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miércoles, 9 de diciembre de 2020

> Navascués, el apellido del vino



La familia Navascués es sinónimo de la elaboración de vinos de calidad desde hace medio siglo en Aragón, más o menos la época en que Jesús Navascués decidió abandonar su Fuendejalón natal para cursar estudios de enología en Utiel-Requena. Y no le fue nada mal su estancia por aquellas tierras, pues regresó con su título de enólogo en el bolsillo y felizmente casado. Cariñena fue el lugar elegido por la pareja para iniciar su vida en común y la actividad profesional de Jesús como asesor de varias bodegas en numerosos lugares de España. A los años nacieron sus hijos -Mariano y Jorge- cuyas carreras profesionales han seguido los firmes pasos de su padre y también de su abuelo.

Con Mariano Navascués (izda) Dic. 2018
Con Mariano Navascués (izda) Diciembre 2018

De Mariano Navascués podría decirse que es como una navaja suiza, un profesional multiusos al que todos querríamos tener a mano. Presentador de televisión, comunicador, articulista, diseñador de campañas de promoción y muchas cosas más, desarrolla su principal actividad en el campo de la comunicación aunque no pierde de vista sus orígenes bien enraizados con el mundo del vino, algo imposible de olvidar si eres hermano, hijo y nieto de enólogos. Mariano tiene la deliciosa habilidad de conseguir en segundos que alguien a quien le acaban de presentar tenga la sensación de conocerlo de toda la vida. Y lo afirmamos sin miedo a equivocarnos, porque es exactamente lo que nos sucedió el primer día en que coincidimos. Su cercanía, su fluida conversación y su indudable encanto conquistan a cualquier interlocutor. Con Mariano hemos compartido agradables charlas y un indeterminado número de botellas de vino en el curso de unas cuantas catas y eventos. También le estamos más que agradecidos por haber contado con nosotros para alguna colaboración televisiva y por convertirse en el nexo de unión que nos ha abierto las puertas de algún que otro medio de prensa escrita especializada. Medio en broma, medio en serio y recordando la letra de aquel bolero, si Mariano Navascués nos dice ven, lo dejamos todo...

Jorge Navascués entre barricas

Su hermano Jorge estudió enología y tomó el relevo de su padre con quien trabajó en la asesoría de numerosas bodegas en Aragón y en otras regiones. En la actualidad su actividad profesional está centrada en la dirección técnica de dos bodegas pertenecientes al grupo CVNE, Viñedos del Contino en DOc. Rioja y Virgen del Galir en DO. Valdeorras. No obstante, la verdadera pasión de Jorge -convencido defensor del potencial vitivinícola aragonés y particularmente de la DO. Cariñena donde tantas vendimias lleva a sus espaldas- siempre ha sido elaborar sus propios vinos con las variedades de uva autóctonas de esta zona. Lleva varios años trabajando en ese sentido, aunque los inconvenientes que conlleva no disponer de bodega ni de viñedo en propiedad, le han supuesto alguna traba en el pasado. Su buena reputación y sus magníficas relaciones personales con todo el mundo del vino parecen estar despejando esas dudas, porque de unos años a esta parte, para cualquier viticultor es un honor que con sus uvas elabore Jorge Navascués alguno de sus vinos.

Vinos de Jorge Navascués

Cutio y Mancuso son los dos proyectos en que se agrupan los vinos de Jorge Navascués. El primero de ellos, con ese vocablo aragonés que significa "para siempre", son sus dos vinos de entrada de gama. Un blanco y un tinto, ambos sin crianza, se elaboran con castas tan apegadas al viñedo aragonés como la Macabeo, la Garnacha y la Cariñena. Recientemente ha sido modificada su presentación en botella y su etiqueta, mucho más borgoñona y comercial, aunque a nosotros nos gustaba la anterior, quizás por lo que tenía de significado. Ambos son vinos de una inmejorable relación calidad/precio y el buen hacer profesional de Jorge garantiza un excelente producto final. Por el contrario, Mancuso representa un nivel superior. Hasta la fecha agrupa cuatro vinos, todos ellos monovarietales, elaborados con las mismas variedades de uva señaladas con anterioridad. De presentación imponente, etiqueta limpia y atractiva, botella borgoñona, corcho natural de gran calidad y lacradas a mano. Al margen de estos dos catálogos, ha sido la voluntad de Jorge la elaboración de un vino que hiciera honor a la tierra de su madre. Así ha visto la luz La Pinada, un monovarietal de Bobal elaborado en Utiel-Requena del que la 2018 ha sido la primera añada.


