miércoles, 17 de agosto de 2016

> Cata Palacio del Camino Real (DOc. Rioja) en Tomevinos





Los pequeños viticultores riojanos del siglo pasado, aquellos más tradicionales y familiares, cultivaban las vides con las que luego elaboraban su propio vino como parte del sustento económico de sus familias. En aquel entonces el vino era considerado un alimento, un bien imprescindible para que los hombres pudieran desarrollar las labores agrícolas incluso sometidos a la más exigente de las climatologías. En aquellos duros años, los trabajadores del campo dependían exclusivamente de su esfuerzo y las largas jornadas "de sol a sol" se cubrían, tal y como nos dijo hace no mucho tiempo un bodeguero y viticultor, "a golpe de pico, pala, sardina rancia y trago de vino". Por tanto, la elaboración en el seno de cada familia de su propio vino, garantizaba el combustible necesario para los trabajos de la tierra, a la vez que suponía un ahorro considerable al no tener que depender de otros productores.

Tal y como ya describimos (y casi novelamos) en una entrada anterior, aquellos vinos eran recios y robustos. En realidad se trataba de unos vinos elaborados sin conocimiento técnico alguno, tan solo amparados por la tradición familiar de generaciones previas y basados en el principio de prueba y error. Lo habitual era poseer una sola parcela de viñedo, normalmente heredada, en la que se cultivaban las variedades de uva autóctonas más adaptadas. En tierras riojanas las más habituales eran la Tempranillo y la Garnacha entre las tintas, y la Viura y la Malvasía entre las castas blancas, casi siempre mezcladas todas ellas en un mismo viñedo. El día de la vendimia se convertía en una fiesta familiar en la que incluso los niños más pequeños participaban activamente. La cosecha se trasladaba al lagar, propio o arrendado, y se realizaba el pisado de la uva para la extracción del mosto, tras la cual se dejaba que se iniciara la fermentación. A partir de ahí todo quedaba en manos del destino.




Aunque organolépticamente en nada se parecen, el grupo bodeguero Vintae, originario de La Rioja pero actualmente extendido a 15 denominaciones de origen españolas, elabora con el nombre Palacio del Camino Real una serie de vinos que pretenden rendir un homenaje a aquellos otros vinos más ancestrales. Ellos fueron los protagonistas de la cata a la que asistimos en Tomevinos. Con una presentación exterior y un etiquetado que sólo puede ser calificado como vintage, los vinos de Palacio del Camino Real tiene un denominador común: la presencia en el ensamblaje de la Viura, rememorando aquellos vinos atávicos en los que se mezclaban variedades tintas y blancas, toda una rareza a día de hoy, con uvas cultivadas en viñedos casi escondidos en el valle del río Najerilla. Detallaremos a continuación las notas de cata de los vinos que tuvimos ocasión de probar.


Vinos protagonistas de la cata

PALACIO DEL CAMINO REAL BLANCO 2014
Según su etiquetado elaborado con Malvasía, Viura, Garnacha Blanca y otras variedades, con posterior crianza durante 3 meses en barrica. Amarillo dorado algo evolucionado. Poco expresivo en nariz. Frutas de pepita, almíbar, cítricos y un suave tostado. Rica e intensa acidez. Algo seco en boca. Muy sutil amargor. Largo postgusto. Correcto y poco más. No enamora. Un blanco clásico riojano.

PALACIO DEL CAMINO REAL ROSADO 2015
Garnacha y Viura, en porcentajes desconocidos. Sin crianza. Rosa pálido ligeramente cobrizo, casi oro rosa. Fresa ácida muy lejana. Caramelo de nata y fresa. Recuerdo fermentativo. Acidez media. Algo alcohólico. Sutil amargor final. Carente de volumen y estructura. Sin pena ni gloria.


Palacio del Camino Real Crianza


PALACIO DEL CAMINO REAL CRIANZA 2012
Ensamblaje de Garnacha, Tempranillo y Viura, con posterior crianza durante 18 meses en barrica de roble francés y americano. Visualmente de color rojo picota de capa media-baja con ribete granate. Fruta roja, regaliz, grosellas, tabaco, cueros y pimienta negra en nariz. Acidez media. Muy ligero en boca. Bien equilibrado y ensamblado. Postgusto de media duración. Poco evocador. Para disfrutar...





PALACIO DEL CAMINO REAL RESERVA 2008
Idéntico ensamblaje al del vino anterior. Garnacha, Tempranillo y Viura, con crianza durante 20 meses en barrica de roble francés y americano. En fase visual, color rojo picota de capa media-alta con ribete teja. Ataque alcohólico. Fruta negra pasificada (ciruelas, higos). Cueros, orejones y tabaco. Algo más estructurado que el anterior. Postgusto medio aunque insuficiente para llegar a seducir. Sorprende que una diferencia de tan sólo dos meses en la duración de la crianza dé como resultado vinos tan distintos. Probablemente la edad de las barricas utilizadas no sea la misma, sin olvidar la lógica evolución del Reserva una vez embotellado.



