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miércoles, 9 de abril de 2025

> I Salón Peñín de Vinos de Aragón


Desde luego fue un gran evento este Salón Peñín de los Vinos de Aragón, con un excelente resultado para  ser la primera vez que se realizaba en tierras aragonesas. Aunque experiencia no les falta, es indudable la capacidad organizativa del personal de Peñín en estos menesteres, lo cual sin duda estuvo favorecido por el decidido y firme respaldo que el Gobierno de Aragón -a través de la Dirección General de Innovación y Promoción Alimentaria del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación- prestó desde el primer momento promoviendo la celebración de esta jornada -sin coste alguno para las bodegas ni para los asistentes- y cediendo además el bonito marco de la Sala Goya del propio Departamento, que si bien por momentos pudo resultar algo angosta, dio sobrada respuesta a las expectativas de todos.


El proceso de inscripción a través de la página web de la Guía Peñín resultó bastante sencillo. El hecho de tratarse de un evento destinado en exclusiva a profesionales del sector agilizó mucho las cosas, si bien se produjeron ciertas situaciones incómodas al limitar la organización el número total de inscripciones, denegando algunas solicitudes incluso a personas acreditadas con anterioridad para otros eventos organizados por Peñín. No obstante, una vez vistas las dimensiones de la sala cedida por el Gobierno de Aragón, esa limitación en las inscripciones cobra todo su sentido. Del mismo modo, alguna bodega un tanto distraída en los trámites también se quedó sin representación. Es muy probable que haya más oportunidades en el futuro, sin ir más lejos el próximo mes de Octubre -en día y lugar aún por concretar- mes en el que está previsto repetir este evento en Madrid, perfecto escaparate para dar a conocer los vinos aragoneses a España y al mundo.


De modo que en el último lunes del mes de Marzo, abrió sus puertas el I Salón Peñín de los Vinos de Aragón. Medio centenar de bodegas con más de 200 referencias recibieron a sumilleres, profesionales del sector y prensa especializada. Conocedores como somos de muchos de los vinos aragoneses, centramos nuestra atención -a lo largo de las seis horas que duró la muestra- en aquellos vinos menos habituales o con ediciones más limitadas, así como en algunas bodegas por descubrir, sin olvidar las nuevas añadas de vinos ya catados con anterioridad, porque siempre es aconsejable seguir su trayectoria y evolución. Dividimos la jornada en mañana y tarde, destinando la primera parte a catar espumosos -siempre nos gusta comenzar con burbujas- blancos y rosados, dejando la segunda mitad exclusivamente para vinos tintos. Intentamos en la medida de lo posible, realizar la cata por variedades, lo cual nos obligó a numerosas idas y venidas desde un stand a otro, así como unas cuantas disculpas con los representantes de las bodegas al declinar sus invitaciones para catar otros de sus vinos.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de analizar, la mayoría de manera algo apresurada, pero el formato showroom del evento no permitía hacerlo de otra forma. Como hemos dicho, iniciamos nuestro recorrido entre burbujas -quizás el tipo de vinos aragoneses menos apreciados- en el stand de Finca Valonga catando su TERESA 2022, espumoso monovarietal de Chardonnay con 11 meses de crianza en botella, equilibrado, agradable y con el carbónico bien integrado. Interesante. Lo enfrentamos -cruelmente- con unos de los mejores espumosos aragoneses, el REYES DE ARAGON RESERVA BRUT NATURE de Bodegas Langa, Chardonnay y Macabeo con 20 meses en botella, cremoso, complejo y muy elegante.


Continuamos con los más bien escasos monovarietales de Sauvignon Blanc, una variedad poco cultivada en tierras aragonesas, siendo en la DO Somontano donde más arraigo parece haber experimentado. De allí catamos dos vinos, el BRESQUE SB 2023 de Bodegas Valdovinos -sin crianza, muy varietal en nariz, herbáceo y tropical a partes iguales, atractivo en nariz aunquealgo más cálido de lo esperado en boca- y el SOMMOS COLECCIÓN SB 2023 de Bodega Sommos, igualmente sin crianza, mineral, cítrico, fresco y con mejores sensaciones en boca que en nariz. Misma variedad, misma zona, similar elaboración y dos vinos completamente diferentes. La altitud y el tipo de suelo parecen marcar las diferencias. Curioso.


Más sencillo nos resultó localizar unos cuantos monovarietales de Macabeo, variedad abundante en Aragón aunque no terminamos de creer en ella, pues seguimos pensando que no tiene la voluptuosidad en nariz de otras castas blancas y que en boca son vinos poco expresivos. Nada más lejos de la realidad. Y para muestra, el ALBADA 2024 de Virgen de la Sierra (DO Calatayud) -Macabeo sin crianza, frutas de pepita y de hueso, muy aromático y limpio. Agradable, completo y muy versátil- y también su vecino, el BALTASAR GRACIAN EL ORÁCULO 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud), Macabeo también sin crianza, muy varietal en nariz, graso y sabroso en boca. Excelente, posiblemente nuestro favorito de todos los monovarietales de Macabeo catados. El MICROCÓSMICO 2023 de Bodegas Frontonio (IGP Valdejalón), igualmente Macabeo sin crianza, nos resultó más frutal que floral, grácil, poco voluminoso y mejor en nariz que en boca, algo más de volumen le vendría bien. Muy diferente, por procedencia geográfica y por incorporar otra variedad blanca como la Alcañón, nos pareció el blanco LA MALPREGONA 2021 de Origen Viticultores (DO Somontano) Macabeo y Alcañón sin crianza, fresco y herbáceo, con marcada acidez y tensión. Agradable, ligero, muy correcto para copeo, de trago largo, sorprendentemente joven a pesar de tratarse de una añada algo atrasada, mérito de la acidez que aporta la Alcañón y que le confiere una guarda excepcional. Nada que ver con los anteriores, por intenso, poderoso incluso algo apabullante por sus notas de crianza,  el ANAYON MACABEO BLEND de Grandes Vinos y Viñedos (DO Cariñena) se trata de un ensamblaje de 4 añadas de Macabeo con crianza en diferentes tipos de roble -francés, americano y navarro- con tiempos de permanencia en barrica sin concretar. Un vino casi anecdótico, casi experimental. Muy gastronómico, sólo disponible en formato magnum y claramente destinado para hostelería. Para conocerlo.


