jueves, 2 de mayo de 2019

> Hotel Casa de San Martín: el sonido del silencio en La Solana




Marzo de 1988, Karkar Island, Nueva Guinea. Un joven occidental de aspecto decidido inspecciona una plantación de cacao mientras conversa con un grupo de trabajadores... Abril de 2019, Sobrarbe (Huesca), España. Un atento inglés de cabellos plateados sirve una copa de vino a los huéspedes de su hotel en San Martín de La Solana... Con treinta años de separación, una misma persona protagoniza esas dos escenas -real la segunda, ficticia la primera- pero como suele decirse en italiano "si non e vero, e ben trovatto", así que empecemos desde el principio.

Vino y chocolate

David Robinson nació en Inglaterra un día de primavera hace unos cuantos años. Tras cursar sus estudios universitarios se especializó en el comercio de materias primas -cacao y café principalmente, aunque bien podría haberse tratado de madera o minerales- viajando a lo largo y ancho del globo. Recorrió África, Asia, América y Oceanía buscando los mejores cultivos y la máxima calidad de dichos productos, pequeños placeres gastronómicos de los que nunca recordamos sus orígenes, tal vez porque los tenemos al alcance de la mano en cualquier supermercado de los países más avanzados y olvidamos con frecuencia que detrás de cada paquete de café o cada tableta de chocolate hay un esfuerzo humano del que no somos conscientes. Tales cultivos son la forma de ganarse la vida en muchos puntos del planeta -en ocasiones la única forma lícita- pero ese trabajo no tendría sentido si nadie ejerciera de nexo entre el productor y el consumidor. 

Mapa del valle de La Solana

Vista del valle del río Ara desde La Solana

Exactamente ese fue el papel que David desempeñó durante años, un trabajo sólo apto para personas inquietas, ciudadanos del mundo dispuestos a cambiar de continente cada poco tiempo, un trabajo exigente desde el punto de vista físico, pero aún más desde el emocional. A lo mejor por todo ello, con el paso de los años, decidió emprender la búsqueda de un lugar donde recalar definitivamente. Eligió España, pensó primero en tierras andaluzas, después en Baleares y finalmente en el Pirineo. Inicialmente alguien le sugirió adquirir un pueblo abandonado, bastante numerosos en las zonas próximas al cauce del Ara -el único río del Pirineo Aragonés que no ha sido represado ni modificado por la mano del hombre- donde en la década de los 60 se proyectó la construcción de un gran pantano. El anuncio de aquella obra que nunca llegó a realizarse fue suficiente para herir mortalmente a numerosas localidades -la historia ignominiosa de Jánovas es la más conocida pero no la única-  bien por su ubicación en zona inundable, bien por el aislamiento al que se hubieran visto condenadas. A diferencia de lo sucedido en Jánovas, a los habitantes de Muro, Burgasé, San Felices, Tricas, Campol, Geré -la lista resulta interminable- no se les obligó a abandonar sus casas, más bien se les invitó a permutar sus propiedades por otros bienes inmuebles en capitales de provincia. La inmensa mayoría aceptaron, más pensando en el futuro de sus hijos que en ellos mismos, y allí quedaron sus casas y tierras a merced de las aguas que nunca las cubrieron.


Casa de San Martín y su entorno

Terrazas del Hotel Casa de San Martín

No todos los habitantes del valle se marcharon. Tres hermanos solteros, con esa terquedad que a los aragoneses se nos echa en cara tan a menudo, decidieron permanecer con su ganado en su casa en San Martín de La Solana, una casa por cierto con mucha historia, pues perteneció al abad del Monasterio de San Victorián -situado a los pies de la Peña Montañesa- como uno más entre los múltiples territorios encargados de suministrar bienes al mismo y que tras la desamortización de Mendizábal pasó a manos privadas convertida en casa de labranza, con corrales, pajares y almacenes agrícolas. La gran diferencia de la Casa de San Martín en relación al resto de casas abandonadas es que siempre estuvo habitada por sus legítimos propietarios, de manera que el día que aquel amable viajero inglés se puso en contacto con ellos, los documentos de propiedad no supusieron ningún inconveniente. Se llegó a un acuerdo con rapidez y David Robinson se convirtió en propietario de la casa y de las 92 hectáreas de bosque y monte que la rodean. Había encontrado su soñado lugar de retiro.


Puerta principal del Hotel Casa de San Martín

Porche

De alguna manera, la Casa de San Martín siempre estuvo predestinada a convertirse en lugar de hospedaje, así que David decidió convertirla en un hotel exclusivo y diferente, un hotel que invitara a conectar con la naturaleza, a la meditación y al recogimiento, para lo cual la peculiar ubicación de la casa -en lo alto de una loma que separa dos barrancos- así como su acceso -cinco kilómetros por pista forestal sin asfaltar- jugaron a su favor. Los trabajos de rehabilitación de la casa llevaron bastante tiempo, aunque por fortuna la estructura de aquella construcción en piedra se encontraba intacta, prueba indiscutible de que antiguamente se construía para la eternidad. Hubo que levantar todo el encalado que ocultaba las paredes de sillería y sanear las impresionantes techumbres de madera visibles a día de hoy. Algunos medianiles se eliminaron y se abrieron nuevas ventanas para dotar al interior de más luminosidad, el pajar se reconvirtió en comedor, se levantó un delicioso porche con vistas al valle del Ara y la estancia que antaño fue la capilla del abad se transformó en un agradable salón, como bien lo demuestra la pila para el agua bendita que se conserva en uno de sus muros. Varias imágenes de arte sacro protegen y amparan a quien se aloja en Casa de San Martín, rememorando su pasado religioso, porque en palabras de David "siempre han vivido en esa casa". 

