viernes, 11 de septiembre de 2026

> Todos los caminos conducen a... La Nueva Rioja




Las intrigas políticas amenazan el futuro de la DOc. Rioja desde hace años. En Noviembre de 2021 se conoció la noticia de que un determinado partido político había decidido otorgar el apoyo al Gobierno de España para aprobar los Presupuestos generales del Estado a cambio de la segregación de parte del territorio que en la actualidad integra la DOc. Rioja. La inmediata reacción de las asociaciones de viticultores, cooperativas, productores y del propio gobierno riojano frenaron dicha iniciativa que hubiera supuesto la ruptura definitiva de la región vitivinícola española más conocida, tanto a nivel nacional como internacional.


En realidad la herida lleva abierta mucho tiempo, aunque se ha cerrado en falso en numerosas ocasiones. No hace mucho tiempo -en los primeros días del año 2016- fuimos testigos de la confirmación del abandono de Bodegas Artadi de la DOc. Rioja. Dicha decisión por parte de la célebre bodega alavesa supuso que se tambalearan los cimientos de una de las denominaciones de origen más antiguas de España. Aunque de cara a la galería los motivos aducidos fueron de índole vitivinícola, muchos vislumbraron en el fondo la sospecha de que hubiera causas económicas e incluso políticas detrás de la autoexclusión de la bodega de Juan Carlos López de Lacalle. Bodegas Artadi (Laguardia) justificó entonces su decisión -absolutamente lícita y puede que acertada- alegando la postura intransigente del Consejo Regulador de la DOc. Rioja, organismo que depende directamente del gobierno riojano, un inmovilismo que según la bodega, supuso trabas para el desarrollo de las categorías de "vinos de municipio" y "vinos de parcela", corriente defendida por la bodega, más o menos en el mismo sentido de lo que se viene realizando en Burdeos desde hace décadas. En realidad esos argumentos parecieron sólo una verdad a medias. Nada ha impedido a Artadi elaborar vinos como El Carretil o Viña El  Pisón, otro asunto diferente es que lo deseable hubiera sido poder calificarlos no sólo como crianza o reserva, sino como "algo más", de manera que sirviera como justificación a sus elevados precios también en el  etiquetado y no sólo en la copa. Si a todo lo anterior se le añaden ciertas diferencias de tipo político y fiscal entre las tres comunidades autónomas con territorios pertenecientes a la DOc. Rioja -hasta el punto de que hubo quien sugirió que estábamos ante el embrión del desarrollo de una hipotética DO. Viñedos de Álava que pudiera ser en el futuro un rival directo de Rioja- el caldo de cultivo ideal para la ruptura ya estaba servido.


Ciertamente en los últimos años se han comercializado vinos al amparo de la DOc. Rioja auténticamente indignos de llevar su nombre, vinos de supermercado donde el reducido precio ha primado sobre la calidad y en ello debería tener mucho que decir el Consejo Regulador, responsable del control de las producciones máximas por hectárea, los procesos de vinificación, los tiempos de crianza y demás verificaciones, dejando en el consumidor la sensación de que en la DOc. Rioja se ha tomado partido por la cantidad más que por la calidad, siendo como son ambas igual de importantes. El equilibrio parecería ser lo más adecuado, pero hasta ahora no se ha conseguido.

Por el momento no ha habido más bodegas que hayan secundado aquella iniciativa rupturista de Artadi, sustanciada en la firma del denominado Manifiesto del Club Matador, nombre quizás no muy acertado por lo que ello implica. La decisión de la bodega de Laguardia tuvo como consecuencia directa e inmediata la prohibición, por parte del Consejo Regulador, de incorporar en sus etiquetas la palabra Rioja, algo que muy probablemente no le supusiera ningún perjuicio de cara al reconocimiento de sus vinos, pero que sin embargo sí pudo conllevar problemas de comercialización en el extranjero, mercados donde la sola presencia del nombre de la DOc es capaz de abrir numerosas puertas, en especial a bodegas medianas y pequeñas. Meses más tarde se hizo pública una iniciativa del Grupo Rioja, nombre que aglutina a una cincuentena larga de bodegas pertenecientes a las tres subzonas -Rioja Oriental, Alta y Alavesa- con un claro tinte conciliador, intentando acercar posturas. El Grupo Rioja dio la impresión de perseguir los mismos fines que las bodegas díscolas pero por otros medios, más amables y deseables. Su propuesta se fundamentaba en el reconocimiento de una categoría superior para algunos vinos dentro de la DO. sin abandonar la misma -vinos de paraje o vinos de parcela- no sólo manteniendo las exigencias actuales, sino incluso incrementándolas en cuanto a la reducción de los rendimientos por hectárea. Como contraprestación dichos vinos podrían incorporar en su etiqueta el nombre del municipio o de la finca.


La citada iniciativa se hizo llegar al Consejo Regulador quien se comprometió a estudiarla a fondo y animó a otras bodegas que aún no habían tomado partido por uno u otro bando a remitir también sus ideas y aportaciones. Ya entrado el año 2017 todas esas iniciativas dieron sus frutos y finalmente se aprobaron las categorías especiales de vinos de viñedo singular, vinos de municipio y vinos de zona. Es pronto para evaluar cuál ha sido la reacción del consumidor medio ante esta sobredosis de información en el etiquetado y si de verdad estamos preparados para valorarla en su justa medida. O dicho de otro modo, si estaremos dispuestos a pagar algo más por esos vinos de categorías superiores. Esos cambios efectuados en el pliego de condiciones del Consejo Regulador consiguieron que las aguas volvieran a su cauce y regresó la calma por un tiempo.