Con la Garnacha Blanca nos sucedió todo lo contrario. Esta variedad que hasta hace unos años estaba casi desaparecida, en la actualidad sigue incrementando el número de hectáreas cultivadas y la oferta comercial de vinos elaborados con ella es amplia y variada. Predominan los monovarietales, como LAS MARGAS BLANCO 2023 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) -Garnacha Blanca, sin crianza, con notas de frutas de pepita, flores blancas y tomillo, cremoso y amable en boca- y también el LIBRE Y SALVAJE 2022 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) con sutiles notas de crianza, fruta de pepita, flores amarillas y pimienta blanca. Redondo, largo, elegante. Sin duda la mejor Garnacha Blanca de la muestra. En el mestizaje de Garnacha Blanca ensamblada con otras variedades catamos el XADO 2024 de Mas de Torubio (IGP Bajo Aragón) ensamblaje con Sauvignon Blanc -correcto, alegre y fresco- también su hermano mayor el LO POU BLANCO 2023 -monovarietal, cariñoso,amable y graso- así como el OXTE BLANCO 2024 de Bodegas Bodem (DO Cariñena) Garnacha Blanca y Macabeo sin crianza, con notas de frutas de pepita y herbáceos, prácticamente recién embotellado, todavía algo nervioso y que con certeza mejorará en botella.

Siguiendo con nuestra búsqueda de otras Garnachas Blancas, dimos con el stand de Mas de Llucía (IGP Bajo Aragón), bodega boutique del Matarraña de la que no teníamos conocimiento y que forma parte de un complejo enoturístico en el que destaca un hotel de lujo llamado Torre del Marqués. Elaboran vinos blancos y tintos, aunque con las prisas habituales en este tipo de eventos, sólo pudimos catar sus dos blancos, LAS TRES HERMANAS 2023 monovarietal de Garnacha Blanca con 4 meses de crianza en roble francés -intenso, gastronómico, muy maduro, cálido e incluso algo tánico- y LO FOC 2023 Garnacha Blanca y Macabeo, con sutiles notas de madera y frutas de pepita, muy correcto aunque sin llegar a enamorar.

Y para concluir nuestro viaje durante la mañana, una última Garnacha Blanca vinificada como si fuera tinta, manteniendo el mosto en contacto con los hollejos y realizando remontados -lo que viene a ser un orange wine tan de moda últimamente- concluyendo por si fuera poco con una crianza en barrica de roble francés durante  6 meses. Nos referimos al PALMERI EVA 2022 de Bodegas Palmeri Sicilia (DO Campo de Borja), una bomba nuclear de aromas concentrados que requiere de varias horas para descubrirlos -algo imposible en un evento como el que nos ocupa- opulento, grande, inmenso, licoroso, indescriptible e incluso puede que desmedido. Nos vimos claramente desbordados durante su cata y nos rendimos ante la fuerza de la naturaleza de Eva.


Durante la segunda mitad de la jornada, el protagonismo fue para los tintos, mayoritariamente garnachas -lo más habitual en el viñedo aragonés- aunque algún verso libre tuvimos oportunidad de catar. Primera escala en el stand de Bodegas Gil Pejenaute (DO Campo de Borja) para conocer sus tres vinos monovarietales de Garnacha procedente de 7 hectáreas de viñedo a 800 metros de altitud en la localidad de Tabuenca y elaborados con todo el mimo que un viticultor experimentado como Javier Gil puede desplegar. Su vino de inicio de gama es el TABUCA 2022 Garnacha sin crianza, frutal, floral y fresco, un vino muy atractivo. Su hermano mayor, el PILAR DEL CERRO 2023 se elabora con las uvas de una sola parcela y realiza crianza en un depósito ovoide de gres, prometedor aunque todavía falto de redondeo y complejidad. Finalmente, LAS PARADAS 2020 alcanza la cima dentro del catálogo de la bodega, igual que los anteriores se trata de un monovarietal de Garnacha con crianza en barrica de roble francés, muy perfumado -frutas rojas, granada y monte bajo- fino, elegante y complejo. Una maravilla.


Nuestra innata curiosidad nos hizo recalar en el stand de Bodegas La Cerrada (DO Calatayud) propiedad de los hermanos Javier y Jesús Temprado con más de dos décadas de experiencia en la elaboración de vino. En realidad la bodega inició su actividad comercial hace relativamente poco tiempo -desde el año 2019- apostando por la elaboración más tradicional de monovarietales de Garnacha procedente de las parcelas de viñas viejas en Morata de Jiloca con las que la familia Temprado lleva elaborando sus vinos desde hace más de un siglo. Catamos del tirón, uno tras otro, los cuatro tintos que acertadamente comercializan con el nombre de Vinos Atrevidos -1931 NATURAL 2019, 1931 NATURAL 2020, DORA PEÑIN NATURAL 2019 y MARIA LA BALTASARA 2020- cada uno de ellos procedente de un viñedo diferente, elaborados sin intervención y sin adición de producto alguno, de carácter un tanto rústico, frescos, frutales y herbáceos, nada dóciles aunque no violentos, moderadamente astringentes, vinos de los de toda la vida y -según nos dijeron los hermanos Temprado- "vinos como los que le gustaban a nuestro abuelo". Sus elaboraciones se salen de los gustos comerciales habituales, apostando por la tradición, la honestidad y la sinceridad. Una propuesta muy meritoria y diferente. Nuestra más sincera enhorabuena.