Salón: bajo la luz, la pila del agua bendita

Un rincón con historia

Ocupa un lugar destacado junto a la mesa de recepción la copia de un retrato del canónigo José Duaso y Latre, eclesiástico aragonés natural del Valle de La Solana quien a principios del siglo XIX ostentó importantes roles políticos y de gestión. En aquellos años posteriores a la Guerra de la Independencia y durante la restauración del absolutismo, dio cobijo y protección a numerosos liberales y artistas en el desempeño de sus cargos en Madrid, entre los que estaba el autor del cuadro, el universal Francisco de Goya y Lucientes, quien pintó el lienzo original -perteneciente al Museo de Bellas Artes de Sevilla- como agradecimiento hacia el sacerdote.

Flores y luces

Salón y biblioteca

El hotel cuenta con diez habitaciones, todas con nombres de flores. Las estándar se distribuyen en los dos primeros pisos, mientras que las suites se ubican en una construcción adyacente al porche. Siguiendo la distribución tradicional de las casas de labranza, el primer piso acoge el hogar, a día de hoy todavía en uso, un rincón donde refugiarse en los días de climatología adversa mientras se escucha el crepitar de la lumbre. El tercer piso está ocupado por un impecable salón de estar, quizás la estancia más bonita de la casa -el techo de vigas de madera es absolutamente maravilloso- pero tal vez la más olvidada, en especial durante las épocas del año en que el tiempo resulta más benigno e invita a pasear por el exterior, disfrutando de los cuidados jardines que rodean la construcción y del latir de la naturaleza. El sonido del viento moviendo los árboles, el canto de los pájaros y el croar de las ranas acompañan al huésped en sus ratos de reposo, aunque en ocasiones, sin previo aviso ni motivo aparente, esa banda sonora natural cesa durante unos segundos y es posible escuchar el silencio del valle de La Solana. No dura mucho tiempo, enseguida reanudan las ranas su ruidosa actividad y se levanta otra racha de viento que vuelve a agitar los árboles, pero sólo por disfrutar esos breves momentos merece la pena alojarse en el Hotel Casa de San Martín.


Decoración cálida y acogedora en las habitaciones

Textiles y bordados

La decoración interior no puede ser de mejor gusto. Una perfecta combinación de piedra, forja, barro y madera, aderezada con adornos florales, música suave y luces cálidas en los salones. Las habitaciones son amplias y siguen la línea decorativa ya comentada, con mobiliario antiguo restaurado, armarios generosos, camas francamente cómodas y cuarto de baño en estilo rústico. La ropa de cama y baño es de un algodón de excelente calidad. Todas las habitaciones son exteriores y algunas disponen de una terraza desde donde contemplar los bosques que descienden hacia el valle del Ara. La página web del Hotel Casa de San Martín tiene a gala informar a quien la visita que no se dispone de aparato alguno de televisión, ni en las habitaciones ni en los salones, y podemos asegurar que en absoluto se echa en falta. 


El Pajar: piedra, pizarra y chimenea con espantabrujas
Mesa personalizada
Comedor

Como hemos comentado con anterioridad, el antiguo pajar se convirtió tras la remodelación en un elegante comedor con chimenea donde se sirve la cena y el desayuno. Se accede por un pasillo desde el salón del hogar en el primer piso y traspasar por primera vez sus puertas tiene algo de místico. Nada se deja al azar porque cada detalle es importante y de ello se encarga personalmente David. La luz tenue y el suave hilo musical son una clara invitación a hablar en voz baja, casi a susurrar, lo cual no puede ser un mejor comienzo para una velada romántica. Cada mesa se identifica -una vez acomodados los comensales- con una piedra de pizarra tallada con el nombre de la habitación, un bonito método que aúna eficiencia y tradición. 




Y en cuanto a la gastronomía, los protagonistas principales son los productos naturales de primera calidad. Las cenas se sirven a menú cerrado y constan de aperitivo, entrante, plato principal y postre. Por méritos propios, las carnes de cordero y ternera procedentes de los valles de la zona acaparan todas las atenciones. El trabajo en cocina es excelente, la presentación de los platos inmejorable y los tiempos de espera adecuados. Como suele ser habitual, el desayuno es tipo buffet dulce y salado, con repostería casera, zumos naturales y café de muy buena calidad.


