Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnología. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de mayo de 2023

> Cariñena, la uva del futuro




Al parecer comienzan a detectarse signos de cierto cansancio en el pujante comercio de los vinos elaborados con la variedad Garnacha. No se trata de nada nuevo en este inquieto y nunca del todo satisfecho mercado mundial del vino,  de hecho ya sucedió en la última década del siglo XX con la hasta entonces exitosa variedad Tempranillo. El acceso de nuevos consumidores -más jóvenes, más formados y más innovadores- sin duda obliga a los productores a renovarse y a buscar detalles diferenciadores que les permitan captar a esos potenciales clientes ansiosos por descubrir vinos nuevos y variedades de uva que les sorprendan.


De manera que soplan vientos de cambio en el seno de la DO. Cariñena, una zona geográfica donde confluyen todos los factores necesarios para emprender esta labor renovadora. Cariñena es el nombre de la localidad y el de la comarca, también se llama así la Denominación de Origen, pero lo mejor de todo es que existe una variedad de uva homónima, aunque curiosamente donde menos éxito comercial y de cultivo ha tenido es en tierras aragonesas. Numerosas sinonimias pueden encontrarse para este cepaje tinto de origen genuinamente aragonés -Mazuela, Mazuelo, Samsó, Carignan- históricamente denostado por los viticultores, en parte por proporcionar vinos con bajo grado alcohólico, característica negativa hasta hace unos años pero que gana atractivo y adeptos a partes iguales en la actualidad. 


Desde el punto de vista agronómico, la Cariñena es una variedad poco exigente. Posee una buena resistencia al estrés hídrico, se adapta bien a los vientos intensos y se desarrolla satisfactoriamente en suelos pedregosos y poco fértiles. Moderadamente sensible a las infecciones fúngicas, particularmente al oidio, no suele verse afectada por las demás plagas. Su generosa productividad permite obtener buenos rendimientos por hectárea, apenas sin perder en sus vinos color, acidez y taninos, sin duda sus principales virtudes. Resulta asimismo muy versátil y permite la elaboración de tintos jóvenes, tintos destinados a crianza en roble, rosados e incluso blanc de noirs. Gracias a su acidez y a su carga tánica, una vez embotellados los vinos elaborados con Cariñena son longevos y aptos para guarda prolongada, suponiendo así un buen colchón económico -casi un plazo fijo- para las bodegas elaboradoras.


En la actualidad tan sólo 700 hectáreas de esta variedad están contabilizadas en la DO. Cariñena, una superficie irrisoria si se compara con las casi 5000 hectáreas ocupadas por la Garnacha. Ciertamente no todos los suelos son favorables para la variedad Cariñena y en ese sentido en el año 2018 el Consejo Regulador encargó un estudio edafológico a la empresa Groupe ICV de Montpellier (Francia) que se ha prolongado durante cinco años, con la finalidad de elaborar un mapa con los tipos de suelos mayoritarios en la denominación de origen para finalmente definir seis unidades de terroir diferentes. El estudio se está completando en la actualidad con el seguimiento vegetativo de las vides en 100 parcelas controladas y con la realización de vinificaciones experimentales, tanto en pequeños volúmenes como a escala semi-industrial. Los vinos resultantes serán evaluados por los técnicos del Consejo Regulador y -según se ha hecho público recientemente- también serán analizados por el Departamento de Química Analítica de la Universidad de Zaragoza, todo ello en el marco de un acuerdo tripartito con el Gobierno de Aragón. El objetivo es proporcionar a viticultores y bodegueros información científica verificada que les facilite la toma de decisiones a la hora de decidir las variedades de uva a plantar.


Acerca de todo ello se habló en un acto organizado por el Club de Amigos Vinos de Aragón que bajo el título "Redescubriendo la Cariñena" se celebró hace unos días en el patio central de estilo renacentista del edificio corporativo del Grupo San Valero y que concluyó con la cata de ocho vinos elaborados con esta variedad de uva que aspira a protagonizar un papel esencial en el futuro de la DO. Cariñena. 

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata, opiniones y puntuaciones personales de los vinos analizados.


HACIENDA  MOLLEDA 2021
Bodegas Hacienda Molleda (Tosos). 100% Cariñena. Sin crianza en roble. Rojo cereza de capa media plus con ribete violáceo. Flores azules y frutas rojas. Algo cálido en boca. Acidez media plus. Marcada astringencia y un amargor final herbáceo demasiado presente. Quizás un breve paso por barrica le vendría bien. Puntuación 78/100

FINCA MARIMÚ 2021
Bodegas Care (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 12 meses en roble francés. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Ligero ataque reductivo. Grosellas negras, moras y un recuerdo a tierra húmeda y a hongos. Acidez y astringencia medias. Gana considerablemente con el paso del tiempo en copa y con su oxigenación. Muy correcto. Puntuación 86/100



TERRAI ROBLE 2020
Covinca (Longares). 100% Cariñena. Crianza de 3 meses en roble francés y americano. Rojo cereza de capa media con ribete rubí. Buena intensidad aromática. Frambuesas, moras y grosellas rojas. Caramelos de fresa y chucherías. Hoja de tomate, hierbabuena y laurel. Generosa acidez. Poco voluminoso en boca. Postgusto medio, muy fresco a pesar de su 14,5% alcohol. Lineal, directo, fácil y crujiente. Puntuación 87/100

ANAYÓN  CARIÑENA 2020
Grandes Vinos y Viñedos (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 10 meses en roble francés. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Ligeramente cerrado de inicio. Frutas negras, lácticos, balsámicos y suaves tostados. Férrico, ácido y cremoso. Largo postgusto. Francamente interesante. Puntuación 91/100