Palacio del Camino Real Reserva

El resultado final son unos vinos honrados, con una inmejorable relación calidad-precio y que sirven para rendir un sincero y merecido homenaje a todos aquellos viticultores que hicieron de la tradición su forma de ganarse la vida. Sin su esfuerzo, jamás hubiéramos llegado hasta aquí.

Eternamente agradecidos...





viernes, 5 de agosto de 2016

> Tintos para el verano





Quien haya llegado hasta aquí, irremediablemente atraído por ese título cargado de doble intención, en busca de la receta definitiva de ese sospechoso brebaje elaborado mediante la adición a un honrado vino tinto de sabe Dios qué ingredientes, pócima secreta con la que los turistas son capaces de acompañar su paella en cualquier chiringuito de playa de la costa mediterránea, lamentamos profundamente informarle de que se ha equivocado.

Tal y como siempre hemos hecho en este blog, hablaremos exclusivamente de vinos, concretamente de cuatro vinos tintos cuyo consumo en esta época estival, cálida y sofocante, resulta agradable e incluso muy recomendable. Tienen estos vinos como denominador común un elevado contenido frutal y una frescura intrínseca en forma de acidez, imprescindible para equilibrar su contenido alcohólico, que aunque no sea demasiado elevado, es inherente a cualquier vino. 

Otro detalle de importancia vital es la temperatura de servicio. En cualquier otra época del año intentaremos degustar los tintos por encima de 16ºC, para poder apreciar todos sus aromas y matices, en especial si se trata de tintos con crianza en barrica. No estamos ante tal supuesto, los tintos estivales que presentaremos son vinos jóvenes, sin paso por madera o con un redondeo mínimo en roble, de modo que aconsejamos una temperatura de servicio en torno a los 12-13ºC, como si de un rosado se tratase. Todos ellos son vinos "de trago largo", vinos para disfrutar y para beber, gracias a su frutosidad y su marcada acidez,  de baja astringencia y moderado contenido alcohólico.





Comenzaremos con el Castillo de Monjardín Pinot Noir 2014, elaborado por las bodegas con el mismo nombre, pertenecientes a la DO. Navarra. Monovarietal de dicha variedad de uva, sutil y delicada, con una breve estancia en barrica de roble durante 9 meses. Rojo suave de capa media con ribete granate. Más floral que frutal en nariz (violetas y jazmín). Fondo de tierra húmeda y frutas rojas. Fácil paso por boca, equilibrado y algo mineral. Final corto alegremente especiado (pimienta blanca).



Curiosa etiqueta la del Hello World Roble 2015, muy dirigida al público joven. Botella borgoñona con tapón de corcho que no requiere empleo del sacacorchos. Muy práctico y cómodo, perfecto para una merienda campestre improvisada. Elaborado por las conquenses Bodegas Finca la Estacada y comercializado como VT. Castilla, se trata de un monovarietal de Cabernet Franc, casta muy poco habitual en tierras españolas aunque cada vez más emergente. Picota de capa alta con ribete malva, gran cantidad de lágrima intensamente pigmentada. Ataque dulzón en nariz (caramelo) que deja paso a frutas rojas y negras. En boca resulta algo astringente de inicio, sensación rápidamente amortiguada por su elevada carga frutal. Medianamente voluminoso, nada pesado, se bebe con alegría. Final medio, no demasiado evocador, con alguna especia y un curioso fondo a orejones secos. Muy peculiar y con una inmejorable relación calidad-precio.

Terrae SO2 Free. Imagen cortesía de Julio Viela


Bodegas Tempore en Lécera (Zaragoza) elaboran una discreta maravilla llamada Terrae SO2 Free 2015, único monovarietal de Garnacha de cultivo ecológico sin sulfitos añadidos en toda España. Comercializado como VT. Bajo Aragón, visualmente es de un color rojo guinda de capa media con ribete azulado muy brillante y atractivo. Muy glicérico, generosa cantidad de lágrima escasamente pigmentada y de lenta caída. Nariz con predominio de las frutas rojas maduras y en boca resulta muy agradable, ricamente ácido, fácil de beber, ágil y algo goloso. Postgusto medio-largo.


