martes, 9 de junio de 2015

> Cata a ciegas de crianzas riojanos en Tomevinos







Sin lugar a dudas, los vinos riojanos más demandados y por tanto los más ampliamente consumidos son los crianzas, una categoría creada por la DOc. Rioja para dar amparo y, por qué no decirlo, también cierto prestigio nominal a aquellos vinos tintos a los que se les ha sometido a una estancia en barrica antes de su comercialización. La importancia y el peso de Rioja en el mercado nacional e internacional hicieron que otras denominaciones de origen rápidamente adoptaran asimismo este calificativo como un mecanismo de competencia con la exitosa denominación de origen riojana.

Las características que el consejo regulador de la DOc. Rioja exige para que un vino pueda ser calificado como crianza son estrictas y algunos productores opinan que las posturas del consejo regulador son abusivas e incluso algo inmovilistas. Las variedades de uva autorizadas son Tempranillo, Graciano, Mazuelo y Garnacha Tinta. Las técnicas de vinificación deben ser las permitidas por el consejo, las barricas deben ser de roble, con capacidad para 225 litros, barricas conocidas como bordelesas. La permanencia mínima en barrica debe ser de 12 meses, con posterior redondeo en botella durante un mínimo de 12 meses más antes de su comercialización. 



Como puede deducirse, se trata de normas muy rígidas, que sin embargo son abrazadas sin dudarlo por la inmensa mayoría de los productores, con la única finalidad de poder beneficiarse del deseado calificativo de crianza otorgado por el consejo regulador de DOc. Rioja, designación que por sí misma es capaz de abrir numerosos mercados. Aquellos elaboradores, digamos más díscolos, con las normas de la DOc. Rioja, han optado por comercializar lo que se conoce como "vinos de autor", un concepto actualmente algo agotado que ha sido su única salida para reinventarse y liberarse del encorsetamiento impuesto por el consejo regulador.



Vinos protagonistas de la cata

Una vez más fue en Tomevinos el lugar donde pudimos disfrutar de una cata a ciegas de cinco crianzas riojanos, todos ellos en un rango de precios comprendidos entre los 5 y los 8 Euros. Tres vinos monovarietales de Tempranillo y dos vinos con presencia mayoritaria de la uva reina riojana, aunque ensamblada con Graciano, Mazuelo y Garnacha en un pequeño porcentaje, constituyendo un coupage muy habitual en esta DO. El procedimiento fue el habitual en este tipo de catas: de antemano se sabían los vinos a catar pero no el orden de servicio de los mismos. Y con esas reglas, comenzó el juego...

Detallamos a continuación los vinos catados.

Hacienda López de Haro Crianza
Bodega Clássica (San Vicente de la Sonsierra)
Tempranillo, Graciano y Garnacha Tinta.
18 meses en barrica de roble francés y americano.
Picota de capa media. Ribete granate que insinúa teja. Ataque alcohólico. Muy intenso en nariz. Astringencia media-alta (madera nueva?). Largo postgusto (pimienta). Final ligeramente amargo. Tal vez demasiado ácido.

Ramón Bilbao Crianza 
Bodegas Ramón Bilbao (Haro)
Tempranillo 100%
14 meses en barrica de roble francés y americano.
Rojo algo violáceo de capa media-alta. Estrecho y poco expresivo en nariz. Recuerdo de bosque húmedo y desván. Fruta madura, algo escondida. Medianamente astringente (sobreextracción?) Proteína, y carne. Aromas fermentativos, algo incómodos.

Dinastía Vivanco Crianza 
Bodegas Dinastía Vivanco (Briones)
Tempranillo 100%
Maloláctica en tinos de roble francés. 16 meses en barrica de roble francés y americano.
Rojo cereza de capa media alta con ribete granate. Brillante y limpio. Suavemente alcohólico. Riqueza aromática media-alta. Muy interesante. Bastante especiado (canela, clavo). Muy redondo y elegante.

Azpilicueta Crianza
Bodegas Azpilicueta (Fuenmayor)
Tempranillo, Graciano y Mazuelo
12 meses en barrica de roble francés y americano.
Picota de capa media y ribete granate. Ligeramente alcohólico pero muy correcto. Nariz de intensidad media. Carne ahumada. Especias dulces (pimienta, canela). Suavemente astringente.

Viña Pomal Crianza 
Bodegas Bilbaínas (Haro). 
Tempranillo 100%
12 meses en barrica de roble americano.
Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Ataque algo alcohólico y acidez media. Vainilla, tostados. Algo reductivo (sudor, champiñón). Limpio. Fruta madura. Entrada dulce. Final amargo.