GABARDA SELECCIÓN 2020
Bodegas Luis Marín (Cariñena). Cariñena y Garnacha (85-15). Crianza de 10 meses en roble francés. Único vino no monovarietal catado en la jornada. Rojo picota de capa media plus con ribete violáceo. Moras, grosellas y hierbas aromáticas. Ataque adulzonado en boca, tal vez el glicerol. Acidez contenida. Muy completo y redondo. Longitud media plus. Puntuación 90/100
 
VINOS DEL VIENTO CARIÑENA 2019
Cooper Cellars (Pozuelo de Aragón). 100% Cariñena. Crianza de 12 meses en roble francés y americano. Rojo picota de capa media plus con ribete malva. Frutas rojas y negras. Eucalipto, cedro y regaliz negro. Acidez y astringencia controladas. Algo tímido en nariz, pero excelente en boca. Diferente y sabroso. Puntuación 90/100

MENGUANTE CARIÑENA 2019
Viñedos y Bodegas Pablo (Almonacid de la Sierra). 100% Cariñena. Crianza de 10 meses en roble. Rojo picota de capa alta con ribete malva. Yogur de moras, mermelada de ciruelas y guirlache. Balsámicos y regaliz negro. Elegante y complejo. Algo más voluminoso y cálido de lo esperado. Posiblemente el vino más completo de toda la cata. Puntuación 92/100

PARTICULAR CARIÑENA 2017
Bodegas San Valero (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 6 meses en roble americano. Rojo picota de capa media con ribete granate que insinúa teja. Frutas rojas muy maduras y negras a medio madurar. Yogur de fresa y suaves tostados. Sanguíneo y cárnico. Acidez media plus. Moderada astringencia. Alegre y fresco. Sorprendentemente joven a pesar de su breve periodo de crianza y su larga permanencia en botella. Puntuación 88/100

No hay tiempo que perder. Los cambios en el mercado están a la vuelta de la esquina y la Cariñena debe desempeñar un papel absolutamente capital en el devenir del viñedo cariñenense. Esperemos que en este asunto no suceda como en tantas otras ocasiones y que Aragón llegue a tiempo de sumarse con decisión a las nuevas tendencias. 

Cariñena, la uva del futuro.


jueves, 2 de diciembre de 2021

> Visita a Bodegas Meler, el Somontano en femenino




Desde hace décadas, el abuelo Pablo venía cultivando aquellas viñas, almendreras y olivares, de modo que más por costumbre que por imposición, su actividad agrícola fue asumida de manera natural por su hijo Andrés, quien decidió complementarla con la cría de ganado vacuno. A largo plazo sin embargo, la actividad ganadera debió abandonarse y aquella nave situada en lo alto de una colina al sur de Barbastro poco a poco fue dejándose de usar excepto como almacén de aperos y maquinaria. Y así siguió hasta el año 2004 en que Isabel, María y Ana -hijas y nietas de viticultores- decidieron poner en marcha el proyecto que nos ocupa en el presente artículo. Su indudable respeto por la tierra, la transmisión familiar de valores y sentimientos, así como ese aprendizaje empírico de la viticultura, por capilaridad -casi por ósmosis- desde la infancia les llevó a emprender esta aventura empresarial con un indudable vínculo con el territorio.





En la actualidad la finca  de  Bodegas Meler se extiende por 110 hectáreas, de las cuales 82 hectáreas son viñedo, aunque no todas en propiedad. El resto siguen siendo olivos y almendros, ocupando en gran medida las laderas de un cerro a cuatro vertientes en cuya cumbre se encuentran las instalaciones de elaboración y crianza, en la antigua nave ganadera reconvertida en bodega que fue la protagonista del proyecto de fin de carrera de Ana Meler, directora técnica de la bodega. La mayor parte de los suelos son calcáreos y con un elevado contenido en yeso, característica que unida a las diferentes orientaciones del viñedo, determina significativas diferencias entre parcelas, cada una de las cuales se vinifica cuidadosamente por separado.




Tratándose de una de las bodegas digamos pequeñas del Somontano y todavía con pocos años a sus espaldas, la comercialización de los vinos de Bodegas Meler se orienta mayoritariamente hacia las tiendas especializadas y la restauración de la provincia de Huesca, no tanto por el resto de Aragón y algo más a nivel nacional. No obstante, se exporta casi el 38%  de la producción y los vinos Meler llegan a día de hoy a 17 países. En la actualidad su catálogo está integrado por 10 vinos, elaborados con 7 variedades de uva, la mayoría internacionales, aunque con una creciente presencia de variedades autóctonas. La inquietud personal y el constante interés por aprender de Ana Meler, le animan a cultivar otras castas en fase experimental para observar su adaptación y aclimatación al Somontano, las cuales poco a poco van incorporándose a sus vinos.


Durante nuestra visita fuimos amablemente atendidos por Ana Meler, como ya hemos mencionado, directora técnica de la bodega y copropietaria junto con sus dos hermanas. Por cierto, qué diferentes son las visitas cuando quien proporciona las explicaciones forma parte del proyecto. Es lógico que las grandes bodegas cuenten con departamentos de enoturismo integrados por personal joven y uniformado, pero la experiencia para el visitante nada tiene que ver. Familia y tierra fueron probablemente las dos palabras que más escuchamos durante nuestra visita, señal inequívoca de cuáles son las prioridades de una bodega pequeña como Meler. Si a todo ello le añadimos la satisfacción de tener la oportunidad de catar vinos en rama, vinos de añadas atrasadas, vinos aún sin comercializar e incluso vinos que jamás saldrán a la venta, la sensación tras la visita no puede ser más enriquecedora.


Detallaremos a continuación nuestras notas de cata y opiniones acerca de los vinos que tuvimos ocasión de probar.

