jueves, 28 de septiembre de 2023

> El confesionario: Carlos López


Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas? 
Mi nombre es Carlos López y nací en Zaragoza hace ya 54 años. Actualmente soy autónomo y trabajo en áreas de Administración y Gestión, así como Docente y Tutor On Line.

¿Qué querías ser de mayor? 
Muchas cosas, soñar es gratis y me imaginaba en diferentes lugares y realizando distintas tareas. 

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino? 
El pan con vino y azúcar que nos daban de niños para merendar o el pasear por cubas de vino rancio de la familia. También ese poquito de vino Monteviejo que ponía mi padre en un vaso duralex para tomar después del segundo plato. 

¿Y el primer contacto “profesional”? 
Acudiendo a eventos con los Winefrikis. 

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino? 
No. Soy el primero...

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta? 
Hice en su día un curso de cata con varias sesiones y posteriormente he realizado algunos cursos online. Tengo pensado realizar próximamente el Level 2 de WSET (Wine & Spirit Education Trust). Por lo demás soy bastante autodidacta. 

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno) 
Me gustaría tomarme un vino asturiano con Fernando Alonso. Otra de mis pasiones es la Formula 1. 

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente? 
Con un amigo, pero quizás nos pediremos la botella. Un vino siempre lleva aparejada una buena conversación.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino? 
Tener la mente abierta, no casarte con nadie y probar muchos vinos.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo? 
No, son aspectos distintos. Quizás los más parejos sean catar y evaluar, ya que si catas un vino lo estas evaluando sin llegar a dar una calificación. En cambio, si evalúas, después de catarlo y ver sus cualidades y defectos, le das una puntuación. Por último, cuando bebes ya no evalúas, sino que te dejas llevar y disfrutas del vino. 

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado? 
Es difícil elegir uno, pero te diría que en blancos nacionales El Canto del Grillo Cri Cri de Bodegas El Grillo y La Luna. También Cap de Revolution de Bodegas Ronadelles De blancos internacionales, apuesto por un buen Riesling Alsaciano. En tintos Juan Gil Blue 2017 o Pitacum Val de La Loba 2016. Me pirran las cariñenas del Priorat. Internacionales, me iría a un Pinot Noir de Borgoña o a un Cabernet Sauvignon californiano de Napa Valley. 

¿Y el peor? 
Vinos con defectos en elaboración o en crianza, me he encontrado con algunos. Vinos malos de verdad, alguno ha habido y ha ido por el desagüe. Y también están los vinos mal conservados. 

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino? 
Seguir disfrutando y aprendiendo del mundo del vino. Formarme y al ser formador, poder difundir mi pasión en distintos foros. Como sueño utópico, tener mi propia bodega y elaborar mis vinos. Incluso tengo el nombre de la bodega pensado, así como algún que otro nombre de vino. 

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis? 
Es una suerte y un lujo tener la posibilidad de compartir, aprender y disfrutar de este maravilloso mundo, con gente cuya pasión coincide con la mía.



viernes, 22 de septiembre de 2023

> El confesionario: Eduardo Cabello

 


Si lo deseas, empieza por presentarte. ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? ¿A qué te dedicas?
Mi nombre es Eduardo Cabello Rodrigo, nacido en Zaragoza, tengo 50 años y los últimos 31 (cómo pasa el tiempo), Guardia Civil en diversas unidades y especialidades.

¿Qué querías ser de mayor?
De mayor me hubiera encantado ser futbolista profesional, portero al estilo “Arkonada” pero como la inmensa mayoría me quede en el camino por diversas circunstancias. La fotografía también me ocupo algo de tiempo, realicé algunos cursos, aunque finalmente quedó en un hobby.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el vino?
Mi primer recuerdo viene de mi padre, sin duda, esas botellas del supermercado que actualmente se siguen vendiendo y no faltaban en las comidas.

¿Y el primer contacto “profesional”?
Seguramente el pertenecer al grupo de catas Winefrikis, gracias a la buena vista y amistad con Luis Dias en Zaragoza, donde se abrió un abanico de opciones donde poder catar y aprender, de otras personas amantes del vino, y que con el paso del tiempo ha ido evolucionando en un grupo referente, de buena gente, que ya somos amigos.

¿Hay en tu familia antecedentes relacionados con el vino?
Si, recuerdo de joven el olor inconfundible a bodega que tenía parte de mi familia en Orduña (Vizcaya), contaban con grandes depósitos donde embotellaban y distribuían, “Vinos Merino”, me trae muy buenos recuerdos. También la bodega en Tudelilla (La Rioja), la sensación de frescura y humedad del interior de la bodega son experiencias que no se olvidan, y recuerdo cada vez que visito una bodega de nuevo.

¿Has recibido formación enológica o eres autodidacta?
He cursado estudios de la WSET (Wine & Spirit Education Trust), con Jorge Orte en Zaragoza, terminé el Level 2 el año pasado y me animé a estudiar el Level 3 que finalicé este mismo año.

¿A quién invitarías a un vino? (personaje histórico, público o de tu entorno)
Un par de imposibles, me encantaría tomar un vino con Jesús de Nazaret y otro en mi pueblo Purroy, con mi padre.

¿Con quién crees que tienes un vino pendiente?
Intento no tener casi nada pendiente, si es posible. Creo que lo tomaría conmigo mismo, no es cuestión de ser narcisista, pero me parece una buena manera de compartir lo que te gusta con tu mejor amigo y tu peor enemigo.

