miércoles, 27 de enero de 2016

> Cata de Bodegas Villachica (DO. Toro) en Tomevinos






En el término municipal de Toro (Zamora) justo en frente del río Duero se extiende una dehesa conocida como Pago de San Andrés. Dicha propiedad inicialmente perteneciente a la Iglesia, fue adquirida tras la desamortización de Mendizábal por una familia noble de origen alavés, los Marqueses de Villachica, el último de cuyos miembros, doña Victoriana, hija natural del último heredero de la familia Villachica, falleció sin dejar descendencia en el año 1961. La finca fue donada a la Iglesia, de manera que, varios siglos después, quiso el destino que regresara a su propietario inicial. En vida de doña Victoriana se erigió en el centro de la dehesa una casa solariega a modo de residencia de verano, un palacete conocido por los lugareños como Palacio de Villachica. A finales de la década de los ochenta del pasado siglo, la Diócesis de Zamora vendió los terrenos y el palacio a sus actuales propietarios. Ese fue el inicio de Bodegas Villachica.

Palacio de Villachica (Toro)


Bodegas Villachica trabaja casi en exclusiva, como no podría ser de otro modo, la variedad Tinta de Toro cultivada mediante plantación en vaso. Su única concesión al mercado y sus modas ha sido la incorporación de un blanco monovarietal de Verdejo, con origen en la cercana DO. Rueda. En la actualidad la bodega se haya inmersa en un proceso de cambio de imagen de sus etiquetados, una migración desde la imagen clásica de los inicios hacia una imagen mucho más moderna y liviana, para lo cual cuenta con el asesoramiento de Cristina Alcalá, sumiller y experta comunicadora en el mundo del vino.



Villachica Blanco


Para ir abriendo boca, el primer vino de la noche en Tomevinos, fue el Villachica Blanco, monovarietal de Verdejo, la uva blanca más de moda del momento, perteneciente a la vallisoletana DO. Rueda, único vino dentro del catálogo de Bodegas Villachica que se sitúa fuera de las fronteras de la DO. Toro, aunque en cercana vecindad con tierras zamoranas. También en Toro, como antes fue en Ribera del Duero o en Rioja, cada vez son más las bodegas que incorporan un verdejo de Rueda, bien porque dispongan de instalaciones en dicha zona geográfica, bien porque etiqueten con su nombre blancos elaborados allí. Presentación en botella bordelesa de color caramelo con una original etiqueta tipo vintage, como de anuncio de prensa de los años 50. Visualmente en la copa es de un amarillo trigueño con reflejos verdosos. Fase nasal según lo esperado: flores blancas, manzana, heno, piña y cítricos (pomelo). Sutil recuerdo a polvos de talco. Característicamente ácido, resulta muy agradable. Postgusto largo con ese ligero amargor final tan habitual en esta variedad. Un verdejo "de libro".


Etiqueta del Villachica Joven 2013


Todos los tintos de Villachica se elaboran íntegramente con Tinta de Toro. De uno a otro varían la edad de los viñedos y los tiempos de permanencia en barrica. Comparten también el tipo de botella (siempre bordelesa) y el color de la misma (verde oscuro, casi negro). Comenzamos con la degustación del Villachica Joven 2013, un vino muy interesante que toma como base la uva procedente de los viñedos menos antiguos. Es el único que todavía mantiene la etiqueta clásica pendiente de rediseñar, todos sus hermanos mayores gozan ya de las modernas etiquetas nuevas. En nuestra opinión, tal vez se debería haber comenzado el restyling de imagen corporativa por este vino, más juvenil y accesible para todos los públicos, en lugar de dejarlo para el final. Qué duda cabe que el departamento de marketing de la bodega tendrá sus razones. De color rojo picota de capa media-alta con ribete violáceo. A copa parada trae recuerdos a bosque umbrío y tierra húmeda, dejando paso a una explosión de fruta roja y sobre todo negra (cassis). Regaliz negro y pedernal. La entrada en boca es engañosamente dulzona,  un poco abruptamente sorprende un paso por boca ligeramente agreste con moderada astringencia. Postgusto medio sutilmente amargo. Importante contenido alcohólico. Tinta de Toro sin dobleces. Sinceridad en la copa. Curiosamente nuestro favorito de esta cata.


De izquierda a derecha: Joven, Roble, Crianza y Vintage


El Villachica Roble 2013 da un paso más incorporando la permanencia en barrica de roble (americano y centroeuropeo) durante 6 meses. Capa media-alta con ribete granate. Nariz con predominio de la fruta negra (ciruela, higos). Vainilla, especias dulces y mentolados. Algo más ácido que el anterior y ligeramente menos astringente. Final muy amable, aunque algo corto. Su sucesor, el Villachica Crianza 2012 se elabora con la uva procedente de viñedos más antiguos, de entre 30 y 50 años de edad. La crianza en barrica de roble francés y americano durante 12 meses le confiere una capa alta con ribete rubí y una gran cantidad de lágrima muy pigmentada. Imponente fase visual. En nariz el ataque es alcohólico, dando paso a un despliegue de fruta negra madura. Chocolate y mentolados (After-Eight?). Potente fase gustativa, notablemente astringente. Final muy largo y agradable. Aunque algo complicado, no deja indiferente. 