 

MWA BLANCO 2019
6000 botellas. Garnacha y Merlot (90-10). En realidad se trata de un blanc de noirs, un tipo de vino poco habitual por su elaboración tan especial, diseñado para un mejor aprovechamiento de las viñas de corta edad. De un atractivo amarillo dorado de capa media, se mostró poco expresivo en nariz. Por el contrario, resultó muy interesante en boca. Largo, cremoso y complejo, con un discreto amargor final, incluso algo tánico, que lo hacen gastronómico y maridable. Curioso y diferente.

MELER CHARDONNAY 2020
100% Chardonnay. Maceración prefermentativa en frío. Prensado y crianza sobre lías muy presente en fase olfativa. Visualmente de un sorprendente amarillo dorado medio-alto. Tarta de manzana y piña muy madura en nariz. Acidez notable y de nuevo con ese amargor final marca de la casa. Un blanco serio, muy distinto a otros monovarietales de Chardonnay del Somontano.

MELER CHARDONNAY 2021 "EN RAMA"
100% Chardonnay. Más reconocible y varietal, más parecido a lo que el consumidor medio entiende por un Chardonnay del Somontano, lo cual no terminamos de saber si es bueno o malo. Intensamente aromático (frutas tropicales, plátano y piña). A reevaluar tras filtrado y embotellado. Muy buenos mimbres. Prometedor.

MELER CHARDONNAY 2019
100% Chardonnay. Crianza 11 meses en barrica. Una rareza, catada por cortesía de Ana Meler. Elaborado por encargo para un cliente de fuera de España. Vino no comercializado, una verdadera lástima. Imponente color dorado medio-alto. Cera de velas y caramelo de café con leche. Torrefactos y frutos secos. Dulce de membrillo y crème brûlée. Predominio absoluto de notas de crianza, resultado de una elegante evolución bien controlada. Recuerda a Borgoña meridional. Excelente.


MWA TINTO 2017
Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Garnacha en proporciones desconocidas. 6 meses de crianza. Nada varietal, con la fruta casi desaparecida. Muy evolucionado, tal vez incluso francamente en declive. Barrica usada. Un vino cuyas notas de cata chocan frontalmente con su planteamiento original como vino de perfil juvenil y moderno. Desorientado y confundido.

MELER 9 MESES 2016
Cabernet Sauvignon y Garnacha. Extraño ensamblaje que no termina de funcionar, al menos en estas latitudes. Idénticas sensaciones que con el vino anterior. Posiblemente tuvo tiempos mejores.

MELER 15 MESES 2014
Merlot y Cabernet Sauvignon. Perfil clásico de los tintos del Somontano. Construido a imagen y semejanza de los tintos bordeleses, con largas crianzas en roble. Algo evolucionado, incluso para quien valora este tipo de vinos, de estilo algo trasnochado y poco actual, pero exitoso entre cierto público. Muy correcto, sin llegar a enamorar.

DIEZ BALLOS GARNACHA 2018
100% Garnacha. Frutas rojas, yogur de moras, lácticos y mentolados. Fresco y ágil. Postgusto medio. En la línea de otros monovarietales de Garnacha del Somontano. Ligero y actual. Delgado y moderno. Cumplidor.


Desde este medio queremos expresar nuestro agradecimiento a Ana Meler por habernos permitido conocer en primera persona este interesante proyecto familiar en el Somontano. Queda pendiente realizar una nueva cata -quizás con algo más de tiempo- que nos permita reevaluar alguno de sus vinos, especialmente aquellos que requieren de un análisis más sosegado.




domingo, 7 de marzo de 2021

> Vinos bastardos, parecidos razonables


Confirmados o bajo sospecha, no hay casa real en Europa que se libre del estigma que para el prestigio de la institución supone la presencia de un hijo ilegítimo. Los conocidos con el delicado eufemismo de "hijos naturales" han sido, son y probablemente serán uno de los principales quebraderos de cabeza para las monarquías que todavía subsisten en el Viejo Continente. Claro está que en la actualidad este asunto tan espinoso recibe un trato diferente al que se le daba hace siglos, cuando al incómodo vástago -fruto casi siempre de una relación extramarital y adúltera por parte del rey, cuando no incluso delictiva o inmoral- se le destinaba a la carrera eclesiástica con la deliberada intención de dificultarle sus ansias sucesorias. Aunque no todos corrieron la misma suerte, de manera que algunos llegaron a convertirse en obispos mientras que otros menos afortunados fueron encerrados en monasterios y olvidados hasta el fin de su días. Sin embargo, algunos de estos bastardos -término que a día de hoy puede considerarse peyorativo pero que en aquel entonces se empleaba como mera descripción- fueron llamados a desempeñar papeles importantes en la historia de sus respectivos países, gozando de la confianza y el respeto de su padre incluso más que los propios hijos legítimos, estos últimos quizás demasiado interesados en ocupar el trono de su progenitor.



Los retratos realizados por los pintores de la corte se han encargado de trasladar hasta nuestros días las imágenes de algunos de aquellos hijos ilegítimos y los parecidos físicos son indudables. En la actualidad las comparaciones resultan aún más sencillas. Gracias a la labor de la prensa gráfica y a la accesibilidad de internet, no hay monarquía que se libre del rumor, infundado o no, de los hijos ilegítimos de tal o cual monarca. Son cada vez más habituales las demandas presentadas por estos hijos naturales, aunque rara vez se llega hasta el final de ese tortuoso y desagradable camino judicial, solventándose el asunto por la vía del reconocimiento en privado apoyado por alguna jugosa retribución económica, todo ello convenientemente firmado y rubricado para impedir molestias de índole legal en el futuro.