¿Cuál crees que es la cualidad esencial que se debe tener para catar un vino?
Imagino que un cerebro receptivo y buen olfato para recordar y distinguir sensaciones que te den las pautas de valoración correctas en un vino.

Catar, evaluar o beber vino ¿es lo mismo?
Yo pienso que no, bebedores hay muchos, algunos de ellos sin ningún criterio. Para catar se necesita ciertos conocimientos y una base habiendo probado muchos vinos para tener información previa a la hora de valorar, así como intentar desconectar de los gustos personales para hacer un estudio del vino, juzgando sus cualidades organolépticas buenas o malas y sacar conclusiones. Evaluar un vino, es para mí utilizar la terminología normalizada para describir correctamente el color, olor, sabor y la impresión general de manera correcta.

¿Recuerdas el mejor vino que hayas probado?
Pues depende la época. Recuerdo perfectamente de joven mi primer “Gran vos” de 1995 en Alquezar como algo especial, los Viña Ardanza del 95 y 98 fantásticos. El primer Vega Sicilia que me regalaron en un cumpleaños, aunque reconozco que el 904 de La Rioja Alta tiene una vinculación emocional por distintos motivos. A nivel internacional he probado excelentes vinos, pero pienso que sólo estoy empezando a disfrutar de este mundo y que el mejor vino está por llegar.

¿Y el peor?
Era tan malo que no recuerdo su nombre, terminó en la base de un árbol que creció menos ese verano.

¿Cuál es tu sueño (futuro) relacionado con el vino?
Puestos a soñar, no estaría nada mal una asociación vinícola exclusiva donde degustar grandes referencias mundiales sin preocuparme del tema económico.

¿Qué significa para ti pertenecer a Winefrikis?
En primer lugar, un honor y un privilegio por el aporte humano que hay en él, y por otro lado una gran oportunidad de catar cientos de vinos de distintas denominaciones y países, añadas antiguas y algunos vinos de variedades recuperadas y desconocidas siempre con el afán de aprender y compartir en un grupo inimitable. Poder visitar bodegas y catar vinos en elaboración y en exclusividad, así como visitar ferias del sector donde seguir aprendiendo y disfrutando de este mágico mundo.



jueves, 6 de julio de 2023

> Sudáfrica desconocida

 


Es muy probable que sólo con el paso del tiempo, tomemos consciencia del privilegio que significa tener al alcance de nuestra mano los seminarios impartidos por Grape Bebop. Después de aquella experiencia única que supuso la jornada sobre vinos de Georgia, la asistencia a la reedición de la charla formativa sobre vinos sudafricanos nos pareció casi una obligación. Aunque en los últimos años el acceso a los vinos de Sudáfrica resulta algo más sencillo -particularmente a través de webs especializadas- en general el conocimiento que se tiene al respecto es bastante limitado, incluso para un consumidor medianamente interesado. 


Si el presente de cualquier país no puede comprenderse sin su historia, en el caso de Sudáfrica esta premisa se cumple aún con más firmeza. Al margen de los suelos, la orografía, el clima y la influencia del mar, no se puede entender el origen del vino sudafricano sin echar la vista atrás al menos cuatrocientos años. Fue a mediados del siglo XVII cuando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales decidió establecer un puesto de aprovisionamiento para sus naves cerca del Cabo de Buena Esperanza. Con el paso del tiempo, el posterior desarrollo de ese pequeño núcleo -casi exclusivamente formado por almacenes y tabernas- dio lugar a lo que más tarde sería la actual Ciudad del Cabo. La necesidad de asegurar el suministro a los barcos, animó a algunos colonos a establecerse y a construir sus propias granjas, en las que además de criar animales incorporaron diversos cultivos entre los que se incluyó la vid. Este es el motivo por el que la mayoría de bodegas en Sudáfrica se denominan farms. Como casi todos los vinos de aquella época, su calidad dejaba mucho que desear, pero el elevado consumo interno en una región sin apenas infraestructuras e indudablemente volcada al comercio marítimo hizo que crecieran las hectáreas de viñedo. 


Algo cambió a principios del siglo XIX cuando el Imperio Británico se hizo con Ciudad del Cabo. Las constantes guerras con Francia bloquearon el comercio europeo de los vinos de Burdeos y ese segmento del mercado lo intentaron ocupar -aunque con escaso éxito- los vinos procedentes de Sudáfrica, a pesar de los costes del transporte, las dificultades de conservación y la escasa calidad de los mismos. En realidad, sólo los vinos dulces elaborados en Constantia -residencia del antiguo gobernador holandés de la colonia- gozaban por entonces de cierto reconocimiento internacional. Aparentemente ciegos ante las demandas de su mercado exterior, los productores sudafricanos persistieron en los errores que arrastraban desde hace años y en una enloquecida huida hacia adelante, aumentaron las hectáreas de viñedo y el volumen de vino producido, con una calidad tan ínfima que no tardó en derivar en rechazo comercial, viéndose obligados a desviar todos esos excedentes hacia la destilación.