El penúltimo capítulo de este espinoso asunto se produjo en el año 2019, cuando la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) en una asamblea en la que participaron tan sólo 20 del largo centenar de bodegas que agrupa, con el escaso apoyo de 12 votos a favor, tomó la decisión de modificar su nombre para pasar a denominarse Asociación de Bodegas de Euskadi (ABE) con la excusa de dar cabida a los elaboradores de txakoli. En cuestión de días, el rechazo de la mayoría de los asociados -algunos de los cuales incluso llegaron a pedir formalmente la revocación de la junta directiva y la celebración de unas nuevas elecciones- forzó la celebración de una asamblea extraordinaria que -en esta ocasión por una amplia mayoría- dio marcha atrás a tan polémica medida. Un año más tarde y con el respaldo del gobierno vasco, de nuevo ABRA consiguió lograr parcialmente sus objetivos con la publicación en el BOE de la solicitud de protección e inscripción en el registro comunitario de la DO. Viñedos de Álava, aunque finalmente fue rechazada por el Ministerio de Agricultura aduciendo dificultades técnicas, incumplimiento de normativas europeas e incompatibilidades entre marcas y patentes.

Las últimas noticias indican que el tema ha vuelto a quedar aparcado -una vez más- aunque seguramente sin zanjar definitivamente. Es cuestión de tiempo que con la excusa de la ubicación geográfica de los viñedos, se reabra un debate intencionadamente político que a nadie beneficia. Mal asunto si se mezclan el vino y la política. Todo lo que suponga concordia y negociación debería ser obligatoriamente bueno para el porvenir de la DOc Rioja. Parece que por fin el Consejo Regulador ha comprendido que es el momento de renovarse, que las transformaciones no son siempre negativas y que en algunas ocasiones sirven para señalar el camino a seguir. En ese sentido, las modificaciones normativas aprobadas en 2007 por el Consejo Regulador, abrieron por fin la puerta a determinadas variedades tradicionales recuperadas, la mayoría de ellas gracias al trabajo de Juan Carlos Sancha y Fernando Martínez de Toda en colaboración con la Universidad de La Rioja. Por esa vía fueron admitidos los cepajes Tempranillo Blanco, Turruntés (sinonimia de la Albillo Mayor de Ribera del Duero), Maturana Blanca y Maturana Tinta, aunque con ésta última haya habido alguna confusión. Menos interesante fue la admisión de otras variedades blancas no autóctonas -Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo- aunque a alguna bodega le habrá sido útil para dotar de "pasaporte riojano" a algunos viñedos que se encontraban en un limbo legal.


Así que ahora mismo en la DOc Rioja conviven dos modelos productivos diferentes. El primero es el clásico de toda la vida -con sus precintas de crianza/reserva/gran reserva, dominado por la Tempranillo y las largas permanencias en barrica- y el segundo más innovador y rupturista, con la vista puesta en el viñedo, las variedades recuperadas y las elaboraciones originales. Es en el universo de los vinos blancos -cada vez más emergentes y valorados- donde ambos mundos confluyen y se retroalimentan. Grupos de trabajo como Bodegas Familiares de Rioja o Rioja & Roll representan la renovación del aire fresco y con certeza protagonizarán las mayores sorpresas en el futuro.


De modo que tras este casi eterno preámbulo, nos zambulliremos en la larga lista de vinos propuestos por Grape Bebop en su masterclass dedicada a La Nueva Rioja. Hay mucho y muy variado, con un importante protagonismo de las variedades tradicionales riojanas recuperadas, una notable presencia de pequeños productores, vinos de parcela o field blends y elaboraciones curiosas. Y por último, antes de pasar a las notas de cata, una reflexión personal: nos da la sensación de que las sorpresas proceden mayoritariamente de las zonas más elevadas de la denominación. Aunque las hay, pocas novedades proceden de las tierras más cercanas al cauce del río Ebro. La altitud de las viñas sí parece desempeñar un papel importante, quizás no sólo por las temperaturas, sino también por los tipos de suelos y orientaciones. Viñedos viejos a media ladera de la Sierra de Cantabria y de los Montes Obarenes, o viñas recuperadas en las partes más altas de los valles que suben hacia La Demanda y Cameros, con certeza van a dar mucho que hablar en el futuro. Y conste que para nada estas nuevas tendencias suponen una enmienda a la forma de elaborar de las bodegas más clásicas -todos tenemos en mente el Barrio de la Estación de Haro- porque siempre existirá mercado para todos. Nuevos estilos y nuevos modelos productivos, que sólo el tiempo dictaminará si han venido para quedarse o si se trata de una moda pasajera. Entre tanto, queridos lectores, pasen y lean nuestras notas de cata y opiniones de algunos representantes de La Nueva Rioja.



NIVARIUS LIA BRUT NATURE RESERVA
Bodegas Nivarius (Nalda). Subzona Rioja Oriental. Viura (60) y Garnacha Blanca (20) procedentes de Rioja Alavesa y Maturana Blanca (20) procedente de Rioja Oriental. Método tradicional. 60 meses en rima y 12 meses en punta, para hacer un total de 72 meses de crianza en botella antes del degüelle. Vendimia manual. Dorado medio, casi oro rosa. Bastante serio en nariz. Manzanas asadas, galletas María, pimienta blanca e incluso frutillos rojos. Carbónico bien integrado. Cremoso, graso, complejo y largo. 