A media tarde optamos por hacer una breve pausa de descanso entre los tintos y dicho inciso nos llevó hasta el stand de Bodega Tío Nicasio, proyecto empresarial de la localidad de Castejón de Valdejasa con diversas facetas dentro del sector agroalimentario: cereal, almendra, aceite de oliva, escabechados y vinos. Hace unos cuantos años empezaron a comercializar -con poco éxito- dos tintos rudos, agrestes y difíciles, que a punto estuvieron de forzar el abandono de la elaboración vinícola. Por fortuna, un reciente cambio en la dirección técnica -a cargo ahora de Juanma Gonzalvo- ha servido para reconducir la situación hacia vinos más modernos y agradables. Tal es el caso del VALDEJASA ROSADO 2023 -color rosa tenue, actual y atractivo, con aromas a frutillos rojos, frutas de hueso, marcada acidez y final agradable- y el tinto LAS VIÑAS HUÉRFANAS TINTO, una Garnacha honesta, vino de viña mestiza, mayoritariamente Garnacha, pero que convive con otras variedades tintas e incluso alguna blanca, frutas rojas, chucherías y lácticos. Comercializan dos tintos más, ambos con permanencia en barrica, que todavía guardan cierto parecido con aquellos otros que se dejaron de elaborar. Sólo el tiempo dictaminará cuál de las dos líneas es la más acertada.

Sin cambiar de enólogo -aunque sí de bodega- catamos la gama básica Terrai Viñas Viejas OV (old vines) de Bodegas Covinca (DO Cariñena) que agrupa tres monovarietales -Cariñena, Garnacha y Tempranillo- identificables cada uno de ellos por la última letra de su nombre. TERRAI OVC  es un 100% Cariñena con crianza de 6 meses en roble francés, rico en flores azules y guindas, fresco, algo licoroso aunque no cálido, muy original. TERRAI OVG es un monovarietal de Garnacha con 3 meses de breve paso por barrica de roble americano y francés, todo frutas rojas, vainilla y caramelo, muy correcto aunque menos sorprendente que el anterior. Finalmente TERRAI OVT se elabora con Tempranillo y tiene idéntica crianza que Terrai OVG, destacando en nariz las ciruelas y las moras, resulta suavemente especiado y con tanino presente pero nada molesto. Grata sorpresa, particularmente el Terrai OVT, rara avis este resultón Tempranillo entre tanta Garnacha. Los tres muy correctos -con esa suave crianza en barrica de roble nada invasiva y tan respetuosa con la variedad- y con una excelente relación calidad-precio.

El reencuentro con José Antonio Ibarra -meses después de aquella inolvidable jornada en Daroca- resultó tan agradable como inesperado. Locuaz y cercano como siempre, nos animó a catar los vinos elaborados por su hija Patricia, galardonada con el premio al mejor expediente en Enología en el año 2021 por la Universidad de La Rioja. Dos tintos monovarietales (DO Calatayud) de producción muy limitada han sido los primeros en ver la luz con la firma de Patricia Ibarra. El SEGEDA GARNACHA nos regaló una macedonia de frutas rojas y hojas de menta en nariz, fino, redondo, sutil y fresco en boca, un vino muy disfrutón. Por el contrario, el perfil del SEGEDA SYRAH  nos llevó más a frutas negras -moras, cassis- potente, intenso y mineral en boca, un vino que apunta muy alto y ganará aún más en botella. Para no perder de vista, una pena que haya tan pocas botellas.


Llegado este punto, decidimos tomarnos un respiro y acercarnos a catar tres tintos de la IGP Bajo Aragón que ya son viejos conocidos nuestros. LO POU TINTO 2023 de Bodega Mas de Torubio (Cretas) -monovarietal de Garnacha Peluda con delicada crianza en barricas de roble y tinajas de arcilla- se manifestó muy aromático y fragante, aunque algo nervioso, marcada acidez y ligeramente descompensado en boca, tal vez algo falto de redondeo en botella. Sin embargo, el tinto top de la misma bodega -LA CLOTA 2022-  ensamblaje de Garnacha Peluda, Merlot y Cabernet Sauvignon con crianza durante 10 meses en roble francés y americano, nos pareció redondo, equilibrado y sabroso, un vino magnífico año tras año y con una excelente relación calidad-precio. Por último, el TEMPORE DERECHERO de Bodegas Tempore (Lécera) monovarietal de esta casta tinta casi extinguida con una crianza de 6 meses en barricas de roble francés, se mostró floral, fresco, ligero, aéreo, moderno, un vino muy especial, casi a medio camino entre una Garnacha de clima frío y una Pinot Noir de clima templado. Bien es verdad que fue más de nuestro agrado la añada anterior -con aquel ataque ligeramente abocado en el primer sorbo- pero al parecer la climatología afecta notablemente a la Derechero. Ventajas e inconvenientes de tener el único vino en el mercado elaborado con esta variedad.