No sólo en el ámbito regio suceden tales hechos, similares situaciones se repiten con cantantes, toreros y artistas de prestigio en general. Incluso en el mundo del vino se podría hablar de vinos bastardos, vinos que son hijos ilegítimos de alguna bodega. ¿A qué nos referimos exactamente? Estamos hablando de esos vinos que por motivos económicos se ponen a la venta a un precio muy reducido, casi siempre en grandes superficies y cadenas de supermercados. Algunas bodegas -las más pudorosas- ocultan su autoría detrás de un enigmático número de registro, las más valientes -o descaradas- en cambio no dudan en firmar con su nombre en la etiqueta. Algunos de estos vinos han sido elaborados expresamente para ello, aplicando reducciones en los costes de elaboración, de comercialización y de embotellado, siendo en realidad vinos diferentes a los que la bodega distribuye por sus canales minoristas. Sin embargo, hay algunas bodegas -casi siempre grandes, con excedentes de producción- que sin rubor alguno, comercializan con un sencillo cambio de etiqueta un mismo vino a precios muy dispares. Estos son los auténticos vinos bastardos, hermanos separados al nacer y que han tenido destinos bien distintos, noble y altivo uno de ellos, sencillo y humilde el otro. Básicamente hablamos de vinos muy parecidos, envueltos en ropajes diferentes, pero que en cata comparada dejan poco lugar para las dudas.


MAR DE UVAS GEWÜRZTRAMINER 2020
100% Gewürztraminer con 4 meses de crianza en barrica de roble francés. Bodega Sommos (Barbastro, Huesca). DO. Somontano. Amarillo dorado medio, ligeramente evolucionado. Más floral que frutal, aunque algo eclipsado por las notas de crianza. Flores secas y caramelos de café con leche. Menos voluminoso de lo esperado, más bien delgado y lineal, aunque sabroso y especiado. Menos expresivo y aromático que su hermano. Algo cálido en boca, quizás resulta un poco descompensado en alcohol a pesar de su marcada acidez. Ligero amargor final que le aporta longitud. 



GEWÜRZTRAMINER COLECCIÓN 2019
100% Gewürztraminer con 4 meses de crianza en barrica de roble francés. Bodega Sommos (Barbastro, Huesca). DO. Somontano. Amarillo dorado de capa baja. Floral y perfumado. Rosas, jazmines y clavelinas desecadas. Peras en almíbar y mantequilla. Acidez media, con recuerdo a cáscara de cítricos. Graso, meloso y untuoso. Persistente, largo y complejo. Tal vez el menos varietal de los excelentes Gewürztraminer que proporciona la DO. Somontano pero quizás el más gastronómico y elegante de todos ellos.

No nos da la sensación de que se trate ni mucho menos del mismo vino. Más bien parece una readaptación durante la elaboración para conseguir canalizar por otra vía comercial menos especializada -probablemente también menos exigente- la ingente cantidad de litros de vino que durante el difícil año 2020 no se ha conseguido sacar de la bodega. Asistiremos sin duda a lanzamientos comerciales similares y no nos debe extrañar que sea así. Estos vinos bastardos se pueden convertir en una oportunidad para introducir producto en nuevos nichos de mercado o incluso la puerta de entrada para consumidores noveles con inquietud por probar cosas diferentes, pero más bien poco dispuestos a pagar lo que habitualmente cuestan los vinos originales de noble cuna.

Vinos legítimos y vinos bastardos, con sus diferencias y sus parecidos razonables.


miércoles, 5 de febrero de 2020

> Notas de cata: 12 Lunas Garnacha




La bodega con el nombre más curioso que jamás hayamos escuchado es sin duda El Grillo y la Luna. Adscrita a la DO. Somontano es probablemente, por sus técnicas de laboreo, vinificación y elaboración, una de las bodegas con más personalidad dentro de la citada denominación de origen.

Desde el año 2007 elaboran sus vinos de la gama 12 Lunas, siguiendo las técnicas de la denominada "viticultura delicada" (mínimo empleo de herbicidas e insecticidas, cobertura vegetal en viñedo, rendimientos inferiores a 5000 Kg por hectárea, etc). Se realiza regadío muy controlado exclusivamente con el fin de garantizar la supervivencia de la vid, evitando en la medida de lo posible desarrollos foliares demasiado frondosos que dificulten la insolación de las bayas. La vendimia se realiza de forma mecanizada, de madrugada más que nocturna, para aprovechar las horas más frescas en torno al amanecer y optimizar así el transporte de la uva hasta las instalaciones de la bodega. No llega a ser una viticultura biodinámica, pero la bodega bebe de esas mismas fuentes y aplica muchas de esas técnicas.




No obstante, el gran proyecto vio la luz en 2009. Ese año se comenzaron a elaborar las primeras botellas de la gama Grillo. Absolutamente cada detalle es importante en el proceso de elaboración de estos vinos. La uva procede de las mejores parcelas, con bajos índices productivos para conseguir mayor carga cromática y aromática final. Obviamente se realiza vendimia manual, cada finca y cada variedad por separado. Se intenta retrasar al máximo el momento de vendimia, persiguiendo obtener unas uvas hipermaduras, lo cual supone asumir cada año elevados riesgos económicos en caso de climatología adversa durante la fase final de la maduración. A la selección de racimos en el viñedo le sigue la selección manual en bodega, literalmente grano a grano. Siempre que es posible se intenta retrasar el inicio de la fermentación mediante la adición de nieve carbónica, para garantizar la máxima extracción de aromas y colores. 