Finalizada la cata ciega de los cinco vinos, se nos reveló a los asistentes la identidad de cada uno de ellos. Todos tuvimos la oportunidad de autoevaluarnos como catadores-identificadores de vinos. Particularmente podemos decir que nos dimos por satisfechos con nuestras votaciones, aunque bastante alejados del pleno. Sin embargo, el consenso fue total entre todos los presentes al hacer pública la clasificación final de los vinos, en función de nuestros gustos y preferencias. El claro vencedor fue el Dinastía Vivanco Crianza, curiosamente el vino más caro de los catados, seguido a cierta distancia por el Azpilicueta Crianza. Entre el tercer clasificado y el cuarto casi se produjo un empate técnico, de manera que se acordó otorgar el último escalón del podium al Viña Pomal Crianza, quedando el Ramón Bilbao Crianza relegado al cuarto puesto. De nuevo se produjo una decisión unánime para dejar en quinta posición al López de Haro Crianza, probablemente algo lastrado por ser el vino más económico de los cinco.

Interesantísimo resultado, especialmente si se tiene en cuenta el estrecho rango de precios de los vinos catados, confirmando que pequeñas diferencias en lo económico tienen su traslación en las características de cada vino.

No siempre, pero en algunas ocasiones, el vino más caro resulta ser el mejor. En esta cata, así fue...







domingo, 24 de mayo de 2015

> Blancos peculiares de Aragón











Tradicionalmente en Aragón los vinos blancos se elaboraban con Garnacha Blanca, variedad prácticamente omnipresente en cada viñedo familiar. En la década de los 70, tal vez por emular a la vecina y exitosa denominación de origen de La Rioja, se comenzaron a elaborar blancos con Viura (denominada Macabeo en tierras aragonesas). La creación de la DO. Somontano en los años 80 y la adopción por parte de la misma de variedades blancas de una clara vocación internacional, nos permitió conocer y aceptar como propios, blancos elaborados con Chardonnay, Gewürztraminer o Riesling. El éxito comercial de estos últimos, "invitó" a muchos productores a abandonar las castas más tradicionales, algo menos dóciles a la hora de trabajar con ellas y en aquel entonces considerablemente menos sencillas de vender. Tan sólo algunos románticos, tozudos y firmes viticultores aragoneses, mantuvieron sus viñas de Garnacha Blanca, Alcañón o Robal. En la actualidad, estos proyectos empresariales, la mayoría de ellos traducidos en pequeñas bodegas casi artesanales, se han convertido en verdaderas joyas enológicas.


Michael Cooper presentando a Balbino Lacosta



La original y arriesgada propuesta de cata de Tomevinos el pasado jueves consistió precisamente en el descubrimiento de vinos blancos elaborados en Aragón pero lo suficientemente alejados de los cánones más comerciales como para tener una personalidad propia. Para ello disfrutamos de la presencia y la oratoria de Balbino Lacosta, todo un maestro en la materia, enólogo, divulgador y excelente conversador. Durante más de dos horas de cata nos condujo por la geografía aragonesa en busca de los vinos blancos más sorprendentes. 

Comenzamos con un vino muy aragonés, con un carácter honesto y directo, sin dobleces. El Baltasar Gracián Blanco de Bodegas San Alejandro (DO. Calatayud) elaborado íntegramente con Macabeo recordó en nariz a flores blancas y amarillas, ciruelas, retama e hinojo. Ataque seco en boca, escasamente dulce y moderadamente ácido. Final suavemente amargo, imposible de confundir con un Verdejo, tan actual y tan de moda. Bien equilibrado y refrescante, con un puntito salino. Un vino algo tecnológico y bastante comercial. Correcto punto de partida para esta cata.

Continuamos con el Mi Blanco de Bodegas Villa d´Orta (DO. Somontano), joven y pequeño proyecto empresarial en Huerta de Vero. Mayoritariamente Chardonnay, incorpora un 15% de uva Macabeo. La nota diferencial radica en la fermentación en barrica, técnica que permite obtener vinos blancos menos ácidos y con más cuerpo. Muy perfumado en fase nasal, predominan las frutas (piña, cítricos, manzana, melocotón). En boca la entrada es ligera, muy envolvente y elegante, apenas ácido, bien estructurado, con un final de mantequilla y praliné. Muy interesante.