Para continuar, catamos tres tintos más que no conocíamos. ALBADA PARAJE LA CAÑADILLA 2022 de Bodegas Virgen de la Sierra (DO Calatayud) es una Garnacha fina de altura con una pizca de Monastrell y Provechón, fresca, mineral y moderna, todo frutas rojas y hierbas aromáticas, de edición muy limitada. QUERENCIA DESEYA 2022 de Bodegas San Alejandro (DO Calatayud) se elabora íntegramente con Garnacha y entrega en nariz frutas rojas -cerezas, arándanos, guindas- sobre un recuerdo de monte bajo, muy agradable y bien diseñado. Por último, TINAJAS ANTIGUAS 2019 de Bodegas Libre y Salvaje (DO Cariñena) es un ensamblaje de Garnacha y Cariñena con crianza en tinajas de barro durante 24 meses. Frutas rojas, laurel y mina de lapicero, en nuestra opinión algo incómodo y extraño, muy original, pero debemos confesar que dicho material de crianza siempre se nos hace un tanto cuesta arriba. A reevaluar.


Y como broche final, nos dimos la satisfacción de catar los tres tintos monovarietales de más alta gama de Bodegas Enate (DO Somontano), una experiencia que nunca antes habíamos tenido la oportunidad de hacer. Misma añada 2021 para tres magníficos ejemplares de las tres variedades tintas internacionales más reconocidas, con generosas permanencias en barrica. Grosellas negras, eucalipto y minerales en el ENATE SYRAH-SYRAZ, intenso y con taninos aún presentes que se pulirán en botella. Algo parecido le sucede al ENATE CABERNET-CABERNET -frutas negras, mentolados y cacao- con mucha vida en botella por delante. Para terminar, con el ENATE MERLOT-MERLOT se alcanza la plena elegancia, un vino soberbio que recuerda a mermelada de moras y especias.


En resumen, una jornada excelente con una organización magnífica. Esperamos que siente precedente y que esta primera edición haya resultado del agrado de todo el mundo. Por el momento, parece firme la decisión de repetir el evento en Madrid el próximo mes de Octubre. Que se convierta en un referente en el panorama vitivinícola nacional parece sólo cuestión de tiempo.

Vayan desde aquí nuestros mejores deseos para que así sea. 



jueves, 2 de diciembre de 2021

> Visita a Bodegas Meler, el Somontano en femenino




Desde hace décadas, el abuelo Pablo venía cultivando aquellas viñas, almendreras y olivares, de modo que más por costumbre que por imposición, su actividad agrícola fue asumida de manera natural por su hijo Andrés, quien decidió complementarla con la cría de ganado vacuno. A largo plazo sin embargo, la actividad ganadera debió abandonarse y aquella nave situada en lo alto de una colina al sur de Barbastro poco a poco fue dejándose de usar excepto como almacén de aperos y maquinaria. Y así siguió hasta el año 2004 en que Isabel, María y Ana -hijas y nietas de viticultores- decidieron poner en marcha el proyecto que nos ocupa en el presente artículo. Su indudable respeto por la tierra, la transmisión familiar de valores y sentimientos, así como ese aprendizaje empírico de la viticultura, por capilaridad -casi por ósmosis- desde la infancia les llevó a emprender esta aventura empresarial con un indudable vínculo con el territorio.





En la actualidad la finca  de  Bodegas Meler se extiende por 110 hectáreas, de las cuales 82 hectáreas son viñedo, aunque no todas en propiedad. El resto siguen siendo olivos y almendros, ocupando en gran medida las laderas de un cerro a cuatro vertientes en cuya cumbre se encuentran las instalaciones de elaboración y crianza, en la antigua nave ganadera reconvertida en bodega que fue la protagonista del proyecto de fin de carrera de Ana Meler, directora técnica de la bodega. La mayor parte de los suelos son calcáreos y con un elevado contenido en yeso, característica que unida a las diferentes orientaciones del viñedo, determina significativas diferencias entre parcelas, cada una de las cuales se vinifica cuidadosamente por separado.




Tratándose de una de las bodegas digamos pequeñas del Somontano y todavía con pocos años a sus espaldas, la comercialización de los vinos de Bodegas Meler se orienta mayoritariamente hacia las tiendas especializadas y la restauración de la provincia de Huesca, no tanto por el resto de Aragón y algo más a nivel nacional. No obstante, se exporta casi el 38%  de la producción y los vinos Meler llegan a día de hoy a 17 países. En la actualidad su catálogo está integrado por 10 vinos, elaborados con 7 variedades de uva, la mayoría internacionales, aunque con una creciente presencia de variedades autóctonas. La inquietud personal y el constante interés por aprender de Ana Meler, le animan a cultivar otras castas en fase experimental para observar su adaptación y aclimatación al Somontano, las cuales poco a poco van incorporándose a sus vinos.


Durante nuestra visita fuimos amablemente atendidos por Ana Meler, como ya hemos mencionado, directora técnica de la bodega y copropietaria junto con sus dos hermanas. Por cierto, qué diferentes son las visitas cuando quien proporciona las explicaciones forma parte del proyecto. Es lógico que las grandes bodegas cuenten con departamentos de enoturismo integrados por personal joven y uniformado, pero la experiencia para el visitante nada tiene que ver. Familia y tierra fueron probablemente las dos palabras que más escuchamos durante nuestra visita, señal inequívoca de cuáles son las prioridades de una bodega pequeña como Meler. Si a todo ello le añadimos la satisfacción de tener la oportunidad de catar vinos en rama, vinos de añadas atrasadas, vinos aún sin comercializar e incluso vinos que jamás saldrán a la venta, la sensación tras la visita no puede ser más enriquecedora.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de probar.