Tuvimos el privilegio de ser invitados a una cata privada de todas estas joyas, realizada además en la propia bodega en que son elaboradas y dirigida ex aequo por ambos hermanos Navascués. Detallaremos a continuación nuestras notas de cata.


CUTIO BLANCO 2018
100% Macabeo. Flores blancas, manzana y piña madura. Hinojo y anís estrellado. Recuerdos de hierbas aromáticas y crema pastelera. Mineral y sabroso. Noble acidez. Un vino directo y un excelente representante de los macabeos aragoneses, en ocasiones algo acomplejados por otros cepajes extranjeros.

Etiqueta anterior del Cutio Tinto

CUTIO TINTO 2018
Garnacha y Cariñena en proporciones desconocidas. Bienvenida de fruta roja y continuación de frutas negra, con recuerdos vegetales. Regaliz rojo. Especiados, pimienta negra y café con leche. Final medio. Más complejo que en añadas previas aunque igual de franco en su paso por boca.



MANCUSO 2018
100% Garnacha. Elaborado a la antigua usanza en depósitos de hormigón, de ahí el color gris de su etiqueta. Fruta roja y monte bajo. Equilibrado y redondo. Un vino sincero y honesto, que representa a los vinos tradicionales de Almonacid de la Sierra. Un recuerdo a los vinos que se destinaban al autoconsumo en cada familia y que se elaboraban en alguna de las 200 bodegas subterráneas que llegó a haber en la localidad, muy parecidas a la que en la actualidad utiliza Jorge para elaborar y criar sus vinos.


MAS DE MANCUSO MACABEO 2016
100% Macabeo. Flores marchitas, manzanas asadas y mieles sobre un fondo de ebanistería. Algún recuerdo de crianza, de trabajo sobre lías o ambas cosas. Estructurado y elegante. Un blanco de categoría y que a pesar de su edad conserva una generosa carga frutal y una acidez fresca y amable. 

MAS DE MANCUSO GARNACHA 2017
100% Garnacha. Fruta roja y negra. Lácticos y especias. Fino y elegante en boca. Estupendo ahora mismo, pero prometedor en su evolución.


MAS DE MANCUSO GARNACHA 2016
100% Garnacha. Fruta negra acompotada, mermelada de ciruelas y chocolate con leche. Algo licoroso, recuerda a los bombones Mon Cheri. En un excelente momento.

MAS DE MANCUSO CARIÑENA 2018
100% Cariñena. Fruta roja y mentolados. Fondo vegetal. Carnoso y frutal. Acidez y astringencia presentes. Sorprendente por su amabilidad en paso por boca, más aún teniendo en cuenta su juventud y que no ha sido sometido a crianza en roble. Probablemente el mejor y más equilibrado monovarietal de Cariñena que hayamos catado. Para no perderlo de vista.


LA PINADA 2018
100% Bobal. Frutas rojas, flores azules y café con leche. Marcada acidez y astringencia notable. Delgado en boca. Ligero amargor final. Alejado de nuestros gustos, aunque tenemos la certeza de que Jorge conseguirá más pronto que tarde desentrañar los secretos de esta difícil variedad de uva mediterránea.