Blancos protagonistas de la cata


Con el siguiente vino nos trasladamos al sureste de la provincia de Teruel, concretamente a la comarca del Matarraña, donde se asienta la bodega autora del Lagar d´Amprius Gewürztraminer, monovarietal de dicha uva bien adaptada al somontano oscense y en incipiente proceso de introducción en tierras turolenses. La fase nasal requirió de una intensa labor de agitación en copa para oxigenar un vino con esos aromas reductivos, terpénicos y de hidrocarburo tan habituales en los Gewürztraminer de corte alsaciano. Una vez abierto, salieron los cítricos, las frutas tropicales, las rosas y la miel de acacia. También sus notas más especiadas (pimienta blanca, nuez moscada, clavo?). En boca se mostró untuoso y graso, con una acidez que acompaña sin molestar, muy diferente a otros Gewürztraminer, por ejemplo el de Viñas de Vero, con acidez más marcada y más próximos al estilo alemán.



Pizarra Blanca. Bodegas Vinae Mureri


Regresamos a tierras zaragozanas para catar el vino más sorprendente de la noche. El Pizarra Blanca de Bodegas Vinae Mureri (VT. Ribera del Jiloca) se elabora con tres variedades autóctonas. La mayoritaria es la Garnacha Blanca, pero en el coupage entran también la Macabeo y la Robal. Esta última es una casta prácticamente en peligro de extinción: no existen viñedos de ella, tan sólo algunas vides aisladas siempre en vecindad de otras vides tintas. En las empinadas laderas de Murero donde se asientan los viñedos de Vinae Mureri, se conservan algunas vides desperdigadas de Robal, las cuales vendimiadas a mano y transportadas cuidadosamente en cajas se utilizan en la elaboración de este vino tan peculiar del que tan sólo se producen 9000 botellas. En nariz es muy expresivo: albaricoques, manzanas asadas, hoja de tilo, cítricos, miel, almíbar... En boca resulta muy mineral, recuerda a la pizarra, la arcilla y la tiza. Ideal para acompañar platos agridulces. Un vino muy curioso e interesante. Con personalidad. 

Muy original también nos resultó el Ruberte Moscatel Seco, vino casi experimental de producción más que limitada a 3000 botellas elaborado por Bodegas Ruberte (DO. Borja). Muy llamativo en nariz como todos los Moscateles (almíbar, miel, higos, pasas, mosto), transita suavemente en boca hacia un inesperado final seco, nada habitual en vinos elaborados con esta conocida uva blanca tradicionalmente dulce. Tal vez carente de algo de cuerpo, tiende a decaer a mitad de su paso por boca. Algo le falta, pero promete. Se sugirió un maridaje con sushi o tempura de verduras.


Concluimos este recorrido por los blancos aragoneses más desconocidos con uno que no lo es tanto. El Baltasar Gracián Blanco de Hielo es un éxito de ventas cada año. Monovarietal de Macabeo de vendimia tardía, aproximadamente en Noviembre, se elabora con las uvas procedentes de los viñedos más elevados de la bodega, situados entre 700 y 1000 metros de altitud. Atractiva botella bordelesa de color azul y moderna etiqueta. Predominio de los aromas a frutas tropicales, sobre todo plátano. Extremadamente agradable de beber, es casi un refresco. Precedido por su fama, quizás esperábamos más de él.


Balbino Lacosta, concluyendo la cata


Como colofón a esta entretenida cata, probablemente la más original a la que hemos asistido, Balbino Lacosta nos propuso a modo de juego, la realización de unos test mediante preguntas y respuestas. El primero de ellos versó acerca de hechos históricos relacionados con el mundo del vino, desde el Antiguo Testamento hasta el siglo XVII, pasando por el descubrimiento de América y la época de los conquistadores. Todo muy curioso. El segundo test resultó aún más original, acerca de diversas palabras autóctonas aragonesas vinculadas al vino y su consumo. Pudimos averiguar el significado de vocablos tales como "corito", "garapitero", "colodra" o "cantarada". Instructivo y sorprendente. Balbino Lacosta en estado puro.

Larga se nos va a hacer la espera hasta la próxima cata de Balbino Lacosta a la que podamos asistir. 

Gracias, maestro...







martes, 19 de mayo de 2015

> Cata de Bodegas Altanza (DOc. Rioja) en Tomevinos



Logotipo de Bodegas Altanza



Bodegas Altanza (Fuenmayor) iniciaron su andadura en el año 1998, hace prácticamente nada si se compara con otras bodegas más que centenarias de la DOc. Rioja. Nacieron con vocación y personalidad, y con la clara intención de elaborar riojas de corte moderno pero sin perder un ápice de la tradición, como bien demuestran en el cuidado de la tierra y en las variedades de uva utilizadas. Cuentan con una finca de 300 hectáreas de superficie en una sola parcela, algo poco habitual en un territorio en el que abundan los viñedos fragmentados, donde cultivan exclusivamente la variedad Tempranillo a excepción de 3,5 hectáreas de Sauvignon Blanc, viña experimental plantada en cooperación con la Universidad de Navarra a finales de los 90, más por capricho que por otra cosa. Sin embargo el tiempo les ha deparado una grata sorpresa. 