Detalle de la etiqueta del Viña Urbezo 2015. Fuente: zaforsa.es


Nuestra última recomendación es otro vino aragonés, en esta ocasión de la DO. Cariñena elaborado por Bodegas Solar de Urbezo, recuperando la tradicional técnica de la "maceración carbónica". El Viña Urbezo 2015 ensambla dos variedades tintas autóctonas (Garnacha y Tempranillo) con una foránea (Merlot), ésta última en menor porcentaje. El resultado es un vino de un espectacular color rojo guinda de capa media-alta con ribete violeta y abundante lágrima, abierto y rico en nariz, cargado de fruta roja y especias blancas con algún recuerdo a azúcar quemado. Amable en su paso por boca, adecuadamente astringente y atractivamente ácido. Final de persistencia media de nuevo muy frutal.

Cuatro propuestas para disfrutar de los vinos tintos durante este verano.








domingo, 17 de julio de 2016

> Cata Lagar D´Amprius con Balbino Lacosta en Tomevinos




Arrinconada en el sureste de la provincia de Teruel se encuentra la apenas conocida comarca del Matarraña. Sus sierras y montes, sus suelos y su vegetación de clara influencia mediterránea recuerdan a las cercanas tierras levantinas de las que apenas dista un puñado de kilómetros. En ese recodo del paraíso, unos enamorados de los vinos decidieron plantar, como quien dice hace cuatro días, varios viñedos de Garnacha, Syrah, Chardonnay y Gewürztraminer. En la actualidad esos jóvenes viñedos se encuentran todavía en plena progresión, sin embargo la expresión que sus uvas están alcanzando es absolutamente sorprendente, tanto en potencia como en complejidad aromática. Esa riqueza obtenida en la viña obsesiona a la bodega Lagar D´ Amprius durante la elaboración de sus vinos, como bien se demuestra en los largos periodos de maceración prefermentativa, las prolongadas permanencias sobre lías y la delicadeza de sus filtrados antes del embotellado, todo ello con la exclusiva finalidad de lograr condensar lo que el viñedo proporciona en el interior de una botella de vino.

Siempre es un placer acudir a las catas organizadas por Tomevinos, pero en esta ocasión aún más si cabe al contar con la presencia, la sabiduría y la oratoria de D. Balbino Lacosta. A modo de introducción al primero de los vinos, la cata comenzó con unas breves pinceladas acerca de los vinos alemanes elaborados con Gewürztraminer, incidiendo en las notables diferencias climatológicas y de exposición a la luz solar entre éstos y los españoles, características que influyen notablemente no sólo en la elaboración sino también en la perdurabilidad y evolución en botella. En ese sentido el Lagar D´Amprius Gewürztraminer 2013 es un vino "más alemán que español". 100% Gewürztraminer, se mostró de un amarillo dorado de capa alta, algo cerrado de inicio, pero muy floral una vez abierto (claveles y rosas marchitas). Monte bajo, hierbas aromáticas y frutas de hueso. Fondo de hidrocarburo, entre metálico y mineral difícil de interpretar. De gran complejidad y equilibrio en boca, tal vez algo pesado. Postgusto muy largo, casi eterno. Un Gewürztraminer diferente y con personalidad, que no hizo sino confirmar nuestras apreciaciones del año pasado detalladas en una entrada anterior.

Francamente interesante resultó el segundo vino de la cata. El Lagar D´Amprius Chardonnay 2014, monovarietal de Chardonnay de color amarillo dorado de capa media. Frutas de pepita muy maduras (manzanas, peras) y alguna de hueso (ciruelas). Más ácido que el anterior. Graso y untuoso en boca. Recuerdos mantequillosos y de bollería. Postgusto largo. Sensacional vino. Muy evidente, tanto en este vino como en el anterior, el trabajo sobre lías, vital para aportar esas sensaciones aterciopeladas en boca. Cierta polémica se levantó acerca del empleo o no de barricas en la elaboración de estos dos vinos blancos. El ponente y alguno de los asistentes opinaron que sí había habido paso por barrica. En nuestra humilde opinión, casualmente coincidente con la información proporcionada por la propia bodega en su página web, creemos que esas notas de panadería y ese componente untuoso proceden de la crianza sobre lías en acero inoxidable así como de la evolución en botella. ¿Quién está en lo cierto? ¿Alguna ayuda tecnológica no confesada? ¿Madera "alternativa" quizás? Sólo el enólogo tiene la respuesta a este enigma.


Vinos protagonistas de la cata



Enormes expectativas precedieron al descorche del primer tinto de la noche. El Lagar D´Amprius Syrah-Garnacha 2014 (65% Syrah, 35% Garnacha) se reveló de un color rojo picota de capa alta con ribete rubí. Fantásticos aromas a aceitunas negras y a confitura de tomate a copa parada. Frutas negras (moras, ciruelas). Astringencia media. Potente. Con recorrido en botella. Algo carente de redondeo. Muy interesante. En el resultado final, predomina la Syrah y apenas deja expresarse a la Garnacha. Quizás un ajuste en los porcentajes de cada variedad sería interesante en futuras añadas.