Sin embargo, la independencia de Sudáfrica del Imperio Británico todavía se retrasó varias décadas. 25 años de conflicto armado intermitente entre los colonos de origen holandés -conocidos como bóeres o afrikaners- y la metrópoli británica desembocaron en la creación de la Unión Sudafricana, estado-colonia que a la postre se convertiría con el paso de los años en la actual República de Sudáfrica. Durante ese periodo tan convulso en lo político, se fundó en 1923 la cooperativa KWV que agrupó a la mayoría de viticultores y sentó las bases para una producción adecuada y una comercialización favorable. Al inicio sus decisiones fueron aceptadas con agrado por los productores, pero con el paso de los años y su excesivo intervencionismo, la KWV se convirtió en un monopolio del que era prácticamente imposible escapar. Finalmente en 1994 la KWV colapsó, no sólo debido a sus dificultades económicas, sino también arrinconada por algunos elaboradores independientes que introdujeron novedades tecnológicas procedentes de otros países y que obtuvieron un notable éxito comercial.



No es posible hablar de la historia del vino en Sudáfrica sin mencionar a los esclavos. Fueron los colonos holandeses los que introdujeron esta mano de obra de bajo coste, práctica abolida parcialmente en 1834 por los británicos, aunque durante mucho tiempo pervivió en forma de escasos salarios en ocasiones pagados con botellas de alcohol, una cruel y autorizada costumbre que tenía la doble finalidad de ahorrar costes y convertir a los trabajadores de raza negra en alcohólicos absolutamente dependientes. Las consecuencias de este endemoniado mecanismo denominado "sistema tot" pueden verse incluso hoy en día al comprobar los elevados índices de alcoholismo entre la población de color, situación que apenas ha variado desde el fin del Apartheid a mediados de los 90. El abandono de las políticas de segregación racial por parte de los sucesivos gobiernos sudafricanos supuso un punto de inflexión también para la industria del vino. Asimismo los esfuerzos implementados por las bodegas en materias tales como la certificación de viticultura sostenible con la biodiversidad y el medio ambiente o la certificación de prácticas éticas respecto a las condiciones laborales, persiguen dignificar la imagen del país ante los mercados exteriores más sensibles. La apertura de nuevos destinos comerciales y el definitivo levantamiento de las estrictas normas de la KWV han permitido la entrada de nuevas ideas en las bodegas y han conseguido posicionar al vino sudafricano en el mercado internacional, aunque no resulta sencillo dejar atrás la etiqueta de vinos baratos y de gran volumen.


El sistema de clasificación Wine of Origin (WO) por el que se rigen la totalidad de los vinos sudafricanos fue diseñado en 1973. A diferencia de lo que sucede en las denominaciones de origen españolas, no existe regulación alguna en cuanto a variedades de uva, técnicas de vinificación, tiempos de crianza ni nada similar. Todo el esfuerzo se concentra en la identificación de las zonas geográficas en función de los suelos, la orientación y los mesoclimas. La clasificación comienza con las áreas más grandes denominadas "unidades geográficas", en número total de seis, aunque sin duda la más conocida es Western Cape. Le siguen las "regiones", que a su vez se dividen en "distritos", en cuyo interior se diferencian un número indeterminado de "wards" o zonas geográficas con condiciones geológicas y climáticas especiales que les proporcionan una identidad propia. Por último nos encontramos los "estates", viñedos no fragmentados propiedad de una sola bodega. Todo este complejo entramado obliga a los productores a cumplir con un estricto programa de documentación que garantice la trazabilidad, algo que tiene sentido para vinos de gran calidad pero que supone un severo inconveniente en el caso de los vinos más económicos. Por si fuera poco, el tránsito documental hacia las áreas más pequeñas no lleva aparejado una mayor calidad -es tan sólo un signo de identidad- de modo que no quiere decir que un vino etiquetado con el nombre de un ward vaya a tener más calidad que otro etiquetado como procedente de Western Cape, tan sólo para poner un ejemplo.
 

La inmensa mayoría de países productores de vino intentan abanderar el cultivo de al menos una variedad de uva y no tardan en calificarla como autóctona. Es una simple consecuencia de la mentalidad humana con el fin de diferenciarse del vecino. Son de sobras conocidos los casos de la Malbec en Argentina y de la Tannat en Uruguay. Sudáfrica eligió para desempeñar ese papel a la Pinotage, una variedad tinta resultante de la hibridación entre Pinot Noir y Cinsault -también denominada Hermitage- realizada en tierras sudafricanas en 1924 por Abraham Izak Perold, profesor de viticultura de la Universidad de Stellenbosch. Jugar a ser Dios tiene sus riesgos, de manera que de dos uvas de piel fina y escaso color, se obtuvo sorprendentemente una variedad de hollejo grueso de la que se obtienen vinos de capa profunda y marcada astringencia, aún a pesar de retirar los hollejos antes de que termine la fermentación y de microoxigenar la mezcla. Tan sólo los monovarietales elaborados con uvas procedentes de viñedos viejos en vaso alcanzan los niveles de elegancia que se les debería exigir y todo ello siempre que el trabajo en bodega sea impecable. En la práctica, es complicado encontrar pinotages de calidad, más aún fuera de Sudáfrica. Tal vez por eso se han popularizado en los últimos años los conocidos como Coffee Pinotageun estilo de vino muy comercial con aromas a toffee y capuccino, mucho más agradable para el consumidor medio aunque con un sospechoso maquillaje conseguido con la adición de duelas de roble tostadas durante la fermentación del mosto. La segunda vía por la que Sudáfrica ha decidido presentar su querida Pinotage al mundo son los vinos denominados Cape blend, ensamblajes con variedades francesas -Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Petit Verdot- en los que la casta sudafricana debe ser mayoritaria en el coupage y representar entre un 30% y un 70% del total.