Concluimos esta cata con el vino top de esta bodega: el Villachica Vintage 2010. Elaborado con la uva de los viñedos más antiguos, de entre 60 y 90 años de edad, como es lógico con bajos rendimientos por hectárea para concentrar aún más aromas y sabores, envejece en barrica de roble francés y español durante 18 meses. Más que rojo picota es casi negro, de capa altísima y ribete rubí. Deliciosa fase nasal, con fruta negra pasificada, pimentón, tabaco, cafe, cacao, orejones... Hay de todo, para disfrutar durante un buen rato. Predominio de aromas terciarios pero perfectamente acompañados en su tránsito por la fruta. En boca resulta una vez más demasiado astringente. Regresan de nuevo los aromas en fase retronasal. Un vino con características extremas, destinado a un público más bien minoritario. 

Los bajos índices productivos por hectárea, la vendimia manual, el empleo de madera de roble de alta calidad en sus barricas, los períodos de crianza de sus vinos y muchas otras características invitarían a hacer pensar que los precios de los vinos de Bodega Villachica fueran elevados. Nada más lejos de la realidad. Hasta la fecha son los vinos de Toro con una mejor relación calidad-precio que hayamos probado.

Muy recomendables...



miércoles, 20 de enero de 2016

> Cata ciega horizontal de garnachas en Tomevinos





La inminente celebración del Concurso Internacional Garnachas del Mundo a primeros del próximo mes de Febrero ha reavivado el interés de los enoaficionados por los vinos elaborados con esta variedad de uva autóctona de la cuenca mediterránea. Hasta tal punto está de moda, que tres vinotecas zaragozanas coincidieron en la iniciativa de decidir organizar casi simultáneamente sus respectivas catas, protagonizadas como no podía ser de otra manera, por vinos elaborados con Garnacha. Por cercanía, por confianza, porque siempre somos bien recibidos y porque nos encontramos como en casa, acudimos a la cata organizada por Tomevinos, dispuestos a degustar seis monovarietales de garnacha tinta, cinco de ellos aragoneses y uno navarro. En realidad se trató de una "cata horizontal", habida cuenta de que todos los vinos pertenecían a la misma añada del 2014 además de tener en común su cepaje.

Detallaremos a continuación las características y notas de cata de cada uno de los vinos.




NIETRO
DO. Calatayud. Bodegas Alianza de Garapiteros.
100% Garnacha. 4-6 meses de barrica de roble francés.
Capa media-alta de color rubí intenso y ribete azulado. Ataque alcohólico en nariz, frutas rojas en licor y poco más. Caramelo de toffe. Aromaticidad media. En boca denota una acidez y una astringencia media-alta. Final sutilmente amargo y algo especiado. Bastante sabroso. Postgusto largo. Correcto sin llegar a ser seductor.



BALTASAR GRACIÁN EL POLÍTICO
DO. Calatayud. Bodegas San Alejandro. 
100% Garnacha. Sin crianza.
Visualmente de capa media con ribete granate. Abundante fruta roja y negra en fase nasal, también toques ahumados y de pimienta negra. Recuerdo cárnico (?). Guindas al marrasquino. Acidez y astringencia bajas. Largo postgusto con regreso de la fruta ahora más madura. Bien elaborado. Interesante aún a pesar de no llevar barrica, aunque lejos de su "hermano mayor" el Baltasar Gracián Viñas Viejas El Héroe. La veteranía es un grado.




VINOS DEL VIENTO GARNACHA
DO. Cariñena. Michael Cooper.
100% Garnacha. Sin crianza.
Rojo picota de capa media y ribete granate. Fruta roja. Regaliz. Manzana roja (?). Recuerdo a acetona que se disipa al oxigenar. De acidez media y astringencia baja. Final demasiado breve con recuerdo frutal y anisado. Vino recién salido al mercado, todavía sin etiquetar. Por descubrir. Prometedor.




GARNACHA SALVAJE DEL MONCAYO
DO. Campo de Borja. Proyecto Garnachas de España.
100% Garnacha. 5 meses de barrica de roble francés.
Capa media-baja, algo pálido, con ribete granate. Potente carga frutal en fase olfativa. Tabaco rubio, ahumados e hinojo. Muy atractivo en nariz, con recuerdos florales. Dulzón y de acidez media. Ligeramente decepcionante en boca. Corto postgusto. Fácil de beber. Muy femenino. Aunque bien elaborado, no llega a enamorar, se queda en el intento. Garnacha de Campo de Borja con personalidad, muy diferente a cualquier otra. No deja indiferente.




ALBRET
DO. Navarra. Bodegas Finca Albret.
100% Garnacha. 4 meses de barrica de roble francés.
Capa media con ribete granate. Excesivamente alcohólico en nariz. Presencia discreta de la fruta, parcialmente eclipsada por aromas balsámicos (eucalipto, resina) y minerales (ceniza). Acidez muy marcada y tanicidad media. Puede tener cabida adecuadamente armonizado, pero en una cata estricta, no llega a buen puerto. Segundo vino que tenemos la oportunidad de probar de esta bodega navarra. Nos gustó más el primero, aunque es obvio que nada tienen que ver entre sí.