Interior de una bodega tradicional de Almonacid

Poco más se puede añadir, aparte de reiterar nuestro agradecimiento por haber sido partícipes de esta cata privada. Seguiremos con gran interés el impecable trabajo de Jorge Navascués de ahora en adelante, quizás uno de los mejores enólogos aragoneses en el panorama actual. Nadie está en mejor disposición para transmitir su proyecto que el propio elaborador y la permeabilidad de quien le escucha es aún mayor -como fue el caso- si las explicaciones se realizan en el corazón de la propia bodega. 

Sin embargo, todo este esfuerzo desconocido de elaboradores que se empeñan en darle valor a territorios ignorados, merece ser difundido. Y en el desempeño de esa labor de difusión, será el momento en que si Mariano Navascués "nos dice ven", lo dejaremos todo...



lunes, 14 de septiembre de 2020

> Notas de cata: Cabriola 2016




El lanzamiento de un nuevo vino al mercado activa en nuestro interior una serie de resortes que habitualmente permanecen aletargados, así que movimos los hilos adecuados para conseguir una botella del Cabriola 2016 elaborado por Bodegas Borsao (DO. Campo de Borja). 

De entrada nos llamó la atención su imponente presentación en botella borgoñona de alta calidad con corcho natural de gran tamaño. Sin duda un prometedor inicio. Una rápida visita a la web de la bodega nos proporcionó la información necesaria en cuanto a variedades de uva, tiempo de crianza y demás detalles técnicos. Garnacha, Syrah y Mazuela -siendo las dos primeras mayoritarias, probablemente casi a partes iguales- procedentes de viñedos de 20-60 años de edad con diversidad de suelos y situados a una altitud entre 350 y 700 metros sobre el nivel del mar. Vinificación de cada variedad por separado y crianza en barricas bordelesas de roble francés y americano (90-10)

Conociendo la habitual línea de trabajo de la bodega, los mercados internacionales a los que exporta sus vinos y habiendo catado en numerosas oportunidades sus vinos más punteros -Tres Picos,  Berola, Zarihs- esperábamos encontrar en la copa una de esas garnachas potentes, opulentas, poderosas, casi apabullantes, con gran extracción y largas permanencias en roble de tostado medio-alto. Sin embargo, el Cabriola 2016 nos recibió visualmente con un color rojo cereza de capa media y ribete rubí insinuando algún tímido granate. Flores azules, guindas y chocolate con leche en nariz. También especias dulces, mentolados, arándanos y grosellas negras. Acidez media-alta muy refrescante que invita a seguir bebiendo e impide que el vino resulte pesado o cansado. Ligero y fluido en su paso por boca -tal vez demasiado- rompiendo con la línea de los últimos años de elaborar vinos más al gusto de los mercados extranjeros. Un ligero amargor nos hizo sospechar algo de vino joven de refresco o quizás proveniente de ese pequeño porcentaje de Mazuela, que lo hace más crujiente y aporta frescor al conjunto. 


Nuestra segunda duda surgió en cuanto a la añada, teniendo en cuenta que en copa se comporta como un vino jovial, alegre y casi juvenil. De nuevo tiramos de contactos para que nos aclararan las cosas -no hay como tener amigos- y descubrimos dónde radica el secreto de este exitoso vino. Las bodegas de tamaño pequeño, una vez que terminan de vinificar en los depósitos de inoxidable, suelen pasar el vino a barrica para hacer la crianza, unos meses después se embotella y de nuevo se deja pasar algunos meses más antes de su comercialización. No puede decirse que Bodegas Borsao sean precisamente pequeñas -más bien todo lo contrario- de manera que pueden permitirse ciertos lujos en los procesos de elaboración. En el caso que nos ocupa, el más importante de estos lujos es la posibilidad -no sólo por espacio sino principalmente por motivos económicos- de mantener los vinos terminados en inoxidable durante más de dos años, posibilitando así una decantación natural, una estabilización y un redondeo de manera natural, siendo el tiempo su principal y más valioso  aliado. Es entonces cuando se realiza el coupage final, se deciden los porcentajes de cada variedad y se introduce el vino en las barricas bordelesas de roble francés y americano, donde duerme durante 12 meses hasta completar su crianza. Esta novedosa y moderna elaboración, combinando el inoxidable con la barrica, sorprende porque es algo diferente de lo que tradicionalmente se venía haciendo. A cambio, se pierde por el camino un poco de longitud y de persistencia en el postgusto, pero no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Estos son los vinos del futuro, los vinos que vienen, vinos modernos más afines al gusto europeo, con predominio de la fruta sobre la crianza. Vinos frescos, crujientes y jugosos, versátiles en sus maridajes, fáciles de beber y que atraen a un amplio número de consumidores. Si además se añade una presentación exterior atractiva y una relación calidad-precio interesante, como es el caso de este Cabriola 2016, el éxito está de sobras garantizadogarantizado. 