Concluimos la velada con una mini-cata vertical del monovarietal Lagar D´Amprius Garnacha 2013 y 2014. Color rojo picota de capa alta con ribete granate el 2013, algo reductivo de inicio. Frutas negras (moras, ciruelas). Pimienta negra. Excelente en fase nasal, defraudó sin embargo en boca, por su paso fluido y su escasa longitud en el postgusto. El 2014 sin embargo sedujo de principio a fin. Rojo cereza de capa media con ribete granate. Flores azules (lirios, malvas, violetas) y regaliz. Monte bajo y hierbas aromáticas. Frutas rojas y negras (moras, grosellas). Redondo y equilibrado. Postgusto medio-largo.


Foto de grupo con Balbino Lacosta

Después de asistir a esta cata, tomamos conciencia de que nos quedan un par de cosas pendientes. La primera de ellas es visitar el Matarraña tan pronto como sea posible para conocer de primera mano pequeños proyectos enológicos tan interesantes como Lagar D´Amprius o Mas de Torubio. Y la segunda de las anotaciones en la agenda es, sin lugar a dudas, no perder el contacto con D. Balbino Lacosta, inagotable fuente de conocimiento e información, todo un lujo para unos meros aficionados como es nuestro caso.

Como siempre... Gracias, maestro!



lunes, 4 de julio de 2016

> X Feria de los Vinos de Aragón en Montañana ( y II )




Tal y como adelantamos en la anterior entrada, la X Feria de los Vinos de Aragón en Montañana supuso un record en cuanto a número de bodegas expositoras. La inmensa mayoría de ellas contaban con la experiencia de ediciones anteriores y, probablemente por ese motivo, decidieron poner el acento en la presentación de sus nuevos vinos para este año 2016. Como es de suponer, no faltaron referencias conocidas y exitosas, tanto de bodegas grandes, el Tres Picos de Bodegas Borsao o el Garnacha Viñas Viejas de Bodegas San Alejandro serían claros ejemplos de vinos sólidamente implantados en el mercado, como también los vinos de bodegas más humildes, Mas de Torubio (Cloteta, Xado, etc) y Bodega DCueva DMonegros (Duna y Sed), sólo por poner algunos ejemplos. 


Galardones del Borsao Blanco Selección. Fuente: bodegasborsao.com


Por seguir un orden más o menos lógico, detallaremos a continuación nuestras opiniones agrupando los vinos catados no por bodegas, sino por tipo de vino.  Fueron numerosos los vinos blancos que tuvimos oportunidad de probar. Un viejo conocido acudió a despedirse de nosotros: el Borsao Blanco Selección, 100% Macabeo con 3 meses de barrica, vino que será posiblemente sustituido próximamente por un ensamblaje de Chardonnay y Macabeo en porcentajes desconocidos por ahora, información obtenida off the record varias semanas atrás gracias a nuestros contactos en dicha bodega. Por este año disfrutamos de su color amarillo pajizo y de su nariz de flores blancas, cítricos e hinojo. Ataque algo seco en boca, ligeramente dulce y moderadamente ácido. Bien equilibrado y refrescante con un atisbo salino. Hasta siempre, amigo... 


Etiqueta del Azzulo 2015


Imagen promocional del nuevo vino de Bodegas Aragonesas


En relación a otros blancos, como el Mingua Blanco de Bodegas Fábregas,  el Baltasar Gracián Blanco de Hielo de San Alejandro, el Xado Blanco de Mas de Torubio y el Duna de DCueva DMonegros ya hemos comentado sus virtudes en otras ocasiones, así que nos centraremos en un blanco novedoso de Bodegas Aragonesas. Precedido de una intensa campaña publicitaria y con una presentación original y refrescante, el Azzulo 2015 fue lanzado al mercado apenas unas semanas antes de esta feria. Un vino enormemente comercial, de baja graduación, destinado al público joven, particularmente al femenino, elaborado íntegramente con uva Macabeo. Amarillo pajizo muy claro, nariz floral y frutal a partes iguales. Mosto y almíbar. Dulce y ácido en su justa medida, con un resto de carbónico que le confiere gran parte de su atractivo. Final corto y poco evocador. Como las bicicletas, este vino también parece ser para el verano. Un producto muy de temporada y exitoso sin duda, a lo cual ayuda un precio de venta muy asequible. 


   


Nos adentramos en un territorio complicado: los rosados... En realidad sin mucha lógica nos fijamos como objetivo encontrar un rosado dulce y frutal que nos enamorara, un rosado "de toda la vida", con sus frutas rojas y su recuerdo a piruleta de fresa, y en ese sentido nos dejamos cortejar por los del Somontano. Bodegas Aldahara, Bodegas Laus y Bodegas Meler, monovarietales de Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon respectivamente, nos rondaron durante horas, sin lograr que les entregáramos nuestro corazón. Los dos primeros nos resultaron visualmente atractivos, interesantes en nariz pero algo planos en boca. El tercero fue de menos a más, mejor en fase gustativa que en olfativa y visual, siempre según nuestros gustos.


