hectáreas de viña en producción a día de hoy, según las estimaciones más optimistas. Y lo más grave de todo -dejando al margen la edad de dichas viñas, muchas de ellas centenarias- es que la velocidad de destrucción parece acelerarse, sin que las administraciones hagan nada al respecto. Este patrimonio agrícola y cultural del Aragón ancestral más desconocido, parece a día de hoy condenado a la desaparición. 



Un interesante proyecto de recuperación de viñas semiabandonadas y a punto de desaparecer diseñado por la Asociación Paisajes del Jiloca nació a mediados de 2020 con la meta de volver a poner en producción viñedos en vías de desaparición. El primer paso fue la creación de un catálogo de viñas en situación de emergencia, la mayoría propiedad de viticultores de avanzada edad o de sus herederos. A través de diferentes mecanismos de cesión, apadrinamiento, crowfunding, micromecenazgo y realización de trabajos no remunerados, se persigue devolver la alegría a algunos de esos viticultores mayores. No será labor de un año ni tarea fácil de ejecutar, pero es más que probable que con la uva de esas parcelas ahora a medio recuperar, se elaboren vinos de calidad que además incorporarán la generosidad y la colaboración de personas anónimas. Serán vinos conseguidos gracias al esfuerzo de muchos, pero serán sin duda vinos de la Ribera del Jiloca.



Con la finalidad de dar a conocer el trabajo realizado a lo largo de estos cuatro años de existencia, la Asociación Paisajes del Jiloca celebró hace unos días la segunda edición de una entrañable jornada que armonizó viticultura, paisaje y gastronomía. Para ello fuimos convocados un reducido grupo de privilegiados, irremediablemente seducidos por el programa propuesto por la organización, de manera que acudimos a la hora convenida a la Finca La Falcona, una preciosa torre rehabilitada propiedad de la bodega Pago de la Boticaria, casi equidistante entre las localidades de Daroca y Manchones. Tras franquear la puerta de entrada, nos dio la bienvenida un bonito viñedo y el camino nos condujo hasta una zona de aparcamiento. Caminamos unos pocos metros atravesando un inmaculado patio ajardinado desde donde pudimos contemplar la indudable belleza del palacete estilo colonial que preside la finca y nos dirigimos hasta el sombreado jardín lateral donde tendría lugar el evento.




La primera parte de la jornada tuvo un carácter eminentemente formativo muy enfocado hacia la viticultura -una temática que nos resulta bastante ajena- aunque hemos de dejar claro que asistir a las ponencias nos resultó enormemente interesante. Microbiota, clones, estratos o injertos son conceptos que -aunque conocidos- nunca han sido motivo de nuestro estudio, de modo que escuchar a expertos como Pedro Marco -investigador del Centro de investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)- Bernardo Sirvent -ingeniero agrónomo y consultor en Bodegas Bocopa (Alicante)- o Pilar Baeza -profesora y doctora de la Universidad Politécnica de Madrid- fue para nosotros una experiencia tan novedosa como estimulante. ¿Estudiar viticultura en el futuro? ¿Y por qué no? Todos ellos coincidieron en el enorme potencial de esta comarca casi olvidada, a menudo marginada por el desarrollo económico, pero con una inusual riqueza geológica y orográfica, todo ello sin olvidar la importancia que tuvo en el pasado como zona vitivinícola, tradición que nunca se ha perdido y que Paisajes del Jiloca persigue recuperar.


Diez son las bodegas que han decidido sumarse a esta iniciativa y todas tienen como denominador común la decidida voluntad de recuperar el cultivo de la vid en estas tierras. En realidad, varias de ellas llevan trabajando sus viñas viejas desde hace años, parcelas perdidas entre los barrancos y las sierras que circundan los valles de los ríos Jiloca y Perejiles. La reciente ampliación geográfica de la DO. Calatayud proporcionó a algunas de estas pequeñas bodegas la posibilidad de elaborar sus vinos con la etiqueta de la denominación bilbilitana, sin embargo, este hecho ha tenido en algunas de ellas el efecto contrario. Ante la posibilidad de convertirse en cola de león, han decidido seguir siendo cabeza de ratón y ahí es donde toma todo el sentido el proyecto creado por Paisajes del Jiloca. Indudablemente quienes más complicado lo tienen son aquellas bodegas que aspiran a comercializar vinos en ambas zonas, poniendo una vela a Dios y otra al diablo, en un arriesgado equilibrio que necesitará mucha mano izquierda para que el ratón no encienda los ánimos del león.