En la actualidad el consumo de vinos blancos, otrora denostados, está disfrutando de un despegue considerable. La inmensa mayoría de los comercializados a nivel nacional lo hacen bajo la denominación vallisoletana de Rueda, lo cual deriva en una enorme competencia entre el resto de denominaciones por esa pequeña porción restante de cuota de mercado. Como demostración de lo emergente de la demanda de vinos blancos, sirva como indicador que en la pasada vendimia, por primera vez en Rioja, el kilo de Viura se ha pagado más caro que el de Tempranillo. Algo impensable hace años, en aquellos tiempos en que los agricultores se vieron casi obligados a arrancar sus viñedos de uva blanca por su escaso valor y rentabilidad casi nula. Pues bien, en 2007 el Consejo Regulador autorizó nuevas variedades de uva blanca (Chardonnay, Verdejo y Sauvignon Blanc) y el destino quiso que la única bodega propietaria de viñedo en producción operativa de Sauvignon Blanc fuera el de Bodegas Altanza.


Vinos protagonistas de la cata

Esta casta francesa es una uva complicada. La fase de maduración con la que se vendimia tiene una importancia capital: en verde confiere aromas vegetales, a pepinos y espárragos, sobremadurada se asemeja a la orina de gato, lo cual tampoco resulta muy agradable. En Bodegas Altanza vendimian su Sauvignon Blanc a finales de septiembre, en el momento óptimo de maduración, y con ella elaboran "su niña bonita", como les gusta llamarlo, el Lealtanza Blanco. Ensamblaje 51% Viura y 49% Sauvignon Blanc (el consejo regulador obliga a que las variedades autóctonas sean mayoritarias) del cual se elaboran 38000 botellas anuales. La primera añada que salió al mercado fue la 2009. Color amarillo pajizo con tenue ribete verdoso. Muy aromático y perfumado. Cítricos, frutas tropicales y manzana verde en fase nasal. Recuerdos de bollería y panadería. En boca resulta muy agradable, con la acidez justa y un postgusto salino procedente de los suelos calizos sobre los que se asienta el viñedo. Untuoso, redondo y graso. Interesante.


Edulis Crianza. Imagen promocional


El punto de partida original de Bodegas Altanza fue la elaboración de reservas. No obstante, tal y como les ha sucedido a la inmensa de bodegas riojanas, "cayeron en la tentación" de elaborar un crianza. La primera añada del Edulis fue la de 2007, elaborado íntegramente con Tempranillo, crianza de 12 meses en barrica de roble francés y posterior ensamblaje en tinos de roble durante 4 meses más. En la actualidad se elaboran nada menos que 600000 botellas al año, y representa la columna vertebral de las ventas de la bodega. Tuvimos ocasión de catar alguna de las últimas botellas disponibles del Edulis Crianza 2011, añada prácticamente agotada. Su nombre obedece al significado de dicho vocablo en latín (edulis quiere decir "sabroso") y dicha designación no puede ser más acertada. Visualmente es de un rojo picota con capa media-alta y ribete granate. Abundante lágrima pigmentada de rápida caída. En fase nasal se muestra intenso, algo alcohólico, dando continuidaad a aromas de ciruela pasa, ahumados, tostados y a un inconfundible recuerdo a regaliz negro. En boca se revela con astringencia media-alta, acidez de grado medio muy agradable propia de la Tempranillo y un final especiado de duración media.

El Lealtanza Reserva 2008 fue el tercer vino catado de la noche. Subimos a otro nivel. 100% Tempranillo, madura durante 18 meses en barricas de segundo y tercer año, con posterior reposo y redondeo en tinos de roble durante 6 meses más. Cereza de capa media con ribete rubí. Abundante lágrima pigmentada de caída lenta. Fruta roja. Cacao y  lácticos. Pimienta, clavo, cuero. Muy redondo y "terminado", listo para ser consumido, característica propia de la bodega, poco defensora de los vinos de guarda prolongada. Licoroso, de largo postgusto, con altura, voluminoso. Un señor vino.




Concluimos esta excelente cata en Tomevinos con el vino más exclusivo de la bodega. El Club Lealtanza Reserva 2008, por supuesto también monovarietal de Tempranillo se elabora en una serie limitada a 48000 botellas numeradas. Calificado con más de 90 puntos Parker y Peñín, compite y se codea sin pudor en catas ciegas con vinos que duplican y triplican su precio. Su principal característica técnica, la que le da ese valor especial, es la realización de la fermentación maloláctica en barrica. Tras ella reposa durante 18 meses en barricas nuevas. En la copa se muestra de color rojo cereza de capa alta con ribete rubí. Abundante lágrima densa, no pigmentada. En nariz predomina la fruta roja y negra, bien acompañada de tostados y toffe. Grafito, pedernal, un poco mineral en boca. Larguísimo. Muy elegante.