Próxima Estación Rosado 2015

Despechados y algo desilusionados buscamos consuelo en una zona geográfica limítrofe: el Alto Gállego, donde Bodegas Edra acaba de sacar al mercado un rosado muy especial, empezando por su nombre: Próxima Estación Rosado 2015. 100% Syrah, se elabora sin prensado, sólo por sangrado de la uva durante aproximadamente 2 horas. Con una producción aproximada de 2000 botellas supone una novedad en el catálogo de esta bodega que tuvimos ocasión de visitar hace tan sólo unos meses. De color rojo intenso, es casi como un tinto de capa baja, de hecho visualmente nos recordó a algunos tintos de Pinot Noir. En nariz parece algo reductivo de inicio, pero no es un defecto sino una característica propia. Poco definido en nariz, ni siquiera una vez atemperado. Desconcertante y sorprendente en una cata a ciegas. En boca es espectacular. Frutas rojas más que maduras (cerezas, ciruelas, guindas). Postgusto medio. Marcada acidez que invita a beber. Algo alcohólico. Potente y especiado. Muy gastronómico. Interesante y diferente.


Próxima Estación 2015. ¿Rosado o tinto?



Con Alex Ascaso de Bodegas Edra

Escasas sorpresas en el capítulo de vinos tintos. Es evidente el claro retroceso que han sufrido los monovarietales de uvas foráneas. Hace unos años las bodegas pugnaban por comercializar un Merlot, un Syrah o un Cabernet, indudablemente influenciadas por el mercado internacional. Esta moda pertenece al pasado y ya ha quedado atrás, al menos por el momento. El mercado actual aboga por poner en valor el territorio y el suelo, el terroir del que hablan los franceses, y en ese sentido se sigue apostando por la Garnacha, sola o en compañía de otras variedades tintas. Existen honrosas excepciones, como el Quinta Mazuela 2010 el cual tuvimos ocasión de probar, un vino enorme y poderoso, una obra de arte embotellada, elaborado en Cariñena en base a un coupage de Tempranillo, Merlot y Petit Verdot. Catado un poco apresuradamente, no pudimos disfrutar todo lo necesario de él, nos queda pendiente una visita a la bodega tal vez  el próximo otoño. Sin duda lo merece...


Segeda 2014


La única novedad interesante fue la encarnada por el  Segeda 2014 de Bodegas Augusta Bilbilis, vino de nuevo cuño del que ya tuvimos ocasión de hablar en la entrada anterior y que apuesta por un ensamblaje a todas luces exitoso. Garnacha y Syrah con un breve paso por barrica de roble francés y americano de tostado medio con un resultado que no puede ser más satisfactorio. Rojo cereza de capa media con menisco rubí. Frutas rojas, aceitunas negras, especias y caramelo de café con leche. Acidez muy interesante en boca, moderada astringencia nada exagerada. Un vino de interesante complejidad y con larga vida por delante. Para no perderle la pista.

Seguiremos informando...

Selfie de grupo durante la feria

martes, 21 de junio de 2016

> X Feria de los Vinos de Aragón en Montañana (I)




El pasado fin de semana se celebró por décimo año consecutivo la que probablemente sea la feria enológica más querida por todos los zaragozanos.  La X Feria de los Vinos de Aragón en Montañana abrió sus puertas tras un incómodo cambio de fechas, motivado por las dificultades impuestas por parte de la nueva e inexperta administración municipal, siempre dispuesta a desfavorecer iniciativas exitosas, especialmente si no proceden de ella misma. 

El funcionamiento general de la feria fue similar al de años anteriores. Escasos son los cambios que pudimos apreciar, el más significativo sin duda fue la instalación de la carpa de maridajes en una ubicación diferente, carpa que asimismo sirvió para situar las taquillas de venta de copas y cupones de puntos. Acierto pleno el de la organización en este sentido, pues en ediciones previas las largas colas frente a los mostradores de las taquillas impedían el acceso a los stands de las bodegas expositoras. La consecuencia inmediata de dicha decisión ha sido un incremento en la superficie expositiva y en el número de bodegas asistentes, así como una mayor comodidad para el público en todos los sentidos. Desconocemos por qué dos bodegas fueron exiliadas a la carpa de maridajes, quizás por problemas de espacio, cuando todas las demás colocaron sus stands en el interior del pabellón.