Sentif (Bodegas Estrada Palacio) luciendo el sello de Vignerons

Y acerca del vino -casi se nos había olvidado- podemos afirmar que la carta es amplia y variada, con referencias de diferentes orígenes geográficos, aunque destacan los vinos pertenecientes a Vignerons de Huesca de los que ya hemos hablado largo y tendido en otras ocasiones. En cualquier caso, recomendamos al comensal que se deje llevar por los consejos de David, siempre dispuesto a orientar sabiamente a sus huéspedes. Así lo hicimos nosotros y disfrutamos de principio a fin, es decir, desde el aperitivo hasta el postre, con una botella de Sentif elaborado por Bodegas Estrada Palacio (Bespén) en base a un ensamblaje de tres variedades tintas -Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon- con prolongada permanencia en barrica de roble francés. Un vino como este representa en sí mismo una dualidad. Por un lado es la mejor definición de los vinos tintos de la moderna DO. Somontano -fusión de cepajes autóctonos y foráneos, crianza prolongada, etc- pero por otra parte es también la seña de identidad de esos pequeños productores que fieles a sus orígenes han decido continuar trabajando las mismas tierras que cultivaron sus antepasados, aferrados a sus casas y sus campos como hicieron aquellos habitantes de La Solana que se negaron a rendirse.


Un antiguo fudre reconvertido en elemento decorativo

Abandonamos el Hotel Casa de San Martín no sin antes echar una última mirada a su fachada de piedra y a sus impolutos jardines, al mismo tiempo que nos preguntábamos el motivo por el que alguien que ha vivido en los cinco continentes decidió echar raíces en este desconocido y recóndito valle del Pirineo Aragonés. 

Y prestando atención no tardamos en encontrar la respuesta. 

Únicamente escuchamos el silencio de La Solana...





viernes, 12 de abril de 2019

> Cata de Aragonum en Wine not?




Como suele decir un amigo, Zaragoza no es una plaza fácil para ciertos negocios, de manera que a Luis Dias se le debe reconocer un gran mérito por haber decidido emprender el camino con la apertura de su pequeña vinoteca. La peculiar denominación que Luis ha elegido para su tienda es Wine Not? así que para los más despistados, la lectura del juego de palabras que figura en el rótulo sobre la puerta de entrada de este pequeño oasis de los vinos de calidad, les puede parecer una academia de inglés. Nada más lejos de la realidad...


A este amable portugués de charla amena y cercana le trajo a Zaragoza el reclamo de la Exposición Internacional 2008. Abandonó en aquel entonces el restaurante que regentaba junto a su esposa en Évora -capital del Alentejo- y decidió iniciar una nueva andadura empresarial a orillas del Ebro, en el mismo sector de la hostelería que tan bien conocía tras casi veinte años de experiencia en su tierra natal. Los años siguientes fueron muy complicados en lo económico y todo el mundo se vio obligado a reinventarse. Luis Dias decidió cerrar el capítulo de su trabajo como jefe de sala y sumiller -en su juventud cursó estudios en la Escuela de Hostelería y Restauración de Portugal- y encaminó sus amplios conocimientos sobre el mundo del vino y los destilados hacia el ámbito comercial y de la distribución. Su amplio bagaje al otro lado de la barra rápidamente le permitió empatizar con los que habían sido sus colegas de profesión hasta entonces. A Luis nunca le consideraron un comercial al uso, conocedor de las dificultades y problemas de sus clientes por haberlos vivido en más de una ocasión y además en primera persona. Hace unos meses se animó a inaugurar su propia tienda de "vino y cosicas gourmet", tal y como reza en su cartel, actividad que compagina con la distribución a hostelería. El número de referencias que oferta se amplía a diario, con lógico protagonismo de los vinos portugueses, como no puede ser de otra manera, aunque los vinos españoles siguen siendo los mayoritarios debido a la demanda de sus clientes. Sidras, brandys, whiskys y otros licores completan su catálogo de bebidas, sin olvidar otras especialidades como quesos, aceites, mermeladas y el imprescindible bacalao.


Un instante durante la cata. Imagen cortesía de Wine Not?

Diferenciarse del resto pero sin perder el norte es en ocasiones algo complicado de conseguir, y en ese sentido Luis parece haber dado con la clave. Un paseo visual por las estanterías de su tienda rápidamente comunica al visitante que de allí no saldrá con las manos vacías. Hay vinos que se venden solos, vinos conocidos por el público medio y que nunca defraudan, a precios comedidos y con los que nadie queda insatisfecho. En el extremo opuesto están los vinos que verdaderamente le gustan a Luis, rarezas elaboradas por bodegas pequeñas, variedades de uva minoritarias, producciones pequeñas, etc. Obviamente estos segundos requieren una explicación y exigen al comprador cierta formación previa, por ello Luis no duda en invertir el tiempo que sea necesario en organizar catas y presentaciones de producto, siempre en grupos reducidos, con rigor pero sin tecnicismos, porque una de sus principales premisas es nunca hablar de vino sin una copa de vino. Sabia decisión... Siguiendo con los anglicismos y con el fin de dar a conocer su tienda, Luis ideó los Wine Wednesday Meetings, algo así como una reunión de amigos periódica -evidentemente en miércoles- en la que de manera relajada se aprovecha a hablar de vino y de otras cosas. No hay fichas de cata, se celebran de pie con la copa en la mano y sirven para establecer relaciones humanas, algo que a veces nos olvidamos de que existe.