TAMBARRÍA
Bodega Laderas de Tambarría (Alfaro). Subzona Rioja Oriental. 100% Viura bajo velo de flor en criaderas y solera durante un mínimo de 36 meses. Amarillo dorado alto. Carácter parcialmente oxidativo, puede recordar a orange wines y a vinos del Jura. Levadura, miga de pan y frutos secos crudos sin tostar. Divertido en nariz, aunque algo insuficiente en boca. Curioso sin llegar a enamorar.

AGNUS DE AUTOR MALVASIA 2024
Bodega Familia Valdelana (Elciego). Subzona Rioja Alavesa. 100% Malvasía Riojana, que en realidad es la Alarije extremeña y nada tiene que ver con otras malvasías mucho más aromáticas como la de Sitges, por ejemplo. Viñedo de más de 60 años. Crianza durante 3 meses en barrica nueva de roble francés. Amarillo dorado muy bajo. Pera Sanjuanera, manzana verde, melón y recuerdos herbáceos. Bien elaborado. Sencillo y fácil, aunque poco divertido.

CAUDALÍA 2021
Bodegas Vallobera (Laguardia). Subzona Rioja Alavesa. 100% Tempranillo Blanco, mutación de la uva tinta homónima descubierta en 1988 en un viñedo propiedad del viticultor Jesús Galilea en la localidad de Murillo de Río Leza y autorizada por el consejo regulador en 2007. Fermentación y crianza durante 8 meses en toneles nuevos de roble francés de 500 litros. Amarillo dorado medio. Recuerdos tropicales, crème brûlée, vainilla y especiados. Notable predominio de la crianza. Acidez media -algo más le vendría bien- pues resulta un tanto cálido en boca. Interesante. 

NIVARIUS LA NEVERA 2019
Bodegas Nivarius (Nalda). Subzona Rioja Oriental. 100% Maturana Blanca procedente de una parcela en la zona alta del Valle del Iregua a 700 metros de altitud, históricamente utilizada para almacenar hielo y nieve, de ahí su nombre. Prensado de racimos enteros sin despalillar, fermentación en toneles de roble francés y crianza en inoxidable durante 36 meses. Muy original esa "elaboración inversa". Amarillo dorado medio. Poco folclórico en nariz -manzana, flores blancas y algo de panadería- con acidez media plus. Excelente en boca, con muy buen equilibrio. Longevo, todavía con guarda por delante. Sin duda es la variedad blanca con más proyección en el futuro. Se nos antoja un tanto exagerado decir que se trata de "el Chablis de la Rioja". Variedad también conocida como Ribadavia, recuperada por Juan Carlos Sancha y Fernando Martínez de Toda en 1988. Autorizada por el DOc Rioja en 2007.

TIERRA FIDEL 2020
Bodegas Tierra (Labastida). Subzona Rioja Alavesa. Proyecto personal del enólogo de Bodega Luis Cañas. Vino de viñedo singular -nueva categoría autorizada en 2017- plantado en 1920. Field blend que incorpora variedades no autorizadas por el consejo regulador, pero que se acoge a la excepción de todos aquellas viñas plantadas con anterioridad a 1956 y que presentan variedades interplantadas en una misma parcela. En este caso se trata de Cariñena Blanca (40), Garnacha Blanca (20), Viura (20) y otro 20% de Malvasía, Turruntés, Moscatel y Calagraño. Fermentación y crianza durante 12 meses en fudre de 750 litros de roble austriaco. Amarillo dorado alto, sin duda con algo de skin contact. Ligera oxidación. Ebanistería y manzanas asadas. Cálido, poderoso e intenso, incluso algo astringente. Una rareza.

SASIKUME 2025
Bodegas Etérea Kripán (Elvillar). Subzona Rioja Alavesa. Cultivo ecológico y biodinámico certificados, con los esfuerzos holísticos de la norteamericana Melanie Hickman y su marido, David Sampedro, tanto en el campo como en la bodega. Viñedo de 0,5 hectáreas a 900 metros de altitud. 100% Maturana Tinta. En realidad una de ellas, porque durante su recuperación a finales de los 80 bajo ese nombre se catalogaron al menos dos. En este caso se trata de la Trousseau del Jura, también conocida como Verdejo Negro o Bastardo. Precisamente, esa es la traducción al español -bastardo- del nombre del vino en vasco. Semimaceración carbónica. Cereza de capa media. Atractivo en  nariz: frutas rojas y hierbas aromáticas de monte mediterráneo. Recuerda a Terra Alta, a vinos de Baleares o del interior de Castellón. Rústico en boca, con astringencia media y algo falto de acidez, corto y poco voluminoso.

BALCÓN DE PILATOS 2022
Bodegas Valdemar (Oyón). Subzona Rioja Alavesa. 100% Maturana Tinta de Navarrete. Viñedo de 8 hectáreas plantado en 2001 a partir de 35 cepas procedentes de un viñedo centenario de Navarrete. Esta sí parece ser la auténtica Maturana Tinta, aunque estudios posteriores indicaron su gran similitud con la variedad Castets, originaria del suroeste de Francia. Crianza durante 11 meses en barricas nuevas de roble americano. Picota de capa alta con ribete violáceo. Frutas negras, chocolate, coco y café en grano sobre un fondo especiado y vegetal ligeramente amargoso que recuerda a las piracinas de algunos Cabernet. Robusto, con cuerpo y unos taninos presentes pero no agresivos. Puede resultar una variedad algo excesiva para elaborar monovarietales, pero resulta enormemente interesante para mezclas.