La segunda mitad de la jornada discurrió con la presentación de las bodegas -de una forma relajada y cercana, huyendo de las tediosas charlas habituales, en un evento distendido como era el caso- proponiendo cada elaborador uno de sus vinos mientras se detallaba brevemente su proyecto. Los vinos que tuvimos oportunidad de catar fueron armonizados cada uno con una tapa diferente preparada por Jonathan Aldea, chef del Restaurante Zamacén en Burbáguena, protagonista de un desfile culinario preciso y elaborado, dibujando en cada pincho un maridaje fruto de su libre interpretación del vino acompañante. Si realizar esta tarea en sala es complicado, hacerlo a modo de catering es una heroicidad. La variedad de ingredientes principales -bacalao, pato, conejo, presa ibérica, cordero, perdiz- y la generosa creatividad en sus elaboraciones -escabechado, crujiente, tartar, tosta, ravioli- no dejó indiferente, ni mucho menos hambriento, a ninguno de los presentes. Un trabajo magnífico el de este joven chef aragonés con un enorme futuro por delante.


De regreso a las bodegas, quizás resulte un poco largo especificar cada proyecto empresarial y detallar la información de todos los vinos que elaboran, así que nos limitaremos a nombrar aquellos que tuvimos ocasión de catar y añadiremos una breve descripción, aportando nuestras opiniones y notas de cata. Pasen, lean y déjense hechizar por los apasionantes vinos procedentes de los viñedos casi olvidados de la Ribera del Jiloca.


LADERAS DEL JILOCA MACABEO
Daroca Bodega (Daroca). 100% Macabeo. Viñedos con una edad media de 55 años y situados a 950 metros de altitud. Sin crianza. Amarillo dorado medio. Tal vez poco expresivo en nariz: frutas de pepita, hinojo y anisados. Generosamente ácido, resulta algo cálido y voluminoso en boca, incluso con un punto de tanicidad. Vino serio y austero, aunque sincero y con carácter. Muy aragonés. Buen trabajo técnico de Juanma Gonzalvo para poner en valor los poco conocidos vinos blancos del Jiloca.


VIÑA SATOSHI ORANGE
Pago de la Boticaria (Daroca). 100% Garnacha Blanca procedente de un solo viñedo de 4,2 hectáreas ubicado en Murero a 800 metros de altitud sobre suelos pizarrosos. Vinificado en contacto con pieles. Crianza durante 5 meses en barricas de roble francés y americano. Amarillo dorado alto, ambarino, casi cobrizo. Nariz muy compleja: cáscara de naranja, orejones, miel de acacia y un recuerdo resinoso. Madera muy presente. Moderadamente astringente, generosamente ácido y equilibradamente cálido. Tiene de todo y en grandes cantidades. El vino más personal de Pilar Herrero, que sin duda ganará con algo de guarda. Un vino divertido para catar, fantástico para maridar pero complicado para beber. Muy original.


CLOS BALTASAR
Bodegas San Alejandro (Miedes). Garnacha y otras variedades minoritarias, como Provechón y Miguel de Arco, procedentes de viñedos a 900 metros de altitud. Vinificación con un 75% de racimos sin despalillar. Crianza de 10 meses en huevos de hormigón y barricas de roble francés de 300 y 500 litros. Rojo guinda de capa media-baja, muy diferente a añadas previas. Frutas rojas, flores azules, endrinas y hierbas aromáticas. Levemente licoroso y especiado. Fresco, delgado, floral y elegante, muy alejado de aquellas primeras añadas algo rústicas y potentes. Una interpretación más moderna por parte de Juanvi Alcañiz para este vino que busca recuperar las elaboraciones más tradicionales.


CUEVAS DE AROM "AS LADIERAS"
Cuevas de Arom (Miedes). Garnacha y otras variedades autóctonas coplantadas en viñedos mestizos situados a 800 metros de altitud. Vendimia manual. 50% uva sin despalillar. Vinificación en depósito de cemento. Crianza en huevo de hormigón y fudre de roble austríaco de 3000 litros. Rojo rubí de capa media-baja. Frutos-baya silvestres, laurel, monte bajo e incluso trufa negra. Ligero, fresco, tenso y con cierta complejidad. Excelente. A decir verdad, la simbiosis entre Fernando Mora MW y Bodegas San Alejandro está alcanzando unas cotas que rozan la perfección.


ARAIA
Sommos Garnacha (Murero). 100% Garnacha. Viñedos sobre suelos de arcilla roja localizados en Orcajo y Banarro. Vinificación por parcelas. Crianza durante 14 meses en barricas usadas de roble francés de 600 litros. Frutas rojas acompotadas y negras muy maduras. Discretas notas de crianza muy respetuosa con los aromas varietales. Largo y complejo, con taninos dulces muy bien domados. Curioso recuerdo mineral a grafito en el postgusto. Acostumbrado a gestionar las ingentes cantidades de uva de la bodega homónima del Somontano, José Javier Echandi ha sabido leer a la perfección las viñas del Jiloca para elaborar este tinto de primer nivel.