Sin duda resultan mucho más atractivas las tradicionales French-style blends -mezclas bordelesas- o incluso los vinos GSM style -Garnacha, Syrah, Monastrell- tan populares y exitosos en el Ródano. Las variedades blancas más representativas, tanto en vinos monovarietales como en ensamblajes, son la Sauvignon Blanc, la Chenin Blanc, la Chardonnay y la Semillon. Como curiosidad añadiremos que existe en tierras sudafricanas una mutación autóctona de esta última -Semillon Gris- tan escasa como peculiar. Por último, hablaremos brevemente de los desconocidos vinos espumosos sudafricanos. Cap Classique es la asociación que agrupa a 82 productores de vinos espumosos de calidad, sin restricción alguna en cuanto a variedad de uva utilizada. Sí se exige vendimia manual, prensado de racimos enteros, mosto procedente sólo del primer prensado, segunda fermentación en botella y un periodo mínimo de crianza en botella de 12 meses.

Pues bien, si la lectura ha conseguido mantener el interés hasta este punto del artículo, el premio consiste en tener acceso a nuestras notas y opiniones acerca de los vinos que tuvimos el privilegio de catar en aquella interesantísima jornada. Como siempre nos gusta decir: pasen y disfruten, queridos lectores...




GRAHAM BECK VINTAGE COLLECTION BLANC DE BLANCS BRUT 2017
Cap Classique. 100% Chardonnay. Espumoso elaborado siguiendo el método tradicional de segunda fermentación en botella. Vendimia manual temprana en búsqueda de frescura. Uva procedente de viñedos sobre suelos calizos, una rareza dentro del distrito de Robertson, un ancho valle con orientación hacia el Océano Índico. Parte del vino no realiza maloláctica y al menos la mitad realiza 5 meses de crianza en barrica. 48 meses de crianza en total. Brioche, cítricos, mantequilla. Muy cremoso en boca, con algo más de cuerpo que champagnes y cavas con los que comparte método de elaboración. Cifras de producción y exportación en claro incremento. Los espumosos Cap Classique son quizás los vinos sudafricanos comercialmente con más potencial en la actualidad.


KLEIN CONSTANTIA VIN DE CONSTANCE 2018
WO. Constantia. 100% Muscat de Frontignan. Actual recreación del histórico vino dulce que -según se cree- Napoleón hizo que le llevaran durante su destierro en la isla de Santa Elena. Uva vendimiada entre principios de febrero y mediados de abril, a lo largo de 21 fechas diferentes de recogida, buscando el equilibrio entre la acidez, la maduración y el contenido en azúcares. Realización de múltiples elaboraciones -inoxidable, barricas de diferentes tamaños, tipos de roble y grados de tostado- hasta llegar al secreto coupage final. Por si fuera poco, se le somete a tres años de crianza posterior. El resultado es un vino naturalmente dulce, visualmente de un precioso color dorado, opulento y apabullante en nariz, denso y meloso en boca, aunque con una excelente acidez y una complejidad sin igual. Una auténtica delicia. De su precio nada comentaremos -no resulta elegante hablar de dinero- porque como alguien dijo alguna vez, si se necesita preguntar cuánto cuesta, tal vez no nos lo podamos permitir...


DIEMERSDAL SAUVIGNON BLANC 2020
WO. Cape Town. 100% Sauvignon Blanc. Sin crianza en roble. Viñedos situados en las colinas de Durbanville sobre suelos de arenisca al norte de Ciudad del Cabo, zona más fresca por la influencia de los vientos y brisas procedentes del Atlántico, a no más de 10 kilómetros de distancia. Herbáceos, cítricos y una marcada acidez, un estilo de Sauvignon Blanc muy particular de Cape Town, más refrescante y menos tropical que los elaborados en Nueva Zelanda. Correcto y asequible.


THORNE & DAUGHTERS SNAKES & LADDERS 2020
WO. Citrusdal Mountain. 100% Sauvignon Blanc. Fermentación de racimos enteros y crianza sobre lías en barrica de roble durante 9-10 meses. Amarillo dorado medio. Tarta de manzana y tostados, sobre un ligero fondo de reducción. Notable presencia de la crianza. Un irreconocible Sauvignon Blanc con una excelente evolución al oxigenarse en la copa. Muy agradable y elegante.


RALL WINES WHITE 2019
WO. Coastal. Ensamblaje de tres variedades de uva: Chenin Blanc, Verdelho y Viognier (68-28-4) procedentes de Swartland y Stellenbosch. Discreta crianza en barrica de roble francés de varios usos. Cítricos y manzanas. Marcada acidez y posibilidad de guarda. Alejado de nuestros gustos.


CAP MARITIME CHARDONNAY 2018
WO. Hermel-en-Aarde Ridge. Área de producción emergente, escindida de Walker Bay y subdividida a su vez en tres surregiones o wards, con diferencias en altitud y en composición de los suelos. 100% Chardonnay. 14 meses de crianza en barricas de roble nuevo y huevos de cemento. Yogur de limón y frutas de pepita. Imposible diferenciarlo de otros Chardonnays de Nuevo Mundo. Fresco en nariz y elegante en boca, un estilo más borgoñón, aunque con menos acidez que los citados vinos franceses. Elegir entre el original o la copia depende de lo que estemos dispuestos a pagar.