Vinos protagonistas de la cata DO. Somontano


Nos pareció detectar algo menos de afluencia de público particularmente el viernes, tanto en la feria como en las catas, extremo éste confirmado posteriormente en conversaciones con los responsables de algunas bodegas. Todo el mundo coincide en que la celebración de la feria en el mes de Junio resulta demasiado tarde. Confiemos en que para futuras ediciones sea posible regresar al añorado mes de Abril, mucho más adecuado para este tipo de eventos, según pudimos constatar pulsando la opinión de asistentes y profesionales. La edición de este año 2016 era "cuestión de supervivencia". Si esta feria ha logrado sobrevivir, el mérito será íntegramente de la organización. Si por el contrario, las trabas administrativas consiguen impedir la celebración en años venideros, quien deberá asumir dicha responsabilidad será el consistorio. 

Pero volvamos a temas más interesantes...


Mingua Blanco 2015 (Bodegas Fábregas)


El viernes asistimos a la cata de la DO. Somontano, conducida como en años anteriores por la encantadora Raquel Latre, sumiller del Consejo Regulador. Iniciamos el recorrido por la única Denominación de Origen en tierras oscenses probando el Mingua Blanco 2015 de Bodegas Fábregas, ensamblaje casi a partes iguales de Garnacha Blanca y Chardonnay, con un pequeño porcentaje de Gewürztraminer no incluido en la etiqueta, aunque "confesado" sin rubor alguno a posteriori por la bodega en  el transcurso de una conversación informal. Visualmente de un color amarillo trigueño ligeramente verdoso, limpio y brillante. Muy aromático, con predominio de frutas de pepita (manzanas) y plátano. Intensa acidez muy agradable. Postgusto medio-largo. Buen inicio de feria.


Meler Rosado 2015 (Bodegas Meler)


La actual moda de elaborar rosados de capa baja ha logrado convencer a la mayoría de las bodegas, y dicha disminución cromática ha traído, en nuestra opinión, la funesta consecuencia de reducir la carga aromática. A día de hoy es difícil dar con un rosado de los de antes, con sus fresones y frambuesas, con su golosidad y su dulzor intenso. De hecho lo intentamos sin lograrlo durante los tres días de feria. En ese sentido, la cata del Meler Rosado 2015 de Bodegas Meler despertó menos pasión que en años anteriores. Monovarietal de Cabernet-Sauvignon de color rosa mucho más tenue que en añadas previas, en fase nasal se mostró algo láctico y fermentativo, con recuerdo a chicle de fresa ácida. En boca resultó correcto, aunque algo ensombrecido por un cierto amargor herbáceo final. Queda lejos de su antecesor de 2014, capaz de codearse sin complejos con rivales tan serios como el célebre Enate Rosado.


Aldahara Rasé 2014 (Bodegas Aldahara)


El primer tinto catado fue un viejo conocido. El Aldahara Rasé 2014 de Bodegas Aldahara, monovarietal de una de las castas tintas más seductoras como es la Syrah, resultó como todos los años el vino más atractivo de todos los catados. Rojo cereza de capa media-alta y ribete granate, abundante lágrima intensamente pigmentada. Fase nasal rica en fruta roja y negra, pimentón y toffe. Perfectamente equilibrado. Redondo. Excelente. Final medio-largo. Un vino sensacional. 


Reyes de Aragón Brut Nature (Bodegas Langa)


Al día siguiente, sábado para más señas, acudimos a la cata de las DOs. Calatayud y Cariñena, aunque los vinos bilbilitanos fueron mayoría entre los presentados por Ismael Ardid, sumiller y ameno conversador. Resultó novedoso comenzar la cata con un cava, algo inédito hasta la fecha en esta feria, y el Reyes de Aragón Reserva Brut Nature de Bodegas Langa no defraudó. Coupage clásico de Macabeo y Chardonnay se reveló de un amarillo pajizo con burbuja fina. Rico en aromas cítricos, azahar, flores blancas y recuerdos de bollería, resultando sin embargo poco complejo y algo plano. Su largo postgusto y su escaso amargor final dejaron alto el pabellón de los cavas aragoneses. Hay vida fuera de San Sadurní de Noya...


Blanca y Radiante (Bodegas Heredad Carlos Valero)


Continuamos con el Blanca y Radiante 2015 de Bodegas Heredad Carlos Valero. 100% Garnacha Blanca perteneciente a la DO. Campo de Borja elaborado bajo la batuta técnica del master of wine Norrel Robertson, asentado desde hace más de diez años en Calatayud y responsable de la asesoría enológica de numerosas bodegas a través de su empresa "El Escocés Volante". Con esa imponente tarjeta de presentación afrontamos la cata de este blanco sin crianza de color amarillo ligeramente verdoso. Incómodo ataque en nariz con recuerdo a esmalte de uñas (?). Notablemente ácido en boca, cítricos y almendras amargas sobre un fondo salino. Toques "ajerezados", podría recordar a un fino o a una manzanilla de Sanlúcar. Muy extraño, aunque no exento de personalidad.


