sábado, 6 de junio de 2026

> Visita a Bodegas Alto Moncayo



La DO Campo de Borja se creó en el año 1980 como un organismo destinado a dar apoyo técnico y proyección comercial a los productores y viticultores de la comarca homónima. De manera similar a muchas otras zonas vitivinícolas, la denominación de origen fue algo así como el relevo natural al movimiento cooperativista de los años cuarenta. Las cooperativas más grandes -aquellas que agrupaban a más viticultores y que gestionaban más hectáreas de viñedo- no tardaron en completar su reconversión en modernas bodegas, gracias a su musculatura económica y a una sólida implantación comercial. Los productores privados, más pequeños y humildes, se vieron obligados a realizar inversiones muy elevadas si querían continuar con su actividad y competir con las bodegas grandes. Muchos lo consiguieron, lamentablemente algunos no lo lograron. Para ellos fueron años duros y exigentes en los que debieron asumir riesgos financieros elevados, exponiendo incluso su patrimonio familiar, así que desde aquí queremos hacerles llegar nuestra admiración. En la actualidad, el panorama ha cambiado considerablemente. El consejo regulador de la DO Campo de Borja lleva realizando desde hace años un gran trabajo de divulgación, tanto a nivel nacional como internacional. Fruto de dicha labor de difusión, grupos bodegueros importantes y algunos inversores han puesto sus ojos en las viñas de la falda del Moncayo. 


En realidad este interés por las Garnachas del Campo de Borja no es nuevo, como bien lo demuestra la participación de Jorge Ordóñez -célebre importador español de vino en Estados Unidos- junto a varios inversores nacionales y extranjeros en la creación de Bodegas Alto Moncayo en el año 2002. Tras sucesivas ventas y adquisiciones durante las últimas dos décadas, a día de hoy la bodega es propiedad de cuatro socios. Desde sus inicios, el objetivo prioritario de Alto Moncayo siempre fue la preservación de los viñedos de más de 50 años, posiblemente los más antiguos de toda la DO Campo de Borja. Hablamos de Garnacha cultivada en vaso, sobre suelos de arcilla roja y pizarra, hasta un total de 160 hectáreas de viña en propiedad, repartidas en 80 parcelas ubicadas en diferentes términos municipales y con un rendimiento medio de 2400 kilos por hectárea. La bodega posee también algunas hectáreas de Tempranillo y Syrah plantadas en espaldera y en breve se realizarán nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc -interesante apuesta en una zona que tradicionalmente adolece de variedades blancas- aunque hasta dentro de 4-5 años no estarán en producción.



En realidad podríamos decir que las instalaciones de Alto Moncayo obedecen al concepto bodega boutique, tanto por sus contenidas dimensiones como por el trato cercano y personalizado con el que miman a sus visitantes. La ubicación de la bodega en un pequeño promontorio al norte del casco urbano de Borja -al pie de la carretera que conduce a la localidad de El Buste- resulta sencillamente encantadora. Desde allí se tiene una visión 360º completa del paisaje salpicado de viñedos, con sus sierras y barrancos en todas las direcciones. Es el reino del cierzo, el omnipresente viento del noroeste que azota cruelmente en invierno y se cuela por las costuras, pero que durante el verano alivia del calor sofocante y evita la humedad en las viñas, ejerciendo así un papel fundamental como fungicida natural.


Cuando el visitante franquea la puerta de Bodegas Alto Moncayo, accede a un gran espacio diáfano, sin paredes ni tabiques, dividido virtualmente por una gran escalera. A la izquierda, una serie de mesas altas, un par de sofás tipo Chester, una barra y una gran televisión de plasma, le confieren al espacio un aspecto elitista, como de salón social de club de golf o de tenis, a lo cual sin duda ayuda el artesonado de madera que decora el techo. En el lado opuesto, detrás de la lujosa escalera de madera y cristal, frente a un sillón clásico de cuero rojo que parece vigilar su contenido, se extiende de pared a pared, el botellero de la bodega custodiando sus joyas enológicas. La escalera conduce al piso superior donde se localiza la sala de catas, auténtico escaparate de paisaje, con sus grandes cristaleras enmarcando unas vistas de ensueño. 


Pero regresemos al proceso de elaboración de los vinos de Bodegas Alto Moncayo. Por supuesto la vendimia se realiza de forma manual en cajas de reducido tamaño y cada parcela se vinifica de manera individualizada. Una vez obtenido el vino primigenio de cada parcela, se introduce en alguna de la
700 barricas de roble francés y americano que integran el parque de la bodega, la mayoría nuevas o casi nuevas con tan sólo 1 ó 2 años. Las barricas proceden de diferentes tonelerías y el grado de tostado puede variar de unas a otras. Por tanto, las posibilidades de combinar parcela, tipo de roble, tonelería y grado de tostado son prácticamente infinitas. El resultado es un gigantesco rompecabezas que la mano experta de José Luis Chueca -enólogo principal de la bodega- debe resolver cada añada, para lo cual el equipo técnico de Alto Moncayo realiza semanalmente catas durante el proceso de elaboración y crianza de todos los vinos. 