Bodegas Altanza, elegancia riojana...


Preciosa imagen invernal del exterior de Bodegas Altanza

jueves, 7 de mayo de 2015

> Tauromaquia




En los campos de Zamora se crían desde hace siglos, unos nobles seres tan bonitos como bravos. Su presencia es imponente: oscuros y recios, pero dignos y bellos como bien cabe esperar de tierras tan exigentes y climatología tan extrema. No resulta sencilla su doma ni es fácil sacarles una buena faena, y aún menos sin el pertrecho de la contundente gastronomía de la región, acostumbrada a la cuchara bien cargada y a los manjares algo grasos, imprescindibles ambas cosas en los duros inviernos zamoranos.


Cyan Roble 2012 preparado para la lidia


Detalle de la etiqueta



De la prestigiosa ganadería de Matarromera, en su expansión desde la casi vecina Ribera del Duero, nos enfrentamos con todo el respeto a un ejemplar joven de poco más de dos años de edad con una breve estancia en toriles de roble durante 6 meses. Monovarietal de Tinta de Toro, nacido en 2012 y de nombre Cyan Roble irrumpió desafiante al albero de la mesa de cata en una tarde soleada con algo de viento. Visualmente nos cautivó su moderna imagen, con etiqueta muy original, oscura botella bordelesa estilizada y corcho natural, todo ello de excelente calidad. Lo recibimos en los medios sin más defensa que nuestra copa, ausente cualquier acompañamiento gastronómico, "a puerta gayola" podría decirse. Salió de chiqueros con la fuerza que confiere la naturaleza: cereza de capa algo más que media-alta con ribete granate y escasa lágrima no pigmentada de rápida caída. Colosal y con trapío. Prometedor. 



Contraetiqueta


Una larga serie de capotazos, un par de medias verónicas seguidas por unas vistosas chicuelinas en fase nasal, arrancaron del respetable aplausos en forma de frutos rojos maduros y aromas lácticos y horneados, como de mantecado. Con la muleta se comportó bien en naturales y pases de pecho, sacando su carácter en forma de suaves tostados y mentolados, genuinos testigos de su estancia en roble. Tras la suerte de banderillas, en esta ocasión al recorte que siguió a la agitación en la copa, los aromas de fruta y crianza se fundieron como en un pasodoble

Llegado el momento de la suerte suprema, ligeramente acostados cerca de las tablas, arriesgamos entrando a matar al volapié. Quizás nos faltó algo más de decisión y podríamos haberlo intentando recibiendo, porque al morlaco fuerza no le faltaba. De entrada la media estocada parecía buena en fase gustativa: sabroso, fresco, pujante y con volumen. Sin embargo no fue suficiente todo nuestro arrojo. En boca se pudo apreciar un abrupto sobresalto de astringencia difícilmente atribuible en exclusiva a la crianza. Probablemente nos precipitamos con el estoque y el ejemplar requería de unas largas cambiadas en botella. Postgusto corto aunque suficiente. 

Una difícil faena donde no resultó sencillo encontrar el lucimiento, pero que sin embargo, fue premiada por el más que entendido público asistente con ovación y vuelta al ruedo, sin duda reconociendo el buen hacer del matador ante un ejemplar, este Cyan Roble 2012, algo bronco y de complicada lidia.






NOTA: Rogamos nos disculpen los más puristas del toreo por el empleo en la presente entrada de ciertos términos taurinos, tal vez de forma poco ortodoxa o incluso inadecuada.


viernes, 24 de abril de 2015

> IX Feria de los Vinos de Aragón (III): reflexiones y opiniones





Es merecedor del más grande de los elogios el esfuerzo que cada año realiza la organización de la Feria de los Vinos de Aragón en Montañana. Con carácter constructivo y desde el cariño que a este evento le hemos cogido en tan sólo las dos ediciones a las que hemos asistido, queremos manifestar algunas opiniones exclusivamente personales, con el objetivo de aportar mejoras e insistimos, desde el más absoluto respeto al trabajo realizado.