HONORO VERA
DO. Calatayud. Bodegas Ateca (Grupo Juan Gil).
100% Garnacha. 2 meses de barrica de roble francés.
Rojo picota de capa alta, bien cubierta con menisco color granate oscuro. Rica carga frutal (moras, ciruelas, higos) en fase olfativa. Chocolate y mentolados. After Eight. Taninos presentes pero muy bien integrados. Perfecto equilibrio entre acidez y alcohol. Elegante y bien elaborado. Magnífico vino elaborado por el grupo bodeguero Juan Gil, protagonista de una entrada anterior, que tuvo además el honor de ser elegido para ser servido en la Gala de los Oscars de Hollywood en el año 2013. ¿Mérito o marketing? Probablemente ambas cosas...

Algunas reflexiones... 

Las garnachas de Calatayud mantienen su línea, incluso en aquellos vinos de precio más comedido como el Baltasar Gracián El Político. Los vinos elaborados por la bodega Proyecto Garnachas de España son únicos e irrepetibles, huyen de la tipicidad de la zona hasta el punto de ser irreconocibles por su origen geográfico y nos despistan en cada cata en que los degustamos, aunque nos emociona la idea. La Garnacha Salvaje del Moncayo pasaría perfectamente por ser de cualquier sitio... menos del Moncayo. Los vinos de Navarra se encuentran indudablemente un escalón por debajo de los de Aragón (si hablamos de Garnacha) y de los de La Rioja (si hablamos de Tempranillo), nadan entre dos aguas y no alcanzan la orilla de la excelencia. 

Y para terminar, sólo nos queda comentar qué vino se erigió como ganador en esta cata. En votación a mano alzada se eligió el Vinos del Viento Garnacha como mejor vino de la noche, con un resultado casi de empate técnico con el Honoro Vera, vinos muy diferentes entre sí, el primero de reciente lanzamiento y el segundo sobradamente implantado en el mercado nacional e internacional.

¿Llegará a alcanzar el Vinos del Viento Garnacha iguales cotas de éxito internacional? 

Hollywood espera...






sábado, 16 de enero de 2016

> Sssshhh...!! Es un secreto...




Tal vez por encontrarnos a mitad del mes de Enero, salimos de compras enológicas en busca de alguna oferta que no pudiéramos rechazar. 

Cuando vamos a las rebajas nos apetece comprar auténticos chollos, artículos con una relación calidad-precio verdaderamente inmejorable, con el fin último de lograr una satisfacción razonable por un importe escandalosamente bajo. Optamos por echar un vistazo a los lineales de una cadena de supermercados ampliamente implantada a nivel nacional, sin acabar de encontrar algo que se ajustara a nuestro gusto. Deambulábamos entre botellas y cajas cuando de repente, al girar una esquina, nos dimos de bruces con una cabecera completa ofertando un vino de la DO. Somontano verdaderamente interesante. A un precio prácticamente insignificante, el aspecto exterior resultaba prometedor: botella de calidad, etiqueta seria, ensamblaje conocido, etc. En tal situación nos hemos visto en otras ocasiones y el resultado no siempre ha sido todo lo satisfactorio que deseábamos, de modo que decidimos adquirir una sola botella para minimizar pérdidas en caso de error y nos encaminamos a casa dispuestos a catar nuestra compra. 


Taoz Reserva Coupage 2011


Externamente el Taoz Reserva Coupage 2011 se presenta en botella troncocónica color caramelo de excelente calidad y peso. Cápsula de calidad intermedia y tapón de corcho colmatado. Etiqueta negra en papel tipo seda con caligrafía moderna dorada y blanca, indicando nombre del vino, añada, variedades de uva y denominación de origen. El centro de la etiqueta lo ocupa una mancha color dorado que, en nuestra opinión, pudiera representar la silueta de la provincia de Huesca. La contraetiqueta aporta información acerca de las variedades de uva, los periodos de crianza en roble francés y americano, así como unas genéricas notas de cata, tanto en español como en inglés. No aparece explícitamente el nombre de la bodega, aunque figura un número de registro del productor, número que tras un concienzudo rastreo nos condujo hasta las antiguas Bodegas Irius (actualmente Sommos) de cuyas vicisitudes económicas ya dimos cumplida información en una entrada anterior. 


Detalle de la etiqueta


Una vez en la copa, visualmente es de un color rojo picota de capa alta con ribete granate y moderada cantidad de lágrima ligeramente pigmentada, probablemente mérito de la Cabernet. A copa parada el ataque resulta ligeramente alcohólico pero con una notable carga frutal por detrás. Tras su agitación y posterior apertura se revela la fruta roja y negra en plenitud, muy bien integrada con las notas de crianza (vainilla, chocolate, tostados) todo ello acariciado por un fondo láctico que emulsiona el conjunto en fase olfativa. Tras un breve reposo y un nuevo acercamiento a nariz detectamos regaliz, aceitunas negras (?) y carne ahumada. En boca no resulta pesado, tal vez algo carente de volumen, pero es agradable su tanicidad media y su acidez equilibrada. Redondo y ponderado. Demasiado corto postgusto, la fruta decae rápidamente, aunque deja un recuerdo especiado y sutilmente amargo que perdura algo más.