Los análisis laboratoriales sin duda ayudan a ello, pero la última palabra, la decisión definitiva, recae en el panel de cata que periódicamente prueba todas y cada una de las barricas. Las características organolépticas del vino que contiene cada barrica determinan los porcentajes en los coupages y el futuro destino final, buscando los perfiles diferenciadores de cada vino que se desea comercializar. Ni que decir tiene que hemos visitado numerosas bodegas, pero a decir verdad, es la primera vez que nos encontramos con este sistema de elaboración tan intuitivo como laborioso. La mayoría de bodegas toman de antemano la decisión de destinar la uva de las -a priori- mejores parcelas para la elaboración de sus vinos top y no es infrecuente que para los vinos más económicos se vinifiquen parcelas mezcladas, con la esperanza de que la posterior crianza en barrica homogenice el conjunto. Y en muchas ocasiones se consigue, aunque el resultado final adolezca de cierta identidad. En Alto Moncayo el proceso es justo al contrario: de cada parcela se obtiene un vino que -convenientemente ensamblado- se convertirá en Veratón, Alto Moncayo o Aquilón.


En el año 2004, apenas dos años después de la inauguración de la bodega, dos de sus vinos fueron bendecidos con 100 puntos Parker. Ese hecho marcó un punto de inflexión en el devenir de Bodegas Alto Moncayo, abriendo de par en par las puertas del mercado internacional. A día de hoy se elaboran aproximadamente 240000 botellas cada año, de las cuales el 80% se destinan a exportación.


En 2013 iniciaron plantaciones de nuevas viñas con clones propios injertados para replicar las viñas más viejas que -por agotamiento natural- habían alcanzado el límite de su vida productiva. Esos nuevos viñedos jóvenes por el momento se han destinado a la elaboración de una nueva gama de vinos agrupados bajo la marca "Locos por el Vino", destinados a un segmento más joven del mercado aunque sin olvidar sus orígenes. Como más adelante comprobaremos, no se trata de vinos simples sino más bien de una interpretación diferente -con menos presencia de barrica- de la Garnacha, incorporando la Tempranillo y la Shiraz en alguno de sus coupages.   


El detalle técnico de calidad durante la visita fue la verificación de lotes de corchos mediante muestreo. Para ello se sumergen 50 corchos de cada lote en una disolución de agua y alcohol al 12% exactamente durante 24 horas. Pasado ese tiempo, una muestra de dicho líquido se envía a Estados Unidos para ser analizado en búsqueda del temido TCA-tricloroanisol, de manera que un resultado negativo en dicho análisis habilita el lote completo de corchos. Minimiza el riesgo, aunque el riesgo cero no existe. Sin duda los corchos son una de las principales preocupaciones para cualquier elaborador, pero en el caso de bodegas de prestigio como Alto Moncayo este factor adquiere una dimensión mayor. Un corcho contaminado con TCA desde luego estropea una botella, pero puede tener unas consecuencias desastrosas y potencialmente puede llegar a arruinar las ventas en un país entero. 


El mercado del vino es claramente piramidal, en la cúspide caben muy pocas marcas que compiten a diario para mantenerse en ese exiguo espacio que es la cumbre de la comercialización de los vinos top. En esa batalla comercial no se hacen prisioneros y el corcho es el flanco más débil, de modo que Bodegas Alto Moncayo minimizan el riesgo trabajando exclusivamente con dos proveedores de corchos y les exigen unas duras condiciones económicas y de garantía. La bodega selecciona cada plancha de corcho natural e inicialmente obliga al fabricante a costear los análisis necesarios para descartar la presencia de TCA-tricloroanisol. Una vez recibidos los corchos en la bodega se realizarán los muestreos de lotes y nuevos análisis, como ya hemos descrito más arriba. Máxima exigencia para lograr la excelencia.




Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de todos los vinos que tuvimos oportunidad de probar. Siete referencias, es decir, la totalidad del catálogo que Bodegas Alto Moncayo tiene comercializado en la actualidad.

BARAMBLANC 2024
100% Garnacha, vinificada como blanc de noirs. Una pequeña parte del vino pasa un tiempo en barrica. Color oro rosa. Fruta de hueso, lácticos, pera de agua y cáscara de cítricos. Acidez media. Graso y cremoso. Hasta el momento, único casi-blanco de la bodega para cubrir el histórico déficit de la zona en cuanto a uvas blancas, al menos hasta que entren en producción las nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc.

ZISMERO 2014
100% Garnacha. 2 meses en barrica. Frutas rojas, cerezas, guindas y granada. Sencillo y elegante. Redondo, fácil y fresco. Ligero amargor final que para nada estorba y aporta longitud. Perfil muy disfrutón. Procede de las nuevas plantaciones de Garnacha efectuadas en 2013.

BARAMBAN 2022
Garnacha y Tempranillo (50-50). 6 meses de crianza. Al contrario de lo tradicional, la Garnacha se introduce en roble americano y el Tempranillo en roble francés. Fruta roja y  negra. Especias, cacao en polvo y regaliz negro. Intenso, sabroso, cálido y largo. Muy preciso.