Probablemente ni a la organización ni a los expositores les parezca bien esta propuesta, pero creemos que es necesaria una ampliación del horario, adelantar al menos una hora la apertura por las tardes, y puede que una más por las mañanas. Resulta un poco complicado asistir a las catas y disfrutar del área de stands de las bodegas en tan poco espacio de tiempo. Incluso nos atreveríamos a sugerir la apertura del sábado por la mañana, ideal para ubicar una de las novedades de este año, la cata familiar, evitando así la eliminación de la cata del domingo. Otro tema delicado: la adquisición de los cupones con puntos. En momentos concretos la acumulación de gente desanima a adquirir nuevos cupones, pues obliga a largas esperas y a perder contacto con tus acompañantes. Quizás se podría habilitar algún sistema on line en el futuro. Y por último, lo que en nuestra opinión es el asunto más sensible: el acceso a las catas gratuitas.


Preciosa decoración en las mesas de la sala de catas


Nuestra naturaleza observadora nos ha permitido clasificar a la gente que asiste a las catas que se celebran durante la Feria en tres grupos. Un grupo mayoritario, interesado en el mundo del vino, con inquietud por aprender, que se comporta y respeta al ponente y al resto de los asistentes. Un segundo grupo que se inscribe en las catas porque son gratis y por hacer algo diferente, pero que no manifiesta el más mínimo interés y en ocasiones incluso abandona la sala antes de finalizar la cata. Por último está un grupo (afortunadamente minoritario) que asiste a las catas simplemente con el ansiado deseo de atiborrarse de vino. A los integrantes de este último grupo se les identifica rápidamente, por su rango etario, su vestimenta, sus chistes sin gracia y por expresiones verbales del tipo "echa más vino..." o "¿se puede repetir...?". 



Sala de catas


La iniciativa de las catas gratuitas tiene la virtud de popularizar, difundir e incluso democratizar el mundo del vino, en ocasiones demasiado elitista, pero corre el riesgo de perecer de éxito en el intento. El procedimiento de inscripción presencial y en el mismo día de la cata, nos parece excelente. Introducir un mecanismo telemático, por ejemplo a través de la web de la Feria, para realizar inscripciones previas, podría resultar muy ágil, pero tendría el inconveniente de permitir la reserva de plazas que luego quedaran desiertas por la no comparecencia del interesado. A menos que (y aquí creemos que está la clave) se estipule algún tipo de coste para permitir el acceso a las catas, bien en dinero, bien en forma de puntos, de manera análoga a como se realiza en la actualidad para la adquisición de copas de vino en los stands de las bodegas expositoras. 

Se trataría, en definitiva, de cobrar una pequeña cantidad, tampoco demasiado alta para no desincentivar a los verdaderamente interesados, pero sí lo suficiente como para desanimar a aquellos que acuden exclusivamente motivados por el consumo del vino y no por el deleite durante las catas. Un importe mínimo equivalente a lo que costaran por ejemplo dos copas de vino en la exposición comercial, sería suficiente para que aquellos que tan sólo estén interesados en la ingesta glotona de vino prefirieran quedarse fuera de la sala de catas, bebiendo tranquilamente en lugar de tener que soportar tediosas explicaciones de variedades, aromas, postgustos y maridajes, dejando así plazas libres para aquellas otras personas verdaderamente interesadas en la materia.



Punto de encuentro con amigos


Muchas son las novedades e ideas que se han incorporado a la Feria en su corta pero intensa vida. En su día nos pareció una decisión excelente la separación de la carpa de maridajes, la instalación de las fuentes para limpieza de copas y la ampliación del aparcamiento (aunque este año una inoportuna tormenta el sábado por la tarde lo convirtió en un tremendo lodazal). Las novedades de este año (cata familiar, concurso de fotografía, demostración de Art du Sabrage) han resultado también interesantes. 

Somos conscientes de que nuestras manifestaciones anteriores pueden ser motivo de discrepancia, pero de eso se trata al fin y la postre. Opiniones encontradas pueden servir para contraponerse y de tal ejercicio pueden derivarse decisiones positivas para el futuro. El año próximo, la Feria de los Vinos de Aragón alcanzará la redonda cifra de 10 ediciones, cada una más exitosa que la anterior. Así queremos que siga siendo y, si nada lo impide, allí estaremos en la primavera de 2016 para vivirlo y para contarlo.

Hasta el año que viene.





martes, 21 de abril de 2015

> IX Feria de los Vinos de Aragón (II): cata Vinos de la Tierra



Vinos de la Tierra de Aragón. Fuente: web



La Asociación de Vinos de la Tierra de Aragón agrupa a 45 bodegas responsables de la elaboración de vinos bajo la protección de alguna de las indicaciones geográficas reconocidas, dando cobijo a más de 4500 hectáreas de viñedo repartidas en seis zonas diferentes: Bajo Aragón, Gállego-Cinco Villas, Valdejalón, Jiloca, Cinca y Queiles. Todas estas bodegas tienen en común dos cosas. En primer lugar su pequeño tamaño en cuanto a superficie cultivada y producción anual, y en segundo lugar su dedicación a la elaboración de vinos aplicando los métodos más tradicionales, ancestrales y apegados al territorio, incluyendo por supuesto el cultivo de variedades de uva casi desaparecidas. Algunos de estos vinos fueron los protagonistas de la segunda cata a la que asistimos.