Contraetiqueta. Nótese la ausencia de datos de la bodega 


No se trata de un vino que vaya a enamorarnos de por vida, ni está destinado a ocupar titulares de prensa con los galardones obtenidos en concursos internacionales. Con toda certeza no será motivo de interés para los grandes prescriptores mundiales, pero estamos ante un vino honesto y bien elaborado, merced al coupage de tres castas tintas internacionales plenamente adaptadas al Somontano cuyos porcentajes exactos ignoramos en este vino, pero que bien podrían estar repartidas en idéntica proporción de cada una de ellas. La crianza en roble americano y francés durante 14 meses aporta notas tostadas y aromas terciarios sin llegar a eclipsar la carga frutal. La madera acompaña sin ocultar, ensambla sin desplazar y confiere elegancia al conjunto.

En resumen, estamos ante un vino de correcta factura, sin defectos evidentes, agradable cata en todas sus fases y atractiva presentación externa. Son dignos de mención dos detalles. El primero es la calidad y el diseño de la botella, moderno y actual, claro signo de identidad de la bodega. El segundo detalle es el tiempo de permanencia en barrica: más de un año de crianza en roble supone un inmovilizado importante para la bodega, así como un trabajo añadido en trasiegas e higienización de barricas, de manera que se agradece este esfuerzo para sacar al mercado un vino en el que el consumidor puede confiar.

Por cierto, se nos ha olvidado hablar del precio.

Cada botella de Taoz Reserva Coupage 2011 cuesta tan sólo...

Sssssshhhh...!!  Es un secreto...











miércoles, 30 de diciembre de 2015

> 2015: buena añada...






En torno al final del mes de Diciembre, parece obligado realizar un repaso a los hechos más relevantes del año que termina. No queremos ser una excepción a esta costumbre tan habitual y aprovecharemos para, de alguna manera, evaluar nuestros progresos, si es que los ha habido, en este mundo tan extenso y tan actual como es la divulgación de la cultura del vino.

Este blog nació hace ya más de dos años como una vía para compartir nuestras experiencias, opiniones y vivencias personales. La presentación que escribimos en Septiembre de 2013 permanece inalterable, fue nuestra declaración de intenciones y desde entonces no ha cambiado ni una coma. Seguimos siendo aprendices de todo y expertos en nada. Es posible que hayamos adquirido nuevos conocimientos enológicos, e incluso que tal vez hayamos contribuido a su difusión. Sin embargo, de lo que nos sentimos más satisfechos después de este tiempo, es de haber tenido la oportunidad de conocer a personas más que interesantes, con las cuales hemos establecido contacto gracias al mundo del vino. Hemos descubierto pequeños proyectos empresariales, algunos incipientes y otros consolidados, que nos han entusiasmado tanto como a sus propios creadores, y desde el primer momento nuestro propósito ha sido apoyarlos y darlos a conocer, poniendo en valor el trabajo y la dedicación de todos esos empresarios que han hecho de su forma de vivir el medio de ganarse la vida.














Las visitas a bodegas y el enoturismo, verdaderos pilares de este blog, no han gozado en este año de todo el protagonismo que nos hubiera gustado. Diversos motivos personales y profesionales nos han reducido considerablemente las posibilidades de realizar dichos viajes. A pesar de ello, cerramos el 2015 habiendo visitado dos bodegas riojanas, una perteneciente a la DO. Cariñena y tres de la DO. Somontano. Es cierto que estas escasas visitas han resultado enormemente prolíficas en cuanto al número de artículos, gracias a la elevada calidad de las mismas, a la profesionalidad de nuestros anfitriones, a la riqueza de la información proporcionada y obviamente a la categoría de sus vinos. Especialmente interesantes desde el punto de vista técnico resultaron las visitas, en tierras oscenses, a Bodegas Enate y Bodegas Sommos. También Viña Real en La Rioja resultó atractiva por sus métodos de elaboración. Desde el punto de vista humano, donde el trabajo con las manos y el esfuerzo personal para sacar con éxito un proyecto ilusionante ha sido capaz de desplazar a la tecnología, Amézola de la Mora y Bodegas Alodia han sido las visitas que nos han llegado al corazón. Y finalmente, por su cercanía y cordialidad, queremos mencionar la visita a Bodegas Solar de Urbezo, donde el vino y la pintura se hacen una sola cosa.




El capítulo de ferias y certámenes ha resultado algo más amplio. Fieles a nuestra cita del mes de Abril en Montañana, visitamos la IX Feria de los Vinos de Aragón, lugar de encuentro ineludible para los aficionados al vino en Zaragoza, y de ese modo entre catas y stands de bodegas, tuvimos ocasión de conocer personalmente a nuevos amigos (responsables de interesantes proyectos empresariales en desarrollo acerca de los cuales iremos dando cumplido detalle) y con los que posteriormente hemos vuelto a coincidir en otros eventos como la Feria del Vino de Rioja o la Feria del Vino en la Calle en el mes de Septiembre. Ya con los primeros fríos, acudimos a la primera edición de la feria Hallowine, una fusión de conceptos un tanto forzada, que nos permitió reconsiderar nuestra opinión acerca de algunos vinos catados con anterioridad.