GRUÑON 2020
Garnacha y Shiraz (50-50). Sin crianza en barrica. Creación del famoso enólogo neozelandés Chris Ringland, considerado el mejor elaborador de Shiraz de todo el mundo. La Garnacha se vinifica de la manera habitual en inoxidable. Por el contrario, la Shiraz realiza maceración carbónica en inoxidable durante 4 semanas. Tras el coupage, el vino permanece de nuevo durante 12 meses en inoxidable. Caramelo de violetas, mermelada de fresas y paté de olivas negras. Goloso, sabroso y explosivo. Opulento y tan intenso que puede llegar a saturar. Perfil muy Nuevo Mundo.

VERATON 2022
100% Garnacha. 16 meses en barrica de roble francés y americano. Frutas rojas, lavanda y hierbas aromáticas. Recuerdos minerales a cenizas y mina de lápiz. Tan complejo como fresco y elegante. Muy agradable. El nacimiento de este vino se produjo como consecuencia de una añada muy complicada en lo climático que obligó a la bodega a rediseñar el destino de sus vinos durante la elaboración y crianza. Hacer de la necesidad virtud, se suele decir. Ni más ni menos. Su mayor logro es haberse convertido en el vino más vendido de todo el catálogo y representa el perfecto equilibrio entre fruta y crianza.

ALTO MONCAYO 2022
100% Garnacha. 20 meses en barrica. Fruta negra, violetas y hojarasca. Hebras de tabaco y fósforo, incluso goma de neumático. Necesita tiempo de oxigenación en copa. Extraño y con personalidad en nariz. Complejo, fino y delgado. Excelente en boca, donde todo encaja a la perfección y crece en cada sorbo. No es un vino para todos los gustos.

AQUILON 2018
Toma su nombre del dios romano de los vientos del norte, quizás en recuerdo del omnipresente cierzo tan habitual en la zona. El vino procede de una selección de barricas inicialmente destinadas a embotellarse como Alto Moncayo. 100% Garnacha. Su crianza se prolonga durante algún tiempo más hasta completar 24 meses en barrica de roble francés nuevo. Frutas rojas, negras muy maduras y mentolados. Licor de guindas y chocolate. Redondo, impecable y sedoso en boca. Posiblemente se encuentre entre los cinco o seis mejores tintos de Aragón.

Desde hace muchos años, Bodegas Alto Moncayo siempre había sido un destino anhelado y pendiente de alcanzar. Con esta visita agradable, provechosa y muy profesional saldamos una deuda histórica con nosotros mismos. Nuestro más sincero agradecimiento por su hospitalidad, por el tiempo que nos dedicaron y por su buen hacer con los viñedos más viejos de la DO Campo de Borja.


viernes, 23 de enero de 2026

> El recuperador



Cuando se escucha a Juan Carlos Sancha (Baños de Río Tobía, La Rioja) indudablemente se siente hablar a su tierra. El relato de su vida fluye como lo hace el agua del Najerilla desde su nacimiento en tierras burgalesas hasta su desembocadura en el río Ebro. Sus vastos conocimientos enológicos envuelven cada palabra de su discurso, pero enriquecen más que invaden la narración de sus recuerdos de infancia, en una sucesión de lecciones por impregnación adquiridas mediante el simple hecho de acompañar a sus mayores en las labores del campo.


Doctor en viticultura y enología, ingeniero técnico en industrias agrarias y licenciado en enología, la vida de Juan Carlos Sancha ha estado siempre vinculada al vino. Como tantas otras en La Rioja, su familia se dedicó a la viticultura desde hace varias generaciones y ese aprendizaje enológico -más tradicional que científico- casi sin pretenderlo, terminó por calar bien hondo en él. Sus estudios en Madrid y la labor docente en la Universidad de La Rioja le llevó a establecer hacia 1988 una estrecha colaboración con el catedrático de viticultura Fernando Martínez en un proyecto de investigación para la recuperación de variedades minoritarias autóctonas de La Rioja, estudio que -además de pionero en dicha materia- fue el punto de partida para el desarrollo de la iniciativa empresarial más personal de Juan Carlos Sancha. 


En el año 2008 nacían Bodegas Sancha con las primeras plantaciones de variedades recuperadas -Maturana blanca y tinta, Monastel, Tempranillo Blanco- en localizaciones elegidas en Baños de Río Tobía en el valle del Najerilla, a las faldas de la Sierra de la Demanda. Prácticamente de manera simultánea se inició la recuperación de viñedos viejos de Garnacha casi abandonados, la mayoría de ellos ubicados en pequeñas parcelas, sobre suelos pobres, calizos y poco profundos. A una altitud aproximada de 550-750 metros, con un clima atlántico de gran amplitud térmica y cultivo en secano estricto certificado como ecológico, estas viejas viñas de Garnacha alcanzan la máxima expresividad en este pequeño rincón de La Rioja donde las laderas comienzan a empinarse buscando la meseta castellana.


En la actualidad, la bodega gestiona 24 hectáreas de viñedo propio, elabora aproximadamente 70000 botellas al año y destina más de la mitad de su producción a la exportación. Desde el punto de vista de la elaboración, la fermentación se realiza en bocoyes de roble francés de 500 litros, donde se introducen los granos de uva, para posteriormente hacer girar la barrica 16 veces al día -procedimiento conocido como fermentación integral- realizando el vaciado por gravedad y efectuando un prensado suave de los hollejos, en un trabajo totalmente manual y artesanal.