Stand de la asociación de Vinos de la Tierra de Aragón


Dirigida por José Antonio Laborda, jefe de bodega de Makro-Zaragoza, comenzamos esta original cata con el Uva Nocturna Merlot 2013 de Bodegas Ejeanas (Ejea de los Caballeros), monovarietal de esta elegante uva francesa ampliamente implantada en nuestro territorio. Cereza de capa media-baja con ribete granate. Lágrima rápida medianamente pigmentada. Algo alcohólico de inicio. Muy interesante a copa parada, recuerda a Pinot Noir. Aromas de proteína y trufa. Frutos rojos, regaliz, tabaco y balsámicos, todo ello logrado sin permanencia en roble. Muy prometedor en nariz. En boca se revela una astringencia media. y una acidez tal vez algo excesiva. Paso un poco rugoso. Final agradable, muy especiado y levemente amargo.


El segundo vino catado fue el Evohe Garnacha 2013 de Bodegas Sierra de Guara100% Garnacha Tinta. De color rojo cereza de capa muy alta y ribete violáceo, todo juventud. Frutas rojas y flores azules. Regaliz negro y caramelo. De astringencia media-alta, es un vino muy vivo, dulzón y ligeramente goloso. Monovarietal de Garnacha sin paso por barrica, muy del gusto actual. En nuestra opinión, decepciona algo en boca, con un postgusto demasiado corto. Lástima.



Grullas de paso 2011


La cata del último tinto resultó muy interesante. Hace aproximadamente un año, tuvimos ocasión de catar este Grullas de paso 2011 elaborado por Bodegas Edra (Ayerbe), coupage de cuatro variedades de uva (Merlot, Cabernet, Tempranillo y Garnacha) con crianza en barrica de roble durante 4 meses. En aquel entonces nuestras notas de cata fueron las siguientes: "Picota de capa media con ribete violáceo. Lágrima escasa, pigmentada y de rápida caída. Frambuesas y guindas al marrasquino. Madera inapreciable. Destacada acidez. Muy fresco y algo mentolado. Una grata sorpresa. Parece algo pesado y alcohólico de inicio, pero tras su rápida apertura desaparece dicha sensación."


Grullas de paso 2011. Detalle de la etiqueta.



Pues bien, muchas cosas parecen haber sucedido en el interior de esa botella en los últimos diez meses, porque a día de hoy las notas de cata han cambiado significativamente: "Picota de capa media con ribete atejado. Algo reductivo (fondo húmedo) a copa parada. Frutos negros, ligeramente proteico. Mermelada de moras. Suave ataque alcohólico. Muy especiado. Cacao y café. Cierta mineralidad." Algo evolucionado, con menos carga frutal y predominio de las notas de crianza. Demostración palpable de que el vino es un ser vivo. Quizás un cambio de añada sería deseable.



Xado Blanco en su hábitat. Fuente: Mas de Torubio

Debido a un ligero error de previsión, nos vimos obligados a cerrar la cata, en lugar de abrirla como es lo habitual, con un vino blanco. Para ser sinceros, resultó una experiencia muy original e instructiva, y contra todo pronóstico, enormemente exitosa. El vino elegido fue el Xado Blanco 2014 de Bodegas Mas de Torubio (Cretas) de la turolense comarca del Matarraña. En la feria del año pasado, probamos el Cloteta, un vino de esta pequeña bodega elaborado con Garnacha Peluda que nos conquistó el paladar. En esta ocasión, la casta protagonista fue la Garnacha Blanca, en este monovarietal de intenso color amarillo dorado. Muy aromático: manzana roja, piña y frutas tropicales ("huanabana", sugirió alguien entre los asistentes, y ninguno le pudimos llevar la contraria, dado nuestro desconocimiento más absoluto acerca de dicha fruta). En fase gustativa el Xado Blanco 2014 resultó ligeramente dulce, muy goloso y graso. Agradable y largo. Diferente. Muy interesante.



La guanabana, un fruto desconocido...





lunes, 20 de abril de 2015

> IX Feria de los Vinos de Aragón (I): cata DO. Somontano


Cartel promocional del evento


Un éxito absoluto. No puede calificarse de otra forma la celebración el fin de semana pasado de la IX Feria de los Vinos de Aragón  en Montañana. Un año más se ha convertido en el punto de encuentro indispensable para los aficionados al mundo del vino en Zaragoza. Y allí acudimos puntualmente el viernes para disfrutar de las dos catas previstas para ese día.