Sin embargo, el grueso de nuestra actividad enológica en 2015 se ha desarrollado a través de la asistencia a las catas organizadas por Tomevinos. Casi nos causa cierto sonrojo, al realizar este resumen anual, comprobar el número de ocasiones en que hemos acudido a alguna de las dos tiendas Tomevinos en Zaragoza. Catas por bodegas, catas por variedades de uva, catas ciegas, catas monovarietales, catas por zonas geográficas, catas por denominaciones de origen, etc. Y todo ello a pesar de haber tenido que renunciar a alguna cata por motivos de horario. Con razón un amigo dijo que al final íbamos a tener que pernoctar allí... Sin duda, las catas organizadas por Tomevinos han sido el gran descubrimiento de este año. Confiemos que en 2016 se continúe por el mismo camino.






Las entradas publicadas tras la degustación personal de algún vino han sido más bien escasas. Varios crianzas y reservas riojanos han dado para escribir notas de cata que, en la mayoría de las ocasiones, nos han confirmado nuestras apreciaciones preliminares en bodega Un enigmático reserva de Navarra regalo de un buen amigo, un roble de Toro para sacarle faena y algún verdejo de Rueda han protagonizado artículos interesantes que nos han posibilitado el acercamiento a denominaciones de origen poco conocidas por nosotros.



                          

                              









Si el pasado año 2014 fue el de la consolidación del blog, este 2015 ha sido el despegue definitivo en número de visitas y de seguidores fieles a nuestra página de Facebook, magnífica herramienta de comunicación ya plenamente adoptada tras los sabios consejos de un par de amigos. También este año han ido cobrando gradual importancia las catas a domicilio organizadas por Los Vinos Pausados, y nos llena de alegría el hecho de que algunos de nuestros anfitriones hayan querido repetir la experiencia. Quizás después de todo, no se nos dé esto tan mal...





     






Y poco más podemos añadir. Únicamente queremos reiterar nuestro más sincero agradecimiento a quienes nos siguen, de forma habitual o esporádica, a todos aquellos que comparten nuestros enlaces, también a los que nos aportan ideas y comentarios sinceros, a los que nos animan a seguir aprendiendo para continuar con nuestras publicaciones. A todos ellos les queremos hacer llegar nuestros deseos de un 2016 lleno de satisfacciones y alegrías.

¡¡Feliz Año Nuevo!!











martes, 22 de diciembre de 2015

> Cata de Bodegas Frontaura (DO. Toro) en Tomevinos






En el año 1999 vio la luz un interesante proyecto empresarial en la localidad zamorana de Toro. La fundación de Bodegas del Palacio de Frontaura y Victoria, más conocidas como Bodegas Frontaura, supuso la reanudación de la actividad vitivinícola desarrollada por varias generaciones anteriores de la actual familia propietaria, con la clara voluntad de posicionar sus vinos en la cima de la DO. Toro. El atractivo nombre de la bodega proviene de los apellidos de dos nobles familias castellanas, que tras establecer parentesco entre sí, se convirtieron en propietarias de un valiioso palacio cuya fachada principal da a la plaza donde se erige la Colegiata de Santa María la Mayor, referente indudable del arte románico zamorano.



Pórtico de la Colegiata Santa María la Mayor de Toro. Fuente: www.spain.info


La bodega cuenta con 120 hectáreas de viñedo en propiedad de la variedad Tinta de Toro, situadas aproximadamente a 654 metros de altitud, mayoritariamente cultivadas en espaldera y con riego controlado, aunque existe una pequeña parcela cultivada por el método tradicional en vaso y sin regadío, se trata de unas cepas prefiloxéricas cuyo fruto se destina casi exclusivamente a la elaboración del Aponte Reserva, vino top de la bodega. La climatología es extrema, con elevadas temperaturas y escaso índice pluviométrico en verano y con temperaturas bajo cero en invierno. Dichas condiciones meteorológicas determinan las características de la  variedad Tinta de Toro, hollejo grueso y contenido elevado en azúcares, lo cual se traduce en alta concentración de taninos y alcohol en dichos vinos.


Cristina Robles (Frontaura) durante la presentación

No son los vinos de Toro precisamente fáciles, ni para el consumidor ni para el enólogo. Todo personalidad y carácter, su elaboración supone un reto cada añada. Los controles de maduración, la fecha de vendimia, los periodos de fermentación, la crianza en barrica... Absolutamente todo influye en el resultado final, mucho más en Toro que en otras zonas geográficas. El mismo grupo empresarial posee también Bodegas Nexus, pertenecientes a la DO. Ribera del Duero, y según nos transmitió Cristina Robles, delegada comercial de la bodega, la elaboración de los vinos de Ribera siempre resulta, por la propia naturaleza de cada variedad de uva, menos compleja que la de los vinos de Toro. 

Bodegas Frontaura elabora 300.000 botellas al año, repartidas entre sus cuatro vinos, exclusivamente tintos monovarietales de Tinta de Toro. Todos los vinos de Frontaura disfrutan de crianza en barrica, en periodos variables en función del vino a elaborar. Las barricas empleadas son siempre de roble francés y la vida útil media de cada barrica es de aproximadamente 4 años. Las barricas nuevas se destinan inicialmente a los reservas, pasando posteriormente a emplearse en el envejecimiento del crianza y finalmente a la elaboración del Dominio de Valdelacasa, vino más joven de la bodega. Teniendo en cuenta el coste unitario de cada barrica, se puede deducir que la renovación del parque de barricas es un capítulo más que importante en la economía de la bodega. 