SAMITIER GARNACHA
Bodegas Augusta Bilbilis (Mara). 100% Garnacha. 8 meses de crianza en barricas de roble francés y en huevo de polietileno, con posterior coupage de ambos vinos antes del embotellado. Nariz muy agradable, con frutas rojas, lácticos y caramelo. Todavía un poco nervioso en boca y falto de ensamblaje. En breve será un vino preciso como todos los que elabora José Antonio Ibarra. Por el momento, démosle unos meses en botella.


LAS PIZARRAS "VIÑA ACERED"
Bodega Raíces Ibéricas (Maluenda). 100% Garnacha. Viñedo sobre suelos de pizarra a 950 metros de altitud. Crianza durante 6 meses de barrica de 225 litros. Rojo picota con ribete granate de capa media-alta. Fruta negra, café en grano, pimienta negra y otras especias. Mermelada de moras y ciruelas, con una pincelada de chocolate amargo. Ataque adulzonado, muy atractivo, levemente rugoso el paso por boca y francamente agradable el postgusto, con un final ligeramente amargo que le aporta longitud. Muy gastronómico. Es la apuesta de Carlos Rubén Magallanes -el hombre que susurra a las garnachas- dibujando un vino de corte más tradicional, un estilo de garnacha de hace unos años, con mayor extracción y más presencia de la barrica. Impecable, aunque no tan sorprendente como otros.


QUERCUS
Bodega Rubus (Rubielos de Mora). Garnacha y Miguel de Arco (70-30). Crianza durante 24 meses en barrica de roble francés. Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Fruta roja y negra, mentolados y suaves tostados sobre un fondo de cedro y tabaco rubio. Amable, sabroso, nada desmedido, con todo en su sitio. Notable alto. Este proyecto es la apuesta personal de Juanvi Alcañiz en tierras turolenses, en nuestro punto de mira desde hace años.


LAJAS FINCA EL PEÑISCAL
Bodega Lajas-Finca el Peñiscal (Acered). 97% Garnacha, 3% otras variedades blancas y tintas plantadas en la misma parcela -Macabeo, Garnacha Blanca, Monastrell, Provechón- tal y como era tradicional hacerlo en esta zona. Vino de parcela, uva procedente de un solo viñedo de 76 años de edad con una superficia de 2,7 hectáreas y situado a más de 1000 metros de altitud. Vendimia manual. El 70% del vino tiene una crianza durante 12 meses en barrica de roble francés de 500 litros. Rojo cereza de capa media. Fruta roja muy madura, licor de cereza y bombones Mon Cheri. Pleno y sabroso en boca, elegante y educado, muy diferente a las primeras añadas donde la extracción y las notas de crianza en roble dominaban todo el conjunto. Nada que ver con el actual, mucho más fresco y delgado, sin perder un ápice de honestidad. Paisaje embotellado por Manuel Castro y familia. Una maravilla.


En resumen, una deliciosa jornada, en un marco incomparable y acompañados por una climatología perfecta. Ponemos aquí el punto final a una crónica que pretende, en la medida de lo posible, dar a conocer algunos de los secretos enológicos que se esconden en este desconocido rincón de Aragón. Porque los proyectos emergentes como éste de Paisajes del Jiloca son los que verdaderamente despiertan pasiones y remueven conciencias. Será el paso del tiempo quien dictaminará si esta iniciativa con poco más de cuatro años de vida fue una locura de unos cuantos románticos que -inspirados en el pasado- pretendieron construir un futuro para las viñas olvidadas del Jiloca. El éxito o el fracaso de este encomiable esfuerzo es muy posible que ni siquiera lo veamos, pero tal vez dentro de unos años alguien escriba la crónica del Centenario de las Jornadas de Vinos del Jiloca. Y desde algún lugar desconocido -con una sonrisa en los labios y una copa de vino en la mano- todos aquellos que en algún momento colaboraron desde el inicio, verán reconocido su empeño.

Reciban todos ellos, nuestra más sincera enhorabuena.



NOTA:
Para la ilustración del presente artículo hemos empleado imágenes tomadas el día del evento, imágenes propias de archivo (es posible que las añadas o las etiquetas en las imágenes no correspondan exactamente con los vinos catados) y por último, imágenes bajadas de las redes sociales y páginas web de las bodegas participantes y de la organización de la Jornada. Entendemos que al tratarse de imágenes públicas, así como que el presente artículo tiene exclusivamente un fin divulgador sin otro tipo de interés, no habrá inconveniente en utilizarlas. Vaya por adelantado nuestro agradecimiento.