Tickets para las catas




La primera de ellas, protagonizada por los vinos de la DO. Somontano, se desarrolló durante más de una hora conducida magníficamente por Raquel Latre, sumiller de Enodestino, quien de forma entretenida, cercana y divertida guió a los más de sesenta asistentes por la orografía, la cultura y la tradición vitivinícola del Somontano oscense. Insistió la ponente en la importancia de "dejarse llevar" durante la realización de la cata, haciendo hincapié en la cata intuitiva, como sintiendo la música durante un baile. Recalcó que "catar es disfrutar" y apostó por "sentir antes que analizar" durante la degustación de los vinos. Antes incluso de servir el primero de los vinos, nos convenció de lo que nosotros hemos denominado La Analogía del Regalo, estableciendo un paralelismo entre las fases de la cata y los pasos que daríamos al recibir un regalo: antes de nada lo miramos, luego lo cogemos, después lo desenvolvemos cuidadosamente, y antes de descubrirlo nos imaginamos lo que puede ser, para finalmente confirmar nuestras suposiciones al tenerlo en nuestras manos. 



Preparativos

Comenzamos la cata con el Mingua Blanco 2014 de Bodegas Fábregas (Barbastro), bodega familiar centenaria que cuenta con nada menos que con la quinta generación de enólogos. Impresionante genealogía que bien merece una visita. Ensamblaje de Chardonnay y Garnacha Blanca, de color amarillo trigueño muy claro. Algo inerte a copa parada, con recuerdos minerales de polvos talco. Una vez agitado aparecen cítricos, pera, manzana verde y heno. Ataque dulce, goloso, con un paso suavemente ácido y final ligeramente amargo. Muy correcto.



Chesa Gewurztraminer 2014

El segundo blanco en liza fue el Chesa Gewurztraminer 2014 de las también barbastrenses Bodegas Chesa, monovarietal de Gewurztraminer, variedad alemana que tan bien se ha adaptado al terroir del Somontano. En la copa se mostró de color amarillo pajizo con ribete verdoso. Muy aromático y perfumado en nariz. Flores blancas, frutas tropicales (lychis) y rosas marchitas, inequívocas notas de esta variedad de uva. Ataque dulce en boca, generosamente ácido y postgusto largo. Nada tiene que envidiar a vinos similares de bodegas más grandes.



Meler Rosado 2013


El Meler Rosado 2014 de Bodegas Meler (Barbastro) llamó de entrada nuestra atención por su etiquetado. Algo más que curiosa su etiqueta infantil de una muñeca con traje regional muy vintage. 100% Cabernet Sauvignon, resultó de un rojo fresa muy llamativo con ribete rosáceo. Aromas de frutos rojos, toques vegetales (hierba, espárragos?). Con carácter en boca, elegante y gastronómico. Buen final. Cómodo de beber y casi imprescindible maridado. No es un rosado para tomar el aperitivo, enlaza más bien con platos de pasta, arroces e incluso carnes blancas. Un vino con personalidad.

La botella del Orache 2012 de Bodegas Alodia (Adahuesca), primer tinto de la cata, tiene un diseño llamativo. También su etiqueta, que recuerda al antiguo papel de embalar. Resalta en ella las palabras "agricultura ecológica", indicativas del tipo de cultivo. Picota de capa alta con ribete ocre. Aroma reductivo (desván, humedad, champiñón) a copa parada, identitario de la bodega. Lágrima de rápida caída algo pigmentada. Frutos negros, carbón vegetal, mentolados y un fondo cárnico. Astringencia media-alta. Postgusto largo. Desconocemos las variedades de uva utilizadas (tal vez Syrah, tal vez algo más...) y tiempo de permanencia en barrica, porque barrica lleva... Un misterio.




Concluímos nuestro paseo virtual por la DO. Somontano con el Aldahara Rasé Syrah 2012 de Bodegas Aldahara (Estadilla), junto con el blanco de Chesa, nuestros preferidos de esta cata. Picota de capa alta y ribete violáceo, lágrima media ligeramente pigmentada. En nariz, aromas de fruta negra (cassis, moras) y mermelada de ciruela. Mentolados. Fondo de incienso y recuerdos de toffe. Final medio-largo muy agradable. Redondo e integrado. Excelente. Un vino ganador...



Panorámica de la sala de catas. Fuente: Enodestino

En la próxima entrada, la segunda de las catas.

Hasta pronto...