El pasado viernes día 22 de Noviembre acudimos a la cena solidaria que organizó la Fundación La Caridad con motivo de su 115 aniversario. La invitación nos llegó por mediación de nuestro amigo Gonzalo Aguado, presidente de la Asociación Cultural Los Sitios, consolidada y reconocida figura en materia histórico-cultural, y quien sabe si tal vez en un futuro no muy lejano también en lo político, de la ciudad de Zaragoza. El acto se celebró en el Espacio Ebro del Parque del Agua, y contó con la presencia de más de 200 asistentes.
A los saludos iniciales siguió el tradicional posado en el photocall para inmortalizar el evento. Una vez ubicados en nuestra mesa previamente asignada (excelente organización) prestamos la atención debida a los habituales discursos de presentación y agradecimientos, cuya brevedad destacamos y elogiamos. Tras ellos se proyectó un video-spot acerca de la abnegada labor de La Caridad y se hizo entrega de unos galardones a varias personalidades vinculadas de una u otra forma a la Fundación.
Sin más preámbulos pasamos a disfrutar de la cena: entrantes fritos, lasaña de langostinos y redondo de ternasco, todo ello regado con vinos de la bodega Viñas del Vero (DO. Somontano). Como solemos hacer siempre, declinamos probar el blanco Chardonnay y prestamos más atención al tinto Crianza 2009. Tal y como es habitual en estos eventos, la conversación fue animada y fluida, especialmente en el sector femenino, y resultó muy enriquecedor conversar con otro de los asistentes acerca de sus experiencias enoturísticas en Ribera del Duero, de las cuales tomamos nota para futuras escapadas.
El Crianza 2009 de Viñas del Vero se presentó en botella bordelesa con cápsula roja, etiqueta clásica sobre fondo blanco, el logo de la bodega en la parte superior derecha y la palabra "crianza" como escrita a mano en color rojo en la parte inferior, un detalle este último que nos hizo acordarnos del CVNE Crianza. Visualmente el Viñas del Vero Crianza 2009 tiene un bonito color rojo cereza de capa media-alta con ribete granate. En nariz se revela un predominio de frutas rojas y negras, con sutiles toques amaderados. En boca es fresco y con la acidez justa, característica propia del Tempranillo, pero sorprende un poco la cantidad de taninos, más intensos de lo esperado, tal vez vinculados a la Cabernet Sauvignon, que a nuestro parecer llaman en exceso la atención, sobre todo en la primera copa. Los sabores frutales se acompañan de algún tostado muy correcto, sobre todo en el postgusto medio, y matices de especias blancas, especialmente la pimienta, que nos recuerda a nuestro vino favorito de la DO Somontano, el Enate Cabernet-Merlot, vino que tenemos por costumbre pedir en formato de 500cl, presentación poco habitual en la mayoría de bodegas oscenses.
Durante los postres se realizó la entrega de unos lotes premiados en el sorteo, dos de los cuales recayeron en nuestra mesa. El primero de ellos, por inesperado, casi provoca un infarto a la agraciada, distraída y absorta en sus conversaciones como estaba. Hay que estar un poquito más atentos en estas situaciones. Un segundo regalo fue a parar a manos de nuestro compañero "riberista", al que felicitamos efusivamente no sin cierta envidia. A continuación llegó el espectáculo: un número de danza, un mago, un monologuista y un grupo musical pusieron el broche final a una velada muy agradable, en inmejorable compañía y por una buena causa.
¿Se puede pedir más?
Por supuesto que sí...
¡Repetirlo más a menudo!

Saludando al Presidente de la Asociación Los Sitios |
A los saludos iniciales siguió el tradicional posado en el photocall para inmortalizar el evento. Una vez ubicados en nuestra mesa previamente asignada (excelente organización) prestamos la atención debida a los habituales discursos de presentación y agradecimientos, cuya brevedad destacamos y elogiamos. Tras ellos se proyectó un video-spot acerca de la abnegada labor de La Caridad y se hizo entrega de unos galardones a varias personalidades vinculadas de una u otra forma a la Fundación.
Sin más preámbulos pasamos a disfrutar de la cena: entrantes fritos, lasaña de langostinos y redondo de ternasco, todo ello regado con vinos de la bodega Viñas del Vero (DO. Somontano). Como solemos hacer siempre, declinamos probar el blanco Chardonnay y prestamos más atención al tinto Crianza 2009. Tal y como es habitual en estos eventos, la conversación fue animada y fluida, especialmente en el sector femenino, y resultó muy enriquecedor conversar con otro de los asistentes acerca de sus experiencias enoturísticas en Ribera del Duero, de las cuales tomamos nota para futuras escapadas.
Viñas del Vero Crianza 2009 |
El Crianza 2009 de Viñas del Vero se presentó en botella bordelesa con cápsula roja, etiqueta clásica sobre fondo blanco, el logo de la bodega en la parte superior derecha y la palabra "crianza" como escrita a mano en color rojo en la parte inferior, un detalle este último que nos hizo acordarnos del CVNE Crianza. Visualmente el Viñas del Vero Crianza 2009 tiene un bonito color rojo cereza de capa media-alta con ribete granate. En nariz se revela un predominio de frutas rojas y negras, con sutiles toques amaderados. En boca es fresco y con la acidez justa, característica propia del Tempranillo, pero sorprende un poco la cantidad de taninos, más intensos de lo esperado, tal vez vinculados a la Cabernet Sauvignon, que a nuestro parecer llaman en exceso la atención, sobre todo en la primera copa. Los sabores frutales se acompañan de algún tostado muy correcto, sobre todo en el postgusto medio, y matices de especias blancas, especialmente la pimienta, que nos recuerda a nuestro vino favorito de la DO Somontano, el Enate Cabernet-Merlot, vino que tenemos por costumbre pedir en formato de 500cl, presentación poco habitual en la mayoría de bodegas oscenses.
Durante los postres se realizó la entrega de unos lotes premiados en el sorteo, dos de los cuales recayeron en nuestra mesa. El primero de ellos, por inesperado, casi provoca un infarto a la agraciada, distraída y absorta en sus conversaciones como estaba. Hay que estar un poquito más atentos en estas situaciones. Un segundo regalo fue a parar a manos de nuestro compañero "riberista", al que felicitamos efusivamente no sin cierta envidia. A continuación llegó el espectáculo: un número de danza, un mago, un monologuista y un grupo musical pusieron el broche final a una velada muy agradable, en inmejorable compañía y por una buena causa.
¿Se puede pedir más?
Por supuesto que sí...
¡Repetirlo más a menudo!