Nuevos tiempos para los vinos de la DO. Campo de Borja.


martes, 4 de junio de 2019

> Hoy catamos con... Fernando Mora en La Alacena de Aragón




La célebre frase que hace referencia a la dificultad de ser profeta en tierra propia le viene como anillo al dedo a Fernando Mora. Su meteórica carrera en el mundo del vino -de la nada más absoluta al Master of Wine en tan sólo unos pocos años- ha despertado lógica admiración e injusto recelo a partes iguales, algo hasta cierto punto habitual en un país donde la cultura del esfuerzo cada día pierde terreno en favor del insano vicio de la subvención. Largo y tendido se ha escrito acerca de aquel día -tampoco tan lejano- en que el Fernando ingeniero dejó a un lado los motores para saltar sin paracaídas en dirección al mundo del vino, descubriendo en ese momento cuál iba a ser la pasión que regiría su vida desde entonces. 

Rápidamente comprendió que la elaboración de un gran vino tiene detrás muchos factores, así que tras varios ensayos a escala doméstica se lanzó a comercializar sus primeras botellas en colaboración con sus dos socios. También asumió que debía enfocar su nueva actividad desde un punto de vista más global y se planteó un nuevo reto, cursar los estudios para obtener el prestigioso título de Master of Wine. Tres exigentes años más tarde alcanzaba dicho reconocimiento, convirtiéndose en el primer aragonés en obtenerlo. Desde entonces los objetivos de Fernando Mora han cambiado ligeramente. Sus elaboraciones tienden a la mínima intervención y en realidad ha decidido mirar hacia el pasado para poder vislumbrar el futuro. Asume que el cuidado de la viña es lo más importante y busca sin descanso viñedos abandonados, cuanto más viejos y recónditos tanto mejor, con la idea de elaborar vinos que expresen la tierra y el clima. En esos viñedos abandonados y casi olvidados espera encontrar en algún momento las uvas para elaborar un vino mítico, mitad arte y mitad técnica, pero sobre todo con pasión.



Tuvimos la oportunidad de asistir a la cata organizada por La Alacena de Aragón y podemos afirmar que nos sentimos unos absolutos privilegiados tras escuchar las explicaciones de Fernando Mora. Sus inicios un tanto irracionales en el mundo del vino, los riesgos a todos los niveles que asumió en su frenética carrera hacia el Master of Wine y el agradecimiento sincero que demuestra hacia quienes le apoyaron, pero destaca sobre todo la imagen que transmite de estar a mitad de su aprendizaje, un trazo de humildad que sólo demuestran quienes se han hecho a sí mismos. 