Michael Cooper (Tomevinos) y Cristina Robles (Frontaura)

Frontaura es una bodega moderna que no pierde de vista la tradición. Sus vinos son el resultado de importantes avances tecnológicos, pero conservan la esencia de los vinos de antes. Sirva como ejemplo el clasicismo de sus etiquetas (que incorporan un detalle del dintel de entrada del Palacio de Frontaura y Victoria)  o también la frecuente presencia de sedimentos en las botellas, signo evidente de la ausencia de estabilización por frío tan habitual en muchas otras bodegas. Para garantizar la homogeneidad de sus vinos, se realiza el embotellado de todas las botellas de cada añada a la vez, no se conserva vino en depósitos ni en tinos para ser embotellado más adelante.



Vinos protagonistas de la cata


Comenzamos la cata en Tomevinos probando el Dominio de Valdelacasa 2009. Se trata del vino más joven de Bodegas Frontaura, procedente de viñedo en espaldera con un rendimiento de 4300 kg/Ha. Elaborado en depósito de acero con una evolución posterior en barrica de tercer y cuarto año (heredada del crianza) durante 7 meses. Rojo cereza de capa media y ribete rubí-granate. Ataque algo alcohólico en nariz, que deja paso a una abundancia de fruta roja y balsámicos. Marcada acidez y mineralidad. Agradable paso por boca, menos astringente de lo esperado. Final levemente amargo (cáscara de naranja?). Postgusto largo. Ideal para consumirlo de inmediato, pero aún con posibilidad de guarda. Un roble de 2009 en plena forma. Parece como si el tiempo se hubiera detenido.

El Frontaura Crianza 2006 tal vez sea el vino de mejor relación calidad-precio de la bodega. Al igual que el anterior se elabora en depósito con uva procedente de viñedo en espaldera con un rendimiento de 3500 kg/Ha, permaneciendo en barrica seminueva durante 14 meses. Rojo cereza de capa media con ribete asalmonado. Frutas rojas y negras en nariz. Caramelo. Tostados. Regaliz y eucalipto. Muy redondo y elegante en boca. Ricamente ácido, invita a tomar otra copa. Final largo nada incómodo. Nuestro preferido.


Selfie durante la cata con un bioselecto winelover

Continuamos catando el Frontaura Reserva 2005, elaborado en depósito con uva procedente de viñedo en vaso con un rendimiento de 3000 kg/Ha. Crianza en barrica nueva durante 18 meses. De color rojo picota de capa media-alta con ribete marcadamente teja. Atractiva nariz de frutas negras en compota, café y mentolados. Alcohol presente sin estorbar. Conserva acidez y fruta. Agradable en boca, aunque menos persistente que el Crianza. Menos interesante que el anterior.

Cerramos esta amena cata probando el vino estrella de la bodega. El Aponte Reserva 2006 se elabora con uva procedente de cepas centenarias prefiloxéricas cultivadas en vaso y de muy bajo rendimiento, máximo 1500 kg/Ha. Realiza su primera fermentación en depósito, para pasar a realizar maloláctica en barrica nueva. Posteriormente evoluciona también en barrica nueva durante 18 meses. Rojo picota de capa media-alta con ribete ladrillo. Frutas negras, chocolate y notas licorosas. Guindas al marrasquino (?). Muy redondo en boca. Elegantísimo final. Magnífico vino, muy a nuestro pesar ligeramente fuera de nuestro presupuesto.

Bodegas Frontaura, la referencia en los vinos de Toro.

Tomamos nota...




lunes, 14 de diciembre de 2015

> Mencía: la uva peregrina






Nos apasionan las leyendas, aún a pesar de que las más recientes investigaciones científicas las desmientan y desautoricen. Y con una leyenda comenzaremos esta entrada...

En las postrimerías del siglo XI, en algún lugar indeterminado de Francia, un grupo de peregrinos preparaban sus exiguos equipajes. En aquella época la noticia del descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en tierras gallegas se extendía por la Europa cristiana. El objetivo de aquellas gentes era recorrer los kilómetros, no exentos de peligros, que les separaban de Santiago de Compostela para alcanzar la meta de rezar ante los restos de uno de los discípulos de Jesucristo. La ruta completa suponía largas jornadas de caminata con las escasas comodidades de la época, de manera que los monasterios desperdigados por territorio francés e hispano hacían las veces de albergues para los abnegados peregrinos. Pocas eran las pertenencias de aquellos devotos caminantes. Sus bolsas y morrales contenían alguna prenda de abrigo, un puñado de monedas y en el mejor de los casos, algo de comida. Pan duro, queso enmohecido, algún embutido seco y un poco de fruta, casi con toda seguridad sustraída discretamente antes de la partida. En el sucio fondo de la mochila de alguno de esos peregrinos, unos granos mustios de uva pertenecientes a la variedad Cabernet Franc viajaron desde Francia hasta el noroeste de España, a tierras leonesas y gallegas, donde tal vez en algún monasterio fueron sembrados y cultivados, hasta dar lugar a una de las castas autóctonas de uva más atractivas y valoradas en la actualidad. Hablamos por supuesto de la Mencía.