 

MWA BLANCO 2019
6000 botellas. Garnacha y Merlot (90-10). En realidad se trata de un blanc de noirs, un tipo de vino poco habitual por su elaboración tan especial, diseñado para un mejor aprovechamiento de las viñas de corta edad. De un atractivo amarillo dorado de capa media, se mostró poco expresivo en nariz. Por el contrario, resultó muy interesante en boca. Largo, cremoso y complejo, con un discreto amargor final, incluso algo tánico, que lo hacen gastronómico y maridable. Curioso y diferente.

MELER CHARDONNAY 2020
100% Chardonnay. Maceración prefermentativa en frío. Prensado y crianza sobre lías muy presente en fase olfativa. Visualmente de un sorprendente amarillo dorado medio-alto. Tarta de manzana y piña muy madura en nariz. Acidez notable y de nuevo con ese amargor final marca de la casa. Un blanco serio, muy distinto a otros monovarietales de Chardonnay del Somontano.

MELER CHARDONNAY 2021 "EN RAMA"
100% Chardonnay. Más reconocible y varietal, más parecido a lo que el consumidor medio entiende por un Chardonnay del Somontano, lo cual no terminamos de saber si es bueno o malo. Intensamente aromático (frutas tropicales, plátano y piña). A reevaluar tras filtrado y embotellado. Muy buenos mimbres. Prometedor.

MELER CHARDONNAY 2019
100% Chardonnay. Crianza 11 meses en barrica. Una rareza, catada por cortesía de Ana Meler. Elaborado por encargo para un cliente de fuera de España. Vino no comercializado, una verdadera lástima. Imponente color dorado medio-alto. Cera de velas y caramelo de café con leche. Torrefactos y frutos secos. Dulce de membrillo y crème brûlée. Predominio absoluto de notas de crianza, resultado de una elegante evolución bien controlada. Recuerda a Borgoña meridional. Excelente.


MWA TINTO 2017
Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Garnacha en proporciones desconocidas. 6 meses de crianza. Nada varietal, con la fruta casi desaparecida. Muy evolucionado, tal vez incluso francamente en declive. Barrica usada. Un vino cuyas notas de cata chocan frontalmente con su planteamiento original como vino de perfil juvenil y moderno. Desorientado y confundido.

MELER 9 MESES 2016
Cabernet Sauvignon y Garnacha. Extraño ensamblaje que no termina de funcionar, al menos en estas latitudes. Idénticas sensaciones que con el vino anterior. Posiblemente tuvo tiempos mejores.

MELER 15 MESES 2014
Merlot y Cabernet Sauvignon. Perfil clásico de los tintos del Somontano. Construido a imagen y semejanza de los tintos bordeleses, con largas crianzas en roble. Algo evolucionado, incluso para quien valora este tipo de vinos, de estilo algo trasnochado y poco actual, pero exitoso entre cierto público. Muy correcto, sin llegar a enamorar.

DIEZ BALLOS GARNACHA 2018
100% Garnacha. Frutas rojas, yogur de moras, lácticos y mentolados. Fresco y ágil. Postgusto medio. En la línea de otros monovarietales de Garnacha del Somontano. Ligero y actual. Delgado y moderno. Cumplidor.


Desde este medio queremos expresar nuestro agradecimiento a Ana Meler por habernos permitido conocer en primera persona este interesante proyecto familiar en el Somontano. Queda pendiente realizar una nueva cata -quizás con algo más de tiempo- que nos permita reevaluar alguno de sus vinos, especialmente aquellos que requieren de un análisis más sosegado.




miércoles, 24 de noviembre de 2021

> Batán de Salas Moristel 2020 by La Corona de L´Ainsa




Hace algo más  de  dos meses, nuestra habitual tranquilidad dominical se vio interrumpida por el aviso de llegada de un mensaje por whatsapp. El remitente del mismo era Javier Buil, responsable de la tienda especializada La Corona de L´Ainsa y promotor del proyecto Vignerons de Huesca del que en tantas ocasiones hemos hablado. Hombre de pocas palabras -y por lo visto también de pocas imágenes- su mensaje se limitaba a una fotografía de su mano izquierda sosteniendo una botella de vino en cuya etiqueta no podía leerse ningún tipo de información, tan solo un trazo continuo enlazando varias veces el signo matemático del infinito. Esperamos unos minutos, con la esperanza de que dicha imagen se acompañara con alguna otra información adicional, pero no se dio tal circunstancia. Incluso nos temimos que no deberíamos haber sido nosotros los receptores de dicha imagen y que todo podía haber sido fruto de una confusión. Pasado un tiempo prudencial, con cautela nos decidimos a responder, pero nos surgió la duda de cómo hacerlo. Finalmente optamos por mantener el misterio y respondimos con otro mensaje también críptico: "Inquietante etiqueta..." Afortunadamente una posterior conversación nos permitió finalmente desvelar el secreto. 