KEERMONT VINEYARDS RIVERSIDE CHENIN BLANC 2018
WO. Stellenbosch. 100% Chenin Blanc. 11 meses de crianza en barricas usadas de roble francés. Elaborado siguiendo principios de enología de mínima intervención. Acidez media. Mieles y frutas de pepita. Ligerísimo resto de azúcar. Cremoso y amable en boca. Un magnífico representante de los exitosos monovarietales de Chenin Blanc elaborados en Sudáfrica. 


RICHARD KERSHAW CLONAL SELECTION PINOT NOIR 2018
WO. Elgin. 100% Pinot Noir. Vendimia manual y fermentación espontánea en depósitos abiertos. Vinificación por separado de diferentes clones de Pinot Noir. 11 meses de crianza en barricas de diferentes capacidades y en huevos. Rojo cereza de capa baja, limpio aunque con un aspecto algo más evolucionado de lo deseable. Recuerdos a carne ahumada, pétalos de rosa marchitos y tierra húmeda. Algo licoroso. De nuevo un estilo borgoñón bastante acertado -la fresca climatología de Elgin así lo determina- pero que sin embargo no alcanza al original. Buen intento.


AA. BADENHORST RED 2019
WO. Swartland. Syrah, Cinsault, Tinta Barroca, Garnacha Tinta y Touriga Nacional (35-31-17-13-4). Vendimia efectuada el mismo día para todas las variedades por igual, lo cual ya indica que el elaborador sabe bien lo que hace aunque asume sus riesgos. Semimaceración carbónica de parte de la uva, dejando entre 3 y 6 meses el mosto en contacto con pieles. Posterior crianza durante 16 meses en barricas usadas. El resultado es algo similar a un "field blend", aunque en realidad las uvas proceden de parcelas diferentes. Capa media con ribete granate. Cerezas, lácticos, chocolate con leche. Ligeramente astringente en boca que hace sospechar algo de verdor, exceso de raspón o más posiblemente ambas cosas. Corte moderno e internacional. Muy curioso.


CHAMONIX WREYWACKE PINOTAGE 2017
WO. Franschhoek. 100% Pinotage. 18 meses de crianza en una combinación de barricas nuevas y usadas. Monovarietal de esta casta tinta resultado de la hibridación entre Pinot Noir y Cinsault -también denominada Hermitage- realizada en tierras sudafricanas a principios del siglo XX, de manera que de dos uvas de piel fina y escaso color, se obtuvo sorprendentemente una variedad de hollejo grueso de la que se obtienen vinos de capa profunda y marcada astringencia, aún a pesar de retirar los hollejos antes de que termine la fermentación y de microoxigenar la mezcla. Por si todo ello no fuera suficiente, en el vino que nos ocupa se efectúa una semimaceración carbónica y además parte de las uvas se deshidratan antes de ser añadidas al vino sin terminar. El resultado no puede ser más incómodo: frutas rojas, negras y frutos secos tostados en nariz, pero en boca presenta un desagradable y prolongado amargor final. Imposible para nosotros.


KANONKOP KADETTE CAPE BLEND 2019
WO. Stellenbosch. Pinotage, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc (44-29-25-2). Vinificación en depósitos de cemento. Crianza durante 12 meses en barricas usadas. Un vino correcto pero sin atractivo alguno, con ese amargor identitario de la Pinotage todavía muy presente, aunque algo más domesticado. En nuestra opinión el estilo cape blend parece más un intento de aprovechamiento de la difícil Pinotage que una búsqueda de la excelencia. En estos coupages la casta sudafricana debe ser mayoritaria y habitualmente se acompaña de variedades francesas, en una nada exitosa reinterpretación de los tintos del Ródano.


DE TRAFFORD ELEVATION 393 2012
WO. Stellenbosch. Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc (32-31-19-18). Crianza durante 23 meses en barrica nueva. Nariz rica en balsámicos y mentolados, con una marcada presencia de piracinas. Como es lógico con ese ensamblaje tan multitudinario, carece por completo de tipicidad varietal. Tampoco goza de identidad geográfica, un estilo muy bordelés que no permite reconocerlo como un vino de Nuevo Mundo, lo cual casi nos parece más un halago que una crítica. Bien elaborado.


Damos por terminado este viaje tan interesante como intenso por tierras sudafricanas. Agradecemos una vez más a Grape Bebop la posibilidad de darnos a conocer vinos procedentes del otro lado del mundo con la comodidad añadida de poder realizarlo sin tener que desplazarnos fuera de nuestra ciudad.

Próximo destino: Hungría


NOTA: Para la redacción del presente artículo nos hemos ayudado de la información proporcionada por Grape Bebop durante nuestra asistencia al seminario, así como de algunas imágenes compartidas en redes sociales, en particular imágenes de ciertas etiquetas, imprescindibles en nuestra opinión para documentar adecuadamente los vinos catados. Nuestro más sincero agradecimiento.

martes, 13 de junio de 2023

> Lakuba Wines & Winefrikis: el comienzo de una hermosa amistad

 


De bien nacidos es ser agradecidos, así que vaya por delante nuestro más sincero agradecimiento a Lakuba Wines por haber contado con nosotros por primera vez para realizar la presentación de algunos de los vinos de su catálogo. Todos ellos verdaderamente originales y únicos, procedentes de diversos puntos de España pero con el común denominador de haber sido elaborados por pequeños productores enamorados de su tierra y muchos de ellos procedentes de viñedos recuperados o casi desaparecidos. Cádiz, La Rioja, Valladolid, Albacete y Valencia fueron los destinos elegidos, con algún entretenido e imprevisto desvío final hacia Navarra, Penedés, Jerez y Sanlúcar de Barrameda.