MARTINEZ ALESANCO GARNACHA 2022
Bodegas Martínez Alesanco (Badarán). Subzona Rioja Alta. 100% Garnacha Tinta, procedente de una parcela plantada en 1905 a 670 metros de altitud, cerca de San Millán de la Cogolla en la parte más alta del Valle de Najerilla. Catalogado como vino de municipio. Crianza durante 12 meses en barricas de roble francés previamente empleadas para fermentar un blanco. Picota de capa media con ribete rubí. Frutas rojas y discretos especiados. Acidez media. Preciso y bien elaborado. Más fresco de lo esperado en boca. Garnacha con personalidad, marcada por la altitud, con ese perfil fresco y tenso que el mercado  actual demanda. ¿Moda o estilo? El tiempo lo dirá...

LA QUINTA CRUZ MAZUELO 2023
Bodega Miguel Merino (Briones). Subzona Rioja Alta. 100% Mazuelo, también conocida como Cariñena o Samsó. Parcela de 1,2 hectáreas sobre suelo pobre con cantos rodados. Crianza durante 12 meses en depósito de hormigón y en bocoyes de 500 litros de roble francés usado. Cereza de capa media con ribete granate. Frutas rojas y discretos herbáceos. Notable acidez muy varietal. Muy agradable en boca, fino y delicado. Excelente monovarietal de esta casta tinta tan habitual en los ensamblajes tradicionales riojanos que reclama -de un tiempo a esta parte- mucho más protagonismo.

ENSAYOS CAPITALES NÚMERO PI 2022
Bodegas Queirón (Quel). Subzona Rioja Oriental. 100% Graciano, conocida como Tintilla de Rota en lugares más al sur. Fermentación experimental "en sombrero de tres picos", con trasiego del mosto para su maceración con hollejos de Tempranillo y Garnacha. Crianza en barricas mixtas de roble francés y americano. Cereza de capa media con ribete granate. Frutas rojas, frutas negras y tostados. Notable astringencia incluso molesta, posiblemente relacionada con esas idas y venidas de hollejos. Necesita crianza en botella, aunque tratándose de un 2022, a lo peor el tiempo no se consigue ese ansiado redondeo. 

CONTINO GRACIANO
Viñedos del Contino (Laguardia). Subzona Rioja Alavesa. 100% Graciano. Fermentación en tina de roble francés de 100 hectolitros. crianza durante 16 meses en roble francés, americano y depósitos de hormigón durante otros 6 meses. Cereza de capa media con ribete granate. Frutas rojas y herbáceos. Acidez media plus. Con mucha guarda por delante. Muy prometedor.

UKAN 2022
Bodegas Ukan (Laguardia). Subzona Rioja Alavesa. 100% Tempranillo. Fermentación en tinas de roble de 20 hectolitros. Crianza durante 16 meses en barricas de roble francés. Cereza de capa media con ribete granate. Fruta roja y negra, tabaco y tostados. Muy correcto y bien elaborado. Buen representante de los crianzas riojanos modernos, con más presencia de la fruta y menos protagonismo de la madera. Por la variedad de uva protagonista y la elaboración, resulta poco sorprendente, aunque de impecable factura. Nos gustó más la añada 2020, catada hace unos meses.

LA BENDECIDA 2023
Bodegas Carlos Sánchez (Labastida). Subzona Rioja Alavesa. Field blend de Tempranillo y Viura. Viñedo de 0,2 hectáreas en San Vicente de la Sonsierra. Fermentación en inoxidable. Crianza durante 18 meses en una única barrica francesa de 300 litros. Cereza de capa baja con ribete malva. Frutas rojas, lácticos y monte bajo. Fresco, moderno, ligero, aéreo y con tensión. Un estilo muy borgoñón. De nuevo la misma pregunta: ¿tendencia actual o futuro de La Rioja? Veremos.

LA CONDENADA 2024
Bodegas Artuke (Baños de Ebro). Subzona Rioja Alavesa. Otro field blend de Tempranillo (75) acompañada por un 25% de Graciano, Garnacha Tinta y... ¡Palomino Fino! Todo ello en una misma parcela de 0,8 hectáreas de suelos arenosos plantada... ¡en 1920! Muy raro todo. Microvinificación en depósito de 2000 kilogramos. Discreta crianza durante 13 meses en fudres de roble francés de 600 litros. Cereza de capa media con ribete violáceo. Yogur de fresas, flores azules y jugo de granada. Acidez media. Frutal, divertido y directo. Muy equilibrado, con todo en su sitio. Para disfrutar.



viernes, 19 de junio de 2026

> Hoy catamos con... Juanma Gonzalvo



Conocimos a Juanma Gonzalvo hace unos cuantos años -algo así como en 2017- en el transcurso de una feria enológica que se celebró en el Gran Hotel de Zaragoza y que tenía como finalidad la promoción de pequeñas bodegas. Juanma representaba a Bodega Alcovi (IGP Castellón) para la que trabajaba como director técnico en la elaboración de sus vinos en la Sierra de Espadán. Nos ofreció catar varias de sus elaboraciones protagonizadas por variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Monastrell y Syrah, vinos todos ellos robustos y con una importante capacidad de guarda. Aquella breve charla nos resultó muy interesante y sus explicaciones ayudaron a abrir nuestra mente a los vinos procedentes de zonas geográficas poco conocidas.

Panel de cata Vignerons de Huesca 2019

Nuestros caminos volvieron a cruzarse al año siguiente, más concretamente en el mes de febrero, cuando nos encontramos en Aínsa (Huesca) al haber sido ambos seleccionados como miembros del panel de cata de Vignerons de Huesca. Aquellos dos días encerrados -junto con unos cuantos enajenados más- en una bodega subterránea catando y evaluando más de cuarenta vinos, cimentaron una amistad firme entre nosotros, especialmente tras compartir el viaje de regreso hasta Zaragoza después de haber tenido que rascar el hielo de los cristales del coche. Subirse al vehículo de otro y transitar por heladas carreteras de montaña antes del amanecer demuestra siempre una sólida confianza mutua.