La bodega no incluye en sus etiquetados la duración de los periodos de crianza y los coupages empleados son diferentes en cada añada, convirtiéndose por tanto en vinos únicos y personales, vinos de autor en el sentido más puro. Dispone de parcelas repartidas por toda la comarca (Barbastro, Artasona y Monesma), con diferentes tipos de suelos y orientaciones, elegidos en función de la variedad de uva a cultivar en ellos. La bodega se abastece de viñedos relativamente jóvenes, con una edad media entre 15 y 30 años, algunos propios y también de otros viticultores, siempre muy disciplinados, dispuestos a seguir fielmente las indicaciones del enólogo de la bodega, animados no sólo por la generosa forma de pago de las uvas -por hectárea, no por kilogramos- sino también por el reconocimiento social que supone para esos viticultores poder hacer gala de haber sido los responsables del cultivo de la uva con la que se han elaborado estos prestigiosos vinos. 

        

Después de más de diez años ensamblando la Garnacha con otras variedades tintas, al fin la bodega se decidió por elaborar un monovarietal en el año 2018. Se eligió la Finca Las Carrasquetas en Artasona a 460 metros de altitud y con suelos limo-arcillosos. Vendimia manual a primeros de Octubre, sin crianza en roble. Se elaboraron tan solo 4000 botellas del 12 Lunas Garnacha, vino de parcela de un bonito color rojo guinda con ribete violáceo de capa media-baja. En nariz despliega recuerdos infantiles a chucherías y regaliz rojo, de aquel que comprábamos durante los recreos cuando éramos niños. También flores azules y cerezas en licor. En boca destaca por una acidez marcada y una astringencia media, aunque resulta algo delgado en centro de boca, tal vez por provenir de una viña aún algo joven. Redondo y muy equilibrado en acidez y contenido alcohólico, ese confesado en etiqueta 14% pasa completamente desapercibido. 

Fresco y crujiente, estamos ante una Garnacha septentrional en el buen camino, aunque todavía con margen de mejora. Quizás le vendría bien una breve estancia en barrica de gran tamaño respetuosa con la fruta para dotarle de algo más de volumen en boca y de complejidad en nariz. En cualquier caso, es una cuestión de gustos.

Y vosotros, queridos lectores, ¿qué opináis...?


jueves, 24 de octubre de 2019

> Notas de cata: Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016




Todos hemos leído o escuchado en alguna ocasión noticias acerca de unas ánforas de vino halladas entre los restos sumergidos de barcos hundidos, ánforas intactas que han resistido el paso del tiempo y que llevan siglos esperando que algún submarinista las encuentre. El destino del contenido de dichos recipientes nunca trasciende y mucho menos los resultados de sus análisis, si es que se realizan, pero la historia se repite cada ciertos meses -independientemente de si el barco naufragado fue una galera romana o un galeón español del siglo XVI- y por supuesto nunca falta la información acerca del excelente estado de conservación de ese ancestral vino.


Vinos Crusoe Treasure. Fuente: underwaterwine.com

Con la intención de emular esta conservación en las oscuras profundidades del océano, algunos románticos -por no decir enajenados- han emprendido el camino de la crianza submarina, unos con mayor éxito que otros, pero todos ellos con idéntica pasión y desbordante voluntad. No hay un criterio homogéneo en cuanto a cuáles son los factores con más incidencia en dicha crianza -la temperatura, la salinidad, las corrientes, la presión- lo que parece estar claro es que influye considerablemente y acelera la evolución del vino. En España la empresa más aventajada en esta materia es Crusoe Treasure radicada en la vizcaína Bahía de Plentzia con diez años de experiencia a sus espaldas, tal y como adelantamos hace un tiempo en un artículo anterior. En la actualidad comercializa tres vinos y ofrece curiosas experiencias de enoturismo así como catas comparadas de sus vinos submarinos con vinos hermanos criados en bodega en tierra firme. Existen iniciativas similares en Croacia, Italia, Chile y California, todas ellas realizando crianza submarina de botellas de vino.



La primera información de la existencia de un vino con crianza subacuática -no submarina- en agua dulce nos la proporcionó Luis Dias en el transcurso de uno de esos encuentros distendidos en Wine Not?, de manera que cuando nos invitó a catar posiblemente la única botella disponible en Zaragoza del tinto Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016 no dudamos ni un instante en aceptar. Elaborado con el tradicional estilo alentejano de ensamblar numerosas variedades de uva -en este caso Touriga Nacional, Aragonez, Alicante Bouschet y Cabernet Sauvignon- realiza posterior crianza durante 8 meses en barricas de roble francés y maduración subacuática a treinta metros de profundidad sumergido en las aguas del Lago de Alqueva. Dicho lago artificial -el más grande de Europa- fue construido en el año 2002 tras el represamiento del río Guadiana, en principio con la finalidad de mejorar los regadíos de la zona, aunque con el paso de los años se ha convertido en un punto de interés turístico y para los aficionados a la práctica de los deportes acuáticos en la región del Alentejo.



El Conde D´Ervideira Vinho da Água 2016 se comercializa con una elegante presentación en estuche cilíndrico que contiene una botella bordelesa de buena calidad. Etiqueta y contraetiqueta de papel seda de generosas dimensiones y con abundante información. Cierre de lacre y excelente corcho natural. Visualmente se mostró de un rojo picota de capa media-alta con ribete granate, limpio y brillante. Ligeramente cerrado de inicio, le costó desperezarse en fase olfativa. Tras un prolongado periodo de oxigenación en copa al fin desplegó todo su poderío en nariz, con notable presencia de las hierbas aromáticas (tomillo, romero) y mentolados, sobre unas frutas rojas en compota que por momentos se tornaron en negras (arándano, cassis) con un elegante acompañamiento de la barrica de tostado medio que nos transmitió recuerdos de chocolate con leche y cacao en polvo. En boca  resultó de una redondez impecable. Un saludo ligeramente dulce en la punta de la lengua dio lugar a un paso intermedio franco y con buen equilibrio entre acidez y alcohol, para terminar con un postgusto también de media duración sin amargores ni defectos, con regreso a las mermeladas de frutos rojos acompañadas de especias dulces.