Su catálogo se divide en tres familias de vinos, Peña el Gato -exclusivamente monovarietales de Garnacha con crianza y vinificaciones diversas- Ad Libitum -monovarietales de cepajes minoritarios recuperados- y Cerro La Isa -tinto y blanco- vinos top de la bodega que además se precian de ser unos de los primeros vinos de la DOc Rioja en haber conseguido la contraetiqueta de Viñedo Singular. Como curiosidad, añadiremos que se trata de la única bodega de La Rioja que no elabora vinos tintos con la variedad Tempranillo -la más empleada en la denominación, ocupando casi el 80% de la superficie de viñedo- afianzando con esta decisión un perfil claramente opuesto a la inmensa mayoría de elaboradores riojanos. 


Diferenciarse del resto parece ser una autoexigencia para Juan Carlos Sancha y sigue su camino con firmeza. En su opinión, la selección de clones de Tempranillo -cada vez más productivos y resistentes a las plagas y la sequía- no representan los orígenes de La Rioja, sino que son al mismo tiempo el pretexto y el objetivo para la producción de grandes volúmenes de vino, lo cual no significa forzosamente la excelencia en cuanto a calidad. A esta dicotomía,  a este endemoniado cruce de caminos entre cantidad y calidad, se enfrentan actualmente no pocas zonas vitivinícolas, no sólo en España sino en todo el mundo. El caso de Burdeos es el más mediático y adaptarse al futuro en el comercio del vino parece ser la única forma de sobrevivir. Aranceles, cierre de mercados, exportaciones cada vez más complicadas, reducción en los hábitos de consumo y almacenes llenos de botellas esperando ser vendidas son los factores de esta complicada ecuación. Pero este asunto ya lo trataremos -quizás- en otro artículo. Regresemos a los vinos de Juan Carlos Sancha...

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que probamos a lo largo y ancho de las dos horas largas que tuvimos oportunidad de compartir con Juan Carlos Sancha.


AD LIBITUM MATURANA BLANCA 2024
Variedad más antigua de La Rioja. Actualmente existen no más de 70 hectáreas en total. Viñedo plantado en 1997, casi con certeza el más viejo del mundo de esta variedad. Altitud 575 metros. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Fermentación en roble francés nuevo y 5 meses de crianza en roble francés nuevo de 500 litros. 4000 botellas. Amarillo pajizo. Flores blancas, frutas de pepita y piña madura. Suave presencia del roble. Voluminoso y graso. Excelente acidez, salinidad y mineralidad. Muy elegante en nariz y aún más en boca.


AD LIBITUM MONASTEL DE RIOJA 2023
Viñedo plantado en 1997. Altitud 565 metros. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Fermentación en roble francés nuevo y 11 meses de crianza en roble francés nuevo de 500 litros. 1200 botellas. Único vino en el mundo monovarietal de este cepaje autóctono reconocido por la DOc Rioja en el año 2009. Rojo cereza de capa alta con ribete malva. Frutas rojas, flores azules y caramelos de violetas. Mentolados y pimienta blanca, sobre un fondo de recuerdos vegetales, anisados y pimentón. Excelente acidez. Tanino presente pero amable.


PEÑA EL GATO 2022
Viñedo plantado en 1917. Altitud 650 metros. 100% Garnacha. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Rendimiento medio 2000 kg por hectárea. Fermentación en roble francés nuevo y 11 meses de crianza en roble francés usado de 500 litros. 3150 botellas. Rojo cereza de capa media con ribete rubí. Ataque ligeramente reductivo que se disipa con rapidez. Frutas rojas y hoja de menta. Excelente acidez, tanino medio, entrada glicérica, algo cálido y final con recuerdos a granos de café. No realiza fermentación maloláctica.


PEÑA EL GATO NATURAL 2022
Viñedo plantado en 1917. Altitud 650 metros. 100% Garnacha. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Rendimiento medio 2000 kg por hectárea. Fermentación en roble francés nuevo y 11 meses de crianza en roble francés usado de 500 litros. Sin sulfitos añadidos. 2000 botellas. Rojo cereza de capa alta con ribete violáceo. Frutas rojas, cassis, miel y hojarasca. Tampoco realiza maloláctica. Más salvaje y poderoso que el anterior, con taninos más presentes. Fresco y sabroso.


PEÑA EL GATO GRANITO 2023
Viñedo plantado en 1917. Altitud 650 metros. 100% Garnacha. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Rendimiento medio 2000 kg por hectárea. Fermentación en roble francés nuevo y 11 meses de crianza en dos depósitos de granito gallego con diferente grado de porosidad. 772 botellas. No realiza maloláctica. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Guindas, chocolate, petricor, eucalipto y regaliz. Fresco, carnoso y agradable. Largo, elegante, pleno y redondo. Muy curioso en boca.