Segeda 2014 (Bodegas Augusta Bilbilis)


Dos tintos de la DO. Calatayud acudieron en nuestro rescate y el primero de ellos supuso una novedad absoluta. Recién sacado al mercado, el Segeda 2014 de Bodegas Augusta Bilbilis toma el nombre de un antiguo poblado celtíbero de la comarca en el que se han encontrado restos arqueológicos que atestiguan ancestrales procesos de elaboración de vino. Se trata de un tinto resultado de un ensamblaje ideal: Garnacha y Syrah. Si a ello se le añade un breve paso por barrica de roble francés y americano de tostado medio, como es el caso, el resultado no puede ser más satisfactorio. Rojo cereza de capa media con menisco rubí. Frutas rojas, aceitunas negras, especias, caramelo de café con leche. Acidez muy interesante en boca, moderada astringencia nada molesta. Quizás algo carente de estructura. Final ricamente especiado. Un vino complejo y con larga vida por delante. Premiado con un Bacchus de Plata este año, nos atrevemos a pronosticar que no será el último galardón que logre. Más que prometedor.


Baltasar Gracián Reserva 2011 (Bodegas San Alejandro)


Cerramos la cata con el Baltasar Gracián Reserva 2011 de Bodegas San Alejandro. Idéntico coupage que el vino anterior pero con 18 meses de crianza en barrica. Rojo picota de capa alta con ribete granate que insinúa reflejos teja. Fase nasal con predominio de la fruta roja y negra escarchada sin llegar a estar pasificada. Terciarios y demás notas de crianza perfectamente integradas. Muy equilibrado. Agradece oxigenación e incluso decantación. Potente y gastronómico. Para disfrutar sin prisa.

En la próxima entrada hablaremos de algunas de las novedades presentadas en esta edición. Un blanco muy femenino, un rosado que parece tinto y un tinto con mucho futuro.

Hasta pronto...

Vinos protagonistas de la cata DOs. Calatayud y Campo de Borja

sábado, 18 de junio de 2016

> Gewürztraminer Airlines





La región francesa de Alsacia se extiende en una estrecha franja de orientación norte-sur en paralelo con la frontera alemana y el río Rhin. Protegida del clima atlántico por la región boscosa de los Vosgos goza de un escaso índice pluviométrico y de unas temperaturas medias algo superiores a lo que cabría esperar dada su latitud. Tradicionalmente ha sido una zona productora de vinos blancos secos y dulces, elaborados con variedades autóctonas tales como Pinot Blanc, Pinot Gris, Riesling, GewürztraminerSylvaner. 


Mapa de Alsacia

A ambos lados de la frontera francoalemana abundan las bodegas, habitualmente de tipo familiar, elaboradoras de vinos blancos que tienen como base las citadas variedades de uva. Independientemente de su pasaporte, todos estos vinos tienen unas características comunes: son vinos ácidos y cítricos, muy florales, atractivamente aromáticos y con elevado contenido en azúcares. Cada productor decide cómo quiere elaborar su vino, con algo de azúcar residual deteniendo la fermentación o permitiendo que se consuma en su totalidad, así que podemos encontrarnos con vinos secos, semisecos y dulces. En Francia no existe obligación alguna de incorporar esta información en el etiquetado, sin embargo en Alemania los productores acostumbran a indicar el porcentaje de azúcar residual para que el consumidor conozca de antemano qué tipo de vino va a degustar. 

Aunque originarias de zonas más bien frías, algunas de estas castas de uva blanca han conseguido obtener una magnífica expresión en regiones geográficas cálidas, tales como el Somontano, el Penedés, el Alt Empordá e incluso Extremadura, considerándose ésta última el límite meridional en Europa del cultivo de estos tipos de uva. De entre todas las variedades originarias de Alsacia, tal vez sólo con el permiso de la Riesling, la aromática Gewürztraminer es probablemente la más conocida y difundida a nivel mundial. 


Vinos protagonistas de la cata


La cata diseñada por Tomevinos tuvo como protagonista a esta última variedad de uva blanca, tan atractiva como impronunciable, y propuso a los asistentes un tour por distintos territorios europeos. De manera que subimos a bordo del avión de Gewürztraminer Airlines, nos acomodamos en nuestros asientos y nos dispusimos a emprender un viaje con destino a Francia, España y Alemania.


En la sala de embarque

Nuestra primera escala fue Alsacia (Francia), un poco por respetar los orígenes. El Scherer 2014 elaborado por Bodegas Andre Sherer se presentó en botella alsaciana de color verde. Visualmente de un amarillo dorado con ribete plateado. Miel y flores amarillas. Frutas de pepita muy maduras. Muy agradable fase nasal. Sedoso en boca. Voluminoso y untuoso. Acido como cabría esperar. Postgusto largo y especiado. Un excelente comienzo.