Abróchense los cinturones, porque comenzamos la ruta propuesta por Lakuba Wines. Pasen y disfruten, queridos lectores...



VIÑA MATALIAN 2021
Bodegas Primitivo Collantes (Chiclana de la Frontera, Cádiz)
IGP. Tierra de Cádiz. 100% Palomino Fino. Uva procedente de un solo viñedo con muy bajo rendimiento. Elaboración exclusivamente en inoxidable, sin crianza en roble ni encabezado. Sólo se emplea el mosto yema y se fermenta con levaduras autóctonas. Amarillo dorado medio. Fruta de hueso, panadería y níspero. Ataque dulzón, en realidad debido el glicerol. Salino y mineral. Magnífica acidez y final medio-largo. Muy original este monovarietal de Palomino elaborado como vino tranquilo.


NAHIKUN 2021
Bodegas Sierra de Toloño (Villabuena de Álava)
DOc. Rioja. Viura, Malvasía y otras variedades blancas. 1300 botellas. Vino de parcela elaborado con uvas procedentes de un viñedo recuperado de aproximadamente 80 años de edad con muy bajo rendimiento por cepa en el que conviven plantas de Viura y Malvasía con otras variedades blancas ancestrales, algunas de ellas absolutamente desconocidas para nosotros. Fermentación en barrica y crianza durante 8 meses en roble americano. Amarillo verdoso medio. Poco expresivo de inicio en nariz. Tímida fruta de pepita, hinojo y anís estrellado, con la madera muy bien integrada. Excelente en boca. Fresco, complejo, largo y elegante. Un blanco de Rioja algo diferente, sin madera que estorbe y con la peculiaridad de trasladar a la copa un coupage que viene diseñado por la naturaleza.


SEÑORA VALE 2018
Bodegas Esteban Celemín (Castronuño, Valladolid)
IGP. Castilla y León. 100% Albillo Real. 800 botellas. Viñedo recuperado en un meandro del Duero casi equidistante de Toro y Rueda, en el cual se ha experimentado con cuatro tipos diferentes de conducción para evaluar cuál de ellas resulta más favorable para esta variedad de uva castellana. Vendimia manual. Fermentación en barrica y crianza durante 12 meses en roble francés. Amarillo dorado de capa media plus. Imponente en nariz, con aromas a membrillo, compota de ciruela amarilla, ebanistería y crema pastelera. Magnífico y serio en boca. Elegante y muy gastronómico. Opulento, amplio, largo y sabroso. Demostración práctica de cómo obtener un gran vino con la hasta hace poco olvidada Albillo Real.


SIMBIOSIS 2021
Bodegas Bernardo Ortega (Villarobledo, Albacete)
VT. Castila. 100% Bobal. Uva procedente de un viñedo ubicado en Quintanar del Rey (Cuenca). 1200 botellas. Fermentación en tinajas tradicionales de barro y crianza durante 5 meses en tinajas y en barricas. Rojo cereza de capa media con ribete malva. Frutas rojas, cenizas y un recuerdo vegetal. Recuerda a vinos volcánicos, con esa pizca de mineral de azufre y polvo. Curioso aroma a caramelo de café con leche a copa parada. Astringencia y acidez medias. Arriesgada resolución para una variedad que tampoco nos enamora. Alejado de nuestros gustos, aunque se agradece encontrar elaboraciones únicas.


LLUVIA 2020
Bodegas Sentencia (Los Pedrones-Requena, Valencia)
100% Garnacha con un porcentaje minoritario de Bobal (90-10) variable según añadas. 3000 botellas. Encubado y pisado suave en lagares de piedra. Breve trabajo manual con el sombrero y discreta crianza durante 6 meses en fudre de gran tamaño de roble francés, muy respetuoso con la fruta. Rojo cereza de capa baja con ribete rosáceo. Frutillos rojos, guindas, chucherías y flores azules. Fresco y crujiente. Delgado, fragante, moderno y actual. Toda una sorpresa procedente del interior de la provincia de Valencia. Por fin alguien comprende que no sólo de Bobal vive el hombre.


CAMINO DE LA SANTA CRUZ 2019
Bodegas Sierra de Toloño (Villabuena de Álava)
DOc. Rioja. 100% Tempranillo procedente de un único viñedo situado en Rivas de Tereso con viticultura mínimamente intervencionista. Fermentación en ánfora y posterior crianza durante 12 meses en barrica de roble americano. 1200 botellas. Rojo picota de capa alta con ribete malva. Frutas rojas y negras, hierbas aromáticas y flores azules. Acidez media y notable astringencia. Moderno tinto de Rioja, con una notable carga frutal y escasa notas de crianza. Una larga temporada en botella hará de él un vino delicioso y complejo. Pendiente de redondearse, tiene mimbres de notable calidad. Seremos pacientes...


GRAN CAUS ROSAT 2021
Bodega Can Rafols del Caus (Avinyonet del Penedés)
DO. Penedés. 100% Merlot. Diferente elaboración de esta variedad en búsqueda de un rosado que más bien parece un tinto. Rojo cereza de capa media con ribete rosado. Frutillos rojos, caramelos de fresa, petit suisse y tarta de queso. Serio y con cuerpo. Un rosado original, más gastronómico que para disfrutar por copas.