El vino que hoy nos ocupa es el primero de una serie de vinos exclusivos, elaborados por encargo personal de Javier Buil a diferentes productores, fruto de una estrecha colaboración y una estricta selección en bodega. Estos vinos sólo serán distribuidos a través de La Corona de L´Ainsa y no será posible encontrarlos por otros cauces. Dado que no están dirigidos al público en general, es probable que ni siquiera aparezcan en la web y que sea Javier en persona quien los ofrezca a clientes seleccionados, tanto mejor cuanto más exigentes sean. Todos estos vinos serán producciones muy limitadas -en ocasiones tan sólo unas cuantas botellas- y tendrán en común la puesta en valor del producto de proximidad, una elaboración prácticamente artesanal y el indudable protagonismo de las variedades de uva autóctonas, minoritarias y en ocasiones casi desaparecidas. Serán vinos singulares, únicos e irrepetibles, que tendrán defensores y detractores, pero que serán capaces de transportar a quienes los prueben hasta viñedos desconocidos cuando no perdidos. Conociendo el nivel de exigencia con el que acostumbra a trabajar Javier Buil, la calidad de todos ellos está fuera de toda duda. Con toda certeza serán constantes sus visitas a las bodegas encargadas de la elaboración para conversar con cada elaborador y evaluar periódicamente el rumbo que va tomando cada vino hasta obtener el resultado óptimo.


Comenzaremos por tanto con el análisis de este Batán de Salas Moristel 2020 by La Corona de L´Ainsa. Atractiva presentación exterior, con una botella borgoñona de calidad y una etiqueta que hipnotiza. La contraetiqueta aporta algo más de información, pero tampoco demasiada. 100% Moristel, variedad tinta autóctona en vías de recuperación. Crianza totalmente desconocida, tanto en su duración como en cuanto al material utilizado, aunque francamente respetuosa con la carga frutal. Visualmente se muestra de un intenso color rojo cereza de capa media con ribete rubí. En nariz da la bienvenida una pizca de sobremaduración, para dejar paso a frutas rojas en mermelada -fresas, moras, ciruelas- caramelo de café con leche, lácticos y suaves tostados. Flores azules y pimienta blanca recién molida. Carácter férrico y sanguíneo sobre un fondo herbáceo. Marcada acidez, curiosamente detectable incluso en fase olfativa, que recuerda a vinos más septentrionales. Escasamente tánico, cremoso, de astringencia media, cumple con nota en fase gustativa, resultando muy fresco en boca. Longitud media pero suficiente, sostenida por ese leve amargor herbáceo que se intuye en nariz. Algo extraño y peculiar -sobre todo en fase olfativa- características ligadas a una variedad ya de por sí poco conocida. Un vino diferente con un perfil novedoso y moderno, de corte actual, fresco y frutal, muy alejado de las crianzas dominantes e intensas que todo lo invadieron hace unos años. Una rareza escasa, una pequeña joya.

Esperaremos pacientemente el lanzamiento del resto de vinos exclusivos de La Corona de L´Ainsa, con la seguridad de que todos ellos serán merecedores de nuestro interés. Y lo haremos sin prisa, como aquel viejo reloj de sol con el que hace años alguien decoró la fachada de su casa en uno de los numerosos pueblos abandonados que se encuentran desperdigados por la comarca del Sobrarbe.

Tempus fugit, como diría el clásico.



domingo, 28 de marzo de 2021

> Vignerons 2021... on the road

 



¡Nunca reblar! 

Hace justo un año, transcurridos pocos días tras la celebración del panel de cata de Vignerons 2020, se nos vino encima una emergencia sanitaria de dimensiones descomunales. Tras la conmoción inicial, nuestro ser interior nos pidió comenzar a escribir y, fruto de aquellos días de incertidumbre y preocupación, vieron la luz dos artículos que pueden repasarse en este enlace.

Doce meses más tarde, nada favorable parecía presagiarse en lo relativo a la realización del panel de cata de Vignerons en el inquietante comienzo del año 2021. La prudencia, las recomendaciones -cuando no prohibiciones e incluso coacciones- sanitarias, la responsabilidad individual y también, por qué no decirlo, el miedo a enfermar, parecían dibujar un panorama triste, negativo, derrotista y un negro futuro para Vignerons de Huesca. Sin embargo, nada puede con el resistente espíritu oscense, capaz de sobreponerse a las situaciones más adversas. 


Un respetuoso silencio en las comunicaciones fue el preludio del plan diseñado por la mente inquieta de Javier Buil para solventar las dificultades. Ansiosos como niños esperamos hasta final de Enero a que nos informara de cuáles eran sus ideas para realizar el panel de cata 2021, como es lógico mucho más reducido que en las dos ediciones anteriores. En realidad fue un regreso a los orígenes, a aquel irreverente proyecto de 2018 que reunió a un puñado de enajenados catadores durante dos días en una bodega subterránea en Aínsa. Pocos fuimos los elegidos entonces y pocos los de ahora, pero el resultado en ambos casos no pudo ser más satisfactorio.

Catadores entre tinajas

Cata en Bodega Clavería Barrabés

Cata en Bodega Estrada Palacios

Para este año 2021 tan inhabitual en todo, el panel de cata y evaluación de los vinos presentados por las bodegas adscritas a Vignerons de Huesca se desarrolló con carácter itinerante a lo largo de cuatro días, es decir, no se centralizó en una única sede como en los ejercicios previos. Se realizaron un total de ocho catas a las cuales asistieron entre tres y cuatro catadores en cada una de ellas. Los lugares elegidos fueron las salas de catas de La Corona de Aínsa y de San Lorenzo Vinos, así como las instalaciones de las seis bodegas participantes, lo cual se convirtió en un esfuerzo adicional para la organización. Las distancias geográficas entre las bodegas, la necesidad de trasladar cartelería y material publicitario, el obligado desplazamiento de los catadores, la preparación anticipada del catering, lo ajustado del tiempo y de las horas de luz, la climatología no del todo favorable y muchas variables más, supuso un reto formidable para todos los participantes. Un auténtico "road-show" que se materializará en varios videos y spots con la firma de The Hiwe Way, gracias al buen hacer y a la profesionalidad de Germán y Agustín, excelentes conocedores del proyecto Vignerons de Huesca desde sus inicios.