Publicidad de Serra & Lample

Tuvimos la ocasión de asistir en Wine Not? a la presentación de los vinos de Serra & Lample, un pequeño proyecto empresarial francoespañol que desde 2014 aboga por la elaboración de vinos con variedades bien adaptadas a su entorno geográfico. Las bodegas de los socios productores son las encargadas de elaborar los vinos siguiendo los principios de viticultura, vinificación y elaboración de los dos enólogos responsables, por un lado el francés Claude Serra -profesor de enología en la Universidad de Montpellier y enólogo asesor en bodegas de diversos países- y por el otro la española Ana Lample -licenciada en ciencias químicas por la Universidad de Zaragoza y enóloga por la Universidad de Toulouse. Firmes defensores de una elaboración mínimamente intervencionista, controlan los rendimientos, fermentan exclusivamente con levaduras autóctonas y exigen realizar vendimia manual. Sus planes futuros pasan por la selección de parcelas singulares, la realización de fermentaciones integrales en barrica, tal vez con racimos enteros o al menos con parte de la uva sin despalillar. El resultado podría ser un vino más que especial, un vino de alta gama y elevado coste, aunque por el momento deberá esperar. 

Hasta la fecha comercializan tres gamas de vinos -Clásico, Selección y Colección- y se han decantado por la variedad de uva mediterránea por antonomasia: la Garnacha. Trabajan en dos ubicaciones geográficas diferentes, a orillas del Ródano elaboran tintos acogidos a la AOP. Châteauneuf du Pape -Francia siempre estará en el corazón de un enólogo y más si se trata de un francés- y en el valle del Ebro elaboran blancos y tintos con la precinta de la DO. Calatayud bajo la denominación comercial Aragonum. Las condiciones geográficas de las sierras y cañones de la comarca bilbilitana -el Priorat aragonés, como a menudo nos gusta denominarla- fueron particularmente importantes a la hora de su elección. La altitud media del viñedo, entre 650 y 900 metros sobre el nivel del mar, las pequeñas producciones, el cultivo sin fitosanitarios y la gran amplitud térmica entre el día y la noche, consiguen que la uvas tengan una lenta maduración, traduciéndose todo ello en vinos con más color, más estructura y una prodigiosa longevidad.

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata e impresiones de los vinos protagonistas.

Vinos Aragonum. Imagen cortesía de Wine Not?

ARAGONUM BLANCO SELECCIÓN 2016
100% Garnacha Blanca. Fermentación y crianza aproximada de 8 meses en barricas de roble francés de 600 litros de capacidad, con batonnage diario de las lías. Visualmente precioso, de un amarillo dorado de capa alta. Ataque alcohólico en nariz, con un leve recuerdo de esmalte de uñas que se disipa al oxigenar. Flores secas, mantequilla, frutos secos y mazapán. Piña madura y manzanas asadas. Taller de ebanistería. Marcada acidez muy refrescante. Untuoso y graso en boca. Largo postgusto especiado (¿curry tal vez?). Sobrio y elegante.

ARAGONUM TINTO CLÁSICO 2015
Garnacha y Tempranillo (85-15). La Garnacha es siempre la variedad de uva mayoritaria, el coupage se completa con otra variedad tinta que se decide cada año siguiendo criterios de calidad, por ejemplo en la añada 2016 fue Syrah la casta elegida. Algo menos de la mitad del volumen total de vino realiza crianza en barrica de roble francés de 600 litros de capacidad, logrando el máximo respeto por la fruta. Bonito color rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Perfumado y atractivo. Café, laurel y regaliz de palo. Frutas rojas. Grafito y mineralidad. Astringencia media, moderada acidez. Ligero amargor final. Resultón.


Calatayud y Chateauneuf du Pape. Imagen cortesía de Wine Not?

ARAGONUM TINTO SELECCIÓN 2015
Garnacha y Syrah (90-10). Crianza durante 18 meses en barrica de roble francés de 600 litros para la Garnacha y de 225 litros para la Syrah, persiguiendo el máximo equilibrio entre fruta y notas de crianza. Color rojo picota de capa media-alta con ribete granate. Algo cerrado de inicio. Frutas negras en mermelada. Caramelo de café con leche. Marcada acidez. Astringencia muy domada. Sedoso y redondo en boca. Excelente.

RARA AVIS COLLECTION 2014
Garnacha y Monastrell (70-30). Maceración durante 6 semanas en depósitos de hormigón. Crianza durante 14 meses en barrica de roble francés de 500 litros de capacidad. Color rojo picota de capa media con ribete algo más evolucionado de lo esperado. Chocolate y frutas negras muy maduras. Encantador aroma a bosque umbrío y hojarasca en un día de lluvia. Bombones Mon Cheri. Astringencia algo molesta. Final moderadamente amargo. Un poco desmedido en todo. Algo alejado de nuestros gustos.

España, Francia y Portugal, tres países que en Wine Not? se entienden en un solo idioma común, porque hablan el idioma universal del vino.

Salud!  Santé!  Saúde!



jueves, 4 de abril de 2019

> Novedades en Vignerons de Huesca 2019



No existe a nivel regional -e incluso nos atreveríamos a decir que tampoco en el ámbito nacional- un proyecto más atractivo y seductor que el propuesto por Vignerons de Huesca. Aquella idea romántica que comenzó su andadura el año pasado, agrupando a varios pequeños productores oscenses en torno a un mismo proyecto y bajo el común denominador del sello Vigneron, asciende este año un escalón en cuanto a exigencia y calidad. Serán numerosas las novedades para 2019, aunque la esencia sigan siendo los viticultores, artesanos y artistas que elaboran sus vinos al ritmo que la naturaleza les dicta, porque si algo tienen en común todos ellos es el respeto máximo a la tierra, unas veces hostil, otras cariñosa, pero siempre capaz de transmitir sentimientos y pasiones. Y si alguien lo pone en duda, no debe perderse este Video.