Natural de Zaragoza, donde cursó sus estudios de Ciencias Químicas, tiene fijada su residencia en la provincia de Castellón. En realidad debería estar empadronado en su furgoneta, porque en ella vive gran parte del año. Juanma Gonzalvo es un enólogo nómada que desarrolla múltiples actividades casi en cualquier lugar de España, aunque desde el punto de vista de la elaboración, las bodegas a las que asesora se ubican en un abanico que se extiende desde el Penedés hasta Daroca, pasando por Calatayud, Castellón y Terra Alta. Todos sus vinos tienen un indudable carácter mediterráneo y reflejan el paisaje, el entorno y la climatología de los viñedos de los que proceden, porque si por algo se caracteriza el buen hacer de Juanma es por ser respetuoso y honesto con aquello que la tierra le proporciona. Quizás de todos los proyectos a los que se ha enfrentado, quizás la reactivación de la cooperativa de Daroca haya sido su mayor reto hasta la fecha. A caballo entre la IGP Ribera del Jiloca y la DO Calatayud, desde luego a la zona no le falta potencial. Viñedos a gran altitud y muchos de ellos casi centenarios son sus aliados para la elaboración de vinos de calidad, aunque para ello haya tenido que desplegar todas sus artes, en un área geográfica tradicionalmente orientada a la producción cerealista y al de vino de gran volumen.


En el año 2024 se puso al frente de la dirección técnica de la parte enológica de Tío Nicasio, exitosa empresa zaragozana situada en Castejón de Valdejasa responsable de la elaboración de un producto gourmet como son sus escabechados. Los vinos rústicos y tradicionalmente algo rudos que se venían elaborando en Tío Nicasio, digamos que necesitaban una actualización y la mano experta de Juanma empieza -dos años después- a dejar su rúbrica, en forma de vinos más frutales, delgados y frescos, más acordes al gusto actual. Casi sin pretenderlo, la bodega ha ido sumando a sus viñas centenarias propias, la gestión de numerosas parcelas alquiladas e incluso cedidas, propiedad de vecinos que por envejecimiento o por falta de relevo generacional, se ven incapaces de trabajarlas. Ese es el origen de la línea de vinos Las Viñas Huérfanas, preciosa denominación para esas parcelas que -de no haber sido por esta iniciativa- no tendrían quién las cuidara.


Adicionalmente, a lo largo de ciertos periodos de tiempo y de manera intermitente ha realizado labores de asesor en Sabaté i Coca, bodega del Penedés que elabora espumosos Corpinnat de alta gama, escindidos de la DO Cava hace relativamente poco tiempo. Toda la tradición familiar, un magnífico trabajo en viña y en bodega dan como resultado unos espumosos de presencia imponente capaces de competir con cualquiera, aunque a unos precios elevados.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones personales de varios de sus vinos. Pasen, lean y si encuentran alguno de sus vinos, no duden en adquirirlo, porque suelen valer más de lo que cuestan. Seguro que no les defraudará...

LADERAS DEL JILOCA MACABEO 2023
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca 
100% Macabeo. 6 meses en inoxidable sobre lías. Viñedo de 40 años de edad. 1000 metros de altitud. Amarillo dorado bajo. Membrillo, pimienta blanca y plátano. Serio en nariz. Ataque adulzonado (ese glicerol...) Goloso, graso estructurado y con volumen. Muy gastronómico.


LADERAS DEL JILOCA PROVECHON 2019
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Provechón (Bobal). Crianza durante 12 meses en barrica. Viñedo en Báguena (Teruel). Vino de parcela. Suelos con predominio de yesos. Variedad que tradicionalmente se cultivaba en las zonas más húmedas, donde otras sufrían por ese exceso de agua. Picota de capa media con ribete granate. Fruta roja y tostados, con recuerdos herbáceos y especiados. Tierra húmeda, , petricor, eucalipto y tiza. Tacto pulverulento e incluso terroso en boca. Curioso.

LADERAS DEL JILOCA GARNACHA 2023
100% Garnacha. Vinificación en hormigón y Flextank (50-50). Rojo picota de capa media con ribete malva. Flores azules, Mon Cheri, guirlache y soja, con recuerdos minerales en final de boca. Irreconocible Garnacha.


LADERAS DEL JILOCA JUAN IBAÑEZ 2024
Daroca Bodega. IGP Ribera del Jiloca
100% Juan Ibáñez (Moristel o Negralejo). Vinificación en inoxidable sin crianza. Viñedo de 40 años de edad. 900 metros de altitud. Vino de parcela. 1200 botellas. Cereza de capa media con ribete rubí. Moras, grosellas, arándanos salvajes, flores azules y una pizca de grafito. Regaliz y hierbas de monte. Alegre, fresco y divertido en boca. Predomina la acidez sobre el tanino. Directo, versátil y jugoso. Sincero y coherente. Muy equilibrado y agradable, un sorbo llama al siguiente. Hecho para disfrutar sin complicaciones. Un acierto total su etiquetado como "Juan Ibáñez", marcando esa diferenciación territorial con la Moristel de la provincia de Huesca.

VALDEJASA ROSADO 2025
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades blancas. En realidad más clarete que rosado. Inoxidable sin crianza. Rosa tenue asalmonado. Poco expresivo en nariz. Frutillos rojos, yogur de fresa y hojas de menta. Acidez media. Agradable, fresco y veraniego.