Mapa del Camino de Santiago. Fuente: biciplan.com


Para no faltar a la verdad, debemos decir que algunos estudios genéticos recientes han demostrado que ambas variedades de uva poco o nada tiene que ver entre sí, pero como hemos dicho al principio, nos apasionan las leyendas medievales. Sin embargo resulta obvio que existen similitudes organolépticas entre un vino elaborado con Mencía y otro elaborado con Cabernet Franc. Fruta negra, acidez marcada, taninos presentes, aromas algo reductivos, húmedos y cárnicos. ¿Casualidad? No lo parece... Suele decirse que la Mencía es una uva "muy afrancesada" que muestra una expresión muy diferente en función de la orientación, la edad del viñedo y la proximidad o lejanía a los cauces fluviales. Dos monovarietales de Mencía pueden tener más diferencias que similitudes. Precisamente en esta condición radica su mayor atractivo.


Selfie de grupo al inicio de la cata

Grato encuentro con un experto


Aunque inicialmente en Tomevinos estaba previsto realizar la cata a ciegas, con gran acierto se tomó la decisión de hacerla con las etiquetas a la vista, sabia medida que posibilitó la identificación de cada uno de los vinos a los asistentes. Cuatro de los cinco vinos a catar pertenecían a la DO. Bierzo, cuna de la Mencía en España por obra y gracia de D. Álvaro Palacios, ideólogo del pionero Pétalos del Bierzo. Sin embargo se decidió incluir un outsider de origen gallego, concretamente de la DO. Ribeira Sacra, zona geográfica de una orografía peculiar que obliga a un cultivo ancestral y primitivo, con vides en vaso, viñedos en terrazas y laboreo con animales. En general siempre se elaboran vinos monovarietales con esta uva y tampoco se les somete a crianzas muy prolongadas. Un exceso de permanencia en barrica o la integración de la Mencía en ensamblajes con otras uvas desvirtúa su verdadero carácter.

Detallaremos a continuación las notas de los vinos catados.



Vinos protagonistas por orden de cata


VIÑA CANEIRO 2013
DO. Ribeira Sacra. 
Bodegas Losada Fernández (Ferreira de Pantón, Lugo)
100% Mencía. Sin crianza.
De capa media-alta y ribete granate. Muy frutal, sobre todo fruta roja (cereza). Aromas fermentativos en fase nasal (queso, lácteos). Ahumados y azúcar quemado. Notable acidez. Taninos amables. Largo postgusto ligeramente amargo. Muy diferente al resto, más atlántico.

TILENUS ROBLE 2011
DO. Bierzo.
Bodegas Estefanía (Ponferrada, León)
100% Mencía. 6-8 meses de barrica de roble francés.
Picota de capa media-alta con menisco rubí. Abundante fruta roja y negra, tabaco rubio y flores azules (violetas). La fase nasal puede recordar a un Rioja. Acidez media. Taninos algo marcados. Fluido y fácil de beber. Cómodo, sin llegar a enamorar.


Escasas diferencias en fase visual

ALTOS DE SAN CLEMENTE 2011
DO. Bierzo.
Bodegas Soto del Vicario (León)
100% Mencía. 12 meses de barrica de roble americano y francés.
Altísima capa con ribete rubí muy intenso. Ataque alcohólico en fase nasal. Fruta roja acompotada (sobremadurada). Chocolate, brandy y uvas pasas. Astringencia marcada, con taninos demasiado presentes (sobreextracción?, exceso de barrica?). Podría confundirse con un DO. Toro. Alejado de nuestros gustos.

DOMINIO DE TARES CEPAS VIEJAS 2011
DO. Bierzo
Bodegas Dominio de Tares (San Román de Bembibre, León)
100% Mencía. 9 meses de barrica de roble francés.
Rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Rico en fruta negra pasificada y desecada (ciruelas, higos secos). Cuero y especias. Café y regaliz negro. Muy redondo. Acidez elegante. Largo y sabroso. Nuestro preferido en esta cata, confirmando el buen trabajo realizado por esta bodega. Las casualidades no suelen existir, por algo su Estay 2013 monovarietal de Prieto Picudo resultó también ganador en una cata anterior.


Máxima concentración durante la cata


BALOIRO CRIANZA 2008
DO. Bierzo
Bodegas Luzdivina Amigo (Parandones, León)
100% Mencía. 12 meses de barrica de roble francés y americano.
Capa media-alta con menisco teja. Fase nasal inicialmente algo reductiva (desván, champiñón). Fruta negra escasa (ciruela), pimentón y cebolla fresca. Predominio de aromas terciarios (vainilla y cuero). Fase gustativa correcta, mermada en la calificación final por esa fase nasal nada atractiva en nuestra opinión.

En resumen, un acercamiento a esta variedad de uva hasta ahora poco conocida por nosotros. Su origen autóctono o extranjero se pierde en los siglos pasados, y aunque la ciencia insista en contradecirnos, preferimos seguir pensando que aquellos granos de uva fueron capaces de cruzarse media Europa acompañando a un peregrino y que aquellos que no llegaron a Santiago echaron sus raíces en las orillas del río Sil, en El Bierzo y en la Ribeira Sacra, para convertirse hoy en día en vinos con gran personalidad y templanza.

Hasta pronto y buen Camino...





jueves, 3 de diciembre de 2015

> Un viaje al pasado...




Vendimia con mulas. Fuente: www.vinopack.es


El abuelo nunca entendió de vinos ni tuvo la oportunidad de estudiar enología. 