CERRO LA ISA TINTO VIÑEDO SINGULAR 2020
Viñedo plantado en 1906. Altitud 750 metros. 1,7 hectáreas. Rendimiento medio 1500 kg por hectárea. 100% Garnacha. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Despalillado manual. Fermentación en roble francés nuevo y 18 meses de crianza en roble francés usado de 500 litros. 4000 botellas. Rojo cereza de capa media con ribete granate. Mon Cheri, tabaco rubio y flores rojas. Un auténtico perfume en nariz. Complejo y muy elegante en boca. Recuerda a un Pinot Noir de Borgoña, más y mejor no se puede decir.


AD LIBITUM MATURANA TINTA 2023
Viñedo plantado en 1997. Altitud 565 metros. Vendimia manual en cajas de 15 kg. Fermentación en roble francés nuevo y 11 meses de crianza en roble francés nuevo de 500 litros. 8500 botellas. Cepaje autóctono reconocido por la DOc Rioja en el año 2009. Rojo picota de capa muy alta con ribete violáceo. Moras, cerezas, grosellas negras y caramelos de violetas. Mineral y especiado, sobre un fondo vegetal levemente amargoso que recuerda a las piracinas presentes en algunos Cabernet. Excelente acidez, aunque algo cálido en boca. Tanino presente pero amable. Estructurado y voluminoso, con mucha guarda por delante.


Concluimos aquí esta clase magistral de viticultura y enología impartida por Juan Carlos Sancha. Una lección que nos deja la mente llena de certezas pero también de incertidumbres. Nos asaltan mil dudas acerca de si las variedades actualmente cultivadas conducen a vinos cada vez más estandarizados, con menos identidad y con menos alma. Los cepajes autóctonos son la reserva de ese espíritu que abraza la tradición y huye de la homogeneidad. Suele decirse que si se busca obtener algo diferente, no debe hacerse lo mismo de siempre. ¿Y si estuviera el mercado del vino a punto de implosionar? En ese caso, deberíamos volver la vista al pasado y regresar a los orígenes y a la tierra, aprender de lo que hicieron generaciones anteriores. Ciertamente hoy en día disponemos de tecnologías que nuestros abuelos ni siquiera imaginaron, pero tal vez estamos olvidando aquello que nos enseñaron con más ahínco. 

Y para que no lo olvidemos, conviene escuchar a gente tan apasionada como Juan Carlos Sancha.



jueves, 6 de noviembre de 2025

> Sudoeste de Francia: tan cerca y tan lejos




El universo vitivinícola de Francia es simplemente inconmensurable. Burdeos, Borgoña, Champange, Ródano, Loira y Provenza puede que sean las zonas más famosas y célebres. Algo menos conocidas son Alsacia, Jura, Beaujolais, Languedoc y Córcega. Sin embargo, existe un rincón meridional a los pies de la cordillera pirenaica con muy poco predicamento, ni tan siquiera de puertas hacia dentro. 


En general, al francés medio le importa más bien poco lo que pueda suceder al sur de Toulouse, si acaso durante una semana al año coincidiendo con las etapas pirenaicas del Tour. En esos cinco días a mediados del mes de Julio sí, todas las miradas estarán en los puertos de Tourmalet, Aubisque, Marie Blanc y en los finales de etapa en estaciones de esquí tales como Luz Ardiden, Superbagnères, Hautacam o Cauterets. Sin embargo, durante el resto del año esa estrecha franja deja de interesar a los franceses, en general más atraídos por los Alpes para la práctica de los deportes de invierno. Quizás durante la primavera, algún despistado pueda dejarse caer por estas tierras, aunque suelen ser la gastronomía, los quesos y los productos del pato, las principales motivaciones para acercarse a conocer estos bellos valles pirenaicos. 


En realidad, la producción de vinos con renombre es más bien escasa en esta zona central del Pirineo Francés -Hautes Pyrénées- siendo el extremo más occidental -Pyrénées Atlantiques- el que concentra más zonas productoras de vinos de calidad, aún a pesar de tratarse del área vitivinícola más desconocida de Francia. En cualquier caso, son denominaciones -AOCs o IGPs- de tamaño pequeño que trabajan variedades de uva mayoritariamente autóctonas y que elaboran producciones escasas de distribución casi exclusivamente a nivel local. Precisamente por esos motivos, nuestra asistencia a la masterclass diseñada por Grape Bebop la consideramos como absolutamente imprescindible. Se dio la circunstancia que meses después de asistir a dicha formación, tuvimos la ocasión de acercarnos fugazmente a la zona, por ello en las notas de cata que detallaremos a continuación, aparecen vinos adquiridos personalmente por nosotros en Lourdes y Saint-Lary. 


Pasen y lean, queridos amigos, el sudoeste francés nos espera...


DOMAINE PLAGEOLES MAUZAC NATURE 2021
AOC Gaillac. 100% Mauzac. Elaboración siguiendo el denominado método ancestral -Méthode Gaillacoise- se cree que desde 1680, por tanto anterior a la invención del champagne, en una sola fermentación con levaduras autóctonas, sin adición de licor de tiraje ni de expedición, embotellado con sus lías y con su azúcar  residual. Se elaboran secos y dulces, blancos y rosados. Amarillo trigueño turbio. Recuerdos de piel de manzana y lagar de sidrería. Jengibre y pimienta blanca. Rústico y artesanal, algo picante en boca e incluso con cierta tanicidad. Carbónico completamente integrado. Alejado de nuestros gustos.