VALDEJASA TINTO 2020
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Crianza durante 36 meses en barrica. Heredero directo de los antiguos vinos de la bodega. Picota de capa alta con ribete teja. Muy evolucionado en nariz, totalmente invadido por aromas terciarios -casi pleistocénicos- sin rastro de la fruta. Muy irregular en boca. Alejado de nuestros gustos.

LAS VIÑAS HUERFANAS 2024
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras variedades tintas. Sin crianza. Rojo cereza de capa media con ribete violáceo. Fruta roja, fruta de hueso y grafito. Quizás algo corto en boca. Honesto y sincero, traslada la viña a la copa. Vino muy correcto.

LAS VIÑAS HUERFANAS ÚNICO 2023
Bodega Tío Nicasio (Castejón de Valdejasa). Sin DO ni IGP. Garnacha y otras tintas. Crianza durante 8 meses en barrica. Uvas procedentes de dos viñedos de 100 años edad. Rojo cereza de capa media con ribete rosáceo. Licoroso, rústico, complejo, largo, fresco y diferente. Más delgado de lo que cabría esperar, prácticamente nada secante, con un perfecto equilibrio acidez-alcohol. Muy agradable en boca. Recuerda a vinos italianos. Una grata sorpresa.

ROSÉ BRUT RESERVA FAMILIAR 2019
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona) Corpinnat. 100% Garnacha. 50 meses en rima. Precioso color oro rosa, casi blanc de noirs. Bouquet de flores secas de tocador y brioche. Cremoso y muy elegante. Posiblemente uno de los mejores espumosos rosados que hayamos catado.

BRUT NATURE RESERVA FAMILIAR 2015
Celler Sabaté i Coca (Subirats, Barcelona)  Corpinnat. 100% Xarel-lo. El vino base realiza una triple crianza en inoxidable, barrica de acacia y ánfora. 117 meses en rima. Frutas de pepita maduras e hinojo, sobre un fondo tostado y de bollería. Cremoso y muy exclusivo.

LO FRARE PANXUT 2023
Vins L´Estanquer (Canet lo Roig, Castellón). Sin DO  in IGP. Merlot y Cabernet Sauvignon (80-20). 12 meses de crianza en barrica. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Frutas rojas muy maduras, mermelada de ciruelas, pastillas juanolas, monte bajo, flores azules y especias. Fondo mentolado y de regaliz de palo. Intenso y poderoso, cálido y sabroso. Acidez media. Taninos presentes, quizás demasiado. Largo postgusto de final goloso con recuerdos amargos de cacao y café.

ESPARTAL 2024
Celler Serra de Cavalls (El Pinell de Brai, Tarragona). DO Terra Alta.  Vendimia manual. Crianza durante 9 meses en ánfora de terracota. 100% Garnacha tinta, procedente de un viñedo de 40 años situado a 200 metros de altitud. Bonito color rojo cereza con ribete malva de capa media-baja y una excelente intensidad aromática. Frutas rojas -grosellas, guindas- pimienta blanca y un buen ramillete de hierbas aromáticas de monte Mediterráneo. Notable acidez, adecuada sin descompensar y gran frescura en boca. Algo más de peso y estructura le vendría bien. Lineal, directo, delgado y fácil. Perfecto para tomar por copas, sorprende por su franqueza y juventud.

Todavía queda mucho que comentar acerca de otros proyectos enológicos de Juanma Gonzalvo, como su trabajo de recuperación de algunos viñedos de variedades casi extinguidas en la localidad de Alloza (Teruel) de donde procede parte de su familia. Sin embargo, preferimos poner aquí el punto y seguido, a la espera de conocer de primera mano más detalles acerca de los nuevos planes presentes y futuros de este incansable nómada del vino.


sábado, 6 de junio de 2026

> Visita a Bodegas Alto Moncayo



La DO Campo de Borja se creó en el año 1980 como un organismo destinado a dar apoyo técnico y proyección comercial a los productores y viticultores de la comarca homónima. De manera similar a muchas otras zonas vitivinícolas, la denominación de origen fue algo así como el relevo natural al movimiento cooperativista de los años cuarenta. Las cooperativas más grandes -aquellas que agrupaban a más viticultores y que gestionaban más hectáreas de viñedo- no tardaron en completar su reconversión en modernas bodegas, gracias a su musculatura económica y a una sólida implantación comercial. Los productores privados, más pequeños y humildes, se vieron obligados a realizar inversiones muy elevadas si querían continuar con su actividad y competir con las bodegas grandes. Muchos lo consiguieron, lamentablemente algunos no lo lograron. Para ellos fueron años duros y exigentes en los que debieron asumir riesgos financieros elevados, exponiendo incluso su patrimonio familiar, así que desde aquí queremos hacerles llegar nuestra admiración. En la actualidad, el panorama ha cambiado considerablemente. El consejo regulador de la DO Campo de Borja lleva realizando desde hace años un gran trabajo de divulgación, tanto a nivel nacional como internacional. Fruto de dicha labor de difusión, grupos bodegueros importantes y algunos inversores han puesto sus ojos en las viñas de la falda del Moncayo. 