En realidad no tuvo la oportunidad de estudiar nada, pues desde bien pequeño las necesidades familiares le obligaron a ayudar a su padre en las labores del campo. Adquirió la sabiduría necesaria para cultivar la vid por mera proximidad, imitando lo que su padre hacía, que era en realidad lo que hizo su abuelo y antes que él su bisabuelo. De manera acertada o no, siguiendo el antiguo procedimiento de "ensayo y error", año tras año el abuelo elaboraba su vino, en la mayoría de las ocasiones un vino decente, honesto y digno, sin muchas pretensiones. Era un vino destinado al autoconsumo, sin voluntad de comercialización, y en su elaboración el abuelo empleaba todo lo que la viña le proporcionaba. Aquella vieja viña de edad incalculable situada en una soleada ladera cercana a San Vicente, casi a los pies de la Sierra de Cantabria, tenía plantado un poco de todo. Lo más abundante era la Garnacha y la Tempranillo, mitad y mitad, pero entremezcladas con las vides tintas había algunas de uva blanca, al parecer Viura. Era aquel un viñedo mestizo, igual que el abuelo, pues por sus venas corría sangre de media España. Se vendimiaba todo junto, a un mismo tiempo, y las uvas blancas en minoría entraban al lagar revueltas con las tintas mayoritarias. El vino del abuelo también era mestizo, aunque la predominancia de la Garnacha y la Tempranillo dieran como resultado un vino tinto, la alegría y la viveza de esa pizca de Viura eran más que detectables. Sin ese aporte de uva blanca, algo le hubiera faltado al vino del abuelo. Y sin su vino, el abuelo nunca hubiera sido el mismo...


Palacio del Camino Real Reserva 2007


Seducidos por su imagen "retro" y con la seguridad de que, con toda certeza, tenía algo que contarnos, adquirimos una botella de Palacio del Camino Real Reserva 2007. Elaborado por Bodega Clássica (San Vicente de la Sonsierra), perteneciente al Grupo Vintae, responsable de otros vinos de gran éxito comercial como la gama Hacienda López de Haro, o de vinos de club como el Excelion, catados y comentados en una entrada anterior, se presenta en botella bordelesa de color caramelo con cápsula y corcho de calidad media. Etiqueta estilo vintage de gran tamaño, con predominio del color dorado y caligrafía antigua, casi decimonónica, y con una litografía de una bodega-palacio situada a la vera del Camino Real, ramal histórico del Camino de Santiago que unía la corte situada en Nájera con los Monasterios de San Millán. Diseño pasado de moda para algunos o de indudable atractivo para otros, cuestión de gustos.



Detalle de la etiqueta

Interesante ensamblaje de uvas, mayoritariamente Garnacha, con notable presencia de la Tempranillo y con sorprendente aporte minoritario de Viura. ¿Uva blanca en un tinto? Efectivamente... Una autorización especial de la Unión Europea permite adicionar un pequeño porcentaje de uva blanca, máximo el 5%, en la elaboración de vinos tintos. La justificación proviene de una argumentación aportada por las autoridades riojanas, en virtud de la cual demostraron que tradicionalmente el cultivo de las castas blancas se realizaba mezclado con las tintas, de manera que en un mismo viñedo era posible encontrar vides de Tempranillo, Mazuelo, Graciano y Garnacha, pero también Malvasía o Viura. Como es lógico, esta rareza elaborativa no sólo tiene un sentido romántico y ancestral, sino que persigue algún fin organoléptico. Al parecer, ese pellizco de uva blanca en el coupage, permite fijar el color del vino para que perdure más y también logra aumentar ligeramente la acidez, lo cual resulta muy interesante a la hora de elaborar vinos ligeros, como es el caso que nos ocupa. La tendencia actual hacia la elaboración de tintos más corpulentos, más concentrados y con más peso en boca, poco a poco ha ido arrinconando esta costumbre atávica de los primeros elaboradores, tan arraigada en zonas geográficas como La Rioja (donde se añadía Viura) o Castilla León (donde se añadía Albillo a la Tinta Fina o incluso Doña Blanca a la Mencía).



Contraetiqueta


Visualmente el Palacio del Camino Real Reserva 2007 se muestra de color picota de capa media-baja con ribete granate algo evolucionado hacia el teja, moderada cantidad de lágrima no pigmentada. Ataque alcohólico en nariz que se disipa en segundos, dando paso a una notable frutosidad, rica en frutas rojas y negras, con dulces especias de fondo y sutiles tostados, todo muy bien integrado. En fase gustativa es suave, felizmente ácido, sin nada de astringencia, de fácil paso y trago largo. Excelente labor en barrica y en botella. Muy redondo, sin aristas. Postgusto muy agradable aunque corto, una lástima, decae demasiado rápido. 

Todo más o menos según lo esperado: fruta muy presente (Garnacha) y  acidez notable (Viura), aún a pesar de tratarse de un vino del 2007, lo cual siempre se agradece, algo justo de cuerpo (la Tempranillo hace lo que puede). El resultado final sin embargo, merece una buena nota, si de lo que se trata es de disfrutar, además con una relación calidad-precio inmejorable.

Bodega Clássica hace honor a su nombre y rescata de la noche de los tiempos un ensamblaje de uvas que bien podrían proceder de la viña del abuelo.

Bodega Clássica, un valor seguro para los enoaficionados más nostálgicos...