Germán y su cámara, en acción

Vinos catados de Clavería Barrabés

En cuanto a nuestra participación este año, fuimos emplazados para evaluar los vinos de dos bodegas. La primera de ellas fue Clavería Barrabés en La Almunia de San Juan y allí acudimos con cierta antelación para poder charlar con Víctor Clavería, su máximo -y podría decirse que único- responsable. Un rasgo que caracteriza a todos los bodegueros de Vignerons es su pasión por el vino y en ese sentido Víctor no es una excepción. Hace algo más de diez años que decidió abandonar su trabajo como economista para embarcarse en un proyecto que le sedujera de verdad y así, sin mucho meditarlo, se lanzó a restaurar la vieja casa familiar -no en vano en su bodega subterránea se han hallado restos árabes datados nada menos que en el siglo  XI- ubicada en La Almunia de San Juan, cerca de Monzón en la zona más meridional del Somontano. Colaboró con varias bodegas, algunas incluso fuera de Aragón, pero no fue hasta el año 2013 cuando comenzó a sentar las bases de su proyecto personal. No cuenta con viñedo en propiedad, pero su carácter afable y conciliador le ha permitido establecer estrechas relaciones con varios viticultores de la zona que le proporcionan cada año uvas de calidad contrastada. Incansable investigador de las vinificaciones, sorprende cada año con vinos muy diferentes. Por conocidos, nos sorprenden algo menos sus tintos fermentados y criados en tinajas de barro, elementos que ya forman parte de su imagen corporativa. En 2019 rompió los esquemas de muchos de los asistentes con un blanco Zinca D´oro añejado en damajuanas de cristal y en 2020 a nadie dejó indiferente su tinto Zinca D´Odre criado en pellejos de cabra. En esta edición presentó dos novedades: Zinca Fudre, un monovarietal de Cabernet Sauvignon con una delicada crianza en fudre de roble -versátil y amable como pocos vinos de esta variedad- y una Garnacha Blanca elaborada en tinajas de barro de gran porosidad, convirtiendo su Zinca D´Anfora Blanco en un blanco expresivo y diferente, muy alejado de los estándares comerciales, como bien nos tiene acostumbrados Víctor Clavería.

Vinos catados de Bodega Edra

Exigencia y concentración durante la cata

Nuestro destino para la cata de la tarde fue Edra en Ayerbe, una bodega bien conocida por nosotros y en la que siempre somos deliciosamente recibidos. Alex Ascaso es su responsable, un enamorado del territorio y defensor acérrimo de las variedades autóctonas, aunque sus vinos top se siguen elaborando con Syrah, Merlot y Viognier, variedades foráneas que -en palabras de Alex- a fuerza de pasar el tiempo ya son como de la familia. En lo últimos años Edra ha ampliado su catálogo y sorprendió al mercado con rosados arriesgados y complejos, aunque donde ha destacado ha sido en la elaboración de vinos con cepajes autóctonos en recuperación. Así vieron la luz un monovarietal de Garnacha Gris, una Garnacha Tinta y una Parraleta, todos ellos con producciones muy limitadas en cuanto al número de botellas y, por consiguiente, exclusivos y difíciles de conseguir. La novedad para este año fue un coupage de Ribote -otra casta autóctona casi desaparecida- Parraleta y alguna otra variedad -no seremos nosotros quien la desvelemos- con sutil crianza en roble, dando como resultado Edra Emociones, un vino ligero, fresco, frutal y moderno, rompiendo en cierto modo con la tradición propia de Edra de elaborar vinos corpulentos, potentes y de gran expresión. 

Cata en Bodegas Alodia

Vinos de Bodegas Sers

Vinos catados en Bodega El Vino del Desierto

Las fechas de celebración del panel de cata de Vignerons juegan siempre en contra de algunos de los vinos que se presentan, particularmente aquellos más jóvenes o sin crianza. Algunos de los vinos que se presentaron llegaron a la cita sin terminar de hacerse, con muestras obtenidas directamente de depósito, recién embotellados o pendientes de su necesario redondeo. Todo ello se traduce en una dificultad añadida para los miembros del panel de cata, porque algunos vinos catados en Febrero alcanzarán su plenitud quizás en Junio, de manera que obligatoriamente deberán ser reevaluados en unos meses. En el momento de escribir este artículo, todavía se están perfilando las decisiones finales del panel de cata, si bien estamos en condiciones de adelantar que este año los estándares de puntuación han sido elevados significativamente, siempre con el objetivo de que el sello Vigneron suponga un añadido de excelencia y calidad a los ya de por sí magníficos vinos de cada bodega. Indudablemente, el examen organoléptico y las posibilidades de maridaje han sido los ejes fundamentales sobre los que se ha asentado la decisión final, aunque las dificultades que este año ha habido para efectuar el panel de cata, lejos de suponer una relajación en los análisis y evaluaciones, han supuesto un mayor rigor, un incremento en los mínimos exigidos a cada vino presentado, de manera que se han tenido en cuenta factores como la relación calidad-precio y la progresión histórica en añadas previas. 

Cada botella que salga al mercado luciendo el sello Vigneron lo hará con el orgullo de haber superado el que probablemente haya sido el panel de cata más exigente de la corta historia de este proyecto que se afianza cada año y que se consolida firmemente en el panorama vitivinícola de Aragón.

Esta primavera Vignerons de Huesca vuelven a ponerse en ruta.