En realidad este interés por las Garnachas del Campo de Borja no es nuevo, como bien lo demuestra la participación de Jorge Ordóñez -célebre importador español de vino en Estados Unidos- junto a varios inversores nacionales y extranjeros en la creación de Bodegas Alto Moncayo en el año 2002. Tras sucesivas ventas y adquisiciones durante las últimas dos décadas, a día de hoy la bodega es propiedad de cuatro socios. Desde sus inicios, el objetivo prioritario de Alto Moncayo siempre fue la preservación de los viñedos de más de 50 años, posiblemente los más antiguos de toda la DO Campo de Borja. Hablamos de Garnacha cultivada en vaso, sobre suelos de arcilla roja y pizarra, hasta un total de 160 hectáreas de viña en propiedad, repartidas en 80 parcelas ubicadas en diferentes términos municipales y con un rendimiento medio de 2400 kilos por hectárea. La bodega posee también algunas hectáreas de Tempranillo y Syrah plantadas en espaldera y en breve se realizarán nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc -interesante apuesta en una zona que tradicionalmente adolece de variedades blancas- aunque hasta dentro de 4-5 años no estarán en producción.



En realidad podríamos decir que las instalaciones de Alto Moncayo obedecen al concepto bodega boutique, tanto por sus contenidas dimensiones como por el trato cercano y personalizado con el que miman a sus visitantes. La ubicación de la bodega en un pequeño promontorio al norte del casco urbano de Borja -al pie de la carretera que conduce a la localidad de El Buste- resulta sencillamente encantadora. Desde allí se tiene una visión 360º completa del paisaje salpicado de viñedos, con sus sierras y barrancos en todas las direcciones. Es el reino del cierzo, el omnipresente viento del noroeste que azota cruelmente en invierno y se cuela por las costuras, pero que durante el verano alivia del calor sofocante y evita la humedad en las viñas, ejerciendo así un papel fundamental como fungicida natural.


Cuando el visitante franquea la puerta de Bodegas Alto Moncayo, accede a un gran espacio diáfano, sin paredes ni tabiques, dividido virtualmente por una gran escalera. A la izquierda, una serie de mesas altas, un par de sofás tipo Chester, una barra y una gran televisión de plasma, le confieren al espacio un aspecto elitista, como de salón social de club de golf o de tenis, a lo cual sin duda ayuda el artesonado de madera que decora el techo. En el lado opuesto, detrás de la lujosa escalera de madera y cristal, frente a un sillón clásico de cuero rojo que parece vigilar su contenido, se extiende de pared a pared, el botellero de la bodega custodiando sus joyas enológicas. La escalera conduce al piso superior donde se localiza la sala de catas, auténtico escaparate de paisaje, con sus grandes cristaleras enmarcando unas vistas de ensueño. 


Pero regresemos al proceso de elaboración de los vinos de Bodegas Alto Moncayo. Por supuesto la vendimia se realiza de forma manual en cajas de reducido tamaño y cada parcela se vinifica de manera individualizada. Una vez obtenido el vino primigenio de cada parcela, se introduce en alguna de la
700 barricas de roble francés y americano que integran el parque de la bodega, la mayoría nuevas o casi nuevas con tan sólo 1 ó 2 años. Las barricas proceden de diferentes tonelerías y el grado de tostado puede variar de unas a otras. Por tanto, las posibilidades de combinar parcela, tipo de roble, tonelería y grado de tostado son prácticamente infinitas. El resultado es un gigantesco rompecabezas que la mano experta de José Luis Chueca -enólogo principal de la bodega- debe resolver cada añada, para lo cual el equipo técnico de Alto Moncayo realiza semanalmente catas durante el proceso de elaboración y crianza de todos los vinos. 


Los análisis laboratoriales sin duda ayudan a ello, pero la última palabra, la decisión definitiva, recae en el panel de cata que periódicamente prueba todas y cada una de las barricas. Las características organolépticas del vino que contiene cada barrica determinan los porcentajes en los coupages y el futuro destino final, buscando los perfiles diferenciadores de cada vino que se desea comercializar. Ni que decir tiene que hemos visitado numerosas bodegas, pero a decir verdad, es la primera vez que nos encontramos con este sistema de elaboración tan intuitivo como laborioso. La mayoría de bodegas toman de antemano la decisión de destinar la uva de las -a priori- mejores parcelas para la elaboración de sus vinos top y no es infrecuente que para los vinos más económicos se vinifiquen parcelas mezcladas, con la esperanza de que la posterior crianza en barrica homogenice el conjunto. Y en muchas ocasiones se consigue, aunque el resultado final adolezca de cierta identidad. En Alto Moncayo el proceso es justo al contrario: de cada parcela se obtiene un vino que -convenientemente ensamblado- se convertirá en Veratón, Alto Moncayo o Aquilón.


En el año 2004, apenas dos años después de la inauguración de la bodega, dos de sus vinos fueron bendecidos con 100 puntos Parker. Ese hecho marcó un punto de inflexión en el devenir de Bodegas Alto Moncayo, abriendo de par en par las puertas del mercado internacional. A día de hoy se elaboran aproximadamente 240000 botellas cada año, de las cuales el 80% se destinan a exportación.


En 2013 iniciaron plantaciones de nuevas viñas con clones propios injertados para replicar las viñas más viejas que -por agotamiento natural- habían alcanzado el límite de su vida productiva. Esos nuevos viñedos jóvenes por el momento se han destinado a la elaboración de una nueva gama de vinos agrupados bajo la marca "Locos por el Vino", destinados a un segmento más joven del mercado aunque sin olvidar sus orígenes. Como más adelante comprobaremos, no se trata de vinos simples sino más bien de una interpretación diferente -con menos presencia de barrica- de la Garnacha, incorporando la Tempranillo y la Shiraz en alguno de sus coupages.   