A día de hoy elabora en dos zonas geográficas cercanas pero diferentes entre sí. Por un lado en Valdejalón -lugar de nacimiento en 2013 de Bodegas Frontonio, su proyecto primigenio y el que más vinos saca al mercado- y por otro en Campo de Borja desde 2015-con dos vinos tintos bajo la marca Cuevas de Arom- siguiendo siempre tres premisas absolutamente innegociables: viñas viejas, cultivo de secano y vendimia manual. Un tercer proyecto a punto de ser inaugurado tras varios años de trabajo en campo y todavía por revelarse al público lo está desarrollando en Alpartir y llevará el nombre de El Jardín de las Iguales, con origen en un viñedo escondido en la cara más oculta de la Sierra de Algairén que atesora vides de Garnacha y Macabeo con más de un siglo de antigüedad. Reconocido enamorado de las variedades autóctonas particularmente de la Garnacha -la Pinot Noir del sur, como él la denomina- elabora 21 vinos distintos, blancos y sobre todo tintos, la mayoría con discretos periodos de crianza en recipientes de roble de gran tamaño, aunque experimenta con otros materiales como el cemento o el plástico alimentario. La inquieta creatividad de Fernando le espolea a diario para imaginar nuevos proyectos y así han visto la luz un monovarietal de uva Cariñena, un blanco de tres variedades fermentadas simultáneamente y un vino de parcela o field blend resultado de la mezcla de uva tinta y blanca procedentes de un mismo viñedo.

Detallaremos a continuación nuestras notas de los vinos catados.


Vinos protagonista en orden de cata

TELESCÓPICO BLANCO 2016
Macabeo, Garnacha Blanca y Viognier en proporciones desconocidas. IGP Valdejalón. Elaborado mediante cofermentación simultánea de los tres tipos de uva, vendimiadas en un mismo día y lógicamente con diferentes grados de madurez. Crianza durante 12 meses sobre lías en depósitos de cemento. Amarillo dorado de capa media. Frutas de pepita muy maduras y cáscara de limón. Toffee, flores secas y jengibre. Acidez media. Ligeramente mineral. Cremoso y graso. Largo postgusto. Un atípico y complejo blanco de guarda sin paso por roble.

TELESCÓPICO GARNACHA 2015
100% Garnacha. IGP Valdejalón. Viñedo en suelos aluviales de cantos rodados. Fermentación en lagos abiertos. Crianza en barricas usadas de roble francés de 500 litros. Cereza de capa media con ribete granate. Ataque alcohólico y laca de uñas que desaparece al instante. Bastante cálido. Ciruelas y mermelada de moras. Especias dulces y pimienta blanca. Discreta nariz y entrada en boca. Un vino más largo que ancho, poco comunicativo de inicio pero que gana en expresividad con el tiempo.

TELESCÓPICO CARIÑENA 2016
100% Cariñena. IGP Valdejalón. Fermentación en depósitos abiertos de plástico alimentario. 14 meses de crianza en barricas de roble francés. Picota de capa media-alta con ribete violáceo. Frutas rojas y flores azules. Caramelo de café con leche. Marcada acidez y notable astringencia. Algo desequilibrado, agreste y poderoso. Tal vez necesite más botella, más barrica o ambas cosas. Parafraseando aquel anuncio de neumáticos, tiene toda la potencia pero le falta un poco de control.

AS LADIERAS 2015
100% Garnacha. DO Campo de Borja. Crianza mixta durante 12 meses en depósitos de cemento, barricas de 500 litros y depósitos ovoides de plástico alimentario. Posterior ensamblaje de los vinos procedentes de cada tipo de crianza, siguiendo el criterio del elaborador. Picota de capa media-alta con ribete granate ligeramente evolucionado. Bombones Mon Cheri y frutas negras. Pimienta negra y hoja de tabaco. Hierbas aromáticas y monte bajo. Balsámicos. Muy sabroso y equilibrado.

LAS ALAS DE FRONTONIO 2016
Garnacha tinta y Macabeo. IGP Valdejalón. Uvas procedentes de un solo viñedo mestizo estrujadas mediante pisado con los pies y fermentadas directamente en barrica. Afinado durante 7 meses en barricas de roble francés de 450 litros. Responde el concepto "field blend", vino de parcela en la que se entremezclan variedades tintas y blancas. Rojo picota de capa media-alta con ribete rubí. Frutas rojas, frutas de hueso y orejones. Acidez moderada. Diferente y muy curioso. Aspira a convertirse en un grand cru, si es que en alguna ocasión llegara a implantarse en España esa catalogación al modo francés.