BIKOTE 2020
LMT Wines-Luis Moya (Navarra)
Garnacha y Graciano (50-50). Cultivo en ecológico, vendimia manual en cajas, prensado con los pies, parte de racimos con raspón. Crianza en roble usado y embotellado sin filtrar. Ahora empezamos a entender el etiquetado de "vino bizarro". Rojo picota  de capa alta con ribete violáceo. Frutas rojas maduras y negras todavía algo ácidas. Peculiar ensamblaje de castas tintas, organolépticamente dominado por la Graciano que -más que acompañar- devora a la Garnacha. Tal vez un ajuste en los porcentajes vendría bien. Y sin embargo, incluso con ese carácter un tanto rústico, resulta agradable, fresco y jugoso.


PALO CORTADO DE LA CRUZ DE 1767
Bodegas Arfe (Jerez de la Frontera)
DO. Jerez. 100% Palomino Fino. Luis Arroyo Felices es un peculiar bodeguero exclusivamente dedicado a la crianza. No cultiva, no vinifica ni tampoco encabeza vinos. Adquiere vinos finos de sobretablas y con ellos comienza el rompecabezas de rellenar, mezclar y rociar sus 216 botas de roble americano, para obtener un único vino con una media de 20 años de crianza oxidativa. Es la única bodega de Jerez dedicada a la elaboración de un solo vino. Precioso color ambarino, denso y amable a simple vista. Explosiva nariz de barniz, nueces, orejones y caramelo. Complejo, laberíntico, con mil matices a cada instante. Maravilloso paso por boca, con esa acidez sostenida que seduce de principio a fin. Eterno e infinito en el postgusto. Para soñar despierto.


CONDE DE ALDAMA PALO CORTADO
Bodegas Yuste (Sanlúcar de Barrameda)
DO. Jerez. 100% Palomino Fino. Elaborado tomando como base el amontillado viejo de alguna de las 8 únicas botas de la solera de la bodega, posiblemente con más de un siglo de crianza media. Color oro viejo ligeramente oscurecido. Esmalte, cáscara de naranja desecada, clavo de olor, botica y tienda de anticuario. Un vino entre dos mundos, por momentos oloroso, a ratos amontillado. Flirtea incluso con los licores y juega a ser un brandy, su destino irrevocable. Concentrado, contundente y largo, menos fresco que el anterior, evidentemente influenciado por su edad. Imponente en cualquier caso.


Ponemos aquí el punto y seguido -porque ya hemos detallado  que se trata del primer encuentro- a este delicioso periplo por el panorama enológico español más desconocido. Reiteramos nuestro agradecimiento a Lakuba Wines por su invitación y nos emplazamos a la siguiente cata que tendrá el difícil reto de superar a esta primera.

Porque no creemos equivocarnos al afirmar -como en la inolvidable escena final de la película Casablancaque este es el comienzo de una hermosa amistad.


lunes, 29 de mayo de 2023

> Cariñena, la uva del futuro




Al parecer comienzan a detectarse signos de cierto cansancio en el pujante comercio de los vinos elaborados con la variedad Garnacha. No se trata de nada nuevo en este inquieto y nunca del todo satisfecho mercado mundial del vino,  de hecho ya sucedió en la última década del siglo XX con la hasta entonces exitosa variedad Tempranillo. El acceso de nuevos consumidores -más jóvenes, más formados y más innovadores- sin duda obliga a los productores a renovarse y a buscar detalles diferenciadores que les permitan captar a esos potenciales clientes ansiosos por descubrir vinos nuevos y variedades de uva que les sorprendan.


De manera que soplan vientos de cambio en el seno de la DO. Cariñena, una zona geográfica donde confluyen todos los factores necesarios para emprender esta labor renovadora. Cariñena es el nombre de la localidad y el de la comarca, también se llama así la Denominación de Origen, pero lo mejor de todo es que existe una variedad de uva homónima, aunque curiosamente donde menos éxito comercial y de cultivo ha tenido es en tierras aragonesas. Numerosas sinonimias pueden encontrarse para este cepaje tinto de origen genuinamente aragonés -Mazuela, Mazuelo, Samsó, Carignan- históricamente denostado por los viticultores, en parte por proporcionar vinos con bajo grado alcohólico, característica negativa hasta hace unos años pero que gana atractivo y adeptos a partes iguales en la actualidad. 


Desde el punto de vista agronómico, la Cariñena es una variedad poco exigente. Posee una buena resistencia al estrés hídrico, se adapta bien a los vientos intensos y se desarrolla satisfactoriamente en suelos pedregosos y poco fértiles. Moderadamente sensible a las infecciones fúngicas, particularmente al oidio, no suele verse afectada por las demás plagas. Su generosa productividad permite obtener buenos rendimientos por hectárea, apenas sin perder en sus vinos color, acidez y taninos, sin duda sus principales virtudes. Resulta asimismo muy versátil y permite la elaboración de tintos jóvenes, tintos destinados a crianza en roble, rosados e incluso blanc de noirs. Gracias a su acidez y a su carga tánica, una vez embotellados los vinos elaborados con Cariñena son longevos y aptos para guarda prolongada, suponiendo así un buen colchón económico -casi un plazo fijo- para las bodegas elaboradoras.