Una excelente oportunidad para catar un vino exclusivo que sorprende especialmente por su equilibrio en boca y aún más si tenemos en cuenta que al menos dos de las variedades de uva que incorpora -Alicante Bouschet y Cabernet Sauvignon- son castas poderosas y de hollejo grueso, con astringencia no precisamente fácil de domar a menos que se les someta a largas crianzas en barrica. Podría decirse que en esta ocasión la crianza subacuática ha conseguido transformar a los fieros leones en mimosos y ronroneantes gatitos.

Para que luego digan que a los felinos no les gusta el agua...



lunes, 17 de diciembre de 2018

> Garnachas axiales




Quién le iba a decir a aquel jóven geólogo holandés llamado Louis Geirnaerdt y menos aún a su esposa Eugenie Van Ekeris, que un viaje realizado hace cuatro décadas iba a cambiarles la vida. 

Aquella primera visita a tierras españolas inspeccionando minas de carbón en la provincia de Teruel fue en realidad un tránsito hacia el descubrimiento del ingente potencial enológico de España. Nada resultó igual después de esas calurosas jornadas y nunca volvieron a mirar con los mismos ojos los campos, los montes, los barrancos y los valles por los que transitaron. Durante aquel viaje se gestó ese idilio indisoluble con el vino español que les ha llevado al éxito empresarial a día de hoy. Gradualmente se produjo la introducción de su actividad en diferentes bodegas de varias zonas geográficas españolas, al principio como agentes comerciales, luego como gestores y finalmente como propietarios. En la actualidad las inquietas mentes que dirigen Axial Vinos recorren numerosas denominaciones de origen siempre persiguiendo la realización de vinificaciones tranquilas, sin llevar la uva al límite, así como la elaboración de vinos sinceros que reflejen su procedencia, esas son sus líneas maestras independientemente de si hablamos de Rueda, Rioja, Calatayud o Ribera del Duero.


Las margas 2017

Hasta ahora sus alianzas con bodegas en funcionamiento -bien comercializando sus vinos, bien asumiendo la responsabilidad de la elaboración de los mismos- sólo pueden ser calificadas como absolutamente satisfactorias. Sin embargo, en la búsqueda incansable de nuevos retos, su proyecto definitivo siempre ha sido levantar una bodega de la nada. Así surgió la idea de Bodega Bodem, palabra que no por casualidad significa "suelo" en holandés. El lugar elegido fue Almonacid de la Sierra, al pie de la Sierra de Algairén, en la comarca de Cariñena, tal vez uno de los territorios que más les sedujeron durante su viaje iniciático al principio de los años ochenta, tanto por su orografía como por su honda tradición vitivinícola. Las instalaciones estarán plenamente operativas (y esperemos que también visitables) a principios del año próximo. Disponen de 5 hectáreas de viñedo propio actualmente en ampliación, las cuales se complementan con la adquisición de uva a viticultores de la zona. Su andadura ha comenzado con la elaboración de un primer vino monovarietal de Garnacha llamado Las Margas 2017 con una imponente presentación externa en botella troncocónica de magnífica calidad y una llamativa etiqueta que por un lado reclama el protagonismo de la mujer rural, encarnada en la aguadora, y por otro lado la importancia de la Madre Tierra, idealizada en su vestido con capas de llamativos colores que representan a las rocas sedimentarias que dan nombre al vino.  


Servicio del vino durante la cata. Fuente: Facebook de Axial

Este recién llegado al mercado fue el primer vino que tuvimos la oportunidad de catar. Las Margas 2017 se elabora mediante una doble vinificación. Una parte del vino fermenta exclusivamente en inoxidable, sin estrujado ni despalillado, realizando algo así como una maceración carbónica moderna. Otra parte también lo hace en inoxidable, esta vez sin raspón, y con duelas de roble de gran calidad. De esta segunda, aproximadamente la mitad se somete a una breve crianza en huevos de polietileno permeable que permiten una microxigenación natural. Precioso color rojo cereza de una sorprendente capa media-baja con ribete malva. Ligero ataque alcohólico y mentolado. Fruta roja muy fresca. Recuerdos lácticos. Yogur de fresa. Acidez media-alta. Muy agradable astringencia media. Final sutilmente amargo de duración media. Femenino, sutil y perfumado. Un vino tecnológico francamente bien diseñado. Una garnacha moderna destinada a todos los públicos, con gran versatilidad y una excelente relación calidad-precio.


Dos de los vinos protagonistas. Al fondo, Louis Geirnaerdt

Bodega La Casa de Lúculo en Mendigorría (DO. Navarra) es la apuesta más septentrional de Axial Vinos para la elaboración de monovarietales de Garnacha. Los 800 metros de altitud media y su marcada influencia atlántica con un generosa precipitación anual confieren a estos vinos un carácter diferente. El viñedo tiene el certificado de ecológico, las fermentaciones se realizan en depósitos de cemento y la transformación maloláctica en barrica.  Uno de sus vinos punteros es el Lúculo Viñas Viejas 2015, de color rojo cereza de capa media con ribete granate, visualmente algo apagado con menos brillo de lo deseado. De inicio en nariz mostró un recuerdo a esmalte de uñas, incluso a pesar de haber sido decantado con más de una hora de antelación. Una vez oxigenado en copa, aparecieron los bombones Mon Cheri, el cacao y las guindas al marrasquino. Licoroso y tal vez demasiado alcohólico. Acidez media. Astringencia media. Postgusto largo.