Foto de grupo de los integrantes del Panel de Cata 2019

A finales del mes de Febrero se convocó en Aínsa el panel de cata encargado de evaluar los vinos que aspiran a obtener el sello Vigneron, pasando de las 30 referencias del año anterior hasta las 41 en la presente edición. La primera novedad se sustanció en la atrevida propuesta de varias bodegas con la presentación de vinos exclusivos que no tendrán distribución fuera del proyecto Vigneron, vinos únicos y peculiares, coupages originales, elaboraciones arriesgadas y microvinifaciones de las que apenas se han obtenido unas pocas botellas que sin duda contribuirán a elevar la calidad de la selección final. La ampliación del número de miembros del panel de cata ha supuesto un incremento significativo en cuanto al nivel de exigencia y obligó a buscar una sede más amplia para la celebración de las catas. El traslado al Hotel Sánchez, tan funcional como acogedor, supuso un gran acierto por parte de la organización, así como la separación en dos mesas paralelas con intercambio aleatorio de los catadores, todo ello con la finalidad de ponderar y equilibrar las evaluaciones finales. La procedencia diversa y heterogénea de los miembros del panel de cata -integrado por enólogos, sumilleres, distribuidores y comunicadores- posibilitó la realización de los análisis de cada vino desde puntos de vista muy diferentes, incluso se contó con varios catadores aficionados en representación del consumidor final, que dejaron constancia de sus preferencias y gustos


Coordinadores de ambas mesas de cata

Una de las mesas del panel de cata Vignerons 2019

 Frontonio: bodega invitada. Imágen cortesía de La Corona de Aínsa

La novedad más visible y mediática de este año ha sido la incorporación de una bodega invitada de fuera de la provincia de Huesca. En realidad estamos ante el primer paso para que el proyecto Vignerons se extienda y eche raíces en las otras dos provincias aragonesas, a lo cual contribuirá notablemente la elección este año de Bodegas Frontonio como primera bodega invitada. La convivencia de los miembros del panel de cata con el Master of Wine Fernando Mora durante aquellas dos jornadas supuso un honor y un privilegio al alcance de muy pocos. Dos vinos de Bodegas Frontonio fueron también evaluados y de ellos solamente uno ostentará el sello Vigneron este año 2019, siempre que obtenga una calificación favorable, algo que nadie que conozca mínimamente la trayectoria de Fernando Mora puede poner ni tan siquiera en duda. 


Cata de reevaluación. Imágen cortesía de Juan Manuel Gonzalvo
Formación para hostelería. Imagen cortesía de Patxi Opere

A mitad de la primavera deberán estar revisadas las evaluaciones efectuadas por el panel de cata. Tal vez algún vino requiera un análisis posterior para afinar un detalle o perfilar una puntuación, lo cual siempre se realizará en estrecha colaboración con el propio elaborador. Comenzarán entonces las jornadas formativas para el personal de restaurantes y hoteles adscritos al proyecto, así como el diseño definitivo de las cartas de vinos. El indudable éxito cosechado durante el año pasado ha animado a la organización a ampliar el número de puntos de venta seleccionados, extendiéndose a la práctica totalidad de la provincia de Huesca y con las miras puestas a dar el salto -tal vez el año próximo- hacia otros territorios, una aspiración lógica que no obstante tiene la intrínseca limitación del número de botellas disponibles de algunos de los vinos.


Notas y puntuaciones de cata

No desvelaremos aquí más novedades, preferimos que vayan siendo descubiertas poco a poco por los visitantes en las bodegas, los comensales en las mesas y los viajeros en los comercios. Tan solo adelantaremos que esta temporada los maridajes serán aún más divertidos, gracias al buen hacer de algunos elaboradores que han apostado por las variedades autóctonas -Alcañón, Moristel, y Parraleta- diseñando procesos de vinificación exclusivos que a buen seguro encontrarán el complemento ideal en los restaurantes adscritos al proyecto, permitiendo así un abanico de armonizaciones aún más amplio que el año pasado. En la selección final se podrán encontrar vinos de todo tipo: monovarietales y coupages, vinos con y sin permanencia en barrica, bastantes tintos, varios blancos, algunos rosados, una crianza oxidativa, una maceración carbónica e incluso un espumoso. En realidad se persigue ofertar un catálogo lo suficientemente amplio como para conseguir la máxima satisfacción incluso del comensal más exigente, sorprendiéndole con algo novedoso y desconocido, pero al mismo tiempo transmitiendo el espíritu del elaborador, de la tierra y del paisaje. 

Suele decirse que hay un vino para cada persona, del mismo modo que cada uno tiene siempre un vino preferido. Déjense seducir por la exigente selección de Vignerons Independientes de Huesca para este año 2019, porque es más que probable que encuentren allí su vino favorito...



miércoles, 27 de marzo de 2019

> Hotel Tierra Buxo: el encanto del Biello Sobrarbe...