OS CANTALS 2016
100% Garnacha. DO Campo de Borja. Viñedo con suelos pedregosos. Fermentación en barricas abiertas de 800 litros con al menos la mitad de la uva sin despalillar. Crianza posterior en barricas de 400 litros. Cereza de capa media con ribete rubí que insinúa granate. Frutas rojas y flores azules. Hierbas aromáticas. Fresco y alegre.



Vinos de Fernando Mora. Imagen cortesía de Vignerons de Huesca

A partir de ahora seguiremos bien de cerca a este genio que anhela sorprender al mercado. Muy pocos elaboradores son capaces de interpretar la Garnacha en su versión más sutil, floral y delicada. En algún momento se terminará la moda de los vinos con toneladas de fruta negra, barrica bien marcada y gran extracción. Y será en ese instante cuando aquel que no lo conozca se sorprenderá con los vinos elaborados por el primer Master of Wine aragonés de todos los tiempos. 

Es una lástima que esos mismos vinos hayan privado al mundo de un buen ingeniero...





miércoles, 27 de marzo de 2019

> Hotel Tierra Buxo: el encanto del Biello Sobrarbe...




Algo mágico tiene el Sobrarbe que seduce irremediablemente a quien lo visita. Son más habituales de lo que pensamos los casos de viajeros que tras disfrutar de sus paisajes -en ocasiones tan solo durante un fin de semana- deciden trasladarse a vivir o incluso emprender un negocio en las tierras que antaño fueron, junto con la vecina comarca de la Ribagorza, el origen del Reino de Aragón.

El Biello Sobrarbe -Viejo Sobrarbe- se extiende al sur de la comarca y constituye en realidad la cara más desconocida de la Sierra de Guara, donde no llega el turismo de masas en ninguna de sus modalidades, en parte porque tampoco la comunicación por carretera acompaña como debiera. Las localidades de Lecina, Eripol, Arcusa, Santa María de Buil, Guaso y Latorrecilla tienen el atractivo de los pueblos en los que el tiempo parece haberse detenido. La arquitectura popular tradicional de todos ellos, sus calles empedradas, su integración con el paisaje -a menudo mediante la construcción de murallas y torreones defensivos de los que quedan algunos restos- así como algunas muestras de arte románico y gótico aragonés en sus iglesias, son motivos más que suficientes para dedicarles una visita reposada. Y decimos reposada, porque si algo es imprescindible en el Biello Sobrarbe es olvidarse de las prisas. Sus montañas y sus paisajes llevan siglos así, de modo que nadie debería atreverse a perturbar ese estado de calma perpetua que todo lo impregna.


 Hotel Tierra Buxo (Arcusa)

Quien le iba a decir a Marta, aquella niña que correteaba durante sus vacaciones estivales por las calles de Arcusa, que años más tarde regresaría para establecerse definitivamente allí. En realidad la historia encierra un encantador relato, tanto más adorable cuantos más detalles se conocen del mismo. Los abuelos maternos de Marta insistieron en conservar sus tierras en Arcusa y la atracción que el Sobrarbe ejerció sobre ella nunca se desvaneció, ni siquiera durante los años en que trabajó en el Grand Hotel Intercontinental, justo al lado del imponente y ostentoso edificio de la Opera Garnier, en pleno corazón de París. Allí conoció a Romain, un espigado y simpático muchacho francés que comenzó como camarero en el Café de la Paix, y que con el paso del tiempo promocionó en la empresa hasta llegar a tener un centenar largo de personas a su cargo. Para ambos, desde el punto de vista profesional su trabajo era plenamente satisfactorio, aunque el bullicio y el ritmo trepidante de la gran ciudad les llevara en ocasiones a buscar la tranquilidad del Sobrarbe en sus periodos de descanso. Quizás durante alguna de aquellas charlas junto a la chimenea o sentados al atardecer sobre un murete de piedra, comenzaron a trazar sus planes de futuro. Con la experiencia obtenida durante años en la capital del Sena decidieron dar un giro radical a su vida e iniciaron la construcción de un pequeño hotel en Arcusa en una parcela junto a la Iglesia de San Esteban donde el abuelo de Marta tenía un viejo almacén agrícola. Compaginar las obras con el trabajo en París fue lo más complicado, aunque la ilusión de emprender un proyecto propio logró vencer las dificultades. 