Prados Colección, Lúculo Viñas Viejas y Las Margas

Por último tuvimos ocasión de catar el Prados Colección Garnacha 2016 elaborado por Bodega Pagos del Moncayo en Vera de Moncayo (DO. Campo de Borja). Viñedos situados entre 350 y 700 metros de altitud. Elaboración artesanal, pisado de la uva con los pies, fermentación en lagares abiertos de polietileno, sin prensado de pieles, utilizando sólo mosto flor. Crianza 10 meses de barrica de roble americano. En palabras de sus responsables, la bodega representa al movimiento "slow winemaking". Picota de capa alta con ribete rubí. Frutas negras, café y aceitunas negras. Especias dulces. Acidez contenida. Astringencia media. Más opulento que sus predecesores. Postgusto medio-largo. Una garnacha más habitual y reconocible en tierras aragonesas.

Como nosotros, la vid es un ser vivo y como tal está sujeto a las normas elementales de la naturaleza y de la física. Acción y reacción. Causa y efecto. Estos tres vinos representan tres expresiones bien diferenciadas de una misma variedad de uva. Al margen de sus distintas técnicas de elaboración, muestran la esencia de sus diversos lugares de origen. Altitud, pluviometría y características del suelo son los ejes vitales de estas Garnachas. 

Garnachas axiales...




lunes, 17 de septiembre de 2018

> Visita (inesperada) a Finca Constancia




Allí estábamos, en mitad de la meseta castellano-manchega, rodeados de parcelas de viñedo pero con nuestro coche delante de una barrera de acceso cerrada. 

Después de haber intentado comunicarnos sin éxito con la bodega durante los dos días anteriores, haciendo gala de una gran irresponsabilidad por nuestra parte, decidimos presentarnos allí a media mañana del primer domingo del mes de Septiembre. Cierto es que transitar en solitario por los caminos que llevan hasta las instalaciones de Finca Constancia es una sensación francamente placentera. El suave movimiento de las hojas de las vides, el sonido de las cigarras e incluso algún que otro asustadizo conejo recreaban un cuadro incomparable, una preciosa estampa que sin embargo se vio truncada ante la barrera de entrada. Lo teníamos merecido por impertinentes. Castigo divino, murmuró entre dientes alguno de nosotros.

Camino de acceso. Al fondo, las instalaciones de la bodega

Viñedo en espaldera

Profundamente apenados, resignados tan sólo a tomar algunas imágenes, más para aparentar que por otro motivo -la presencia en las redes sociales es inevitable-  nos entretuvimos fotografiando de lejos la bodega y algún viñedo de variedades inesperadas (Zinfandel, Malbec, Montepulciano) cuyo existencia en España desconocíamos, dejando pasar el tiempo porque poco más teníamos que hacer. En un momento dado, vimos a lo lejos una nube de polvo en el camino. Un vehículo se acercaba decididamente hacia donde nos encontrábamos, conducido sin duda por un trabajador de la bodega. Tras el más educado de nuestros saludos, le expusimos cortésmente nuestra situación y no sabemos cómo, pero se produjo el alineamiento astral que nos permitió acceder a las instalaciones. Increíble pero cierto. Una vez franqueada la entrada y aparcado el coche, salió a nuestro encuentro pipeta en mano Beatriz Paniagua -enóloga de Finca Constancia- con quien tuvimos ocasión de charlar muy brevemente, reclamada sin dilación por las primeras fermentaciones de la temporada. Nos quedamos en la agradable compañía de su marido, Carlos Capilla, enólogo y director técnico de la DO. Arribes de Duero, designado por ella con carácter urgente como nuestro acompañante y guía durante la visita. Vaya por adelantado nuestro más sincero agradecimiento a ambos.



Vista del viñedo desde la terraza de la bodega

Entre las cuencas de los ríos Tajo y Alberche, con la Sierra de Gredos al norte y los Montes de Toledo al sur, en el término municipal de Otero, se extienden las más de 200 hectáreas de viñedo propiedad de Finca Constancia, superficie más bien modesta si tenemos en cuenta que estamos en Castilla-La Mancha donde los grandes productores es habitual que superen el millar de hectáreas de viña cultivada. La bodega se diseñó siguiendo el estilo de los châteaux bordeleses, con las instalaciones para la elaboración en el centro de la finca y el viñedo a su alrededor, de tal manera que durante el periodo de vendimia, aún desde el punto más alejado, ningún remolque necesita más de diez minutos de traslado antes de descargar la uva. Son un total de 82 parcelas diferentes que se vendimian y vinifican por separado, de modo que la uva recogida en cada parcela tiene como destino un solo tanque de fermentación. Se elaboran por tanto "vinos de parcela" que expresan los distintos tipos de suelos antes que otros factores más constantes como la altitud o la orientación, en un terreno como éste prácticamente llano.

Variedades de uva por parcelas

El viñedo de Finca Constancia es como el edificio central de la ONU, con representación de muchos países. Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon son las variedades que ocupan más hectáreas, seguidas de Verdejo, Cabernet Franc y Moscatel. La superficie destinada al cultivo de Petit Verdot y Graciano no es de gran tamaño, pero a cambio la calidad de la uva, y por tanto de los vinos, es siempre excepcional. Las plantaciones de Chardonnay y Sauvignon Blanc destinadas a la elaboración de una segunda marca de vinos blancos, así como una pequeña viña de Garnacha plantada en vaso recientemente adquirida, completan la diversidad del variado viñedo de Finca Constancia.