Algo mágico tiene el Sobrarbe que seduce irremediablemente a quien lo visita. Son más habituales de lo que pensamos los casos de viajeros que tras disfrutar de sus paisajes -en ocasiones tan solo durante un fin de semana- deciden trasladarse a vivir o incluso emprender un negocio en las tierras que antaño fueron, junto con la vecina comarca de la Ribagorza, el origen del Reino de Aragón.

El Biello Sobrarbe -Viejo Sobrarbe- se extiende al sur de la comarca y constituye en realidad la cara más desconocida de la Sierra de Guara, donde no llega el turismo de masas en ninguna de sus modalidades, en parte porque tampoco la comunicación por carretera acompaña como debiera. Las localidades de Lecina, Eripol, Arcusa, Santa María de Buil, Guaso y Latorrecilla tienen el atractivo de los pueblos en los que el tiempo parece haberse detenido. La arquitectura popular tradicional de todos ellos, sus calles empedradas, su integración con el paisaje -a menudo mediante la construcción de murallas y torreones defensivos de los que quedan algunos restos- así como algunas muestras de arte románico y gótico aragonés en sus iglesias, son motivos más que suficientes para dedicarles una visita reposada. Y decimos reposada, porque si algo es imprescindible en el Biello Sobrarbe es olvidarse de las prisas. Sus montañas y sus paisajes llevan siglos así, de modo que nadie debería atreverse a perturbar ese estado de calma perpetua que todo lo impregna.


 Hotel Tierra Buxo (Arcusa)

Quien le iba a decir a Marta, aquella niña que correteaba durante sus vacaciones estivales por las calles de Arcusa, que años más tarde regresaría para establecerse definitivamente allí. En realidad la historia encierra un encantador relato, tanto más adorable cuantos más detalles se conocen del mismo. Los abuelos maternos de Marta insistieron en conservar sus tierras en Arcusa y la atracción que el Sobrarbe ejerció sobre ella nunca se desvaneció, ni siquiera durante los años en que trabajó en el Grand Hotel Intercontinental, justo al lado del imponente y ostentoso edificio de la Opera Garnier, en pleno corazón de París. Allí conoció a Romain, un espigado y simpático muchacho francés que comenzó como camarero en el Café de la Paix, y que con el paso del tiempo promocionó en la empresa hasta llegar a tener un centenar largo de personas a su cargo. Para ambos, desde el punto de vista profesional su trabajo era plenamente satisfactorio, aunque el bullicio y el ritmo trepidante de la gran ciudad les llevara en ocasiones a buscar la tranquilidad del Sobrarbe en sus periodos de descanso. Quizás durante alguna de aquellas charlas junto a la chimenea o sentados al atardecer sobre un murete de piedra, comenzaron a trazar sus planes de futuro. Con la experiencia obtenida durante años en la capital del Sena decidieron dar un giro radical a su vida e iniciaron la construcción de un pequeño hotel en Arcusa en una parcela junto a la Iglesia de San Esteban donde el abuelo de Marta tenía un viejo almacén agrícola. Compaginar las obras con el trabajo en París fue lo más complicado, aunque la ilusión de emprender un proyecto propio logró vencer las dificultades. 


Atardecer en el porche de Tierra Buxo


Finalmente el Hotel Tierra Buxo -boj, en aragonés- abrió sus puertas en la primavera de 2018, con un planteamiento basado en el servicio cercano y de calidad. No en vano el hotel dispone tan solo de cinco habitaciones -tres standard y dos suites- así que a pleno rendimiento el número máximo de clientes es exactamente de diez hospedados al día, muy lejos de las cifras que Marta y Romain acostumbraban a manejar en el Intercontinental parisino, con casi 500 habitaciones por gestionar y más de 800 desayunos a servir diariamente. Ellos dos son el único personal de Tierra Buxo: Marta se encarga de las reservas y de la puesta a punto de las habitaciones, Romain está a cargo de la cocina, el jardín y la piscina. La atención en sala durante el desayuno y la cena lo comparten entre los dos. Y en ese instante, en las largas sobremesas conversando con los clientes, adquiere todo el sentido su decisión de abrir Tierra Buxo.


Decoración funcional y cálida

Detalles 

Equipamiento inmejorable

El diseño del hotel es funcional pero sin perder un ápice de calidez. La planta calle está ocupada por la recepción, la cocina, el comedor y la espectacular terraza acristalada que sin duda es la imagen más icónica del hotel. El piso inferior es la zona de descanso -salón, bar en régimen de autoservicio y un delicioso porche con plantas aromáticas -la Sierra de Guara al alcance de la mano- que desliza involuntariamente al visitante hacia el jardín y la piscina. En los dos pisos superiores se reparten las habitaciones, minimalistas y acogedoras, todas exteriores como cabría esperar, pues no hay decoración más bonita que contemplar el Sobrarbe desde una terraza. Numerosos detalles de calidad esperan al huésped que se aloja en Tierra Buxo. Cada habitación dispone -por cortesía del hotel- de una cafetera de cápsulas, agua mineral y dulces caseros. Los amenities de baño son de alta gama y se completan con un juego de zapatillas y albornoz para cada cliente. También resultó una grata sorpresa descubrir que todavía hay quien presta el denominado "servicio de cobertura", consistente en dejar preparada la habitación -cortinas cerradas, pijamas plegados, cama entreabierta, velas, unas chocolatinas- para que el huésped la encuentre impecable cuando regrese a ella después de cenar, una costumbre prácticamente desaparecida excepto en los hoteles de lujo y en los cruceros.