Sommos Gewürztraminer 2015

La siguiente etapa del viaje nos dejó en tierras aragonesas catando el Sommos Gewürztraminer 2015, elaborado por Bodegas Sommos (DO. Somontano). Imponente presentación exterior en botella tipo flauta alsaciana de color caramelo. Amarillo trigueño con ribete que se insinúa algo verdoso en fase visual. Cítrico y especiado en nariz. Ataque ligeramente reductivo de inicio. Marcada acidez en fase gustativa, menos dulce de lo esperado, incluso sutilmente salino. Postgusto corto. Tal vez demasiado ligero en su paso por boca, algo carente de estructura y volumen. Una pequeña decepción.


Villa Wolf Gewürztraminer2015


De regreso a centroeuropa, nuestro siguiente destino fue Alemania. El Villa Wolf 2015 elaborado por las bodegas homónimas situadas en Pfalz (Alemania), se mostró de color amarillo pajizo apenas sin ribete. Todo seducción en fase olfativa. Albaricoque y otras frutas de hueso. Rosas y más rosas. Un curioso recuerdo vegetal... a cebollino (?). Entrada dulce en boca. Acidez media. Poco voluminoso. Final quizás demasiado corto. Por sorprendente, nuestro preferido de la cata a pesar de todo.


Selfie de grupo durante unos de los vuelos


Viaje de vuelta a la DO. Somontano, zona geográfica donde la Gewürztraminer ha logrado una fantástica adaptación. Bodegas Pirineos elabora un monovarietal emparentado con el antiguo Marboré Blanco, vino de autor resultado del ensamblaje de varias castas blancas con crianza en barrica. EPirineos Colección 2015 Gewürztraminer se presentó en botella bordelesa con etiqueta clásica de la bodega. Una vez en la copa se mostró de un amarillo dorado con ribete algo verdoso. Atractivo y con personalidad. Macedonia, frutas de pepita y frutas de hueso. Más frutal que floral. Pétalos marchitos. Untuoso y graso. Bien equilibrado. Final largo sutilmente amargo nada incómodo. Muy correcto. Interesante.


Suerte del Rey Gewürztraminer 2014

El siguiente traslado fue un vuelo interior hasta la provincia de de Badajoz, concretamente hasta la localidad de Almendralejo donde Bodegas Peña del Valle elabora el Suerte del Rey 2014, comercializado como Vino de la Tierra de Extremadura. Botella bordelesa y etiqueta poco llamativa. Dorado de capa alta, quizás demasiado, algo evolucionado. Muy glicérico. Peras y otras frutas maduras. Curry. Hoja de tomate. Recuerdo fermentativo en fase gustativa (queso azul?). Muy diferente al resto. Nada fiel a la variedad. Puede recordar a un moscatel seco. Peculiar. Precio muy competitivo.

Viñas del vero  Gewürztraminer 2014

Nuestro último vuelo hacia el norte nos llevó finalmente a tierras oscenses. Bodegas Viñas del Vero (DO. Somontano) elabora en Barbastro su VdV Gewürztraminer 2014, con total certeza el mejor monovarietal de este cepaje que hayamos probado jamás. Año tras año resulta excelente, lo cual nos hace pensar que cuentan con la receta mágica para el cultivo y para la elaboración de este vino. Suele decirse que cuando algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Así es el VdV Gewürztraminer... Botella tipo flauta alsaciana de color verde con etiqueta corporativa. Amarillo trigueño con ribete verdoso, limpio y brillante, de capa nada exagerada a pesar de tratarse de la misma añada 2014 del vino anterior. Voluptuosa fase nasal: frutas tropicales, pétalos de rosa, azahar y frutas de pepita (melocotón, paraguayo). Untuoso y cremoso, más dulce que ácido en boca, mejor equilibrado que en sus inicios, donde podía resultar en exceso dulzón. Postgusto medio. Aguanta muy bien en botella el paso del tiempo, añadas atrasadas, aunque con algo de evolución, están igualmente deliciosas. En nuestra opinión, es un vino para disfrutar sin acompañamiento o con un suave aperitivo. Su exuberancia puede entrar en conflicto gustativo con algunos platos. Un clásico que no decepciona nunca. Sencillamente perfecto.


VdV Gewürztraminer 2010, catado recientemente

Señoras y señores pasajeros, estamos llegando a nuestro último destino. Deseamos que hayan tenido un agradable vuelo. El comandante y la tripulación esperan volver a recibirles de nuevo a bordo.

Gracias por volar con Gewürztraminer Airlines...