UBY Nº 3 2023
IGP Côtes de Gascogne. Colombard y Sauvignon Blanc en porcentajes desconocidos. Sin crianza. Amarillo verdoso claro. Muy Sauvignon Blanc en nariz. Cítricos y algún recuerdo tropical. Algo escaso en boca y de postgusto corto. Alta acidez y bajo contenido alcohólico. Equivaldría a un ensamblaje Airén-Verdejo de La Mancha, una variedad muy productiva acompañada por otra muy aromática. Muy comercial, sencillo, amable y refrescante. Otras variedades cultivadas son la Petit Manseng, la Sémillon y la Ugni Blanc (Trebbiano Toscano), habitualmente utilizadas para la elaboración de vinos blancos económicos y comerciales. La IGP Côtes de Gascogne complementa a las AOCs del departamento de Gers -Armagnac, Madiran y Saint-Mont- sin duda más prestigiosas y de las que proceden vinos de más calidad y precio más elevado, sin olvidar la denominación Pacherenc-du-Vic-Bilh elaboradora exclusivamente de vinos blancos.

DOMAINE CAHUAPÉ GEYSER 2022
AOC Jurançon Sec. Gros Manseng, Petit Manseng, Camaralet, Lauzet y Courbu Blanc (30-30-30-5-5). Sin crianza. Amarillo dorado bajo. Poco expresivo en nariz, cáscara de cítricos, pimienta blanca y jengibre. Moderadamente ácido, aunque poderoso en boca, con alcohol muy presente. Corpulento, de nuevo picante y con un leve amargor final. Existe la duda de si la Courbu Blanc es la misma variedad que la Hondarribi Zuri o incluso la Hondarribi Zerratia. En los vinos Jurançon Sec -denominación creada en 1975- se exige un mínimo de 11,5% de contenido alcohólico. Se elaboran exclusivamente vinos blancos. Camaralet y Lauzet son variedades de uva prácticamente extinguidas que suelen incorporarse en pequeños porcentajes en los coupages y aportan cierto carácter especiado a los vinos.

SECRET DE FRONTON CONFIDENCE 2020
AOC Fronton, antes denominada Côtes du Frontonnais hasta la añada 2005. 100% Négrette. Crianza en barricas usadas durante 12-15 meses. Rojo picota de capa media con ribete granate. Chucherías, flores azules, toffee y caramelo de nata-fresa. Marcada acidez y alcohol algo descompensado. Algo rústico en boca. Correcto y curioso, sin llegar a enamorar. En general se exige un contenido de 50-70% de la variedad Négrette y están además autorizadas Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Braucol (Fer Servadou), Cinsault, Gamay y Mauzac Noir. No se elaboran blancos, sí rosados, pero predominan los tintos, conocidos popularmente como los "Beaujolais de Toulouse". Los viñedos se extienden en terrazas a lo largo de la orilla izquierda del río Tarn.

DOMAINE ROTIER RENAISSANCE ROUGE 2020
AOC Gaillac. Duras, Syrah, Braucol y  Prunelard (35-35-15-15). Crianza en barricas usadas durante 12-15 meses. Rojo picota de capa alta con ribete rubí. Ligeramente evolucionado. con una punta de acidez volátil. Fruta roja muy madura, casi en compota. Especiado y moderadamente astringente, aunque bastante bien integrado. Muy gastronómico. Se exige al menos 2 variedades principales, mínimo en un 70% del total y con más del 40% de las variedades Duras, Braucol (Fer Servadou) o Prunelard. Como curiosidad, añadiremos que la Braucol se cruzó con Hondarribi Beltza para dar lugar a la Gros Cabernet, que a su vez se cruzó con Cabernet Franc para dar lugar a la Carmenere. En Gaillac se elaboran blancos, espumosos, dulces, rosados, tintos e incluso  "Vin de Voile" bajo velo de flor. También están autorizados monovarietales de Gamay que se conocen como "Gaillac Premieurs".

DOMAINE PLAGEOLES PRUNELART 2015
IGP Côtes du Tarn. 100% Prunelard. Variedad de uva progenitora de la Malbec. Vinificación en depósito de cemento, sin crianza en roble. Rojo picota  de capa media con ribete ocre. Ciruelas y pimienta negra. Cuero, tierra húmeda, carne y trufa negra. Moderadamente astringente. Postgusto medio. Rústico y austero. Alejado de nuestros gustos. En realidad la IGP Côtes du Tarn se trata de una escisión autorizada de la AOC Gaillac para conseguir sortear la prohibición de elaborar monovarietales de este cepaje. Esta denominación autoriza una lista eterna de variedades y en ella se elaboran vinos blancos, tintos y rosados. Los viñedos ocupan suelos calcáreos entre las cuencas de los ríos Tarn y Agout.