Carta de bienvenida

A decir verdad, la calidad del servicio se percibe desde mucho antes. Días después de haber realizado la reserva, recibimos un mensaje por whatsapp proporcionándonos todo tipo de información acerca de los lugares con atractivo turístico de la zona y los accesos por carretera, así como interesándose por posibles intolerancias o alergias, y debemos añadir que son cuidadosamente respetadas a la hora de preparar la cena y el desayuno. El procedimiento de registro no es un mero intercambio de datos distante y apresurado como en la mayoría de los hoteles. A Marta le gusta tomarse su tiempo y se le ve disfrutar charlando con quien va a ser su invitado durante unas horas o unos días. No es difícil animarle a que cuente la historia de su vida, las razones que le motivaron para regresar a Arcusa y si le costó mucho convencer a Romain, aunque en realidad no sabemos a ciencia cierta quién convenció a quién. Toda esta conversación la tuvimos mientras nos mostraba las distintas estancias del hotel y para asegurarse nuestra plena atención puso en nuestras manos un vaso de deliciosa limonada casera. 


La terraza acristalada: un lugar privilegiado


Presencia y calidad con productos de kilómetro cero

El momento de la cena es especial. La terraza acristalada que durante el día permite una vista de la Sierra de Guara desde el amanecer hasta el ocaso, se transforma con la oscuridad de la noche en algo más íntimo, incluso introspectivo. La iluminación ambiental es perfecta, no peca por exceso ni por defecto, y la suave música ambiental acompaña sin molestar, permitiendo cómodamente la conversación a la vez que llena esos silencios que tanto incomodan a las personas tímidas. No existe una carta ni nada que se le asemeje, en realidad cada noche la propuesta es fruto de la imaginación de Romain. Su cocina es una fusión francoespañola, con protagonismo de los productos de temporada y de proximidad. Elaboraciones tradicionales, sin artificios ni trampantojos, cocina de verdad, muy bien realizada, sabrosa y de presencia impecable. Cada plato es presentado por Romain, con una breve descripción del mismo o de sus ingredientes, porque todos tienen una historia detrás y Romain está siempre dispuesto a contarla a quien desee escucharle. 


Servicio del vino con Coravin

Sed de Bodega El Vino del Desierto (Lanaja)

Capítulo aparte merece la atención que en Tierra Buxo se le presta al servicio del vino. Llama poderosamente la atención la envidiable colección de vinos que Romain atesora en una vinoteca acristalada y que ocupa un lugar preeminente en el centro del comedor. Evidentemente dispone de vinos digamos comerciales, marcas conocidas para el público general, pero al mismo tiempo el comensal más curioso y exigente, aquel que tenga la inquietud de probar vinos más extraños, menos habituales e inalcanzables para muchos, tiene la posibilidad de pedirlos por copas gracias al servicio con Coravin. Para quien no lo conozca, el sistema Coravin es un aparato que permite la extracción del vino del interior de la botella sin necesidad de descorcharla, atravesando el corcho con algo similar a una aguja hipodérmica y sustituyendo el volumen del líquido extraído por un gas inerte que posibilita la conservación del resto del vino que permanece en la botella sin ningún tipo de alteración. Indudablemente el servicio con Coravin tiene un coste añadido, pero cualquier buen aficionado al vino estará siempre dispuesto a costearse un pequeño capricho como este. 


Ontina y Blancoluz, de Bodegas Edra (Ayerbe)


Cartel promocional de Vignerons Independiemtes de Huesca

Los tesoros de Romain

La decidida apuesta por el territorio ha animado a Marta y Romain a formar parte de la red de establecimientos participantes en el proyecto Vignerons Independientes de Huesca del que ya hemos hablado en otras ocasiones. De hecho un gran cartel anunciador de Vignerons ocupa un lugar bien visible en el comedor de Tierra Buxo. Su presencia suscita interés en quien lo observa, da pie a explicar esta iniciativa enológica surgida en el corazón del Sobrarbe y consigue en muchas ocasiones despertar en el visitante la curiosidad por probar vinos de variedades autóctonas, procedentes de pequeñas producciones o con elaboraciones peculiares. Las explicaciones de Romain, el buen trabajo de las bodegas y la eficacia del sistema Coravin son la garantía de que el cliente quedará satisfecho.


Inolvidable blanco semidulce de Loira

Y para terminar, una reflexión... Tierra Buxo es la apuesta de Marta y Romain para hacer de su sueño una realidad. Y no nos equivocamos al afirmar que no es sencillo encontrar un hotel donde las cosas se hagan con tanto cariño y detalle. Todo son atenciones, desde el instante en que se realiza la reserva hasta el momento en que nos despidieron en la propia puerta del hotel. Nunca un entorno tan bonito, elegante y familiar consiguió hacernos sentir mejor que en nuestra propia casa. Con total seguridad su proyecto será exitoso y duradero, porque las cosas hechas con amor y pasión son las que perduran en el tiempo.