En la actualidad tan sólo 700 hectáreas de esta variedad están contabilizadas en la DO. Cariñena, una superficie irrisoria si se compara con las casi 5000 hectáreas ocupadas por la Garnacha. Ciertamente no todos los suelos son favorables para la variedad Cariñena y en ese sentido en el año 2018 el Consejo Regulador encargó un estudio edafológico a la empresa Groupe ICV de Montpellier (Francia) que se ha prolongado durante cinco años, con la finalidad de elaborar un mapa con los tipos de suelos mayoritarios en la denominación de origen para finalmente definir seis unidades de terroir diferentes. El estudio se está completando en la actualidad con el seguimiento vegetativo de las vides en 100 parcelas controladas y con la realización de vinificaciones experimentales, tanto en pequeños volúmenes como a escala semi-industrial. Los vinos resultantes serán evaluados por los técnicos del Consejo Regulador y -según se ha hecho público recientemente- también serán analizados por el Departamento de Química Analítica de la Universidad de Zaragoza, todo ello en el marco de un acuerdo tripartito con el Gobierno de Aragón. El objetivo es proporcionar a viticultores y bodegueros información científica verificada que les facilite la toma de decisiones a la hora de decidir las variedades de uva a plantar.


Acerca de todo ello se habló en un acto organizado por el Club de Amigos Vinos de Aragón que bajo el título "Redescubriendo la Cariñena" se celebró hace unos días en el patio central de estilo renacentista del edificio corporativo del Grupo San Valero y que concluyó con la cata de ocho vinos elaborados con esta variedad de uva que aspira a protagonizar un papel esencial en el futuro de la DO. Cariñena. 

Detallaremos a continuación nuestras notas de cata, opiniones y puntuaciones personales de los vinos analizados.


HACIENDA  MOLLEDA 2021
Bodegas Hacienda Molleda (Tosos). 100% Cariñena. Sin crianza en roble. Rojo cereza de capa media plus con ribete violáceo. Flores azules y frutas rojas. Algo cálido en boca. Acidez media plus. Marcada astringencia y un amargor final herbáceo demasiado presente. Quizás un breve paso por barrica le vendría bien. Puntuación 78/100

FINCA MARIMÚ 2021
Bodegas Care (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 12 meses en roble francés. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Ligero ataque reductivo. Grosellas negras, moras y un recuerdo a tierra húmeda y a hongos. Acidez y astringencia medias. Gana considerablemente con el paso del tiempo en copa y con su oxigenación. Muy correcto. Puntuación 86/100



TERRAI ROBLE 2020
Covinca (Longares). 100% Cariñena. Crianza de 3 meses en roble francés y americano. Rojo cereza de capa media con ribete rubí. Buena intensidad aromática. Frambuesas, moras y grosellas rojas. Caramelos de fresa y chucherías. Hoja de tomate, hierbabuena y laurel. Generosa acidez. Poco voluminoso en boca. Postgusto medio, muy fresco a pesar de su 14,5% alcohol. Lineal, directo, fácil y crujiente. Puntuación 87/100

ANAYÓN  CARIÑENA 2020
Grandes Vinos y Viñedos (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 10 meses en roble francés. Rojo picota de capa alta con ribete granate. Ligeramente cerrado de inicio. Frutas negras, lácticos, balsámicos y suaves tostados. Férrico, ácido y cremoso. Largo postgusto. Francamente interesante. Puntuación 91/100


GABARDA SELECCIÓN 2020
Bodegas Luis Marín (Cariñena). Cariñena y Garnacha (85-15). Crianza de 10 meses en roble francés. Único vino no monovarietal catado en la jornada. Rojo picota de capa media plus con ribete violáceo. Moras, grosellas y hierbas aromáticas. Ataque adulzonado en boca, tal vez el glicerol. Acidez contenida. Muy completo y redondo. Longitud media plus. Puntuación 90/100
 
VINOS DEL VIENTO CARIÑENA 2019
Cooper Cellars (Pozuelo de Aragón). 100% Cariñena. Crianza de 12 meses en roble francés y americano. Rojo picota de capa media plus con ribete malva. Frutas rojas y negras. Eucalipto, cedro y regaliz negro. Acidez y astringencia controladas. Algo tímido en nariz, pero excelente en boca. Diferente y sabroso. Puntuación 90/100

MENGUANTE CARIÑENA 2019
Viñedos y Bodegas Pablo (Almonacid de la Sierra). 100% Cariñena. Crianza de 10 meses en roble. Rojo picota de capa alta con ribete malva. Yogur de moras, mermelada de ciruelas y guirlache. Balsámicos y regaliz negro. Elegante y complejo. Algo más voluminoso y cálido de lo esperado. Posiblemente el vino más completo de toda la cata. Puntuación 92/100

PARTICULAR CARIÑENA 2017
Bodegas San Valero (Cariñena). 100% Cariñena. Crianza de 6 meses en roble americano. Rojo picota de capa media con ribete granate que insinúa teja. Frutas rojas muy maduras y negras a medio madurar. Yogur de fresa y suaves tostados. Sanguíneo y cárnico. Acidez media plus. Moderada astringencia. Alegre y fresco. Sorprendentemente joven a pesar de su breve periodo de crianza y su larga permanencia en botella. Puntuación 88/100

No hay tiempo que perder. Los cambios en el mercado están a la vuelta de la esquina y la Cariñena debe desempeñar un papel absolutamente capital en el devenir del viñedo cariñenense. Esperemos que en este asunto no suceda como en tantas otras ocasiones y que Aragón llegue a tiempo de sumarse con decisión a las nuevas tendencias. 

Cariñena, la uva del futuro.