El detalle técnico de calidad durante la visita fue la verificación de lotes de corchos mediante muestreo. Para ello se sumergen 50 corchos de cada lote en una disolución de agua y alcohol al 12% exactamente durante 24 horas. Pasado ese tiempo, una muestra de dicho líquido se envía a Estados Unidos para ser analizado en búsqueda del temido TCA-tricloroanisol, de manera que un resultado negativo en dicho análisis habilita el lote completo de corchos. Minimiza el riesgo, aunque el riesgo cero no existe. Sin duda los corchos son una de las principales preocupaciones para cualquier elaborador, pero en el caso de bodegas de prestigio como Alto Moncayo este factor adquiere una dimensión mayor. Un corcho contaminado con TCA desde luego estropea una botella, pero puede tener unas consecuencias desastrosas y potencialmente puede llegar a arruinar las ventas en un país entero. 


El mercado del vino es claramente piramidal, en la cúspide caben muy pocas marcas que compiten a diario para mantenerse en ese exiguo espacio que es la cumbre de la comercialización de los vinos top. En esa batalla comercial no se hacen prisioneros y el corcho es el flanco más débil, de modo que Bodegas Alto Moncayo minimizan el riesgo trabajando exclusivamente con dos proveedores de corchos y les exigen unas duras condiciones económicas y de garantía. La bodega selecciona cada plancha de corcho natural e inicialmente obliga al fabricante a costear los análisis necesarios para descartar la presencia de TCA-tricloroanisol. Una vez recibidos los corchos en la bodega se realizarán los muestreos de lotes y nuevos análisis, como ya hemos descrito más arriba. Máxima exigencia para lograr la excelencia.




Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de todos los vinos que tuvimos oportunidad de probar. Siete referencias, es decir, la totalidad del catálogo que Bodegas Alto Moncayo tiene comercializado en la actualidad.

BARAMBLANC 2024
100% Garnacha, vinificada como blanc de noirs. Una pequeña parte del vino pasa un tiempo en barrica. Color oro rosa. Fruta de hueso, lácticos, pera de agua y cáscara de cítricos. Acidez media. Graso y cremoso. Hasta el momento, único casi-blanco de la bodega para cubrir el histórico déficit de la zona en cuanto a uvas blancas, al menos hasta que entren en producción las nuevas plantaciones de Viognier y Sauvignon Blanc.

ZISMERO 2024
100% Garnacha. 2 meses en barrica. Frutas rojas, cerezas, guindas y granada. Sencillo y elegante. Redondo, fácil y fresco. Ligero amargor final que para nada estorba y aporta longitud. Perfil muy disfrutón. Procede de las nuevas plantaciones de Garnacha efectuadas en 2013.

BARAMBAN 2022
Garnacha y Tempranillo (50-50). 6 meses de crianza. Al contrario de lo tradicional, la Garnacha se introduce en roble americano y el Tempranillo en roble francés. Fruta roja y  negra. Especias, cacao en polvo y regaliz negro. Intenso, sabroso, cálido y largo. Muy preciso.

GRUÑON 2020
Garnacha y Shiraz (50-50). Sin crianza en barrica. Creación del famoso enólogo neozelandés Chris Ringland, considerado el mejor elaborador de Shiraz de todo el mundo. La Garnacha se vinifica de la manera habitual en inoxidable. Por el contrario, la Shiraz realiza maceración carbónica en inoxidable durante 4 semanas. Tras el coupage, el vino permanece de nuevo durante 12 meses en inoxidable. Caramelo de violetas, mermelada de fresas y paté de olivas negras. Goloso, sabroso y explosivo. Opulento y tan intenso que puede llegar a saturar. Perfil muy Nuevo Mundo.

VERATON 2022
100% Garnacha. 16 meses en barrica de roble francés y americano. Frutas rojas, lavanda y hierbas aromáticas. Recuerdos minerales a cenizas y mina de lápiz. Tan complejo como fresco y elegante. Muy agradable. El nacimiento de este vino se produjo como consecuencia de una añada muy complicada en lo climático que obligó a la bodega a rediseñar el destino de sus vinos durante la elaboración y crianza. Hacer de la necesidad virtud, se suele decir. Ni más ni menos. Su mayor logro es haberse convertido en el vino más vendido de todo el catálogo y representa el perfecto equilibrio entre fruta y crianza.

ALTO MONCAYO 2022
100% Garnacha. 20 meses en barrica. Fruta negra, violetas y hojarasca. Hebras de tabaco y fósforo, incluso goma de neumático. Necesita tiempo de oxigenación en copa. Extraño y con personalidad en nariz. Complejo, fino y delgado. Excelente en boca, donde todo encaja a la perfección y crece en cada sorbo. No es un vino para todos los gustos.

AQUILON 2018
Toma su nombre del dios romano de los vientos del norte, quizás en recuerdo del omnipresente cierzo tan habitual en la zona. El vino procede de una selección de barricas inicialmente destinadas a embotellarse como Alto Moncayo. 100% Garnacha. Su crianza se prolonga durante algún tiempo más hasta completar 24 meses en barrica de roble francés nuevo. Frutas rojas, negras muy maduras y mentolados. Licor de guindas y chocolate. Redondo, impecable y sedoso en boca. Posiblemente se encuentre entre los cinco o seis mejores tintos de Aragón.

Desde hace muchos años, Bodegas Alto Moncayo siempre había sido un destino anhelado y pendiente de alcanzar. Con esta visita agradable, provechosa y muy profesional saldamos una deuda histórica con nosotros mismos. Nuestro más sincero agradecimiento por su hospitalidad, por el tiempo que nos dedicaron y por su buen hacer con los viñedos más viejos de la DO Campo de Borja.