Zona social

Wine Bar

El diseño de la bodega fue obra del arquitecto madrileño Gonzalo Tello, diseñador de cabecera de González-Byass, autor también de la bodega recientemente inaugurada en Rueda (Valladolid) y especialista en establecer modernas simbiosis entre los materiales de construcción y la naturaleza. En Finca Constancia se planteó la edificación de tres secciones, cada una con predominio de un material -madera, acero inoxidable y cristal- y destinadas a una actividad enológica diferente. De esta manera en la nave de elaboración predomina el acero inoxidable, en la de crianza domina la madera y en la de embotellado el cristal es el protagonista. La construcción se hizo con el mínimo impacto paisajístico, habilitando espacios subterráneos para no tener que construir hacia arriba y desde luego minimizando los bombeos durante los trasiegos de uva, mosto y vino. La zona social es amplia, luminosa y de un delicioso diseño. Salas de reuniones, salas de catas, tienda y un cómodo wine-bar proporcionan al visitante un remanso de tranquilidad donde poder degustar una copa de vino e incluso son utilizados para la celebración de eventos, bodas y presentaciones publicitarias.


Finca Constancia Selección

La adquisición de la bodega por parte del grupo jerezano González-Byass, durante ese periodo expansivo que le llevó a la compra o construcción de bodegas en varias denominaciones de origen españolas, marcó un antes y un después en el devenir de Finca Constancia. Hasta ese momento, el único vino que se elaboraba en las instalaciones de Otero era el Finca Constancia Selección, un coupage con predominio de la Tempranillo apoyada por otras variedades tintas (Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Graciano, Syrah y Cabernet Franc). La producción de este vino sigue siendo a día de hoy la mayor de la bodega, podríamos decir coloquialmente que es el que paga las nóminas y los créditos. En su favor añadiremos que es un valor refugio, un vino de impecable ejecución año tras año, con una presencia exterior muy elegante y una inmejorable relación calidad-precio. Tratándose de un ensamblaje tan numeroso evidentemente carece de matices varietales, pero es la clara demostración de lo que puede ser un vino español más que correcto, bien equilibrado y con el justo aporte de madera. 


Monovarietales de parcela

En la actualidad el equipo técnico de Finca Constancia explora cada año los resultados obtenidos tras las vinificaciones de determinadas parcelas escogidas, las niñas mimadas de la bodega. Así han visto la luz recientemente tres monovarietales, dos tintos y un blanco, que han sido bautizados con el número de parcela de la que procede la uva. Parcela 23 Tempranillo se elabora con las mejores uvas de esta variedad, cultivadas en suelos calizos, vendimiadas a mano en cajas, fermentación alcohólica en inoxidable, maloláctica en barrica y con 6 meses de crianza posterior en roble francés y americano. Parcela 12 Graciano es un vino original  e inédito, elaborado con esta variedad riojana cultivada sobre terreno granítico -herencia de la cercana Sierra de Gredos- vendimia manual y crianza durante 8 meses en barrica de roble francés. Parcela 52 Verdejo se elabora parte en inoxidable y parte en tina de roble, consiguiéndose tras el coupage final un vino con la fruta y la fresca acidez propias de la variedad adornado con esas sensaciones grasas y untuosas en boca provenientes de la madera.


Barricas giratorias para el Altos de la Finca


El vino de más alta gama de Finca Constancia es el Altos de la Finca, ensamblaje de Petit Verdot y Syrah (60-40) vendimiadas manualmente en cajas, elaborado mediante fermentaciones integrales en barricas giratorias de roble, prensado suave, maloláctica también en roble y crianza de 18 meses de nuevo en roble francés. Sus notas de cata pueden consultarse en este enlace. Es sin duda un vino que no deja indiferente: potente y especiado, pero aterciopelado y sugerente. Destinado a quien busca cosas novedosas y la Petit Verdot no es precisamente una variedad de uva muy habitual en el viñedo patrio. Quizás sea este uno de los vinos que más nos ha sorprendido últimamente, resultado de un trabajo meticuloso tanto en campo como en bodega. Un señor vino...

Fragantia Nº6

En las antípodas del anterior vino, se elaboran otros dos destinados al público más joven. Fragantia Nº6 y Fragantia Nº9 son respectivamente un  blanco de Moscatel y un rosado de Syrah, vinificados delicadamente, deteniendo la fermentación mediante camisas de frío para conservar parte del azúcar de la uva y con una sutil adición de carbónico justo antes del embotellado. Tuvimos el privilegio de poder catar directamente del depósito ese Moscatel, en uno de los detalles de calidad de la visita. El resultado es casi un refresco con bajo contenido alcohólico, el dulzor propio de un mosto y la alegría que proporciona el carbónico. Perfectos ambos para un aperitivo y con el claro objetivo de cautivar al consumidor menos habituado a tomar vino. Dictadura de las modas, adaptación al mercado actual o ambas cosas.


Microvinifaciones
Viñedo experimental

Sin embargo, el futuro de Finca Constancia parece dirigirse hacia la experimentación con nuevas variedades de uva, diferentes marcos de plantación así como distintas técnicas de poda y conducción de la vid. Cepajes como Zinfandel, Carmenere, Nebbiolo o Montepulciano están siendo cultivados desde hace unos años para ver su adaptación en tierras toledanas. Con las bayas recogidas en esos viñedos experimentales, el equipo técnico realiza microvinificaciones cada añada, sin que los resultados obtenidos hayan sido hecho públicos. Podría decirse que el estudio está todavía en pañales, pero no debería sorprendernos que de aquí a unos años la bodega ponga en el mercado algún monovarietal de Malbec, un coupage de variedades italianas o el primer Tannat elaborado en España. 

Hasta entonces seguiremos disfrutando de sus vinos de impecable elaboración y recordaremos con sumo agradecimiento las atenciones que nos dispensaron durante aquella mañana de domingo, porque las cosas agradables que no se esperan, sin duda se valoran el doble.