¡Nunca reblar!



domingo, 7 de marzo de 2021

> Vinos bastardos, parecidos razonables


Confirmados o bajo sospecha, no hay casa real en Europa que se libre del estigma que para el prestigio de la institución supone la presencia de un hijo ilegítimo. Los conocidos con el delicado eufemismo de "hijos naturales" han sido, son y probablemente serán uno de los principales quebraderos de cabeza para las monarquías que todavía subsisten en el Viejo Continente. Claro está que en la actualidad este asunto tan espinoso recibe un trato diferente al que se le daba hace siglos, cuando al incómodo vástago -fruto casi siempre de una relación extramarital y adúltera por parte del rey, cuando no incluso delictiva o inmoral- se le destinaba a la carrera eclesiástica con la deliberada intención de dificultarle sus ansias sucesorias. Aunque no todos corrieron la misma suerte, de manera que algunos llegaron a convertirse en obispos mientras que otros menos afortunados fueron encerrados en monasterios y olvidados hasta el fin de su días. Sin embargo, algunos de estos bastardos -término que a día de hoy puede considerarse peyorativo pero que en aquel entonces se empleaba como mera descripción- fueron llamados a desempeñar papeles importantes en la historia de sus respectivos países, gozando de la confianza y el respeto de su padre incluso más que los propios hijos legítimos, estos últimos quizás demasiado interesados en ocupar el trono de su progenitor.



Los retratos realizados por los pintores de la corte se han encargado de trasladar hasta nuestros días las imágenes de algunos de aquellos hijos ilegítimos y los parecidos físicos son indudables. En la actualidad las comparaciones resultan aún más sencillas. Gracias a la labor de la prensa gráfica y a la accesibilidad de internet, no hay monarquía que se libre del rumor, infundado o no, de los hijos ilegítimos de tal o cual monarca. Son cada vez más habituales las demandas presentadas por estos hijos naturales, aunque rara vez se llega hasta el final de ese tortuoso y desagradable camino judicial, solventándose el asunto por la vía del reconocimiento en privado apoyado por alguna jugosa retribución económica, todo ello convenientemente firmado y rubricado para impedir molestias de índole legal en el futuro.



No sólo en el ámbito regio suceden tales hechos, similares situaciones se repiten con cantantes, toreros y artistas de prestigio en general. Incluso en el mundo del vino se podría hablar de vinos bastardos, vinos que son hijos ilegítimos de alguna bodega. ¿A qué nos referimos exactamente? Estamos hablando de esos vinos que por motivos económicos se ponen a la venta a un precio muy reducido, casi siempre en grandes superficies y cadenas de supermercados. Algunas bodegas -las más pudorosas- ocultan su autoría detrás de un enigmático número de registro, las más valientes -o descaradas- en cambio no dudan en firmar con su nombre en la etiqueta. Algunos de estos vinos han sido elaborados expresamente para ello, aplicando reducciones en los costes de elaboración, de comercialización y de embotellado, siendo en realidad vinos diferentes a los que la bodega distribuye por sus canales minoristas. Sin embargo, hay algunas bodegas -casi siempre grandes, con excedentes de producción- que sin rubor alguno, comercializan con un sencillo cambio de etiqueta un mismo vino a precios muy dispares. Estos son los auténticos vinos bastardos, hermanos separados al nacer y que han tenido destinos bien distintos, noble y altivo uno de ellos, sencillo y humilde el otro. Básicamente hablamos de vinos muy parecidos, envueltos en ropajes diferentes, pero que en cata comparada dejan poco lugar para las dudas.


MAR DE UVAS GEWÜRZTRAMINER 2020
100% Gewürztraminer con 4 meses de crianza en barrica de roble francés. Bodega Sommos (Barbastro, Huesca). DO. Somontano. Amarillo dorado medio, ligeramente evolucionado. Más floral que frutal, aunque algo eclipsado por las notas de crianza. Flores secas y caramelos de café con leche. Menos voluminoso de lo esperado, más bien delgado y lineal, aunque sabroso y especiado. Menos expresivo y aromático que su hermano. Algo cálido en boca, quizás resulta un poco descompensado en alcohol a pesar de su marcada acidez. Ligero amargor final que le aporta longitud. 



GEWÜRZTRAMINER COLECCIÓN 2019
100% Gewürztraminer con 4 meses de crianza en barrica de roble francés. Bodega Sommos (Barbastro, Huesca). DO. Somontano. Amarillo dorado de capa baja. Floral y perfumado. Rosas, jazmines y clavelinas desecadas. Peras en almíbar y mantequilla. Acidez media, con recuerdo a cáscara de cítricos. Graso, meloso y untuoso. Persistente, largo y complejo. Tal vez el menos varietal de los excelentes Gewürztraminer que proporciona la DO. Somontano pero quizás el más gastronómico y elegante de todos ellos.

No nos da la sensación de que se trate ni mucho menos del mismo vino. Más bien parece una readaptación durante la elaboración para conseguir canalizar por otra vía comercial menos especializada -probablemente también menos exigente- la ingente cantidad de litros de vino que durante el difícil año 2020 no se ha conseguido sacar de la bodega. Asistiremos sin duda a lanzamientos comerciales similares y no nos debe extrañar que sea así. Estos vinos bastardos se pueden convertir en una oportunidad para introducir producto en nuevos nichos de mercado o incluso la puerta de entrada para consumidores noveles con inquietud por probar cosas diferentes, pero más bien poco dispuestos a pagar lo que habitualmente cuestan los vinos originales de noble cuna.

Vinos legítimos y vinos bastardos, con sus diferencias y sus parecidos razonables.