CHÂTEAU DU CÉDRE LE CÉDRE 2020
AOC Cahors. 100% Malbec. Crianza durante 24 meses en barricas de 500 litros. Antes de cruzar el Atlántico rumbo a Argentina, con esta variedad de uva -denominada en ocasiones también como Cot, resultado del cruce entre Prunelard y Magdeleine Noir- se han venido elaborando interesantes monovarietales en  tierras francesas. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Flores azules, frutas rojas y especias dulces sobre un recuerdo leñoso y de raspón. Agradable en nariz, tal vez algo falto de volumen y estructura en centro de boca. Muy correcto y -con seguridad- más sincero que sus primos americanos. La denominación exige un mínimo del 70% de Malbec (Cot) y permite un máximo del 30% de Merlot o Tannat. El despalillado es obligatorio. La variedad Jurançon Noir anteriormente empleada, no está permitida desde el año 1996. Suelos de caliza, terrazas de arena y gravas bajando hacia el río Lot. En la actualidad parece haber una tendencia, todavía incipiente, a elaborar vinos sin crianza en roble.

CHÂTEAU BOUSCASSÉ VIEILLES VIGNES 2016
AOC Madiran. 100% Tannat. Viñedos de más de 50 años. Suelos de caliza y arcilla, con algunos guijarros en las laderas. Maceración durante 3-6 semanas con los hollejos. Crianza durante 16 meses en barricas de roble. Picota de capa muy alta con ribete granate. Frutas rojas y negras, regaliz y pimienta negra. Exageradamente astringente. Muy gastronómico. Complicado en cata técnica. Origen histórico de esta variedad adoptada por Uruguay como propia tras la emigración al otro lado del Atlántico. El despalillado es obligatorio, la microoxigenación recomendable -procedimiento descubierto por Patrick Ducournau en 1990- y se exige un mínimo del 50% de Tannat, aunque están autorizadas Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Braucol (Fer Servadou). Existen otras denominaciones próximas -Irouléguy, Béarn, Saint-Mont, Tursan y Brulhois- en las que también se cultiva ampliamente esta variedad, al parecer traída a la zona por los monjes, la cual debe ser mayoritaria en las mezclas con Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot, Fer y las prácticamente anecdóticas variedades autóctonas Manseng Noir, Courbu Noir, Aboriou y Néant.



DOMAINE PECH DE BIRAN 2021
AOC Pécharmant. Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Crianza de duración no detallada en barricas usadas. Rojo picota de capa media con ribete granate. Frutas rojas y negras, piracinas y especiados. Muy correcto en boca. Agradable. Primo lejano de los tintos de Burdeos, pero con una excelente relación calidad-precio. Una de las numerosas denominaciones de la región del Périgord -Bergerac, Côtes de Bergerac, Rosette, Mombazillac, Pécharmant, Côtes de Duras, Montravel, Côtes de Marmandais y Saussignac. A grandes rasgos, predominan las variedades bordelesas, con algunas excepciones en cuanto a la aceptación de variedades autóctonas locales.

CLOS UROULAT 2019
AOC Jurançon. 100% Petit Manseng, sin duda la más exquisita variedad autorizada para la elaboración de vinos dulces en esta denominación. Se exige un mínimo de 14% alcohol y al menos 40 gr/litro de azúcar residual, así como una crianza mínima de 12-18 meses. La categoría Jurançon VT obliga a un mínimo de 17% alcohol, 50 gr/litro de azúcar residual y fecha de vendimia posterior al 2 de Noviembre. Dorado de capa media-alta. Almendras crudas, dulce de membrillo, azúcar quemado, maracuyá y otras frutas tropicales muy maduras. Excelente equilibrio entre acidez y dulzor. Una verdadera maravilla. En zonas limítrofes, también se elaboran vinos blancos dulces que intentan emular a Jurançon. Hablamos de los "otros Jurançon" de Béarn, Irouléguy, Saint-Mont y Pacherenc du Vic-Bilh, ésta última geográficamente dentro de la AOC Madiran.

CHÂTEAU MA PASSION 2021
AOC Mombazillac. Sémillon y Sauvignon Blanc. Elaborado con uvas botrytizadas. Sin crianza. Dorado de capa alta. Cáscara de cítricos escarchados y mieles. Incómodo recuerdo de fósforo y goma. Agradablemente dulce. Excelente equilibrio entre acidez y dulzor. Curiosamente menos complejo que el anterior. Mombazillac es una pequeña denominación ubicada dentro de la gran zona de Bergerac, especializada en la elaboración de vinos blancos dulces que podrían recordar a los Sauternes, pero ni el precio ni el resultado final son comparables. Las variedades autorizadas son Sémillon, Sauvignon Blanc y Muscadelle. Otras zonas productoras de blancos dulces de botrytis -también passerillage- son Saussignac, Côtes de Montravel y Haut Montravel.



Hasta aquí las reseñas de los vinos catados en el transcurso de la masterclass impartida por Grape Bebop. En adelante detallaremos las notas de cata de los vinos adquiridos por nuestra cuenta -arriesgando nuestra integridad física y con más sombras que luces, todo hay que decirlo- durante las breves incursiones estivales en territorio galo.



ALTITUDE 300 ROSÉ 2024
AOC Béarn. Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Tannat.  Sin crianza. Rosa piel de cebolla con reflejos cobrizos. Frutillas rojas, heno seco y mentolados. Acidez media plus. Intenso y poderoso en boca, más serio de lo esperado. Algo cálido, con bastante cuerpo e incluso cierta tanicidad. Muy gastronómico. Rosado rabiosamente seco con alma de tinto que pide embutido, queso y plato de cuchara.