Atardecer en el porche de Tierra Buxo


Finalmente el Hotel Tierra Buxo -boj, en aragonés- abrió sus puertas en la primavera de 2018, con un planteamiento basado en el servicio cercano y de calidad. No en vano el hotel dispone tan solo de cinco habitaciones -tres standard y dos suites- así que a pleno rendimiento el número máximo de clientes es exactamente de diez hospedados al día, muy lejos de las cifras que Marta y Romain acostumbraban a manejar en el Intercontinental parisino, con casi 500 habitaciones por gestionar y más de 800 desayunos a servir diariamente. Ellos dos son el único personal de Tierra Buxo: Marta se encarga de las reservas y de la puesta a punto de las habitaciones, Romain está a cargo de la cocina, el jardín y la piscina. La atención en sala durante el desayuno y la cena lo comparten entre los dos. Y en ese instante, en las largas sobremesas conversando con los clientes, adquiere todo el sentido su decisión de abrir Tierra Buxo.


Decoración funcional y cálida

Detalles 

Equipamiento inmejorable

El diseño del hotel es funcional pero sin perder un ápice de calidez. La planta calle está ocupada por la recepción, la cocina, el comedor y la espectacular terraza acristalada que sin duda es la imagen más icónica del hotel. El piso inferior es la zona de descanso -salón, bar en régimen de autoservicio y un delicioso porche con plantas aromáticas -la Sierra de Guara al alcance de la mano- que desliza involuntariamente al visitante hacia el jardín y la piscina. En los dos pisos superiores se reparten las habitaciones, minimalistas y acogedoras, todas exteriores como cabría esperar, pues no hay decoración más bonita que contemplar el Sobrarbe desde una terraza. Numerosos detalles de calidad esperan al huésped que se aloja en Tierra Buxo. Cada habitación dispone -por cortesía del hotel- de una cafetera de cápsulas, agua mineral y dulces caseros. Los amenities de baño son de alta gama y se completan con un juego de zapatillas y albornoz para cada cliente. También resultó una grata sorpresa descubrir que todavía hay quien presta el denominado "servicio de cobertura", consistente en dejar preparada la habitación -cortinas cerradas, pijamas plegados, cama entreabierta, velas, unas chocolatinas- para que el huésped la encuentre impecable cuando regrese a ella después de cenar, una costumbre prácticamente desaparecida excepto en los hoteles de lujo y en los cruceros.


Carta de bienvenida

A decir verdad, la calidad del servicio se percibe desde mucho antes. Días después de haber realizado la reserva, recibimos un mensaje por whatsapp proporcionándonos todo tipo de información acerca de los lugares con atractivo turístico de la zona y los accesos por carretera, así como interesándose por posibles intolerancias o alergias, y debemos añadir que son cuidadosamente respetadas a la hora de preparar la cena y el desayuno. El procedimiento de registro no es un mero intercambio de datos distante y apresurado como en la mayoría de los hoteles. A Marta le gusta tomarse su tiempo y se le ve disfrutar charlando con quien va a ser su invitado durante unas horas o unos días. No es difícil animarle a que cuente la historia de su vida, las razones que le motivaron para regresar a Arcusa y si le costó mucho convencer a Romain, aunque en realidad no sabemos a ciencia cierta quién convenció a quién. Toda esta conversación la tuvimos mientras nos mostraba las distintas estancias del hotel y para asegurarse nuestra plena atención puso en nuestras manos un vaso de deliciosa limonada casera. 