Volveremos...



miércoles, 20 de marzo de 2019

> La Rioja ignorada




Nos referimos a esa tierra de nadie, alejada de la comodidad de la ribera del Ebro, donde los campos comienzan a inclinarse hacia arriba camino de la Sierra de la Demanda y se insinúan los rigores de los páramos mesetarios de la vecina provincia de Burgos. En sentido opuesto, las aguas procedentes del deshielo y las surgencias subterráneas van formando cauces y torrentes cada vez más anchos que van confluyendo para formar tres ríos -Tirón, Oja y Najerilla- prácticamente en cursos paralelos al inicio y que discurren valle abajo hasta reunirse en las tierras fértiles y aluviales con su padre el río Ebro.


Maqueta del Monasterio de Yuso (San Millán de la Cogolla)


Códices que contienen las famosas "Glosas Emilianenses"

La zona de la que hablamos se ubica a mitad de camino entre dos monasterios, el de Santa María la Real en Nájera -otro territorio casi olvidado desde el punto de vista enológico- y el conjunto arquitectónico de los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, célebres por albergar en el margen de un códice escrito en latín las primeras anotaciones en castellano arcaico de las que se tiene constancia -las denominadas Glosas Emilianensesmotivo por el cual tienen el reconocimiento de ser considerados como la cuna de la lengua española. El viñedo de este territorio pertenece a la subzona Rioja Alta, aunque nunca ha gozado del mismo predicamento que el de otras localidades situadas más al norte, históricamente preocupadas en competir con la Rioja Alavesa. Prácticamente en nada se diferencian aquellos suelos de éstos a los que nos referimos y si tiramos de tradición, nada tienen tampoco que envidiar las bodegas familiares de esta zona casi olvidada de La Rioja a los grandes grupos bodegueros de Haro o Briones.


Viñedos con la Sierra de la Demanda al fondo. Fuente: www.larioja.com

Badarán, Cordovín, Alesanco, Cárdenas o Baños de Río Tobía son algunas de las localidades a las que hacemos referencia y es altamente improbable que sus nombres aparezcan en las famosas guías de vinos por puntos que tanto han influenciado al público de unos años a esta parte. No obstante, su ausencia en esas célebres páginas llenas de estrellas doradas y calificaciones, refrenda la importancia de la tradición y del trabajo bien hecho. Las bodegas familiares a las que nos referimos son la verdadera esencia de Rioja, porque elaboran sus vinos siguiendo las enseñanzas de sus antepasados, aprendizajes recibidos en la infancia por aquellos chavales que hoy en día son bodegueros, y lo hacen con la firme voluntad de obtener vinos que satisfagan a quien los disfrute, no para alimentar egos ni para idolatrar a los críticos. Sus vinos no tienen trampa ni cartón y son, por encima de todo, honestidad embotellada. 


Retrato de David Moreno. Fuente: Twitter de la bodega

La historia de David Moreno es un relato similar a otros que hemos escuchado en ocasiones anteriores. Siguiendo el consejo familiar y tras cursar estudios universitarios, se instaló en Barcelona donde trabajó exitosamente como ingeniero técnico durante varios años en la planta de Seat en Martorell. En la década de los ochenta le asaltó la necesidad de regresar a su pueblo y emprendió el camino para construir una bodega, siguiendo al dictado aquella formación empírica recibida de su padre y de su abuelo. Tras sucesivas ampliaciones, construcción de calados y modernizaciones técnicas, en la actualidad la bodega dispone de un parque de barricas que supera las 1500 unidades. Existen múltiples opciones de visita enoturística, guiada o por libre, ruta por el viñedo, aperitivo, comida, picnic... todo ello a precios muy interesantes y siempre con las máximas facilidades. En este video el mismo David Moreno nos invita a dar un paseo virtual por su bodega.


David Moreno Crianza 2015

Por cortesía del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón, durante la celebración de la cena anual en honor de su patrona Santa Apolonia, recibimos unas botellas de David Moreno Crianza 2015, elaborado por las bodegas homónimas situadas en Badarán (La Rioja). Tempranillo y Garnacha (85-15) con crianza durante 12 meses en barrica bordelesa de roble americano. Visualmente se mostró limpio y brillante, de un color rojo cereza de capa media con ribete granate. En nariz aparecieron mermelada de ciruelas y especias dulces, vainilla y canela, así como un ligero recuerdo a esmalte de uñas y fondo herbáceo de laurel e hinojo. Astringencia prácticamente nula en boca y una sincera acidez riojana. Postgusto de persistencia media. Muy versátil y equilibrado, nada opulento, un vino de trago largo que invita a beber. 

Sin dudas un vino sincero, un vino honrado, hecho a imagen y semejanza de quienes se encargan de elaborarlo. Personas que han respirado la cultura del vino desde niños, habituadas al esfuerzo que la tierra requiere y que por fin, llegadas a la madurez que dan los años vividos, recogen el reconocimiento de quienes no hemos hecho más que empezar en el inabarcable mundo del vino.

Sirvan estas líneas como muestra de nuestro más sincero agradecimiento.