DOMAINE DE PELLEHAUT L´ETE GASCON BLANC 2024
IGP Côtes de Gascogne. Gros Manseng, Chardonnay y otras variedades blancas locales. Sin crianza. Dorado de capa media-baja. Fruta de hueso, albaricoque y piel de melocotón rojo. Divertidos aromas tropicales a maracuyá, mango y piña muy madura, con recuerdo a las gominolas de melocotón de nuestra infancia. Entrada dulce muy atractiva, con agradable acidez que lo hace ligero y fresco a pesar de su contenido en azúcar. Nada pesado, todo alegría, aunque puede llegar a cansar si la temperatura en la copa de eleva más de la cuenta. Uno de los "otros Jurançon", blancos semidulces tan típicos de la zona, elaborados con variedades más vulgares que la Petit Manseng, menos complejos que los Jurançon auténticos, pero plenamente disfrutables y con una excelente relación calidad-precio.

ALTITUDE 300 JURANÇON 2023
AOP Jurançon. 100% Gros Manseng. Crianza desconocida. Amarillo dorado medio. Cáscara de naranja amarga, miel y azahar. Melocotón amarillo, piña madura y mermelada de albaricoque. Acidez media plus y sugerentemente dulce en boca. Sutil amargor final con recuerdo a almendras crudas. Fluido, ligero, delgado y corto. Esperábamos algo más de este Jurançon de volumen elaborado con la hermana pobre de la Petit Manseng.

UBY Nº6 ROSÉ 2024
IGP Côtes de Gascogne. Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc en porcentajes desconocidos. Sin crianza. Rosa asalmonado limpio y brillante. Seductora nariz de piel de melocotón y yogur de macedonia, con más fruta de hueso que frutillos rojos, si acaso fresas ácidas. Ligero azúcar residual que lo vuelve aún más atractivo, acidez media y bajo alcohol. Para todos los públicos. Si a alguien no le gusta es porque no tiene suficiente sed. Muy comercial, sencillo, amable y refrescante.

DOMAINE DE PELLEHAUT L´ETE GASCON ROSÉ 2024
IGP Côtes de Gascogne. Tannat y Merlot (70-30). Sin crianza. 
Rosa piel de cebolla. Ligeramente cerrado de inicio, grosellas rojas y yogur de fresa, también algo de fruta de hueso y mermelada de naranja. Ataque muy agradable en boca aunque tal  vez algo pesado -más que moelleux parece doux- alegrado por una vibrante acidez y un reducido contenido en alcohol. En cata técnica resulta algo corto y quizás un tanto cansado por su marcado dulzor. Con los patés y foies de la  zona, la cosa cambia y una botella para dos puede no ser suficiente. 

UBY Nº7 2024
IGP Côtes de Gascogne. Merlot y Tannat. Sin crianza. Rojo cereza de capa media-baja con ribete malva. Moras rojas, yogur de fresa, flores azules y un recuerdo lejano de pimienta blanca. Fluido y ligero. Marcada acidez que domina el conjunto. Ni tánico ni cálido, lo cual se agradece. Frutal, sencillo, corto, un tanto simple y carente de complejidad. Nada agresivo en boca, sin defectos ni complicaciones. No llega a enamorar. Cosas así e incluso menos acertadas, también se hacen -y se venden- en el Somontano.

CUVÉE CHEVAL D´HENRI IV
AOC Jurançon Sec. 100% Gros Manseng. Sin crianza. Etiquetado sin añada ni posibilidad de deducirla por el número de lote, por lo que sospechamos que se trate de un ensamblaje o blend de varias añadas, algo similar a los CVC -conjunto de varias cosechas- que en ocasiones se encuentran en los blancos semidulces de La Rioja. Amarillo dorado medio. Piña madura, mandarina, gominola de melocotón y corteza de cítricos escarchados. Acidez media-plus. Menos "sec" de lo esperado, con un resto de azúcar residual muy presente. Corto aunque muy agradable, con ese regusto a almendras crudas tan Jurançon. Fresco, alegre y divertido. Otro vino veraniego para todos los públicos. 

UBY Nº4 2023
IGP Côtes de Gascogne. Gros Manseng Y Petit Manseng. Sin crianza. Dorado de capa media-baja. Fruta de hueso, albaricoque y piel de melocotón. Divertidos aromas tropicales a maracuyá, mango y piña muy madura. Entrada claramente dulce, agilizada por una acidez media-alta que lo alegra e invita a tomar otra copa. Tal  vez algo pesado -muy doux- aunque fresco por su reducido contenido en alcohol. En cata técnica resulta algo corto y quizás un tanto cansado por su marcado dulzor. Tan agradable como peligroso, especialmente en verano.



Todavía nos quedan vinos por descorchar, de modo que en sucesivas actualizaciones iremos incorporando nuevas notas de cata y opiniones sobre ellos. Entre tanto, dejamos por aquí algunas imágenes del departamento de Hautes-Pyrénées, tan cercano en lo geográfico para los españoles como lejano en lo sentimental para los propios franceses.