La terraza acristalada: un lugar privilegiado


Presencia y calidad con productos de kilómetro cero

El momento de la cena es especial. La terraza acristalada que durante el día permite una vista de la Sierra de Guara desde el amanecer hasta el ocaso, se transforma con la oscuridad de la noche en algo más íntimo, incluso introspectivo. La iluminación ambiental es perfecta, no peca por exceso ni por defecto, y la suave música ambiental acompaña sin molestar, permitiendo cómodamente la conversación a la vez que llena esos silencios que tanto incomodan a las personas tímidas. No existe una carta ni nada que se le asemeje, en realidad cada noche la propuesta es fruto de la imaginación de Romain. Su cocina es una fusión francoespañola, con protagonismo de los productos de temporada y de proximidad. Elaboraciones tradicionales, sin artificios ni trampantojos, cocina de verdad, muy bien realizada, sabrosa y de presencia impecable. Cada plato es presentado por Romain, con una breve descripción del mismo o de sus ingredientes, porque todos tienen una historia detrás y Romain está siempre dispuesto a contarla a quien desee escucharle. 


Servicio del vino con Coravin

Sed de Bodega El Vino del Desierto (Lanaja)

Capítulo aparte merece la atención que en Tierra Buxo se le presta al servicio del vino. Llama poderosamente la atención la envidiable colección de vinos que Romain atesora en una vinoteca acristalada y que ocupa un lugar preeminente en el centro del comedor. Evidentemente dispone de vinos digamos comerciales, marcas conocidas para el público general, pero al mismo tiempo el comensal más curioso y exigente, aquel que tenga la inquietud de probar vinos más extraños, menos habituales e inalcanzables para muchos, tiene la posibilidad de pedirlos por copas gracias al servicio con Coravin. Para quien no lo conozca, el sistema Coravin es un aparato que permite la extracción del vino del interior de la botella sin necesidad de descorcharla, atravesando el corcho con algo similar a una aguja hipodérmica y sustituyendo el volumen del líquido extraído por un gas inerte que posibilita la conservación del resto del vino que permanece en la botella sin ningún tipo de alteración. Indudablemente el servicio con Coravin tiene un coste añadido, pero cualquier buen aficionado al vino estará siempre dispuesto a costearse un pequeño capricho como este. 


Ontina y Blancoluz, de Bodegas Edra (Ayerbe)


Cartel promocional de Vignerons Independiemtes de Huesca

Los tesoros de Romain

La decidida apuesta por el territorio ha animado a Marta y Romain a formar parte de la red de establecimientos participantes en el proyecto Vignerons Independientes de Huesca del que ya hemos hablado en otras ocasiones. De hecho un gran cartel anunciador de Vignerons ocupa un lugar bien visible en el comedor de Tierra Buxo. Su presencia suscita interés en quien lo observa, da pie a explicar esta iniciativa enológica surgida en el corazón del Sobrarbe y consigue en muchas ocasiones despertar en el visitante la curiosidad por probar vinos de variedades autóctonas, procedentes de pequeñas producciones o con elaboraciones peculiares. Las explicaciones de Romain, el buen trabajo de las bodegas y la eficacia del sistema Coravin son la garantía de que el cliente quedará satisfecho.


Inolvidable blanco semidulce de Loira

Y para terminar, una reflexión... Tierra Buxo es la apuesta de Marta y Romain para hacer de su sueño una realidad. Y no nos equivocamos al afirmar que no es sencillo encontrar un hotel donde las cosas se hagan con tanto cariño y detalle. Todo son atenciones, desde el instante en que se realiza la reserva hasta el momento en que nos despidieron en la propia puerta del hotel. Nunca un entorno tan bonito, elegante y familiar consiguió hacernos sentir mejor que en nuestra propia casa. Con total seguridad su proyecto será exitoso y duradero, porque las cosas hechas con amor y pasión son las que perduran en el tiempo.

Volveremos...